lunes, 27 de febrero de 2023

EL PADRE GUILLERMO PINAZO MARTÍNEZ C. M. (1901-1973), UN TORREBAJERO UNIVERSAL.

IN MEMORIAM

Breve reseña biográfica, para el centenario de su ordenación (1925-2025).



«Mi tío -continúa Amparo- estaba mucho por los pobres:

Llevamos el lastre de la pobreza, Felisa... -le decía siempre a mi madre-.»

-Del contenido textual-.




Palabras previas.

El padre Guillermo Pinazo Martínez C.M. (Torrebaja, 1901-Nueva York, 1973), debería figurar entre esos “sabios y virtuosos varones” que al decir de Badía Marín y Pérez Tarín (1953) dio Torrebaja al mundo.1 Ciertamente, el cronista no recoge al padre Pinazo entre estos personajes -no sabemos si por omisión o ignorancia-, pero fue por esa época -y hasta 1955- que nuestro coterráneo ejerció como superior y párroco de la Iglesia de “La Santa Agonía”, sucursal de “La Milagrosa” (Manhattan, Nueva York, USA).


Lo cierto, sin embargo, es que conocemos muy pocos datos documentales de la vida del célebre padre Pinazo, como se le conocía entre sus convecinos. Sabemos que nace en Torrebaja (en 1901) y que estudia en la escuela pública de su localidad para ir después a la Escuela Apostólica de los P.P. de Teruel, pasando después a Madrid, donde inicia el noviciado (en 1916). Tras su ordenación como sacerdote misionero (en Madrid, en 1925), pasa un tiempo en la casa de los paúles de Londres, allí realiza aprende y perfecciona la lengua inglesa, lo que pone en evidencia su destino. Propiamente, el padre Pinazo perteneció a la Congregación de la Misión, “una sociedad de vida apostólica fundada por san Vicente de Paúl (1581-1660) para la evangelización de los pobres y la formación del clero”.2 Popularmente a estos sacerdotes se les conoce como “padres paúles, vicencianos, vicentinos o lazaristas”, y es distintivo entre sus miembros que a su nombre añadan las siglas “C.M.” -correspondientes a “Congregación de la Misión”.3


Tras el aprendizaje del inglés es destinado al Seminario Diocesano de San Juan (Puerto Rico, estado libre asociado de los Estados Unidos de América), donde ejerce como profesor de latín hasta 1932, fecha en que regresa a España asignándole un nuevo destino, esta vez en La Habana (Cuba), donde reside un par de años, pues en 1934 le destinan a los Estados Unidos de América, para que se integre en la “Iglesia de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa”, un templo católico ubicado en el número 114 de la 7ª Avenida en Manhattan, parroquia perteneciente a la Archidiócesis Romana de Nueva York, “para servir a la comunidad de habla hispana del alto Manhattan y el Bronx”.4


Según los testimonios recogidos, el padre Pinazo tenía idea de regresar a España por su jubilación y pasar sus últimos años en su pueblo, como parece indicar el hecho de hacerse construir una casa en Torrebaja. De hecho a comienzos de los años cincuenta (ca.1953) se hizo una vivienda junto a la carretera de Cuenca a Teruel (el “chalet del padre Pinazo”, como se conoce el edificio). Hacia 1955, estando como superior y párroco de la iglesia de “La Santa Agonía” en Nueva York, solicita un permiso para cuidar de su anciana madre, la señora Petra Martínez Aspas (1869-1964), que por entonces ya contaba contaba 86 años. Fue por esta razón que los superiores del padre Pinazo le conceden un permiso de varios años para venir a España (1955-65), donde reside hasta el fallecimiento de su madre (ocurrido en junio de 1964). Durante su estancia entre nosotros le vemos ejercer su curato en varias parroquias del Rincón de Ademuz (Torrebaja, Torrealta, Mas de Jacinto, Los Santos), así como Tuéjar (Valencia); sus últimas parroquias en la comarca fueron Vallanca y Negrón (1962-65).


A su regreso a los Estados Unidos (en 1965) se reincorpora a la iglesia de “La Milagrosa” (Manhattan, Nueva York), allí ejerce como superior y párroco desde 1970 hasta su inesperado fallecimiento en 1973, por causa de una “trombosis fulminante”; el óbito tuvo lugar tras regresar de España por sus vacaciones de ese año: fue inhumado en la Abadía de Princeton (Princeton Abbey, Nueva Jersey, USA), en cuyo camposanto descansan cientos de sacerdotes y hermanos vicentinos.


Don Guillermo Pinazo Martínez C.M. (1901-1973), foto de juventud
[Fotografía cedida por Antonio Gómez Pinazo (1936-2013), sobrino del padre Pinazo].

Genealogía y familia.

El niño Guillermo Pinazo Martínez nació el 10 de febrero de 1901, siendo el quinto hijo de Santiago Pinazo Corbalán (1862-1921) de Castielfabib y de Petra Martínez Aspas (1869-1964) de Torrebaja. Sus hermanos fueron Francisco (1892-1944), Ramona (1893), Antonia (1895-1971), Felisa (1896-1989), Adoración (1904-1977), Santiago (1909-1934), que falleció siendo joven, con 25 años, Petra (1911) y Filomena.


Partida de Bautismo del niño Guillermo Pinazo Martínez: nacido en Torrebaja el día 12 de febrero de 1901. Transcripción documental:

«En el pueblo de Torrebaja, Provincia de Valencia, Diócesis de/ Segorbe, á doce de febrero del año mil novecientos uno; Yo/ D. Luis Tortajada, Pbro. Ecónomo de esta parroquia, bauticé solem-/ nemente según el rito de la Sta. Iglesia á un niño que nació el/ día diez á las veintiuna y media á quien puse por nombre/ Guillermo, hijo legítimo de Santiago Pinazo de Castiel y Petra Mar-/ tínez de Torrebaja. Abuelos paternos, Antonio Pinazo y Ramo-/ na Corbalán ambos de Arcos de las Salinas. Maternos, Antonio/ Martínez de Castiel y Apolonia Aspas de Salvacañete. Fueron/ sus padrinos Leonardo Sánchez y Adoración Corbalán a quie-/ nes advertí el parentesco espiritual y obligación contraidas./ Y para que conste lo firmo. El Ecónomo/ Luis Tortajada, Pbro.»5

En el margen izquierdo del acta, bajo el nombre del bautizado, hay una nota de otra mano, que dice:

«Recibió el subdiaconado el 6 de junio de 1925 en Madrid. Falleció el 13 de noviembre de 1973/ en Nueva York (EE.UU). F. Doménech».6

El ecónomo firmante del Acta de Bautismo es don Luis Tortajada Gómez (Puebla de San Miguel, 1868-Torrebaja, 1933).

Líneas genealógicas de la familia “Pinazo Martínez” de Torrebaja (Valencia).

Nombre y apellidos

padres

Abuelos

Paternos

Maternos

Francisco, Ramona, Antonia, Felisa, Guillermo, Adoración, Santiago y Filomena Pinazo Martínez.

Santiago Pinazo Corbalán de Castielfabib (Valencia).

Petra Martínez Aspas de Torrebaja (Valencia).

Antonio Pinazo de Arcos de las Salinas (Teruel).

Ramona Corbalán de Arcos de las Salinas (Teruel).

Antonio Martínez de Castielfabib (Valencia).

Apolonia Aspas de Salvacañete (Cuenca).

Tomado de SÁNCHEZ GARZÓN (2009), pp. 505-506.

Aunque natural de Torrebaja, los ascendientes paternos del padre Pinazo proceden de Castielfabib (Valencia), y de Arcos de las Salinas (Teruel), mientras que por parte materna vienen de Torrebaja, Castielfabib y Salvacañete (Cuenca). Esta muestra de genealogía resulta bastante común en el Rincón de Ademuz donde, contrariamente a lo que se cree, los vecinos suelen tener distintos orígenes, dentro de los límites comarcales y extracomarcales más inmediatos.


Desconocemos los destalles particulares de la infancia del niño Guillermo; es de pensar que haría la vida propia de los niños de su tiempo en el contexto de una humilde familia numerosa, jugando con los niños de su edad y yendo a la escuela local a partir de los 6 años, aprendiendo a leer, escribir y las cuatro reglas. No obstante, entendemos que debió ser un chico despierto, pues tras las primeras letras en las aulas del pueblo marchó a estudiar a la Escuela Apostólica de los PP de Teruel donde haría los estudios secundarios. Ignoramos el valimiento que pudo tener don Julián Morales Martínez C.M. (1891-1975) en esta decisión, pues el padre Morales era también clérigo Paúl, igualmente de Torrebaja;7 no es descartable que influyera en la marcha del niño Guillermo al colegio vicentino de Teruel.



Don Luis Tortajada Gómez (Puebla de San Miguel, 1868-Torrebaja, 1933),
párroco de Torrebaja que bautizó al padre Pinazo
[Fotografía cedida por Luis Gómez Martínez (1926-2009)].

La señora Petra Martínez Aspas (1869-1964),
madre del padre Pinazo
[Fotografía cedida por Dora Tortajada Pinazo (1934-2021), sobrina del padre Pinazo].


La señora Petra Martínez Aspas (1869-1964), 
con su hija Filomena Pinazo Martínez (izquierda) y
su nieta Albina Gómez Pinazo (derecha), en Torrebaja
[Fotografía cedida por Dora Tortajada Pinazo (1934-2021), sobrina del padre Pinazo].


Noviciado y ordenación sacerdotal.

Tras los estudios secundarios en el colegio de Teruel el joven Guillermo marchó a Madrid (en 1916) para iniciar el noviciado, contaba 15 años de edad. Estando en Madrid falleció su padre, el señor Santiago Pinazo Corbalán (1862-1921), esto fue el 10 de marzo de 1921, contaba 59 años. El novicio Guillermo Pinazo recibió el subdiaconado en Madrid el 6 de junio de 1925;8 al mes siguiente, 12 de julio se ordenó como sacerdote, cuando contaba 24 años.


Estancia en Londres y primeros viajes a América.

Tras su ordenación el joven sacerdote misionero marchó a Londres (Reino Unido), allí perfeccionó el inglés, residiendo en la casa de la PP de esta capital; estando allí fue asignado a San Juan (Puerto Rico), en cuyo Seminario Diocesano estuvo como profesor de latín (hasta 1932).

De San Juan de Puerto Rico fue llamado a Madrid, para asignarle un nuevo destino, esta vez a La Habana (Cuba); allí estuvo un par de años hasta su marcha a Nueva York (USA), para integrarse en la iglesia de “La Milagrosa” (alto Manhattan), en 1934:9

La Iglesia de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa (Our Lady of the Miraculous Medal Church (Manhattan), era entonces una parroquia de nueva planta, parte de la Archidiócesis católica romana de Nueva York. La iglesia estaba ubicada en número 114 de la 7ª Avenida en Manhattan, Nueva York: cuatro manzanas por encima de Central Park. La parroquia se terminó de construir en 1927, con el propósito de servir a la comunidad de habla hispana del alto Manhattan y el Bronx. Propiamente, sin embargo, fue la segunda parroquia establecida en la Archidiócesis para servir a esta creciente población: la primera fue la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe de Greenwich Village -situada en el antiguo barrio de Little Spain (Pequeña España) en Nueva York-. La parroquia de “La Milagrosa” estuvo siempre atendida por Padres Vicentinos de España: fue cerrada en la década de 1980 y demolida mediados los años noventa (en 1994).10


Según hemos visto, el padre Pinazo fue destinado a la iglesia de “La Milagrosa” en 1934, cuando contaba 33 años:

Desde entonces, escenario de su vida apostólica y vicentiana ha sido esta metrópoli neoyorquina, desarrollando sus energías y celo sacerdotal entre la innúmera colonia hispana con predominio puertorriqueña, de la que espiritualmente se cuidan las parroquias de “La Milagrosa” y “Santa Agonía”. De esta última, filial de la primera, fue Superior y Párroco hasta 1955.11


En 1934, cuando el padre Pinazo se integra en la iglesia de “La Milagrosa” de Manhattan, España se hallaba en el tercer año de la IIª República. Desconocemos si desde su asignación a “La Milagrosa” y su regreso temporal a España (1955-65) hizo algún otro viaje a Torrebaja; en cualquier caso parece que la guerra civil (1936-39) la pasó en Nueva York, es de pensar que con la inquietud y angustia propias de quien sabe a su país inmerso en una lucha entre hermanos. Sea como fuere, en la inmediata posguerra fallece su hermano mayor: Francisco Pinazo Martínez (1892-1944): esto fue el 4 de noviembre de 1944, contaba 52 años.

Del tiempo de la guerra civil y en relación con el citado Francisco Pinazo Martínez, contaba el vecino Armando León Valero (1924-2019), hijo de Justo y de Vicenta:

Sucedió que el tío Francisco Pinazo, que vivía en la calle de san Roque, en la casa más arriba de la nuestra, quiso probar de frutero, en la compraventa de manzanas, y le compró las manzanas a mi padre. Y mi padre le alquiló nuestras cambras, le venía bien porque las casas estaban juntas. Pero para que no tuviera que andar arriba y abajo de nuestra casa, mi padre accedió a romper el tabique que separaba ambas casas por la parte alta, para servirse mejor... Como te digo, esto sucedió mucho antes de la guerra, pero cuando dejó el negocio de las manzanas el paso que abrieron entre ambas casas quedó sin tapiar, pues se tenían mucha confianza. Y así pasaron años..., y resulta que vino la guerra. Un día entraron a registrar en casa del tío Pinazo, buscando yo qué sé…, la escopeta de caza, imágenes de santos o lo que fuera, porque aquel hombre tenía un hermano cura –se refiere a don Guillermo Pinazo Martínez (1901-73)-, y registrando, registrando, al subir a la cambra vieron que ambas casas se comunicaban. Aquello les llamó la atención y aunque se les explicó el motivo parece que no se quedaron conformes.12



Don Guillermo Pinazo Martínez C.M. (1901-1973),
primero por la izquierda, con su familia en Torrebaja (Valencia).
[Fotografía cedida por Dora Tortajada Pinazo (1934-2021), sobrina del padre Pinazo].


Don Guillermo Pinazo Martínez C.M. (1901-1973),
cuarto por la izquierda, con su familia en Torrebaja (Valencia).
[Fotografía cedida por Dora Tortajada Pinazo (1934-2021), sobrina del padre Pinazo].


Regreso temporal a España (1955-65).

Siendo superior y párroco de la iglesia de la “Santa Agonía” (1955), solicitó a sus superiores permiso para regresar a España, con el argumento de “cuidar a su madre anciana”, permiso que le fue concedido. Fue en ese decenio (1955-65) cuando sus paisanos le vieron residir en Torrebaja y otros lugares del entorno comarcal y extracomarcal del Rincón de Ademuz, atendiendo distintas parroquias.


Según parece, la casa junto a la carretera de Cuenca-Teruel que conocemos como “chalet del padre Pinazo” la había mandado construir años antes, quizá en los primeros cincuenta. Sus primeros destinos como clérigo fueron como vicario en las parroquias de Torrebaja, Torrealta, Mas de Jacinto y Los Santos. Inicialmente se desplazaba a estos lugares próximos en bicicleta, posteriormente se compró un “Gordini” automático. Con este coche ya podía desplazarse a localidades más distantes, pues también ejerció su ministerio en Tuéjar (ca.1959-61), Vallanca y el anexo de Negrón (1962-65). En esta última parroquia figura como "ecónomo" y "encargado" de Negrón (noviembre, 1962).[Guía de la Iglesia en la Diócesis de Valencia, 1963, pp. 630-631]

Durante su estancia en Torrebaja y Vallanca daba clases de música y de inglés. Al respecto, el vecino Daniel Aparicio Sánchez (Torrebaja, 1941), hijo de Constantino y Carmen, refiere:

Resulta que mi padre, en unas navidades hizo un viaje a Barcelona con pollos, iba con el camión de Elpidio..., y me trajo de regalo una pequeña acordeón de botones, aún creo que está por casa... y empecé a tocarla a mi aire, tendría yo no más de diez años. Entonces era costumbre ir los mozos a “escarfollar” panojas de maíz a las casas, cada noche iban a una y allí se juntaban con las mozas: y resulta que los mozos se me llevaban con ellos para que tocara el acordeón, así empecé, tocando de oído..., claro, canciones de las de entonces. A todo esto vino de América el padre Pinazo... El padre Pinazo era una persona excepcional, se hizo de la congregación de los paúles, estuvo en Londres -y no sé si también en Francia- y en Cuba, de donde marchó a Nueva York -esto debió ser en los años treinta- y se instaló en Harlem: un barrio lleno de negros y extranjeros (cubanos, chinos, filipinos...) allí tenía él su parroquia... Además era organista, y tocaba en San Patricio, la catedral de Nueva York. Resulta que el padre Pinazo regresó a Torrebaja, porque su madre era ya muy anciana y fue cuando se hizo el chalet de la carretera, claro, parece que vino con intención de quedarse, y nos enseñaba música: íbamos una cuadrilla, catorce o quince muchachos de Torrebaja, Los Santos..., y nos daba clase en su casa, usábamos el "Método Eslava", primero, segundo y tercero... Esto sería mediados los cincuenta (1955-56), cuando yo tenía 14 ó 15 años, y aprendí música, entonces mi padre me compró una buena acordeón que todavía tengo, y como me gustaba mucho lo de la música, pues me mandó a estudiar a Barcelona, allí estuve aprendiendo en una academia durante tres meses, la academia estaba en la calle Mayor de Gracia, 41 –lo recuerdo perfectamente-. El hecho de mandarme a Barcelona fue por el padre Pinazo, que le decía a mi padre: Constantino, tus muchachos valen para la música, dedícalos a la música... –se lo decía una y otra vez, hasta que me mandó-. Ya ves el futuro que podía tener entonces estudiar música; pero también se lo decía a los padres de Justiniano Hernández, que al final se hizo músico profesional13


Don Guillermo Pinazo Martínez C.M. (1901-1973),
tercero por la izquierda, junto a Daniel y su hermano Julio Aparicio Sánchez
y a Tomás Díaz, en la iglesia de Torrebaja (Valencia)
[Fotografía cedida por Daniel Aparicio Sánchez (Torrebaja, 1941)].


El señor Daniel Aparicio Sánchez (Torrebaja, 1941),
organista de Torrebaja (Valencia), con su acordeón (2008).


Sobre el padre Pinazo, evoca:

Pues recuerdo que era una persona muy peculiar, después de estar tantos años en América tenía una mentalidad muy avanzada para la época en España, muy alegre y extrovertido, sí, eso, era muy campechano... Atendía varias parroquias: Torrebaja, Torrealta, también Mas de Jacinto y Los Santos. Iba en bicicleta, luego se compró un “Gordini” automático; también estuvo en Tuéjar (eso fue cuando yo estaba en la mili, lo recuerdo porque cuando iba a Valencia se pasaba por el cuartel de Paterna a verme y siempre acabábamos tocando la guitarra) y finalmente en Vallanca y Negrón (1962-63), desde donde se volvió a Nueva York: no sé si regresó a América porque aquí no se adaptaba o porque lo reclamaron de su congregación, el caso es que se marchó y allí murió años después (en 1973); pero ya te digo que tenía una mentalidad avanzada... Entonces todas sus sobrinas eran jóvenzanas y se bañaba con ellas en “La Presa” del Ebrón, imagínate ver un cura en bañador entre tantas mozas..., aquello era un escándalo para la gente mayor del pueblo. Otra vez viajó a Nueva York y de regreso nos trajo una corbata a cada uno, pero era una corbata peculiar, porque tenía pintada una chica en bikini, no veas la que se armó... Cuando regresó a América le veía mucho Vidal Gimeno, que iba en un avión de Iberia y viajaba cada semana para allá...14


Se menciona aquí al señor Vidal Gimeno Casino (1925-2014), hijo de Vidal y Enriqueta, que fue alcalde de Torrebaja (1987-1991) y que durante su vida laboral trabajó en la Compañía Iberia, servicio de telecomunicaciones. Sobre la enseñanza de la música, el señor Ramón Mañas Aguilar (Los Santos, 1946), recuerda:

No sé como nació esa afición, pues en mi familia no había ningún músico... Sí recuerdo que frente a la casa de mis abuelos había una familia de músicos, uno de ellos era ciego y tocaba el violín, otro la guitarra otro el saxofón. Y los domingos, en un salón contiguo al bar de Elvira hacían música para bailar... [...]. Para aprender música bajaba a Torrebaja, donde Justi –se refiere a Justiniano Hernández Rubio-, que me enseñaba a tocar el acordeón. Él tenía un acordeón bueno, marca “Frontalini”, de 41 teclados por 120 bajos, que es un modelo de acordeón. La mía era más sencilla. Claro, para aprender y practicar necesitaba una y me la compré. Primero bajaba andando a Torrebaja y luego en bicicleta. El solfeo lo aprendí con el padre Pinazo, que nos daba clase por las tardes a varios de Torrebaja y a mí... La clase se hacía en su casa, un chalecito que se hizo en la carretera a su regreso de América... Y cuando le trasladaron a Vallanca, pues yo subía hasta allí en bicicleta, portando el acordeón en una caja atada al portamaletas. Entonces la carretera no estaba asfaltada y el piso era de gravilla, en cuanto te descuidabas en una curva te caías. Sí, me caí un par de veces, una de ellas se rompió el amarre del acordeón y tuve que cargarlo a la espalda... El acordeón me lo compré con lo que ganaba clavando cajones en la serrería, y cogiendo manzanas, pues también bajaba a coger manzanas para las Jacintas en una finca que tenían en Guerrero. [...] El acordeón me costó veinticuatro mil pesetas: pagué la mitad en efectivo y el resto en letras a doce meses; todavía guardo los recibos... Yo tendría entonces sobre 16 años. Sí, yo era -y lo sigo siendo- muy activo. Y en 1963, cuando cumplí los 17 años me marché a Barcelona.15


El padre Pinazo dejó en sus alumnos de música un extraordinario recuerdo, prueba de ello son los testimonios recogidos.



Lápida de Santiago Pinazo Corbalán (1862-1921) de Castielfabib
-padre del padre Pinazo-
en el Cementerio de Torrebaja (Valencia), 2013.

Lápida de Francisco Pinazo Martínez (1892-1944), de Torrebaja
-hermano del padre Pinazo-
en el Cementerio de Torrebaja (Valencia), 2013.

Lápida de Santiago Pinazo Martínez (1909-1934) de Torrebaja
-hermano del padre Pinazo-, y de Petra Martínez Aspas (1869-1964), 
-madre del padre Pinazo-
en el Cementerio de Torrebaja (Valencia), 2013.


Retorno a América y defunción.

Tras el fallecimiento de su madre, la señora Petra Martínez Aspas (1869-1964), cuyo óbito tuvo lugar el lunes 15 de junio de 1964, cuando contaba 95 años, el padre Pinazo regresó a los Estados Unidos de América, reincorporándose a su parroquia de “La Milagrosa” (Manhattan, Nueva York), iglesia de la que fue superior y párroco desde 1970 hasta su defunción, ocurrida el martes 13 de noviembre de 1973. De su fallecimiento, refiere Mitxel Olabuénaga M.C. (2012):

¡Llamóle el Señor y se fue sin despedirse!… Tal ha sido el fallecimiento inesperado de nuestro P. Pinazo, superior y párroco de “La Milagrosa” de Nueva York. Eufórico y lleno de ilusiones volvía de España de sus vacaciones consabidas y, al mes una trombosis fulminante le dejó sin vida para acudir a la llamada del Señor. Sucedió este el martes, 13 de noviembre, a las 3.30 p.m. Llevado al Hospital Trafalgar, ya en coma, se le administró el sacramento de enfermos (aquí de moribundo), se le dio la absolución in extremis… A la hora era ya cadáver./ Coincidencia feliz para nosotros se hallara en visita a estas casas el P. provincial de Zaragoza y nuestros cohermanos de las comunidades de Los Ángeles. Ello nos ha servido de consuelo y aliento en nuestra pena por esta desaparición imprevista. Las exequias y honras fúnebres no han podido ser ni más sentidas ni más consoladoras para la comunidad de “La Milagrosa” y para los fieles de la misma.


Según vemos, tras su retorno a Nueva York en 1965, continuó viniendo a Torrebaja. Y fue en noviembre de 1973, tras las vacaciones de ese año cuando falleció, víctima de una “embolia fulminante”, en el “Hospital Trafalgar” de Manhattan (Nueva York).16 Se le administró el “sacramento de enfermos” y la absolución in extremis… poco después falleció. Providencialmente, se hallaba en Nueva York, visitando la casa de los PP el padre Rafael Villarroya, C.M. (1936-1993), Provincial de Zaragoza. Respecto a los detalles del funeral, refiere (la negrita es mía):

Hízose cargo del cadáver la Agencia funeraria “Echevarria & Sons”, y por tres días le velaron los fieles en la Iglesia. Celebramos misas “de corpore insepulto” a las 7:30 p.m. los días 14 y 15; la primera los PP. Leandro Mayoral, Alejandro Velayos, Carlos Esparza, Nicolás Herrero y sr. Valero; la segunda Mons. Wilson, vicario episcopal de Manhattan, concelebrando con él nuestro P. Provincial, Rafael Villarroya y otros cohermanos y amigos sacerdotes. El día 16, viernes, a las 10 a.m., misa solemne funeral celebrada por el obispo redentorista, Mons. McManus, asistido por Mons, Wilson y nuestro P. Provincial y en la que concelebraron todos nuestros cohermanos y varios sacerdotes amigos, seculares y religiosos. Digna de mencionarse es la contribución musical a estas exequias solemnes aportada por los dos excelentes músicos PP. José Valcárcel y Luis Bacaicoa, que a todos nos sirvió de honda meditación./ Al cementerio de los PP. Paúles americanos de Princeton, N.J., que tan cordialmente nos han mostrado su fraternal condolencia, fue conducido y acompañado su cadáver inmediatamente después de la Misa. Y allí reposa su cuerpo, acompañado de otros cohermanos nuestros que le precedieron en ese viaje a la morada de los justos: PP. Ginard, J. Saldaña, V. Sáinz y A. Mayoral. Leandro Mayoral.17



Lápida de Don Guillermo Pinazo Martínez C.M (1901-1973)
en el Cementerio presbiteriano de Princeton Abbey (Nueva Jersey, USA)
[Fotografía cedida por Antonio Gómez Monterde].

En la lápida que posee en el Cementerio de Princeton Abbey (Nueva Jersey, USA), figura grabado su nombre y las tres fechas más importantes de su vida: la de nacimiento, la de su ordenación sacerdotal y la de su fallecimiento.

RV. GUILLERMO PINAZO C.M.

BORN FEBRUARY 10, 1901

ORDAINED JULY 12, 1925

DIED NOVEMBER 13, 1973

GRANT HIM REST


Testimonios familiares.

Conversación con la señora Amparo Gómez Pinazo (Torrebaja, 1936), hija de José y de Felisa, y sobrina del padre Pinazo; interviene también su hija Carmen Gracia Gómez (Torrebaja, 1959), sobrina-nieta del padre Pinazo:

Mí tío Guillermo era hijo de mis abuelos Santiago Pinazo Corbalán y Petra Martínez Aspas, que tuvieron varios hijos: Francisco, Antonia, Felisa (mi madre), Guillermo, Adoración, Santiago, que falleció joven, de tuberculosis, con 25 años y Filomena… Mi abuelo Santiago era muy autoritario, decía que tenían que hacer tal cosa y no podían dejar de hacerlo. Contaba mi madre que cuando iban a ver a su hermano Guillermo a Teruel, donde estaba estudiando, al despedirse levantaba la mano tras el cristal de la ventana para decirles adiós y le caían unas lágrimas así de gordas… pero el abuelo decía que tenía que estar allí para aprender y hacerse un hombre, porque en el pueblo no sería nadaMi madre (señora Felisa) era unos años mayor que mi tío Guillermo y siempre tuvieron buena relación; cuando venía a Torrebaja iba a su casa. A mi tío no le gustaban los críos -refiere Carmen-, porque él siempre estaba estudiando, leyendo, escribiendo, y le molestábamos. Yo no sé si el padre Morales tuvo algo que ver con que mi tío fuera a estudiar a Teruel, sé que eran compañeros de congregación, pero nada más… No, mi tío no tenía vocación de sacerdote, al menos al principio: lo mandó mi abuelo a estudiar a Teruel porque quería que fuera cura, nada más… Mi abuelo Santiago era cojo, pero tenía mucho genio y les hacía andar a todos bien rectos. Mi abuelo -dice Amparo- debía ser religioso y caritativo, porque recogía a todos los pobres que pasaban por aquí y después de darles de cenar mandaba a mi madre y a su hermano Guillermo a que les acompañaran a un cubo que tenía en Las Eras, para que pasaran allí la noche… Pero luego a ellos les daba asco comer con los mismos cubiertos que habían comido los pobres… Sí, serían pobres transeúntes. Mi tío Guillermo -continúa diciendo Amparo- contaba que había tenido una infancia fea, que había pasado mucho… No, yo no sé cuándo ni dónde se ordenó de sacerdote, tampoco cuando se marchó para América, pero sé que hablaba inglés y francés y que de su congregación lo mandaron para allá y que estuvo en una iglesia de Nueva York, siempre atendiendo a los más pobres… Antes estuvo en Puerto Rico y en Cuba y de allí pasó a los Estados Unidos,  su iglesia estaba en Nueva York -refiere Carmen-, pero viajaba mucho por otros países de Sudamérica -porque era prior o responsable de su congregación y tendría que resolver cuestiones relacionadas con su cargo-: una vez trajo a casa de mi abuela Felisa una cabeza de Cristo tallada en oro que le habían regalado unos indígenas de no sé dónde… No sé lo que sería de aquel regalo… En una ocasión estuvo muy enfermo del riñón y no paraba de entrar y salir del hospital por la enfermedad y le hacían muchos regalos: Para que se compre esto o lo otro, para que pague el hospital… -le decían, porque era muy apreciado. Sí, él quiso venirse a España y fue cuando se hizo el chalet de la carretera, para pasar los últimos años con su madre. Aquí estuvo atendiendo las parroquias de Torrebaja, Torrealta, Mas de Jacinto, Los Santos, Vallanca y Negrón; también estuvo en Tuéjar… Estando en Torrebaja daba clases de música a varios chicos del pueblo, a Daniel Aparicio y a su hermano Julio, a Justiniano Hernández y a su hermano Cesáreo, a Ramón Mañas de Los Santos… también daba clases de inglés… Porque hablaba varios idiomas -dice Carmen, a la que le dio clases de francés-: hablaba perfectamente inglés, francés, y algún otro idioma… El padre Pinazo estuvo aquí en España varios años -refiera Carmen-, no sé cuántos estaría, pero sus superiores no lo dejaron quedarse, y tuvo que volver a Nueva York: parece que lo reclamaron de su congregación y se volvió… Refiere Amparo que cuando se marchó la última vez le dijo a su madre: Felisa, no te preocupes que volveré, pero si no volviera quiero que sepas que te quiero mucho, que os quiero mucho a todos… Porque él aquí era feliz, hacíamos excursiones al Prao Largo, paellas, meriendas y eso, porque era muy familiar… ya sabes que éramos muchos de familia. Él decía: Me gustaría ayudaros a todos, ¡pero sois tantos!… -él hubiera querido ayudar a toda la familia-. Cuando murió, de su congregación nos enviaron una carta notificando el fallecimiento, la carta contenía una fotografía con mi tío muerto en el féretro, y nada más… No, no nos enviaron nada de las cosas suyas que pudiera tener… La carta la enviaron a casa de mi abuela Felisa -dice Carmen-, yo era la que abría las cartas y la que las contestaba, y recuerdo que me impresionó mucho la foto con el tío muerto… Mi tío -dice Amparo- estaba mucho por los pobres: Llevamos el lastre de la pobreza, Felisa... -le decía siempre a mi madre-. Como te decía, cuando venía de América mi tío siempre iba a casa de mi madre, porque se llevaba muy bien con ella, y él siempre la ayudó en lo que pudo. Con lo que sobró de material de construcción en su casa se hizo la galería y un cuarto de aseo en casa de mi madre, que le tocó a mi hermana Carmen; en otro viaje le regaló una cocina económica, porque hasta entonces guisaba en fuego bajo… Cuando vino a España con intención de quedarse, se compró un “Gordini, yo recuerdo haber montado en ese coche -refiere Carmen-; entonces las misas se celebraban en latín con el cura de espaldas al pueblo: hacía unos sermones muy peculiares, contaba historias cercanas y recuerdo una ocasión en que la gente le aplaudió: eso me llamó mucho la atención, que la gente aplaudiera en una misa… el padre Pinazo era muy alegre, extrovertido y hablador, hablaba con todo el mundo; además era muy inteligente e ingenioso, y siempre la tenía preparada. Todo el mundo le apreciaba en el pueblo, aunque él decía que nadie es profeta en su tierra… Físicamente era muy alto y corpulento, como mi hermano Santiago -dice Amparo-, y bien parecido. Llevaba sotana, pero también se vestía con traje… por donde pasaba llamaba la atención. A veces nos mandaba ropa de América, una vez recibimos un mundo lleno de ropa de allí para la chicas, vestidos, camisas, blusas, medias de cristal… la ropa llamaba la atención a la gente del pueblo y decían: Mira, ya les ha llegado el paquete de América… También era muy familiar, hemos sido muchos de familia y siempre bien avenidos… Cuando falleció mi tío todos querían su casa-chalet, pero nadie de la familia tenía dinero para comprarla, así que hubo que venderla… A su fallecimiento solo quedaban dos hermanas vivas, mi madre y mi tía Adoración, pero hicieron cinco partes, como le hubiera gustado a mi tío.


En relación con los idiomas, dice Francisco Candel (Casas Altas, 1925-Barcelona, 2007) en su Viaje al Rincón de Ademuz (Barcelona, 1977) que al llegar a Torrebaja, fueron a la iglesia “fieles a nuestra manía de ver cosas, cosas históricas, arquitectónicas y arqueológicas, digámoslo así, y en su puerta había un letrero en el que se advertía que se confesaba en español, francés, italiano, alemán e inglés. Hay que advertir que Torre Baja no es población turística, y que gente de tantas nacionalidades deben de pasar muy escasamente por allí”.18 Por la fecha en que el escritor casasaltense afincado en Barcelona hizo el viaje al Rincón de Ademuz (septiembre de 1964), el padre Pinazo debía estar en Torrebaja, pues no podía ser otro el que confesara en tantos idiomas. El escritor y sus amigos catalanes hacen broma de la “poliglotía” del confesor.


Procesión de Corpus Christi en Torrebaja (Valencia),
con detalle del altar (monumento) dispuesto en la confluencia de la calle san Roque y Zaragoza: arrodillado y revestido con roquete se halla el padre Pinazo, año 1955
[Fotografía cedida por Carmina Villanueva Hernández (Torrebaja, 1946)].

Otros testimonios.

Conversación con Carmina Villanueva Hernández (Torrebaja, 1946), hija de Antonio y de Isabel:

Mis recuerdos del Padre Pinazo son de infancia… si tengo que encuadrarlo en mi etapa de niña debo recurrir al año en que tomé la primera comunión (con Isabel, Mari Pili Monterde, Encarna, mi hermano Antonio…), que fue el año 1955, cuando yo tenía 8 años. En la foto de la procesión del Corpus, se ve el altar que se ponía en el cruce de la calle san Roque con la de Zaragoza, estaba de párroco don Antonio Martínez Gabalda, con la Custodia y el padre Pinazo con roquete… aquí se le puede ver vinculado a la parroquia. Más tarde, cuando empecé el bachillerato -tenía yo 9 ó 10 años y sería el año 1957, porque mi padre vivía todavía y él murió en el 59-, estudiábamos aquí en el pueblo con los maestros y el padre Pinazo nos daba clase de religión, gramática, convivencia social y música, esto a las chicas… junto con la gimnasia, que nos daba Maruja Casino Izquierdo y que iba con la Formación de Espíritu Nacional. Recuerdo que el padre Pinazo venía a casa, donde la farmacia, siempre hemos vivido ahí, y asistíamos mi hermana Isabel, que iba al mismo curso que yo, y también venía Luciano Martínez Gimeno -que tenía una cabecita privilegiada y siempre se lo sabía todo-: él era mayor y estudiaría algún curso más adelantado, pero también le daba clase el padre Pinazo. Recuerdo una anécdota que demuestra el carácter alegre y jovial del padre Pinazo… un día estaba explicando religión y sería sobre el momento de la presentación de Jesús en el templo, el caso es que en el relato aparecía el anciano Simeón y preguntó a Luciano si sabía quién era aquel varón que cogió a Jesús en brazos… pero Luciano no lo sabía y el padre Pinazo comenzó a decir: Si-me-ooon, Si-me-ooon… -silabeando la palabra, en plan jocoso-. Y Luciano todo serio, serio, serio... sin responder, porque no lo sabía. Porque el padre Pinazo era muy bromista, intentaba sacar humor, ironía, de las cosas… Claro, esto dice sobre lo que era la persona, que respondía mucho estilo de los Pinazo… Sí, él era más bien alto, de complexión fuerte, recio -cuando vino por aquí tenía ya algo de barriga: contaría sobre 57 ó 59 años-, iba siempre recto, muy señor… La tía Petra, su madre, también era alta y andaba muy erguida, pese a los años… Sí, creo que el padre Pinazo vino con intención de acompañar a su madre en los últimos años, pues ella ya era mayor… (en 1955 tenía 86 años). Ya te digo que era muy señor, tengo la imagen de verlo pasar por la carretera con su madre, ella alta, con la espalda recta, y el andar ligero típico de los Pinazo… pasaban los dos, él orgulloso con su madre y la tía Petra orgullosa con su hijo… hacían muy buena pareja: él y su madre muy señores los dos… Él era irónico y muy alegre, y tengo la imagen suya de un hombre que venía de América con aires nuevos, tanto en el estilo suyo de vida, sencillo, nada ostentoso, como en su forma de vivir su misión en la parroquia, su compromiso religioso como sacerdote paúl… Digamos que trajo un aire nuevo a la parroquia y al pueblo. Iba vestido con clériman (cuello clerical) o se ponía una camisa blanca limpísima y un pantalón negro y así salía a la calle; alguna vez también llevaba sotana, cuando iba al templo; también recuerdo un roquete precioso que llevaba, con puntillas de organza. Que llegara un sacerdote y verlo con pantalón negro y camisa blanca era llamativo… Íbamos a su despacho, en su casa de la carretera, y allí nos daba música… en aquella época la enseñanza de la música ya figuraba en el currículo de los estudios de las chicas -de los chicos no-; las chicas dábamos labores, música y convivencia social… y educación física, con Formación de Espíritu Nacional: eran asignaturas que iban juntas… Sí, el estilo moderno del padre Pinazo llamaba la atención. Recuerdo los primeros días que estuvimos en su casa -íbamos Justi Hernández, que terminó siendo profesor de piano, Julio Aparicio, el hermano de Daniel el constructor, Carmen Rosa Báguena (que fue arquitecta), mi hermana Isabel (que es maestra) y no sé si las hijas del secretario, Maruja e Isabel; Cesáreo, hermano de Justi, éste al grupo de los pequeños y dábamos clase de solfeo. Claro, hizo dos grupos, uno para los mayores y otro para los pequeños… El padre Pinazo era muy exigente, si llegabas a clase y no sabías medir bien los tiempos, los compases, bueno, bueno… En una ocasión, al principio de ir a su casa nos la enseñó, pasamos por las distintas estancias y al llegar a la cocina cogió un plato y lo dejó caer al suelo… todos nos quedamos sorprendidos porque el plato no se rompió, él lo recogió y dijo: No os preocupéis, es un plato de duralex y no se rompe… -te lo cuento para que veas el momento histórico, porque era la primera vez que oímos aquí hablar del “duralex”-. Claro, además de traer aires nuevos al pueblo y a la parroquia sobre la forma de hacer y entender la vida, trajo también novedades como el “duralex”. Era una persona muy jovial… recuerdo que en las fiestas del pueblo íbamos al baile de la plaza, con los músicos en el tablao y el coro de observadores que solía formarse para ver como bailaban los demás… con las chicas esperando a ver quién las sacaba a bailar y el padre Pinazo hacía de celestino: Ve y saca a aquella, y tú ve a sacar a aquella otra… -les decía a algunos-. Solo el hecho de que el cura estuviera en el baile de la plaza ya era inaudito, ¡pero que encima hiciera de celestino!… Sí, quería que hubiera relación y convivencia, y les daba un empujoncito a los jóvenes. Hizo una labor muy importante en la formación musical… por ese tiempo comenzó a formarse el coro de la parroquia. Estaba Daniel Aparicio, Jesús Serrano (el Mochilo), que cantaba muy bien y no sé si Daniel el Gaseosero… entre las mujeres estaba Pepita, Emilia, Maruja y otras… enseñaba los cantos con voces distintas. Allí aprendimos el ¡Oh Sagrado Corazón, llagado por tu amor!… que se cantaba por las fiestas de Santa Marina en junio… yo era una niña, pero me emocionaba… porque el juego de voces estaba muy bien conseguido. Claro, era un estilo nuevo de cantar que contrastaba con el canto que hacían el tío Secundino, el tío Nicolás, el tío Alberto que era el tradicional de la Misa de Réquiem y el de la Virgen de los Dolores. Con el padre Pinazo se introdujeron ya canciones corales con las voces muy bien tramadas. Cuando vino el padre Pinazo se estaba construyendo la iglesia (la primera piedra se puso en 1954) y las celebraciones se hacían en la nave de Enrique Sánchez en la carretera… La Misa de Pio XII también se empezó a cantar entonces. En las fiestas la misa se celebraba en la Plaza y el altar se ponía donde Rafa Lillo, y el coro al lado, con el padre Pinazo dirigiéndolo. El sacerdote que venía a predicar se ponía en el balcón de la tía Julia la Perica... Te hablo de mis recuerdos de niña, aunque imagino que el padre Pinazo relataría cosas de su vida en América a los mayores, de eso no puedo decirte nada.

En el testimonio se dice que "Cuando vino el padre Pinazo se estaba construyendo la iglesia"... La primera piedra del nuevo templo se colocó el domingo 20 de junio de 1954, en presencia del obispo de Segorbe, don José Pont y Gol, del gobernador civil de Valencia, don Diego Salas Pombo, siendo alcalde don Alfredo Sánchez Esparza y cura párroco don Antonio Martínez Gabalda. A propósito, en la Relación de ingresos habidos a favor de la Nueva Iglesia de Torrebaja " consta que el P. Guillermo Pinazo aportó 4.000 pesetas desde Nueva York: esto fue el 31 de diciembre de 1953.19


Una carta manuscrita del padre Pinazo desde Tuéjar (1961).

Por intermedio del señor Daniel Aparicio Sánchez (Torrebaja, 1941), me ha llegado una carta manuscrita del padre Pinazo, dirigida a su hermano Julio Aparicio Sánchez (Torrebaja, 1943), desde Tuéjar (Valencia):

Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles. Tuéjar (Valencia).

5 – Abril – 1961/ Sr. D. Julio Aparicio./ Torrebaja.

Muy estimado Julio:// Recibí tu carta/ de felicitación de Pascuas, la/ que me apresuro a contestar.// Mucho me alegra la no-/ticia de la gran concurrencia a/ la Semana Santa del Pueblo, y,/ a la Comunión tan numerosí-/sima. Aquí también ha sido grandísima la concurrencia de/ todos los los actos de la Semana/ Santa, excepto la Vigilia Pascual./ en la tarde del Viernes Santo,/ para el sermón de Pasión y el/ Santo entierro, era tan grande la/ aglomeración de gente, que llena-/ban la iglesia materialmente/ de modo que ofrecía un espectáculo/ soberbio.// En la noche del Día de/ Pascua los jóvenes, los quintos,/ los Maestros, y mochos mayores/ capitaneados por Vicente, vinieron/ a las dos de la madrugada y/ me dieron la gran serenata./ Un mayo cantó:

La juventud de este pueblo,

A D. Guillermo hoy dirá

Que el día que Vd. se vaya

Todo Tuéjar llorará.


Y así otras por el estilo. Yo salí/ a la ventana, les dí las gracias/ y les eché diez duros para una/ botella, pero ellos me la devolvieron/ y dijeron, que no querían mas que/ yo me quedara.// Ya ves que lo de ir a Ademuz/ no puede inquietarme, pero si me/ gustaría subir hacia mi Rincón./ Dios dirá.// Un abrazo, lo mismo a tus/ padres. Guillermo Pinazo.

Se trata de una carta sencilla, entrañable, dirigida a un joven de 18 años, impecable desde el punto de vista ortográfico y gramatical. Escrita con plumilla y tinta negra, la caligrafía muestra letra cursiva amplia y segura. Informa sobre los actos de la Semana Santa de aquel año en Tuéjar, un pueblo de La Serranía valenciana próximo a Chelva. Contiene los versos que cantó un mayo de la localidad que demuestra el cariño que le tenían al padre Pinazo. En agradecimiento, el clérigo les echa “diez duros para una/ botella”, pero ellos se la devuelven diciendo “que no querían mas que/ yo me quedara”. No pudo quedarse, porque el destino del padre Pinazo era viajar de un lado para otro… El día 21 de noviembre de 1962 ya le vemos como ecónomo en Vallanca, y encargado de Negrón, informando sobre el estado de la parroquia y de su anexo.20 En 1961 el curato de Torrebaja lo ocupaba don Salvador Pla Álvarez, que al año siguiente fue sustituido por don Gabriel Sancho Marín (1914-2002), que procedía de la parroquia de Casas Bajas (Valencia).


Don Guillermo Pinazo Martínez C.M. (1901-1973),
junto al río Ebrón en Torrebaja (Valencia)
[Fotografía cedida por Dora Tortajada Pinazo (1934-2021), sobrina del padre Pinazo].
.

Fachada de la Capilla del Cementerio presbiteriano de Princeton Abbey (Nueva Jersey, USA)
donde se halla inhumado el padre Pinazo.


Palabras finales.

El padre Guillermo Pinazo Martínez C.M., nació a principios del siglo XX en el seno de una familia humilde y numerosa de Torrebaja, pequeño pueblo de la comarca del Rincón de Ademuz, provincia de Valencia (Comunidad Valenciana, España).

Estudió las primeras letras en el colegio local, posteriormente estuvo en la Escuela Apostólica de los PP en Teruel, de donde pasó a Madrid, donde comenzó el noviciado (1916) y se ordenó como sacerdote Paúl (1925). Pasó por Londres (Reino Unido), donde estudió inglés, después marchó a San Juan (Puerto Rico), estuvo en La Habana (Cuba) y el 1934 se integró en la iglesia neoyorquina de “La Milagrosa” y su filial la “Santa Agonía”, “desarrollando sus energías y celo sacerdotal entre la innúmera colonia hispana con predominio puertorriqueña”. Los años treinta, incluida la guerra civil española (1936-39), los pasó en los Estados Unidos de América, ejerciendo su misión pastoral.

Para cuidar de su anciana madre solicitó permiso a sus superiores para regresar a España, y aquí residió entre 1955-65, ejerciendo su ministerio en distintas parroquias del Rincón de Ademuz (Torrebaja, Torrealta, Mas de Jacinto, Vallanca, Negrón), y en Tuéjar (Valencia). Tras el fallecimiento de su madre, en 1964, el padre Pinazo regresó a su parroquia de “La Milagrosa” en el alto Manhattan (Nueva York), “de la que fue su superior y párroco desde 1970 hasta su defunción”.

Personaje singular, hombre inteligente, culto, abierto, alegre, campechano… muy amante de su familia y de su tierra, a la que nunca olvidó, no obstante haber pasado la mayor parte de su vida lejos de España. Hablando con su hermana mayor, solía decirle: Llevamos el lastre de la pobreza, Felisa… -haciendo honor al más profundo de los sentimientos en los hijos de san Vicente de Paúl-. Valga esta somera reseña biográfica como sentido homenaje a este admirable torrebajero universal. Vale.


© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.

De la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).


AGRADECIMIENTOS.

La composición del presente artículo ha sido posible merced a las personas que se citan:

APARICIO SÁNCHEZ, Daniel.

GÓMEZ MARTÍNEZ, Luis.

GÓMEZ MONTERDE, Antonio.

GÓMEZ PINAZO, Amparo.

GÓMEZ PINAZO, Antonio

GRACIA GÓMEZ, Carmen.

LEÓN VALERO, Armando.

OLABUÉNAGA, Mitxel M.C.

TORTAJADA PINAZO, Dora.

VILLANUEVA HERNÁNDEZ, Carmina.

_____________________________________________________

1 «Sabios y virtuosos varones dió nuestro pueblo, entre ellos don Antonio Valero Arnau, cuyo panteón se conserva n el cementerio viejo. Otros viven todavía, como don Agapito Tortajada, Canónigo Administrador de la Diócesis de Segorbe; el Padre Julián Morales Martínez, Visitador General de la Orden de los Paúles en Méjico, y el Arcipreste de Ademuz, don Pedro Manuel Miguel Benedicto». Cf. Vicente BADÍA MARÍN y José Alejandro PÉREZ TARÍN (1953). Torre Baja y sus fiestas. Vida económica. Hombres ilustres, en Torrebaja, mi pueblo, Libro de lecturas geográfico-históricas, redactado por Don Vicente Badía Marín (parte geográfica) y Don José Alejandro Pérez Tarín (parte histórica) por encargo del Ayuntamiento de Torrebaja y con destino a las Escuelas, Valencia, p. 19 (16-19).

2 Cf. Wikipedia, voz Paúles.

3 Ibídem.

5 SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo (2009). Anexo documental y gráfico: documento n.º 23, en Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, vol. III, pp. 505-506.

6 Ibídem.

8 Archivo Histórico Parroquial de Torrebaja [AHPTb], Libro de Bautismos, Año 1901, s/nº, fol. 115. Cf. SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo (2009), pp. 505-506.

9 Estando el padre Pinazo en este nuevo destino falleció en Torrebaja por tuberculosis pulmonar su hermano Santiago Pinazo Martínez (1909-1934): el óbito tuvo lugar el 30 de abril de 1934, cuando contaba 24 años. Cf. SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Anecdotario rinconademucense IV, en el sitio web Desde el Rincón de Ademuz, del miércoles, 3 de julio de 2013.

11 OLABUÉNAGA, Mitxel C.M. Biografías de Misioneros Paúles: Guillermo Pinazo, en el sitio web Somos Vicencianos, del miércoles 18 de noviembre de 2009. ID.  Biografías para el recuerdo: Guillermo Pinazo, en el sitio web Congregación de la Misión, Provincia de Zaragoza, España, del jueves 4 de octubre de 2012.

12 SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo (2009). La Guerra Civil (1936-39), en el Rincón de Ademuz, en Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, vol. III, p. 159.

13 SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Daniel Aparicio Sánchez (Torrebaja, 1941), organista de Torrebaja (Valencia), en el sitio web Desde el Rincón de Ademuz, del lunes, 17 de octubre de 2011.

14 Ibídem.

15 SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Ramón Mañas Aguilar (Los Santos, 1946), un castielero asentado en Mallorca, en el sitio web Desde el Rincón de Ademuz, del martes, 14 de agosto de 2012.

16 «Trafalgar Hospital era una "institución privada sin fines de lucro de 145 camas" en el número 161 de la calle 90 en Manhattan (Nueva York). A fines de 1978, el hospital, después de enfrentar dificultades administrativas y financieras, había cerrado, y el edificio de 9 pisos construido en 1926 estaba en proceso de convertirse en apartamentos cooperativos. El edificio anterior al de  Trafalgar, en la década de 1920 albergaba otros tres hospitales, incluido el Hospital Panamericano». Cf. Wikipedia, voz Trafalgar Hospital.

17 OLABUÉNAGA, Mitxel C.M (2012).

18 CANDEL, Francisco (1977). Viaje al Rincón de Ademuz, Plaza Janés, S.A. Editores, Barcelona, p. 144.

19 SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo (2022). Don Antonio Martínez Gabalda (1915-1976) y la Iglesia de Torrebaja. Acerca de la construcción del nuevo templo parroquial, en Desde el Rincón de Ademuz (I), autopublicación Kindle Direct Publishing (Amazon), segunda edición, p. 355 (345-356).

20 Guía de la Iglesia en la Diócesis de Valencia (1963). Edita el Arzobispado, Delegación Diocesana de Información y Estadística, Artes Gráficas Marí Montañana, Valencia, 1963, pp. 630-631. 






No hay comentarios: