viernes, 14 de abril de 2017

TRAMACASTIEL, PUEBLO DE TERUEL (y II).


Aproximación al conocimiento de Tramacastiel -a través de sus edificios más emblemáticos-: iglesia del Salvador y ermita de Santa María.




“La ermita de Tramacastiel poseyó un magnífico retablo gótico,
posiblemente procedente de la antigua iglesia de su castillo,
que indudablemente fue la primera iglesia parroquial de la villa”
-Jaime Caruana Gómez de Barreda, Notas para la historia de Tramacastiel (1960)-.





Viene de:


La Ermita de Santa María, antigua parroquial de Tramacastiel.
Lógicamente, la primera iglesia parroquial de Tramacastiel debió estar intramuros del castillo medieval, el cual ya se hallaba en estado ruinoso a comienzos del siglo XVII.[1] Las piedras de sus ruinas debieron servir para la construcción de casas en la villa, incluido el nuevo templo, erigido en los albores de esa misma centuria.

La segunda iglesia parroquial pasó a ocupar el recinto de la actual Ermita de Santamaría (también, Santa María), fábrica del siglo XVI situada en posición septentrional respecto de la villa. Y como tal se mantuvo hasta la construcción del nuevo templo, a finales del siglo XVI-principios del XVII. Siguiendo a Utienes (1618), Tomás Laguía (1964) dice que la antigua iglesia fue conservada como ermita, aunque bajo el título de San Cristóbal y Santa Bárbara, “aunque no hay retablo”, en su lugar había “un quadro de la Adoración de los Reyes que sirve” a ese propósito, “el qual es de pincel y del rector Pedro Gil”.[2]

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Vista general (suroriental) de la "Ermita de Santamaría" en Tramacastiel (Teruel), 2017.

El cronista de Teruel, Caruana Gómez de Barreda (1960) dice que “la ermita de Tramacastiel poseyó un magnífico retablo gótico, posiblemente procedente de la antigua iglesia de su castillo, que indudablemente fue la primera iglesia parroquial de la villa”.[3] El cronista especula acerca del origen del citado retablo, diciendo que “probablemente también fue donado [...] por los muy ilustres condes de Fuentes”. Lo cierto, sin embargo, es que no hay pruebas que lo demuestren. Sea como fuere, está demostrado que “esta obra de arte fue lastimosamente destruida en la época que precedió” al “levantamiento nacional cuando los incendios y saqueos de templos se hallaban a la orden del día”.[4] Atendiendo al concepto, si el denominado “levantamiento nacional” derechista tuvo lugar el 18 de julio de 1936, y la destrucción del retablo de la ermita tuvo “en la época que precedió” a éste, cabe pensar que se refiere a la primavera trágica, entre las elecciones de febrero de 1936 y el comienzo de la Revolución Española que siguió al golpe de estado militar derechista.

Para visitar la ermita cabe salir de la villa por la calle Nevera, donde se hallan los primeros pilones del Vía Crucis (también, Viacrucis) local, calleja asfaltada con se une al final de la carretera y continúa como pista de tierra. El Vía crucis está basado en pilones de obra encalados con hornacina de ladrillo rojo en la parte alta con tejadillo piramidal, donde se hallan los ladrillos cerámicos con las representaciones de la Pasión de Cristo. Se trata de cerámicas nuevas aunque de factura antigua, obra del artesano turolense Domingo Punter (1998). El camino de la Pasión termina en el montículo de la ermita, allí se hallan los tres últimos pilones.

La Ermita de Santa María es una sólida construcción de planta alargada, orientada de este (cabecera) a oeste (pies), con muros enlucidos -encalados- y cobertura a dos aguas, basada en teja árabe dispuesta en canal y cobija, y alero simple. La puerta principal y única del ermitorio se abre en la fachada meridional (epístola), descentrada hacia los pies. A la cabecera de ambos muros laterales pueden verse sólidos contrafuertes; en la fachada de los pies se abren dos pequeñas ventanas de culto, con reja y tela metálica.
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Vista de la nave y presbiterio de la Ermita de Santamaría en Tramacastiel (Teruel), con detalle del púlpito de obra (2017).

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Vista de la nave y alto coro de la Ermita de Santamaría en Tramacastiel (Teruel), con detalle de las ventanas de culto (2017).


La nave de la ermita aparece vacía de material ornamental o mueble, el piso está enladrillado con baldosas rojizas con un sencillo rodapiés del mismo material y un muro corrido en los laterales. Los muros interiores lucen encalados, con un zócalo de pintura gris hasta la altura de los cabios inferiores de las ventanas posteriores. La estructura muestra una cobertura de madera, basada en el sistema par-hilera propio de las techumbres mudéjares a dos aguas, con los pares de vigas (alfardas o pares) dispuestas según la vertiente del tejado, confluyendo en una viga superior (hilera). Los estribos laterales no son visibles, por estar embebidos en los muros, pero sí los tirantes, dando a la armadura un aspecto sólido y bello. El maderamen se ha restaurado con esmero, añadiendo una estructura metálica como refuerzo en ciertas partes.

El coro alto se halla a los pies, al que se accede por una somera escalerita a la izquierda de la entrada, lado de la epístola. Luce una baranda sencilla de listones de madera y pasamano, con el piso apoyado por delante en una gruesa viga con zapatas. Lo más notables del interior, además de la estupenda armadura de la techumbre, es el presbiterio, separado de la nave por un sólido arco toral de medio punto que apoya sobre pilastras con cornisillas levemente voladas. El recinto presbiteral muestra una sencilla cúpula con crucería gótica -y un florón central con una cruz griega labrada-, lo que hace pensar que su construcción data del siglo XVI, aunque posteriormente reformada.[5] Asimismo, posee un altar de obra adosado, dos peldaños por encima del piso del templo. En la nave, delante del arco toral posee un sencillo púlpito de obra en el lado del evangelio.

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Detalle del púlpito de obra y columna del arco toral que separa la nave del presbiterio en la Ermita de Santamaría en Tramacastiel (Teruel), 2017.

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Detalle de la tracería gótica en la cúpula del presbiterio de la Ermita de Santamaría en Tramacastiel (Teruel), 2017.

En su conjunto, la Ermita de Santa María impresiona por su sencilla y recia belleza –como el agreste entorno en el que se alza-, mostrándose muy limpia y cuidada, con la armadura de la techumbre magníficamente restaurada. Desde el cerrito de la ermita puede observarse un estupenda vista de Tramacastiel, con el vallejo del Regajo a la derecha, el caserío en la parte inferior de la ladera, en el que destaca la silueta de la parroquial, con las ruinas del antiguo castillo roquero al fondo. Por encima del camino de tierra que lleva al pueblo, margen izquierda de la vista quedan los restos de antiguas eras y pajares, lamentablemente en estado ruinoso. Junto a la ermita pasa el "Camino de la Vera Cruz desde los Pirineos", en su trayecto alternativo de Villel -por el Santuario de la Fuensanta- a Tramacastiel y Mas de la Cabrera, vía peregrinal que procede de Puente la Reina (Navarra) y que continúa hacia el Rincón de Ademuz atravesando el puente sobre el Turia a la altura del almacén de la antigua Azufrera de Libros. Dicho camino pasa por lugares templarios y llega hasta Caravaca de la Cruz, Murcia.[6]

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Vista de la nave, púlpito y presbiterio en la Ermita de Santamaría en Tramacastiel (Teruel), 2017.

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Vista general de la cobertura de la Ermita de Santamaría en Tramcastiel (Teruel), basada en el sistema de par-hilera con tabicas, estribos y tirantes, propio de las techumbres a dos aguas (2017).

El nuevo templo parroquial de Tramacastiel, fábrica del Setecientos (1706).
La nueva iglesia parroquial de Tramacastiel es un edificio de nueva planta, construido a principios del siglo XVIII (1706), según data grabada sobre el arco del atrio, bajo la hornacina que preside la entrada principal y única del templo. A mediados del siglo XIX (1849), hemos visto que Madoz, al decir de la iglesia parroquial anota que está “servida por un cura párroco y un beneficiado, y (que posee) un cementerio que en nada perjudica á la salud pública”, lo que no es decir mucho.

A finales de los años cincuenta, el ya citado cronista de Teruel, Jaime Caruana Gómez de Barreda (1960), dice del templo de Tramacastiel que su fachada “no ofrece nada digno de mención”, pero que “poseía en su interior detalles de gran magnificencia”; sin embargo, “quedó destruido y totalmente aniquilado en la época revolucionaria y de la guerra por las hordas marxistas”, no quedando nada “de su antiguo esplendor más que los muros”.[7] Obviamente, el cronista se refiere a la Revolución Española de 1936, y a la Guerra Civil (1936-1939). De este tiempo, el Estado Número 3 de la Causa General de Teruel, partido judicial de Teruel, ramo de Tramacastiel, recoge alguna información:
  • <Fecha en que se cometió el delito: 20 Agosto 1936/ Sucinta relación del hecho delictivo: Incendio y completa destrucción de la Iglesia Parroquial y/ las ermitas, saqueo y completa destrucción de todos los objetos/ de culto. Nombres y domicilio del perjudicado: Iglesia./ Personas sospechosas de participación en el delito: Sus nombres y apellidos: Activa y directamente: Juan García Corbalán y Joaquín Bel García./ Su paradero actual: San Miguel de los Reyes (el primero)/ Batallón de Trabajadores (el segundo).>[8]
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Vista general (suroriental) de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), con detalle de la torre-campanario a los pies, lado de la epístola (2017).


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Vista parcial (meridional) de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), con detalle de la Cruz de los Caídos en el solar del antiguo cementerio local (2017).

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Vista parcial (meridional) de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), con detalle de las arcadas del atrio exterior (2017).

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Detalle de la fecha de construcción de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), AÑO 1706 (2016).

Los registros documentales dicen del “Incendio y completa destrucción de la Iglesia Parroquial y las ermitas”, así como del “saqueo y completa destrucción de todos los objetos de culto”. Hemos de entender, no obstante, que se refiere al contenido ornamental y mueble del templo y las ermitas (Santa María, de Tramacastiel y Virgen de los Dolores, de Mas de la Cabrera). No se dice de daños en la fábrica de templo, aunque pudieron sufrir los altares. En cualquier caso, el templo perdió su antigua suntuosidad –imágenes y retablos-, no quedando “mas que los muros” de su fábrica. Propiamente, fue saqueado y desmantelado.

Visto al presente, el templo parroquial de Tramacastiel se halla sobre una explanada en la parte baja del pueblo, al occidente del caserío. Se trata de un edificio exento de planta alargada, orientado de este (cabecera) a oeste (pies), muros de mampostería ordinaria, circundado por un alto zócalo en todo su perímetro, sillería en los esquinares y cobertura a tres aguas, recayendo sobre los tejadillos laterales en los que sobresalen los machones cubiertos, con torre-campanario situada a los pies, lado de la epístola. Destaca el apretado alero de ladrillo, dando consistencia al cerramiento superior de la construcción. La torre posee dos cuerpos, el superior corresponde al piso de campañas y está construido enteramente en piedra de sillería, con dos huecos en cada cara para los bronces y una terracita en la parte superior, con adornos piramidales en las cuatro esquinas, y entre ellas. La entrada se halla en la fachada meridional, descentrada hacia la torre, posee un sencillo atrio exterior con arcadas de medio punto, altos capiteles (impostas voladas) y hornacina de cúpula semiesférica sobre la interior, con una imagen de la Virgen del Pilar. Bajo el hueco hay grabada una data –AÑO 1706- correspondiente a la fecha de construcción del templo.

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Vista general de la nave central de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), con el retablo del altar mayor al fondo (2017).
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Vista general de la nave central de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), con el retablo del altar mayor al fondo (2017).

El interior del templo resulta un tanto sombrío, la iluminación natural sólo penetra por los altos ventanales laterales, y por la ventana del bajo coro, resultando la eléctrica insuficiente, dada la magnitud del templo. Posee una elevada nave central con cúpula de cañón y lunetos, y capillas laterales con cúpula de arista. La construcción avanza de los pies a la cabecera mediante cuatro arcos torales, formando otras tantas capillas laterales, hasta el presbiterio, elevado un peldaño por encima del piso del templo. El suelo es de ladrillos hidráulicos, rojos y crema, formando dibujos geométricos rectangulares que recuerdan el de los antiguos enterramientos en las iglesias de Alobras y Tormón. Los bancos de madera se hallan hacia los lados, dejando un amplio pasillo central. El presbiterio posee un altar exento y otro de obra adosado, con un retablo barroco-neoclásico procede de la parroquial de Burbáguena,[9] Teruel. Desconocemos, sin embargo, cómo llegó a Tramacastiel, seguramente por compra o donación después de la guerra civil.

El retablo del altar mayor está construido en madera semi-dorada, datado a mediados del siglo XIX. De factura sencilla, su estructura arquitectónica responde al orden neoclásico, basada en una predela, cuerpo y ático, circundado por polsera o guardapolvo. El banco carece de imágenes, en la parte central de la basa se halla el Sagrario (que apoya en el altar de obra adosado), enmarcado por las basas de las columnas que conforman las entrecalles centrales. En la casa de la calle central hay un Crucifijo, a cuyos pies luce una peana con flores (donde asentaba la imagen de bulto original), flanqueada a su vez por columnas lisas con basa y arquitrabe dorados. Las calles laterales poseen imágenes de bulto: a la epístola una Virgen del Pilar y al evangelio una Virgen Dolorosa. En el centro del piso superior –correspondiente al cornisamiento- hay un medallón con una data –1865-: fecha de construcción del conjunto. En la casa central del ático luce otra imagen de bulto, representado una Virgen con Niño. Sobre la imagen hay un blasón con dos cuarteles –barras de Aragón (izquierda) y torreón (derecha)-, timbre con yelmo y cimera con penachos, circundado por soportes laterales y decoración de venera en la punta.

El escudo actual de Burbáguena es similar al existente en el retablo de la parroquial de Tramacastiel, sólo que en el cuartel derecho del blasón, en lugar del torreón o castillo hay una B, letra inicial de Burgáguena.

A ambos lados del presbiterio se abren sendas estancias, la de la epístola corresponde a la sacristía y la del evangelio a un trastero. Según anota Zapater (1986), en la sacristía –y en la torre- se aprecian algunos restos identificados como correspondientes a la iglesia predecesora  de la actual,[10] descrita por Utienes (siglo XVII, principios). Dichos restos son evidentes en las estancias de ambos lados del presbiterio (sacristía y trastero), donde lucen sendas cúpulas de tracería gótica. Todas las capillas poseen altares de obra adosado e imágenes de factura reciente -con la excepción de una Virgen del Rosario, obra del siglo XVI-: algunas de estas imágenes están en hornacina, otras sobre peana.

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Detalle del retablo del altar mayor de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), datado en 1865, procedente de Burbáguena, Teruel (2017).

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Detalle del tornavoz del púlpito de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), falta la caja (2017).

Las pilastras poseen capiteles de profusa ornamentación barroca, algunos de ellos con restos de su antigua policromía. Las cúpulas y cornisas lucen finos estucos bellamente labrados. En un gran medallón situado sobre la arcada del bajo coro que mira la nave central puede observarse una data –1709-, que debe corresponder a la fecha en que se pusieron estos adornos, tres años después de la fecha de terminación de la fábrica. El bajo coro se halla a los pies, tres peldaños por encima del piso del templo, posee barandas con puertas abatibles de madera y una curiosa rueda de campanitas en el muro de la epístola y un sencillo facistol de madera coronado por cruz de forja. La capilla del bautismo se halla en este mismo lado, entre el atrio interior del templo y la entrada a la torre-campanario. Está circundada por barandas y puertas abatibles, del mismo estilo que las del bajo coro, y luce una hermosa pila bautismal de piedra, situada en el centro de la estancia, un par de peldaños por debajo del piso del templo. En la parte superior de la pila hay un texto en latín que dice: DOCETE OMNES GENTES BAPTIZANTES EOS IN NOMINE PATRIS, FILII ET ESPIRITU SANCTI, cuya traducción podría ser: BAUTIZAD A TODAS LAS GENTES/NACIONES EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO.

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Detalle la pila Bautismal de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), situada a los pies, lado de la epístola, con detalle de una imagen del Salvador sobre peana (2017).

La mejor vista del interior del templo se obtiene desde el bajo coro, con una iluminación adecuada los espléndidos estucos de las bóvedas y la nave central lucirían en todo su esplendor, ya que en su conjunto posee todas las cualidades de un templo de finales del barroco magníficamente conservado, aunque falto de restauración.



Distribución de capillas en la iglesia parroquial del Salvador en Tramacastiel (Teruel).
CAPILLAS
EPÍSTOLA
EVANGELIO
Inmaculada Concepción,
en hornacina semiesférica.
Altar de obra adosado.
Confesonario de madera.
Cristo crucificado,
en hornacina recta.
Altar de obra adosado: Nazareno con cruz a cuestas.
Virgen con Niño,
en hornacina semiesférica.
Altar de obra adosado.
San Sebastián,
en hornacina semiesférica 
con columnas laterales y arcadas
de doble archivolta.
Altar de obra adosado.
Atrio interior.
Virgen del Carmen,
sobre peana.
Altar de obra adosado.
San Salvador,
sobre peana.
Pila bautismal
San José con el Niño,
sobre peana.
Altar de obra adosado: imagen de 
san Roque y de san Isidro Labrador.
Elaboración propia (2017). Nota: las capillas se numeran del presbiterio a los pies.


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Vista general de la nave central de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), con el bajo coro al fondo (2017).

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Vista general de la nave central de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), con el bajo coro al fondo (2017).

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Detalle de los bellísimos estucos barrocos de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), colocados en 1709 (2017).

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Detalle de los bellísimos estucos barrocos de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), colocados en 1709 (2017).


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Detalle de los monumentales estucos barrocos de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), colocados en 1709 (2017).

Visita a la torre-campanario: reloj y piso de campanas.
A la torre-campanario se accede a través de la capilla del Bautismo, situada a la izquierda de la entrada, lado de la epístola. Desde los primeros escalones de ascenso a la torre puede apreciarse la profundidad del piso de la base. La escalera de tipo castellano asciende arrimada a los muros interiores del torreón. En el piso del reloj se halla la compleja maquinaria, que mi acompañante el señor Máximo Asensio me muestra con conocimiento, pues él es el encargado de darle cuerda cada dos días: Aguantaría dándole cuerda una vez a la semana, pero funciona mejor si se le dan dos veces -comenta con satisfacción-. En el muro septentrional hay un texto a lápiz enmarcado en un rectángulo, que dice:
  • <Hoy 19 de junio de 1960/ a las 12 de este día ha quedado/ totalmente montado el Reloj/ Publico= de este Pueblo de= Tramacastiel./ Por= Enrique Sáez de Teruel:>

Desde el piso de campanas, que luce muros de ladrillo, con el exterior y vanos en piedra caliza tallada, pueden observarse bellas vistas del pueblo: hacia arriba se halla el extremo septentrional del caserío, la Ermita de Santamaría y una zona de eras y pajares, más allá El Rozal, La Covalta y por encima La Calzada. Hacia abajo, la entrada meridional del pueblo, con las ruinas del antiguo castillo roquero, a la izquierda del panorama. Hacia el este, el grueso del caserío, situado entre la base del cerro y la parroquial. Hacia el oeste, la Peña del Águila (a la derecha y arriba) y el molino del Otro Lado y el cerrito de La Calera (hacia abajo), ya en la margen derecha del Regajo. A nuestros pies, la carretera, el edificio de las antiguas Escuelas Nacionales y el frontón de pelota, ambas construcciones en la parte de la vía que toca la huerta.

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Detalle de campanas en la parroquial de Tramacastiel (Teruel), 2017.

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Detalle de la campana mayor en la parroquial de Tramacastiel (Teruel), 2017.

La torre posee ocho vanos -dos en cada orientación-, aunque sólo tres están ocupados. La campana mayor se halla en la fachada meridional (vano suroriental), posee yugo de madera siendo la utilizada para dar las horas. Su epigrafía dice:

SAN SALVADOR MISERERE NOBIS AÑO 1880/ ME HIZO PEDRO PALACIOS
SIENDO ALCALDE D./ DOMINGO BASTIAS.

En la misma orientación (vano suroccidental) hay otra campana de menor entidad, posee yugo de hierro -Miranda de Ebro, Viuda de Perea-, cuya epigrafía dice:

SIENDO ALCALDE/ Dn. PEDRO ASENSIO MARTÍNEZ/ MANDÓ FABRICAR ESTA CAMPANA de 110 kg/ PONIÉNDOLA POR NOMBRE SAN SEBASTIÁN
TRAMACASTIEL 27 DE SEPTIEMBRE DE 1958.

En la fachada oriental (vano suroriental) hay un pequeño campanil con yugo de madera, su epigrafía dice: 

DONADA POR EL RVDO. SEÑOR DON MODESTO LEAL PÉREZ. AÑO 1962

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Detalle de la maquinaria del reloj del campanario de la parroquial de Tramacastiel (Teruel), con el señor Máximo Asensio Jiménez dando cuerda (2017).

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Detalle de cartela escrita con lápiz sobre el revoco de yeso de la torre-campanario de Tramacastiel (Teruel), relativa a la colación del reloj en 1960 (2017).


Visita al cementerio municipal de Tramacastiel.
El Cementerio Municipal de Tramacastiel se halla a los pies del viejo castillo medieval, en un rellano por encima de la población, al sureste de la misma. Para acceder al camposanto con vehículo hay que dirigirse a la entrada del pueblo y ascender una empinada calzadita cementada que nace a la derecha de la calle Iglesia. También puede subirse por un camino que nace del mismo caserío, desde la calle Castillo.

El camposanto es un recinto de muros encalados con la entrada en el muro noroccidental. Posee una hilera de nichos a la izquierda y varias hileras de tumbas en tierra, con algunas señalizaciones de pared en el muro este y meridional. Da la impresión de haber sido ampliado en tiempos recientes, pues el inicial recinto cuadrangular, con tapia cubierta de tejas, se recreció hacia la parte del castillo, estando su tapia cubierta de ladrillo. En esta ampliación debió hacerse el actual depósito, que sirve de almacén y la entrada en uso. Los nichos más antiguos se hallan en el ángulo nororiental, frente a unos copudos cipreses. En el muro del fondo (oriental) hay una señalización de pared de tipología antigua en la que -a tenor de sus apellidos- se reseñan dos hermanos fallecidos en distinto momento:

Epigrafía funeraria en el Cementerio Municipal de Tramacastiel (1928-1930).
Nombre y apellidos del finado
MARÍA
MONTERDE JULIÁN
JOSÉ
MONTERDE JULIÁN
Fecha de óbito
+ 2 abril 1928
+ 19 diciembre 1930
Edad de óbito
A LOS 74 AÑOS
A LOS 77 AÑOS

R.I.P
R.I.P
Dedicatoria
SUS HIJOS
SUS HIJOS
Elaboración propia (2017).

Dicha lápida es la más antigua del cementerio, lo que puede ayudar a datar la fecha de construcción del camposanto. La señalización debió colocarse tras el fallecimiento de José Monterde Julián (1853-1930), aprovechando la misma lápida para conmemorar a los dos fallecidos, presuntamente hermanos. Las lápidas no se colocaban a todos los difuntos, pudiendo haber enterramientos anteriores a la fecha más antigua (1928), por lo que no se puede afirmar con seguridad que María Monterde Julián (1854-1928) fuera la primera persona inhumada en este camposanto. Cabe incluso la posibilidad que María fuera enterrada en el cementerio de la iglesia, y que tras el fallecimiento de su hermano se pusiera la conmemoración de ambos en el nuevo camposanto. Al respecto, cabría preguntarse si en el viejo cementerio parroquial había lápidas, como sería lo más probable. En ese caso, ¿qué fue de ellas, se enterraron en el viejo cementerio? Ningún vecino ha sabido responder a mi pregunta.

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Vista general (occidental) del cementerio municipal de Tramacastiel (Teruel), 2017.

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Detalle de nichos en el cementerio municipal de Tramacastiel (Teruel), 2017.

De las señalizaciones de pared, sin embargo, llamó mi atención una de pizarra, cuya epigrafía dice:

EL DOCTOR/ D. TOMÁS GARCÍA PARRA
FALLECIÓ EN MINAS DE LIBROS
EL 24 DE MAYO DE 1949 A LOS 57 AÑOS
R.I.P.
RECUERDO DEL AYUNTAMIENTO


Don Tomás García Parra (1892-1949) fue un médico que atendió estos pueblos: el poblado minero de La Azufrera de Libros, el propio pueblo de Libros y Tramacastiel. De este doctor ya teníamos conocimiento por distintos testimonios, así como de mosén Ricardo y de doña Isabel Marqués Ibáñez, el cura y la maestra de niñas del poblado minero.[11] Según me hicieron saber, el doctor García Parra no procedía de la zona, pero por alguna razón manifestó su voluntad de ser enterrado en Tramacastiel. Debió dejar buen recuerdo en el municipio, prueba de ello es que el Ayuntamiento de Tramacastiel le dedicó esta memoria.


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Detalle de lápida de pared en el cementerio municipal de Tramacastiel (Teruel), referida al doctor don Tomás García Parra, médico de Las Minas de Libros (Teruel).

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Detalle de la lápida más antigua del cementerio municipal de Tramacastiel (Teruel), obra de los años veinte (1928-1930), 2017.

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Detalle de cipreses y nichos en el cementerio municipal de Tramacastiel (Teruel), 2017.


Conversación informal con algunos vecinos de Tramacastiel.
Cuando visito un pueblo procuro buscar la conversación de algún lugareño, ya que son los naturales y residentes de cada lugar quienes suelen aportar información valiosa respecto del mismo, datos que no suele estar en los libros. La cuestión es dar con la persona adecuada, cosa que no siempre se consigue, ya que en los lugares poco poblados es frecuente encontrarse con individuos esquivos que huyen del contacto con forasteros. Aunque yo suelo tener suerte, ya que en mis recorridos suelo encontrar casi siempre vecinos solícitos, tal el señor Máximo Asensio Jiménez, de Tramacastiel.

El señor Máximo -hombre sencillo y servicial donde los haya-, tuvo la amabilidad de enseñarme la iglesia por dentro, aportando los comentarios que le pareció oportuno. Me hizo saber que el jardincillo que hay frente al templo fue el antiguo cementerio del lugar, aunque él no conoció enterrar nadie en él; hoy el recinto se halla rodeado por un murete de ladrillo, en su centro se alza una cruz de piedra sobre columna, se trata de una típica “Cruz de los Caídos” construida en la posguerra -en su base hay una fecha labrada-: 1936-1939. En la cara que mira la iglesia la columna poseía un par de lápidas con nombres alusivos a la contienda civil, losas que según mi informante “fueron retiradas o desaparecieron”. La torre-campanario es también nueva, obra de los años cincuenta, pues la vieja estaba resquebrajada y hubo que demolerla, y reconstruirla desde los cimientos. Parte de la piedra utilizada en la construcción la trajeron de La Calera, cantera ubicada en un cerro por debajo del pueblo, a la derecha del Regajo. La torre se reconstruyó tal cual estaba la vieja, con la misma forma y altura: Hay aquí un vecino de nombre Filemón, que de joven trabajó en la construcción de la torre, él le podría contar más cosas... –comenta mi guía-. La carretera, el edificio de las Escuelas Nacionales y el primer depósito del agua potable que tuvo la villa son también obra de ese tiempo, aunque posteriores a la torre.

Comentarios del señor Máximo Asensio Jiménez (Tramacastiel, 1954):
  • <Los domingos por la tarde viene de Teruel un cura (don Alfonso Belenguer Celma, Vicario General de la Diócesis) y celebra misa en la iglesia de aquí, también va a Mas de la Cabrera, aldea de Tramacastiel, a Libros y Riodeva. Las fiestas se celebran en agosto y en septiembre, en verano viene mucha gente, después sólo los del pueblo y los que bajan de Teruel. El Viernes Santo se sube en procesión hasta la ermita rezando el Vía crucis. Los pilones y los ladrillos se hicieron hace unos años, porque los viejos estaban muy estropeados. Recuerdo cuando construyeron las escuelas nuevas –sería a finales de los años cincuenta o principios de los sesenta-; pero yo sólo fui a las escuelas viejas, estaban en un edificio que hay en el pueblo, propiedad del Ayuntamiento; en el recreo jugábamos en una placeta que hay. Aunque yo fui poco a la escuela, porque le hacía falta a mi padre que tenía ganado, y desde los ocho años estuve de pastor, ayudándole con los animales. Por eso me perdí la escuela... Fuimos dos hermanos, yo que soy el mayor y otro llamado Pedro, que vive en Teruel. Mis padres fallecieron hace ya algunos años... Yo no sé lo que pasará en estos pueblos, los mayores se van muriendo y cada vez somos menos. El único negocio de aquí es un hostal –La Barbacana-, lo lleva un señor argentino que da alojamientos y comidas. Todos los fines de semana lo tiene lleno, también viene gente entre semana, ya hace unos años que está... Aquí hay pocas distracciones, yo me bajo muchos días a Torrebaja, a jugar al guiñote en Casa Emilio, hacemos parejas y nos jugamos el café. De lo que sucedió aquí durante la guerra sé poco, apenas lo que oí contar a los padres, que sacaron los santos y las cosas de la iglesia, hicieron un montón y le pegaron fuego aquí mismo frente al templo. No, no fueron muy lejos... Sí, aquí también comemos gachas –a mí me gustan mucho-: las hacemos con harina de trigo, se les pone bacalao, conejo, pimientos, ajoaceite...>
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El señor Máximo Asensio Jiménez (Tramacastiel, 1954), posando a la entrada de la parroquial (2017).

Comentarios del señor Tomás Gómez Asensio (Tramacastiel, 1944) y otros vecinos:
  • <Sobre la construcción de la torre puedo decirle que duró varios años, la hicieron antes que la carretera, que es de finales de los años cincuenta. Recuerdo que la grava para la obra la dejaban al comienzo de la calle Iglesia, la entraba el tío Abel del Campo -se refiere al señor Abel Belenguer Monterde (1898-1954)- con un volquete y un par de mulos que tenía. La torre estaba muy estropeada, con una gran grieta de arriba abajo. Decían que torre vieja no tenía cimientos, por eso se resquebrajó. Los cimientos los hicieron bien profundos -allí metieron mucho hierro y cemento-; tan hondos que salía el agua del río... Vinieron picapedreros para trabajar la piedra, y estuvieron aquí varios años. De la torre vieja se aprovechó la piedra que valía, pero también trajeron de La Calera, los canteros las preparaban para colocarlas en la obra nueva, porque como puede verse, del reloj para arriba la torre es toda de piedra tallada, además de las esquinas. Si se fija verá que la torre está obrada con cemento, pero el resto de la iglesia está cogido con argamasa de cal, se dice que lo hicieron en unos hornos que hay por detrás del barranco del castillo, donde el cementerio nuevo. El nuevo cementerio se construyó al comienzo de la II República, pero el viejo que había frente a la iglesia se mantuvo, aunque ya sin enterrar en él. Entonces la iglesia y el cementerio estaban rodeados por una tapia alta de dos metros y medio o tres que no se podía saltar, el portón de la entrada estaba en la parte de arriba, era de madera y tenía un arco de piedra. El muro llegaba por abajo hasta mitad de la carretera y por la fachada de detrás (septentrional) apenas había un paso estrecho. De la guerra siempre he oído comentar que en la torre había cuatro campanas grandes, pero se las llevaron, sólo dejaron una. Parece que el alcalde de entonces les dijo que si se las llevaban todas y había algún incendio no habría manera de tocar a rebato, por eso dejaron una, pero se las hubieran llevado todas... La que hay de entonces tiene buen sonido, cuando bandean por las fiestas, apenas haya algo de viento se oye desde la Hoya Embid, que está varias horas de camino del pueblo, hacia el norte... En la Cruz de los Caídos que hay en el jardín donde el cementerio viejo había dos placas con una lista de nombres de la guerra. La última que quedaba desapareció hace dos o tres años, el alcalde me preguntó si la había visto, le dije que no; pero a los pocos días fui a coger un laurel que había crecido en el barranco de detrás, para trasplantarlo, y encontré allí la placa, rota. Se lo dije al alcalde y se la llevó él, para guardarla... Aquí hubo tres molinos, el del Otro Lado, el de la Villa (que es el más antiguo) y el de Mas de la Cabrera. En el del Otro Lado del Regajo pusieron una fábrica de luz con unos dineros que sacó el Ayuntamiento de alguna corta de pinos. Con la luz que producía se iluminaban las casas del pueblo; entonces no se pagaba nada por la luz, porque era del municipio, después ya vino la Hidroeléctrica Turolense. El agua del Regajo es buena y está siempre muy limpia, los de Libros venían a lavar la ropa y a limpiar el mondongo de la matanza con unos carricoches de mano que tenían, porque el agua del Turia siempre baja algo turbia. Los de Libros llamaban al riachuelo el Regajo, pero aquí en Tramacastiel le decimos el río...>


Comentarios del señor Filemón Martínez García (Tramacastiel, 1936), que de joven trabajó como peón en las obras de la torre nueva de la iglesia:
  • <La torre vieja hubo que echarla abajo, porque estaba muy agrietada... Eso fue a mediados de los cincuenta, tenía yo apenas diecinueve años y estuve aquí trabajando varios años, hasta los veintiuno en que me fui a la mili. La torre vieja no tenía alizaces, por eso se agrietó. Hubo que hacerle cimientos nuevos, con un encofrado de hierro y cemento. Ahora ya no se va a mover... Se reconstruyó tal como estaba, con la misma forma y altura que tenía la vieja. Las piedras de las esquinas y de la parte alta las trabajó un picapedrero que vino, algunas se trajeron del puntal de La Calera, pero se aprovecharon también las que valían de la torre vieja. El maestro de obras era un señor que vino de Villel (señor Jesús), le sustituyó uno de aquí llamado Darío. Este Darío hizo el depósito de abajo del agua potable, donde también trabajé yo... El maestro de obras venía todos los días con una moto que tenía, comía en casa de una señora que tenía el estanco, por las tardes se volvía a Villel. Éramos cinco o seis trabajadores los que estuvimos en la obras; sólo quedo yo, los demás ya han fallecido. Mi trabajo era de peón, amasar, mover la tierra y el cemento, porque entonces no existían las amasadoras, todo había que hacerlo a mano. Sí, yo he sudado mucho aquí...>


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El señor Filemón Martínez García (Tramacastiel, 1936), posando en un banco junto a la parroquial (2017).

Continúa relatando:
  • <El material para las obras lo entraban por la calle de la Iglesia, porque la carretera no estaba hecha todavía, se hizo después, a continuación de la torre. Todavía trabajé yo algo en la construcción del puente, y en las escuelas nuevas... La arena y la grava la trajeron de una rambla de Villastar. Los escombros de la torre vieja los echaban por donde están ahora las escuelas, los llevaban con un carro y un mulo. Los muros de la torre son de mampostería y las esquinas de sillería, como la parte alta de la torre. Todo se hizo de nuevo y con la misma forma que tenía la vieja, incluidos los picos que hay en la terraza. La torre nueva la terminamos en tres años; después -como le digo- las obras continuaron en el puente nuevo, la carretera y las escuelas... Además de la torre se hizo también algo de obra dentro de la iglesia, se echó el piso que tiene, esos ladrillitos negros que hay entre las baldosas los puse yo, también hice las cruces que tienen los altares en el frontal. Durante las obras de la torre yo ganaba veinticinco pesetas diarias como peón, lo que se pagaba entonces, y cobrábamos por semanas. Trabajábamos ocho horas diarias, de lunes a viernes, los sábados y domingos descansábamos. De aquí me fui a la mili y cuando volví me casé y nos fuimos a Barcelona; pero al principio en Barcelona no ganaba mucho más. De la época en que trabajaba en la obra de la torre recuerdo una anécdota, resulta que había ido por agua a la fuente con el botijo, y cuando me puse a beber otro trabajador me dijo, a ver si te la vas a beber toda, porque yo tenía mucha sed. Entonces le dije, te apuestas el jornal que me la bebo toda, y aceptó. Yo continué bebiendo y me bebí todo el botijo, cinco litros de agua sin parar, y le gané el jornal… Tuve que ir a la fuente a llenarlo de nuevo, y cuando volví le dije a otro que era cuñado del anterior, te juegas tú también el jornal a que me bebo otro botijo, pero dijo que no… El jardín que ve aquí frente a la iglesia fue antes cementerio, entonces la iglesia y el cementerio estaba todo rodeado por una tapia, el patio que rodeaba la iglesia tenía tres metros de alto, la entrada la tenía en la parte de arriba. El patio no estaba como tal, había maleza en la parte de atrás, y unas higueras bordes que crecían en la de abajo. No, en el cementerio viejo no recuerdo haber visto enterrar a nadie... Como le decía, cuando volví de la mili me casé y tuve dos hijos, pero me di cuenta de que aquí no había porvenir para ellos, por eso fue el marcharme a Barcelona, bueno, a Badalona, que está al lado. Me marché en 1965, tenía entonces veintinueve años. Allí he estado trabajando durante más de cuarenta, como guardia municipal. Me jubilé a los sesenta y cinco cumplidos, y ya llevo dieciséis retirado. Mi mujer es también de aquí, y le gusta mucho el campo, hacer el huerto; por eso estamos aquí, pero en invierno nos vamos una temporada a Barcelona… Tenemos tres hijos, dos chicos (que nacieron aquí) y una chica (que ya nació allí), los tres son también policías…>
 Los testimonios aportados por los vecinos entrevistados no requieren más interpretación; sólo me resta agradecerles públicamente su amabilidad y buena disposición.


Palabras finales, a modo de epílogo.
Tramacastiel es uno de los lugares antiguos de la zona meridional de Teruel, cuyo término hace hoy frontera con el valenciano Rincón de Ademuz –antaño in extremo sarracenorum-; su nombre nace para la historia a finales del siglo XII (1187), como lugar de Villel: Alfonso II de Aragón cede esta villa, con sus aldeas, términos y pertenencias a la Orden de Alfambra, también conocida como Orden de Monte Gaudio y de San Salvador. La Orden de Alfambra acabó uniéndose a la del Temple, pero Tramacastiel debió desvincularse de estas órdenes antes de la unión a los templarios, pues a finales del siglo XIII ya formaba parte del señorío laico, perteneciendo en el siglo XVI al condado de Fuentes. Su antiguo castillo roquero ya estaba en ruinas en el siglo XVII; a tenor de los pocos restos que quedan de la fortificación, las piedras de sus murallas y torreones debieron aprovecharse para la construcción de las casas de la villa, incluida la nueva iglesia parroquial.

El aspecto de Tramacastiel ha cambiado mucho, si lo comparamos con el que pudiera tener en el pasado reciente, singularmente en el último medio siglo. Hay muchas casas rehabilitadas, las viejas fachadas de las construcciones tradicionales van desapareciendo, aunque algunas quedan. El puente y la carretera que permiten llegar hasta el templo y más allá no existían, fueron obra de finales de los años cincuenta (1958). Anteriormente se entraba a la villa por la calle Iglesia, una calleja estrecha y en pendiente que queda a la derecha del acceso actual, en posición meridional respecto del caserío. Tanto el puente como la carretera se construyeron después de la reconstrucción de la torre-campanario, obra que tuvo lugar mediados de los cincuenta. A posteriori se construyeron las Escuelas Nacionales, el frontón de pelota y las pistas deportivas.

Dentro del patrimonio histórico-artístico de Tramacastiel destaca la iglesia parroquial, bello edificio de estilo barroco-neoclásico construido a principios del siglo XVIII (1706) sobre otro anterior del siglo XVI-XVII. La torre-campanario sufría graves daños en su estructura por falta de cimentación y hubo de ser demolida a mediados del siglo XX (ca.1955), reconstruyéndose con el mismo estilo y hechura. Cuando Sebastián de Utienes (1618) describe el templo precedente del actual dice que se halla bajo la advocación de la “Transfiguración del Señor”. El templo vigente se denomina “El Salvador”: no es que haya cambiado su título, sólo que “El Salvador” (también San Salvador), es la simplificación del nombre completo de esta advocación, canónicamente nombrada como "Transfiguración del Señor, San Salvador", otra forma de nombrar a Jesús de Nazaret. En la festividad de la Transfiguración del Señor la iglesia católica celebra “la carne humana de Jesús”, de ahí que la iconografía tradicional represente al Salvador como un varón semidesnudo, apenas cubierto por una túnica. Dicha celebración corresponde a la Fiesta de las Tiendas, en la que los judíos conmemoran la cohabitación de Dios con el hombre. La imagen del Salvador en la iglesia parroquial de Tramacastiel se halla en la capilla del Bautismo, lado de la epístola, dispuesta sobre una peana.

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Ladrillo cerámico del Vía Crucis de Tramacastiel (Teruel), correspondiente a la XIII Estación, obra de Domingo Punter-Teruel, 1998 (2017).

Otro edificio notable de Tramacastiel es la Ermita de Santamaría (también, Ermita de Santa María), situada en un cerrito alomado al norte de la población, en la que destaca la estructura de la cobertura a dos aguas, basada en el sistema de par-hilera, con una sencilla cúpula de estilo gótico en el presbiterio (siglo XVI). Dicha ermita fue antiguamente iglesia parroquial, hasta el momento en que fue construida la iglesia del siglo XVII, en que pasó a denominarse Ermita de San Cristóbal y Santa Bárbara.

En suma: la antigua villa de Tramacastiel es un pueblo tranquilo, su serena belleza y la quietud de su paisaje invita a visitarlo. El lugar está muy limpio y ordenado, aunque despoblado, como todos los municipios de la zona meridional de Teruel –el valenciano Rincón de Ademuz incluido-: no en vano se ubica el término dentro del territorio de la "Serranía Celtibérica de España",[12] un desierto demográfico, sin embargo, de incomparable belleza. Vale.





[1] TOMÁS LAGUÍA, César. Las iglesias de la diócesis de Albarracín, Instituto de Estudios Turolenses (CSIC), revista TERUEL 32 (1964), p. 143.
[2] Ibídem, p. 144.
[3] CARUANA GÓMEZ DE BARREDA, Jaime. Notas para la historia de Tramacastiel, en revista del Instituto de Estudios Turolenses TERUEL, 23 (1960), p. 273.
[4] Ibídem.
[5] ZAPATER, Alfonso (1986). Aragón pueblo a pueblo, Ediciones Aguaviva, Zaragoza, tomo X, p. 2513.
[6]  SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El camino de la Vera Cruz a su paso por el Rincón de Ademuz, del martes 11 de septiembre de 2011.
[7] CARUANA GÓMEZ DE BARREDA (1960), p. 273.
[8] Archivo Histórico Nacional [AHN], FC-Causa General, 1416, Exp. 30, 8/12.
[9] ZAPATER (1986), p. 2512.
[10] Ibídem, p. 2513.
[11] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo (2008). El barrio minero y La Azufrera de Libros (Teruel), una visita guiada (I), en Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, vol. II, p. 391.
[12] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El Rincón de Ademuz y la Serranía Celtibérica de España (I y II),  del lunes 5 de enero de 2015.

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