viernes, 20 de enero de 2017

VEGUILLAS DE LA SIERRA, PUEBLO DE TERUEL.

Aproximación al conocimiento de Veguillas de la Sierra
-a través de sus edificios más emblemáticos-: 
iglesia de la Santísima Trinidad y ermita de San Marcos.



“SIT. en terreno elevado á la falda meridional de la sierra de Albarracín
cerca de la confluencia de los antiguos reinos de Castilla, Aragón y Valencia”
-Pascual Madoz (1806-1870)
Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico (1849, tomo XV, p. 634)-.








Palabras previas.
Para ir a Veguillas de la Sierra por carretera -desde el Rincón de Ademuz- cabe tomar la CN-420 en dirección a Cuenca. Sobrepasada la fuente del Hontanar -y el vivero forestal de la Diputación Provincial- hay un desvío a la mano derecha (punto kilométrico 528 de esta vía) que indica la dirección de Arroyo Cerezo, aldea de Castielfabib.

En el ángulo de la nacional con el desvío del Royo (así se conoce entre los comarcanos a Arroyo Cerezo), pueden verse unas labradas centradas por una monumental noguera (Juglans regia), en su inmediaciones quedan los restos de antiguas construcciones correspondientes a lo que fuera el rento “Casa Molina”, desparecido bajo la nueva carretera. Los pinares de la zona, resultado de la reforestación de los años cincuenta y sesenta, están muy perjudicados por la plaga de procesionaria, ello resulta manifiesto por el color pardo terroso del dosel arbóreo, y los bolsones algodonosos en las ramas.

De continuar por la nacional, la vía atraviesa un elevado puente, el viajero se encontraría en el puerto de El Hontanar (1.302 m de altitud). Pero para visitar Veguillas de la Sierra cabe continuar por el desvío de la nacional en dirección al Royo, que circunda una loma pinada y continúa por una carreterita que nace a la mano derecha –se trata de la CV-483-: un cartel indica la distancia a las poblaciones de su trayecto: Arroyo Cerezo (3 km.); Veguillas de la Sierra (7 km.); Alobras (10 km.); Tormón (13 km.). La vía posee buen piso y quitamiedos, pasa entre pinares, asciende un trecho y vuelve a descender, teniendo ya a la vista la aldea de Arroyo Cerezo, punto de inicio de la subida a la Cruz de los Tres Reinos y la Muela del Royo.

Arribados al Royo hay que continuar por la carretera de la derecha, que discurre por el caserío del barrio de Abajo –de continuar al frente pasaríamos por el cementerio para llegar al barrio de Enmedio (donde se halla la Iglesia), y al de Arriba (también denominado de La Casilla)-. La carreterita por la que continuamos desde el Royo es estrecha, con el piso en buen estado. Serpea entre los extensos labrantíos del Campo del Royo, situados en las estribaciones orientales de La Muela, mole pétrea que se alza majestuosa a nuestra izquierda. Poco más adelante, a la derecha de la vía existe un desvío señalizado, de seguirlo podremos acercarnos hasta el borde mismo del barranco del Recuenco -sus vertientes de pedriza forman una gran uve-: observando los bordes del barranco se comprenden mejor los fenómenos de karstificación y gelifracción que se producen en todas las cimas de las montañas del entorno.[1]

Enseguida se alcanza la divisoria autonómica, pasando de la Comunidad Valenciana a la Comunidad de Aragón, provincia de Teruel; el paisaje, sin embargo, sigue siendo el mismo, con abundantes pinos y sabinas albares en las márgenes de la vía. Unos cientos de metros más adelante, ya en término de Veguillas de la Sierra hay un desvío a la izquierda, señalando la dirección a seguir desde este punto para ascender a la Cruz de los Tres Reinos, y al paraje de El Saz: yendo por este camino el visitante podrá observar monumentales carrascas y centenarios quejigos. Cabe continuar hasta arribar a una singular construcción que aparece a la derecha -junto a la carretera, ya a la vista de Veguillas de la Sierra-: se trata de la ermita de San Marcos, que los lugareños denominan “Iglesia Vieja”. Frente a la ermita –junto a cuyo muro septentrional se halla el cementerio local- la carretera vira suavemente a la izquierda para dirigirse a Veguillas de la Sierra. Desde este punto hay una hermosa vista del lugar: ambos bordes de la vía están limitados por muretes de piedra: a la izquierda se alza una añosa carrasca, más adelante está el pueblo, del que destaca la silueta de la torre-campanario de la iglesia parroquial. El caserío se halla a 1.270 m de altitud y su población actual apenas alcanza la veintena de habitantes (19, en 2016).

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Vista parcial de Veguillas de la Sierra (Teruel), desde la ermita de San Marcos (2017).

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Vista general (meridional) de Veguillas de la Sierra (Teruel), desde la carretera de Arroyo Cerezo (2017).
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Vista general (meridional) de Veguillas de la Sierra (Teruel), desde la Ermita de San Marcos -antigua ermita de la Sma. Trinidad- (2017).

Veguillas de la Sierra en la Historia.
Los registros antiguos, al decir de Veguillas de la Sierra la nombran simplemente “Veguillas” o “Las Veguillas”, y hasta el siglo XVIII estaba formada por un conjunto de masadas dispersas pertenecientes al condado de Fuentes, aunque en lo eclesiástico dependía de la parroquia de El Cuervo (diócesis de Albarracín), de ahí que también se la nombre como “Veguillas del Cuerbo”.[2]

A mediados del siglo XIX (1849), Pascual Madoz escribe de Veguillas de la Sierra:
  • <VEGUILLAS: l., con ayunt., en la prov., de Teruel (6 leg.), part., jud., y dióc., de Albarracin (5), aud., terr., de Zaragoza (30), y c. g., Aragon: SIT., en terreno elevado á la falda meridional de la sierra de Albarracin cerca de la confluen-/cia de los antiguos reinos de Castilla, Aragon y Valencia; el CLIMA es frio pero muy sano. Tiene 36 CASAS repartidas en seis calles y una plaza; una escuela de instrucción pri-/maria concurrida por 24 niños; igl., parr. (La Sma. Trinidad) servida por un cura de entrada y de provisión ordinaria; una ermita á la salida del pueblo y un cementerio saludable. Confina el TÉRM., por el N., con el de Alobras; E., el Cuerbo; S., Arroyo Cerezo, y O. Salvacañete. El TERRENO es árido y de secano, con algunos manantiales de aguas de mediana calidad, y algunos montes con pinos, sabinas, rebollos y encinas. Los CAMINOS son de herradura y locales. El CORREO se recibe de Albarracin. PROD.: trigo morcacho, centeno, cebada, avena, patatas y legumbres; hay cria de ganado lanar y cabrío y caza de perdices. POBL.: 32 vec., 132 alm. El PRESUPUESTO MUNICIPAL asciende á 2,522 rs., y se cubre con el producto de propios y el déficit por reparto vecinal>[3]

Comentario al texto de Madoz.
El autor utiliza el topónimo Veguillas, sin el añadido “de la Sierra”, que no se utilizaba en su tiempo, y lo califica de lugar con ayuntamiento propio, ubicándolo en la provincia de Teruel, a 6 leguas de la capital. La legua (del latín leuca) es una antigua medida itineraria, referida a la distancia que una persona podía recorrer caminando o a lomas de caballería. Su equivalencia en kilómetros es de 4 a 7 km., dependiendo del terreno y del lugar. Jurisdiccional y eclesiásticamente, el lugar pertenecía a Albarracín, audiencia territorial de Zaragoza, capitanía general de Aragón.

Geográficamente, sitúa el término “en terreno elevado á la falda meridional de la sierra de Albarracín”, en la confluencia de los antiguos reinos medievales de Aragón, Castilla y Valencia. Respecto al clima, lo define como frío, “pero muy sano”. Al decir del caserío anota que posee poco más de una treintena de casas (36), “repartidas en seis calles y una plaza”. El callejero actual recoge otras tantas calles (Calarizo, Cantón, Jesús, Iglesia, Losas, Real) y una plaza (Ayuntamiento). La calle Cantón –también se la nombra como Real- discurre en posición meridional al caserío, correspondiendo a la CV-483 que procede del Royo y continúa hasta el cruce con la pista TE-V-9101 que sube de El Cuervo. La calle Calarizo rodea la población al poniente, de norte a sur. La calle Losas se halla a la entrada de la población discurre en posición suroriental respecto del caserío, partiendo de la Real.

Menciona una “escuela de instrucción primaria”, a la que asisten una veintena de niños (24). Y una iglesia parroquial, bajo la advocación de la Santísima Trinidad, “servida por un cura de entrada y de provisión ordinaria”, esto es, por el obispo de la diócesis. Clasifica la parroquia “de entrada”, forma de catalogar las parroquias que data del pontificado del obispo Canubio y Alberto (1847-64), atendiendo quizá a la “importancia” y antigüedad de cada parroquia. “De entrada” fueron clasificadas también por entonces las parroquias de Casasaltas, Casasbajas, Mas del Olmo, Negrón, Puebla de San Miguel y Sesga, mientras que la del Royo lo fue de “Ruralis” –en el Rincón de Ademuz-.[4] Dice también de “una ermita á la salida del pueblo y un cementerio saludable”, entendiendo que se refiere a la hoy denominada ermita de San Marcos, en cuyo muro septentrional decía se halla el cementerio, luciendo en el frontis una fecha (1805).

Respecto a las lindes municipales, por el norte limita con el de Alobras, por el este con El Cuervo (que grafía “el Cuerbo”) y Arroyo Cerezo (Castielfabib-Valencia), y por el oeste con Salvacañete (Cuenca). Define el terreno como “árido y de secano”, aunque “con algunos manantiales de aguas de mediana calidad”. En sus montes crecían las mismas variedades que hoy pueden verse: pinos, sabinas, rebollos, encinas.

Los caminos del término –y los de acceso al mismo- eran “de herradura y locales”. Durante la guerra civil (1936-1939) y por motivos militares se labró una pista que comunicaba la carretera general con Arroyo Cerezo y que continuaba hasta Veguillas de la Sierra, Alobras y Tormón.[5] El correo se recibía entonces desde Albarracín.

Tocante a la producción agropecuaria, los cultivos eran los propios del secano a esta altitud: trigo, centeno, cebada, avena. Aunque se daban también las patatas y las legumbres en las zonas más húmedas, entorno a la Fuente Vieja, y otras partidas. Había ganados (lanar y cabrío), y caza menor (perdices). Estamos diciendo de mediados del siglo XIX (1849): con una población equivalente a 32 vecinos (cabezas de familia), lo que suponía 132 almas (habitantes), equivalente a unas 4 personas por casa. El presupuesto municipal se cubría “con el producto de propios”, esto es, con sus propios recursos, sufragándose el déficit mediante “reparto vecinal”.

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Vista parcial de Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de la parroquial "Santísima Trinidad" en Veguillas de la Sierra (Teruel), desde la encina de la carretera (2017)


Ermita de San Marcos.
Cuando Madoz dice de “una ermita á la salida del pueblo y un cementerio saludable”, entendemos se está refiriendo a la actual ermita de San Marcos, aunque el estadista no menciona su advocación. Se trata de una construcción sencilla, aunque notable por la armonía de su fábrica, situada a la entrada –o salida- de la población, según se mire. Como procedemos del Royo, diremos se halla a la entrada, margen derecha de la vía, sobre un somero montículo, por encima de la Fuente Vieja. Se trata de un edificio de planta alargada con dos cuerpos, orientado al estilo antiguo –este (cabecera), oeste (pies)- con cubierta a dos aguas, en cuya parte anterior destaca otra estructura de doble altura, cuadrangular –probablemente de fábrica posterior-, correspondiente a la cúpula del presbiterio, con cubierta a cuatro aguas y coronada por un cruz de forja con veleta sobre morrión de piedra, careciendo de torre, espadaña o campanas. La estructura general de esta construcción responde al mismo estilo que otras ermitas en el Rincón de Ademuz: ermita de San Miguel (Val de la Sabina), Inmaculada Concepción (Sesga), ambas en Ademuz (Valencia). Asimismo, el arco de la entrada, basado en dovelas labradas, recuerda al existente en la mencionada ermita de Val de la Sabina, idéntico al que posee la ermita de San Roque (Vallanca), y al de la ermita de San Cristóbal, en Tormón (Teruel).

Los muros son de mampostería ordinaria, con sillares en las esquinas. La entrada posee arco de medio punto basado en dovelas de piedra caliza, situada en la fachada meridional, ligeramente descentrada hacia los pies. Además de la puerta de entrada, la construcción posee varias aberturas en el muro: tres cuadrangulares en la fachada meridional de la nave, bajo el alero y otra vertical, a modo de arpillera, en el centro del muro del cuerpo de cabecera. Por encima del cabio superior de esta abertura hay dos piezas de piedra longitudinales, con una tercera cuadrangular en el centro, que luce una cruz trinitaria labrada (circular). La cruz trinitaria labrada en el cuerpo de cabecera podría servir para datar la construcción, pues mientras la nave puede ser de finales del siglo XVI-principios del XVII -Utienes la reseña en 1618-, el cuerpo de cabecera es posterior -lo evidencian las junturas de su fábrica-: en cualquier caso se construiría antes de que la ermita cambiara de advocación -hecho sucedido en torno a 1729, fecha de la primera piedra de la nueva iglesia y terminus ante quem-, pues no tiene sentido colocar un símbolo identificado con la Sma. Trinidad cuando el edificio ya no pertenece a esa advocación.

Por el muro septentrional se le adosa un espacio tapiado correspondiente al cementerio, recientemente ampliado por detrás para la construcción de nichos. En el frontis del arco recto de la entrada –que mira hacia poniente- hay una fecha labrada (1805), data que puede corresponder al momento en que se construyó el muro del cementerio, pues el camposanto, siguiendo la tradición medieval, ya estaría junto a la ermita (inhumatio ad sanctos).

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Vista general (meridional) de la ermita de San Marcos -antigua ermita de la Sma. Trinidad- en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de ambos cuerpos de obra (2017).

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Vista general (suroriental) de la ermita de San Marcos -antigua ermita de la Sma. Trinidad- en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle del cuerpo de cabecera (2017).

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Vista parcial (meridional) de la ermita de San Marcos -antigua ermita de la Sma. Trinidad- en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de una cruz trinitaria redondeada sobre la ventana rejada del cuerpo de cabecera (2017).

Los veguillanos nombran esta ermita “Iglesia Vieja” o simplemente “la Ermita”, en razón de que ya existía a principios del siglo XVII (1618), siendo muy probablemente la primitiva iglesia parroquial del conjunto de masadas que formaba entonces Veguillas o Las Veguillas. Sebastián de Utienes, al hacer el censo de las ermitas de la jurisdicción eclesiástica de El Cuervo, refiere:
  • <Item en la masada llamada la Veguilla del Cuerbo (en la que ay muchas casas apartadas unas de otras) ay una hermita so invocación de la Sma. Trinidad, labrada a lo moderno, cuyo retablo es de pincel dorado con la figura de la Sma. Trinidad. Tiene torre y campanas y sacristía./ Item a la parte del Evangelio ay un altar con un quadro del Niño Jesús./ Item a la parte de la Epistola ay otro altar con una cruz grande de madera>.[6]

Tomás Laguia (1964), comentando el texto anota: “En esta ermita se celebraban misas y festividades debiendo los moradores de aquellas masadas proveer de lo necesario”. De hecho, a finales del siglo XVII (1689), consta que “el rector de El Cuervo pasaba a decir la misa a Veguillas por depender de su parroquia”.[7]

Según entendemos, esta “Iglesia Vieja”, actual ermita de San Marcos, se hallaba antiguamente bajo la advocación de la Santísima Trinidad, aunque posteriormente cambió su título por el de san Marcos. Prueba de ello es que en su interior aparecen varias cruces trinitarias (Pathé), evidenciando su advocación, y posible influencia del convento de Garaballa (Cuenca), donde se venera la Virgen de Tejeda. Al respecto, llama la atención no encontrar entre los restos de la iconografía que todavía persisten en el presbiterio, ninguna alusión al evangelista Marcos, representación tetramórfica correspondiente (león, porque su evangelio comienza hablando de desierto), etc., cuando debería haberla, estando la ermita dedicada al citado evangelista, de donde puede deducirse que el nuevo título es posterior.


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Vista general (meridional) de la Ermita de San Marcos -antigua ermita de la Sma. Trinidad- en Veguillas de la Sierra (Teruel), 2017.

El interior de la ermita se halla desnudo de mobiliario –aunque el piso y la techumbre están restaurados-; en la nave destaca la estructura de la cubierta, basada en el sistema mudéjar tipo par-hilera con tabicas, habitual en las techumbres aragonesas de la época: podría decirse que idéntica al de la arruinada ermita de San Pedro, en El Cuervo.[8] Lo más notable, sin embargo, es el presbiterio, espacio separado de la nave por un grueso arco toral con leves impostas voladas a la altura de la cornisa. El espacio presbiteral es cuadrangular, limitado por tres arcos además del toral –uno en el testero y dos laterales- soportando una gran cúpula semiesférica. En la base circular de la cúpula hay varias cabezas de ángeles en relieve (querubines: segundo de los coros angélicos, guardianes de la gloria de Dios asociados a la Trinidad), mientras que en el intrados de los arcos (frontal y laterales) aparecen cinco plafones con motivos florales en relieve. Las pilastras son lisas con capiteles corintios. Los ángulos de las pechinas luces estupendos estucos barrocos labrados en yeso, centrados por un óvalo con una cruz trinitaria (Pathé) en cada uno, con corona en la parte superior como símbolo de soberanía. Los estucos son de calidad, conteniendo todavía restos de su policromía original. En el testero, sobre el altar adosado de obra, hay una hornacina vacía donde se ubicaría la imagen titular del templo, a los lados del presbiterio hay dos altares más adosados, uno en el lado de la epístola y otro en el del evangelio.

Como se ha dicho arriba, la construcción carece de torre o espadaña, tampoco posee campanas; sin embargo, Sebastián de Utienes (1618) dice que la ermita "Tiene torre y campanas y sacristía", elementos que debieron desaparcer al construise el cuerpo de cabecera.

Se ha especulado respecto a las cruces patadas de la ermita de San Marcos (antigua ermita de la Trinidad), intentando vincularla con la orden templaria, así como con la orden sanjuanista, a través de la cruz de Malta que santa Ubaldesca –copatrona de Veguillas de la Sierra, junto con san Roque-. Sin la menor duda, creo, sin embargo, que dichas especulaciones son injustificadas, ya que las cruces de la actual ermita de San Marcos son claramente trinitarias, y responden a su primitiva advocación (Sebastián de Utienes, 1618). Asimismo, las cabezas de ángeles que bordean la base de la gran cúpula presbiteral son querubines: en la angeología cristiana estos ángeles son los encargados de guardar la gloria de Dios, y siempre se asocian con la representación de la Santísima Trinidad.

Queda por explicar, no obstante, la elección de la santa italiana como patrona, poco frecuente, por no decir insólita en la zona. Aunque este es asunto menor, ya que en la mayoría de los casos desconocemos por qué los pueblos eligieron por patrón a un santo o santa y no a otro. Cabe una pregunta, ¿cuándo cambió de título la antigua ermita de la Trinidad para pasar a denominarse de San Marcos? Seguramente, en el momento en que se consagró la iglesia parroquial -a finales del primer tercio del siglo XVIII-: al tomar la parroquial el título de la ermita, ésta perdió su advocación canónica tradicional, pasando a llamarse oficialmente "ermita de San Marcos". ¿Por qué san Marcos y no otro evangelista o bienaventurado del santoral? Se desconoce -al menos yo no lo sé-.

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Vista general (suroccidental) de la ermita de San Marcos -antigua ermita de la Sma. Trinidad-  en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de la entrada al cementerio, adosado al muro septentrional (2017).

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Vista parcial (meridional) de la ermita de San Marcos -antigua ermita de la Sma. Trinidad- en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de la entrada, basada en arco de medio punto con dovelas labradas (2017).

Dejo el conjunto de la ermita de San Marcos y el cementerio anexo para dirigirme al caserío. La distancia desde el ermitorio es de unos cientos de metros, la vía está asfaltada y posee muretes de piedra en las márgenes. A media distancia se pasa junto a una añosa carrasca: entro en el caserío por la calle Losas y me dirijo directamente a la iglesia parroquial, cuya torre-campanario se distingue desde lejos, sobresaliendo dos cuerpos por encima de la cobertura del templo.

Aunque ya conocía el lugar por visitas anteriores, la entrada de hoy corresponde a una excursión que hice a finales de enero del año en curso: el día era espléndido, soleado pero frío, con un celaje manchado de nubes altas, lechosas. Al llegar a las inmediaciones de la iglesia me puse a fotografiar el templo, tuve que dejarlo enseguida porque las manos se me helaban, la temperatura era bajo cero. Estando en esta labor apareció por la calle de la Iglesia un todo-terreno, saludé al conductor, indicándole se detuviese. El conductor bajo del vehículo y se me acercó, me identifiqué y pronto hicimos migas. Le manifesté mi intención, que pretendía visitar el templo -si podía indicarme quién tenía la llave-: Yo mismo, me dijo. Dejó el vehículo en un lado de la vía y marchó a su casa, por la llave. Entretanto fotografié el pórtico, observando el arco de medio punto exterior y otro recto interior, en cuya clave luce una preciosa cruz trinitaria, redondeada. Al volver con la llave –una gruesa y larga llave-, el veguillano me indicó una piedra labrada, situada en el esquinar sur-oriental de la construcción, lado de la epístola –dice el texto-:

AQUÍ SE ASEN/ TO LA PRIMERA PI/ EDRA A 25 DE AB/ RIL DEL AÑO 1729


La parroquial de Veguillas de la Sierra.
La iglesia parroquial de Veguillas de la Sierra es un edificio notable situado en el extremo meridional del caserío, posee planta alargada, con el eje longitudinal orientado de norte (cabecera) a sur (pies), con la torre cuadrangular a los pies -lado del evangelio-: posee el campanario cobertura a cuatro aguas y se corona con una cruz de forja tipo custodia con veleta. En su conjunto es un edificio sencillo y bien proporcionado, su construcción data del primer tercio del siglo XVIII (1729), cronológica y estéticamente enmarcado en el barroco tardío.


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Detalle del texto labrado en recuerdo de la colocación de la primera piedra en la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad de Veguillas de la Sierra (Teruel), 2017.

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Vista parcial de la iglesia de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de cruz trinitaria redondeada en la clave del arco recto de la entrada (2017).

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Vista parcial de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de la mampostería ordinaria del muro de los pies (2017).

Los muros son de mampostería ordinaria con sillares en las esquinas, la cobertura es a cuatro aguas. Con la entrada en el muro oriental, descentrado hacia los pies, y el atrio exterior cubierto con arcada de medio punto labrada en piedra. Pórticos de este tipo son frecuentes en las iglesias de la zona (por ejemplo, en la vecina villa de Alobras); en otro tiempo, el Concejo municipal se reunía en estos lugares a la salida de la misa dominical, para tratar los asuntos del común. La puerta de entrada al templo posee un arco recto basado en dovelas, en cuya clave figura una cruz trinitaria, indicando la advocación del templo. El templo se halla bajo la advocación de la Santísima Trinidad, título que primitivamente tuvo la antigua ermita de San Marcos, cuando ésta se hallaba en la jurisdicción eclesiástica de El Cuervo, según la enumeración de ermitas realizada por Sebastián de Utienes (Relación sumaria, 1618).


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Vista del atrio exterior de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle del señor Luis Hernández Murciano abriendo el portón (2017).
El interior de la iglesia es de techo alto, bien iluminado. Situándose a los pies del templo, bajo el arco rebajado del coro alto, puede observarse una buena vista del templo. Posee tres naves, la mayor cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos y las laterales con bóveda de arista: tres capillas al evangelio y dos a la epístola, con arcos de medio punto en las arcadas. La tercera capilla del lado de la epístola corresponde al atrio interior, situado a los pies. El interior del templo está decorado con estucos barrocos de gran calidad, con una gruesa cornisa de varios niveles recorriendo todo su perímetro, con la excepción del presbiterio. Los adornos son florales con abundantes cabezas de angelotes –en clara alusión a los querubines, guardianes de la gloria de Dios-: los capiteles de las pilastras existentes entre las capillas laterales lucen roleos y hojas de acanto. El coro alto se halla a los pies, soportado por un gran arco rebajado. En el frontis luce una magnífica baranda de madera labrada, con grueso pasamano. Al coro se accede por una escalerita a la izquierda de la entrada. Desde el coro se puede subir a la torre-campanario por una escalerita situada en la parte del evangelio.

El presbiterio está un escalón por encima del piso del templo, se trata de un espacio cuadrangular con altar exento y cuartos a los lados: el de la epístola (derecha) sirve de sacristía, el del evangelio (izquierda) de trastero para guardar las andas y otros elementos del culto. Carece de retablo, el dorado que poseía fue destruido durante la Revolución Española de 1936: en lugar de retablo, el testero se halla ocupado por una gran cruz lisa de madera. A los pies de la cruz está el sagrario, y a ambos lados hay cuadros al óleo con motivos religiosos. Lo más notable del espacio presbiteral, sin embargo, es la cúpula, profusamente adornada con estucos, en cuya parte central luce un gran plafón con la imagen de una paloma con las alas extendidas, representado el Espíritu Santo, tercera persona de la Santísima Trinidad, en clara alusión a la advocación del templo.

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Vista general de la nave central de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de presbiterio a la cabecera (2017).

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Vista general de la nave central de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle del alto coro a los pies (2017).

Mi acompañante, señor Luis Hernández Murciano (Veguillas de la Sierra, 1942) -hijo de Agustín y de Amparo-, comenta:
  • <La iglesia está pintada de hace algunos años, debajo están las pinturas antiguas que tenía, serían de cuando hicieron la iglesia: resultaban muy caras de restaurar, por eso las cubrieron con la pintura actual... Todos estos adornos de yeso son originales, algunas cabezas de ángeles fueron restauradas, porque durante la guerra los descabezaron, pero la mayoría son las que tenía la iglesia. Sí, cuando la guerra se hizo mucho daño, quemaron las imágenes y el retablo que había, hicieron una hoguera dentro de la iglesia y abrieron un agujero en el techo, para que saliera el humo; las pinturas que había se estropearon, aunque no demasiado... Claro que recuerdo las pinturas, no sé qué figuras tenían, pero eran más bien oscuras, estaban por toda la iglesia, en los arcos y pilares. Los cristales de las ventanas altas eran de alabastro, una piedra que deja pasar la luz... El piso del templo está también restaurado, lo hicieron cuando se pintó...>.

En el Estado Nº 1 de la Causa General, Rama separada Nº 71, correspondiente a Veguillas de la Sierra (Teruel), partido judicial de Albarracín -se lee-:
  • <El 18 de agosto de 1936, a la llegada de fuerzas/ rojas a ese pueblo, procedieron estas a la profanación y quema de los objetos/ que había en la iglesia, sin/ que ocurrieran otros hechos>. Bajo el epígrafe: Personas sospechosas de participar en el delito –dice-: <La Columna de/ Uribes>[9]

Cuando dice de la “Columna de Uribes” se refiera a la denominada Columna de Eixea-Uribes, que durante la “guerra de columnas” en la Guerra Civil Española (1936-1939), estuvo desplegada en la línea meridional de Teruel, entre Cubla, Villel y Bezas -dicha columna miliciana se hallaba bajo el mando del teniente coronel Manuel Eixea Vilar (1881-1939), militar español de orientación comunista-: entre las proezas de aquella milicia se cuenta la devastación y quema de imágenes, incluido el retablo de la iglesia parroquial de la Santísima Trinidad de Veguillas de la Sierra, Teruel.


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Detalle del florón central de la bóveda de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con una paloma representando al Espíritu Santo (2017).

Al coro se sube por una escalerita a la mano izquierda de la entrada, los escalones tienen atoques nuevos, la barandilla de madera torneada, similar a la balaustrada del coro. El coro es un amplio espacio elevado, situado a los pies, permanece iluminado por un amplio ventanal encristalado abierto en el centro del muro meridional. El centro está ocupado por algunos bancos antiguos, robustos y pesados. La baranda es de madera torneada, con un soberbio pasamano, seguramente original. Desde el coro se aprecia una estupenda vista de la nave central y del presbiterio, permitiéndonos valorar la calidad de los estucos de yeso y la cornisa que circunda el interior. Accedemos a la torre por un puertita situada al fondo, lado del evangelio: escalera de tipo castellano, escalones nuevos con atoques, hasta el piso de campanas. La torre, cuadrangular, posee cuatro vanos, dos de ellos cegados. Los demás están cubiertos por una tela metálica, para evitar entren las palomas, que lo ponen todo perdido de palomino. El que mira al sur está vacío, “una campana grande que había desapareció cuando la guerra” –comenta mi acompañante-. El que mira hacia oriente está habitado por un bronce mediano, dedicado a santa Bárbara, luce cruz potenzada con la imagen de su advocación -vaciada en 1697-: “El yugo es de hierro, pero antes era de madera” –sigue explicando mi acompañante-.

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Detalle de la cornisa y estucos de yeso en el muro del evangelio de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), 2017.

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Detalle de la cornisa y estucos de yeso en el muro del evangelio de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), 2017.

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Detalle de la cornisa y estucos de yeso en pilastra del muro del evangelio de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), 2017.

Desde los vanos de la torre-campanario se aprecian hermosas vista del término:
  • <Hacia el sur puedes ver la Muela del Royo que decimos, de aquellas crestas contaban los viejos que se extrajo la piedra para construir la iglesia, la bajaron con barrastras tiradas seguramente por bueyes... Por esa ladera se sube hacia El Saz, siguiendo el camino que lleva a la Cruz de los Tres Reinos. En El Saz vivió gente, todavía pueden verse allí los aljibes donde guardaban el grano, dicen si son construcciones prehistóricas. Yo no he visto vivir allí gente, pero sí conocí a un hombre llamado Román que nació en aquellas casas. Toda esta parte por debajo de la iglesia la llamamos El Reguero -por un arroyo que pasa por en medio-: Antes siempre llevaba agua, por las lluvias y el deshielo de primavera: Le he visto arrastrar los haces de trigo durante alguna tormenta en verano, pero ahora baja seco... Desde el vacío de la campana también hay una buena vista -con las cumbres nevadas de Javalambre cerrando el horizonte lejano-: Hacia la derecha puedes ver la iglesia Vieja que decimos, sí, la ermita de San Marcos: Un tal Alfredo de Los Santos que vive en Torrebaja echó el piso de la ermita, y arregló el tejado... Por debajo de la ermita esta la Fuente Vieja, donde han hecho un merendero con mesas, bancos y quemadores alrededor del abrevadero. Las casas que hay poco más arriba les llamamos del Paso, allí también vivió gente, el abuelo del alcalde… Por la parte de la izquierda, en un claro está La Serna, se dice que allí vivió la marquesa dueña de estas tierras.>

Bajamos de la torre, salimos de la iglesia y callejeamos por el pueblo hasta la casa del señor Hernández. Detrás de la iglesia, yendo por la calle de su nombre, se llega a la plaza del Ayuntamiento, en cuyo balcón lucen las banderas institucionales reglamentarias: Aquí había un salón donde se hacia el baile, y en la parte alta estaban las escuelas, el maestro se hospedaba en casa de un vecino... –refiere mi acompañante-. Hablamos de la despoblación que padecen estos pueblos, de la serena belleza de su paisaje y de la paz que se respira; sin embargo están desiertos, nadie quiere vivir aquí. Las tierras pueden llevarse entre dos o tres personas: “Del pueblo arriba se cultivan un año y del pueblo abajo el siguiente, este año toca cultivar las de abajo, las de arriba estarán en barbecho” –indica mi acompañante-. En otro tiempo estos pueblos estaban llenos de gente y de animales, todo estaba cultivado y había muchos ganados –sigue apuntando mi guía-:
  • <Mi padre –se refiere a Agustín Hernández Soriano (1912-1998), natural de Alobras- era el cartero de Veguillas, yo bajaba todos los días al Cuervo por las cartas (con la excepción de domingos y festivos), dos horas y media de camino hacia abajo y otras tantas para arriba, unos dieciséis kilómetros de trayecto ida y vuelta. Iba todos los días -en invierno y en verano-, con el tiempo que hiciera. Empecé a bajar con nueve años, nací en el cuarenta y dos, así que esto sería al comienzo de los años cincuenta y estuve bajando hasta los dieciocho en que me fui a Barcelona, cuenta... Entonces se bajaba por otro camino que ahora, el que yo seguía iba a dar a una rambla, donde ahora está la escombrera –se refiere a la rambla de la Palomareja-, bajando por medio de una solana. Al subir repartía las cartas aquí en Veguillas y luego iba al Royo –unos seis kilómetros ida y vuelta-: Cada día me hacía unas seis horas andando, no había quién me las quitara... En mi casa éramos tres de familia, pero lo normal es que hubiera cuatro, seis, ocho personas, la población era muy numerosa entonces, y como no había para todos empezaron a emigrar, no iban a partir los cuatro bancalicos que había entre los hermanos, por eso te digo que fue empezar a emigrar... En aquel tiempo en la ciudad había mucho trabajo, el que querías, pues a trabajar todo el mundo. Cuando volvían los que se habían marchado eran la envidia de los que se habían quedado: Aquí no podía comer y mira ahora como viene, decían de algunos... Quieren hacer la concentración parcelaria, pero será difícil, porque los antiguos que diseñaron estas fincas sabían lo que hacían: Si quitas un ribazo, aparecen piedras o surge agua, qué haces entonces...>

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Vista parcial de la Muela del Royo desde el vano meridional de la torre-campanario de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de la partida de El Reguero en la parte inferior (2017).

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Detalle de la campana de Sta. Bárbara (1697) en el vano oriental de la torre-campanario de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguilla de la Sierra (Teruel), 2017.

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Vista parcial del caserio de Veguillas de la Sierra (Teruel), desde el vano oriental de la torre-campanario de la parroquial de la Sma. Trinidad, con las cumbres nevadas de Javalambre al fondo (2017).


Santa Ubaldesca, copatrona de Veguillas de la Sierra con san Roque.
La patrona del pueblo es santa Waldesca o Ubaldesca –de nombre Ubaldesca Taccini (1136-1205)-, religiosa de la orden sanjuanista natural de la Toscana (Italia), a la que se suele representarse con una cruz de Malta en el manto y una vasija o recipiente de cobre (era monja laica, de servicio) como principales atributos iconográficos,[10] aunque también se la pinta con una racimo de uvas en una mano y una gavilla de trigo en la otra (en razón de ciertos milagros que se le atribuyen, relacionados con estos elementos). Su onomástica se celebra el 28 de mayo, fecha de su fallecimiento. Como decía arriba, resulta curioso –por no decir insólito- el patronazgo de Veguillas de la Sierra: no es frecuente hallar esta advocación en Aragón, ni es España, aunque existe. La actividad social de la orden sanjuanista a la que pertenecía la santa era la sanitaria -como cuidadora de enfermos-: siendo quizá esta vía por donde pueda encontrarse la justificación para ser elegida como patrona de la localidad, junto con san Roque de Montepellier, mucho más frecuente en nuestro entorno. En cualquier caso nada tiene que ver la cruz de Malta que ostenta la santa en su manto con la cruz trinitaria redondeada que aparece en la ermita de San Marcos, la misma que luce en la piedra clave del arco de entrada al templo.

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Detalla de la imagen de Sta. Ubaldesca, monja laica de servicio (siglo XII-XIII), copatrona de Veguillas de la Sierra (Teruel), sobre sus andas (2017).

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Detalle de la imagen de san Roque, copatrón de Veguillas de la Sierra (Teruel), sobre sus andas (2017).

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Detalle de la imagen de la Sma. Trinidad, titular la la iglesia parroquial de Veguillas de la Sierra (Teruel), sobre sus andas (2017).


Palabras finales, a modo de epílogo.
Tras despedirme de mi providencial acompañante –hemos quedado otro día, para ver la ermita de San Marcos por dentro y subir a El Saz: allí hay algunos ejemplares de encina y quejigos monumentales-, me entretengo un rato por el pueblo, haciendo algunas fotografías más: Cabe aprovechar una luz tan especial, gélida y transparente como la que inunda estos excelsos espacios abiertos, me digo.

En mi callejear por el lugar arribo a una fuente con pilón y abrevadero junto a la calle Real –el agua esta congelada, cubierta por una gruesa capa de hielo-: la fuente ha sido restaurada, parece que su construcción data de 1931, al comienzo de la II República. Por debajo de la fuente está el lavadero comunal, también restaurado. Junto al lavadero hay un recinto vallado con antenas de telecomunicación, imagino.

Paseando por las calles desiertas del lugar, bajo el amplio cielo de estas altitudes, al amparo de la mole de la Muela del Royo –situada en posición meridional respecto a Veguillas de la Sierra-, a la vista de las cumbres nevadas de Javalambre, que cierran el horizonte al levante, cuesta imaginar que a mediados del siglo XIX (1849) el caserío estuviera habitado por 32 vecinos (ciento treinta y dos almas); ello supone una media de cuatro personas por casa, cuando hoy apenas llegan a la vintena los censados.

El pueblo es agradable de visitar –aseado, limpio, llano de transitar-; muchas casas están restauradas con gusto, aunque pocas respetan la idiosincrasia arquitectónica tradicional, al haber sido rehabilitadas en un presunto estilo rural alejado del vernacular, en el que predomina la piedra, con casas de una o dos alturas.

Asimismo, resulta sorprendente que un lugar tan minúsculo posea una iglesia parroquial tan hermosa y cuidada. Otro tanto podría decirse de la ermita de San Marcos, antigua ermita de la Trinidad, aunque ésta se halle desmantelada por dentro y sin culto en las últimas siete décadas. De momento se ha reparado el tejado y echado el piso, lo que ya es mucho dado los tiempos que corren. El cementerio anexo resulta una reliquia, reflejo de cómo estuvieron hasta el siglo XVIII todos los de la zona -inhumatio ad sanctos-: buscando los cuerpos de los muertos la proximidad de las reliquias de algún santo de la iglesia, camino de la eternidad.

Del estado de salud del patrimonio natural y paisajístico sólo cabe decir que es magnífico –imponderable-; prueba de ellos son las seculares sabinas del término, las monumentales carrascas y quejigos del Saz, los gigantescos pinos laricios de la Loma, las espectaculares vistas desde la cumbre de la Cruz de los Tres Reinos y la Muela del Royo, etc.

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Vista parcial de la fuente Nueva de Veguillas de la Sierra (Teruel), obra de principios de la II República (1931), restaurada, con las cumbres nevadas de Javalambre al fondo (2017).

En suma: como para tantos otros pueblos de la zona, la historia ha sido adversa a Veguillas de la Sierra, estando amenazada como los demás pueblos de esta parte de la Serranía Celtibérica por el angustioso fantasma de la despoblación.[11] No sabemos lo que será de nuestros pueblos y aldeas, pero aunque las perspectivas no sean halagüeñas, el futuro tampoco está escrito. Mientras tanto –como diría el clásico-: conservemos y disfrutemos lo que tenemos; mañana, Dios dirá. Vale. 


De la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).




Véase también:
TORMÓN, PUEBLO DE TERUEL (I), del miércoles 1 de febrero de 2017.
TORMÓN, PUEBLO DE TERUEL (y II), del miércoles 1 de febrero de 2017.
VISITA GUIADA A LOS ESTRECHOS DEL EBRÓN (I), del viernes 13 de enero de 2017.
VISITA GUIADA A LOS ESTRECHOS DEL EBRÓN (y II), del viernes 13 de enero de 2017.

[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. La Cruz de los Tres Reinos, historia y mito en el paisaje, del miércoles 15 de octubre de 2014. 
[2] TOMÁS LAGUIA, César (1964). Las iglesias de la diócesis de Albarracín, en revista TERUEL 32, Instituto de Estudios Turolenses, p. 158. 
[3] MADOZ, Pascual (1849). Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Madrid, tomo XV, p. 634.
[4] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo (2007). Iglesias y ermitas del Rincón de Ademuz, origen y desarrollo histórico, en Desde el Rincón de Ademuz, Valencia, vol. I, pp. 145-152. 
[5] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Antonio Díaz Díaz (a) Antonino, natural y vecino de Arroyo Cerezo (Castielfabib), del domingo 17 de abril de 2016. 
[6] TOMÁS LAGUIA, 1964: 158. 
[7] Ibídem. 
[8] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. La ermita de San Pedro en El Cuervo (Teruel), del domingo 2 de septiembre de 2013. 
[9] Archivo Histórico Nacional,FC-CAUSA_GENERAL,1416,Exp.77 - 7 - Imagen Núm: 7 / 12. 
[10] FUENTES Y PONTE, Javier (1890). Memoria histórico-descriptiva del Santuario de Santa María de Sijena, Imprenta Mariana, Lérida, vol. II, p. 87. Citado por RINCÓN-GARCÍA, Wifredo. Iconografía de santa Waldesca y santa Toscana, monjas de la orden de san Juan de Jerusalén, en el monasterio de Santa María de Sijena, en AEA, LXXXII, 328, OCTUBRE-DICIEMBRE 2009, 393-424, ISSN: 0004-0428 
[11] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El Rincón de Ademuz y la Serranía Celtibérica de España, del lunes 5 de enero de 2015.

GALERÍA FOTOGRÁFICA:

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Vista suroccidental de las "Casas del Paso", a la entrada de Veguillas de la Sierra (Teruel), una de las antiguas masías que hasta el siglo XVIII formaban el lugar (2017).

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Vista suroriental de las "Casas del Paso", a la entrada de Veguillas de la Sierra (Teruel), una de las antiguas masías que hasta el siglo XVIII formaban el lugar (2017).
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Vista general de la Muela del Royo, desde la calle Losas de Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de apero de labranza (2017).

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Detalle de la carreterita que procede de Arroyo Cerezo (Castielfabib), a la entrada de la provincia de Teruel, próximo a Veguillas de la Sierra (Teruel), 2017.

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Detalle de sabina (Juniperus thurifera) junto a la carretera, con Veguillas de la Sierra (Teruel) al fondo (2017).

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Detalle de sabina (Juniperus thurifera) junto a la carretera, con Veguillas de la Sierra (Teruel) al fondo (2017).

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Detalle del lavadero público (comunal) de Veguillas de la Sierra (Teruel), tras su restauración (2017).

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Vista de la nave central de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle del alto coro a los pies (2017).

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Vista de la nave central de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle del presbiterio (2017).


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Detalle de florón labrado en yeso en la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), 2017.


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Vista parcial (suroccidental) de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de la torre-campanario (2017).

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Vista general (suroccidental) de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de la torre-campanario (2017).
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Vista general (suroriental) de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de la torre-campanario (2017).

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Vista parcial (meridional) de la iglesia parroquial de la Sma. Trinidad en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle de la torre-campanario (2017).

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Detalle de encina, variedad de quercus en una finca a la entrada de Veguillas de la Sierra (Teruel), con las cumbres nevadas de Javalambre al fondo (2017).
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Vista parcial (occidental) de la Ermita de San Marcos -antigua ermita de la Sma. Trinidad- en Veguillas de la Sierra (Teruel), con detalle del cementerio anexo (1805), 2017.

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Vista general (meridional) de Veguillas de la Sierra (Teruel), desde la carretera de Arroyo Cerezo (Castielfabib), 2017.

2 comentarios:

latrocha dijo...

Que reportaje más bonito le has hecho a mi pueblo, Alfredo!
Justo te pedí amistad el otro día en Facebook. A tiempo me sorprendes con mi pueblo.Gracias por darlo a conocer. Un saludo.

Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN dijo...

Me alegro te haya gustado, realmente tienes un pueblo con encanto, para mi es un placer y un honor participar en la divulgación de sus tesoros artísticos, naturalísticos y medioambientales. Saludos, Iatrocha.