jueves, 18 de octubre de 2018

LAS SABINAS DE LOS TAJOS, MIRANDA Y LOS PUCHEROS (PUEBLA DE SAN MIGUEL, VALENCIA), I.



Visita guiada a la umbría de Miranda, al barranco de los Tajos y
al paraje de los Pucheros del Parque Natural de Puebla de San Miguel (Valencia).



La sabina es hierba muy conocida de las mujeres,
porque ordinariamente beben su cocimiento para provocar la purgación represada.
Es caliente y seca en el grado tercero,
y pónese en la lista de aquellas que son de subtilísimas partes.
Por donde no nos debemos maravillar si hace orinar sangre y
mata la criatura en el vientre”
-Andrés Laguna (1499-1559), humanista español,
médico del emperador Carlos V y del Papa Julio III-.












Palabras previas, a modo de introducción.
Las sabinas albares (Juniperus thurifera) son árboles muy longevos (su media de vida oscila entre los cuatrocientos y los ochocientos años), de ahí que se les haya llamado “fósiles vivientes”, “testigos del tiempo”... y en cierto modo es así, debido a su carácter arcaico y residual. Miles de años atrás, las sabinas formaban el bosque predominante en amplias zonas de Europa, incluida la península Ibérica –no en vano fueron considerados árboles sagrados por los iberos, de la misma forma que los robles lo fueron para los celtas. El nombre científico de esta especie vegetal xérica proviene del que los romanos daban a los enebros (Juniperus), mientras que el apellido (thurifera) significa “portadora de incienso”, de ahí su denominación –pues su madera es muy aromática, dada la riqueza en aceites esenciales.

La familia de la Cupresáceas incluye el género Juniperus, que en nuestra zona abarca cinco especies de árboles y arbustos, dos enebros: el enebro común (Juniperus commnunis) y el enebro de la miera (Juniperus oxycedrus), y tres sabinas: la sabina albar (Juniperus thurifera), la sabina negra (Juniperus phoenicea), la sabina rastrera (Juniperus sabina L). Para distinguir las sabinas cabe observar, entre otros detalles, sus falsos frutos (gálbulos), denominados trabinas o gayubas. Las sabinas son árboles dioicos  (con pies independientes, masculinos y femeninos: siendo estos últimos los que producen trabinas, que maduran al segundo año) y veceros (unos años producen muchos "frutillos" y otros pocos o ninguno), ello hace que la fructificación sea irregular. La sabina albar (también llamada sabina roma), posee trabinas de color azul oscuro y están recubiertas de un polvillo blanquecino (pruina), mientras que las sabinas negras (también llamadas negrales o moras) tienen las trabinas de color rojizo. Las sabinas rastreras tienen también trabinas de color azul oscuro -pero a estas se las distingue bien por su morfología achaparrada-: crecen pegadas al suelo, formando amplios ruedos. 

La sabina albar se distribuye por todo el Mediterráneo occidental, aunque "tiene su óptimo en las parameras secas de la Cordillera Ibérica, donde ha sobrevivido desde tiempos muy remotos del período terciario".[1] Propiamente, no soporta bien la alta montaña (piso oromediterráneo), pero su potencial resistencia a las condiciones climáticas continentales (heladas frecuentes en invierno, altas temperaturas en verano) propició su pervivencia. De hecho: 

  • <los sabinares de sabina albar son considerados como relictos testimoniales de los bosques esteparios pre-glaciales que tuvieron su esplendor en períodos más áridos que los actuales. Esta herencia esteparia confiere a la sabina albar una gran capacidad de sobrevivir a las bajas temperaturas invernales y a las sequías estivales, por lo que actualmente las principales masas arbóreas las podemos encontrar en zonas con duro clima continental>[2]


Tras la última glaciación del Cuaternario, sin embargo, el clima mejoró; ello permitió la proliferación de otras familias de árboles, como las fagáceas del género Quercus (carrasca, coscoja, roble...), que desplazaron a los primitivos sabinares, modificando las condiciones físico-químicas del suelo en detrimento de las sabinas, hasta el punto de amenazar su existencia. En general, la supervivencia de los sabinares se debe a su resistencia al frío y la sequía, y a su adaptación a cualquier tipo de suelo -y a que sus competidoras las fagáceas no soportan bien tan extremas condiciones climáticas, ni altitudes demasiado elevadas (por encima de los mil metros de altitud).


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Detalle del tronco de la sabina  de la Umbría de Miranda, Parque Natural de Puebla de San Miguel (Valencia), datada en unos 700 años (2018).


Las sabinas son muy frecuentes en ambas mitades del Rincón de Ademuz (sector oriental, a izquierda del Turia y sector occidental, a derecha del Turia), donde pueden encontrarse abundantes bosquecillos abiertos. Las más viejas y monumentales, sin embargo, se hallan en el Parque Natural de Puebla de San Miguel, particularmente en el paraje de Las Blancas, donde hay ejemplares de extrema longevidad.[3]

Pero sabinas centenarias hay en muchas otras partes del Parque Natural –no en vano tiene Puebla de San Miguel el mayor número de sabinas protegidas (222 ejemplares)-,[4] como por ejemplo en la Umbría de Miranda, en el Barranco de los Tajos y en Los Pucheros: zonas que pretendemos mostrar en esta entrada. En dichos parajes pueden encontrase ejemplares varias veces centenarios -entre los cuatrocientos cincuenta y los setecientos años.

La entrada se propone como una forma de mostrar la riqueza potencial del medio natural de la comarca –naturaleza, paisaje, medio ambiente-, de la misma forma que antaño lo fue la agricultura y la ganadería. La preservación de este hábitat particular, y su ofrecimiento para un consumo sostenible, debiera constituir uno de los ejes fundamentales para el desarrollo de la zona. A este propósito, resulta crucial el despertar de la sociedad a "los nuevos valores ecológicos" y "el disfrute de la naturaleza", reconsiderando "el uso y aprovechamiento de la sabina albar y la restauración de las antiguas áreas sabineras", "como lucha contra la erosión y desertificación":

  • <Un ejemplo de ello en la Comunidad Valenciana es el municipio de Puebla de San Miguel, que casi abandonado hace años, intenta hacerse un hueco en el futuro a partir del aprovechamiento de sus recursos, siendo los sabinares una parte importante de ellos, lo que cuadra perfectamente con el espíritu de la Estrategia Forestal Española (Ministerio de Medio Ambiente, 2000)>[5]


Al respecto, merece la pena conocer los proyectos llevados a cabo por distintos equipos dirigidos por los doctores Miguel Verdú, Patricio García-Fayos y Pedro Villar, en colaboración con el becario predoctoral Daniel Montesinos.[6]



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Vista general (oriental) de Puebla de San Miguel (Valencia), desde la Fuente de la Virgen (2018).


Camino de Puebla de San Miguel.
Para ir a Puebla de San Miguel desde Ademuz cabe buscar la salida norte por la N-330ª en dirección a Teruel. A la salida de la villa encontraremos a mano derecha el puente del Sotillo sobre el Turia, hay que cruzarlo y continuar por la izquierda, siguiendo el camino rural asfaltado que lleva a Mas del Olmo (13 km) y Puebla de San Miguel (17 km), vía Val de la Sabina (3,5 km).

El camino hasta Val de la Sabina discurre por la media ladera de la rambla del Val, se halla circundado de cipreses por la parte de la rambla y está en buen estado. Al arribar a Val de la Sabina hay que continuar por la izquierda, dejando la aldea a la derecha. Continuando por la derecha y vadeando la rambla arribaríamos a la aldea de Sesga (8,5 km). Continuaremos pues por la izquierda, ascendiendo por la ladera y dejando el caserío del Val a la derecha. La carreterita es estrecha, plagada de curvas, peligrosa. Al llegar al alto la peligrosidad disminuye, pero no las curvas, que se prolongan interminables hasta Mas del Olmo. Valga el punto para denunciar una vez más la falta de interés en la administración por mejorar este tramo de carretera, particularmente entre Val de la Sabina y Mas del Olmo: al ser un camino rural asfaltado es responsabilidad del ayuntamiento, pero la entidad municipal resulta obvio que no puede hacer frente a su mejora con medios propios, y la Diputación Provincial tampoco desea asumir este compromiso.


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Vista general (meridional) de Puebla de San Miguel (Valencia), desde el Camino de Sesga (2018).

En Mas del Olmo la vía empalma con la CV-363 que lleva a Losilla de Aras, vía Puebla de San Miguel y la Hoya de la Carras. Cabe pues atravesar la rambla de Mas del Olmo por el estupendo puente que hay a la derecha y continuar la ascensión hasta Puebla de San Miguel -tras el refuerzo del firme la carretera se halla en inmejorable estado: obra realizada por Asfaltos y Construcciones Elsan, S.A., por cuenta de la Diputación Provincial y ha contado con un presupuesto de 503.594 euros.

Desde Mas del Olmo hasta el paraje de La Tejería la carretera asciende de forma continuada, cuando Francisco Candel (1925-2007) y sus amigos catalanes realizaron este tramo (en septiembre de 1964) la vía era un camino de tierra y la cuesta no se acababa nunca:
  • <Hasta Puebla de San Miguel, el camino a seguir no ofreció nunca dudas graves, pero desesperábamos de llegar. Primero el camino fue cuesta arriba y luego cuesta abajo. En la cima, junto a unos hondos barrancos, nos tumbamos a descansar un rato. A los pies se extendía un largo valle con pequeños cabezos en algunos bancales>[7]


Poco más delante de La Tejería ya empieza a verse el caserío de Puebla de San Miguel, la mejor panorámica se muestra con luz poniente, siendo uno de los pueblos más fotogénicos de la comarca. Candel, que se reconoce poco dotado para la lírica, cita un párrafo del escritor y periodista valenciano Luis B Lluch Garín (1907-1986), relativo a la estética urbana de Puebla de San Miguel y su entorno:
  • <Todas sus casas pequeñas, de paredes de vieja mampostería, sin una tongada de yese, se agrupan bajo la torre cuadrada de su campanario. Este campanario parece que brota como fruto maduro de la bóveda oscura y frondosa de un gigantesco olmo que crece en medio de la plaza pavimentada de guijarros./ A la Puebla de San Miguel la aíslan de su cerco de montes unos campos de trigo pegados a las tapias bardadas de los corrales. Por eso, cuando en verano se baja desde la cordillera escuchando el canto abrasador de las chicharras, muy despiertas en las ramas de los enebros, se diría, al divisar la Puebla, que es un racimo de tejados aplastados, rojizos y terrosos, sobre un rodal de trigales; unas bayas de cereza sobre la parva de una era, o una confitura de tejadillos servida en una bandeja amarilla sobre el centro de aquel anfiteatro de montañas>[8]


El descenso continúa hasta la Ermita de San Roque, situada al borde del barranco, desde donde la carretera asciende de nuevo hasta Puebla de San Miguel. Al arribar a la población veremos a la entrada una gran rotonda con el centro pintado de rojo, por la derecha se entra en la villa, pasando por delante de la Fuente de Arriba -en cuyo frontis luce un bello plafón cerámico con la imagen de San Antón (san Antonio Abad).


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Detalle de plafón cerámico con la imagen de san Antonio Abad en la Fuente de Arriba (Puebla de San Miguel, Valencia), 2018.


En busca de las sabinas centenarias de Miranda, los Tajos y los Pucheros.
Para visitar las sabinas centenarias de la Umbría de Miranda, el barranco de los Tajos y el paraje de los Pucheros, pueden seguirse varios caminos:

Uno de ellos es entrar en la villa y buscar la calle del Sol, que desciende hasta la Fuente de Abajo. Desde este punto deberemos ascender por el camino cementado que lleva hasta el Pilón de la Hoya, situado en el ángulo que forman el Camino de la Hoya y el Camino de Sesga.

Otro es circundar la rotonda y continuar por la CV-363, que pasa frente a la Casa Forestal y la Fuente de la Virgen –situada junto a un esbelto pino lombardo-: la fuente ha sido remodelada recientemente, se ha ampliado el frontis triangular y anulado el antiguo abrevadero. El agua es potable, muy fresca y agradable. La carretera continúa frente a la Ermita de la Purísima (notable edificio porticado del siglo XVI) y prosigue en dirección a Losilla de Aras.

Valga un inciso para decir que el tramo de carretera desde Puebla de San Miguel hasta Losilla ha sido también reforzado en su firme, la obra la ha llevado a cabo el Grupo Bertolín, SAU por cuenta de la Diputación Provincial, con un presupuesto de 1.685,624 euros. En suma: el refuerzo del firme entre Mas del Olmo y Losilla de Aras supone un trayecto de unos 25 kilómetros, habiendo sido su coste de 2.189.218 euros. Propiamente, la inversión era necesaria, ya que la carretera constituye la única vía de salida de estas poblaciones del Rincón de Ademuz en dirección a Aragón y Valencia por este lado. Sin embargo, habría que pensar también que su tráfico debe ser la mitad del que soporta el Camino Rural Asfaltado de Ademuz a Más del Olmo, y no se hace nada por mejorarlo. No contemporicen, señores de la Administración: el camino de Ademuz a Mas del Olmo hay que mejorarlo ineludiblemente, antes de que los pueblos y aldeas que comunica se despueblen definitivamente.


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Vista general (oriental) de la Ermita de la Purísima (Puebla de San Miguel, Valencia), situada junto a la CV-363: que une Losilla de Aras con Mas del Olmo, vía Puebla de San Miguel y Hoya de la Carrasca (2018).


En nuestra búsqueda de otro acceso a las sabinas centenarias de la Umbría de Miranda, el barranco de los Tajos y el paraje de Los Pucheros dejamos atrás la ermita y continuamos por la CV-363, hasta encontrar el Camino de Sesga, que aparece poco más arriba a la mano derecha. Frente al de Sesga se halla también el camino que asciende hasta el mirador del Mirar Bueno y el paraje de Las Blancas, éste a la izquierda de la carretera. Podría decirse que este punto es clave para nuestro propósito, ya que desde aquí podremos acceder a varios lugares del término.

Desde la CV-363 cabe continuar adelante, sobrepasar el kilómetro nº 17 de la misma y continuar un centenar de pasos hasta el lugar donde nace un camino a la derecha –un poste bajo nos indica la ubicación: se trata del antiguo camino que llevaba de la Puebla a Losilla de Aras -vía la Hoya de la Carrasca-: el camino tradicional que seguían los vecinos en la romería a Santa Quiteria.[9] Por esta vía llegaremos enseguida al paraje de Los Pucheros, donde se halla el pilón homónimo con la imagen de santa Quiteria en un ladrillo cerámico. Desde el punto de la carretera donde nace el camino de Sesga hasta el paraje de Los Pucheros hay poco menos de 500 metros. Este sería el mejor acceso para ver de forma inmediata el paraje de Los Pucheros y el bosquecillo de sabinas centenarias que hay en su entorno. Ya en el camino desde la carretera hasta el paraje encontraremos algunos notables ejemplares, como la sabina de Los Pucheros III (Nº de catálogo: 1562), a la que se le calculan unos 500 años. El secular árbol se encuentra al borde mismo del camino, su porte es majestuoso, su tronco monumental. Según la data, el brote de esta sabina debió comenzar su existencia a principios del Quinientos (siglo XVI), esto es, al comienzo del reinado de Carlos I de España.


Sabina de Los Pucheros III (Parque Natural de Puebla de San Miguel, Valencia).
Especie
Inventario
X
Y
Edad
(a)
Altura
(m)
Perímetro
(m)
Copa
(diámetro)
Propiedad
Entorno protección
(m)
Juniperus thurifera L
1562
657867
4433272
500
9
3,70
13,30
Pública
16,70

Notas: Coordenadas X,Y en la proyección Universal Transversa de Mercator (UTM) y sistema de referencia (DATUM) ETRS 1989 - huso 30 N. Perímetro del tronco medido a una altura de 1,30 metros. El entorno de protección queda definido por un círculo alrededor de la base del árbol por donde se extienden sus raíces, con radio no inferior al expresado en metros.


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Vista parcial de la sabina de Los Pucheros III en el Parque Natural de Puebla de San Miguel (Valencia), datada en unos 500 años (2018).

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Vista parcial de la sabina de Los Pucheros III en el Parque Natural de Puebla de San Miguel (Valencia), datada en unos 500 años (2018).


Poco más adelante arribaremos a una explanada en cuyo extremos meridional se halla el Pilón de los Pucheros, una estructura de piedra con  hornacina en el frente, donde hay un ladrillo de cerámica con la imagen de santa Quiteria. Antes de entrar propiamente en la placeta veremos a la derecha un panel informativo (bilingüe: castellano/valenciano) del Parque Natural relativo a los Sistemas agropecuarios:
  • <En este sabinar se producía el encuentro de los romeros que habían acudido a la Ermita de Santa Quiteria y tenía lugar una tradición popular que consistía en la rotura de pucheros colocados en palos clavados en el suelo, mediante lanzamiento de piedras. Constituye un micro-paisaje singular y frecuente debido al desarrollo de actividades tradicionales agropecuarias./ Respeta la actividad tradicional de los habitantes de la zona y los elementos que la sostienen. Estas tareas han contribuido a la creación de estos paisajes gracias a la gestión que se hacía de las sabinas para alimento del ganado. En la actualidad el abandono de estas prácticas tiene efectos desfavorables para las sabinas monumentales, y es habitual encontrar ejemplares con ramas desgarradas./ Disfruta de los elementos del patrimonio cultural que encontrarás en tu camino, cuídalos ya que representan la historia de Puebla de San Miguel./ Cuida y respeta la flora y la fauna del lugar ayuda a su desarrollo>[10]


A continuación del panel veremos que la ladera asciende suavemente hacia poniente, por encima de varias construcciones tradicionales (corrales, descubiertos...) que documentan la actividad agropecuaria que hubo en la zona. Junto a las bellas muestras de arquitectura vernacular hay adosada otra reciente, con muros de bloques en crudo de penosa estampa. El conjunto de los edificios parecen estar abandonados. Entorno de las construcciones se extiende un bosquecillo de sabinas, que crece sobre un suelo enlosado con grandes piedras. Recorriendo el lugar podremos encontrar otros monumentales ejemplares de sabina albar, como la sabinas de Los Pucheros I y la sabina de Los Pucheros II. Ejemplares varias veces centenarios, la datación sitúa el comienzo de su "andadura" en la primera mitad del Quinientos (siglo XVI).

Sabina de Los Pucheros I (Parque Natural de Puebla de San Miguel, Valencia).
Especie
Inventario
X
Y
Edad
(a)
Altura
(m)
Perímetro
(m)
Copa
(diámetro)
Propiedad
Entorno protección
(m)
Juniperus thurifera L
1560
657767
4433261
500
12,00
3,50
11,80
Pública
15,90

Notas: Coordenadas X,Y en la proyección Universal Transversa de Mercator (UTM) y sistema de referencia (DATUM) ETRS 1989 - huso 30 N. Perímetro del tronco medido a una altura de 1,30 metros. El entorno de protección queda definido por un círculo alrededor de la base del árbol por donde se extienden sus raíces, con radio no inferior al expresado en metros.

Sabina de Los Pucheros II (Parque Natural de Puebla de San Miguel, Valencia).
Especie
Inventario
X
Y
Edad
(a)
Altura
(m)
Perímetro
(m)
Copa
(diámetro)
Propiedad
Entorno protección
(m)
Juniperus thurifera L
1561


450
9,00
3,50
11,40
Pública
15,70

Notas: Coordenadas X,Y en la proyección Universal Transversa de Mercator (UTM) y sistema de referencia (DATUM) ETRS 1989 - huso 30 N. Perímetro del tronco medido a una altura de 1,30 metros. El entorno de protección queda definido por un círculo alrededor de la base del árbol por donde se extienden sus raíces, con radio no inferior al expresado en metros.

Desde el cerro de Los Pucheros pueden observarse también magníficas vistas: hacia el norte, el horizonte lejano lo cierra la Loma del Carrascal; en un plano más próximo se halla el cerro de la Ermita, en cuya ladera suroriental descuella la silueta del nuevo cementerio de Puebla de San Miguel. Hacia el noroeste, el horizonte se amplía mucho más allá del termino, hasta la Serretilla, con los picudos montes del Rodeno, el cerro Javalón y los montes de Santerón –todos ellos forman parte de los Montes Universales.

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Vista parcial de la sabina de Los Pucheros I en el Parque Natural de Puebla de San Miguel (Valencia), datada en unos 500 años (2018).
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Detalle de trabinas (gálbulos de sabina albar: Juniperus thurifera) en el paraje de Los Pucheros (Puebla de San Miguel, Valencia), 2018.


Dejamos el montículo del sabinar y los corrales para dirigimos hacia el centro de la explanada -donde se halla el Pilón de los Pucheros-: un pilón cuadrangular de piedra coronado por una cruz de hierro, con la imagen de santa Quiteria, valedora contra la rabia, en una hornacina. La imagen se representa en un ladrillo de cerámica con bellos colores, la santa –vestida con túnica verdosa ceñida y capa roja sobre los hombros- aparece coronada y porta la palma del martirio en la mano derecha, y un rosario en la izquierda. A los pies de la santa hay un perro, símbolo de su advocación.

A un lado del pilón hay un poste bajo de madera con una pala explicativa: Pilón de los Pucheros. Dice el texto:
  • <Rehabilitado en 2011, se sitúa en el antiguo camino de Aras de los Olmos. Otros seis pilones se pueden encontrar en los caminos tradicionales que comunicaban con poblaciones vecinas, su función era proteger a los viandantes>[11]

En otro tiempo los viajes eran peligrosos, los caminantes estaban expuestos a accidentes, alimañas, inclemencias meteorológicas, salteadores... no resulta extraño, pues, que se buscara la protección divina. Con independencia de que el amparo de la divinidad fuera más o menos efectivo, lo cierto es que encomendarse podía dar a los viajeros cierta tranquilidad.

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Vista general (noroccidental) del Pilón de los Pucheros (Puebla de San Miguel, Valencia), en el camino tradicional a Losilla de Aras, vía Hoya de la Carrasca (2018).


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Detalle de ladrillo cerámico con la imagen de santa Quiteria en el Pilón de los Pucheros (Puebla de San Miguel, Valencia), 2018.


En un lado del antiguo camino -frente al pilón- hay un poste con palas de dirección: hacia el poniente señala el Barranco de Los Tajos (400 metros), hacia el sur el Camino tradicional (Camino Real Valencia-Castilla) y hacia el norte Puebla de San Miguel (1,5 km).[12] Desde el pilón de Los Pucheros el camino tradicional prosigue hacia el sur, en dirección a Hoya de la Carrasca y Losilla de Aras. Hay otro camino que desciende por detrás de pilón, en dirección al barranco de Los Tajos, donde se hallan las sabinas homónimas y un paraje singular del que diremos.

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Detalle de construcción vernacular (aprisco para el ganado) en el paraje de Los Pucheros (Puebla de San Miguel, Valencia), 2018.

En el paraje de Los Pucheros se descubrió un yacimiento arqueológico (en 2013), correspondiente a la Edad de Bronce (siglo III a.JC), todavía en fase de estudio. Según los expertos, el asentamiento parece corresponder a un campamento temporal que pudo servir "como punto de partida para la instalación definitiva de poblaciones que buscaban el desarrollo de tareas agrícolas y ganaderas" al amparo de la montaña. Fenómeno que pudo tener lugar "tanto en la etapa de conflictos bélicos entre romanos y cartagineses" (guerra púnicas: 264-146 a.JC), "como, más tarde, durante el enfrentamiento entre cristianos y musulmanes" a principios del siglo XII. [13]


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Sabinas albares (Juniperus thurifera) en el paraje de Los Pucheros (Puebla de San Miguel, Valencia), 2018.


Para nuestro propósito, sin embargo, regresamos al punto donde la CV-363 se encuentra con el camino de Sesga, para dar comienzo a un segundo recorrido que nos llevará al mismo paraje de Los Pucheros, pero siguiendo el camino de Puebla de San Miguel a Sesga. Lo cierto es que se trata de un recorrido circular, que puede seguirse en ambos sentidos. Mi preferido es el que veremos a continuación, siguiendo el antiguo camino de Sesga y desviándonos luego por la Umbría de Miranda y el barranco de Los Tajos –desde donde puede subirse fácilmente hasta el paraje de Los Pucheros que acabamos de ver.


En busca de la umbría de Miranda y el barranco de Los Tajos.
El primer camino que proponíamos para visitar las sabinas de Miranda, Los Tajos y Los Pucheros era atravesando Puebla de San Miguel, bajando por la calle del Sol hasta la Fuente de Abajo, para subir después por el Camino de la Hoya hasta el pilón homónimo. En este punto confluye el camino que viene de la CV-363 en dirección a Sesga. Ambos caminos, el que viene de la villa y el de la carretera de Losilla están cementados –en ambos lados de estas vías pueden verse también grandes sabinas. En el punto de confluencia de dichos accesos hay un poste de madera del Parque Natural, su palas indican las direcciones que pueden seguirse: hacia la izquierda, el paraje de Los Pucheros (500 metros), hacia la derecha, el Barranco de Los Tajos (1 km), que es la dirección de Sesga.[14]

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Detalle de poste con palas de dirección el el Camino de Sesga (Puebla de San Miguel, Valencia): a la derecha el Barranco de Los Tajos (1 km), a la izquierda Los Pucheros (500 m), 2018.


Situados en este punto merece la pena acercarse hasta el Pilón de la Hoya, sito en la confluencia del Camino de la Hoya con el de Sesga. Se trata de un pilón devocional situado en posición meridional respecto del caserío, desde donde puede observarse una estupenda vista de la población. El pilón está restaurado, se basa en una columna de obra con tejadillo de ladrillo coronado por una cruz de hierro, con hornacina en la cara que mira a la villa: en el hueco luce un ladrillo de cerámica representando una Virgen de las de vestir y estilo antiguo, que bien pudiera corresponder a Nuestra Señora de los Ángeles o la Virgen de los Desamparados. Un poste del Parque Natural a los pies del pilón reza:
  • <Rehabilitado en 2011, se sitúa en el Camino de Sesga. Otros seis pilones se pueden encontrar en los caminos tradicionales que comunicaban con poblaciones vecinas, su función era proteger a los viandantes>.[15]

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Pilón de la Hoya en el Camino de Sesga (Puebla de San Miguel, Valencia), con el caserío al fondo (2018).

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Detalle del ladrillo cerámico con la imagen de la Virgen en el Pilón de la Hoya (Puebla de San Miguel, Valencia), 2018.



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Vista general (meridional) de Puebla de San Miguel (Valencia), desde el Pilón de la Hoya (2018).


Los pilones de Puebla de San Miguel tienen el mismo significado que los cruceros de otros lugares, constituyen una bella muestra de la devoción tradicional de los vecinos y pueden verse en los cuatro puntos cardinales de la población y su misión era “proteger a los viandantes”. Todos ellos han sido restaurados con gusto, respetando la construcción original. Dejamos el lugar del pilón y volvemos al Camino de Sesga, en busca de las sabinas de la Umbría de Miranda y el barranco de Los Tajos. Desde el comienzo del trayecto observaremos a nuestra derecha una bellísima estampa (meridional) de la villa de Puebla de San Miguel, con unos rulos de paja sobre el rastrojo y el caserío al fondo, arracimado en torno de la parroquial. Al frente (poniente) puede verse la silueta del cementerio nuevo, sobre el cerrito de la ermita. Poco más adelante veremos a nuestra izquierda un conjunto de seculares encinas (Quercus ilex), en precario equilibro sobre el talud. Son unos árboles verdaderamente monumentales que merecen nuestra atención. En la margen derecha del camino, a la sombra de las carrascas podremos ver un panel ilustrativo del Parque Natural relativo a la “Era y Pajares de Los Viejos”, su texto (bilingüe: castellano/valenciano) dice:
  • <Los cultivos de secano estaban principalmente representados por el cereal (trigo, cebada, avena y centeno), vid, legumbres y forrajes. Las zonas de cultivo se situaban en el amplio valle de la Puebla. También se sembraba en pequeños enclavados, como La Valluenga, La Arabalada, Los Avenares y El Pomar. La era y los pajares junto a los cultivos facilitaban el trabajo agrícola./ El ciclo del cereal está divido en varias faenas, la última de ellas es la trilla. Este paso, que se realizaba en las eras, servía para la obtención del grano que constituía el alimento de las personas y animales durante todo el año./ Respeta la actividad tradicional de los habitantes de la zona y los elementos que la sostienen. Los pajares eran construidos por sus dueños empleando piedra en seco o con algo de argamasa y las cubiertas con vigas de madera, sobretodo sabina, tablas y tejas fabricadas en la misma población./ Disfruta de los elementos del patrimonio cultural que encontrarás en tu camino>[16]


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Vista de unos monumentales ejemplares de encina (Quercus ilex) en el camino de Puebla de San Miguel a Sesga (2018).
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Vista parcial (meridional) de Puebla de San Miguel (Valencia), desde el Camino de Sesga (2018).
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Detalle del panel: Construcciones económicas en el Camino de Sesga (Puebla de San Miguel, Valencia), 2018.

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Actividades agropecuarias tradicionales en Puebla de San Miguel (Valencia): labranza con un par de mulos [Fotografía de Milagros Cortés Barrachina, tomada del panel Construcciones económicas: "Era y pajares de Los Viejos"], 2018.

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Actividades agropecuarias tradicionales en Puebla de San Miguel (Valencia): siega y engavillado del cereal [Fotografía de Paquita Cortés Barrachina, tomada del panel Construcciones económicas: "Era y pajares de Los Viejos"], 2018.

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Actividades agropecuarias tradicionales en Puebla de San Miguel (Valencia): acarreo del cereal [Fotografía de Delfina Luz Martí, tomada del panel Construcciones económicas: "Era y pajares de Los Viejos"], 2018.

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Actividades agropecuarias tradicionales en Puebla de San Miguel (Valencia): trillado del cereal en la era [Fotografía de Delfina Luz Martí, tomada del panel Construcciones económicas: "Era y pajares de Los Viejos"], 2018.


El panel se ilustra con cuatro fotografías en blanco y negro representando las cuatro actividades básicas del cultivo y cosecha del cereal: labranza, siega, acarreo y trilla. Tras una última mirada a las centenarias carrascas -y al bellísimo panorama de la villa- continuamos el camino, que poco más adelante hace un giro a la izquierda para iniciar un tramo de bajada. En cierto punto, frente a una finca vallada con encinas micorrizadas nace una vía a la derecha, que lleva al cementerio nuevo. El camino continúa en descenso, tras una severa revuelta veremos a la derecha un par de hermosas sabinas y poco más abajo, a la izquierda de la vía, un nuevo panel del Parque Natural que ilustra acerca del Patrimonio natural del Paraje de Los Tajos, el texto bilingüe (castellano/valenciano) dice:
  • <Desde aquí se puede observar parte del itinerario, al fondo el paraje de Miranda y el Camino de Sesga, a la izquierda el Barranco de Los Tajos y el paraje de Los Pucheros. Disfrutemos con la contemplación del bosque de sabina albar, en encuentro con algunos ejemplares monumentales catalogados y elementos del patrimonio etnográfico asociado a la actividad tradicional./ Respeta la actividad tradicional de los habitantes de la zona y los elementos que la sostienen./ Disfruta de los elementos del patrimonio cultural que encontrarás en tu camino, cuídalos ya que representan la historia de La Puebla de San Miguel./ Cuida y respeta la flora y la fauna del lugar./ Los recursos forestales del Parque, como setas, plantas aromáticas, etc., forman parte de su valioso patrimonio natural, si haces uso de ellos procura que sea de forma respetuosa y sostenible./ Las sabinas son los elementos más representativos del Parque Natural. Algunas de ellas tienen cientos de años, han sido testigos del tiempo>[17]

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Detalle de paredones de piedra en seco en el Camino de Sesga (Puebla de San Miguel, Valencia), 2018.

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Detalle de panel informativo del Parque Natural de Puebla de San Miguel (Valencia) en el Camino de Sesga (2018).


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Detalle de sabina albar (Juniperus thurifera) en el Camino de Sesga (Puebla de San Miguel, Valencia), 2018.

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Detalle del Camino de Sesga (Puebla de San Miguel, Valencia), 2018.


Identificados los parajes que nombra el panel continuamos el descenso hasta la rambla, a ambos lados del camino veremos fincas de cultivo, tierras de labranza donde prolifera el cereal, y almendrales. En el último tramo de la vía pueden verse las ruinas de un corral y descubierto, muestra de la actividad agropecuaria que hubo en la zona en tiempos subactuales. Arribados al lecho de la rambla, el camino continúa por la ladera opuesta, en dirección a Sesga –vía la jipe del Cubillo, El Sabinar y el cerro de Pedro Luna. De seguir esta ruta, antes de llegar a la jipe veríamos que hay un grupo de monumentales sabinas a ambos lados de la pista.


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Detalle del paisaje en el Camino de Sesga (Puebla de San Miguel, Valencia), 2018.

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Detalle de poste con palas en el Camino de Sesga (Puebla de San Miguel, Valencia) indicando la dirección a seguir: El Sabinar (3,5 km) hacia la derecha, Puebla de San Miguel (2 km) a la izquierda, el barranco de Los Tajos (100 metros) hacia el fondo (2018).


Para nuestro propósito, sin embargo, nos detenemos al pie de un poste del Parque Natural situado a la izquierda del camino: hacia el frente (esto es, en dirección a Sesga, que queda al poniente) la pala indica El Sabinar (3,5 km), hacia el norte muestra Puebla de San Miguel (2 km), el lugar de donde procedemos, y hacia el este el Barranco de Los Tajos (100 metros).[18] Para nuestra visita de hoy debemos seguir esta última dirección, prosiguiendo por una estrecha senda que se interna en el bosque, entre arbustos de romero, encinas y enebros.



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[1] Antonio SEGURA ZUBIZARRETA, Gonzalo MATEO SANZ & José Luis BENITO ALONSO (2010). Catálogo florístico de la provincia de Soria [Monografías de Botánica Ibérica, nº 9, 279 pág. + 72 pág. de mapas], Edita: José Luis Benito Alonso (Jolube Consultor y Editor Ambiental), Soria y Jaca (Huesca), p. 21. ISBN: 978-84-937811-3-2
[2] Internet Archive (2007): Introducción: Los sabinares, en Juniperus thurifera (consultado el 18 de octubre de 2018)
[3] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. "Las Blancas" de Puebla de San Miguel (I y II), en Desde el Rincón de Ademuz, del lunes 15 de septiembre de 2014.
[4] Según el Catálogo de árboles protegidos de la Generalidad Valenciana (2016), en Puebla de San Miguel hay 222 ejemplares protegidos de sabina albar (Juniperus thurifera), 5 ejemplares de pino negral o salgareño (Pinus nigra Arnold), 2 ejemplares de pino silvestre o de Valsaín (Pinus sylvestris L) y 3 ejempares de carrasca (Quercus ilex L). El motivo por el que estos árboles están protegidos es porque alcanzan o superan uno o más de los siguientes criterios: más de 350 años de edad, más de 30 metros de altura, más de 6 metros de perímetro de tronco a 1,30 metros de la base, más de 25 metros de diámetro de copa medida sobre la proyección horizontal.
[5] Internet Archive (2007): Introducción: El medio rural, Proyectos e investigadores, en Juniperus thurifera (consultado el 18 de octubre de 2018)
[6] <Los títulos de los proyectos se enumeran a continuación: Biología reproductiva de poblaciones naturales y desarrollo de la técnica de cultivo en vivero de Juniperus thurifera: bases para la conservación y restauración de sabinares. 2002-2004. Uso de Juniperus thurifera en la restauración de la cubierta vegetal de zonas semiáridas frías: producción, recolección, selección, almacenamiento y germinación de semillas. 2002-2004. Mejora de la tecnología de obtención, almacenamiento, germinación y uso de semillas de especies silvestres utilizadas en los planes de reforestación y revegetación de la Comunidad Valenciana. 1999-2001.>Internet Archive (2007): Introducción: El medio rural, Proyectos e investigadores, en Juniperus thurifera (consultado el 18 de octubre de 2018)
[7] CANDEL, Francisco (1977). Viaje al Rincón de Ademuz, Edita Plaza y Janés, S.A., Barcelona, p. 105.
[8] Ibídem. El citado texto lo toma de un artículo de Lluch Garín, publicado en el diario Las Provincias, del martes 23 de agosto de 1966.
[9] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. A Hoya de la Carrasca, por santa Quiteria, en Desde el Rincón de Ademuz, del martes 28 de mayo de 2013.
[10] Ubicación del panel: Datum ETRS_89 Huso 30. UTM: X 657930, Y 4433409.
[11] Ubicación del panel: Datum ETRS_89 Huso 30. UTM: X 657836/ Y 4433264.
[12] Ubicación del panel: Datum ETRS_89 Huso 30. UTM: X 657853/ Y 4433237.
[13] La Puebla de San Miguel da a conocer su poblado de la antigua Iberia del siglo II a.C, en Europapress Comunidad Valenciana, Valencia, del 20 de abril de 2013. Ruta amarilla: Sabinas, testigos del tiempo, en Parque Natural de Puebla de San Miguel, Generalidad Valenciana, 2015.
[14] Ubicación del panel: Datum ETRS_89 Huso 30. UTM: X 658039/ Y 4433708.
[15] Ubicación del panel: Datum ETRS_89 Huso 30. UTM: X 658033/ Y 4433762.
[16] Ubicación del panel: Datum ETRS_89 Huso 30. UTM: X 657935/ Y 4433761.
[17] Ubicación del panel: Datum ETRS_89 Huso 30. UTM: X 657580/ Y 4433597.
[18] Ubicación del panel: Datum ETRS_89 Huso 30. UTM: X 657460/ Y 4433346.

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