miércoles, 14 de diciembre de 2022

LAVADEROS PÚBLICOS DE CASAS ALTAS (VALENCIA): DEL MOLINO Y DE LA POZA.

Los lavaderos públicos, 

espacios comunes en la arquitectura y la cultura del agua.



«Ambos lavaderos se construyeron en lugares estratégicos,

esto es, en el extremo septentrional y meridional del caserío,

para dar servicio a las mujeres que vivían en las distintas zonas del pueblo»

-Del contenido textual.




Palabras previas.

En Casas Altas (Valencia) hay dos lavaderos, el del Molino y el de la Poza; ambas estructuras, junto con las fuentes y abrevaderos constituyen espacios comunes en la arquitectura y la cultura del agua. El hecho de denominar a las fuentes, abrevaderos y lavaderos “espacios comunes” deriva de que eran lugares públicos frecuentados por mucha gente

A las fuentes acudían las mujeres con cántaros y botijos, para acopiar “agua de boca” para la casa, pero también iban los hombres con animales (burros, machos…) aparejados con cantareras de esparto para el transporte del agua. Los abrevaderos, eran frecuentados mayoritariamente por varones que llevaban las caballerías para abrevar. Tradicionalmente, sin embargo, los lavaderos eran lugares reservados a las féminas -hasta el punto que la presencia de los varones era mal vista-: a más de hacer la colada, allí las mujeres socializaban, se transmitían noticias y comentaban los asuntos locales. Además de lavar la ropa, algunas mujeres aprovechaban para enjugar la conciencia y aliviar sus penas.

Los lavaderos públicos de Casas Altas son diferentes -tanto por su ubicación como por las características constructivas de los cobertizos que los albergan-, y fueron labrados en distintos momentos históricos del siglo XX. El del Molino es más antiguo, podría datarse en los años treinta, mientras que el de la Poza data de mediados los años cincuenta (1953).

El hecho de traer ambos lavaderos a estas páginas viene motivado por el propósito del autor de mostrar estas humildes construcciones como forma de entender mejor la vida de las gentes de estos pueblos en un tiempo no tan lejano, y porque forman parte del patrimonio arquitectónico construido municipal, y por ende del Rincón de Ademuz.


Vista parcial (occidental) del Lavadero del Molino en Casas Altas (Valencia),
con detalle del acroterio mixtilíneo y los adornos piramidales de las esquinas (2022).


Vista general (noroeste) del Lavadero del Molino de Casas Altas (Valencia),
situado en el sector septentrional del caserío (2022).

Contexto geográfico e histórico.

Casas Altas -que Sebastián de Miñano (1826) grafía Casas de rio altas-, fue una aldea dependiente de Ademuz hasta finales de la primera mitad del siglo XIX (1845); de hecho, en tiempo de Madoz (1847) ya poseía ayuntamiento propio, pero el término no lo tenía todavía deslindado, razón por la que el estadista nos remite a la villa de Ademuz para ver en ella “sus confrontaciones generales, asi como el Terreno, Caminos, Correos, Producción, Industria, Riqueza y Contribución”. En esa época la población censaba 183 vecinos, unas 615 almas. Cabe entender por “vecino” el cabeza de familia, y por “almas” los habitantes. Ello significa que cada vecino/familia suponía una media de 3,4 moradores.

Respecto a su ubicación, Madoz dice que la población está situada “en las faldas orientales de un cerro y ribera derecha del río Guadalaviar ó Turia”, siendo su clima “templado y saludable, aunque suelen padecerse algunas inflamaciones, herpes y afecciones del pecho”. Poseía entonces la localidad “unas 180 casas, bastante mezquinas en su interior y de aspecto pobre”. De la iglesia, que estaba -y sigue estando- bajo la advocación de la Santísima Trinidad, dice que es una vicaría aneja de Ademuz, “servida por un coadjutor que presenta el cura de Ademuz”, y “un sacristán que nombra el ayuntamiento”. Esto solía ser lo normal entonces. El cementerio local, inicialmente ubicado en torno a la pequeña iglesia, refiere que se halla “en sitio ventilado” -lo que hace suponer que ya estaba donde actualmente-, y que resultaba suficiente para el vecindario.1

En cuanto a la demografía, la población sufrió un acelerado crecimiento entre los años treinta y ochenta del siglo XIX (1830-1880), fecha esta última en que comenzó su estancamiento. El máximo poblacional lo alcanzó en los años treinta del siglo XX (1930), momento en que llegó a los 775 habitantes, cuando el Rincón de Ademuz censaba 10.582 habitantes. El máximo poblacional comarcal se había alcanzado en la década anterior (1920), con 11.194 habitantes.2


Vista parcial (nororiental) de Casas Altas (Valencia),
desde el Mirador de las Eras (2015).

Contexto bibliográfico.

En el muro existente entre el Lavadero de Casas Altas y el Molino hay un panel encristalado con un texto sin fecha de Raúl Eslava (Ademuz, 1965), relativo al “Molino Harinero” en el que se alude al Lavadero:

MOLINO HARINERO. El molino harinero de Casas Altas tiene sus orígenes a finales del siglo XVIII. Por entonces, sus habitantes se veían obligados a desplazarse para realizar las moliendas hasta el Molino de la Villa, en Ademuz. Así las cosas, el 15 de julio de 1799 Salvador Garrido dirigía al Intendente General de Valencia la solicitud para la construcción de un molino en Casas Altas del Río, que evitase esos penosos desplazamientos./ El agua para su funcionamiento habría de tomarse de la Acequia Madre, que previamente regaba una buena porción de huerta (las partidas de la Serna, Hontejas…) y sería un molino estacional, que solo funcionaría los meses de invierno, para evitar problemas a los regantes en verano./ La acequia, además de poner en funcionamiento el molino harinero, previamente también proporciona el agua para el Lavadero Público que se construyó en fechas posteriores./ Recientemente restaurado, presenta en su lateral más visible un remate de perfil mixtilíneo, coronado en las esquinas con pirámides de talla, detalles de cierto refinamiento que lo alejan del ámbito de la arquitectura popular que suelen presentar estas construcciones en la comarca./ El 23 de octubre de 1800 la licencia era aprobada e inmediatamente daba comienzo la construcción del edificio. Sin embargo, la oposición de diversos propietarios de las huertas que regaba la Acequia Madre originó un espinoso proceso judicial que paralizó la obras hasta el año 1806, fecha en que pudo concluirse y entrar en funcionamiento. A mediados del siglo XIX, el molino de Casas Altas, aun siendo de una sola muela y funcionar de manera estacional, molía 1200 fanegas de grano anuales.


El panel se ilustra con cuatro fotografía y un dibujo, dicen los pies de foto: Fuente y entrada de agua al molino; “La Ventana”. Esta escultura representa a una mujer sentada en el alféizar de una ventana. Realizada en hierro y cobre, pesa 110 kg.; Interior del lavadero; Remate y decoración exterior (del lavadero). El dibujo representa una sección transversal del Molino. El texto invita a observar los detalles del funcionamiento de la maquinaria del molino.


Vista parcial (nororiental)  de Casas Altas (Valencia),
desde el Molino Harinero, con el lavadero al fondo (2022).


Detalle del caidero de la acequia del Molino Harinero de Casas Altas (Valencia),
con la escultura "La Ventana" a la derecha (2022).

Adosado al muro meridional del Lavadero del Molino hay otro panel encristalado con el título genérico de LAVADERO PÚBLICO - Casas Altas. Bajo el epígrafe LOS ESPACIOS COMUNES DEL AGUA hay un texto situado en el margen superior izquierda:

El agua posee una arquitectura variada y compleja que responde a su carácter multifuncional y a sus diversas formas y manifestaciones. El carácter polifacético del agua permite entenderla como agente y sinónimo de vida, en el caso de los pozos, las fuentes, los abrevaderos o las acequias de riego; como agente conservador, en el caso de las salinas y los pozos de nieve; como agente refrigerador, en el caso de las destilerías; como fuerza motriz, en el caso de los molinos harineros y papeleros; como agente de limpieza, en el caso de los lavaderos y los batanes; como obstáculo a salvar, en el caso de los puentes; como vehículo de transporte, en el caso de los gancheros./ Los espacios comunes característicos de aldeas y pueblos en torno al agua son las fuentes, los abrevaderos y los lavaderos, tres elementos que aparecen frecuentemente relacionados entre sí. Las fuentes normalmente asociadas a los abrevaderos para el ganado, constituían el único suministro de agua para consumo básico humano y animal. Asociadas a ellas o gracias al paso de una acequia por la población, aparecen habitualmente los cobertizos de los lavaderos, un espacio común de trabajo vinculado tradicionalmente a la mujer, donde se empleaba el característico jabón de aceite o grasa (sebo, tocino rancio o grasa animal), muy utilizado en la comarca del Rincón de Ademuz. Los lavaderos, cubiertos o no, constituían un lugar de reunión y tertulia entre las mujeres, que llevaban periódicamente la colada a la balsa del lavadero, arrodilladas en el borde del agua y al amparo frecuente de un cobertizo de madera y muros que resguardaban del viento, las mujeres realizaban la colada.3


En el mismo panel, lado superior derecho del mismo, bajo el epígrafe LAVADERO PÚBLICO, dice:

En la población de Casas Altas existe otro lavadero, el lavadero de la Poza, también situado dentro del casco urbano. Este lavadero (se refiere al del Molino) es el más antiguo y fue erigido en el siglo XIX, mientras que el lavadero de La Poza se levantó en época de la República./ Este lavadero está situado en la bajada del molino harinero construido en Casas Altas tras un largo litigio entre diversos vecinos del pueblo y de la comarca por el aprovechamiento de las aguas de la Acequia Madre que, proveniente de Ademuz, regaba numerosas huertas del termino en su trayecto hasta Casas Altas y que además había de mover el molino./ La acequia de la Serna, como se conoce actualmente, aparece a cielo abierto después de pasar por este lavadero y se precipita por un cubo hacia el interior del Molino harinero./ Hoy en día este lavadero constituye una excelente muestra de arquitectura popular rehabilitada con mucho acierto.


Como veremos, el Lavadero de la Poza no "se levantó en época de la República", sino al comienzo de los años cincuenta (1953). En el mismo panel, en la parte inferior del mismo hay otro texto bajo el epígrafe LA FABRICACIÓN DEL JABÓN, que dice:

La producción del jabón era una actividad directamente relacionada con los lavaderos. En la comarca del Rincón, se ha venido usando tradicionalmente el jabón de aceite, sebo, tocino rancio o grasa animal. Este jabón se producía artesanalmente en casa y, en muchos casos, se sigue fabricando y empleando sólo este jabón, tanto para la ropa como para uso personal./ Los ingredientes para la confección de este jabón son sosa cáustica, agua y grasa o aceite. Las proporciones de una “amasada” de jabón podían ser, aproximadamente, de un kilogramo de sosa cáustica (en escamas como en polvo), seis litros de agua y seis litros de aceite o grasa. El aceite provenía, bien de las almazaras, bien del reciclado del aceite de fritura./ Se mezclaban el aceite, el agua y la sosa cáustica en un caldero o en un recipiente de cerámica esmaltado, removiendo durante una hora aproximadamente bajo el fuego hasta que se espesaba la mezcla. Esta mezcla espesa se vertía dentro de un cajón de madera recubierto de trapos, que se tapaba con otro trapo y se dejaba enfriar./ Antes de que se endureciera del todo, se extraía la masa del cajón y se procedía a cortar las pastillas en un formato de uso doméstico con un cuchillo o un alambre. Con el tiempo se fueron introduciendo algunas variantes en este proceso, como el añadido de un poco de jabón comercial en la mezcla inicial para blanquear la masa resultante, o la incorporación de polvos de talco en la mezcla para acelerar el proceso de secado. Asimismo, dado que la sosa cáustica terminaba por atacar el esmalte de los recipientes de cerámica, se fueron sustituyendo éstos por palanganas de zinc.


La receta para la fabricación del jabón casero arriba expuesta varía de unos lugares a otros, pues admite variantes según la forma de hacer y la experiencia personal. Por ejemplo, poner a calentar el agua y el aceite juntos en la medida indicada y cuando la mezcla alcanza cierta temperatura (no es preciso que hierva), hay que verterla en otro recipiente (caldero, barreño de barro esmaltado, etc.) y añadirle con cuidado la sosa caustica, para evitar que salte; todo ello sin dejar de remover. La remoción debe continuar hasta que la mezcla comienza a espesar, siendo entonces cuando se vierte en un cajón de madera recubierto de tela y se deja hasta que se endurece, lo que puede tardar varios días. Antes de que se endurezca completamente se saca la pasta de jabón volcando el cajón, y se trocea mediante un objeto cortante: cuchillo, alambre, etc. En la actualidad, durante el proceso de mezcla del aceite y el agua se le suele echar jabón de lavadora (líquido o en polvo), y alguna esencia aromática, pero mejorar su fragancia.


Vista general (suroccidental) del Lavadero del Molino de Casas Altas (Valencia),
con detalle del acroterio mixtilíneo y los adornos piramidales (2022).


1.- Lavadero del Molino: ubicación y descripción.

El lavadero público de la bajada del Molino de Casas Altas (Valencia) se halla en la calle Lavadero, en el sector septentrional del caserío -por debajo de la Iglesia parroquial-: entre el antiguo molino harinero y el Camino Viejo de Ademuz (actual Avenida de Ademuz). Se trata de un magnífico edificio recientemente restaurado: posee planta rectangular y está orientado en disposición este-oeste, con el eje longitudinal paralelo al eje de la avenida de la Diputación que baja al Molino; los paramentos son de mampostería de piedra encarada con un zócalo sobresaliente, y posee cubierta a dos aguas, basada en teja árabe dispuesta en canal y cobija.

Lo más característico del edificio se halla en la fachada de poniente, que luce un frontis a modo de acroterio combinando líneas rectas y curvas (mixtilíneo), y dos adornos piramidales labrados en piedra, uno en cada esquina, “detalles de cierto refinamiento” ajeno a la idiosincrasia constructiva de este tipo de inmuebles en la comarca, pero que armoniza con las características de su fábrica. Posee dos puertas de entrada (la de arriba con tres escalones), ambas abiertas en el muro meridional, donde también hay un vano de ventana rejado. En el muro septentrional posee tres vanos, asimismo con ventanas rejadas.

En interior resulta relativamente oscuro, iluminado por los ventanales y puertas de acceso. Posee piso pavimentado, con la pila del lavadero en el centro y elevada: su eje longitudinal sigue el de la hilera (viga maestra de la cubierta), lo que le confiere aspecto de acequia: de facto es una acequia. El hecho de tener la pila en alto permitía que las mujeres pudieran lavar derechas, no arrodilladas, lo que supone una evolución del lavadero tradicional más primitivo. El agua que alimenta la pila del lavadero procede de la acequia de la Serna, que procede del río Bohílgues y es la que alimentaba el Molino Harinero. La entrada del agua al lavadero tiene lugar mediante un sistema de sifón, habiendo otro en la salida.

Lo más notable es la estructura de la cubierta, basada en una viga cimera y dos vigas longitudinales en cada vertiente con tabicas de madera, todo ello soportado por cuatro cerchas de cuchillo simples con pendolón central. Posee una pretina de hierro en la unión de los pares con el pendolón, y en la base del pendolón con el tirante, reforzando la armadura.

Los paramentos interiores muestran idéntico aspecto que la mampostería exterior, basada en piedras encaradas tomadas con mortero -todo ello resultado de la reciente rehabilitación del edificio, que ha respetado las características constructivas del edificio.

Respecto a la fecha de construcción del lavadero, el texto del primer panel expuesto en el “Contexto bibliográfico” dice que “se construyó en fechas posteriores” a la puesta en funcionamiento del Molino Harinero, que fue a partir de 1806, cuando se solucionaron los litigios entre los regantes y los promotores del ingenio molinero. Al respecto, el texto del segundo panel (epígrafe “Lavadero Público”) dice que “fue erigido en el siglo XIX”, aunque sin concretar fecha.

Hasta que la investigación no proporcione una fecha concreta para la erección del Lavadero del Molino podríamos pensar que su construcción tuvo lugar en algún momento posterior a la constitución de Casas Altas como municipio independiente de Ademuz; en cualquier caso entre los años cuarenta y ochenta del siglo XIX (1840-1880), período en que se consolida su despegue poblacional en el contexto comarcal -que en lo económico corresponde a la etapa de Expansión Agrícola-:


Evolución de la población de Casas Altas y el Rincón de Ademuz (1826-1887).


1826

1845

1847

1852

1857

1877

1887

Casas Altas

430 hab.

645 hab.

183 vecinos

(615 almas)

190 vecinos

(637 almas)

655 hab.

725 hab.

761 hab.

Total comarcal

5.803 hab.

7.420 hab.

-

2.113 vecinos

8.362 hab.

9.524 hab.

9.768 hab.

Cf. Miñano (1826),  tomo I, p. 20; Madoz (1847), tomo VI, p. 42 y Rodrigo Alfonso (1998), p. 52 y 54. Nota: En el año 1857 se realizó el primer censo de población moderno.


Viendo la evolución (precensal y censal) de la población, resulta razonable pensar que pudo ser en este contexto de crecimiento demográfico cuando se construyó el Lavadero del Molino, y más concretamente en algún momento inmediatamente posterior a la independencia de Casas Altas de Ademuz -aunque esto solo es una hipótesis. Valga el punto para decir que el incremento de población fue el factor clave que desencadenó el proceso de independencia de Casas Altas, Casas Bajas, Torrealta y Torrebaja: los tres primeros se segregaron de Ademuz mientras que el cuarto lo hizo de Castielfabib.

Si buscamos una cronología para la fecha de construcción del Lavadero del Molino en el estilo arquitectónico veremos que el frontis de la fachada principal (occidental), basado en líneas rectas y curvas (mixtilíneo) y en adornos piramidales, corresponden a un barroco tardío (siglo XVII-XVIII), antes que al neoclásico (siglo XVIII-XIX), lo que no ayuda tampoco a establecer la fecha de su fábrica. Apurando el argumento podría pensarse que el elegante ornamento del lavadero podría vincularse al orgullo de los casasalteros por verse constituidos en municipio independiente y con ayuntamiento propio. Pues resulta poco probable que la villa de Ademuz les hubiese construido un lavadero tan bello y armonioso a los de Casas Altas mientras la población fue aldea de su jurisdicción. Lo que redunda en la hipótesis arriba expuesta… aunque tampoco resulte concluyente.

Todo lo arriba expuesto, sin embargo, no es más que un ejercicio literario, ya que puesto en conversación con el vecino César-Vicente Sánchez Blasco (Casas Altas, 1951),4 me hizo saber que el Lavadero del Molino se rehabilitó en la segunda legislatura de su alcaldía (1999-2003), y que desconoce la fecha de su construcción. Sin embargo, recordaba que su madre, la señora Visitación Blasco Blasco (1921-2014), le contaba que en su infancia y primera juventud las mujeres iban a lavar al manantial de La Balsa, y que allí mismo tendían la ropa para traerla de regreso a casa ya seca. Semejante testimonio pone en entredicho que el Lavadero del Molino se construyera en el siglo XIX, pues no resulta creíble que las mujeres de Casas Altas fueran a hacer la colada a La Balsa (que dista más de 1 km de Casas Altas) teniendo un lavadero en el pueblo.

Vista general (nororiental) del Lavadero del Molino de Casas Altas (Valencia),
con detalle de la mampostería y aberturas en el muro septentrional (2022).


Vista parcial (noroccidental) del Lavadero del Molino de Casas Altas (Valencia),
con detalle del adorno piramidal (2022)


Vista interior del Lavadero del Molino de Casas Altas (Valencia), 
con detalle de la pila y lavadero (2022).


Vista interior del Lavadero del Molino de Casas Altas (Valencia),
con detalle de la pila del lavadero (2022).


Detalle del panel informativo existente en el muro meridional
del Lavadero del Molino de Casas Altas (Valencia), 2022.

Vista interior del Lavadero del Molino de Casas Altas (Valencia),
con detalle de la armadura de la cubierta, soportada en cuatro cerchas de cuchilla simples:
pares, pendolón y tirante (2022).

Vista interior del Lavadero del Molino de Casas Altas (Valencia),
con detalle de la pila vista desde la cabecera (2022).

2.- Lavadero de la Poza: ubicación y descripción.

El Lavadero de la Poza se halla en la calle Hondiguero -justo en la confluencia de esta calle con la que sube del Molino-, situada en la vertiente meridional del caserío. Fue construido en los primeros años cincuenta (1953), aprovechando el agua del sobradero de la Fuente de la Plaza.5

Para acceder al recinto del lavadero desde la calle hay que descender un tramo de escalera, protegida ésta por una baranda de hierro y con peldaños de losas de piedra. Desde la parte alta puede observarse que el edificio se halla en relativas buenas condiciones, posee planta alargada y está orientado de este a oeste. Los paramentos exteriores son de mampostería revocada de cemento crudo, con cobertura de teja árabe dispuesta en canal y cobija. La entrada principal se halla en el extremo suroriental del muro meridional, donde también hay un gran vano abierto en al parte suroccidental del mismo. La entrada posee jambas de ladrillo cara vista, con un semiarco del mismo material sobre el dintel, en cuyo interior se muestra el año de su construcción: 1953.

El interior del lavadero resulta amplio y bien iluminado -por la entrada y el amplio vano abierto en el muro del mismo lado que la puerta, más dos vanos situados en el lienzo oriental. El muro septentrional carece de aberturas, seguramente con la intención de proteger a las usuarias del cierzo. Las paredes interiores muestran la mampostería de piedra encarada; la estructura de la cubierta se basa en el sistema par-hilera propio de los tejados a dos aguas, con rasillas de ladrillo a modo de tabicas; en el centro de la estructura hay una viga de madera a modo de tirante, dispuesta en sentido norte-sur, que apoya en sendas pilastras adosadas a los muros laterales, con un pendolón central y tornapuntas a los lados. La viga aparece ligeramente combada, evidenciando que la distribución de fuerzas del tejado no es la correcta: lo adecuado hubiera sido colocar una cercha de cuchillo simple tipo Howe, con tornapuntas y montantes. La última vez que visité el lavadero pude ver que han colocado unos puntales en la citada viga, lo que pone en evidencia la observación arriba anotada.

El piso está enlosado y en su parte central se alza la pila del lavadero, que está elevada (de forma que las mujeres pudieran lavar derechas), con la cabecera adosada al muro occidental. La pila del lavadero posee una ingeniosa particularidad, basada en una pequeña canaleta que bordea toda la estructura interna (con la excepción de la cabecera: por donde entra el agua a la pila), de forma que el agua jabonosa del lavado no retorna a la pila, sino que cae a la canaleta, que conduce el agua sucia a la parte de los pies del lavadero, por donde desagua. De esta forma, el agua de la pila permanece siempre limpia.

Durante la conversación mantenida con mi informante, el señor César-Vicente Sánchez Blasco (Casas Altas, 1951), al inquirir de dónde procedía el agua que alimentaba el Lavadero de la Poza me hizo saber que en la actualidad viene del sobradero de la Fuente de la Plaza, que se nutre del abastecimiento público. Circundando la cabecera del lavadero discurre una acequia, y en el ángulo suroccidental del edificio hay una pequeña fuente con una Poza, y un cartel que dice: Agua no potable. Inicialmente parece que el agua del lavadero procedía de esta fuente y solo a posteriori se encauzó la del sobradero de la Fuente de la Plaza.

Vista general (oriental) del Lavadero de la Poza de Casas Altas (Valencia),
con detalle de las escalera de bajada y la puerta de entrada (2022).


Vista de la entrada al Lavadero de la Poza de Casas Altas (Valencia),
con detalle de las jambas y dintel de ladrillo, con la fecha de su construcción: 1953 (2022).


Vista interior del Lavadero de la Poza de Casas Altas (Valencia),
con detalle de la pila vista desde los pies (2022).

Vista interior del Lavadero de la Poza de Casas Altas (Valencia),
con detalle de la pila del lavadero vista desde la cabecera (2022).

Vista interior del Lavadero de la Poza de Casas Altas (Valencia),
con detalle de la armadura de la cubierta basada en par-hielera con tabicas de rasilla: la viga situada a modo de tirante que apoya en las pilastras laterales se halla apuntalada (2022).

Vista interior del Lavadero de la Poza de Casas Altas (Valencia),
con detalle de la piedra de la pila y de la canalita que recorre el perímetro interior (2022).

Detalle de la Fuente del Lavadero de la Poza de Casas Altas (Valencia), 2022.


Vista general (nororiental) del Lavadero de la Poza de Casas Altas (Valencia),
con detalle de los vanos abiertos en la fachada oriental (2022).



Detalle de la escalera de acceso al Lavadero de la Poza de Casas Altas (Valencia),
con la Fuente de la Poza al fondo (2022).

Detalle de la cubierta del Lavadero de la Poza de Casas Altas (Valencia),
basado en un tejado a dos aguas con teja árabe dispuesta en canal y cobija (2022).


Plano del casco urbano de Casas Altas (Valencia),
lectura: 1.- Iglesia Santísima Trinidad, 2.- Fuente del Tornajo. Escultura "Roca Virtual", 
3.- Lavadero de la Poza, 4.- Mollino Harinero, 5.- Escultura "La Ventana", 
6.- Lavadero del Molino, 7.- Escultura "Dona-Tanca", 
8.- Escultura "Levantemos el Rincón", 9.- Escultura "Jaula"
[Tomado de Casas Altas: Casco Urbano].


Palabras finales.

Casas Altas (la antigua Casas del Río Altas) posee dos lavaderos públicos, ambos construidos en el siglo XX, aunque en distintos momentos históricos: uno se halla en el sector septentrional del caserío, y podría datar de los años treinta del siglo XX, alimentado con el agua de la acequia de la Serna (procedente del río Bohílgues), que sirve también al Molino Harinero; y otro en el sector meridional, denominado de La Poza, que data de los primeros cincuenta (1953), y se nutre de la Fuente de la Plaza, que corresponde al abastecimiento público. A favor de su construcción en tiempos modernos está el hecho de que sus pilas son elevadas, permitiendo que las usuarias lavaran derechas, no arrodilladas como en el Lavadero de la Fuente Vieja (Casas Bajas).6

Ambos lavaderos se construyeron en lugares estratégicos, esto es, en el extremo septentrional y meridional del caserío, para dar servicio a las mujeres que vivían en las distintas zonas del pueblo. El acarreo de las gavetas con la ropa sucia al lavadero, y de éste a la casa, con la ropa ya lavada, no era asunto baladí, pues los recipientes cargados pesaban lo suyo. Las gavetas solían portarse sobre la cabeza, con ayuda de un rodete vegetal forrado de tela que amortiguaba el peso y estabilizaba la carga. Las gavetas se portaban también sobre la cadera, equilibrando el peso con un pozal en el lado contrario.

Los lavaderos públicos estuvieron vigentes hasta fecha posterior a la traída del agua potable a las viviendas, y el labrado del alcantarillado, hecho que tuvo lugar en la comarca a partir de los años cincuenta-sesenta del siglo XX. La traída del agua potable a los núcleos urbanos sirvió inicialmente para alimentar las fuentes públicas, solo posteriormente llegó a las viviendas particulares.

Hacer la colada era una labor semanal o quincenal (como el amasado y horneado del pan), particularmente ingrata en invierno y estaba asignada a las mujeres. Esto fue así durante siglos, y hasta más allá del invento de las lavadoras, uno de los electrodomésticos más estimados por las amas de casas, por la liberación que les supuso.

Los lavaderos, junto con las fuentes y abrevaderos, constituyen los espacios comunes en relación con la arquitectura y la cultura del agua; además de su función práctica (el lavado de la ropa del ajuar y la vestimenta), constituyen lugares de socialización para las mujeres -como lo fueron las tabernas, cafés y barberías para los hombres.

Destacar la importancia de estos espacios mediante su restauración y conservación es fundamental; pues, además de que forman parte del menudo patrimonio local, resultan esenciales para comprender la forma de vida de nuestros antecesores sobre este paisaje. Vale.



© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.

De la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).


Véase también:

** EL LAVADERO DE LA FUENTE VIEJA DE CASAS BAJAS (VALENCIA).

** LAVADEROS PÚBLICOS DE PUEBLA DE SAN MIGUEL (VALENCIA).


_____________________________________________

1. MADOZ, Pascual (1849). Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Madrid, tomo VI, p. 42.

2. RODRIGO ALFONSO, Carles (1998). El Rincón de Ademuz. Análisis geográfico comarcal, Edita ADIRA, Valencia, p. 54.

3. Texto: Camila Mileto y Fernando Vegas: Homo faber. Arquitectura preindustrial del Rincón de Ademuz [Mancomunidad de Municipios del Rincón de Ademuz], 2008.

4. SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Don César-Vicente Sánchez Blasco (Casas Altas, 1951), alcalde de Casas Altas (Valencia), en la web Desde el Rincón de Ademuz, del martes, 20 de diciembre de 2011. ID (2022). Don César-Vicente Sánchez Blasco (Casas Altas, 1951), alcalde de Casas Altas (Valencia), en Desde el Rincón de Ademuz (II), autopublicación Kindle Direct Publishing (Amazon), primera edición, pp. 281-287.

5. Durante la primera mitad de los años cincuenta (1951-57), denominada Despegue económico, se construyeron también en el Rincón de Ademuz escuelas pública y Casas del Médico (Ademuz, Casas Bajas, Castielfabib, Puebla de San Miguel, Torrebaja y Vallanca).

6. SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El lavadero de la Fuente Vieja de Casas Bajas (Valencia), en la web Desde el Rincón de Ademuz, del martes, 6 de diciembre de 2022.



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