martes, 15 de diciembre de 2015

EL RINCÓN DE ADEMUZ AGONIZA.


A propósito de la pavorosa despoblación de la comarca.



“la comarca, de no cambiar su situación económica
va a desaparecer como tal a medio plazo...”
-José Honrubia López, director técnico de PREVASA (1982)-.





Palabras previas, a modo de justificación.
La situación actual del Rincón de Ademuz, comarca valenciana ubicada al poniente de la provincia, entre Cuenca y Teruel, salvando las distancias podría asimilarse a la de la agonía de los seres vivos: “Período de transición entre la vida y la muerte, que se caracteriza por la subsistencia de algunas funciones vitales (respiratoria, circulatoria y nerviosa) y por la desaparición de las funciones intelectuales”. Tal vez le quede alguna función intelectual, este escrito y otros similares podrían ser una modesta prueba de ello; pero por lo demás, podría decirse sin ambages que la comarca agoniza. Si alguien se atreve a cuestionar mi afirmación es que desconoce en absoluto la realidad social, económica y poblacional de la zona.

Honrubia López afirmaba (ya en 1982), “que la comarca (del Rincón de Ademuz), de no cambiar su situación económica va a desaparecer como tal a medio y largo plazo, salvo que se considere que con una muy escasa comunidad poblacional sea suficiente para continuar considerándola como tal”.[1] Lo cual, más allá de los aspectos compasivos y nostálgicos, va a resultar muy difícil. El por ello que creo que aquel “medio plazo” ha llegado o está a punto de llegar, manifestando de forma brutal y descarnada el estado de “desierto demográfico” en que nos hallamos.

La entrada presente se basa en las cifras de población de los municipios comarcanos a lo largo del pasado siglo XX, y en la década y media de centuria que llevamos (s. XXI), demostrativas del proceso de despoblación acelerado en el que ha entrando la comarca; pues en los últimos catorce años los municipios que la conforman han perdido 459 habitantes (32,78 hab/año), lo que supone el 15,71% del censo en dicho periodo. Si continúa esta tendencia, ¿cuántos habitantes creen ustedes que morarán en la comarca dentro de diez, veinte años? De no mediar un milagro, lo cual es altamente improbable, la prospección demográfica es aterradora...

ademuz-valencia-castillo-zafranares
Vista general de Ademuz (Valencia), desde el camino que sube al Pinar Llano (2015).

ademuz-valencia-manzas-esperiegas
Detalle de cajones con manzanas esperiegas en una finca de Ademuz (Valencia), junto a la ribera del Turia (2015).

Evolución de la población censal e intercensal del Rincón de Ademuz (1900-2014).

Tabla 1: Cifras de evolución de la población censal municipal y comarcal (1900-1991).
MUNICIPIO
1900
1910
1920
1930
1940
1950
1960
1970
1981
1991

Ademuz

3.415
3.751
4.092
3.961
3.866
3.373
2.827
2.195
1.545
1.300

Casasaltas

720
702
721
775
775
680
512
264
220
164

Casasbajas

1.228
1.300
1.258
1.258
1.327
1.093
886
635
471
329

Castielfabib

2.427
2.641
2.393
2.200
2.194
905
1.444
1.126
798
645

Puebla de San Miguel

388
388
437
410
414
381
315
107
44
39

Torrebaja

910
972
1.057
952
1.007
947
783
683
430
487

Vallanca

1.083
1.189
1.236
1.026
1.047
933
786
463
358
248
Total comarcal
10.171
10.943
11.194
10.582
10.630
9.362
7.553
5.473
3.866
3.212
Tomado de RODRIGO ALFONSO,1998: 54.

La Tabla 1 ofrece las cifras brutas de población en las siete primeras décadas del siglo XX (1900-1970), además de la intercensal de los años 1981 y 1991. Aquí se pone en evidencia que el pico poblacional comarcal se alcanzó en los años veinte, en que el cómputo censal llegó a la impensable cifra de 11.194 habitantes (1920), lo que supuso una densidad de población jamás alcanzada hasta entonces, equivalente a 30,21 hab/km2. Todos los municipios culminaron entonces su techo poblacional, con la excepción de Casasbajas y Castielfabib, que lo habían alcanzado la década anterior (1910) con 1.300 y 2.641 habitantes respectivamente, y Casasaltas, que lo alcanzaría en la década siguiente (1930), con 775. Ello coincide con el clímax del período de “Expansión agrícola” en la zona, momento en que todos los términos se hallaban roturados hasta el máximo posible, incluidas las laderas más fértiles de los montes, comprendido el Llano del Pinar (repartido entre Ademuz, Casasaltas, Casasbajas y Vallanca). A partir de ese momento los censos comienza a descender, primero de forma lenta para ir acelerándose progresivamente, hasta el punto de que en la década de los setenta la población comarcal se ha reducido a la mitad: 5.473 habitantes en 1970. Sólo en los años cuarenta, coincidentes con la posguerra inmediata, se produjo un pequeño repunte, para descender de forma rápida en las siguientes. Todo lo cual concuerda con la “Crisis agrícola territorial”, que en la zona alcanzó cotas de verdadero cataclismo económico, patente en la emigración masiva y el vaciamiento de los pueblos, lo que supuso el cierre de las casas y el abandono de los campos de cultivo. El escritor casasaltense Francisco Candel y sus amigos catalanes, en septiembre de 1964 estuvieron en el Rincón de Ademuz, recorriendo a pie una parte de la zona oriental de la comarca. Entraron por Mas del Olmo (Ademuz), procedentes de Teruel, vía Riodeva. Sus impresiones de aquel viaje las publicó en un libro Viaje al Rincón de Ademuz (Barcelona, 1977). De Puebla de San Miguel, dice:
  • <Éste es el pueblo más aislado de los que hemos encontrado hasta ahora. [...] tiene doscientos cincuenta habitantes. Se queda vacío a ojos vistas. A todo el mundo le ha cogido la fiebre de marchar hacia Barcelona o Valencia. Se lo venden todo y fuera. El cura -se refiere a don Pascual Vercher- no comprende esta fiebre. No la comprende y se entristece>[2]

 El señor Fermín Luz Yuste (Sesga-Ademuz, 1927), lo expresa con similares palabras:
  • <La gente empezó a marcharse y marcharse de la aldea y no había manera de pararla... Hubo años en que para las fiestas de agosto apenas estábamos los de aquí, diez o doce personas. [...] Así que las casas empezaron a quedarse vacías y nadie hacía caso. Cada casa que se cerraba me producía padecimiento y tristeza, porque sabía que ya no volvería a abrirse..., y así ha sido. Por eso muchas casas se han hundido, por el abandono de sus dueños, que ya no quisieron saber nada de todo esto...>[3]


sesga-ademuz-valencia
Vista general de Sesga-Ademuz (Valencia), desde el cerro del cementerio (2015).

mas-olmo-ademuz-valencia-carro-eras
Detalle de carro de varas en una era de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), 2015.

Tabla 2: Diferencia de población entre municipios y pérdida porcentual (1900-1991).
MUNICIPIO
1900
1991
Diferencia
%

Ademuz

3.415
1.300
-2.115
61,93%

Casasaltas

720
164
-566
78,61%

Casasbajas

1.228
329
-899
73,20%

Castielfabib

2.427
645
-1.782
73,42%

Puebla de San Miguel

388
39
-349
89,94%

Torrebaja

910
487
-423
46,48%

Vallanca

1.083
248
-835
77,10%
Total comarcal
10.171
3.212
6.959
68,42%
Tomado de RODRIGO ALFONSO,1998: 54. Elaboración propia (2015).

En la Tabla 2 se expone la población municipal y comarcal en 1900 y en 1991, calculando la pérdida global de habitantes a lo largo de la centuria, que equivale a 6.959 habitantes, ello supone el 68,42% de la población camarcana: alrededor de dos tercios de sus moradores desaparecieron de estos términos. El detalle de la pérdida porcentual por municipios manifiesta la aparente paradoja de que el núcleo más poblado (Ademuz, que ha menguado en 2.115 hab) es el que menos pérdida porcentual ha sufrido (61,93%), mientras que el menos poblado (Puebla de San Miguel, que ha menguado en 349 habitantes) es el que más pérdida porcentual ha sufrido (89,94%). En cualquier caso, las cifras son escalofriantes...


casasaltas-valencia-banco-olmo-ribera-turia
Detalle de banco de piedra junto a un olmo en la ribera del Turia en Casasaltas (Valencia), 2015.

Las siguientes dos tablas (3-1 y 3-2) se refieren a las cifras oficiales de población resultantes de la revisión del Padrón Municipal a 1 de enero de cada año (2000-2014), tomadas de Instituto Nacional de Estadística (INE), España.


Tabla 3-1: Evolución de la población censal e intercensal municipal y comarcal (2000-2006).
MUNICIPIO
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
Ademuz
1.195
1.179
1.152
1.117
1.140
1.157
1.183
Casasaltas
157
155
159
156
158
159
164
Casasbajas
286
282
274
260
243
237
227
Castielfabib
519
511
508
294
284
276
256
Puebla de San Miguel
81
76
73
77
68
69
65
Torrebaja
447
438
439
444
432
427
414
Vallanca
235
223
209
229
190
180
168
Total comarcal
2.920
2.864
2.814
2.577
2.515
2.505
2.477
Cifras tomadas del INE (2000-14). Elaboración propia (2015).


Tabla 3-2: Evolución de la población censal e intercensal municipal y comarcal (2007-2014).
MUNICIPIO
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
Ademuz
-
1.269
1.286
1.285
1.292
1.258
1.203
1.179
Casasaltas
-
188
182
180
168
158
159
149
Casasbajas
-
231
235
234
243
221
213
195
Castielfabib
-
232
365
374
342
301
262
282
Puebla de San Miguel
-
66
97
88
86
77
75
71
Torrebaja
-
433
444
455
457
463
445
429
Vallanca
-
170
155
148
156
160
159
156
Total comarcal
-
2.589
2.764
2.764
2.744
2.638
2.516
2.465
Cifras tomadas del INE (2000-14). Elaboración propia (2015). Nota: por razones desconocidas, el Instituto no ofrece cifras del año 2007.

Las dos tablas precedentes reflejan las cifras de población en los años que se estudian, correspondientes a los catorce primeros años del siglo XXI (2000-2014), en que la pérdida de habitantes ha sido menor que en las décadas precedentes, aunque continuada, cuando ya se pensaba que la despoblación había tocando fondo.

vallanca-valencia-vista-general-caserio
Vista parcial de Vallanca (Valencia), desde el cerro frontero (2015).

vallanca-valencia-macetero-neromodernista
Detalle de un precioso macetero neomodernista a la entrada de una casa de Vallanca (Valencia), 2015.

Tabla 4: Diferencia de población entre municipios y pérdida porcentual (2000-2014).
MUNICIPIO
2000
2014
Diferencia
%

Castielfabib

519
282
-237
45,66%

Casasbajas

286
195
-91
31,81%

Vallanca

235
156
-79
33,61%

Torrebaja

447
429
-18
4,02%

Ademuz

1.195
1.179
-16
1,33%

Puebla de San Miguel

81
71
-10
12,34%

Casasaltas

157
149
-8
5,09%
Total comarcal
2.920
2.465
-459
15,71%
Tomado de RODRIGO ALFONSO,1998: 54. Elaboración propia (2015).

La Tabla 4 refleja la población extrema de los años que se estudian (2000-2014), incluyendo la diferencia entre las cifras halladas. Vemos así que el municipio que más población ha perdido en estos primeros catorce años del siglo XXI es Castielfabib (237 habitantes, lo que supone un decrecimiento del 45,66% de su población respecto al comienzo del estudio). El siguiente municipio que más población ha perdido es Casasbajas (91 habitantes, lo que supone el 31,81% de su censo). El tercero en este orden es Vallanca (79 habitantes, equivalente al 33,61% de su censo). El resto de municipios ha sufrido una menor pérdida de vecinos: Torrebaja 18 (4,02%), Ademuz 16 (1,33%), Puebla de San Miguel 10 (12,34%) y Casasaltas 8 (5,09%). En su conjunto, la comarca ha perdido 459 habitantes en este periodo, equivalente al 15,71% de su población (ello supone una media de 32,78 hab/año).

casasbajas-valencia-ribera-turia
Vista parcial de Casasbajas (Valencia), desde la ribera del Turia (2015).
casasbajas-valencia-nogal-chamizo
Detalle de chamizo bajo un nogal común (Juglans regia) en Casasbajas (Valencia), 2015.
Problemas y perspectivas.
El estudio de las tablas expuestas pone de manifiesto el mayor problema con el que se enfrenta el Rincón de Ademuz como entidad geográfica y política, su mayor reto de cara al futuro –si es que tiene alguno-, hasta el punto de constituir la causa y consecuencia de todos los problemas, su pandemonium particular. La contrariedad poblacional, sin embargo, no es exclusiva de nuestra comarca, ya que en mayor o menor grado afecta a todos los municipios del entorno geográfico, aragonés y castellano.

En las últimas décadas, los moradores de estos términos hemos asistido –imperturbables unas veces, impotentes otras- al progresivo despoblamiento de la zona, bien por fallecimiento de muchos vecinos dada su edad avanzada, bien por la marcha de los emigrantes dada la crisis económica, social y financiera de estos años, y la consecuente disminución de la tasa de nacimientos, dado el envejecimiento de la población y la falta de recursos. Porque la crisis a afectado con más dureza a los más débiles. Bien es cierto que comenzó a notarse más tarde que en otros lugares, pero sus consecuencias son más graves y perdurarán en el tiempo. El cierre de muchas casas es patente, hasta el punto de haber muchas calles en nuestros pueblos en que apenas hay alguna vivienda habitada. Tiendas de comestibles, panaderías y farmacias que desaparecen, mengua de mercados semanales y venta ambulante, reducción de entidades bancarias, bajada en la facturación de los negocios locales, disminución del volumen de residuos sólidos urbanos, etc.

Paradójicamente, sin embargo, muchos servicios públicos se han renovado y optimizado: las canalizaciones del abastecimiento público del agua potable y el alcantarillado, la iluminación pública, el incremento en el número de zonas verdes y de recreo, los miradores en puntos geográficos de gran belleza, la señalización de rutas y parajes de interés, el censo del patrimonio y la organización de archivos municipales, la rehabilitación de monumentos históricos, de edificios públicos y privados, civiles y religiosos, la mejora en las comunicaciones y el embellecimiento general de las localidades, etc... Sin olvidar cuestiones esenciales como la sanidad, la enseñanza y las comunicaciones, que han mejorado de forma espectacular.

torrealta-torrebaja-valencia-torreon
Vista parcial de Torrealta-Torrebaja (Valencia), desde la ribera del Turia (2015).
puebla-san-miguel-valencia-fuente-abajo
Vista parcial de Puebla de San Miguel (Valencia), desde la fuente de Abajo (2015).
Respecto de las comunicaciones cabría decir, sin embargo, que la interrupción del proyecto que había para la autovía de Cuenca a Teruel, vía el Rincón de Ademuz, ha constituido una verdadera “puntilla”, el golpe de gracia que ha descabezado o descabezará por muchos años el posible desarrollo de la comarca y zonas aledañas. Es por ello que resulta inconcebible que las Diputaciones y Ayuntamientos afectados de Cuenca, Teruel y Valencia no se unan para exigir la continuación de aquel gran proyecto. No debemos olvidar que la Autovía de Cuenca a Teruel confluía en Torrebaja con la CN-330 (de Alicante y Murcia a Francia por Zaragoza), para hacerse una con la CN-420 (de Córdoba a Tarragona por Tarancón y Teruel). Dicha Autovía confluiría en Teruel con la de Sagunto-Somport, que une a su vez el corredor Mediterráneo con Francia, a través de los Pirineos. Hablando del asunto, un amigo clamaba: ¡Si los Consistorios de todos los Ayuntamientos de Cuenca, Teruel y Valencia afectados dimitieran en bloque hasta ver iniciado de nuevo el proyecto, otro gallo nos cantara...! No le faltaba razón, pues dicha carretera es importantísima, esencial para el desarrollo de estas zonas del interior, y cualquier medida de presión en este sentido será poca.

Como en tantos otros aspectos de la vida (sociales, económicos, políticos, existenciales...), no existen soluciones mágicas para remediar las dificultades poblaciones planteadas, toda vez que la situación constituye el reflejo de la interacción de múltiples cuestiones: “no deja de ser una de las contradicciones más claras del sistema capitalista los desequilibrios intrarregionales, con olvido absoluto de una ordenación del territorio donde los factores humanos y ecológicos tuvieran mayor consideración que en la lógica del mercado y donde se detectaran las potencialidades reales de la comarca, así como las medidas necesarias para su mejor aprovechamiento”; hasta el punto de que a entender del ponente, “cualquier medida encaminada a mejorar la situación de la comarca debería previamente estar integrada en un plan global de actuación comarcal que indudablemente estaría unido a una política general de actuación regional cuya responsabilidad recaerá sobre los órganos representativos de la comunidad autónoma regional” (Honrubia López, 1982: 27).

Para solucionar los “desequilibrios intrarregionales” que afectan a nuestra comarca cabe contemplar, pues, el problema de la despoblación como uno de los factores princeps, hasta el punto de constituir el nudo gordiano de toda actuación. Para atajar el problema no puede dejarse de lado el mencionado “plan global de actuación comarcal”, integrado a su vez en “una política general de actuación regional”. En las conclusiones de su Análisis geográfico comarcal (1998), Carles Rodrigo Alfonso nos presentaba también una serie de "Propuestas de futuro para el Rincón de Ademuz", proposiciones que a día de hoy siguen siendo válidas.[4]

castielfabib-valencia-cerezo-flor
Vista parcial de Castielfabib (Valencia), con detalle de cerezo (Prunus dulcis) en flor en la Vega Zaragoza (2015).
castielfabib-valencia-igleisia-fortaleza-membrillero
Detalle de membrillero (Cydonia maliformis) en flor en Castielfabib (Valencia), junto a la carretera que lleva a la aldea de Cuesta del Rato y El Cuervo (Teruel), con la iglesia-fortaleza al fondo (2015).
Palabras finales, a modo de epílogo.
Por su situación geográfica y poblacional, el Rincón de Ademuz se halla inmerso de pleno derecho en ese gran proyecto de la “Serranía Celtibérica de España”, un territorio con identidad propia, a la vez que verdadero desierto demográfico.[5]

Hacen falta proyectos sencillos, serios y factibles que frenen la despoblación y ayuden a fijar progresivamente la población joven a las zonas despobladas como el Rincón de Ademuz, y dejarse de proyectos faraónicos, v. gr. el del campo de golf de Torrebaja, que no son más que espejismos, quimeras con pies de barro que a la mínima embestida se desmoronan. ¿Cuántos jóvenes, chicos y chicas de esta comarca con formación universitaria han tenido que buscarse la vida fuera, porque aquí no tienen futuro? Estoy diciendo de jóvenes con amplia preparación técnica que desearían formar una familia y vivir entre nosotros, y no pueden. Su propia tierra los echa, y ellos se marchan con tristeza y un punto de reproche en la mirada. Por ello es necesario potenciar y desarrollar lo que ya tenemos: una agricultura peculiar, una ganadería semi-estabulada; aprovechar el medioambiente magnífico y la naturaleza en estado puro, algo de lo que disponemos en abundancia; la silvicultura y el cuidado del monte, los servicios, una industria turística y agroalimentaria integrada, etc., todo ello acorde a nuestras capacidades y posibilidades. En cualquier caso, la vuelta a la agricultura tradicional resulta imposible y desaconsejable, de una parte porque no es rentable y de otra porque los jóvenes lugareños han dado la espalda a este sector tradicional de la economía, y no sin razón. Cabe, pues, explorar nuevas vías, nuevos métodos, cultivos distintos..., hasta encontrar su camino.

Una de las cuestiones que en un futuro próximo deberán adoptar los Ayuntamientos comarcanos es el de vigorizar y potenciar con más autoridad y nuevas competencias el desarrollo de la Mancomunidad de Municipios ya existente en la comarca, para que el beneficio de los servicios que gestiona se quede aquí. Y a la hora de las elecciones municipales, elaborar una lista única y abierta en cada municipio, para que los votantes podamos señalar a los mejores de entre nosotros para gobernarnos; ello evitará la manipulación de los consistorios y los intereses espurios. Lo que viene sucediendo es reflejo de las políticas viejas de los partidos de siempre, manifestación a su vez de ideas obsoletas y partidistas que no servirán para el futuro. Porque al paso que vamos llegará un día no lejano en que no habrá gente ni para formar una lista tan sólo, y nuestros Ayuntamientos pasarán a Concejo abierto. Lo demás, como digo, es prolongar la expiración de las políticas caducas que sólo benefician a la partitocracia y sus arreglos, no a los ciudadanos. Empleo aquí el neologismo “partitocracia” en el sentido que lo usa el filósofo Gustavo Bueno, como "deformación sistemática" o "perversión" de la democracia.


torrebaja-valencia-cajones-manzanas
Detalle de antiguos cajones de manzanas abandonados en una parcela de Torrebaja (Valencia), con la "Dehesa de los Terreros" al fondo (2015).


arroyo-cerezo-castielfabib-valencia-aperos
Detalle de aperos agrícolas bajo una noguera (Juglans regia) en Arroyo Cerezo-Castielfabib (Valencia), 2015.


En suma: no soy persona optimista, el realismo me puede. Y como estudioso del Rincón de Ademuz, pienso sino habremos llegado a ese punto de inflexión fatídico de la demografía en que ya no hay vuelta atrás. No tengo gran confianza en las instituciones, tampoco en nuestros representantes nacionales o autonómicos, porque creo que no serán capaces de comprometerse en la “salvación” de zonas como la nuestra. Y no porque sean malos, no; sino porque son comodones, egoístas e ineficaces, que en mi ideario es peor. Además, en el tiempo que nos ha tocado vivir, las circunstancias socioenconómicas nos son adversas; porque aunque en las últimas décadas ha llegado mucho dinero público al Rincón de Ademuz, éste ha sido insufiente o no se ha sabido gestionar adecuadamente. A propósito, se cuenta de cierto político de Valencia que nos visitó hace años, que entre bromas y veras se quejaba de lo gravoso que resultaba para la Administración el mantenimiento de zonas como la nuestra, diciendo: Sería mejor cerrar el Rincón de Ademuz y ponerle a cada vecino un piso en Valencia... La anécdota tiene su gracia, al tiempo que manifiesta la incapacidad y falta de imaginación a la hora de solucionar los problemas que afectan a las regiones deprimidas. Porque la imaginación es uno de los instrumentos que hay que poner en marcha en estos casos, a la vez que la voluntad política. Como le ocurre a Antonio, personaje de Luis Díaz Viana en Los últimos paganos (2010), una atípica novela ambientada en la Hispania rural del acíago siglo V de nuestra Era, tengo la sensación de estar asistiendo al final de un tiempo y de un mundo, que fue el de nuestros padres y abuelos, y escribo estas líneas “desde la agonía de las cosas” que he amado. Porque el Rincón de Ademuz agoniza y nadie parece querer darse cuenta. ¡Que los dioses Lares nos amparen y protejan! Vale.



[1] ESTUDIOS BÁSICOS PARA LA ORDENACIÓN DEL TERRITORIO DE LA COMUNIDAD VALENCIANA (1982), Situación actual, problemas y perspectivas de las comarcas valencianas, VIIa. El Rincón de Ademuz [Dirigido por José Honrubia López], Edita Caja de Ahorros de Valencia, PREVASA, Valencia, p. 27.
[2] CANDEL, Francisco (1977). Viaje al Rincón de Ademuz, Plaza y Janés Editores, Barcelona, pp. 106-107.
[3] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo (2009). Fermín Luz Yuste, la persistencia de la memoria, en Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, vol. III, p. 129.
[4] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Propuestas de futuro para el Rincón de Ademuz, del domingo 25 de enero de 2015.

4 comentarios:

lozano frutos secos dijo...

EL ARTICULO ES CLARO, Y NO DEJA LUGAR A DUDA HACIA DONDE VAMOS, SI NO SE CAMBIA EL RUMBO.

Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN dijo...

Tu apreciación es correcta, has captado la esencia del artículo; si no cambiamos el rumbo que venimos siguiendo, la desaparición de la comarca como tal está asegurada en pocos años. Los pueblos se quedarán vacíos de gente, y se marcharán hasta los gatos... Un saludo y gracias por el comentario.

José Luis Rodilla dijo...

Acertado análisis. Comarca residencial en puentes y meses de verano. Parque temático del botellón y toros para jóvenes en agosto. De octubre a Semana Santa comarca muerta. Las malas infraestructuras y los palos a las ruedas que nos autocolocamos impiden ver ilusión y optimismo. Agricultura y ganadería deficitaria. Industria inexistente solo sector turístico y servicios tienen algo de luz. La restauración de edificios también sería provechosa con incentivos desde la Administración. Para las aldeas solo cabe un buen sueldo para una familia que mantenga ganado, bar, explotación de agroturismo y vigilancia de la misma. Las viviendas en venta se la debería quedar la Administración restaurarlas y cederlas gratis a refugiados o parados, empleandolos limpiando monte. Podría seguir......

Alberto Julbe dijo...

Yo lo que veo es desidia en donde menos me lo podía esperar: en la gente que todavía vive en el Rincón. He visto a ayuntamientos boicotear negocios de vecinos porque no eran de su signo político, inversiones en cosas que se veía a la legua que no iban a aportar nada, hacerle la vida imposible a alguien porque era "de fuera" (cuando era del pueblo de al lado), gente negándose a firmar para pedir dinero a Consellería para salvar el patrimonio que todavía existe... y paro ya porque si hago una lista exhaustiva me echo a llorar.

Dicen que algunos purblos tienen lo que se merecen. Y a mi me duele decirlo, pero hay veces que pienso que puede ser verdad - por mucho que queden 4 gatos a los que todavía les importa algo su tierra.