domingo, 13 de julio de 2014

ACERCA DE LA RESTAURACIÓN DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA ANA EN TORREALTA.


Entrevista con don Vicente Luis Galbis y Giner, 
director del Curso de Restauración.


 Estas claves de la iglesia de Torrealta son de yeso de mucha calidad, 
se nota que el señor del Lugar echó la casa por la ventana, 
que no reparó en gastos...



            Palabras previas.
            La primera noticia que tuve acerca de la restauración del altar mayor y cúpula de la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja)[1] fue a través del párroco -don José Antonio Durá Bataller-,[2] que anunció el próximo inicio de los trabajos a cargo de un Grupo de Estudiantes de las Facultades de Historia del Arte y de Bellas Artes de la Universidad de Valencia, a la vez que solicitaba la colaboración de la feligresía, para que llevaran a la iglesia periódicos viejos y botes de cristal...
            Nada más conocer la noticia pensé en acercarme a la iglesia de Torrealta, para ver de cerca el desarrollo de aquellas labores; pero no me dio tiempo, pues a los pocos días vino a mi casa el sacerdote, para decirme que quería presentarme al director del grupo que iba a llevar a cabo las obras de restauración. Quedamos en ir a Torrealta al día siguiente por la tarde. Cuando llegamos, el templo se hallaba literalmente patas arriba: el altar vacío, las imágenes de los santos descendidos de sus peanas y hornacinas, los bancos retirados hacia los lados y un gran andamio metálico de dos plantas ocupando todo el presbiterio, hasta la bóveda. Entre las barras del andamiaje se veía movimiento de gente joven en plena faena, rascando, picando...
            El director estaba en la parte superior de la plataforma y tras las presentaciones quedamos en vernos al día siguiente, a la hora del almuerzo. Cuando yo llegué a la iglesia el grupo todavía trabajaba, pero a la hora prevista los alumnos -entre los que predominaban las chicas, en traje de faena y llenas de polvo-, dejaron su labor y se retiraron a almorzar. Mi entrevistado y yo nos quedamos en el templo, sentados en uno de los bancos de la izquierda, junto a las claves de la bóveda (florones) que acababan de desmontar. 

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Don Vicente Luis Galbis y Giner (Onteniente, 1968), director del Curso de verano de recuperación de artesanías tradiciones en el medio rural, posando en las gradas de acceso a la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia), 2014.


Contenido de la entrevista.
            La entrevista consistió en una simple conversación acerca del curso de verano que dirige y sus características, del estado de la iglesia y su importancia artística y arquitectónica, y de los trabajos que pensaban llevar a cabo, y fue del tenor siguiente...

       Comencemos por el principio, cuál es tu nombre completo, dónde y cuando naciste, qué puedes decirme de tu currículo y capacitación profesional?
  • Mi nombre es Vicente Luis Galbis y Giner, nací en Onteniente, Valencia -en 1968- y soy historiador, formado en historia del arte y restauración, licenciado en la Universidad de Valencia. Soy también profesor de instituto, y hago cosas conjuntamente con la Universidad... No imparto clases en ésta, pero doy cursos de extensión universitaria, además de estos de restauración, que ya llevamos veintiséis años haciendo: éste creo que es el más duradero de la Universidad de Valencia. Me refiero a los cursos de estas características que saca la Universidad, como por ejemplo los de Arquitectura, que han tenido lugar aquí en el Rincón de Ademuz, sobre construcciones tradicionales, por parte del Politécnico..

Ciertamente, este tipo de cursos de restauración no es novedoso en la comarca, pues hace unos años –durante el verano de 2004 y 2005- el propio Galbis y Giner dirigió la restauración de la pequeña iglesia de Santa Bárbara en Mas del Olmo (Ademuz).[3]


            ¿Cómo se organizan estos cursos?
  •  Se organizan desde la facultad de Historia del Arte... En la Universidad teníamos una preocupación, que ésta fuera un simple instrumento de formación teórica... Afortunadamente y poco a poco la Universidad ha ido variando esto, quiero decir que cada vez hay más formación práctica, aunque todavía queda un peso, quiero decir un desequilibrio en este sentido... Antes las clases eran todas magistrales; hoy todavía las hay, pero van aumentando las prácticas. Para ello lo primero era intentar llevar a la práctica todo el conocimiento teórico. Otra inquietud es intentar recuperar el sentido de la universidad medieval, en la que existía un trabajo conjunto de profesores y alumnos, lo cual servía para investigar, crear sociedad... Claro, porque los alumnos suelen salir con un gran bagaje teórico, pero sin experiencia personal, en el sentido de saber hacer y compartir conocimientos; es decir, lo que es la experiencia de la vida entre alumnos... Por eso te digo lo de recuperar el espíritu de la universidad de la Edad Media, para que profesores y alumnos puedan trabajar conjuntamente por intentar mejorar la sociedad... Este era y sigue siendo el propósito de nuestros campos de trabajo...

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Detalle del andamio instalado en el presbiterio de la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia), durante los trabajos de restauración (2014).
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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia) -hornacina de inspiración renacentista, construida después de la Guerra Civil (1936-39)- (2014).


            Entonces, ¿cuáles son los objetivos de estos cursos de verano?
  •  Básicamente, enseñanza y aprendizaje, oferta cívica y compromiso social... Lo de enseñanza y aprendizaje se refiere a la formación que reciben los alumnos en la Universidad o en otros centros, caso de un alumno que no ha tocado nada de restauración en la Universidad, pero ha asistido a escuelas privadas de pintura, restauración u otro tipo, donde se adquieren distintas habilidades que le facilitan el trabajo en este campo. Lo que se pretende es demostrar que todas las experiencias son buenas para acercarse a esta labor... Se trabaja con materiales directos, tocándolos, poniendo en práctica lo que dicen los libros. ¡Esto es fundamental! Después está la oferta cívica, que se refiere a lo que te decía antes, la posibilidad de tener una convivencia con una serie de personas, no sólo entre compañeros y con los profesores, sino con la gente de los pueblos donde están los edificios que se restauran. Te pongo un ejemplo: cuando llegamos al lugar donde vamos a trabajar, lo primero es distribuir a los alumnos en grupos, para que vayan a ducharse a las distintas casas del pueblo... Esto tiene una doble vertiente: de un lado la puramente práctica del aseo, y de otra la transmisión a los vecinos (por parte de los alumnos) de lo que van haciendo en el edificio que se restaura: esto es también muy importante, porque así los vecinos aprenden a apreciar lo que tienen. Porque están tan acostumbrados a verlo que no lo valoran. Además, en la relación que los vecinos entablan con los alumnos, aquellos transmiten conocimientos sobre el lugar que difícilmente podrían adquiridse de otra manera, y que sirven para interpretar un dato que encontramos durante el proceso de restauración, pistas que colaboran a una mejor comprensión del edificio y del trabajo de restauración en general. Después está la relación humana... Puedo contarte que a veces he vuelto a alguno de los lugares donde hemos restaurado una iglesia o ermita y me he encontrado con gente que todavía guarda la foto con la persona, chico o chica que iba a ducharse a su casa... -y ello al cabo de años-. Porque se han establecido lazos de simpatía y amistad entre las familias o vecinos y los alumnos. Todo esto resulta muy enriquecedor para todos, tanto para los alumnos como para los vecinos... Esta es la función cívica que te decía. Después está el compromiso social... Ahora está de moda lo de las ONGs, pero nosotros llevamos veintiséis años haciéndolo... Pensamos que la Universidad no puede guardarse las cosas para sí, sino que debe revertir a la sociedad lo que recibe de ella. Siempre trabajamos con pueblos de estas características, donde no llega la administración, fundamentalmente porque en lo político no interesa; esto es, localidades con poca población, lo que significa pocos votos... Y porque ellos (los vecinos) son tan pocos que económicamente no pueden asumir el gasto real de un trabajo de estas características. Nosotros venimos y a cambio de la comida, el alojamiento y los materiales hacemos la obra. Esto suele hacerse en varios años, básicamente para que sea menos costoso...

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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia), 2014.
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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia), 2014.


¿Cuánto duran los cursos, qué tipo de alumnos asiste, cómo se desarrollan...?
  • Esto depende del caso y de la disponibilidad, pero entre doce y quince días, porque tenemos la experiencia de que más tiempo cansa a los vecinos, y también a los alumnos... Poseemos el prestigio de la seriedad, aquí los alumnos no vienen de vacaciones: empezamos sobre las nueve de la mañana y terminamos sobre las dos de la tarde. Y por la tarde, empezamos a las cuatro y media y terminamos sobre las nueve y media, ello con dos pequeños recesos de media hora, porque son necesarios, pero se trabaja a machamartillo. En cuanto a la durabilidad del curso, te decía que depende de las circunstancias, porque siempre surgen imprevistos. Por ejemplo, estamos trabajando en una pared y de pronto empieza a no coger la pintura, con lo que ya tienes un problema... Ello supone un retardo en el plan previsto, por lo que todos los años tenemos que hacer un par de jornadas nocturnas. Claro, los alumnos se lo toman muy en serio. ¿Sus edades?, pues oscilan entre los 18 y los 23-24 años, lo que suele durar la Universidad, aunque este año tenemos una alumna de 40 años, pero no es lo habitual... Aunque también permitimos que los alumnos ya licenciados repitan en los cursos, porque es muy interesante que haya gente con experiencia, de forma que los que han asistido a un curso previo puedan hacer de tutores de los que asisten por primera vez: ello resulta beneficioso para todos, ya que el trabajo cooperativo es básico, hasta el punto de constituirse en objetivo. ¡Aprender a trabajar de forma conjunta es esencial en nuestro campo! Estos alumnos veteranos suelen estar especializados en una habilidad que se les da especialmente bien, hasta constituirse en maestros -como diríamos en expresión medieval-. Ello es muy importante para la organización de nuestro trabajo y también lo será para el futuro profesional de los alumnos. Claro, siempre hay alguien a quien puede no gustar la experiencia, pero son los menos... La inmensa mayoría quedan muy contentos. En cuanto al tipo de alumnos, pues es multidisciplinar, porque asisten los tres grupos que controlan el tipo de trabajo que hacemos: historiadores del arte, restauradores de Bellas Artes y arquitectos. Procuramos que en nuestros cursos asistan alumnos de las tres especialidades, porque el mayor grado de perfección en la restauración de un edificio se logra bajo esta triple perspectiva. Cada grupo aporta su visión del proceso, sus conocimientos y destrezas... Porque la clave para una correcta interpretación está en la confluencia de estas especialidades... Por supuesto, los cursos son voluntarios; nosotros los ofertamos y los alumnos se van apuntando según sus preferencias. La oferta se hace en la web de la Universidad, aunque también los presentamos en las clases, con imágenes, para hacerlos más atractivos... Los alumnos se apuntan y se comprometen a trabajar durante el tiempo que dura el curso. Sí, después reciben una certificación que les sirve para su currículo académico y profesional. Pero ya te digo, los participantes suelen quedar muy satisfechos, porque no es sólo una experiencia de aprendizaje de conocimientos teóricos y prácticos, también de connivencia; ten en cuenta que estamos conviviendo durante todo el curso, veinticuatro horas diarias. De ahí que sea tan importante cuidar las maneras. Este es otro de los objetivos esenciales del curso, el aprendizaje cívico, aprender a convivir... Porque la convivencia siempre trae problemas, y hay que educarse en resolverlos. Debemos contar también con el cansancio, que aumenta con el paso de los días, y puede llevar a roces entre las personas. Por ello el curso resulta tan enriquecedor... Cierto, de aquí han surgido parejas que han acabado casándose...

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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia) -descubrimiento de un escudo de armas en el lienzo izquierdo (evangelio) del presbiterio- (2014).

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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia), 2014.


¿Y cuál es tu misión como director del curso?
  • Bueno, pues la de dirigir, organizar, moderar el grupo, tomar decisiones técnicas... Pero los alumnos no me tienen sólo como director, ya que continuamente me ven trabajar con ellos... Quiero decir que no soy el típico coordinador que observa y manda, también hago mi labor, codo con codo junto a ellos. A la vez que trabajo observo el desarrollo del grupo y de cada alumno en particular, básicamente para ver su disposición y estado de ánimo... Tienes que ver que conforme pasan los días el cansancio aumenta: ello puede afectar al desarrollo del trabajo individual, del grupo y del curso. Hay que estar pendiente de cada uno en particular para animarle, en especial cuando se enfrenta a una labor difícil o que les sobrepasa; entonces tengo que cambiarle de actividad... Sí, ya llevo muchos años en esto y tengo mucha experiencia en el manejo de los grupos...


            Vicente, ¿cómo surge entonces este campo de trabajo en la iglesia de Torrealta?
  •   En la práctica puede resultar un campo de trabajo, pero es mucho más... Nosotros le llamamos Curso de verano de recuperación de artesanías tradiciones en el medio rural –este es su nombre oficial-. No nos gusta la expresión “curso de restauración”, porque se queda corta, ya que el curso es algo más: acercar al alumno a las artesanías tradiciones, además de darle una formación práctica integral y humana. Hablo de “artesanías tradicionales”, pero también utilizamos materiales modernos, porque en un momento determinado interesa por razones técnicas o prácticas... Date cuenta que estos edificios se hallan en pie desde haces siglos, habiendo sido levantados con unas técnicas y unos materiales que hoy resultan desconocidos o han dejado de utilizarse. Mientras que otros edificios construidos con materiales o técnicas modernas se hallan deteriorados... De ahí que nos diéramos cuenta que hay elementos, y formas antiguas de hacer las cosas, con una durabilidad de la que carecen las actuales. Propiamente, nuestro objetivo es revalorizar los materiales y técnicas tradiciones. Aunque, como te digo, esto no excluye que en un momento determinado utilicemos materiales actuales... Volviendo a tu pregunta, este campo de Torrealta surge a través de don José Antonio, el párroco, con el que nosotros ya habíamos trabajado en Benilloba, en Alicante, durante cinco años. En realidad esto es un círculo, aunque nosotros nunca vamos a pedir las cosas... El secreto de que hayamos durado tanto como organización es que no dependemos de un presupuesto de la Universidad o de la Administración pública, que en un momento puede recortarse o suspenderse... Nacemos de la iniciativa personal, éste es el secreto de nuestra durabilidad, partir del ánimo y del interés de las personas. Unas veces la iniciativa viene de los párrocos, otras de la propia gente del pueblo, de una cofradía, de un Ayuntamiento... Vienen a nosotros, nos muestran su proyecto, nosotros nos acercamos al lugar, lo valoramos, vemos su viabilidad, etc. Lo primero es comprobar si el edificio precisa de una actuación previa, por ejemplo en el tejado, ya que no tendría sentido hacer una restauración en el interior si la cobertura está dañada, pues con dos lluvias se estropearía la labor restauradora...
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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia), 2014.

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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia), 2014.


       ¿Podrías contarme qué has encontrado en esta iglesia de Torrealta, cuál es su valor histórico, artístico, cultural, arquitectónico...?
  •  La de Torrealta es una iglesia de principios del siglo XVI, creo que muy poco o escasamente valorada... Resulta muy interesante por la bóveda del presbiterio, de estilo gótico-mudéjar. También es llamativo el hecho de que en el entorno de las poblaciones cercanas no haya ninguna cúpula de estas características, con la excepción de la existente en la ermita de San Miguel en Val de la Sabina, aldea de Ademuz. Aquella tiene también una cúpula gótica, de un gótico rural más sencillo; mientras que esta de Torrealta resulta mucho más elaborada. Claro, la de aquí surge en el momento de máximo esplendor social y económico de los Garcés de Marcilla, cuando éstos gozan de más cargos públicos, como alcaides del castillo de Castielfabib; también poseen cargos en Ademuz, ello les posibilita la financiación, porque del señorío de Torrealta, al ser tan pequeño, probablemente sacarían poco... Además está la expulsión de los moriscos –en 1609-, que dejó estos términos despoblados... Hemos de ver que el torreón y la Casa Grande se construyeron a la par, primero el torreón y después la Casa Grande, lo que constituye la casa solariega de los señores del lugar, probablemente construida a finales del siglo XV. A principios del XVI se levanta la iglesia local. Los Garcés de Marcilla vivían entonces aquí en Torrealta, y el torreón defensivo constituye la expresión de su poderío... Ya te digo, la iglesia es pequeña, pero posee una bóveda de mucha calidad, con unas claves de transición, gótico-renacentistas que son una pasada, quiero decir que están muy bien trabajadas, con mucho detalle y finura.

          Se nombra aquí a la ermita de San Miguel Arcángel de Val de la Sabina (Ademuz), que también posee una cúpula en el presbiterio en estilo gótico, aunque más rústico y sencillo que la de Torrealta.[4] Asimismo, se alude al torreón fortificado de Torrealta, uno de los edificios más notables y singulares de la comarca.[5]


      En la memoria para la restauración de la techumbre que hizo el arquitecto valenciano Francisco Cervera Arias se dice que la iglesia la construyó el señor de Torrealta con esclavos argelinos, ¿qué opinión te merece esta afirmación?
  • También yo he leído esto que dices, pero no me atrevería a afirmarlo... Creo más bien que forma parte de una tradición oral. ¡No, no apostaría por eso! Ten en cuenta que aquí estamos en Aragón y de este tipo de bóvedas hay varias en Aragón. De Daroca hasta aquí he documentado hasta tres bóvedas de este estilo..., entre ellas la de la misma Daroca. Ello nos dice que la tradición constructiva de estas cúpulas viene de Aragón. Hipotéticamente podría decirse que el señor de Torrealta conocía estas bóvedas y contrató a los artesanos que las hacían, indicándoles exactamente lo que quería. En la catedral de Tarazona hay también una cúpula similar. He estado buscando en la bóveda de aquí elementos que pudieran corresponder a un maestro que trabajó la escayola en aquella catedral... El molduraje es muy similar, pudo realizarlo el mismo artesano en su juventud..., pero esto es sólo una hipótesis. Lo que pretendo decirte es que esta bóveda de Torrealta es de mucha calidad, no es cualquier bóveda de crucería...
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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia), 2014.
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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia), 2014.



            Entonces ¿en qué va a consistir vuestra intervención en la iglesia?
  •  El estado de la iglesia es bastante bueno... Además, no está excesivamente dañada por actuaciones previas. Es la ventaja de los pueblos pequeños y con pocos medios, que no se han llevado a cabo rehabilitaciones importantes..., me refiero a que no ha habido cambios estructurales notables. Ello ha favorecido que se conserve en bastante buen estado, al menos la bóveda. De esta forma, sacar lo original resulta más fácil, y estamos en esa fase. En este momento estamos haciendo catas en distintos lugares, donde suele ser habitual que aparezcan elementos decorativos o de otro tipo, como los paneles laterales, cerca de la clave central... Justamente, en el muro lateral de la izquierda ha aparecido un escudo de armas que puede ser del señor del Lugar: todavía no lo he visto con detenimiento pero es posterior a la bóveda. Puede ser de finales del siglo XVII... Claro, los señores en un momento determinado deciden decorar la iglesia. Sí te puedo decir que el escudo está realizado sobre decoración original. Porque hay a modo de imitación de sillares de piedra, algo muy típico de finales del XV y principios del XVI: es decir, el escudo es algo puesto sobre la decoración original de la iglesia en esta parte del presbiterio. En la parte alta de la bóveda no nos ha salido de momento nada especialmente interesante. Aunque hemos encontrado que a finales del siglo XIX se produjo una fisura en la bóveda y decidieron reforzarla con un arco. Ha salido la fecha de esta actuación  -año 1880-: aprovecharon entonces para hacer toda esta decoración de elementos geométricos azulados que vemos en las paredes laterales del presbiterio, y que según me dicen los mayores del Lugar estaba por todo el perímetro interior de la iglesia. Estos mismos dibujos azulados se hallan en una ermita de El Cuervo, pues datan de la misma época: Sí, esto es muy típico de finales del XIX y principios del XX –que es cuando hacen el refuerzo del arco por la fisura que aparece en la bóveda-. Las catas que estamos haciendo decidirán cómo se va a recuperar la decoración posterior del templo. Aunque sobre ello ha pesado la decoración típica de la época, y lo que hay en las distintas bóvedas del entorno. Claro, esto va por tendencias: en un momento determinado se pone de moda una forma de decorar y todos la siguen... Se trata de buscar pistas que nos permitan ser lo más fieles posibles de cara a la recuperación de la decoración original. Nos han salido unos tonos de azul que pueden ser originales, pero también puede corresponder a las pinturas del XIX que te decía... Porque a principios del XVI era frecuente pintar de lapislázuli los paños entre las nervaduras, simulando la bóveda celeste y pintando estrellas doradas sobre ese cielo, estrellitas plateadas o doradas, según las posibilidades... Todavía estamos analizando la composición de las capas, esto retarda la labor, pero no hay otra manera. No, la cornisa dorada no es original, eso se ve muy bien en el presbiterio, en la pilastra sobre la que apoyan las nervaduras de la bóveda: el saliente probablemente sea ya del siglo XX, como los azulejos del zócalo del altar y las hornacinas, que datan de la posguerra. Las molduras de las hornacinas están muy bien hechas, no sé si el que las hizo tuvo esa intuición o fue instruido por alguien, lo cierto es que imitan muy bien la decoración renacentista. Las veneras de los huecos son típicas de esa época y están labradas con mucha delicadeza, son realmente finas y bonitas. El caso es que vienen muy bien, porque las claves de la bóveda son también renacentistas, y las hornacinas entonan muy bien con este estilo decorativo.

            Se alude aquí al hallazgo de un escudo en un lateral izquierdo (evangelio) del presbiterio, todavía por estudiar. No obstante, pudiera corresponder al que el autor de la genealogía de esta familia nombra en su libro (1780): “Este Escudo de armas es el que mandó D. Juan Garcés de Marcilla, Ram de Vintimilla, en la fundación de su mayorazgo, que trajesen sus herederos, y descendientes, las quales se hallan puestas como indicios de su Patronato en la Iglesia de su Lugar de Torre-Alta en el Altar mayor, y en el florón de la bóveda del Presbiterio”.[6] Asimismo, se hace referencia a la ermita de San Pedro, en el Cuervo (Teruel), en relación con la cenefa de motivos geométricos y vegetales azules que aparecen en distintos lugares, correspondientes a la misma época, finales del XIX, principios del XX.[7]

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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia) -escudo de armas pintado sobre el lienzo izquierdo (evangelio) del presbiterio- (2014).

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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia) -fisura en el arco, claves de bóveda desmontadas- (2014).


            De esta forma, ¿cuál sería la siguiente fase?
  • Pues una vez determinados qué colores y en qué partes se van a utilizar, habría que elaborar las pinturas y pintar... Sí, las pinturas las elaboramos nosotros mismos, usando pigmentos líquidos, pinturas basadas en blancos nucleares, que permiten matizar. No, cualquier pintura no sirve... Utilizamos también los pigmentos en polvo mezclados con látex o cola diluida en agua, elementos que sirven para compactar el pigmento.

            Decía que la conversación ha tenido lugar en el interior de la iglesia, sentados en un de los bancos de la izquierda. Sobre los bancos hay una serie de piezas desmontadas, correspondientes a las claves de la bóveda.


            ¿Qué puedes decirme de estas piezas que hay aquí desmontadas?
  • Estas piezas son las claves de la bóveda, que se han podido desmontar gracias a un perno que las sujeta a la bóveda con una especie de cruceta. Se trata de claves de transición, del gótico al renacimiento: las parte superior es absolutamente gótica mientras que el remate inferior es totalmente renacentista: con adornos en relieve basados en motivos animales y vegetales... Están hechas de yeso, como las nervaduras de la bóveda. Las bóvedas aragonesas de este tipo se construyen con dos materiales básicamente, yeso y ladrillo. La bóveda de la torre de Olalla (Teruel) es muy parecida a ésta mudéjar, de yeso. Todavía tenemos que hacer una cata en uno de los nervios, porque puede que utilizaran también el ladrillo; está por ver... Estas claves de la iglesia de Torrealta son de yeso de mucha calidad, se nota que el señor del Lugar echó la casa por la ventana, que no reparó en gastos: Sí, en la bóveda hizo una inversión muy fuerte... Claro, el señor sabía lo que quería y mostró así su poderío..., por eso contrató buenos profesionales. Ahora estamos trabajando en los muros laterales, que fueron recubiertos de papel pintado y de papel tela, y una especie de moqueta: azul en el testero y roja en el fondo de las hornacinas.
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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia) -florón lateral en estilo gótico-renacentista dispuesto en la bóveda de crucería- (2014).


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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia) -clave de bóveda dispuesto en el centro de la crucería- (2014).


            Para finalizar, ¿cómo termina vuestra actuación?
  • Bueno, este año vamos a trabajar en la bóveda y altar mayor del presbiterio, pero en los dos años siguientes actuaremos sobre una parte de la nave central, y finalmente sobre las capillas laterales y el coro. Nuestra actuación termina, no obstante, con la protección de lo actuado y con unas recomendaciones para el mantenimiento del lugar. Es muy típico de las iglesias que el piso se limpie con agua (lo que antes era baldear), pero esta forma de limpiar constituye una fuente de humedad: lo aconsejable es utilizar aserrín húmedo, que permite limpiar igual sin levantar polvo ni dejar humedad. Igualmente si van a utilizarse velas, que las pongan en lugares que no dañen las paredes y techos con el humo, etc.

            Y en lo personal, ¿cómo concluye vuestra relación de grupo con el pueblo?
  • Uno de los propósitos del curso es no convertirnos en elementos ajenos o extraños al pueblo donde estamos haciendo la restauración, de ahí que distribuyamos a los alumnos por las casas para ducharse y asearse, con todo lo que ello comporta. Además, el último día hacemos una comida de hermandad, para confraternizar con los vecinos... Queremos que se queden con un buen recuerdo de nuestro paso por aquí, no como el de alguien que ha estado, ha hecho algo y se ha marchado: lo interesante es que los vecinos sepan lo que hemos hecho y los motivos que nos han llevado a ello, y sobre todo que aprendan a valorar y cuidar lo que tienen. Muchos de los lugares donde vamos cobran vida. Con frecuencia, la relación de cordialidad y amistad de los alumnos con los vecinos que les han acogido es a veces muy duradera, hasta el punto de que se llaman, se invitan para las fiestas, etc.

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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia) -claves de bóveda desmontadas- (2014).

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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia) -claves de bóveda desmontadas- (2014).

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Detalle de los trabajos de restauración en la iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta (Torrebaja-Valencia), 2014.

         
Palabras finales, a modo de epílogo.
La entrevista concluye con una fotografía del director del curso a la entrada de la iglesia parroquial de Torrealta, sobre las gradas. Don Vicente Luis Galbis y Giner ha resultado un entrevistado muy asequible y cercano, gran conocedor de su oficio, extraordinario comunicador y con experiencia probada en el manejo de grupos.

Con sencillez y entusiasmo nos ha descubierto la riqueza de esta pequeña iglesia parroquial de Santa Ana en Torrealta, mandada construir por el señor del Lugar en estilo gótico-mudéjar a principios del siglo XVI. El templo se halla en buen estado, habiendo sufrido escasas modificaciones en su fábrica original, en lo que probablemente ha colaborado la tradicional pobreza de medios de la parroquia y su escasa vecindad. Lo más notable de la iglesia es sin duda la cúpula del presbiterio, su tracería gótica y las claves de la bóveda, paradigma en la  transición del estilo gótico al renacentista. Como dice el director del curso, “se nota que el señor del Lugar echó la casa por la ventana, que no reparó en gastos”. Tanto el torreón como la Casa Grande anexa constituyeron la afirmación de su poder, justamente en el momento de máximo esplendor de los Garcés de Marcilla de la época señorial.


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Don Vicente Luis Galbis y Giner (derecha), director del curso de verano posando junto al señor José Díaz Gómez, vecino de Torrealta (Torrebaja) que colabora en los trabajos de restauración de la iglesia (2014).

     La conversación nos ha dado a conocer el Curso de verano de recuperación de artesanías tradiciones en el medio rural patrocinado por la Universidad de Valencia, su dinámica y objetivos. Sin la menor duda que la experiencia será doblemente interesante y enriquecedora, tanto para los alumnos como para el vecindario de Torrealta y su pequeña iglesia: una de las más antiguas del Rincón de Ademuz, además de verdadera joya artística. A los alumnos del curso de verano y a su director, ¡nuestras más expresivas gracias por su labor en pro del rescate de nuestro patrimonio! Vale.




[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. La iglesia de Santa Ana en Torrealta, aldea de Torrebaja(Valencia), del martes 30 de abril de 2013.
[3] ID. Mas del Olmo, aldea de Ademuz: paradigma del buen hacer en la conservación de su patrimonio, en Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2007, vol. I, pp. 225-228.
[4] ID. La ermita de San Miguel Arcángel en Val de la Sabina (Ademuz), del sábado 30 de marzo de 2013.
[5] ID. El torreón de Torrealta (Torrebaja), del domingo 23 de octubre de 2011.
[6] GARCÉS DE MARCILLA, J T., Memoria genealógica perteneciente a la familia que mayor renombre gozó en la ciudad de Teruel, Editada por el caballero Josep Thomas Garcés de Marcilla, Presentada a Su Majestad en la Oficina de don Manuel Martín, Madrid, 1780, Número17.
[7] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. La ermita de San Pedro en el Cuervo (Teruel), del domingo 2 de septiembre de 2012.

2 comentarios:

Kontreras dijo...

Buenas tardes. El escudo del techo es Marcilla por lo que cabe la posibilidad de que fuera de los Garcés de Marcilla, me gustaría saber si es posible algo mas sobre esta familia.
Un saludo
Pantxike Kontreras

Alfredo Sánchez Garzón dijo...

Hola, Kontreras: sin lugar a dudas, el escudo del muro del presbiterio (evangelio) y del florón central de la cúpula corresponde a los Garcés de Marcilla. Para comenzar el estudio de esta familia conviene consultar el texto: GARCÉS DE MARCILLA, J T., Memoria genealógica perteneciente a la familia que mayor renombre gozó en la ciudad de Teruel, Editada por el caballero Josep Thomas Garcés de Marcilla, Presentada a Su Majestad en la Oficina de don Manuel Martín, Madrid, 1780 -que se halla en la Bibliotica Nacional y en San Miguel de los Reyes de Valencia-. Aunque no todo lo que allí se dice puede admitirse como cierto... Un cordial saludo.