domingo, 7 de enero de 2018

PUNTOS DE CONTAMINACIÓN AMBIENTAL EN EL RINCÓN DE ADEMUZ.


Residuos varios en vertederos descontrolados, maderas y plásticos en los ríos.



“La clausura y limpieza de los actuales vertederos
–controlados y descontrolados- del Rincón de Ademuz
costará muchos miles de euros a la Administración (autonómica, municipal y del estado).
Tarde o temprano tendrá que llevarse a cabo,
a no ser que deseemos convertir la comarca en un vertedero a cielo abierto...
–Del contenido textual-.








A modo de introducción.
Si alguien me preguntara cuál es la mayor riqueza del Rincón de Ademuz, sin dudarlo le contestaría que su paisaje. Un paisaje de relieve accidentando, surcado por una compleja red hidrográfica y limitado por sus características climáticas: circunstancias que propiciaron una complicada red viaria de caminos, carreteras y vías pecuarias que tradicionalmente sirvieron al desarrollo de su economía. Asimismo, si me preguntaran qué hay que hacer para intentar reflotar la comarca, les diría que lo primero es limpiarla de la peste de los vertederos incontrolados, de los escombros y basuras que la contaminan y afean.

El Rincón de Ademuz de nuestra infancia, me refiero al de nuestros padres y abuelos, poco o nada tiene que ver con el de nuestra madurez, quiero decir con el de nuestros hijos. Aparentemente, los mayores cambios en la comarca han venido de la mano de las grandes infraestructuras viarias, puentes y carreteras. Sin duda, las mejoras en la comunicación rodada han sido notables, hasta el punto de que nuestros predecesores se echarían las manos a la cabeza, asombrados, si vieran que en pocos minutos puede subirse por la CN-420 del puente de Los Santos a la Casa del Mojón, cuando antes con un carro cargado y varios pares de mulas se tardaban horas. Y para ir a Valencia, hasta los años sesenta, había que pasar por Teruel, y de Teruel en tren, vía Sagunto.

Las mejoras en las comunicaciones, sin embargo, han corrido parejas al vaciamiento de los pueblos y aldeas, y al abandono de los campos, por la emigración. Con todo, no sé qué asombraría más a nuestros ancestros sobre este paisaje, si las mejoras en las comunicaciones o la despoblación. Pues en apenas cien años el censo comarcal se ha reducido en dos tercios, y todavía se reducirá más. La disminución poblacional ya no es consecuencia de la emigración, sino de la desaparición progresiva de sus habitantes, que mueren más que nacen, un fenómeno sociológico de difícil solución.[1] Paradójicamente, nunca se habían producido tantas basuras y escombros como en los tiempos presentes.

La vida social y económica en el Rincón de Ademuz comenzó a cambiar de forma notable en la posguerra, años cuarenta y cincuenta. Hasta ese momento la sociedad rinconademucense vivía como había vivido siempre, apegada a la tierra y regida por el calendario estacional que marcaba el santoral, basándose en una economía familiar de supervivencia, y poco más. La agricultura, la ganadería y una producción más artesana que industrial, con un sector servicios mínimo para el desarrollo comunitario. Mas en los años sesenta y setenta la emigración se aceleró hasta tocar fondo, dejando a los pueblos vacíos de gente joven.


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Detalle de carrocería de coche en el Pinar de Vallanca (Valencia) -aunque pudiera parecer una escultura al aire libre, se trata de chatarra abandonada-, con la Sierra de Santerón al fondo (2015).

Sin embargo, el Rincón de Ademuz sigue estando donde estuvo desde la baja Edad Media, geográficamente fuera de su provincia de pertenencia, entre Cuenca y Teruel. Aunque su ubicación geográfica en el poniente valenciano sea la misma de siempre, las distancias a cualquier parte han disminuido. Queda por renovar el trazado de la CN-330 de Torrebaja a Teruel, y mejorar las comunicaciones con los núcleos urbanos de la mitad oriental de la comarca: Mas del Olmo, Puebla de San Miguel, Sesga y Val de la Sabina.[2]

Individualmente, los ciudadanos corrientes poco podemos hacer para resolver los grandes cuestiones que atenazan a la comarca, en especial contra la despoblación, su problema más angustioso. Pero por muy negro que veamos el horizonte próximo, tampoco podemos rendirnos, ni dejar de luchar por nuestros pueblos y sus gentes. El mantenimiento de los servicios, la mejora en las comunicaciones, la preservación del medio, la conservación del patrimonio y las tradiciones deben guiar nuestro proceder, porque -como suele decirse-, el futuro no está escrito.

Empero, aunque no podamos resolver los grandes problemas que acucian la comarca, debemos intentar conservar lo que tenemos, primordialmente evitando el deterioro del medio. La entrada de hoy se halla en esa lógica, poniendo en evidencia la existencia de multitud de puntos de contaminación en nuestros municipios que debieran eliminarse de inmediato.


Algunos puntos de contaminación ambiental.

Ademuz.
En el camino de Torrealta, vía rural que va del puente de la Palanca (Torrebaja) a Torrealta, margen izquierda del Turia perteneciente al término de Ademuz, hay una zona de Vertidos Controlados (Residuos Sólidos Inertes) de la Diputación Provincial de Valencia, correspondiente al Programa Operativo Local. Se trata de un recinto vallado situado al borde del citado camino, en cuyo interior hay un enorme montón de objetos variopintos: ropa, muebles, colchones, carcasas de televisión, cubiertas de ruedas... Es tal el cúmulo de desechos que podría decirse que se salen materialmente por la puerta, ya que los vecinos que se acercan hasta el lugar para los vertidos, al no poder accede hasta el interior los arrojan en la entrada. El viento y la lluvia esparcen los restos por el entorno, y el paraje -que constituye un magnífico paseo, formando parte del Camino Peregrinal de la Vera Cruz entre Villel y Ademuz-,[3] resulta especialmente desagradable en este tramo.


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Vertedero en el camino de Torrebaja a Torrealta por la ribera izquierda del Turia (Dehesa de Torrebaja), término de Ademuz (Valencia), 2018.

Según el Real Decreto 1481/2001, de 27 de diciembre, por el que se regula la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero (BOE núm. 25 de 29/01/2002), los residuos inertes son lo que no experimentan transformaciones físicas, químicas o biológicas de importancia, no son solubles ni combustibles, no reaccionan física ni químicamente, no son biodregradables ni afectan a los materiales con los que entran en contacto, la emisión de lixiviados es reducida, además de ser poco tóxicos y no suponen riesgo para las aguas subterráneas. Básicamente, residuos inertes son cascotes procedentes de obras domiciliarias mayores y menores:

- Desechos que se producen por el movimiento de tierras.
- Escombros.
- Ladrillos.
- Materiales refractarios.
- Restos de hormigón y de pavimentos asfálticos.
- Tierras y áridos.
- Yesos.

Propiamente, el lugar de almacenamiento de estos residuos debiera ser la escombrera municipal –cuyo periodo de vigencia suele oscilar entre los 10 y los 15 años-: una vez colmatada la escombrera debe clausurarse y cubrirse de tierra vegetal. Dicho lo cual debemos concluir que el contenido del vertedero existente en el “Camino de Torrebaja a Torrealta” no responde al concepto de vertidos inertes, toda vez que allí se mezclan inertes, voluminosos y otro tipo de residuos. La permanencia de este vertedero, además de ilegal resulta ofensiva para la vista y el medio, hasta el punto de no encontrar explicación para su permanencia.

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Detalle del vertedero situado en el camino de Torrebaja a Torrealta por la ribera izquierda del Turia (Dehesa de Torrebaja), término de Ademuz (Valencia), 2018.

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Detalle del vertedero situado en el camino de Torrebaja a Torrealta por la ribera izquierda del Turia (Dehesa de Torrebaja), término de Ademuz (Valencia), 2018.

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Detalle del vertedero situado en el camino de Torrebaja a Torrealta por la ribera izquierda del Turia (Dehesa de Torrebaja), término de Ademuz (Valencia), 2018.


En el denominado camino del "Otro Lado”, propiamente del puente de la Palanca (Torrebaja) a Ademuz por las Casas de Guerrero, en el paraje denominado Dehesa de los Terreros, margen izquierda del Turia, hay un recinto vallado con las puertas desvencijadas. El recinto posee una base de cemento y una valla metálica circundándolo. En la actualidad está vacío, no sirviendo a ningún fin que sepamos. Hasta hace unos años, sin embargo, dicho espacio servía como punto de acopio de animales muertos (ovejas…), al parecer los ganaderos introducían los cadáveres en unos bidones azules de plástico y los dejaban allí para su recogida y destrucción. Desconozco la disposición y la normativa que regulaba este tipo almacenamiento, pero como usuario del camino de referencia puedo testimoniar que el hedor que despedían los contenedores, no obstante estar cerrados, era nauseabundo e insoportable, hasta el punto de que tuve que renunciar a mis paseos por la zona, no obstante ser el lugar muy tranquilo, soleado en invierno y de alto valor paisajístico.


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Detalle del Punto de Recogida de ganado muerto en la Dehesa de Los Terreros (Ademuz), con Torrebaja (Valencia) al fondo (2018).

Asimismo, ignoro quién o quiénes señalaron el paraje para la ubicación de semejante artefacto, y qué entidad oficial lo dispuso, pero puedo afirmar que su colocación fue desafortunada: no se tuvo en cuenta ningún criterio estético, ni la salubridad ambiental. Como es sabido, antaño, el ganado muerto se dejaba en ciertos parajes para “consumo” de carroñeras, o se enterraba. Lo razonable sería establecer lugares adecuados en el monte como comederos de buitres, ya que los buitres –verdadera policía sanitaria de la naturaleza- son los que mejor aprovechamiento hacen de los restos orgánicos animales. Si recogemos el ganado muerto en contenedores especiales para su cremación, negándoles a los necrófagos su alimento habitual, perjudicaremos el medio y la conservación de las especies, pues al no tener qué comer se extinguirán. Aunque imagino que quienes dictaron las leyes y concibieron las normas para la recogida de ganado muerto para su incineración lo hicieron desde un despacho, sin haber visto jamás un buitre ni conocer sus necesidades y lo beneficiosos que resultan para el medioambiente.


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Detalle de Vertedero Clausurado en el solar de la antigua aguardentería del Otro Lado, término de Ademuz, con Torrebaja (Valencia) al fondo (2018).

Casasaltas.
En Casasaltas hay un vertedero de escombros clausurado, se ubica en posición suroriental respecto del pueblo, aguas abajo del Turia. Para ir al lugar hay que cruzar el puente del Molino y continuar por la margen izquierda en dirección a la Fuente Bellido. Junto al río hay un parque infantil, poco más adelante la vía se bifurca, cabe dejar el camino de la ribera (que lleva a Casasbajas) y ascender por el de la ladera unos cientos de metros.

Desde el emplazamiento de la antigua escombrera se disfruta de una estupenda vista de la vega del Turia a su paso por el término: con el cerro del Pinar enfrente, por cuya cota baja discurre la CN-330a, y el caserío a la derecha, que es el norte. No fueron muy lejos los de Casasaltas para ubicar su escombrera, pues se halla a un kilómetro del pueblo, en un lugar de fácil acceso pero absolutamente inadecuado.



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Vista general (meridional) de Casasaltas (Valencia), desde el vertedero clausurado (2018).


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Detalle  del vertedero clausurado de Casasaltas (Valencia), 2018.

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Vista general (meridional) de Casasaltas (Valencia), desde el vertedero clausurado (2018).

Felizmente, la escombrera se ha clausurado, aunque todavía queda trabajo por hacer si se quiere recuperar la zona, ya que en la vertiente meridional hay abundantes restos de voluminosos e inertes entre los pinos.

Castielfabib.
En el Turia, aguas arriba del puente de Torrealta se halla el azud que recoge el agua para la acequia de La Masada. Las últimas repuntas han dejado un cúmulo de troncos y variedad de desperdicios en el lugar, en perjuicio del río y de la presa. Parece que a nadie compete el cuidado del río, en tanto nadie se preocupa de la limpieza y mantenimiento del cauce y las riberas.


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Detalle del azud de la Acequia de la Masada en el río Turia, aguas arriba del puente de Torrealta (Valencia), 2018.

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Detalle del azud de la Acequia de la Masada en el río Turia, aguas arriba del puente de Torrealta (Valencia), 2018.

Subiendo a Castielfabib por la CV-479, al llegar a Los Centenares, por encima del camino del Barranco Hondo, hay un camino asfaltado a la mano derecha (inmediatamente por debajo de una finca de almendros) que corresponde al trazado de la antigua carretera. A un centenar de metros de la comarcal hay un vertedero descontrolado que ocupa todo el sector nororiental de la partida. Allí podremos encontrar todo tipo de residuos, escombros procedentes de obras, maderas, plásticos, botellas, cristales, somieres, colchones... Desde una óptica medioambiental y paisajística, el paraje es excepcional; su altura permite contemplar uno de los panoramas más singulares de la comarca. Hacia el norte, la villa de Castielfabib con el sector meridional de su caserío descorriéndose por la vertiente de La Solana, entre el Torrejón y la eminencia pétrea del castillo-fortaleza, y las hoces del Ebrón frente a las ruinas del convento de San Guillermo. Hacia el sur, la vega del Ebrón en dirección a Los Santos. Hacia el este, los cantiles desgajados de Peña Tajada y el salto de agua de la Central Hidroeléctrica. Hacia el oeste, la bajada del Hontanar, vía la Hoya Hermosa.

El vertedero descontrolado de Los Centenares tiene su “entrada oficial” por el norte, desde la carretera comarcal. Sin duda es un lugar muy accesible para el vertido de escombros y basuras, pero también el más inadecuado. Desconozco quién o quiénes tomaron la decisión de ubicar allí una escombrera, ni qué criterios siguieron para su establecimiento, más allá de la comodidad para el vertido. Pero su decisión fue absolutamente errada, en tanto el lugar reúne todos los requisitos para haber colocado allí un magnífico mirador: área de recreo, punto de interpretación del paisaje, etc. Cualquiera que conozca la zona no podrá por menos que darme la razón, bajo la pena de tener la sensibilidad de un serrucho.


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Vista general (meridional) de Castielfabib (Valencia), desde la escombrera de Los Centenares (2018).

Bajando de Castielfabib, en el mismo paraje de Los Centenares (sector occidental) encontraremos un camino de tierra que nace a la mano derecha de la carretera, el cual conduce a un Punto de Recogida de Voluminosos. El concepto “voluminoso” se refiere a los objetos de desecho que por su tamaño no pueden depositarse en un contenedor:
- Aparatos eléctricos y electrónicos de pequeño tamaño (ordenadores, batidoras, planchas, DVDs...)
- Colchones y somieres.
- Electrodomésticos de línea blanca (lavadoras, frigoríficos...)
- Muebles (sillones, sofás...)
- Televisores.

No se consideran “voluminosos” otra serie de objetos:
- Cualquier tipo de residuo industrial (paléts, restos de producción...).
- Escombros y residuos de construcción, ya sean de obra mayor o menor.
- Neumáticos.
- Residuos orgánicos.
- Residuos peligrosos y envases que los hayan contenido (botes de pintura, disolventes...).

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Detalle de la escombrera de Los Centenares en Castielfabib (Valencia), 2018.

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Detalle de la escombrera de Los Centenares en Castielfabib (Valencia), 2018.

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Detalle de la escombrera de Los Centenares en Castielfabib (Valencia), 2018.

El Punto de Recogida de Voluminosos de Los Centenares es un espacio parcialmente vallado, en cuya parte central hay unos bloques de cemento desmontables formando un recinto cuadrangular abierto por un lado. El interior se halla casi vacío, cuando muchos de los objetos dispersos en la escombrera-vertedero descontrolado del otro lado de la carretera responden al concepto de “voluminoso” y por ende debieran estar en este lugar. Con todo, el lugar no está controlado ni cercado en su todo su perímetro, lo que supone que muchos de los desperdicios, especialmente plásticos, campen por el entorno, arrastrados por los elementos. Un fenómeno por lo demás común en este tipo de recintos, como puede comprobarse en el vertedero del Camino de Torrebaja a Torrealta (Dehesa de Torrebaja, término de Ademuz).



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Detalle de la escombrera de Los Centenares en Castielfabib (Valencia), 2018.

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Detalle de la escombrera de Los Centenares en Castielfabib (Valencia), 2018.

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Vista oriental del Punto de Recogida de Voluminosos en Los Centenares de Castielfabib (Valencia), 2018.

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Detalle del Punto de Recogida de Voluminosos en Los Centenares de Castielfabib (Valencia), 2018.

Bajando por la CN-420, a la altura del puente de Los Santos, la nacional de Cuenca se encuentra con la CN-330a que viene de Ademuz, vía El Soto y El Montecillo. Si nos situamos en dirección a Ademuz, a pocos metros veremos un desvío a la derecha que atraviesa un gallipuente. El camino tiene un tramo asfaltado, continuando después por otro de tierra en buen estado. Unos cien metros más arriba observaremos a la mano izquierda otro vertedero descontrolado, que se extiende hacia en sureste. Como en el de Los Centenares, aquí podremos encontrar objetos de todo tipo: escombros, somieres, muebles, hierros, neumáticos... Si continuamos por el camino reseñado llegaremos a otra zona de vertidos situada poco más arriba. La escombrera se halla a la mano izquierda, teniendo la entrada al borde del camino, parcialmente vallada por un verja desvencijada. El lugar reúne las mismas características que el de Los Centenares, situado en alto y ofreciendo un espléndido panorama sobre la vega del Ebrón. Un lugar sin duda cómodo para el vertido de escombros, pero absolutamente extemporáneo como escombrera. Además de mezclarse objetos de todo tipo, escombros y voluminosos, la zona sólo posee una valla a la entrada, con lo que los objetos allí depositados tienden a desperdigarse por la zona, arrastrados por los elementos.


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Detalle del vertedero de Los Santos en Castielfabib (Valencia), 2018.



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Detalle del vertedero de Los Santos en Castielfabib (Valencia), 2018.

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Detalle del vertedero de Los Santos en Castielfabib (Valencia), 2018.

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Detalle del vertedero de Los Santos en Castielfabib (Valencia), 2018.

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Detalle del vertedero de Los Santos en Castielfabib (Valencia), 2018.


Torrebaja.
Bajando por el camino de la ribera izquierda del tramo final del Ebrón se llega al paraje denominado Las Ajuntas. Junto por encima del lugar donde el Ebrón rinde sus aguas al Turia hay algunos chopos caídos sobre el cauce, haciendo presa y permitiendo la retención de porquerías: troncos y ramas, plásticos y variedad de desperdicios. Resulta evidente que si las riberas y el cauce estuvieran limpios de malezas no se produciría estos fenómenos de retención y el cúmulo de basura, que -además de favorecer los desbordamientos caso de riada-, resultan nocivos para la calidad del agua, amén de para la flora y la fauna ribereña. Los pueblos del valle han padecido históricamente el mal endémico de las riadas; el ilustrado Cavanilles, a su paso por la zona a finales del siglo XVIII (1792) da cuenta de ello:
  • <Veianse al paso las huertas de Ademuz, que ocupan las riberas del Turia hasta la villa, y se descubrian con freqüencia monumentos del grave daño causado en la última riada, que arrancó arbustos, barrió sembrados, derribó el puente, y cargó con quanto se presentó á sus furias. Es lástima que el rio sirva solamente para destruir aquellos campos pingües, principalmente los inmediatos á sus aguas, que son como el primer escalon de las graderías que todos ellos forman>[4]

La descripción del botánico valenciano corresponde al tramo entre Torrebaja y Ademuz: procedía de Castielfabib y se dirigía a Vallanca, de donde había partido en la mañana de ese mismo día.


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Detalle del cauce del río Turia en Torrebaja (Valencia), aguas arriba de Las Ajuntas (2018).

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Detalle del cauce del río Turia en Torrebaja (Valencia), aguas arriba de Las Ajuntas (2018).

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Detalle del cauce del río Turia en Torrebaja (Valencia), aguas arriba de Las Ajuntas (2018).

Antaño era habitual que el cauce del Turia se dragara en ciertos puntos, aumentando la altura de las riberas, al tiempo que se despejaba y profundizaba. Porque el depósito de gravas en el cauce tiende a elevar el lecho, en perjuicio de los campos de cultivo. Para los lugareños resulta de difícil comprensión que las autoridades amparen las riberas salvajes, sin permitir ningún tipo de actuación que implique limpieza.

En otro tiempo, cuando había una riada los vecinos de los pueblos ribereños acudían al río con gancho y cuerdas para “pescar” los troncos que arrastraba la corriente. Echaban el gancho atado a una cuerda y tiraban de ella para sacar los troncos y maderas aprovechables. Dicho proceder tenía muchas ventajas. De una parte, la madera obtenida se utilizaba como combustible para el hogar (también para montar las hogueras de san Antón), pues la madera era un bien preciado que no siempre abundaba. De otra, retirar los troncos y maderas que arrastraba la repunta beneficiaba al río, evitando se formaran tapones en ciertos puntos del cauce, obstáculos que favorecían el desbordamiento del río y el consiguiente perjuicio en los cultivos, amén de en las riberas y caminos.


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Detalle del cauce del río Turia en Torrebaja (Valencia), aguas abajo del puente de La Palanca (2018).


En la actualidad, sin embargo, nadie sale a “pescar” los troncos que arrastra el río, los maderos se detienen en las presas formadas por los propios árboles caídos de las riberas, favoreciendo los temidos desbordamientos. Pero no hay problema, los daños en riberas, caminos y fincas de cultivo se solucionan después con ayudas y subvenciones, parece que la administración lo tiene previsto.

Vallanca.
En Vallanca hay un Punto de Recogida de Voluminosos situado al borde del camino que lleva al paraje del Losar. Para ir hasta el lugar desde la población hay que subir por la rampa del monte público de Las Cabezas, dejando a la izquierda el cerro de la Ermita de San Roque: se trata de un camino rural asfaltado que discurre por la parte alta del monte, paralelo al barranco del Nogueral y que lleva a la CN-420 (antigua Casa del Mojón).

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Vista general (meridional) del Punto de Recogida de Voluminosos en Vallanca (Valencia), 2018.

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Detalle del Punto de Recogida de Voluminosos en Vallanca (Valencia), con la Sierra de Javalambre al fondo (2018).

Arribados a lo alto del monte, el primer camino que surge a la derecha lleva a la zona de Los Altos y El Plantío, donde se halla la Barraca de Josezón.[5] Sin embargo, el Punto de Recogida de Voluminosos se halla poco más adelante, en el segundo camino que surge a la derecha. Como todos los lugares de este tipo que hemos visitado, el entorno sufre las consecuencias de su ubicación, hecho que se manifiesta en plásticos y otros restos dispersos por la zona que arrastran los elementos atmosféricos. El interior del recinto se halla prácticamente vacío.

Siguiendo por este camino de tierra, un kilómetro más adelante –sobrepasada la vaguada de la fuente del Hondillo- encontraremos un antiguo vertedero clausurado. Frente al antiguo vertedero hay un cartel de la Generalidad Valenciana y la Unión Europea, relativo a actuaciones de restauración de hábitats de interés comunitario: pastizales subestépicos y prados calcáreos kársticos en parameras de la ZEPA “Hontanar-La Ferriza”.


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Vista del Vertedero Clausurado de El Losar en Vallanca (Valencia), 2018.


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Vista del Vertedero Clausurado de El Losar en Vallanca (Valencia), 2018.

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Detalle de cartel de la Generalidad Valenciana en Vallanca (Valencia), relativo a la restauración de hábitats de interés comunitario (2018).


El camino del vertedero lleva también a la cantera de Vallanca y continúa por el singular paraje de El Losar en dirección a la Rambla de Tóvedas, uniéndose al viejo Camino de la Madera, que baja hasta el Turia por el Barranco de la Virgen, en Ademuz.[6]

Junto a la CV-478 de Vallanca a Negrón, sobrepasado el Prado de la Vega, hay también un vertedero clausurado. El lugar se ha reconvertido en un mirador sobre el Prado Vega, protegido por una baranda de madera que agradecería una mano de pintura.


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Vertedero Clausurado junto a la CV-478 en Vallanca (Valencia), camino de Negrón (2018).


Palabras finales, a modo de epílogo.
Los puntos negros reseñados –escombreras de residuos sólidos inertes, puntos de recogida de voluminosos, zonas de vertidos descontrolados y controlados abandonados, plásticos y maderas de los ríos...- son tan solo algunos de los que existen en la comarca. Con su descripción no se pretende más que sensibilizar a los vecinos y autoridades municipales, para que sean conscientes del riesgo que suponen para la salubridad del medio.

La ubicación de una escombrera y otros recintos de este tipo para el depósito de inertes y voluminosos hay que elegirla cuidadosamente, los municipios deben estar pertinentemente asesorados por especialistas. Una escombrera no puede ponerse en el lugar más cómodo para los vertidos, sino en el más adecuado. Los estudios previos para su emplazamiento no pueden obviarse, se pena de que ocurra lo que con el cementerio nuevo de Puebla de San Miguel, que se construyó sin haberse realizado estudios de impermeabilización y ahora no puede utilizarse.

Los vertederos controlados son agujeros excavados en el suelo, el piso y los laterales deben estar impermeabilizados, con todo su perímetro vallado. Conforme se van depositando los residuos deben cubrirse por una capa de tierra, etc. Lamentablemente, los Puntos de Recogida de Voluminosos visitados en la comarca aparecen siempre con su entorno degradado por los propios residuos, ya que no están protegidos y/o controlados adecuadamente.


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Detalle de cerezo seco en las inmediaciones del vertedero de Los Santos (Castielfabib), con el puente sobre el Ebrón al fondo (2018).

Felizmente, se han clausurado en la comarca muchos de los antiguos vertederos o escombreras que no reunían condiciones técnicas, legales o medioambientales.

Con todo, la clausura y limpieza de los actuales vertederos –controlados y descontrolados- del Rincón de Ademuz costará muchos miles de euros a la Administración (municipal, autonómica y del estado). Tarde o temprano tendrá que llevarse a cabo, a no ser que deseemos convertir la comarca en un vertedero a cielo abierto –como lleva camino de ser-.

Ya que con nuestros solos medios no podemos resolver los grandes problemas que atenazan a los pueblos comarcanos –particularmente la despoblación y sus secuelas-, lo menos que podemos hacer es mantenerlos limpios: Pobres pero limpios, además de honrados... –que diría la sentencia-. Y esto es algo que compete a todos los vecinos, no sólo a los ayuntamientos. La restauración de estos hábitats degradados sería un buen propósito para el Año Nuevo. Vale.





[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El Rincón de Ademuz agoniza, del martes 15 de diciembre de 2015.
[2] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Carreteras y caminos en el Rincón de Ademuz, del lunes 18 de diciembre de 2017.
[3] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El camino de la Vera Cruz a su paso por el Rincón deAdemuz, del martes 11 de septiembre de 2012.
[4] CAVANILLES, Antonio Josef (1797). Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia, Madrid, vol. II, párrafo 107, p. 77.
[5] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo (2008). La barraca del tío Josezón en Vallanca, en Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, vol. II, pp. 343-347.
[6] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El Camino de la Madera, rebautizado “del oro verde”, en Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, vol. II, pp. 67-76.