miércoles, 4 de abril de 2018

PINTURAS RUPESTRES EN CASTIELFABIB: ABRIGO LOMAS DE ABRIL (y II).



Recorrido por el sendero de las pinturas rupestres del Rodeno de Castielfabib,
en el extremo nororiental del Rincón de Ademuz.




Viene de:



Muestras de arquitectura tradicional en las Lomas de Abril y Corrales de los Fantasmas.
Desde el lugar del abrigo rupestre vamos a visitar un Corral de piedra (3) que hay en las inmediaciones, para ello seguiremos las indicaciones de un poste de pala que hay allí mismo. La señal guía hacia la ladera del monte, subimos por el sendero unos cien metros y nos encontraremos en el corral, pequeño recinto cubierto por una amplia visera de roca y cercado parcialmente por delante mediante una pared de piedra en seco. El muro está levantado en piedra rodena de la zona burdamente labrada, sin aglomerante alguno.


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Corral de piedra en el Abrigo Lomas de Abril, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.

En un plano por encima del corral, algo más a la izquierda hay un gran afloramiento rocoso al que merece la pena subir, siquiera para contemplar el panorama del barranco del Val del Agua y los corrales de la ladera opuesta. Personalmente, la panorámica me pareció más interesante que el propio corral. Las construcciones del otro lado del barranco se hallan sobre un afloramiento rocoso en suave declive meridional y están distribuidas en dos grupos. El inferior se compone de dos edificios separados, de forma que el de la izquierda posee un corral o descubierto en la parte baja. El grupo superior está formado por otro edificio con descubierto situado en posición noroccidental respecto a los anteriores. Lo más llamativo es el colorido de los edificios, basado en piedra rodena, con tejado de teja árabe a una agua. El conjunto de las construcciones se halla sobre un cantil que desciende suavemente hacia el barranco del Val del Agua, situado en la margen izquierda de otro barranco abancalado. Un lugar propicio para levantar las edificaciones citadas, resguardado y orientado al sureste.

Dejamos el improvisado Mirador del Corral y bajamos hasta la rambla, atrás queda el abrigo de las Lomas de Abril. Al otro lado del ramblar nos encontraremos de nuevo con el poste de palas del que dijimos arriba. Siguiendo las indicaciones, continuamos la ruta por la margen izquierda del barranco del Val de Agua, en dirección al Barranco de los Fantasmas, situado unos 230 metros más arriba, buscando los corrales que hemos descrito desde el Mirador del Corral. La misma pala de dirección nos indica una Microrreserva que podemos encontrar siguiendo el mismo sendero, unos 560 metros más arriba.


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Vista de Corrales de los Fantasmas desde el Corral del Abrigo Lomas de Abril, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.
Más adelante el sendero se interna en la ladera, discurriendo entre un bosquecillo de jóvenes sabinas. Las sabinas o encinas (Quercus rotundifolia) son árboles de hoja perenne, de la familia de las fagáceas, género quercus, al igual que los quejigos (Quercus faginea) y melojos (Querqus pyrenaica). Las hojas de la encina y el quejigo son parecidas, aunque muy distintas del melojo. La particularidad de estos últimos (quejigos y melojos) es que son de hoja marcescente, esto es, que pierden vitalidad y se secan en otoño, pero sin caer el suelo, permaneciendo en el árbol durante todo el invierno, hasta que brotan las nuevas.


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Detalle de postes de pala señalando la dirección de distintos puntos en el sendero del Abrigo Lomas de Abril, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.



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Corral/Paridera en el sendero del Abrigo Lomas de Abril, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.

Continuando por el sendero, ladera arriba encontraremos un nuevo poste de pala señalando un Aprisco/ paridera (4). Se trata de una amplia covacha situada a la derecha (izquierda del barranco abancalado), con una pared de piedra en seco por delante y cubierta por una visera de roca, propiamente responde al concepto de “cerrada”, aprisco o paridera para el ganado. La entrada la tiene por la derecha, siendo el lugar propicio para haya o hubiera habido pinturas rupestres en sus paredes. La senda continua por la derecha, pasando junto a la entrada del aprisco, y sale al primer grupo de construcciones descritas desde el Mirador del Corral. En un extremo de la era que une los edificios hay otro poste de palas indicando nuestra posición. En este punto nos encontramos a unos 625 metros del inicio de la ruta (i), a 35 metros del Aprisco/paridera y a 238 metros de las Pinturas rupestres que hemos visitado. La pala orientada hacia el noroeste señala la dirección del Barranco de los fantasmas, a 17 metros del poste, y un singular Muro catalogado como defensivo, situado 54 metros más abajo.


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Construcciones tradicionales (vernaculares) en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.


En el extremo opuesto al poste de palas hay un panel relativo al Abrigo Lomas de Abril, contiene imágenes, texto (trilingüe) y un plano o mapa del recorrido –dice en castellano-:
  • <La interacción de la naturaleza y el hombre ha sido una constante a lo largo de la historia de este territorio, una relación de respeto y aprovechamiento mutuo que ha dejado su huella en el lugar, y originado múltiples actividades. La abundancia de pino rodeno hizo que, durante muchos años, una de las principales actividades llevadas a cabo en el lugar fuese la recolección de resina para su posterior transformación. La recogida se realizaba mediante unos recipientes cerámicos de forma troncocónica que todavía hoy es frecuente ver por la zona. Por otro lado, la ganadería y la agricultura de cereal intensiva ha sido otra de las principales actividades tradicionales en el Rodeno; por este motivo, es muy frecuente ver diversas construcciones de piedra en seco como corrales, apriscos, etc, donde se guardaba el ganado a la par que se refugiaban los pastores o la gente que trabajaba por la zona. Es de especial relevancia la presencia en este itinerario de un corral y una Paridera/aprisco ejecutadas completamente en piedra en seco, dentro de las muchas que existen por la zona, en ellas se puede apreciar la humildad de las mismas pero a la vez su ejecución utilizando las formaciones rocosas existentes y piedra en crudo sin ningún tipo de argamasa>.


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Detalle del panel informativo (arquitectura y etnografía) situado en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.


La influencia de la actividad humana en el medio resulta evidente (basta ver los caminos, abancalamientos, construcciones...) de la misma forma que el medio ha influido en el quehacer, dada la orografía y condiciones ambientales (climatología, calidad del suelo, distancia a los lugares habitados...). Durante siglos, el bosque de pinos condicionó la actividad económica (talas, comercio de madera, resinado...). La actividad agropecuaria fue también importante en tiempos subactuales, en los calveros y barrancos se cultivaban variedad de productos, singularmente el cereal de secano, como puede comprobarse por los abancalamientos del terreno. Los corrales (apriscos, parideras, cerradas...) ponen de relieve la existencia de ganados en la zona. Algunas de estas edificaciones se destinaban también a vivienda temporal de los agricultores que laboraban estos pagos, particularmente durante momentos puntuales del ciclo agrario (labranza, siembra, siega, trilla...). La distancia a los núcleos habitados era considerable (Castielfabib, Cuesta del Rato, El Cuervo, Tormón...), ello explica que tuvieran que quedarse a dormir en estas construcciones durante días o semanas.


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Detalle de construcción tradicional (vernacular) en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.


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Detalle de construcción tradicional (vernacular) en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.


Continúa diciendo:
  • <Cabe destacar el conjunto de edificaciones denominado “Corrales de los Fantasmas”, que toma el nombre del barranco homónimo. En este grupo de corrales-pajar-vivienda formado por 3 construcciones ubicadas en un promontorio rocoso elevado, acompañadas de eras de trilla, corralizas de encierro, etc., se puede ver un claro exponente de la arquitectura vernácula del Rincón de Ademuz, y en general de toda esta zona limítrofe con Aragón. De esta manera encontramos edificios de una o dos alturas, con planta baja de mampostería, y planta alta (cuando existe) de tapiales de yeso. La estructura es de madera de pino, con dinteles de sabina en las puertas y la cubierta de teja árabe. En algunos de estos edificios se encerraba el ganado, se trillaba y guardaba la pana, y se habitaba en ciertas épocas del año. Una de las peculiaridades añadidas de este lugar es la presencia de cazoletas utilizadas presumiblemente para obtener aceite de enebro, destinado a la cura de animales (si bien estas formas se pueden documental desde la Prehistoria). Además, en la parte oeste cerca del acantilado, encontramos un muro de gran espesor con carácter defensivo vinculado a los “Corrales de los Fantasmas”, o probablemente a un periodo anterior>.
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Detalle de construcción tradicional (vernacular) en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.


Llegados a este punto nos encontramos en Corrales de los Fantasmas (6), grupo de construcciones vistas desde el Mirador del Corral, se trata de dos construcciones (separadas por una era común de pan trillar), levantadas en piedra local con machones en las esquinas y cobertura de teja a una agua. La construcción situada al borde del barranco abancalado (noroccidental) tiene una parte alta (con puerta de entrada en el muro oriental) y un corral o descubierto en la parte inferior, al que se accede por un pórtico con dintel de madera de sabina cubierto por una hilera de piedras. El muro meridional posee encofrado de yeso en su parte alta. La parte cubierta del corral corresponde propiamente a la parte baja del edificio y se destinaba al ganado, mientras que en la parte alta servía de pajar, incluso de vivienda ocasional.

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Detalle de construcción tradicional (vernacular) en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.


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Detalle de construcción tradicional (vernacular) en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.


Piedras copeladas, insculturas en rocas.
En la parte interna y cubierta del corral hay una serie de seis cazoletas alineadas a modo de pequeños cuencos labrados en la roca, y otra más en el extremo de la entrada con una fina acanaladura labrada como vaciado. Su diámetro oscila entre los 15 y los 20 cm., siendo más hondas las de los extremos. Las cazoletas podrían interpretarse como petrogrifos prehistóricos (piedras copeladas, grabados rupestres, insculturas en rocas), de carácter mágico-religioso, y en última instancia desconocido. Pero según el texto del panel corresponden a hornos para la obtención de aceite de enebro (miera). De haber tenido este uso debemos remontarnos a una fecha anterior a la construcción del actual edificio, ya que no se observan señales de humo en techos ni paredes.

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Detalle de cazoletas o insculturas labradas en el piso de un corral en Corrales de los Fantasmas -El Rodeno de Castielfabib (Valencia)-, presuntamente relacionados con la destilación del aceite de enebro (2018).

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Detalle de cazoletas o insculturas -la primera con acanaladura- labradas en el piso de un corral en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), presuntamente relacionados con la destilación del aceite de enebro (2018).

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Detalle de cazoletas o insculturas -la primera con acanaladura- labrada en el piso de un corral en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), presuntamente relacionados con la destilación del aceite de enebro (2018).


En cualquier caso, las cazoletas observadas no responden al típico horno para la destilación en seco habitualmente descrito,[1] lo que hace improbable que fueran labradas para ese uso. La obtención de aceite de enebro común (Juniperus communis), del enebro de la miera (Juniperus oxycedrus) o de la sabina negra (Juniperus phoenicea), aplicando calor externo se hacía en pleno campo, de forma artesanal. Pera ello se buscaba una zona rocosa más o menos lisa pero con ligera inclinación natural. Sobre la roca se labraba una forma externa (más o menos circular) con hendeduras (arboriformes, hojiformes, ramiformes) en el interior, que confluían en una acanaladura final, por donde salía el producto de la destilación. Sobre la base del horno se colocaban raíces, madera y tallos de enebro adulto (preferiblemente las zonas más rojizas). La madera de enebro se cubría con finas lajas de piedra y sobre estas se ponía una capa de barro o arcilla. Todo lo cual se cubría a su vez de leña, que se hacía arder hasta que, alcanzada cierta temperatura, la savia o brea de enebro comenzaba fluir. Este es el tipo de horno para la destilación en seco más elemental. Obviamente, la madera de enebro no debía entrar en contacto con el fuego, de lo contrario ardería sin destilar.

Es por ello que, dada la disposición de las cazoletas observadas en los Corrales de los Fantasmas (labradas sobre roca, alineadas horizontalmente y sin comunicación entre ellas: solo la última posee una fina canaleta en la parte inferior), tengo mis dudas de que sirvieran como hornos para la obtención de aceite de enebro. En todo caso, los que piensan que tenían ese fin, deberían explicarlo mediante un modelo funcional, teórico-práctico.

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Detalle de muro defensivo meridional en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.

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Detalle de muro defensivo meridional en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.
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Detalle de muro defensivo meridional en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.


Muro defensivo en Corrales de los Fantasmas.
Asimismo, resulta de interés el gran Muro defensivo (5) situado en la parte inferior de Corrales de los Fantasmas, de gran espesor, basado en piedra encarada de la zona y sin aglomerante, parcialmente conservado. Dicha estructura parece corresponder a un periodo anterior a la construcción de los actuales corrales, ya que carece de utilidad en la organización y estructura del lugar. De la misma forma, cabe destacar que la pared occidental del descubierto donde se hallan las cazoletas descritas se ha levantado parcialmente sobre un muro anterior de mayor entidad, bien visible desde el exterior y que tal vez hubiera tenido relación con el muro defensivo meridional.

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Detalle de muro construido sobre otro anterior en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.

El mismo panel de Corrales de los Fantasmas posee otro texto situado a la derecha :
  • <Esta zona del Rodeno de Castielfabib destaca por su gran diversidad medioambiental y ecológica, en el campo animal hallamos multitud de mamíferos, aves, reptiles, así como un variado elenco de árboles, arbustos y plantas. Cabe destacar la Micorreserva que se encuentra en la zona, donde crece la Biscutella atropurpurea, un endemismo de las áreas maestracenses y celtibérico-alcarreñas del Sistema Ibérico que en este territorio valenciano penetra ligeramente por las áreas más elevadas y continentales como el Rodeno de Castielfabib (Rincón de Ademuz). Además, los pinares de pino rodeno con sotobosque de jaral-brezal silicícola y pendientes rocosas silíceas con vegetación cosmofítica, forman parte de la Red Natura. Por otro lado, la escasa presencia humana en la zona hace que muchas especies vegetales y animales proliferen de forma abundante en las últimas décadas. Cabe destacar también la gran variedad micológica que se puede encontrar en la zona>.


Respecto de la fauna:
  • <Dentro del campo animal, y en cuanto a mamíferos destaca de forma más habitual el jabalí (Sus scrofa), ciervo (Cervus elaphus), corzo (Capreolus capreolus) o el zorro (Vulpes vulpes). En menor medida pueden encontrase también especies como la cabra montés (Cpra Pyrenaica), garduña (Martes foina), gineta (Genetta genetta), gato montes (Felis silvestris), ardilla roja (Sciurus vulgaris). En cuanto a aves podemos hallar: Piquituerto (Loxia curvirostra), pinzón vultar (Fringilla coelebs), carbonero garrapinos (Periparus ater), herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus), arrendajo (Garrulus glandarius), paloma torcaz (Columba palumbus), gavilán (Accipiter nisus), azor común (Accipiter gentilis) y el cárabo común (Strix aluco). Por lo que a reptiles respecta, existe el lagarto ocelado (Timon lepidus), lagartija colilarga (Psammodromus algirus), culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), culebra de escalera (Rhinechis scalaris), entre otros>.
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Detalle del panel informativo (fauna y flora) situado en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.

Dice de la flora:
  • <En cuanto a la flora existentes, dentro de las especies arbóreas encontramos de forma predominante el pino rodeno (Pinus pinaster), además de otras especies como la carrasca (Quercus ilex), quejigo o roble valenciano (Quercus faginea), sabina albar (Juniperus thurifera), roble melojo (Quercus pyrenaica). Dentro del campo de los arbustos destaca la presencia de jaras (Cistus laurifolius) y brezos (Calluna vulgaris) así como también la de especies como el enebro (Juniperus oxicedrus), gayuba (Arctostaphylos uva-ursi) o el madroño (Arbutus unedo). Ya por último, dentro de la gran abundancia de plantas que se encuentran en esta zona, destacan el cantueso (Lanvandula stoechas), los tomillos (Thymus lectophyllus y Thymus mastichina) así como los helechos (Asplenium adiantum-nigrum, Asplenium foreziense, Asplenium septentrionale)>.



Dejamos Corrales de los Fantasmas con la sensación de que es un lugar singular que reúne elementos de interés: construcciones propias de la arquitectura vernacular destinadas a pajares y corrales de ganado, habitáculo de personas en momentos puntuales del ciclo agrario (siembra, siega, trilla...), refugio de pastores, y algo más según evidencian el muro defensivo y las cazoletas labradas en la roca. En cualquier caso, se trata de un evocador y silencioso rincón del bosque entre rodenales, sin más sonidos que el silbo del viento entre pinos y el canto de algún pájaro oculto.


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Detalle de corral y descubierto en Corrales de los Fantasmas, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.

El Rodeno: Microrreserva de flora.
Siguiendo las indicaciones del sendero llegamos a otra construcción situada por encima de las anteriores, del mismo estilo que las descritas, con una parte alta y otra a nivel inferior destinada a corral y descubierto. El sendero continúa ascendiendo entre antiguas labradas de cultivo abandonadas, hasta arribar a la zona de Microrreserva (7). El sendero aboca a una amplia pista, junto al camino hay un poste de madera con dos palas: la de la izquierda señala el sendero por donde hemos subido y el Barranco de los Fantasmas, situado a 364 m, y las pinturas rupestres que hemos visitado, situadas a 850 metros. Por la derecha la pala señala el Inicio/Fin de ruta (i), que queda 520 metros más abajo, en dirección norte. Tomamos esta dirección, camino del Prao Medias, un suave descenso entre pinos que apenas lleva unos minutos. Finalmente arribamos al Prao Pedias, donde hay un poste bajo cuadrangular correspondiente al sendero de las Lomas de Abril, junto a otro más antiguo de pala indicando la Fuente del Prado. Para arribar al Inicio del sendero de las Lomas de Abril debemos continuar por la izquierda, el panel lo encontraremos poco más abajo.

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Detalle de placa relativa a la zona de Microrreserva de Flora, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.

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Detalle de poste de palas con indicadores de dirección en el sendero Abrigo Lomas de Abril, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), 2018.


El topónimo del Prao Medias proviene de que la zona del prado constituye la linde intermunicipal entre Castielfabib y Tormón: allí puede verse (a la derecha del camino por el que hemos descendido) una fuente con pilón y abrevadero corrido en la parte baja y un depósito de agua contra incendios en la parte alta; ambos en término de Tormón. En tiempos históricos hubo ciertos problemas entre los pastores de ambos municipios, por los pastos y por el agua, hasta que los concejos de ambos pueblos llegaron a un juicioso acuerdo: el primero que llegara podía pastar o abrevar los ganados en la zona.

En el Prao Medias puede observarse también un poste de madera con pala metálica (amarilla), correspondiente al Sendero Rupestre de Tormón. El poste señala el abrigo del Prao Medias (Fin de recorrido), situado a unos 370 metros (6 minutos caminando), dirección nororiental. Si no deseamos o no podemos visitar en ese momento el abrigo reseñado, que sepamos dónde está.


Palabras finales, a modo de conclusión.
Hasta el punto de Inicio/Final del sendero (i) de las Lomas de Abril puede irse por distintos medios: caminando o en vehículo (coche, moto, bicicleta). Desde el punto de Inicio, sin embargo, el trayecto debe hacerse caminando. Se trata de un sendero circular con un recorrido de casi dos kilómetros (1,8 km), y de una hora de duración, según lo que nos entretengamos en cada punto del trayecto.

El sendero contiene elementos propios –naturaleza, pinturas rupestres, construcciones destinadas a pajares y cobijo de animales y personas en momentos puntuales del ciclo agrario-, lo que se hace patente en el lugar denominado "Corrales de los Fantasmas". Además de arquitectura vernacular, el lugar contiene elementos singulares, como el muro defensivo y las cazoletas labradas en la roca a modo de petroglifos en el piso de uno de los Corrales, presuntamente destinados a la destilación de aceite de enebro-.

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Detalle de poste cuadrangular correspondiente al sendero Abrigo Lomas de Abril, El Rodeno de Castielfabib (Valencia), con el anagrama del abrigo rupestre (2018).


Sin embargo, las pinturas rupestres del abrigo Lomas de Abril son el plato fuerte de la ruta, los paneles decorados constituyen una narración basada en antropomorfos y zoomorfos, con la muerte como elemento central. Las pinturas pertenecen al estilo levantino, con los antropomorfos de gran tamaño y muy estilizados, siendo los zoomorfos más naturalistas. Por su estilo y temática, las pinturas de este abrigo forman un todo con las contenidas en los abrigos de la Ruta Rupestre y Prado de Tormón, pertenecientes al Parque Cultural de Albarracín.

La peculiaridad de las pinturas del abrigo de las Lomas de Abril, además de en la temática (en torno a la idea de la muerte) y en la estilización de los antropomorfos, está en su ubicación geográfica, pues se hallan en el extremo suroccidental del monte de El Rodeno de Castielfabib (Valencia), siendo las más meridionales de la Sierra de Albarracín y las únicas conocidas en el Rincón de Ademuz. No obstante resultar difícil su visualización in situ, las imágenes son de gran belleza formal, lo que hace obligada la visita al lugar, en especial para los amantes del Arte Rupestre levantino. Vale.







[1] GRACIA ARMISÉN, Daniel (1999). Alloza en la Edad Moderna, Instituto de Estudios Turolenses, Teruel. ISBN: 84-86982-84-7 GUSI JENER, Francesc et al. Petroglifos “ramiformes” y hornos de aceite de enebro en Castellón: Interpretación etnoarqueológica de una farmacopea rural intemporal, en Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Castellonense, 27 (2009), 257-278. ISSN: 1137-0793 MARTÍNEZ GONZÁLEZ, Monserrat. Notas sobre unos hornos de “ginebro” de Alcorisa (Teruel), en revista Teruel, 66 (1981), 183-188. ISSN: 0210-3524 MESADO OLIVER, Norberto (2012). Insistiendo sobre los hojiformes insculturados, Archivo de Prehistoria Levantina, vol. XXIX, Valencia, 157-186. ISSN: 0210-3230 MONESMA MOLINER, Eugenio. El aceite de enebro, en Vida rural, 56 (1997), 60-61. ISSN: 1133-8938

1 comentario:

Josevi Gimeno Suria dijo...

Buenas tardes Alfredo. En principio agradecer que escribiera esta publicación, el dia 25/08/2018 la hicimos en familia, aunque en sentido contrario, y nos encantó, muy clara la explicación y muy claro el recorrido. Gracias de nuevo, un saludo.