domingo, 25 de enero de 2015

PROPUESTAS DE FUTURO PARA EL RINCÓN DE ADEMUZ (y II).


Una mirada retrospectiva al “Análisis Geográfico Comarcal”
de Carles Rodrigo Alfonso (1998)


---->> Viene de: I.

            Centrándose en los procesos productivos, el autor establece el siguiente Catálogo de Actuaciones, por sectores:
            A] Actividades agropecuarias implantadas: aquí propone la constitución de un Consejo Agrario Comarcal, entidad en la que estén representados los agricultores-ganaderos de la comarca y sus diversas asociaciones (comunidades de regantes, cooperativas...), que en estrecha colaboración con la oficina comarcal de la OCAPA contribuyan al desarrollo del sector. Dicho Junta debería tener competencia en las siguientes actuaciones:
**Mantenimiento de los recursos hídricos, mediante el control de su explotación y la incidencia en la mejora de infraestructuras y técnicas de riego.
**Elaboración de un catálogo de tierras por capacidades de acogida y uso de cultivos, para facilitar sus posibilidades de actuación.
**Creación de un fondo de tierras comarcales que facilite la vinculación entre oferta y demanda –a modo de banco de tierras-: para disminuir su abandono y mejorar las explotaciones existentes, a la vez que facilitar el acceso de la tierra por parte de los agricultores jóvenes en sistema de coto cerrado, en bloque.
**Incentivar el cultivo en común.
**Facilitar el contacto entre personas del sector con el fin de optimizar la utilización de la maquinaria existente.
**Incrementar la implantación de los seguros agrarios.
**Fomento del asociacionismo y el cooperativismo.
**Apoyo a la realización de cursos de formación agrícolas y ganaderos.
**Informar acerca de las subvenciones a nuevas empresas o explotaciones y a la renovación tecnológica.
**Contribuir en la difusión de otras alternativas agropecuarias.
**Promocionar la producción y comercialización local tanto a través de su difusión como mediante la creación de una marca comarcal.
**Incentivar la transformación de productos agropecuarios en la zona.
**Impulsar la gestión común de parte del proceso productivo.
**Seguimiento del posible impacto ambiental de las explotaciones ganaderas intensivas.
**Coordinar la eliminación de los residuos ganaderos y otros problemas derivados.

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Detalle de rulos de paja en Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), 2006.

B] Fomento de actividades agropecuarias alternativas, tales como:
**Recuperación de variedades tradicionales que contribuyan a completar la imagen de marca comarcal: frutales, legumbres, hortalizas, especies ganaderas, etc.
**Agricultura y ganadería ecológicas: favorecidas por las abundantes tierras escasamente contaminadas, aguas de regadío propias, con posibilidad de producir piensos baratos y de calidad para la ganadería.
**Nuevas formas de explotación ganadera, tanto en especie cinegéticas como en piscicultura (peces, cangrejos...), ambos con potencial en la zona.
**Nuevos cultivos no implantados hasta ahora en la comarca.
**Otras formas de explotación acordes con las características de la comarca: asociacionismo, servicios de agricultura y gestión de explotaciones para personas no residentes en la zona, organización de agricultores para afrontar el previsible abandono de las tierras.
**Valoración de productos locales, lana, miel, mediante su transformación o envasado.

C] Mantenimiento y expansión del medio forestal, conscientes de que dos tercios del territorio comarcano corresponde a superficie forestal:
**Incremento de los trabajos de conservación y vigilancia de los espacios forestales.
**Apoyo al desarrollo de cooperativas u otras formas de gestión local en la conservación, prevención y lucha contra incendios, en beneficio de la autogestión local.
**Alternativas productivas que completen la actividad maderera y ganadera como aprovechamientos forestales: obtención controlada de aromáticas, recogida de trufas, setas, leña para combustible, y de la apicultura.
**Mantener e incentivar la actividad ganadera en ciertos espacios.
**Realización de un Plan de Ordenamiento de Aprovechamientos que permitan mantener los existentes y potenciar todo lo que pueda constituir un motor de actividades lúdicas, contribuyendo al desarrollo del turismo.

Respecto al último punto, a partir de un catálogo de recursos disponibles se propone el diseño de un Plan Conjunto de Ordenamiento que contemplara los espacios de interés ya existentes (áreas protegidas y de valor paisajístico, microreservas de fauna y flora...), junto a una red básica de refugios, áreas de descanso, senderos, puntos de especial interés, miradores, etc.

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Detalle de construcción tradicional en Negrón (Vallanca), 2006.
D] Desarrollo de una infraestructura turística: como advierte el autor, “en este campo las posibilidades son notables y los déficit actuales evidentes”.
**Apertura de un centro de gestión e información turística, cuya función sería conseguir la máxima rentabilidad para las empresas o personas vinculadas al sector en la zona, al tiempo que ofrecer servicios a los visitantes. Entre sus funciones se reseñan: inversiones en el equipamiento del patrimonio cultural y natural (restauración de edificios históricos, construcciones de instalaciones culturales, acondicionamiento y protección de parajes naturales...); ofertar los productos que surjan (itinerarios verdes o culturales, diseño de paquetes turísticos, rutas fluviales...); informar, asesorar, canalizar sobre las ayudas oficiales existentes a la iniciativa privada; generar servicios alternativos (artesanía, guías del territorio, alquiler de vehículos, bicicletas, y animales de montura, caballos...); controlar el cumplimiento de las normas de calidad y desarrollar tareas de formación de personal; promocionar los productos turísticos mediante una marca o identidad comarcal.
**Apertura de una Oficina de Información Turística Comarcal, vinculada al punto anterior y orientada al visitante, incluyendo tienda con productos típicos de la zona y la relación de los establecimientos comerciales de la comarca, rentabilizando el servicio y potenciando la producción local.
**Restaurar o rehabilitar los edificios locales de valor arquitectónico o histórico, así como los edificios religiosos, iglesias y ermitas, y otras muestras de la arquitectura civil de naturaleza industrial o práctica (cubos, molinos, fábricas de aguardiente, lavaderos públicos, puentes, etc.).
**Apertura de pequeños museos: históricos, etnográficos y de interpretación del territorio o actividades locales (forestal, maderera, apicultura, turrón, comercio tradicional...).
**Creación de alguna granja-escuela o aula de la naturaleza.
**Trazar una red de senderos que permita recorrer a pie, y al menos parcialmente en bicicleta, la comarca: considerando previamente la adaptación de los caminos tradicionales.
**Completar las rutas existentes con nuevas zonas de descanso, añadiendo la señalización adecuada en los puntos de interés y acondicionando los miradores, construyendo refugios y manteniendo las instalaciones.
**Crear la infraestructura de establecimientos de hospedaje de pequeñas dimensiones que completen la red hostelera actual y casas rurales, así como de viviendas en alquiler bien acondicionadas, destinadas a estancias breves.
**Desarrollar la infraestructura de ciertos establecimientos hosteleros en los que degustar la comida tradicional de la comarca.

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Detalle de ventanuco en una construcción tradicional de Casasaltas (Valencia), 2006.

E] Fomento de una infraestructura industrial, a partir de los recursos anteriormente señalados y no obstante las limitaciones del sector.
**Estudio que analice los productos locales susceptibles de transformación en la zona.
**Apoyo a iniciativas de transformación de productos agroalimentarios: exención fiscal, subvención municipal y máxima implicación de la administración local.
**Cursos de formación destinados a la puesta en marcha de proyectos de industrialización autóctonos, formación de mano de obra y cooperativismo, aprovechando las líneas de financiación existentes para este tipo de iniciativas.
**Control de la localización espacial y del impacto de las iniciativas fabriles existentes y futuras.
**Creación de una Asociación de Empresarios Comarcales para afrontar de forma conjunta los problemas que afectan al sector.

F] Apoyo al mantenimiento del sector servicios, singularmente al sector terciario comercial, cuya crisis se acentúa por la baja densidad de población.
**Implantación de alguna forma de asociacionismo comarcal para afrontar los problemas conjuntos, como cooperativas, publicidad conjunta, etc.
**Cursos de formación destinados a los gestores de los establecimientos familiares, la mayoría de los de la comarca, de cara a modernizar y mejorar su funcionamiento.

G] Mejora de las infraestructuras de comunicación por carretera. No obstante las actuaciones llevadas a cabo en las carreteras nacionales de la zona, tal el tramo de la CN-330 de Ademuz a Los Santos o la vía alternativa de  esta misma carretera de Manzaneruela (Landete) a Torrebaja (Valencia), incluso sobre la comarcal 234 de Valencia a Ademuz, quedan por desarrollar y mejorar otras vías locales:
**La autovía de Cuenca a Teruel, que pasa por el Rincón de Ademuz.
**La carretera de Ademuz a Vallanca, y su continuación hasta Pedro Izquierdo (Moya), vía Negrón.
**La de Castielfabib, que parte de la CN-420 y llega hasta El Cuervo (Teuel).
**La de la CN-420 hasta Arroyo Cerezo (Castielfabib), que lleva a Veguillas de la Sierra, Alobras y Tormón (Teruel). Y la que lleva a Cuesta del Rato y Tormón, vía el Carril y los Rodenos.
**La de Ademuz a Val de la Sabina, y su continuación hasta Sesga y Mas del Olmo; y la que lleva de Mas del Olmo a Riodeva (Teruel); así como la de Mas del Olmo hasta Puebla de San Miguel, que lleva hasta Losilla de Aras y Aras de los Olmos (Valencia).
**Mejora de los servicios de transporte públicos, incrementando su frecuencia, completándolos con pequeños vehículos (taxi, microbuses) que comunicaran las distintas poblaciones comarcanas. Dada la escasa rentabiliad de estos trayectos, debería contarse con la ayuda de la administración.
**Implantación de las nuevas tecnologías de comunicación: telefonía móvil, digitalización de la red, mejora en la percepción de radiotelevisión, y de otras tecnologías que permitan el teletrabajo, de tantas posibilidades para el medio rural.

Cabe denunciar en este aspecto que la línea de fibra óptica de telefónica que pasa por el Rincón de Ademuz, atravesando incluso el caso urbano de Torrebaja, no es aprovechada por la zona, la cual continua sirviéndose de los cables de cobre de la telefonía tradicional para la comunicación de la banda ancha de internet. En su momento ya se retrasó la instalación de la telefonía en la zona, ahora, en la era digital se retrasa la velocidad en la comunicación.

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Detalle de picaporte en una puerta de Ademuz (Valencia), 2003.
H] Mejora de las dotaciones, elemento básico para el desarrollo de la comarca. Entre las necesidades detectadas cabe señalar:
**Incremento de los Servicios Sanitarios de Urgencia, mejorando el traslado de los enfermos o accidentados al hospital general de Teruel.
**Incremento de los Servicios Sociales, dotando los existentes de recursos humanos y materiales, e impulsando la gestión de nuevos servicios vía cooperativas.
**Potenciación de los servicios culturales, a través de la creación de una biblioteca comarcal central adecuadamente ubicada que permita la realización de diversas actividades: consulta y estudio, charlas, conferencias, cursos, exposiciones, cine, teatro, etc.
**Escuela de adultos, cursos monográficos de formación complementaria, tales como informática, ofimática, etc.

I] Protección del patrimonio, actuación que debe comenzar por la elaboración de catálogos de recursos y medidas de concienciación de la población local y foránea respecto a esta cuestión, insistiendo en la importancia y “la necesidad de legar a las generaciones venideras un rico patrimonio”, incluso manejando “argumentos económicos como el potencial que constituye para el desarrollo de la actividad turística”.
Respecto al patrimonio cultural, se destaca:
**Confección de un catálogo comarcal que recoja todos los puntos locales de interés, incluyendo un plan de estudio y conservación del patrimonio arqueológico.
**Inclusión del citado catálogo en los instrumentos de ordenación del territorio.
**Implicación de las administraciones públicas en el desarrollo de proyectos e iniciativas de conservación y restauración de entornos urbanos, edificios singulares, paisajes, etc.
**Fomento del conocimiento y divulgación del patrimonio comarcal, tanto en el medio escolar como fuera de él, implicando a los lugareños en la preservación del mismo: y esto no sólo en lo que hace al patrimonio histórico-artístico, también en lo más representativo del carácter de las poblaciones, como el aspecto y color de las fachadas de las casas, la arquitectura popular, etc.
**Realización de cursos de formación en técnicas de constructivas propias de la comarca, destinado a profesionales de la construcción y profesiones afines.
**Redacción de un plan de intervención en edificios singulares en desuso o deshabitados en creciente deterioro: molinos, rentos o masías, casas parroquiales, etc. Edificios que una vez rehabilitados podrían servir para la instalación de servicios culturales o de promoción del turismo.
**Integración del patrimonio comarcal en iniciativas de tipo ecoturístico, para mutuo beneficio.

Respecto al patrimonio natural, se plantea:
**Elaboración de un catálogo comarcal que recoja los recursos hídricos, la cubierta vegetal, la fauna asociada, etc., registrando simultáneamente tanto los usos y ocupación del suelo como la existencia de puntos contaminantes, vertederos controlados o no, explotaciones mineras, etc.
**Impulso de fórmulas de protección de la superficie comarcal.
**Implantar un nuevo modelo de gestión de residuos sólidos para el conjunto de la comarca: recogida selectiva, concentración de los residuos en un punto de la comarca y construcción de planta de compostaje.
**Disminución del riesgo de incendios forestales: evitando el abandono de las tierras y favoreciendo los cultivos en determinadas áreas que hagan de cortafuegos naturales.
**Apoyo a la actividad ganadera en determinadas áreas, mediante el mantenimiento de vías pecuarias, corrales y abrevaderos.
**Mayor apoyo de la administración autonómica y estatal a la local: incluido el mantenimiento de brigadas forestales eficientes de cara a mejorar la conservación de las áreas forestales, incluía la repoblación.
**Concentración del turismo en áreas recreativas o rutas señalizadas, de cara a disminuir el impacto espacial.
**Incrementar la concienciación de los escolares respecto de la necesidad de valorar y cuidar el medio natural: charlas específicas, excursiones, folletos educativos, etc.


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Detalle de animales de compañía a la entrada de una casa en Castielfabib (Valencia), 2006.



Obviamente, el catálogo de actuaciones propuesto no es específico ni exclusivo para el Rincón de Ademuz, podría servir para cualquier otro territorio de similares características: zona montañosa, rural, escasamente poblada y muy diferenciada. De la misma forma, el catálogo de soluciones pone en evidencia los problemas, parte de cuya solución está en su reconocimiento.


Comentario y conclusiones.
En sus orígenes, el territorio del actual Rincón de Ademuz se distribuía en el alfoz de dos grandes villas fortificadas -Ademuz y Castielfabib-, que reunían una relativamente abundante población dispersa en aldeas, rentos y lugares. Varios de aquellos núcleos de población acabaron segregándose de sus territorios matriciales y constituyéndose en municipios independientes -fenómeno que tuvo lugar desde finales del siglo XVII hasta la primera mitad del siglo XIX-: por su ubicación geográfica, Castielfabib fue  perdiendo influencia económica y poblacional, en beneficio de Ademuz y Torrebaja, que se han erigido en centros socioeconómicos, culturales y comunicacionales por su accesibilidad.
Con todo, el riesgo de desaparición del territorio como entidad comarcal viable continúa... Basta comprobar que su densidad de población real es inferior a 6,79 hab/km2 (2013), similar a la que tuvo en el siglo XVII. Ello hace que el autor destaque la importancia del retroceso demográfico y el saldo vegetativo negativo que padece, a lo que cabe añadir el rasgo de masculinidad y el envejecimiento acelerado de la población; fenómeno que por lo demás afecta a una gran parte del territorio hispano del interior, léase la "Serranía Celtibérica" de España. Por lo demás, la dispersión de los núcleos urbanos y la despoblación general inciden negativamente en el mantenimiento del patrimonio, de las infraestructuras y de los servicios. Se trata, no obstante, de “un territorio con una historia común y unas señas de identidad propias”, lo que debiera servir para esforzarse en su mantenimiento, cual si de una especie en peligro de extinción se tratara.
Al decir del autor, uno de los mayores condicionantes del territorio es su situación geopolítica (fuera de su provincia de pertenencia, entre Cuenca y Teruel, lo que de alguna forma equivale a decir en tierra de nadie) y su peculiar y extraordinario medio físico. La accesibilidad a la comarca está hoy parcialmente superada: la superación definitiva de este déficit estaría en la construcción del autovía de Cuenca a Teruel. Ambas circunstancias, sin embargo, la han marcado a lo largo del tiempo, cuya historia se remonta a la baja Edad Media (siglo XIII). Respecto del medio físico destaca cuatro elementos: un clima extremado (limitante), un relieve agreste (montañoso), la presencia de varios cauces de fluviales y la variedad de paisajes y usos del mismo. Los factores restrictivos, en tanto inmutables, debieran constituirse en instrumentos de proyección de cara al futuro, convirtiendo lo aparentemente perjudicial en productivo y rentable. No en vano cuenta la zona “con un patrimonio natural y cultural abundante, producto de su medio físico, su historia y la pervivencia hasta fecha reciente de unas formas de vida tradicionales” que debieran valorarse.
En el conjunto de la economía comarcal, se destaca la importancia presente y futura del sector terciario –aunque alejada de la terciarización de la provincia de pertenencia-: “Su crecimiento reciente no ha sido muy acelerado pero las perspectivas apuntan hacia un notable incremento en los próximos años [...] Se trata de un sector de evidente futuro aunque debe potenciarse mediante el apoyo a la especialización, el incremento de la oferta o el desarrollo de la coordinación y el asociacionismo”. Asimismo, se advierte del “daño padecido por algunos elementos como el patrimonio arquitectónico o el etnográfico” y del “peligro de que la destrucción se acelere en los próximos años” si no se toman las medidas adecuadas.

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Vista de Torrealta-Torrebaja (Valencia), desde la ribera del Turia (2006).
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Detalle de fincas en Torrebaja (Valencia), resultado de la Concentración Parcelaria (2005).
 
En suma: aunque visto en esquema, el Catálogo de Actuaciones propuesto por Rodrigo Alfonso (1998) para salvaguardar la continuidad del Rincón de Ademuz constituye una estupenda base sobre la que comenzar a construir, debiendo destacar en este empeño el esfuerzo de las administraciones públicas y de la iniciativa privada en su consecución, pues muchas de estas actuaciones ya se han llevado a cabo, total o parcialmente. De hecho y pese a la devastadora dificultad demográfica, los pueblos comarcanos han mejorado en todos los aspectos en las últimas décadas, haciéndose irreconocibles, hasta el punto de que poco o nada tiene que ver esta tierra en la actualidad con la que conocieron, vivieron, amaron, padecieron... nuestros padres y abuelos. No sé si seremos capaces de proteger la identidad y continuidad de la comarca –ello no depende sólo de sus moradores, aunque seamos nosotros los máximos responsables y sus directos beneficiarios-; pero los males que la afectan están detectados y las medidas para sanarla propuestas. Lo que resultaría inexcusable sería cerrar los ojos a la realidad. Asimismo, somos conscientes de que una cosa es el diagnóstico y otra la puesta en práctica del tratamiento. Mas, ¿seremos capaces de aplicar adecuadamente la receta, de perseverar en ella? El tiempo dirá... Al respecto, me gusta recordar ciertas palabras esperanzadas de Pío Moa en "Nueva Historia de España" (Madrid, 2011): Todo reto puede encontrar su respuesta, toda crisis encierra los factores de superación, y el futuro nunca está escrito... Vale.


PROPUESTAS DE FUTURO PARA EL RINCÓN DE ADEMUZ (I).


Una mirada retrospectiva al “Análisis Geográfico Comarcal”
de Carles Rodrigo Alfonso (1998)


“[El Rincón de Ademuz] un territorio unitario,
una comunidad histórica
con orígenes que pueden remontarse
en su actual configuración al siglo XIII”
Carles Rodrigo Alfonso-.



            Fue durante los Primeros Encuentros en el Medio Rural celebrados en Torrebaja (Valencia), a finales de otoño de 1998 cuando conocí a Carles Rodrigo Alfonso (Valencia, 1964). Coincidimos en el stand de publicaciones que la Asociación para el Desarrollo Integral del Rincón de Ademuz (ADIRA). Yo estaba atendiendo la caseta de la asociación y él venía de presentar su libro Rincón de Ademuz: análisis geográfico comarcal (Valencia, 1998). Carles me propuso hacer un intercambio, yo le regalaba un cartapacio con mis artículos en Diario de Teruel editados por la asociación y él me regalaba su libro. Conservo aquel ejemplar con gran cariño, pues además de que la obra constituye para mí un texto de cabecera que me ilustra e inspira cuando escribo sobre la comarca, contiene una afectuosa dedicatoria del autor: Para Alfredo, compañero en la tarea de “descubrir” el Rincón. C. Rodrigo, 25 de octubre de 1998. Algún día habrá que valorar la actuación de aquella agrupación, uno de cuyos logros fue la edición de este estupendo trabajo...

            Los lectores de mis artículos sabrán que muchas veces cito la obra de este autor, ya que para mí constituye uno de textos más completos escritos sobre la comarca, publicado cuando la bibliografía sobre la zona era muy escasa. Juan Piqueras, profesor de Geografía de la Universidad de Valencia así lo atestigua en el prólogo de la obra: “Carles Rodrigo, geógrafo de profesión y de vocación, es un valenciano de las tierras bajas que ha subido hasta aquí desde Valencia y ha sentido la fascinación por el Rincón de Ademuz. Antes de ponerse a escribir ha leído todo o casi todo lo que había ya escrito sobre esta tierra, que no era mucho. Y, lógicamente, le ha sabido a poco. Por eso, animado por la curiosidad del saber y el conocer, ha viajado y visitado hasta el último paraje... [...] Ha convivido con las gentes, ha establecido contactos que luego se han traducido en amistades, y al final, ha acabado sintiéndose él mismo un miembro más de esta colectividad, con la que ha adquirido un compromiso muy personal”. Prueba de ello es este libro, cuya “intención rebasa la mera transmisión de conocimientos y vivencias para adentrarse en el terreno de las propuestas que puedan mejorar las condiciones de vida de las gentes del Rincón (de Ademuz)”, termina diciendo el prologuista.

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Portada del libro "El Rincón de Ademuz: análisis geográfico comarcal" (Valencia, 1998),  obra de Carles Rodrigo Alfonso. Tamaño 17x24 cm; 252 páginas (2015).

            El libro resulta ser todavía “el más actual y completo que jamás se haya escrito” sobre el tema en la comarca, pues además de analizar de forma pormenorizada la geografía de la zona en relación con la historia, la actividad económica y la demografía, establece un amplio abanico de proposiciones, que son las que vamos a permitirnos exponer y analizar a continuación. Hace poco volví a releer algunas páginas de este libro, las relativas a las propuestas de futuro y las conclusiones;[1] pues es en el periodo invernal, estando bajo mínimos, cuando más se evidencia la severa realidad del Rincón de Ademuz, su retraimiento y orfandad.


            Propuestas de futuro para el Rincón de Ademuz.
            El autor comienza por reconocer la enorme dificultad que entraña “la elaboración de un proyecto de futuro para el Rincón (de Ademuz)”, al tiempo que justifica el esfuerzo que ello supone por dos razones básicas, de un lado “una nueva actitud desde la administración” y de otro, “por el empeño de al menos un sector de residentes”.
            No cabe duda que la administración autonómica ha cambiado su forma de ver y percibir ese trozo de territorio valenciano situado fuera de su provincia, entre Cuenca y Teruel, prueba de ellos son las cuantiosas inversiones públicas habidas en los últimos años en la comarca. Pero también cabe reconocer que la actitud de los propios rinconademucenses hacia su tierra ha variado, desde la resignación y la apatía de los años inmediatamente posteriores a la gran emigración de los años sesenta hasta las posturas más activas y entusiastas de hace unos años, incluso de la actualidad. Este “sector de residentes” está formado por gente de edad intermedia, muchos de ellos padres con hijos pequeños o en la adolescencia, conscientes de que ésta es su tierra y de que quieren vivir aquí; y ello no sólo porque la aman, sino porque creen en sus posibilidades de desarrollo, convencidos de que aquí también se puede vivir y prosperar.
            El autor justifica el diseño de un “plan comarcal de actuación” basándose en esta voluntad de vivir en la zona de cierta parte de la vecindad rinconademucense, propósito que debería establecer “los objetivos, las estrategias y las acciones para conseguirlos”. Ciertamente, el plan que propone no es más que un marco teórico, aunque sólidamente asentado en “el análisis de la actual situación de la comarca y en las circunstancias que han conducido a ella”, lo que supone un profundo conocimiento de “su problemática y sus posibilidades”. El propósito último del proyecto es “estabilizar el actual volumen de población” en la zona, incluso “conseguir un ligero incremento de esta población residente”, rejuveneciendo su media de edad. ¡Ahí es nada, que diría el clásico! Ello nos da entender que el autor ha detectado el problema capital de la comarca, cual es la despoblación, efecto y consecuencia a su vez de sus características generales: montañosa, rural, escasamente poblada y remota. La cuestión del despoblamiento ha sido puesta también de relieve por el estudio que conocemos como “Serranía Celtibérica” de España (2013), territorio parejo al de una Comunidad Autónoma española, ubicado en pleno Sistema Ibérico y enmarcado por tres capitales de provincia –Soria, Teruel y Cuenca-, con una superficie de 63.102,97 km2, habitado por 503.566 habitantes, lo que supone una densidad de población de 7,98 hab/km2, cifra análoga a la que poseen la zona de Laponia en los países escandinavos.[2] La comarca del Rincón de Ademuz se halla incluida en el territorio de la Serranía Celtibérica, pero su densidad de población es todavía más baja, pues apenas alcanza los 6,79 hab/ km2, lo que evidencia una dramática situación demográfica.

Densidad de población de los municipios del Rincón de Ademuz (2013).
Municipio
Extensión
(km2)
Población (habitantes)
Hombres/Mujeres
Densidad
Población (Hab/km2)

ADEMUZ
100,66
1.203 (640/563)
11,95
CASASALTAS
15,89
159 (83/76)
26,99
CASASBAJAS
22,61
213 (111/102)
9,42
CASTIELFABIB
106,27
262 (129/133)
2,46
PUEBLA DE SAN MIGUEL
63,72
75 (43/32)
1,17
TORREBAJA
4,82
445 (235/210)
92,32
VALLANCA
56,49
159 (88/71)
2,81
TOTAL
370,46
2.516 (1.329/1.187)
6,79 hab/km2
Datos de población tomados del INe (2013). Elaboración propia.

            Consciente de los déficit de la comarca, el autor advierte que las propuestas anteriores deberían completarse “con un crecimiento del nivel y calidad de vida”, para lo cual debiera estimularse “el desarrollo de un sistema productivo eficiente”, lo que supondría aumentar “la ocupación laboral” y “la dotación de todo tipo de servicios, incluidos los culturales”.
            De todo lo anterior puede deducirse que la ubicación geográfica de la comarca –zona de montaña, escasamente poblada y rural- se halla relacionada con la demografía y la elevada media de edad de sus habitantes, lo que a su vez explica la necesidad detener la despoblación, asentando la gente a la tierra y potenciando el sistema productivo, aumentando la ocupación laboral, el incremento del nivel de vida y la calidad de los servicios, entre los que deben incluirse los relacionados con la formación y la cultura.


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Paisaje del Rincón de Ademuz (Valencia), con detalle de una barraca tronco-cónica de piedra en seco en primer plano  y el Pico Castro al fondo (897 m), 2006.

            Previamente a cualquier otra consideración, el autor establece que todo “plan de actuación debe favorecer un modelo de desarrollo sostenible e integrado”, evitando “el agotamiento o empobrecimiento de los recursos locales” y completando “las diferentes actividades y sus efectos multiplicadores”. De ahí que todo plan sobre la zona deba contener factores como el sostenimiento y la unificación de los recursos. Respecto a los criterios básicos para el desarrollo del plan de actuación, nos propone las medidas siguientes –que pueden verse como la sistematización de una tormenta de ideas-:

** 1] Cooperación intermunicipal, para afrontar los problemas comunes derivados de la baja demografía: implantando formas de gestión mancomunada.
** 2] Ordenación del territorio municipal y comarcal, reformulando los usos del suelo, por ejemplo.
** 3] Explotación preferente de los recursos potenciales de la zona: entorno natural, actividades agrarias y forestales, recursos humanos, patrimoniales y culturales.
** 4] Potenciación del medio ambiente, principal recurso de la comarca: limitando el impacto ambiental de las actividades económicas, el consumo del suelo y la generación de residuos.
** 5] Renovación de la estructura socioeconómica: modernizando las actividades agropecuarias y su comercialización, fomentando de actividades agropecuarias alternativas, manteniendo, recuperando y conservando el medio natural (forestal), desarrollando la red turística, fomentando una pequeña infraestructura industrial y comercial local, implantando nuevas tecnologías de comunicación y mejorando las existentes.

            Expuestas las medidas para el desarrollo del plan de actuación, que no es poco, surge la pregunta, ¿cómo se hace todo esto, de donde deben provenir las fuentes de financiación para llevarlas a cabo? La exposición de las medidas propuestas, sin embargo, es básica, ya que supone un estudio previo de la situación, un diagnóstico y una propuesta de tratamiento –cual si la comarca fuera un paciente, alguien o algo enfermo-. Respecto a la “Cooperación intermunicipal”, resulta evidente que para afrontar los problemas de la despoblación no queda otra solución que asociarse para la gestión de los servicios comunes: gestión municipal, recogida de residuos sólidos urbanos, abastecimiento de aguas, etc. Baste observar que para las municipales en algunos pueblos ya está resultando difícil encontrar personas con que completar las listas electorales, hasta el punto que de seguir la dinámica demográfica todos nuestros pueblos acabarán siendo concejos abiertos. Pongámonos la mano en el pecho y seamos sinceros, ¿es preciso mantener siete ayuntamientos para gestionar un territorio de 370 km2 habitando por apenas 2.500 habitantes? En realidad son menos, ya que una parte de los censados pasan la mitad del año fuera de la comarca. Sigo preguntando, ¿no sería mejor habilitar un edificio ya existente en alguno de los siete municipios comarcanos donde ubicar la gestión conjunta de todos ellos? Con los medios telemáticos actuales ello sería factible. Esto no significaría pérdida de la identidad municipal, pues cada municipio podría y debería seguir siendo él mismo, generando un gran ahorro en todos los ámbitos, tanto en recursos humanos como en infraestructuras, luz, calefacción, refrigeración, mantenimiento, etc. Lógicamente, el personal sobrante habría que reconvertirlo... Yo no sé cómo ni de qué manera, habría que pensarlo. Pero resulta evidente que no podemos seguir consumiendo un producto que podemos comprar por la tercera parte de lo que nos cuesta producirlo. Conste que no estoy diciendo de la desaparición física de los municipios, como se ha realizado en otros lugares de la Unión Europea, sino de la gestión conjunta de los recursos administrativos municipales de la comarca. Aunque es evidente que en España sobran Ayuntamientos, ya que de los 8.116 actualmente vigentes, 1.070 poseen menos de 100 habitantes. A tenor de la dinámica demográfica cabe pensar que en el curso de los próximos cinco-diez años algunos de los pueblos de la comarca se encontrarán entre esos ayuntamientos españoles con menos de un centenar de habitantes, lo que pondrá en entredicho su continuidad como entidad municipal. Esto ya sucedió en los años cuarenta del siglo XIX, en que Torrealta, pueblo con consistorio y término propio tuvo que adscribirse al más próximo, Torrebaja, por no reunir los 30 vecinos que marcaba la ley. 


Un paso más sería la constitución de un Pleno de la Mancomunidad, a modo de Ayuntamiento Comarcal, en el que cada municipio tuviera uno, dos o más representantes, en función de su extensión y censo. En cualquier caso, la Mancomunidad “debería tener capacidad de actuación en aquellas cuestiones que sobrepasan el ámbito municipal y con ello superar el problema de las escasas dimensiones demográficas municipales”; pues el problema sigue siendo el mismo, la baja densidad de población (6,79 hab/km2). Las funciones básicas de esta entidad supramunicipal debieran ser, “la gestión compartida en cuestiones relacionadas con la ordenación del territorio, la promoción económica, la dotación de servicios y la política cultural”. La expresión práctica de estas cuestiones podría estar en la creación de una Agencia de Desarrollo Local eficiente y sus funciones prácticas: información, formación, asesoramiento, gestión-tramitación, empleo, etc.


Corrales y parideras en el camino de Val de la Sabina a Sesga en Ademuz (Valencia), 2003.

          Respecto a la “ordenación del territorio municipal y comarcal”, el asunto se hace especialmente necesario en lo que hace a las actividades agrícolas, ganaderas e industriales. No puede ser que cada municipio tenga su poligonito industrial, de la misma forma que ciertas actividades industriales no pueden desarrollarte dentro del casco urbano. Me consta que en un pasado reciente hubo intentos por parte de los ayuntamientos locales de construir un espacio comarcal dedicado a las actividades industriales que actualmente tienen lugar en la zona o pudieran desarrollarse en el futuro. Pero no fue posible, cada municipio quiso arrimar el ascua a su sardina y no hubo entendimiento, prevaleciendo la mentalidad localista y aldeana de siempre... Torrebaja construyo su Parque Artesanal en Los Llanos y Ademuz anda en la delimitación del suyo.

            Respecto de la “explotación preferente de los recursos potenciales de la zona”, el autor estima que estos son el entorno natural, las actividades agrarias y forestales, los recursos humanos, así como los patrimoniales y culturales. No resultará difícil ponerse de acuerdo en que el “entorno natural”, digamos el medio ambiente, los cielos despejados y las aguas abundantes de que hablaba Cavanilles (1797), constituye el mayor potencial de nuestra comarca. Lo primero es valorar estos recursos, lo segundo delimitarlos y protegerlos, para finalmente explotarlos. El proceso ha comenzado con la delimitación y declaración de ciertas áreas de especial interés, como el Parque Natural de Puebla de San Miguel, en el que se incluyen zonas específicas como el “Mirador de Mirar Bueno” y “Las Blancas”[3] o la delimitación de la “Muela de los Tres Reinos” como Paraje Natural Municipal,[4] a los que deberán seguir otros. Las actividades agrarias y forestales han constituido los recursos económicos tradicionales del sector primario en la zona, lo que se hace evidente recorriendo las distintas zonas del regadío y en el secano de nuestros municipios. El sentir general, sin embargo, es que la agricultura y la ganadería no son rentables, lo que justifica su abandono y casi desaparición como actividad económica en la zona. Pero es justamente la tarea agraria y ganadera las que mantienen casi en exclusiva la economía de ciertos municipios, aunque residualmente. En relación con lo que estamos comentando hay unas palabras de Iñiguez Ortiz (1924), que resulta perfectas, además de premonitorias, para definir la situación del Rincón de Ademuz y la causa de sus problemas:
  • Los países de suelo pobre y clima ingrato, cuando no son mineros o industriales, tienen una producción escasa que fatalmente limita el número de pobladores. Cuando en esas regiones la natalidad supera la mortalidad, emigra el exceso de población en busca de sol y de pan; y si nuevas fuentes de producción y riqueza no modifican la economía del país, transcurren los años y los siglos sin que inmigre ningún grupo de familias.[5]

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Detalle de carro de varas con ruedas adaptadas en Ademuz (Valencia), 2003.

            Nuestra zona no es minera ni industrial, su suelo es pobre y escaso, excepto en las zonas de regadío, y el clima poco grato, típicamente continental: veranos cortos y calurosos e inviernos largos y fríos. La producción fue siempre escasa, y la economía familiar y de sobre vivencia. Dichas circunstancias limitaron siempre el número de habitantes, hasta el punto de que en el siglo XVII la población era similar a la actual, incluso algo superior. Sólo en los años veinte del pasado siglo XX la zona alcanzó su clímax poblacional, con algo más de 11.000 habitantes (1920). Los recursos se hallaban entonces al borde de la explotación, con todas las tierras susceptibles de cultivo roturadas, incluso las laderas de cerros y montañas. Fue en ese tiempo cuando la natalidad superó la mortalidad, siendo este el motivo y el comienzo de la emigración del exceso de población en busca de pan, antes que de sol y de cielo. Hubo un momento en los años cuarenta y cincuenta en que la producción y exportación de manzanas autóctonas supuso la posibilidad de una fuente de riqueza impensable, aunque la situación duró poco, ya que la coincidencia en el tiempo con el desarrollismo español de los años sesenta y la creación de grandes zonas de cultivo propiciaron la emigración masiva de estos pueblos, y su vaciamiento. La extensión del minifundio y el arraigado sistema de producción familiar impidieron su adaptación a las nuevas exigencias de producción y comercialización...

            Sigue diciendo:
  • En estas condiciones se encuentran muchos valles de la cordillera ibérica. Gentes fecundas y dotadas de enorme vitalidad, sin más ingresos que los limitados de la agricultura y la ganadería, cada año envían al llano, a las ciudades o a América numerosos emigrantes sin recibir en su seno otros elementos extraños que algún comerciante, el maestro de escuela y el sacerdote, todos los cuales influyen algo en la cultura, pero casi siempre son incapaces para modificar las ideas y sentimientos ancestrales.[6]

            Si leemos con atención veremos que está retratando la situación de la celtiberia en general y de nuestra comarca en particular. Pues ese fue el comienzo de la emigración a las grandes ciudades españolas y a América.[7] Comerciantes, maestros, médicoS, sacerdotes... fueron prácticamente los únicos elementos foráneos que recibían las cerradas comunidades rurales de entonces. Los emigrantes que marcharon a las ciudades en su mayoría no regresaron, fue un viaje de ida; sólo algunos de la emigración americana retornaron; en cualquier caso su influencia fue insuficiente “para modificar las ideas y sentimientos ancestrales” de nuestras gentes. Estamos diciendo, obviamente, de la emigración de los años veinte y treinta del pasado siglo. La de la segunda mitad de la centuria, años cincuenta, sesenta y setenta tuvo otras características, pero en el fondo fue lo mismo. La mayoría de los que se marcharon a Europa regresaron a España, pero los que marcharon directamente de los pueblos a las ciudades, no volvieron, o lo hicieron ya jubilados.

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Acceso de corral en Casasaltas (Valencia), con detalle de un cubo de plástico a la entrada (2003).
           Sánchez Jiménez (1975) lo dice de otra manera, pero al fin resulta lo mismo:
  • Cuando la libertad no es posible porque no hay opciones y la seguridad se enrarece porque falla el trabajo o las perspectivas de futuro, el espacio en que se vive se vuelve inhóspito y consiguientemente el hombre emigra. A pesar de todo, el despoblado continúa manteniendo su personalidad también hoy en que el porvenir de la vida rural cambia... [...] Las formas de vida rural están en transición o cambio, pero no es el agricultor ni el hombre rural el principal responsable de la crisis de la agricultura en una coyuntura concreta que él no ha producido, ni controlado ni apenas colaborado en su desarrollo.[8]


A propósito de la emigración, uno no puede por menos que preguntarse, ¿por qué se marchó realmente la gente de nuestros pueblos, cuáles fueron los motivos sustanciales que les empujaron al éxodo? El mismo autor anota las causas y factores más o menos relevantes de emigración, distribuyéndolos entre “sociales o parasociales” y “económicos”, según un estudio previo referido a la provincia de Segovia (Roberto Sancho Hazack, s/f)):


Factores más relevantes de emigración

Sociales o parasociales
Económicos
Deseo de que mejoren los hijos
Dificultades económicas personales
Dureza de la vida del campo
Deseo de ganar más
Falta de ambiente “agradable” en los pueblos
Falta de trabajo o irregularidad del mismo

Factores menos relevantes de emigración

Sociales o parasociales
Económicos
Malas condiciones de vivienda
Irregularidad de ingresos
Deseo de estar con otros familiares ya emigrados
Irregularidad de las producciones
Poco cariño por la agricultura

Poco cariño por el pueblo

Elaboración propia: tomado de Sánchez Jiménez (1975).

En líneas generales, en el cuadro propuesto pueden verse las causas y factores más relevantes de emigración en los años sesenta y setenta en España.[9] Hoy habría que revisarlos, incluyendo entre las variables el factor edad y el estado social, y distinguiendo entre jóvenes y solteros, por un lado y entre adultos y casados con hijos, por otro. Entre los primeros, las causas y factores de emigración podrían encontrarse en la “Dureza de la vida del campo”, el “Poco cariño por la agricultura”, dada su escasa rentabilidad, la “Falta de ambiente agradable en los pueblos”, incluyendo en este apartado la dificultad para relacionarse y de encontrar pareja, y el “Deseo de ganar más” –por este orden-. Entre los últimos, quizá sean el “deseo de que mejoren los hijos” y la “falta de trabajo o irregularidad del mismo” las causas y factores que les llevan a emigrar. Para comprobarlo, cabría hacer un estudio al respecto en la zona...






[1] RODRIGO ALFONSO, Carles. El Rincón de Ademuz: análisis geográfico comarcal, Valencia, 1998, pp. 226-240.
[2] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El Rincón de Ademuz y la “Serranía Celtibérica” de España (y II), del lunes 5 de enero de 2015.
[3] ID. “Las Blancas” de Puebla de San Miguel (Valencia), del lunes 15 de septiembre de 2014.
[4] ID. “La Cruz de los TresReinos”, historia y mito en el paisaje, del miércoles 15 de octubre de 2014.
[5] IÑIGUEZ ORTIZ, Mariano. “Ritos celtibéricos. Las fiestas de San Pedro Manrique. I: La hogueras de San Juan. II: Las móndidas”, Sociedad Española de Antropología, Actas y Memorias, 3, Madrid, 1924, p. 57. Citado por BURILLO-CUADRADO, Mª Pilar, BURILLO-MAZOTA, Francisco y RUIZ-BUDRÍA, Enrique. Serranía Celtibérica (España). Un proyecto de Desarrollo Rural para la Laponia del Mediterráneo, Instituto Celtiberia de Investigación y Desarrollo Rural, Campus de Teruel, Parque Arqueológico de Segeda, Servicio de publicaciones de la Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 2013,
[6] Ibídem.
[7] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. De Torrebaja a los Estados Unidos de América en los años veinte, del jueves 13 de diciembre de 2013.
[8] SÁNCHEZ JIMÉNEZ, José. La vida rural en la España del siglo XX, Editorial Planeta, Barcelona, 1975, pp. 6-7. 
[9] Ibídem, p. 86.