domingo, 26 de febrero de 2012

LAS BARRACAS DE PIEDRA DE MAS DEL OLMO, PARADIGMA DE RIQUEZA PATRIMONIAL LOCAL

 Aproximación al conocimiento de las construcciones protohistóricas de tradición celta en el Rincón de Ademuz.
 

Quitad de los corazones el amor por lo bello, 
y habréis quitado todo el encanto a la vida”.
Jean Jacques Rousseau (1712-1778),
filósofo francés.


            I.- A modo de introducción.
       Quizá pueda parecer grandilocuente el epígrafe del título, al permitirme definir como “riqueza patrimonial local” al conjunto de construcciones de piedra esparcidas por el secano; y todavía más al atreverme a calificarlo de “histórico-artístico”... Sin embargo, si nos atenemos al concepto, por “Patrimonio histórico-artístico” se entiende “el conjunto de monumentos y objetos cuyo valor les hace merecedores del interés y cuidado de sus poseedores, por lo general un pueblo, comarca", ciudad o país. Además, en sentido antropológico –y también sociológico- por “Patrimonio” cabe entender “el conjunto de bienes espirituales, culturales y materiales vinculados a un grupo social o clase de personas en un momento dado”. Bajo esta perspectiva, las barracas de piedra en seco y otras construcciones similares –paredones de los bancales, cijas y parideras- constituyen una singular heredad comarcana, digna de ser reconocida, valorada y divulgada como propia, perteneciente a nuestra más directa tradición agropecuaria -agronómica, campesina y rural-.
            Ciertamente, no es la primera vez –y espero tampoco sea la última- que escribo acerca de este tema tan desconocido como apasionante, como son las construcciones de piedra en seco de la comarca... La primera vez que dije sobre el asunto fue en una sección fija que escribía los jueves en el Diario de TeruelDesde el Rincón de Ademuz (1995-99), que acabó siendo el título de mi primer libro (2000)-; lo más impactante de aquellos sencillos artículos fueron las imágenes de las barracas que allí se reproducían, junto con el texto, hasta el punto que muchos lectores se sorprendieron al ver que aquellas humildes construcciones daban para tanto comentario.[1] Pero todo hay que decirlo, el primer sorprendido fui yo mismo, al descubrir que nadie hasta ese momento se hubiera fijado en la riqueza arquitectónica y plástica de esta muestra singular de nuestro patrimonio, a la vez que herencia y usufructo.
            Prueba de mi interés por las barracas es que aquellos primeros artículos en el diario turolenses fueron incluidos en el mencionado libro, allí se cifraban las referencias bibliográficas, a la vez que hacía un recorrido por distintos lugares de la comarca, desde el barranco del Charcal y Las Clochas, hasta la Loma del Romance, en el entorno de Mas del Olmo, término de Ademuz (Valencia).[2] Aquellos escritos fueron ampliándose con el tiempo, dando lugar a nuevas publicaciones, haciendo extensiva la investigación a otros términos de la comarca.[3]-[4] Valgan las reseñas bibliográficas citadas como precedente de la actual exposición.

Barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), fachada meridional.

Vista de Javalambre (izquierda), con las cumbres nevadas y los cerros Gavilán y Calderón (derecha).

            II.- Las barracas de piedra de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            Como es sabido, Mas del Olmo es una de las tres aldeas de Ademuz, junto con Sesga y Val de la Sabina... También fueron aldeas de Ademuz: Torrealta, Casasaltas, Casasbajas, Puebla de San Miguel y Vallanca, pero el proceso de división que sufrió el Rincón de Ademuz desde finales del siglo XVII propició la separación de estos núcleos urbanos, que se segregaron de su término matricial con un territorio municipal propio.[5]
            Durante el trabajo de campo previo al estudio de la iconografía mortuoria en el cementerio de Mas del Olmo,[6] hablamos con el señor Marcos –me refiero a Marcos Novella Aparicio (Mas del Olmo, 1938), pedáneo del lugar-; en aquella entrevista acordamos subir de nuevo a la aldea, para ver algunas barracas de piedra existentes en el entorno. Con esta confianza le llamamos un día de finales de febrero del año en curso, para concretar nuestra visita. De esta forma, una preciosa y despejada mañana subimos a la aldea, atravesando el puente del Sotillo, vía Val de la Sabina... El señor Marcos nos esperaba en las naves de ganado que posee, en uno de cuyos recintos estaban restaurando el tejado. Nuestro guía es un hombre mayor, septuagenario, enjuto de carne, afable y complaciente; suele ir tocado con una gorra de visera, y lleva más de dos décadas atendiendo y sirviendo a la aldea y a sus vecinos como pedáneo, independientemente del color que gobierna en la Villa: Sí, comencé como Martirián y aquí continuo, hasta que Dios quiera... –dice sonriente-.[7]
            Tras de visitar las naves, durante cuyo recorrido el señor Marcos nos explica la problemática del negocio ganadero, montamos en su “todoterreno” para ir a visitar algunas de las barracas del término, para lo cual pone rumbo a poniente... El camino es de tierra en mal estado, con muchas piedras y arroyadas. El paisaje, sin embargo, es espléndido; bajo un cielo azul intenso rodamos un buen trecho entre pinos carrascos (Pinus halepensis) y negrales (Pinus nigra), producto de las reforestaciones de los años cincuenta. El terreno por el que circulamos es muy calizo, blanquecino, escasamente nutritivo para el crecimiento del pinar, que se muestra raquítico y amarillento. La sequía también le afecta, pese a ser árboles resistentes a las heladas y a la falta de agua. Los negrales, con su forma de abeto, aparecen infestados por la procesionaria, bien patente en las sedosas bolsas blancas donde se guarecen las orugas. El año, además, viene seco, ha llovido poco este otoño pasado, y la nevada de enero apenas cuajó... Atravesamos varias zonas de barbecho y otras de sembrado, donde crecen escuálidas matas de cebada y centeno: Si no llueve esta primavera puede darse por perdida la cosecha, menos mal que tenemos los seguros... –comenta el señor Marco-. Con todo, y pese a la mecanización, la vida del agricultor sigue siendo precaria en estos pagos, siempre pendiente de la climatología...

Sembrados en la zona de La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).


            Una barraca en la zona de La Batalla:
            Entretenidos por la conversación y el generoso paisaje arribamos a una partida de monte llamado La Batalla, al sur oeste de Mas del Olmo, término de Ademuz. Descendemos del vehículo y nos encaminamos un trecho por entre pinos y labradas, a la izquierda del camino, hasta una construcción de piedra en seco que hay al fondo. Se trata de una típica barraca de piedra con dos entradas; aunque vista con detenimiento se trata más bien de dos casetas adosadas -una a la derecha (menor) y otra a la izquierda (de mayor tamaño)- que comparten la medianera, aunque con cúpula independiente. Bueno, en realidad se trata de una falsa cúpula, como veremos... Al respecto de la barraca, comenta nuestro acompañante:
  • <Esta barraca tiene una historia parecida a aquella que te conté del propietario que no quiso participar en su construcción... Sí, cuando los demás le invitaron a colaborar él, por alguna razón, no quiso. El caso es que en cierta ocasión estaban segando y se preparó una buena tormenta de verano, con granizo... Todos los que había por allí corrieron a refugiarse en la barraca –incluyendo la mujer y los hijos de aquél que no quiso participar-; pero al hombre no le dejaron entrar y tuvo que pasar la tormenta bajo la albarda... Sí, no le estuvo mal la lección... En esta barraca sucedió algo parecido, sólo que al no querer colaborar en la construcción de la grande le dejaron hacer otra al lado, adosada; de ahí las dos entradas...>

            La partida donde asientan las barracas responde a la geología terciaria -como de hecho es toda la zona- con el suelo reseco y blanquecino, del que emergen generosas las lajas de piedra con las que se levantaron las chozas: circunstancia que afecta a la totalidad de construcciones de este tipo, erigidas de facto con los materiales más inmediatos. Rodeadas de pinos, sabinas y matojos de romero, la edificación se orienta al levante y posee planta cuadrangular... Las entradas –pues ya vimos se trata de dos barracas adosadas- comparten la medianera, pero no la cúpula. La de la derecha pose menor altura y su bovedilla resulta aplanada respecto a la mayor, que queda a la izquierda, aunque ambas poseen una buena losa plana como dintel. Las piedras que las conforman son grandes y rústicas, equilibradas por otras planas de menor tamaño. Las entradas son abarquilladas, más anchas en la base que en la parte alta, y como dijimos dinteladas. Por su parte exterior, lo que son las fachadas laterales, aparecen con una ligera inclinación convergente, mientras que por la parte posterior (poniente) se adosan al terreno.

Barracas de piedra en La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), fachada oriental.

            Según comenta nuestro guía:
  • <Estas barracas fueron construidas por los mismos propietarios de las fincas, para tener un lugar donde guarecerse cuando venían a labrar, en las siembras (otoño), o durante la siega (verano): aquí guardaban también el hato, guisaban, comían y descansaban, pues aquí se está muy fresco cuando aprieta el sol; incluso metían animales... Claro, porque no podían ir y venir de continuo a la aldea, a veces pasaban aquí varios días, una semana o más... Sí, ya te digo que las construían los propios vecinos, que siempre han sido muy mañosos con la piedra, pero yo nunca he visto construir ninguna, y ya tengo setenta y cuatro años cumplidos...>
Barraca de piedra en La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), vista suroriental.

            Ciertamente, los lugareños han sido habilidosos canteros -al menos lo eran en otro tiempo-, prueba de ello son estas chozas y también las viviendas, casas y pajares de Mas del Olmo, donde abunda la piedra careada en esquinas y portadas. Desde el punto de vista tectónico, la mayor curiosidad se halla, sin embargo, en el interior... Las paredes se elevan directamente sobre el piso, sin cimentación alguna, primero rectas, para empezar a curvarse hacia el interior a partir del metro de altura, de forma que las lajas van aproximándose hasta el techo, cual las escamas de un gran pez antediluviano fosilizado, para formar la falsa cúpula; al exterior, la bovedilla aparece cubierta con grandes losas planas en su parte cimera. Decíamos que la planta de la construcción es cuadrangular, pero la cúpula resulta redondeada, lo cual se consigue colocando grandes losas planas en los ángulos, a modo de rústicas “pechinas”, como soporte del anillo que forma la seudo cúpula.
            Para comprender bien el sistema constructivo hay que entrar y salir de la barraca, comparando la pared recta o semirrecta del exterior con la enteramente curvada del interior... Veremos así que en realidad hay dos paredes, recta (al exterior) y curvada (al interior), con un relleno de piedras entre ambas, que sirven como contrapeso y sujeción a las lajas voladas. De hecho, los muros son muy gruesos; así sucede también en las construcciones románicas...
            Como se dice arriba, las barracas que estamos viendo se apoyan una contra otra, compartiendo medianera, mientras que por la parte posterior se afirman contra el talud. Vistas desde atrás, las falsas cúpulas se hacen más aparentes, en tanto su parte más alta se cubre con una losa plana a modo de remate, llamada “copete”. En cualquier caso, la construcción se muestra perfectamente armonizada en el ambiente rural de alta montaña, tanto por su hechura como por el tono grisáceo de sus piedras: rodeada de pinos, sabinas y romeros... Al fondo, el horizonte lo recorta la imponente mole del cerro Calderón o Alto de las Barracas (1.839 m), el punto más elevado de la Comunidad Valenciana, que, en nuestra perspectiva, sin embargo, parece más alto que el propio Javalambre (2.018 m), que se halla detrás, cuya cumbre centellea con las nieves que le cubren. 

Barraca de piedra en La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), vista desde atrás.
Detalle de la falsa cúpula en una barraca de piedra en La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Detalle del interior de una barraca de piedra en La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            Dejamos el lugar de la barraca y volvemos al sendero, camino de otra barraca...

            Una barraca en la Hoya de los Herreros:
            Continuamos el camino en dirección suroeste, y arribamos a la “Hoya de los Herreros”, donde visitaremos otra de estas construcciones. La nueva barraca se avista en la distancia, pues se halla en una zona despejada, junto al camino. Se trata de una enorme masa pétrea de planta rectangular, con la fachada de entrada orientada australmente.
            Aunque de base rectangular, la construcción aparece redondeada en las esquinas superiores; hecho que se completa en la parte más alta, donde alcanza su cima la falsa cúpula. La entrada posee forma abarquillada, como suele ser común en la mayoría de construcciones de este tipo, con la parte superior más estrecha y cubierta por una gran piedra triangular como dintel. En la fachada meridional –donde decíamos se abre la entrada- hay una pequeña oquedad, resultado de haberse desprendido algunas piedras. Dicha “herida” -si no se le pone pronto remedio- podría ser la causa de la destrucción del edificio... Por lo demás, posee las mismas características constructivas que la anterior, aparte de su monumental forma y dimensión.
            Su altura media, sin contar la falsa cúpula, sobrepasa los 3 metros. El largo, medido en su fachada principal, alcanza los 6 metros, por 3,5 de ancho en las laterales, lo que supone un volumen superior a los 60 m3.

Vista frontal de una monumental barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Detalle del interior de una barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            Al interior, llama la atención la disposición de los “replomos”, pequeñas piedras equilibrando las lajas, y los voluminosos bloques de las equinas (“pechinas”), sobre las que se apoya la falsa cúpula; pues desde estos ángulos las lajas internas van aproximándose, para formar la techumbre, cuya parte central aparece cubierta por planchas todavía mayores.
Detalle de la parte posterior de una monumental barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            Dejamos el lugar de la barraca y volvemos al sendero, camino de otra barraca...

            Otra barraca en la Hoya de los Herreros:
            Siguiendo un trecho por el mismo sendero arribamos a otro punto de la misma partida, igualmente de labrantío, donde destacan los paredones que sujetan las terrazas. Se trata de verdaderas murallas de piedra, basadas en lajas de todos los tamaños, que fueron colocadas una a una, pacientemente, en largas jornadas, cuando el tiempo tenía otro valor...
            Desde la cima del monte, en su mayor parte festoneada de pinos, el vallejo desciende en suave pendiente hacia levante. Mayormente, los terraplenes se hallan dispuestos horizontalmente respecto al eje del valle; algunas de las piezas están sembradas de cereal -cebada y centeno, pues el terreno, pese a los abonos, no da para más-; otras aparecen pobladas de almendros, y las menos se hallan en barbecho. Son tierras pobres, seguramente las últimas que se roturaron en los postreros momentos de expansión agrícola en la zona, hecho que tuvo lugar en el ínter siglo XIX-XX (1920).[8]
Barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            

La barraca que venimos buscando se ubica en la parte media de una finca cultivada, recostada por su parte posterior contra el terraplén del fondo. Posee forma alargada, con la delantera orientada hacia levante y la entrada descentrada hacia la derecha. Mientras el frontis y la fachada izquierda (meridional) lucen un suave tono dorado, la septentrional y la cobertura muestran aspecto pardo... Las fincas del entorno, y la propia barraca, son propiedad de nuestro guía:
  • <Sí, estas fincas pertenecieron a los abuelos de mi mujer, que eran herreros... Todas esas paredes que se ven -de alto en bajo- las levantó él, poco a poco, piedra a piedra, eso tengo entendido: al hombre le llamaban Miguel Aparicio Tortajada y era el padre de la madre de mi mujer; aunque yo siempre le he oído nombrar como “el abuelo herrero”. Ya ves, los portillos se están desmontando, pero ya no resulta rentable repararlos... Los almendros de la parte media, también son míos... En la barraca se quedaban a dormir los jornaleros, peones o braceros que subían de Ademuz a segar: aquí guardaban el hato y se hacían las comidas, porque el tiempo de siega pasaban varios días en la zona, había mucho que segar y entonces todo se hacía a base de corbella...>

            Al aproximarnos a la barraca vemos se trata de una construcción similar a las descritas, basada en piedra seca, la entrada en un lado de la fachada y con una gran laja plana por dintel. La entrada posee una portezuela de tablas desvencijada, pero ha sido colocada después, ya que este tipo refugios carecen de puerta... Vista desde el abajo, observamos que el fondo de la barraca se adosa ciertamente al terraplén posterior, que continua en un sólido muro hacia la izquierda, formando ángulo recto con la caseta. Desde la finca de arriba puede observarse mejor la falsa cúpula, cuya parte más alta se corona con una gran laja plana, el mencionado “copete”. Advertimos que desde esta posición, la barraca mira en dirección sureste, apuntando hacia las estribaciones de la sierra de Tortajada y la aldea de Sesga (Ademuz); en tanto que a nuestras espaldas, esto es, hacia el noroeste, quedan los enormes paredones de que decíamos, sujetando los abancalamientos; éstos progresan hacia la cabecera del valle, en cuya elevada cornisa predominan los pinos negrales.
            El interior de la barraca posee idénticas características constructivas que las anteriormente descritas, con la particularidad de poseer una pequeña hornacina cuadrangular en la pared del fondo, basada en cuatro losas planas perpendicularmente dispuestas. Por lo demás, las paredes internas poseen un zócalo recto de un metro o metro y pico de altura, a partir de cuya cota las lajas comienzan a aproximarse, volando unas sobre otras para formar la falsa cúpula.

Barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), fachada sur y oriental.

Detalle de la falsa cúpula de una barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Detalle del interior de una barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            Dejamos el lugar de la barraca y volvemos al sendero, camino de otra barraca...

Detalle de los paredones de piedra que sujetan los abancalamientos en una finca de la partida de  Hoya de los Herreros en Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).

            La barraca de la Majadilla:
            Desde nuestra actual posición, en la “Hoya de los Herreros”, cruzamos perpendicularmente en dirección norte, para entrar en el camino que conduce de la Loma del Romance a Mas del Olmo... Los pajares de la aldea aparecen al fondo del valle, que queda al oriente, cuyo horizonte cierra el cerro Gavilán y las cotas altas de la sierra de Javalambre. Durante el trayecto, el señor Marcos nos ilustra acerca de los problemas del cultivo en secano y su ancestral dependencia de la climatología:
  • <Si no llueve pronto, podemos dar la cosecha por perdida... Estas son tierras pobres, hay que dejarlas descansar un año, para barbecharlas al siguiente; barbechar es darle la vuelta a la tierra con la vertedera, poner abajo lo que está arriba, enterrar el rastrojo... Luego, para san Juan, binamos, y la hierba que ha crecido en mayo se mata al meter el cultivador; a eso le llamamos binar... Lo de arriba abajo, matar la hierba, remover la tierra, oxigenarla y esponjarla para que coja el agua. Y más adelante, para septiembre u octubre se echa el abono y se da otra reja, así queda la tierra lista para la siembra; después pasamos el rulo y echamos la simiente con la sembradora... Sí, tres, cuatro operaciones, lo que significa considerable trabajo y mucho gasto en simiente, maquinaria y gasoil; pues la tierra, si no la mueves está muerta que decimos...>

A la mano izquierda del camino por el que descendemos aparecen grandes fincas sembradas o en barbecho, donde el colorido de la tierra blanquecina, gris y parda se contrasta o cambia de tono con las ondulaciones del terreno y el momento del día. Así llegamos a una zona despejada de matojos, a la derecha de la pista, donde hay otra notable barraca:
  • <Aquí, en esta parte, es donde ponemos el estiércol cuando sacamos los corrales... Sí, tenemos bastantes ovejas, unas cuatrocientas cincuenta, de los que salen mil doscientos corderos al año, cada quince o dieciséis meses para ser más exacto: cada oveja pare uno o dos corderos, eso depende de la comida que tienen... Yo no he estudiado ni sé nada, sólo cuento con la experiencia... Pero mira, el que nazca macho o hembra no depende de la comida, sino de la luna: si las ovejas se cubren en creciente salen corderas, mientras que si es en menguante, salen corderos... No me preguntes por qué, pero es así...>
Barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), vista posterior.

            Fuera del área donde depositan el estiércol, el altozano aparece cubierto de matas de jedrea, romero y monte bajo, así como de pinos negrales, que resisten a duras penas la falta de agua y la peste de las procesionarias. Yendo hacia la ladera meridional, a los pocos pasos se divisa la cúpula de una hermosa barraca, la de más bella estampa que hayamos visto, y una de las mas conseguidas. Sin duda, el alarife que la construyó se esmeró en su labor, poniendo en ella todo su arte y experiencia y algo más, pues resulta difícil creer que cosa tan hermosa pueda ser concebida sin amor.
  • <A esta partida se la conoce como La Majadilla. La barraca era de uno al que llamaban “Oliva”, hijo de la “tía Piriquina”. Os he traído aquí porque ésta es una de las mejores barracas: no la más grande, pero sí la mejor; al menos así me lo parece...>
Barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).

            No se equivoca el señor Marcos, pues nos hallamos ante una joya... La barraca posee planta cuadrangular y una elevada y perfecta falsa cúpula... Lo más llamativo, sin embargo, es su frontis o fachada principal, que mira hacia el sur: la entrada carece del típico dintel recto visto en las barracas anteriores; en su lugar muestra un arco de medio punto, adovelado con nueve piedras rústicamente labradas en forma de cuña, para conformar la curva. Por delante de la entrada aparece una liviana pared, sujetando una placeta frente a la barraca...
            El interior del refugio es espectacular, con una alta cúpula conformada por el sucesivo aparejamiento de las lajas, que van progresando hacia arriba y adentro desde el zócalo recto que posee. El punto central de la seudo cúpula lo cierra una gran piedra plana, como es común en las demás construcciones, correspondiente al “copete” o piedra cimera. Propiamente, carece de cimientos, asentándose directamente sobre el suelo, con las basas adaptadas al terreno. En ésta, sin embargo, para igualar el piso se ha excavado cosa de un palmo en la base del muro izquierdo, pues en dicha parte se hallaba más elevado. Asimismo, llaman la atención las piedras de las esquinas, que sirven de rústicas “pechinas”, desde donde la pared interior comienza a curvarse, formando así el arranque del cerramiento. Las piedras varían en forma y tamaño, con predominio de las lajas planas y “replomos”, los pequeños cantos que contribuyen a la sujeción y el equilibrio de la estructura arquitectónica. El efecto visual de esta magnífica construcción es sorprendente, pues consigue armonizar lo útil con lo bello. 

Detalle del interior de una barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).

            III.- A modo de epílogo.
            Durante nuestro recorrido por las partidas de “La Batalla”, “Hoya de los Herreros” y “La Majadilla” de Mas del Olmo (Ademuz) hemos podido ver cuatro hermosas barracas -pero hay muchas más, grandes y hermosas-, cuyo común denominador es ubicarse en zonas áridas y estar levantadas con piedra  seca, esto es, sin ningún tipo de aglomerante. Su presencia, además de embellecer el entorno, humaniza el paisaje...
Dichas construcciones podemos encontrarlas también en otras partidas del término de Ademuz –Los Planos, Las Clochas, en el camino del Val de la Sabina a Sesga, en el Pinar Llano...-, así como en Casasbajas, Castielfabib y Vallanca. En todo caso, todas mantienen cierta unidad constructiva, tanto arquitectónica como estética, evocándonos los cucos, mollons o catxerulets valencianos, las barracas de viña en Cataluña –donde se las denomina barraquetes o cocons-; los bombos de Castilla-La Mancha, incluso los talayots y navetas de Baleares y las tagoras de Canarias, las narugas de Cerdeña, los antiguos templos en Malta, los boris o capitelles del sudeste de Francia... Alejándonos en el espacio y el tiempo, incluso puede verse ciertas similitudes en su fábrica con el misterioso oratorio paleocristiano de Gallarus en Irlanda (s. VI-XII).[9]
            Aunque el origen de este tipo de construcciones se remonta a la antigüedad –ver los enterramientos o tolos de Los Millares (Almería) o el tesoro de Atreo en Micenas (Grecia)-, las nuestras las datamos en el siglo XIX y principios del XX –aunque podría haber alguna más antigua-.
            La función básica de estas barracas era servir de refugio cuando se realizaban trabajos en el campo, propiamente durante la labranza y la siembra, y en la siega, épocas en que los agricultores debían pasar varios días o semanas lejos de la aldea. Asimismo, como refugio de pastores durante las tormentas... De ahí que las hallemos a cierta distancia de los núcleos urbanos, levantadas directamente sobre el suelo y adaptadas al terreno, con ausencia de cimientos. Las hay de planta redondeada, cuadrangular e irregular, variando también su forma y tamaño. La técnica constructiva es siempre la misma, una doble pared -recta la exterior y curvada o volada la interior, basada ésta en lajas planas, que se aproximan hasta conformar la falsa cúpula-; entres ambas paredes, que suelen tener gran grosor, para soportar la seudo cúpula, encontramos piedras de relleno. Propiamente, carecen de contrafuertes externos. Los “replomos” son los ripios o cantos pequeños que sirven para equilibrar las lajas y el resto del aparejo; asimismo, cabe mencionar la piedra cimera o “copete”, que no es más que el canto plano que cierra la cúpula.

Detalle de cultivos en la partida de La Hoya de los Herreros en Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).

            En suma: las barracas de piedra en seco visitadas, como el resto de construcciones del estilo en la zona, forman parte inexcusable del patrimonio arquitectónico, artístico y cultural del Rincón de Ademuz. Su censo y mantenimiento debería ser objetivo prioritario de los Ayuntamientos o de la Mancomunidad de Municipios, declarándolos con todo derecho bienes de interés local y protegiéndolos –su antigüedad, armonía y belleza así lo reclama-. Invitamos al lector a conocer las barracas de piedra en seco de esta parte del poniente valenciano, donde podrá comprobar la veracidad de nuestras afirmaciones y disfrutar del paisaje. Recordándole, no obstante, que el mejor visitante es el que no deja huella... Vale.




[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Acerca de las construcciones protohistóricas y de tradición celta del Rincón de Ademuz, en: Diario de Teruel, 27 de agosto a 3 de septiembre de 1997.
[2] ID. Acerca de las construcciones protohistóricas y de tradición celta del Rincón de Ademuz, en: Desde el Rincón de Ademuz, Valencia, 2007, pp. 109-117.
[3] ID. La barraca grande del Pinar en Casasbajas, en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2007, vol. I, pp. 267-271. Dicho artículo se divulgó primeramente en forma de conferencia, patrocinada por el Instituto Cultural y de Estudios del Rincón de Ademuz (ICERA), que tuvo lugar en el salón de actos del Ayuntamiento de Casasbajas, el martes día 28 de septiembre de 2004, a las 19:30 horas. Vid BLASCO JARQUE, F., Conferencia de ICERA: La barraca grande del Pinar, en: sección Noticias comarcales del periódico bimestral de información comarcal Rincón de Ademuz número 13, octubre-noviembre 2004, p. 5. Posteriormente, un resumen de aquella charla fue publicado en la sección Scripta Manent, de la revista trimestral de información histórica y cultural Ababol 45 (2006) 16-24.
[4] ID. La barraca del tío Josezón en Vallanca (Valencia), en: Del paisaje,..., Valencia, 2008, vol. II, pp. 343-345.
[5] ID. Frente al localismo celtibérico, proyecto de vida en común, en: Del paisaje,..., Valencia, 2007, vol. I, pp. 135-136.
[6] ID. Iconografía funeraria en el cementerio de Mas del Olmo (I y II), del miércoles 22 de febrero de 2012.
[7] Se refiere a don Martirián Sánchez Monterde, natural de Mas del Olmo (Ademuz),  Alcalde–Presidente del Ayuntamiento de Ademuz: en primera instancia por Unión de Centro Democrático (UCD) durante la legislatura municipal, de 1979 a 1983, y en segunda por Organización Independiente Valenciana (OIV), de 1983 a 1987.
[8] RODRIGO ALFONSO, Carles. El Rincón de Ademuz, análisis geográfico comarcal, Valencia, 1998, p. 53.
[9] Gallarus Oratory. (2011, 18 de diciembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 10:21, febrero 25, 2012 .

Barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Detalle del interior de una barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Monumental barraca de piedra en La Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Monumental barraca de piedra en La Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Barraca de piedra en La Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Monumental barraca de piedra en La Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Detalle del interior de una barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).

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