miércoles, 14 de diciembre de 2011

DON JOAQUÍN VIDAL MUNÁRRIZ, UN CORONEL REPUBLICANO EN TORREBAJA (VALENCIA).


 Compendio para una aproximación al conocimiento 
del militar republicano,
Jefe del XIXº Cuerpo de Ejército de Levante en Torrebaja 
durante la Guerra Civil (1936-39).


¿Cuántas muertes más serán necesarias 
para darnos cuenta de que ya han sido demasiadas?”.
Bob Dylan (Duluth-Minnesota, 1941)
cantautor estadounidense.


Palabras previas, a modo de introducción.
Uno de los personajes más importantes y desconocidos de los que pasaron o estuvieron en Torrebaja (Valencia) durante la Guerra Civil (1936-39) es el Coronel don Joaquín Vidal Munárriz (Pamplona, ¿?-Bilbao, 1939), comandante del XIX Cuerpo del Ejército republicano de Levante, que ejerció como tal desde el 15 de noviembre de 1937 hasta el 28 de marzo de 1939. Fue fusilado en Bilbao, víctima de la represión franquista, el 4 de agosto de 1939.[1] 
 Para comprender en toda su magnitud lo que fue y significó la Guerra Civil española –vista ésta con la perspectiva histórica que nos permiten las siete décadas transcurridas desde entonces- conviene saber que aquella no fue una lucha entre buenos y malos, entre derechas e izquierdas, tampoco una disputa armada entre democracia y fascismo; la guerra fue esencialmente una lucha fratricida planteada entre una o varias revoluciones y una contrarrevolución, en la que ganó la contra. El origen de la guerra hay que buscarlo en la propia República y en sus gobernantes, que no supieron o no pudieron encauzar un sistema democrático para la convivencia pacífica de los españoles. Stricto sensu, las causas no estuvieron en los problemas que se plantearon -sociales, económicos, políticos, religiosos...-, sino en la forma inadecuada de enfrentarlos y resolverlos... En mi opinión, quien pretenda entender la guerra –la previa República y la Dictadura posterior- desde una óptica estrictamente política o se posicione ideológicamente a priori, está condenado de antemano a tener una visión incompleta, parcial y sesgada de la realidad histórica. Con todo, siempre debemos tener en cuenta que -como se ha dicho- "en una guerra, la primera víctima es la verdad..." (Hiram Johnson, 1918).


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De izquierda a derecha: Tatxo Amilia, José A. Aguirre Lecube (Presidente del Gobierno de Euzkadi) y Joaquín Vidal Munárriz [Tomada de Auñamendi Eusko Entziklopedia].

El presente trabajo tiene por objeto compilar la información obtenida acerca del militar navarro, con el propósito de registrar su paso por nuestra localidad, dejando el texto abierto a nuevas aportaciones que puedan surgir en el futuro. Lo ideal hubiera sido conseguir el testimonio de personas que le conocieron en Torrebaja, para componer una reseña de su persona; pero todos los que le frecuentaron e intimaron con él han desaparecido. Sólo algunos de los vecinos consultados han oído hablar del militar... Entre los lugareños que más le trataron estaba don Nicolás Tortajada Blasco (1879-1961), barbero-practicante, fallecido hace muchos años. A través de la también fallecida señora Manuela Tortajada Fortea (1914-2005), hija del mencionado don Nicolás, supe que el militar estaba casado con doña Carmen, a la que calificaba de “persona muy religiosa y de misa diaria”, y que el matrimonio, que no tenía hijos, durante su estancia en Torrebaja residió en una casa de la carretera, propiedad de Francisca Vicente Casino -donde actualmente se halla la farmacia de la localidad, que regenta el Ldo. Villanueva Hernández-.


Breve reseña biográfica del personaje.
La información obtenida procede en gran parte de distintas fuentes de internet, la cual paso a exponer y comentar (la estructura del texto, así como la cursiva y negrita es mía):
  • <En 1910, siendo Teniente y profesor de la Academia de Infanteria de Toledo, publicó Ultimas glorias de la Marina española. Al estallar la rebelión militar de julio de 1936 era Teniente Coronel Jefe del Regimiento de Garellano en Bilbao, manteniéndose fiel a la República. Mandó una de las primeras columnas que marcharon hacia Vitoria; interviene en noviembre en la ofensiva de Legutiano. En febrero de 1937 es nombrado jefe del Frente de Guipúzcoa y poco después se le asigna el mando de la 2ª División del Ejército de Euzkadi.// En vísperas de la caída de Bilbao fue sustituido por [Nino] Nanetti. Ostentó durante unas semanas la jefatura del Cuerpo de Ejército. Cercana la caída de Santander, Vidal Munárriz fue puesto al mando de la defensa costera y, posteriormente, de los servicios de retaguardia y transportes. Afiliado al Partido Comunista. Tras el derrumbamiento del frente del Norte, mandó el XIX Cuerpo del Ejército de Levante>.[2]

Según vemos, don Joaquín Vidal Munárriz, siendo Teniente y profesor en la Academia de Infantería de Toledo, escribió y publicó un libro “Ultimas glorias de la Marina española” (Toledo, 1910).[3] Veintiséis años después, en el momento del levantamiento militar derechista de julio de 1936, ya era Teniente Coronel, Jefe del Regimiento Garellano en Bilbao, y se mantuvo fiel al Gobierno de la República. Según Canales Serrano (2010), la secuencia de los hechos fue la siguiente:
  • <El pronunciamiento que había de dar inicio a la guerra civil fracasó en Bilbao al mantenerse fieles a la República los principales jefes de los cuerpos armados de la ciudad: el Teniente Coronel Joaquín Vidal Munárriz, al frente del batallón de la Montaña n.6 (Garellano), el teniente coronel Colina, jefe de la Guardia Civil, y el comandante Aizpuru, jefe de la Guardia de Asalto. De hecho, en Bilbao el pronunciamiento fue abortado antes de producirse>.[4]
  • <Según el relato recogido por la Causa General, el jefe del movimiento en Vizcaya había de ser el comandante de artillería retirado Alejandro Velarde González. Éste contaba con la opinión favorable al golpe de la oficialidad del Batallón de la Montaña [...], también conocido como de Batallón de Garellano. En el interior del Batallón dirigía la conspiración el capitán de infantería Juan Ramos Mosqueda. Al no contar con los oficiales de mayor graduación ni con la Guardia Civil, toda la conspiración se centró en la sublevación del Cuartel de Basurto. Esta concentración facilitó sin duda la actuación de las autoridades fieles al gobierno. Ya la noche del 17 de julio se personó en el cuartel el jefe de la guardia municipal de Bilbao con la orden del gobernador civil de retirar 130 fusiles. La actitud golpista de la oficialidad quedaba ilustrada por la resistencia pasiva que ofreció a esta entrega; pero la lealtad a las autoridades republicanas del Teniente Coronel Vidal [Munárriz] estaba fuera de duda. Incluso el informe relata que, ante la resistencia dilatoria de la oficialidad, el propio Vidal rompió los cristales de la vitrina donde se guardaban los fusiles con su bastón de mando>.[5]
  • <Durante el día 18, “el ambiente en el cuartel era de nerviosismo e intranquilidad. Los comprometidos vigilaban al Teniente Coronel Vidal y éste vigilaba a sus subordinados y daba noticias al Gobernador Civil”. Finalmente, la noche del 18 al 19 Vidal hizo detener a los cabecillas de la conspiración. Mientras tanto, el Gobernador Militar, coronel Piñerúa, se negaba a obedecer las órdenes de Pamplona que le instaban a declarar el Estado de Guerra y convocaba una reunión de los principales mandos militares. El Teniente Coronel Colina, jefe de la Guardia Civil, amenazó con atacar el Cuartel de Basurto con sus 800 guardias si el Batallón de Garellano se sublevaba. A esta intención se sumó el jefe de la Guardia de Asalto y el de Carabineros. Así, pues, en la noche del 18 al 19 de julio el Alzamiento en Vizcaya quedaba sentenciado>.[6]

 Actuación en el Frente del Norte.
Pocos días después del comienzo de la guerra -el 20 de julio de 1936- vemos al Tte. Coronel Vidal Munárriz dirigiendo una columna que salió de Bilbao en dirección a Vitoria; dicha columna fue desorganizada por un bombardeo aéreo ocurrido el día 22 de julio, razón por la que permaneció a la defensiva frente Villarreal de Álava.[7] En noviembre, interviene en la ofensiva de Legutiano.
Existe una Orden del Gobierno Vasco de la II República, por la que se asciende al empleo inmediato superior al Tte. Coronel de Infantería, don Joaquín Vidal Munárriz, que dice:
  • “Su Excelencia el Presidente del Gobierno de Euz-/ kadi y Consejero de Defensa,/A propuesta del general en jefe de los Ejércitos/ del Norte, y en conformidad con el Decreto del Go-/ bierno de la República de 20 de octubre último (DIA-/ RIO OFICIAL número 215) y el de 13 del mismo/ mes (DIARIO OFICIAL número 210), ambos del Mi-/ nisterio de la Guerra, y haciendo uso de las faculta-/ des que me confiere el artículo 10 del Estatuto de/ Autonomía, vengo en ascender al empleo de coronel/ al teniente coronel de Infantería don Joaquín Vidal/ Munárriz, con antigüedad de 19 de julio último y/ efectos administrativos a partir de 1.° del mes de/ octubre, fecha que le corresponde con arreglo a las/ mencionadas disposiciones, continuando en comisión/ en su anterior destino de jefe del Batallón Garellano/ número 6./ Bilbao, a 27 de noviembre de 1936./ El Consejero de Defensa./ JOSE A. DE AGUIRRE”.[8]
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Recorte del Diario Oficial del País Vasco, por el que se nombra Coronel al Tte. Coronel don Joaquín Vidal Munárriz (27 de noviembre de 1936).


 Aunque parece que no participó en el ataque sobre Villarreal de Álava, a comienzos de diciembre de 1936, el Coronel Vidal Munárriz sustituyó a Cueto en los últimos momentos de la batalla.[9] A principios del año siguiente (1937) le hallamos al mando del Frente de Guipúzcoa -sectores de Lequeitio, Marquina, Éibar, Elgueta y Elorrio-. A finales de marzo cambió la denominación de las unidades, pasando a mandar la 2ª División vasca, cargo que ocupó desde el 31 de marzo hasta el 19 de junio de ese mismo año, participando en la campaña de Vizcaya, donde tuvo una destacada actuación. Tras la caída de Bilbao -19 de junio- fue sustituido por Nino Nanetti: Vidal Munárriz pasó entonces a mandar los servicios de retaguardia y transporte.[10]
Antes de concluir el mes de junio, ya en tierras cántabras, el Coronel Vidal fue nombrado Comandante del I Cuerpo de Ejército de Euzkadi, cargo que desempeñó durante un corto período -desde el 19 de junio hasta el 20 de julio de 1937- siendo sustituido por el Coronel Adolfo Prada Vaquero. Todavía en el Frente del Norte, durante la ofensiva sobre Santander, ocupó otros cargos, actuando en la defensa de costas y de la capital santanderina.[11]

 Actuación en la Zona del Centro.
Destinado a la zona Centro, el 15 de noviembre de 1937 fue nombrado Jefe del XIX Cuerpo de Ejército en Levante, siendo dicho nombramiento el que le vincula con el frente de Teruel y su estancia en Torrebaja (Valencia), donde se dispuso el Mando de este Cuerpo de Ejército. Por estas fechas ya estaban avanzados los preparativos en el ejército republicano para su ofensiva sobre Teruel. Las fuerzas meridionales para su intervención en la batalla de Teruel estaban acantonadas en el Rincón de Ademuz y otros pueblos del entorno. Sin embargo, el Coronel Vidal Munárriz no intervino en la toma de la capital, por haber quedado defendiendo la comarca al oeste de la capital.
            Respecto a la batalla de Teruel, conviene saber lo que sigue (Martínez Bande, 1990):
  • <El frente sur de Teruel y toda la zona del Rincón de Ademuz estuvieron prácticamente inactivos hasta noviembre de 1937, con las características de un frente de escasa actividad (pasivo). Sin entrar en el detalle de las consideraciones estratégicas, puede decirse que las divisiones elegidas por el mando del ejército frente popular para la toma de Teruel quedaron establecidas en tres grandes masas de maniobra y una de reserva: Columna de la derecha (Norte), Columna del Centro, Columna de la Izquierda (Sur) y otra de Reserva. La que afectaba nuestra zona fue la ubicada al sur  y estaba formada por el XVIII Cuerpo de Ejército. Contaba éste con las Divisiones 34 y 64, un batallón de carros (T-26), cuatro grupos de artillería y otros cuatro “batallones de Fortificación”. Las fuerzas de Reserva de dicha columna, escalonadas hacia el oeste, eran la 70 y 47. El referido Ejército de Levante (Cuerpo de Ejército XIII y XIX) se consideraba una fuerza local (frente pasivo), y sus jefes –Comandante Balibrea y Coronel Vidal Munárriz-, junto con los de las citadas Divisiones de Reserva (70 y 47) quedaron directamente subordinados al Mando supremo del conjunto, para las contingencias que surgiesen>.[12]
  • <Para los efectos de la maniobra táctica de concentración, las fuerzas [del XVIII Cuerpo] de la División 34 se hallaban repartidas en tres pueblos del Rincón de Ademuz (Ademuz, Castielfabib y Torrebaja), mientras que las de la División 64 se ubicaron en Alobras y Tormón (Teruel). A la luz de lo expuesto, merece la pena reflexionar al respecto, para imaginar por un momento la distribución de gente armada que supuso la concentración de aquella gran unidad militar en nuestros pueblos, pues entre los tres citados sumaban unos nueve mil soldados. A principios de diciembre ya se conocía el volumen probable de los efectivos que deberían tomar parte en la operación. En total se establecieron unos 77.000 hombres, de los que 15.000 correspondían a la citada Columna de la Izquierda (Sur). Los vehículos a motor dispuestos para la operación reunían unos 3.230, una cantidad considerable para el ejército frente popular, a los que cabía añadir unas 2.350 caballerías>.[13]

  • <Respecto a la enorme cifra de vehículos dispuestos para la operación, cabe apuntar que los vecinos de Torrebaja recuerdan la ingente cantidad de camiones y coches de todo tipo reunidos en la zona, hasta el punto de formar una larga hilera desde la misma localidad hasta el puente del Ebrón en Los Santos (Castielfabib). Asimismo referente a las caballerías, que se requisaron en gran numero entre los labradores de la comarca. Semejante trasiego de gente, animales y vehículos, no podía pasar desapercibida al mando nacional en Teruel, que recogió dicha información merced a ciertos “pasados” al otro bando. Por dicha razón, enviaron dos espías a Torrebaja, para confirmar la noticia en el mismo cuartel general enemigo. Y volvieron con la confidencia de un ataque inminente de gran envergadura, para el que se contaba con unos cincuenta mil hombres>.[14]
  • <Tocante a la estructura militar, mandos y carácter político de los ejércitos, sabemos que el XVIII Cuerpo de Ejército se hallaba a las órdenes del teniente coronel Fernández Heredia. Sus Divisiones (34 y 64) estaban mandadas por el mayor Etelvino Vega y Martínez Cartón respectivamente, ambos comunistas. La primera División (34) pertenecía al XVIII Cuerpo y la segunda (64) al XIX, del Ejército de Levante. Resta decir, referente a las zonas de concentración, que la División 70 (Reserva) se distribuyó entre Tramacastiel y Libros (Teruel). La orden para el comienzo de la operación, la denominada “toma de Teruel” fue dada desde Barracas, donde se ubicaba el cuartel general del coronel Hernández Saravia, quedando establecida para las 7:00 horas del día 15 de diciembre de 1937. Los otros puestos de mando quedaron fijados en Jérica-Barracas (Mando conjunto), Mora de Rubielos (XIII Cuerpo de Ejército), Corbalán (XXII), Cubla (XX), Torrebaja (XIX) y Tormón (XVIII). El mando de la aviación se situó en Jérica y el de la D.E.C.A. en Barracas>.[15]

Al Coronel Vidal Munárriz el final de la guerra le sobrevino en su puesto de mando en Torrebaja, como Comandante del XIX Cuerpo de Ejército republicano de Levante, sin que interviniera en ninguna otra acción de guerra digna de nombrarse. Obtuvo la Medalla al Valor, mención que le fue otorgada el 26 de junio de 1938. Finalmente, apoyó la sublevación del Coronel Casado contra el Gobierno de Negrín.[16]
Por el contrario de lo sucedido con los mandos políticos y civiles, los militares fueron casi en su totalidad detenidos por los nacionales, encarcelados, juzgados y muchos de ellos ajusticiados, cual fue el caso del Coronel Joaquín Vidal Munárriz:
  • <El 12 de julio de 1939 fue juzgado en Bilbao […] el que había sido jefe de los cuarteles de Garellano y que abortó el golpe de Estado en la capital vizcaína. El instructor le acusó de haber considerado legítimo el Gobierno del Frente Popular, de haber ejercido de testigo de cargo en el juicio que la República organizó contra los militares golpistas, de haber evacuado a Burdeos a la llegada de los tropas franquistas y de haber seguido en su puesto tanto en Cataluña como en Levante. No hubo, como era habitual, cargos de “rebelión”, sino de “traición” y el fiscal pidió la pena de muerte, previa degradación. Vidal Munárriz fue ejecutado el 4 de agosto de 1939. […], el juez instructor envió un telegrama “urgentísimo” a Carlos Quintana, coronel en Burgos en la Caja de Reclutas, por si deseaba asistir a la ejecución>.[17]
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Acto de entrega de una bandera al XIX Cuerpo de Ejército republicano de Levante en Torrebaja (Valencia), durante la Guerra Civil (1936-39). Tomado de SANCHÍS, J., Fotografía de Guerra (1937-38), Biblioteca Valenciana, Valencia, 2005, p. 191.

Testimonios y notas de prensa.
Dice el testimonio de la vecina Trinidad Martínez Arnalte (Torrebaja, 1941): “Según contaba el tío Avelino -se refiere al señor Avelino Esparza Gómez (1906-84), que fue Guardia Civil durante la guerra y también alcalde de Torrebaja (1956-70)-, al jefe militar que hubo aquí (en Torrebaja) durante la guerra lo fusilaron, y no le valió ni la influencia de su hermano, que era un pez gordo de los de Franco...”. La misma fuente dice que "hubo un vecino de Torrebaja ya fallecido -cuyo nombre prefiere ocultar- que estando en el frente desertó y regresó a su casa. La pena por deserción era muy grave, pero parece que intervino el Comandante en Jefe de las fuerzas en Torrebaja -se refiere al Coronel Vidal Munárriz- y no le pasó nada... Ya después de la guerra, pidieron avales a favor del Comandante, pero aquel vecino al que probablemente salvó la vida se negó a firmar en su favor...".   Cuando la informante me refirió este detalle lo tomé como simple anécdota o historieta de la guerra, pues carecía de datos en que fundamentar el hecho. Sin embargo, recientemente encontré una noticia en el Diario Vasco de San Sebastián, relativa al Desfile de la Victoria en Donostia (1954), cuyos dos primeros párrafos dicen (la negrita es mía):
  • <Este año el llamado Desfile de la Victoria se celebró el día 1 de abril, aunque otros años también tuvo lugar en distintas fechas. Apenas amanecido la avenida del Generalísimo, hoy de la Zurriola, era ocupada por los vehículos del Cuerpo de Artillería en tanto que la infantería se situaba en la Alameda de Calvo Sotelo, hoy del Boulevard.// La Misa de campaña comenzó a las 11.30, estando colocado el altar en el kiosco de la música, presidida por el obispo de la diócesis, Jaime Font Andreu, y los gobernadores civil y militar, Tomás Garicano Goñi y Enrique Vidal Munarriz, respectivamente>.[18]
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El Coronel don Enrique Vidal Munárriz -presuntamente hermano de Joaquín- en una comida ofrecida por Franco a sus compañeros de promoción en el Palacio de Oriente (Madrid, 1943).

La mención al tal Enrique Vidal Munárriz como Gobernador militar de la zona me hizo recapacitar, pensando que la noticia de mi informante tal vez fuera algo más que una anécdota; y que éste, el “pez gordo de los de Franco” al que se aludía arriba, cuya influencia no bastó para salvar del fusilamiento al Coronel Vidal Munárriz, tal vez fuera su hermano Enrique, dirigente franquista y Coronel de Infantería, además de compañero de promoción de Franco.[19]

Palabras finales, a modo de epílogo.
El coronel don Joaquín Vidal Munárriz personifica al militar español que intervino activamente en la Guerra Civil española (1936-39) a favor de la II República, a la que se mantuvo leal en el momento de la sublevación militar derechista de julio de 1936; fidelidad que le costó la vida...
Siendo Teniente y profesor de la Academia de Infantería de Toledo, publicó un libro: -“Ultimas glorias de la Marina española” (1910)-. Como Teniente Coronel, participó en la sublevación militar en defensa de la República, ejerciendo como Comandante del Batallón de Montaña de Garellano (17-18 de julio de 1936). Por Orden del Presidente del Gobierno de Euszkadi y Consejero de Defensa –a propuesta del general en jefe de los Ejércitos del Norte- fue nombrado Coronel (27 de noviembre de 1936). Participó en los últimos momentos de la ofensiva sobre Villarreal de Álava, sustituyendo a Cueto (10 de diciembre de 1936).
Estuvo al mando del Frente de Guipúzcoa –sectores de Lequeitio, Marquina, Éibar, Elgueta y Elorrio- (principios de 1937). Como comandante de la 2ª División vasca, participó activamente en la campana de Vizcaya, donde tuvo una brillante actuación (finales de marzo de 1937). Tras la caída de Bilbao –19 de junio- es sustituido por Nino Nanetti; de allí pasó a mandar los servicios de retaguardia y transporte. Posteriormente fue nombrado Comandante del I Cuerpo de Ejército de Euzkadi, puesto del que fue relevado por Adolfo Prada Vaquero (finales de julio). Asimismo, participó en la batalla de Santander, momento en el que ocupó cargos en la defensa de costas y de la propia ciudad.

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Detalle del primer momento de un desfile militar con banda de música en la carretera de Cuenca-Teruel en Torrebaja (Valencia), durante la Guerra Civil (1936-39): en el torreón más próximo del fondo estaban las oficinas del Comité y en la casa con banderas donde lucen las banderas se hallaba la vivienda del comandante del XIXº Cuerpo de Ejército, don Joaquín Vidal Munárriz -en dicha casa, propiedad entonces de la señora Francisca Vicente Casino, se halla hoy la oficina de farmacia del Ldo. Villanueva- [Foto procedente de la Biblioteca Valenciana de San Miguel de los Reyes, Archivo "Finezas"].

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Detalle del segundo momento de un desfile militar con banda de música en la carretera de Cuenca-Teruel en Torrebaja (Valencia), durante la Guerra Civil (1936-39): en el torreón más próximo del fondo estaban las oficinas del Comité y en la casa con banderas donde lucen las banderas se hallaba la vivienda del comandante del XIXº Cuerpo de Ejército, don Joaquín Vidal Munárriz -en dicha casa, propiedad entonces de la señora Francisca Vicente Casino, se halla hoy la oficina de farmacia del Ldo. Villanueva Hernández- [Foto procedente de la Biblioteca Valenciana de San Miguel de los Reyes, Archivo "Finezas"].


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Durante su estancia en Torrebaja (Valencia), el Coronel don Joaquín Vidal Munárriz y su esposa vivieron en el edificio de la carretera (fachada rojiza), donde actualmente se ubica la farmacia del pueblo, que regenta el Ldo. Villanueva Hernández.

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Viviendas en la calle san Roque, donde se ubicó el Alto Mando del XIX Cuerpo del  Ejército republicano de Levante, que comandaba el Coronel don Joaquín Vidal Munárriz.

Fue nombrado Comandante del XIX Cuerpo de Ejército de Levante, asentándose en Torrebaja, localidad del Rincón de Ademuz donde se ubicaba el Alto Mando (15 de noviembre de 1937). Durante la batalla de Teruel participó en la defensa del flanco oeste de la comarca. Le fue concedida la Medalla al Valor (26 de junio de 1938). El final de la contienda le cogió en Torrebaja, sin participar en más acciones militares dignas de mención, si bien apoyó la sublevación de Segismundo Casado contra Negrín. En este punto se plantea la duda, acerca de la presunta pertenencia del Coronel Vidal Munárriz al Partido Comunista –como se afirma arriba-; si el militar se posicionó a favor de la sublevación de Casado resulta poco creíble que fuera comunista, pues “la mayoría de jefes del Ejército Popular Republicano” se adhirieron al golpe, en contra del Presidente de Gobierno -Juan Negrín (1937-45)- y de los comunistas, lo que resultaría contradictorio si se hallaba afiliado al Partido Comunista.[20]

En suma: al terminar la guerra el Coronel Vidal Muñárriz fue apresado y juzgado por “traición” -no por "adhesión" a la rebelión, como era lo habitual-; “el fiscal pidió la pena de muerte previa degradación”. Presuntamente, un hermano suyo -el Coronel Enrique Vidal Munárriz, compañero de promoción de Franco y gobernador militar en el País Vasco-, intercedió para salvar su vida, sin conseguirlo, pues el 4 de agosto de 1939 fue ejecutado en Bilbao mediante fusilamiento. Sirva el presente artículo como homenaje a un hombre al que cabe calificar de íntegro y valiente, que permaneció fiel a sus principios, incluso al precio de su vida; a la vez que como expresión del desgarro y la tragedia que supuso la Guerra Civil para los españoles. Vale.


[1] Todos losNombres, Todos los Rostros, de las personas de “Euskal Herria” muertas en la lucha contra el fascismo (Consultado por última vez el 11 de diciembre de 2015)
[2] MARTÍNEZ ARTOLA, Alberto. Joaquín Vidal Munárriz, militar navarro natural de Pamplona (Consultado por última vez el 11 de diciembre de 2015)
[3] VIDAL MUNÁRRIZ, Vidal (1910). Últimas glorias de la Marina Española, Imprenta y Librería Militar de Viuda e Hijos de J. Peláez, Toledo.
[4] CANALES SERRANO, Antonio Francisco (2010). La derecha en Barakaldo (1936-39). (Consultado por última vez el 11 de diciembre de 2015)
[5] Ibídem.
[6] Ibídem.
[7] Joaquín Vidal Munárriz,
http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Joaqu%C3%ADn_Vidal_Mun%C3%A1rriz&oldid=50533747 (consultado por última vez diciembre 13, 2011). La bibliografía y referencias utilizadas por el artículo de la enciclopedia libre proceden de: ENGEL, Carlos. Historia de las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República, Madrid, 1999.
[9] Ibídem.
[10] Ibídem.
[11] Ibídem.
[12] MARTÍNEZ BANDE, J M (1990) La batalla de Teruel, Editorial San Martín, S. L., Madrid, p. 50-51. Vid SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Refugios antiaéreos en Torrebaja y otras noticias de la Guerra Civil (1936-39), en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2008, vol. II, p. 334.
[13] MARTÍNEZ BANDE (1990), pp. 51-53. Vid SÁNCHEZ GARZÓN (2008), pp. 334.
[14] MARTÍNEZ BANDE (1990), p. 57. Vid SÁNCHEZ GARZÓN (2008), pp. 334.
[15] MARTÍNEZ BANDE (1990), p. 60. Vid SÁNCHEZ GARZÓN (2008), pp. 334-335.
[16] Ibídem.
[17] EGAÑA, Iñaki (2009). Los crímenes de Franco en Euskal Herría, 1936-1940, Editorial Txalaparta, Tafalla, p. 230. [Quiero aprovechar la cita para manifestar mi disconformidad con el título de la presente obra, pues no pueden calificarse de “crímenes” los ajusticiamientos franquistas de posguerra, sino de represión política en su sentido más estricto. Sin duda, la posguerra fue una continuación de la guerra y para comprender lo sucedido remito a una frase del célebre dirigente socialista, Indalecio Prieto Tuero (Oviedo, 1883 - México, 1962), escritas en un diario madrileño al día siguiente del asesinato de Calvo Sotelo (1893-1936), exhortando a la unión de la izquierda, y amenazando a la derecha con la destrucción total. Dice literalmente: “ [Esto, se refiere al asesinato del diputado monárquico, significa la guerra y] Será una batalla a muerte, porque cada uno de los bandos sabe que el adversario, si triunfa, no le dará cuartel” (El Liberal: 1936, 14). Vid PAYNE, Stanley G., El colapso de la República. Los orígenes de la guerra civil (1933-36), Edita La esfera de los libros, 5ª edición, Madrid, 2005, pp. 491-492. Respecto a la segunda parte del título “Euskal Herría”, sencillamente es un concepto inexistente, sin más contenido que el que utópicamente pretenden sus promotores; pues “Euskal Herría” no ha existido nunca como reino, pueblo o nación: han existido y existen las provincias vascongadas y por extensión el País Vasco, territorio de la actual Comunidad Vasca].
[18] SADA, Javier (2008). 1954: El “Desfile de la Victoria” en Donostia, en La calle de la Memoria, Diariovasco.com (del 10 de abril de 2008). (Consultado por última vez el 11 de diciembre de 2015)
[19] Otras referencias a Enrique Vidal Munárriz pueden verse en: Diario ABC, miércoles 5 de junio de 1907, p. 5;Tomado de: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1907/06/05/005.html; Diario ABC, domingo 6 de junio de 1943, p. 18. Tomado de: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1943/06/06/018.html; Diario ABC, jueves 25 de julio de 1943, p. 18. Tomado de: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1946/07/25/018.html.
[20]  Segismundo Casado, http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Segismundo_Casado&oldid=50658377 (consultado por última vez diciembre 14, 2011).

1 comentario:

  1. Enhorabuena por tu más que interesante artículo sobre Don Joaquín Vidal Munárriz. Estoy de acuerdo contigo en el sentido de considerar la Guerra Civil como una lucha entre hermanos, no entre buenos y malos. Entiendo que para entender la magnitud de todo lo sucedido, hay que ser siempre lo más objetivo posible.

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