miércoles, 14 de diciembre de 2011

DON JOAQUÍN VIDAL MUNÁRRIZ (1882-1939), UN CORONEL REPUBLICANO EN TORREBAJA (I).



Reseña biobibliográfica para una aproximación al conocimiento del militar republicano,
Jefe del XIX Cuerpo de Ejército de Levante en Torrebaja durante la Guerra Civil Española 
(1936-1939).



"La anécdota es la sal, la gracia de la Historia"
-Plutarco de Queronea (46-120 d.Cristo), historiador, biógrafo y moralista griego-.












Palabras previas, a modo de introducción.
Uno de los personajes más importantes y desconocidos de los que pasaron o estuvieron en Torrebaja (Valencia) durante la Guerra Civil (1936-1939) es el Coronel don Joaquín Vidal Munárriz (Pamplona, 1882-Bilbao, 1939), comandante del XIX Cuerpo del Ejército republicano de Levante, que ejerció como tal desde el 15 de noviembre de 1937 hasta el 28 de marzo de 1939. Tras la guerra, fue fusilado en Bilbao el 4 de agosto de 1939, víctima de la represión franquista.[1]

Para comprender en toda su magnitud lo que fue y significó la Guerra Civil española –vista ésta con la perspectiva histórica que nos permiten las siete décadas transcurridas- conviene saber que aquella no fue una lucha entre buenos y malos, entre derechas e izquierdas, tampoco una disputa armada entre democracia y fascismo; la guerra fue esencialmente una lucha fratricida planteada entre una o varias revoluciones y una contrarrevolución, en la que ganó la contra. El origen de la guerra hay que buscarlo en la propia República y en sus gobernantes, que no supieron o no pudieron encauzar un sistema democrático para la convivencia pacífica de los españoles. Stricto sensu, las causas no estuvieron en los problemas que se plantearon -sociales, económicos, políticos, religiosos...-, sino en la forma inadecuada de enfrentarlos y resolverlos. En mi opinión, quien pretenda entender la guerra –la previa República y la Dictadura posterior- desde una óptica estrictamente política o se posicione ideológicamente a priori, está condenado de antemano a tener una visión incompleta, parcial y sesgada de la realidad histórica. Con todo, siempre debemos tener en cuenta que -como se ha dicho- "en una guerra, la primera víctima es la verdad..." (Hiram Johnson, 1918).

coronel-joaquin-vidal-munarriz
De izquierda a derecha: Tatxo AmiliaJosé A. Aguirre Lecube (Presidente del Gobierno de Euzkadi) y Joaquín Vidal Munárriz, Jefe de la 2ª División del Ejército Vasco, en 1937 [Tomada de Auñamendi Eusko Entziklopedi].

El presente trabajo tiene por objeto compilar la información obtenida acerca del militar navarro, con el propósito de registrar su paso por nuestra localidad, dejando el texto abierto a nuevas aportaciones. Sin embargo, mi interés por el personaje nace de una anécdota; no en vano dijo Plutarco que "la anécdota es la sal, la gracia de la Historia".

Lo ideal hubiera sido conseguir el testimonio de personas que le conocieron en Torrebaja, para componer una reseña de su persona; pero todos los que le frecuentaron e intimaron con él han desaparecido. Sólo algunos de los vecinos consultados han oído hablar del militar... Entre los lugareños que más le trataron estaba don Nicolás Tortajada Blasco (1879-1961), barbero-practicante, fallecido hace muchos años. A través de la también fallecida señora Manuela Tortajada Fortea (1914-2005), hija del mencionado don Nicolás, supe que el militar estaba casado con doña Carmen, a la que calificaba de “persona muy religiosa y de misa diaria”, y que el matrimonio, que no tenía hijos, durante su estancia en Torrebaja residió en una casa de la carretera de Cuenca-Teruel, propiedad de Francisca Vicente Casino -donde actualmente se halla la farmacia de la localidad, que regenta el Ldo. Villanueva Hernández-.



Plaza del Ayuntamiento de Torrebaja (Valencia), sede del Estado Mayor del XIX Cuerpo de Ejército de Levante durante la Guerra Civil Española (1936-19539), 2018.


Una vida militar por excelencia.
Joaquín Vidal Munárriz nace en Pamplona en 1882, en el seno de una familia de tradición militar; el nombre de su padre, Joaquín Vidal Cristóval, se halla entre los que “se ha concedido el ascenso inmediato a los primeros tenientes de infantería” –así figura en la firma de guerra de S.M la reina (1895)-.[2] Medio siglo antes, en una crónica oficial del Ministerio de la Guerra ya aparece el nombre de Joaquín Vidal como subteniente (1842)[3] -podría ser un ascendiente del biografiado, tal vez su abuelo-.

A finales de los años noventa del siglo XIX (1898), el nombre de Joaquín Vidal Munárriz se halla entre los nuevos alumnos que han obtenido plaza en la Academia de Infantería, tenía 16 años.[4] Finalizado el siglo, en una nota informativa del ejército hallamos una necrológica, relativa al “primer aniversario del fallecimiento de la señorita María del Carmen Vidal Munárriz”, hija del capitán del regimiento de Infantería de Zamora don Joaquín Vidal Cristóval (1900).[5] Pocos días después, en una nota de prensa relativa al movimiento de personal, el joven Joaquín Vidal Munárriz es destinado al cuartel de Zamora.[6] De este tiempo data una nota de prensa –El Catalanismo- publicada en “La Correspondencia Militar”- que resulta de interés para comprender el momento histórico:
  • <El capitán general de Cataluña, en las conferencias que celebró ayer con el presidente del Consejo y con los ministros de la Guerra y de la Gobernación, ha declarado categóricamente que el catalanismo tiene pocos adeptos en la capital del Principado, y que no existe ni aun el temor de que pueda alterarse el orden./ La seriedad del general Delgado y su caballerosidad reconocida por todos, no permiten que pueda dudarse siquiera de la veracidad de sus juicios, que resultan muy favorables; pero de todo modos, bueno es hacer algunas indicaciones para que se acabe antes con esa tendencia absurda, á la que se ha dado desde el primer momento la importancia que merecía./ El general Delgado vuelve á Cataluña y esto parece indicar que cree que se halla al alcance de su mano el medio preciso para acabar con el catalanismo de una manera definitiva y terminante. Esto nos agrada en la medida que puede suponerse; pero quisiéramos ver confirmadas pronto en la realidad esperanzas tan risueñas y consoladoras, para lo cual no faltan ciertamente soluciones concretas y determinadas./ Bastará con que el capitán general de Cataluña, de acuerdo con el gobernador de Barcelona, emprenda una activa campaña contra los catalanistas de determinada tendencia, para demostrarles que el Gobierno se halla decidido á velar por la unidad de la Patria, cueste lo que cueste, y que por este motivo no se halla dispuesto á tolerar ni meetings de propaganda ni la circulación de cartillas catalanistas ni himnos, que han logrado hacer ridículos á fuerza de abusar de su interpretación allí donde tenía por conveniente un guasón ó un fanático, lo mismo en el arroyo, que en el teatro, que en los edificios particulares./ Realizando este programa y poniendo la Prensa en general especialísimo cuidado en no difundir la absurda tendencia á que nos venimos refiriendo, el catalanismo acabará por desaparecer, no quedando más que un recuerdo ridículo de su iniciación incomprensible./ Siga nuestras indicaciones el general Delgado y obtendrá un triunfo práctico y habrá prestado además á la Patria y á las instituciones un gran servicio>.[7]


Como puede verse, el origen del catalanismo es antiguo, a principios del siglo XX ya ocasionaba problemas. El editorialista muestra el optimismo del General, al tiempo que manifiesta sus recelos: “cree que se halla al alcance de su mano el medio preciso para acabar con el catalanismo de una manera definitiva y terminante. Esto nos agrada en la medida que puede suponerse; pero quisiéramos ver confirmadas pronto en la realidad esperanzas tan risueñas y consoladoras, para lo cual no faltan ciertamente soluciones concretas y determinadas”.

Tres años después, según nota referida al movimiento de personal, encontramos a Joaquín Vidal Munárriz entre los aptos para el ascenso de los segundos tenientes (1903).[8] En octubre del mismo año el biografiado se adhiere a la proposición “Natare”, relativa a las pensiones familiares de jubilación de los militares retirados (1903).[9]

La carrera militar de Joaquín Vidal Munárriz sigue progresando, en junio de 1907 se encuentra entre los aprobados del primer ejercicio de la academia militar de Infantería (1907).[10] A finales del mismo mes, según una disposición oficial, se le concede una gratificación de 600 pesetas por profesorado (1907).[11] A la fecha, el joven militar es ya profesor de la academia militar, y se interesa por la literatura, según puede verse por la felicitación que recibe, en relación con la traducción de “Los dos sitios de Puerto Arturo”, un “Folleto de Georges Boulfray, traducido por el teniente de Infantería, profesor de la Academia del Arma, D. Joaquín Vidal Munárriz” (1908) –dice la nota-: Esta condición posee el joven subalterno de la Valerosa, Vidal Munárriz, al hacer de la traducción de un libro, una obra mejor que el libro traducido, y como entre amigos con verlo basta, he aquí un fragmento cogido al azar para que lo saboreen nuestros lectores”.[12] Dos meses después encontramos en el mismo diario una reseña sobre la traducción del libro de Georges Boulfray, referida a Don Joaquín Vidal Munárriz: un oficial estudioso-:
  • <Constantemente nuestra culta y arriscada juventud militar viene dando pruebas de su amor al estudio y de sus entusiasmos por el progreso del noble oficio de las armas, y entre los mozos que figuran en la lista de los luchadores, nos complacemos en presentar al ilustrado oficial de la Valerosa don Joaquín Vidal Munárriz./ Amante del estudio, no se concibe al joven soldado sin el libro en la mano. Por eso, si ayer nos daba á conocer las primicias de su labor escribiendo dos interesantes Memorias con los títulos de Una visita á un cuartel francés y La instrucción en el ejército francés, hoy, aprovechando los momentos de holgar, consagróse á traducir la obra francesa de Georges Boulfray, Los dos sitios de Puerto Arturo, 1894-1904, en cuyo trabajo hace gala del dominio del idioma, prestando de este modo un verdadero servicio á la enseñanza de los modernos hechos guerreros./ La obra describe detalladamente los sitios en la guerra chino japonesa y ruso japonesa, bajo su aspecto geográfico, estratégico y técnico; está ilustrada con interesantes croquis, y uno detalladísimo de Puerto Arturo, á vista de pájaro, facilita el estudio de modo notable./ Así se explica la aceptación que el folleto ha obtenido y que en breve haya de ver la luz una segunda edición./ La Prensa profesional y política le dedicó generales alabanzas./ La vocación por la enseñanza es la característica del novel escritor, cuya pluma ya lució hace tiempo en la Prensa galiciana y militar./ Durante su estancia en Orense y Lugo demostró sus aficiones pedagógicas, dando clases generosamente a los segundos tenientes de la escala de reserva, realizando trabajos topográficos en la frontera portuguesa, levantando el plano de un campo de tiro y desempeñando las clases de sargentos y cabos./ Todos estos méritos le llevaron en 1906 á la Academia de Infantería, en la que desempeña las clases de Francés y Literatura, Geografía militar de Europa y Táctica combinada de las tres armas./ De sus excelentes condiciones como inspirado artista y pianista notable ha dado pruebas al año de su destino á la Academia, como director de los ensayos y de la orquesta que tomó parte en las fiestas de la Patrona, la Purísima Concepción, mereciendo su labor unánimes aplausos de la Prensa toledana./ Propónese el Sr. Munárriz realizar en breve un viaje de instrucción á Francia y á Bélgica./ Esperamos qué será fructífero para el Ejército, y que los arrestos del joven é ilustrado oficial nos darán nueva ocasión, una vez más, de aplaudir sus entusiasmos por el progreso y la enseñanza militar. El abate Lepe>.[13]


La nota de prensa resulta del mayor interés para conocer las actividades del joven teniente Vidal Munárriz, su afición al estudio y el progreso en el “oficio de las armas”. Como prueba de su afición a los libros arguye que “no se concibe al joven soldado sin el libro en la mano”. Previamente a la traducción objeto de comentario había escrito dos memorias: Una visita a un cuartel francés y La instrucción en el ejército francés. Dichas memorias anticipan la traducción de la obra francesa, “en cuyo trabajo hace gala del dominio del idioma”. La obra de Boulfray trata de la guerra chino-japonesa y ruso-japonesa habida entre finales del siglo XIX y principios del XX, centrándose en los aspectos geográficos, estratégicos y técnicos. La publicación contiene detallados dibujos “a vista de pájaro” de Puerto Arturo (Port Arthur), lo que “facilita el estudio” y hace más atractiva la obra. La crítica profesional y política fue muy favorable al trabajo del traductor.


Portada de "Los dos sitios de Puerto-Arturo (1894-1904)", obra de Georges Boulfray traducida del francés por el teniente Joaquín Vidal Munárriz, ayudante profesor de la Academia de Infantería (1908).


El comentario destaca “la vocación por la enseñanza” de Vidal Munárriz, “cuya pluma ya lució hace tiempo” en la prensa gallega. Así sabemos de su paso por Orense y Lugo, donde “demostró sus aficiones pedagógicas” con los segundos tenientes de la escala de reserva, a los que dio clases. De este tiempo datan distintos trabajos que llevó a cabo “realizando trabajos topográficos en la frontera portuguesa, levantando el plano de un campo de tiro y desempeñando las clases de sargentos y cabos”. Estas cualidades le llevaron a la Academia de Infantería (1906), donde ejerció como profesor de francés y literatura, además de “Geografía militar de Europa y Táctica combinada de las tres armas”. Sus cualidades como profesor se hacen extensivas a las de músico, destacando “como inspirado artista y pinista”, siendo director de ensayos y de la orquesta que participó en las fiestas de la patrona (Purísima Concepción), prueba de ello son los “unánimes aplausos de la prensa toledana”. Por ese tiempo, el “joven é ilustrado oficial” se proponía “un viaje de instrucción á Francia y Bélgica”.

En mayo del año siguiente vemos al primer teniente Vidal Munárriz como suplente en los tribunales de exámen de las academias militares de Infantería.[14]-[15] En julio del mismo año figura entre los aptos para el ascenso cuando por antigüedad le corresponda.[16] En febrero del año siguiente encontramos un artículo en “La Correspondencia Militar” firmado por un infante, referido al teniente Vidal Munárriz –el texto resulta de interés para conocer nuevos aspecto del militar-:
  • <Es el docto profesor de la Academia de Infantería, á quien el Arma confía sus esperanzas y á quien la ciencia saluda á diario en sus anhelos y en sus afanes; es el joven oficial de Infantería que no cesa en el trabajo y rinde pleitesía al estudio, tanto para ejercer con brillantez su cometido, cuanto para ejemplificar á los demás en su misión./ Pertenece Vidal Munárriz á una pléyade de cultos oficiales que todos sus amores son para el engrandecimiento del Arma, y todos sus afectos se concentran en realización de un ideal noble y desinteresado, cual es el espíritu de Arma. Vidal Munárriz se distingue entre ese grupo de intelectuales que honran al Arma con el estudio y laboran por su prestigio con una constancia admirable y contagiosa./ Vidal Munárriz, joven aún, viene acreditando la firmeza de su carácter y la reputación de su saber; la Academia de Infantería ha sido su palenque, y, afortunadamente, ha salido airoso en varias y difíciles pruebas, luchando y no desmereciendo al lado de otros que tuvieron fama de expertos y prácticos; la Academia de Infantería ha cimentado el nombre del teniente Vidal, luego de haberlo sometido á una constante y penosa labor no exenta de enormes dificultades por su contacto con el educando y por las diversas materias obligadas diariamente á conocer./ El docto profesor de Toledo, casi recluido en el Alcázar de Augusto Emperador, ha prestado y presta al Arma valiosos servicios; mentor del alumno, sabe inspirarles el deber de la obediencia para que mañana pueda aquél ejercitar un mando honrado y caballeresco; consejero del alumno, sabe comunicarse con éste mediante un trato sostenido y decente, á fin de que el neófito en la milicia desempeñe luego su cometido con la más severa dignidad; guía del alumno, sabe corregir sin cólera y mostrarse graciable, sin menoscabo de la autoridad, evidenciando así el más alto concepto de las virtudes militares y la más feliz de sus traducciones á la vida orgánica del Ejército./ En el servicio de las compañías, en las clases teóricas y en las varias prácticas, Vidal Munárriz es un adepto fervoroso del Arma que le cobija, y un paladín incansable del compañerismo que le aplaude; su labor es modesta en grado sumo, sus vigilias testimonian una fe honradamente arraigada y un entusiasmo siempre vigoroso./ Si hoy pregona mi pluma las cualidades de Vidal Munárriz, es por causa de reciente tributo a su Valía intelectual; ofendiendo, seguramente, la modestia del teniente Vidal, saco á plaza su nombre, sus méritos y la recompensa no ha mucho concedida por el Ministerio de Marina./ Ultimas glorias de la Marina española se titula el trabajo del teniente Vidal, recompensado, con fecha 21 del mes anterior, con la cruz de primera clase del Mérito Naval con distintivo blanco, como expresión del agradecimiento de la Marina y por su meritoria labor./ Dicha obra no necesita encomio por mí parte, pues en la citada recompensa se halla su mejor elogio; baste decir que en sus nutridas páginas se tratan los siguientes asuntos: sentimiento por no ver á los marinos escribiendo acerca de las últimas campañas coloniales; bases navales en Cuba, Puerto Rico y Filipinas, con detalles de su fortificación, orografía, etc.; valor ofensivo y defensivo de ambas escuadras, forma en que fué la de Cuba y razones de su permanencia en Santiago de Cuba, poca importancia de la de Filipinas, etc.; combates navales de Santiago y Cavite, impactos que sufrió cada buque y atinadas consideraciones probando la gloria de estos combates y la abnegación de los tripulantes, víctimas del abandono oficial y mártires del más acendrado patriotismo. Acompañan á este precioso y erudito trabajo, cinco grandes planos, dos de los combates de Santiago y Cavite, uno del frente de mar de la Habana, uno del de Manila y Subic y otro de Puerto Rico. Enhorabuena al teniente Vidal Munárriz, que de modo tan satisfactorio contribuye á enaltecer el Arma de su diaria obligación y en sus particulares estudios; admiración que le rinde Un infante>[17]


Los comentarios que el firmante del artículo hace del teniente Vidal Munárriz no pueden ser más lisonjeros, lo que hace innecesarias más acotaciones. Merece la pena comentar, sin embargo, el hecho de que su trabajo -Ultimas glorias de la Marina española (1910)- se refiera al Arma de Marina, cuando el autor pertenece a la de Infantería.[18]

Durante el mes de mayo de este mismo años (1910) encontramos al teniente Vidal Munárriz formando parte, como suplente, en tribunales de examen para el ingreso en la Academia de Infantería.[19] De este tiempo destaca un artículo en “La Correspondencia militar” titulado La Carestía de la vida, expresando que quienes más padecen las consecuencias son los que dependen de un sueldo o un salario. Porque los jornales han subido, pero los sueldos nada o casi nada, por el contrario del precio de los artículos de alimentación, ropa, calzado, alquileres de casas, “que sube incesantemente como la espuma”. Se acusa al gobierno de no hacer nada, por abandono o ineptitud, ello “provoca y enciende el descontento en el país, y las ansias de protesta contra un estado de cosas en que se hacen endémicas la ruina y la miseria”.[20] A principios de agosto encontramos una disposición oficial relativa a destinos, por la que “se concede la separación de la Academia de Infantería al primer teniente D. Joaquín Vidal Munárriz”.[21] La expresión “se concede” induce a pensar que ha sido el teniente Vidal Munárriz quien ha pedido dejar el centro educativo. A finales del mismo mes vemos que el teniente Vidal ha sido destinado al regimiento de Infantería de Otumba, Nº 49 (Castellón de la Plana).[22]

El Regimiento Otumba tiene un largo historial, fue creado en 1877 y desde su creación hasta 1833 estuvo en Castellón, desde donde partió a Cartagena para participar en la sofocación de la intentona revolucionaria de 1886, en la que falleció el general Fajardo. Sofocada la revuelta regresó a Castellón, allí se encontraba cuando comenzó la Guerra de Cuba (1895-1898): participó en esta guerra y se distinguió por su actuación. Participó también en la guerra de Marruecos (1921) y posteriormente en la guerra civil española (1936-1939), cuyas tropas lucharon con el ejército republicano, con el nombre de Regimiento de Infantería nº 9. Tras la contienda civil el regimiento fue disuelto.[23]

A principios de septiembre del mismo año (1910) encontramos una disposición oficial -relativa al personal de Infantería- por la que se concede al primer teniente Joaquín Vidal Munárriz la Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco y pasador del profesorado.[24] Poco después el teniente Vidal Munárriz es destinado al Regimiento de Infantería de San Marcial, nº 44 (Burgos).[25] A finales del mismo mes el teniente Vidal Munárriz publica un artículo en “La Correspondencia Militar”, bajo el título De enseñanza militar –su lectura esclarece el pensamiento y la actitud del ponente al respecto-:
  • <Diversos y competentes tratadistas profesionales se han ocupado en distintas ocasiones de la enseñanza que se da en nuestras Academias militares, achacándole el defecto de dedicar preferente atención á la parte teórica, llenando el magín de los alumnos de abstrusas enseñanzas (especialmente en matemáticas) capaces de meter miedo al mismo Arquímedes./ Algo se ha avanzado, sin embargo, merced á la iniciativa del Profesorado de las Academias, y mucho más se hubiera hecho si los planos de estudios no tropezaran en las revueltas burocráticas con obstáculos increíbles, pero desgraciadamente ciertos./ Lo rutinario, lo arcaico, desaparecerá; poco á poco se abre camino la necesidad de atender á los ejercicios físicos para desarrollar las fuerzas y la agilidad de los futuros oficiales; agilidad y fuerza tan necesarias en la guerra, que sin ellas la “carne de Hospital” abundará en los cuadros, con gran perjuicio del servicio, de las operaciones y hasta del resallado de una campaña./ La Grecia de tiempos clásicos obtuvo sus más brillantes victorias sobre los asiáticos, cuando tanto culto rendía á la belleza corporal, á la agilidad y á la fuerza física. El soldado de Maratón no habría podido realizar su proeza si no estuviera de antemano habituado a la carrera, á las grandes marchas./ Sabidas son también la destreza y agilidad del soldado romano, que, unidas á su inflexible disciplina, le dieron el dominio del mundo conocido, por centenares de años./ El hombre fuerte, ágil y diestro tiene confianza en sí mismo, y lleva muchas probabilidades de vencer en la lucha./ La agilidad del soldado japonés ha entrado por mucho en el vencimiento de los rusos en la última guerra de Oriente, á pesar del legendario valor de los vasallos del czar. Pero el campesino ruso, nervio de su Ejército, es de movimientos torpes, rudos, que contrastan notablemente con la soltura del nipón./ La raza anglo-sajona rinde fervoroso culto al vigor físico, no sólo en la vida social, sino en la militar y marítima, donde la gimnasia, la destreza y toda clase de ejercicios constituyen el nervio de su educación./ ¿Hemos de seguir en España mucho tiempo dedicando preferente y casi absoluta atención al desarrollo, á veces ficticio, de la inteligencia en hombres que tanto han de ejercitar sus facultades físicas?/ En las Academias se van rompiendo los antiguos moldes; pero no sucede lo mismo en ese largo período de tiempo que precede al ingreso en aquéllas: en el período de preparación./ La mayor parte de las academias preparatorias, obligadas por el programa de ingreso, llenan el meollo de los educandos con innumerables teorías matemáticas, y sucede lo que no puede por menos de suceder: que unos son rechazados en el reconocimiento médico, y quo otros ingresan porque aparentemente no padecen las enfermedades del cuadro de exenciones, pero que, en caso de operaciones activas, forman el núcleo de la “carne de Hospital”, y no pocos mueren de las mil enfermedades que en campaña padecen los que no completaron su desarrollo físico antes de empuñar las armas./ Durante cuatro años he tenido la instrucción de los de primer curso en una Academia militar, y pude notar en muchos alumnos las pésimas condiciones en que se encontraban para soportar el gran trabajo que se exige en aquélla y el mayor que proporcionaría una campaña./ Tantos años de estudios teóricos sentados detrás de una mesa para atiborrarse de cálculos aprendidos de memoria, á veces sin entenderlos ni saber para qué sirven, embotan la agilidad propia de sus juveniles años; los he visto que, en ejercicios físicos, no sabían ni correr./ De entonces data mi deseo, mi afán porque se modifiquen tan funestos procedimientos./ A este propósito me parece oportuno dar á conocer un nuevo centro de enseñanza, que precisamente tiene una orientación pedagógica, de acuerdo con mi modo de apreciar la educación de la infancia y de la juventud que piense seguir la carrera de las armas. Y conste que no me guía ningún móvil personal ni de amistad hacia sus fundadores, sino un propósito de ser útil á mis lectores y felicitar á los iniciadores de tan hermosa idea./ Con un Colegio de segunda enseñanza de Madrid se ha fusionado una academia preparatoria de esta corte, constituyendo el Colegio preparatorio militar que dirige un ilustrado capitán de Infantería, muy conocido en la preparación, y que rompe los viejos moldes de tener al alumno horas, días y meses sentado, enseñándole á estudiar y á discurrir (que lo saben muy pocos), desarrollando sus facultades cognoscitivas al mismo tiempo que se fortifican sus fuerzas corporales, rindiendo culto á la antigua fórmula latina: Mens sana in córpore sano, puesto que en la preparación militar y en el estudio de las asignaturas correspondientes al llamado plan militar, además de inspirar á sus alumnos el más ferviente entusiasmo por la milicia y el amor á la gloria, los educa físicamente con ejercicios gimnásticos, conferencias al aire libre, excursiones y paseos, buscando en el campo el complemento educativo é instructivo que no puede hallarse dentro de los recintos del aula./ En toda la enseñanza se ve sobresalir el sentido práctico, sobre todo en los estudios geográficos, en los que, jugando los niños con la arena, hacen verdaderos planos en relieve, marcando montes, cuencas y demás accidentes./ El programa me encanta. Ese es el procedimiento de preparar hombres inteligentes, ágiles, robustos, sanos. Así se evita el que concurran á nuestras Academias muchachos ahítos de ciencia... aprendida de carretilla, papagayos simpáticos que se empollan los programas á costa de la salud, pero de aspecto poco en armonía con la profesión militar, que si ha de cumplir bien su misión, ha de ser ruda, enérgica, fuerte; todo vida, todo movimiento, todo vigor./ Ya que la acción oficial no ha encauzado aún la enseñanza militar en este sentido, felicitémonos de que, debido a las iniciativas de un modesto oficial de Infantería, se rompan moldes rutinarios en la enseñanza privada./ J. VIDAL MUNARRIZ, Teniente de Infantería>.[26]


El artículo del joven teniente Vidal Munárriz se puede resumir en la expresión latina que él mismo anota: Mens sana in corpore sano, enseñando al alumno “á estudiar y á discurrir (que lo saben muy pocos), desarrollando sus facultades cognoscitivas al mismo tiempo que se fortifican sus fuerzas corporales”. Hoy, un siglo después de haber sido escritas estas palabras, todavía queda mucho que hacer en este sentido en las escuelas, pues aunque se ha avanzado en lo relativo al ejercicio físico queda por mejorar el método de estudio, esto es, aprender a estudiar y a pensar.

En noviembre del mismo año (1910), la prensa militar recoge la recompensa de que fue objeto el joven militar, “Cruz blanca de primera clase del Mérito Militar al primer teniente don Joaquín Vidal Munárriz, por su obra Los dos sitios de Puerto Arturo, traducida del francés y adicionada”.[27] A principios de enero del año siguiente (1911), la prensa militar recoge el ascenso del primer teniente Vidal Munárriz a capitán.[28] Antes de finalizar el mes, el capitán Vidal Munárriz es destinado a la Caja de La Estrada, nº 115 (Pontevedra).[29] Por disposición oficial, a finales de marzo, el capitán Vidal Munárriz es destinado al batallón de Cazadores de Estella, 14 (Navarra).[30]

A principios de junio del año siguiente (1912), el capitán Vidal Munárriz es destinado al Regimiento de Infantería de Aragón, nº 21 (Zaragoza).[31] Tres años después, en unas notas militares, volvemos a encontrar al capitán Vidal Munárriz, objeto de una condecoración –regalo de varios amigos y antiguos condiscípulos-:
  • <Hemos tenido el gusto de ver el hermoso trabajo efectuado por la espadería Martín con la condecoración “distintivo del Profesorado” que fué concedida al capitán de Infantería, nuestro particular amigo, don Joaquín Vidal Munárriz, y que varios amigos y antiguos discípulos le regalan>.[32]


La condecoración, regalo de “varios amigos y antiguos condiscípulos”, evidencia el afecto de que era objeto el capitán Vidal Munárriz. Dos años después (1917), “La Correspondencia de España” recoge una orden de recompensas -aparecida en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra concedidas al Ejército de Marruecos por servicios prestados en la zona de Ceuta-Tetuán desde el 1º de mayo de 1915 hasta el 30 de junio de 1917-: concediendo empleos, cruces de María Cristina y Cruces rojas pensionadas. Entre las “Rojas pensionadas” figura el capitán Joaquín Vidal Munárriz.[33] Ello significa que el capitán Vidal Munárriz había prestado servicios en Marruecos. La primera página del diario madrileño recoge las sangrientas luchas habidas en Rumania por entonces, Europa se halla inmersa en la Gran Guerra (1914-1918), conflagración mundial en la que España permaneció al margen. Respecto a la actuación en África, “La Correspondencia Militar” recoge una nota –Nuestro Ejército en África- de gran interés para nuestro propósito (1917, marzo):
  • <No hay necesidad de ensalzar la labor beneficiosa que nuestro valiente Ejército hace en África; está en la mente de todos, y en combates y servicios de campaña ha demostrado su valor y suficiencia; pero ésta, claro es, no se consigue sino á costa de un continuo y rudo trabajo, que bien dirigido por nuestro ilustrado general Jordana, es fielmente secundado por todos, poniendo iniciativas, entusiasmo y valor á beneficio de la causa común y de este modo poder responder siempre el Ejército á la confianza que en él tiene depositada toda la nación./ Estos días, y como final de instrucción, se están dedicando las compañías á marchas forzadas de velocidad entre Ceuta y Tetuán (45 kilómetros), marchas que se efectúan en el día, con todo el equipo de campaña y llegando las fuerzas en perfectas condiciones, desfilando ante los generales y demostrando que aún llegan con un gran remanente de reserva para si fuera necesario poder utilizar sus servicios./ Todas las compañías se han distinguido, y fueron felicitadísimas, complaciéndonos hoy en insertar en nuestras columnas la orden del Cuerpo del día 23 del brillante regimiento de Vad-Rás, que manda el ilustrado coronel del 50 de línea D. Alejandro Dema, jefe querido por todos y bien conocido del Ejército por sus entusiasmos é ilustración./ Dice así la citada orden: “El excelentísimo señor general en jefe, en oficio de hoy, me dice lo siguiente: Excelentísimo señor: Examinada la Memoria de la marcha efectuada á Ceuta el día 6 del corriente por la compañía del regimiento Infantería Vad-Rás, número 50, que manda el capitán don Joaquín Vidal Munárriz, me complazco en significar á V. E. para que lo haga saber al jefe de dicho regimiento y al mencionado capitán, la satisfacción con que he visto lo bien redactada que está la mencionada Memoria, y la brillantez con que se ejecutaron tanto la marcha hacía Ceuta como de regreso, para lo cual se servirá V. E. disponer asimismo se felicite en mi nombre, no sólo al capitán Vidal, sino también á los oficiales, clases y soldados de la expresada compañía que tan excelente preparación y buen espíritu han demostrado. Dios guarde a V. E. muchos años.—Tetuán 21 de Febrero 1917.—Francisco Gómez Jordana, rubricado./ En extremo me complace el poder hacer público en la orden del Cuerpo actos como el presente, que mantienen el nombre del regimiento tan alto como siempre estuvo, y par ello felicito al capitán Vidal, oficiales, clases y soldados de su compañía.—Tetuán 23 de Febrero 1917.—El coronel, Dema, rubricado”. Por nuestra parte felicitamos á tan brillante Cuerpo, que siempre ha sabido colocarse á envidiable altura, demostrando en todas ocasiones las grandes dotes de que está adornado>.[34]

Fotografía de Gómez Jordana realizada por Kaulak, portada de la revista ''Nuevo Mundo'' (1915).

El general Francisco Gómez-Jordana se dirige al coronel Alejandro Dema y Soler, que mandaba el regimiento de infantería de Vad-Rás, número 50 en Marruecos, para que en su nombre felicite al capitán don Joaquín Vidal Munárriz, por la Memoria compuesta en relación con la marcha efectuada el 6 de febrero de 1917 a Ceuta, por la compañía que comandaba –felicitación que hace extensiva a los oficiales, clases y soldados-. Por su parte, el coronel Dema comparte su felicitación al Cuerpo por “las grandes dotes de que está adornado”. Francisco Gómez-Jordana (1852-1918) fue un general español, Alto Comisario de España en Marruecos (1915-1918). Por su parte, el coronel Alejandro Dema es el autor de un célebre tratado –Descripción del fusil máuser español mod. 1893 (1914)-, obra de texto en la Academia de Infantería, Colegios de la Guardia Civil y Carabineros, escuelas regimentales de dicha Arma e Institutos y declarada de utilidad para la Marina.[35]


Portada de la obra "Armas y tiro. Descripción del fusil máuser español mod. 1893", obra de Alejandro Dema y Soler, coronel de Infantería (1914).


En octubre del mismo año vemos al capitán Joaquín Vidal Munárriz, del regimiento de Vaz-Rás, como vocal de un tribunal militar (para ver y fallar en Consejo de Guerra ordinario a celebrar en la Cárcel Modelo), en la causa instruida contra Juan Fernández de León, por instigación a la huelga.[36]

Recién iniciada la dictadura de Primo de Rivera (1923), encontramos de nuevo al capitán de Infantería Joaquín Vidal Munárriz, como vocal de la nueva junta directiva del Casino Militar (diciembre, 1923).[37] La prensa conservadora del momento recoge unos comentarios relativos al malestar social del país, consecuencia de la situación económica. El artículo Lo que está por hacer alude a la pérdida de las colonias (1898), “por culpa de todos”, y a las aspiraciones de un cambio en las orientaciones políticas y la gobernación del Estado. El movimiento de reconstitución nacional de Joaquín Costa se basaba en un programa de mejoras públicas, pues “en España –un país agobiado y maltrecho- se carecía de todo”. La situación que se describe resulta de interés:
  • <Financieramente, los gastos públicos se han aumentado de modo extraordinario, rebasando la capacidad económica del país, y el déficit que se arrastra no guarda comparación con el modesto balance que arrojara la liquidación colonial./ España no puede con más cargas. Así están en suspenso todas las mejoras que viene demandando la nación, porque de ellas depende su porvenir y porque ese retraso la hace tributaria del Extranjero, porque muchas cosas que en el país se pueden producir, hay que importarlas forzosamente./ Durante la guerra vimos, en dolorosa experiencia, lo insuficiente de nuestras redes ferroviarias, que tantas dificultades ofrece en el problema de la facilidad y de la baratura de los transpones. Sin embargo, a pesar de la necesidad, no hemos podido ampliar la red ferroviaria./ Faltan puertos y embarcaderos económicos, carreteras y caminos vecinales; falta canalizar ríos y embalsar aguas en los pantanos para hacer un sistema de riegos que ponga en valor tantos miles de hectáreas de terrenos de secano; falta impulsar la explotación de minas y auxiliar la creación de industrias que transformen las materias primas; falta aumentar las comunicaciones postales, telegráficas y telefónicas, pues hay muchos pueblos que carecen en absoluto de estos servicios, que en otros países se hallan establecidos hasta en las más míseras aldeas; falta reformar y ampliar los servicios sanitarios, que en nuestra nación se hallan en mantillas, a pesar de los Convenios internacionales./ No hay escuelas, y de ahí la afrenta de nuestro crónico analfabetismo./ A todo eso era urgente atender, porque su realización representa, tanto en lo material como en lo espiritual, prosperidad, cultura, fisonomía de pueblo civilizado./ Pero todo eso requiere dinero, y también nos falta. Cierto que todas esas mejoras en obras públicas y esas ampliaciones en los servicios tienen un carácter reproductivo bien señalado. Y, sin embargo, ha sido de todo punto imposible dar un paso por ese camino. Voluntad no ha faltado, sin duda alguna; lo que han faltado son recursos, ya que a los esquilmados contribuyentes hubiera sido cruel exigirles nuevos sacrificios. ¡Se les han impuesto ya tantos!>[38]


El autor concluye invitando al lector a hacer un examen de conciencia, de forma que todos comprendan que en el estado de cosas del país, “los unos han pecado por exigir mucho y los otros por resistir poco en el empleo de los recursos nacionales”. Los comentarios podrán ser más o menos acertados, lo curioso es que proceden de un diario conservador, en los comienzos de la Dictadura primorriverista (1923-1930).

Según el Anuario Militar de España (1926 y 1928), Joaquín Vidal Munárriz figura como Ayudante de Campo en la 1ª Brigada de Infantería (Jaca), Décima División, Cuartel General de Huesca.


Continúa en:




[1] Todos los Nombres, Todos los Rostros, de las personas de “Euskal Herria” muertas en la lucha contra el fascismo, 2006. (Consultado por última vez el 17 de diciembre de 2018)
[2] La Correspondencia de España, Diario político y de noticias, Año Sexto, Nº 1.266, Madrid, jueves 18 de junio de 1895. [La Correspondencia de España fue un periódico verpertino madrileño de tendencia conservadora, fundado por Manuel María de Santa Ana (en 1859), se publicó hasta 1925, desbancado por El Imparcial].
[3] El Constitucional: Periódico político, literario y comercial, Año XLVI, Nº 13.642. Madrid, del sábado 10 de noviembre de 1842.
[4] El Correo Militar, Año XXX, Nº 6.807, del viernes 15 de junio de 1898, p. 2.
[5] La Correspondencia Militar, Año XXIV, Nº 6.746. Madrid, del miércoles 21 de marzo de 1900. [La Correspondencia Militar (La Correspondencia, a partir de 1932), fue un diario publicado en Madrid (entre 1877 y 1932). Durante su existencia mantuvo una línea editorial belicista en los episodios de la guerra colonial, posicionado entre los germanófilos en la Gran Guerra]
[6] La Correspondencia Militar, Año XXIV, Nº 6.769. Madrid, del miércoles 18 de abril de 1900.
[7] Ibídem.
[8] La Correspondencia Militar, Año XXVII, Nº 7.798. Madrid, del martes 18 de agosto de 1903.
[9] La Correspondencia Militar, Madrid, año XXVII, Nº 7.859, del miércoles 28 de octubre de 1903.
[10] ABC, Nº 731, del miércoles 5 de junio de 1907, p. 5.
[11] La Correspondencia Militar, Año XXX, Nº 8.989. Madrid, del jueves 20 de junio de 1907.
[12] La Correspondencia Militar, Año XXXII, Nº 9.251. Madrid, del miércoles 22 de abril de 1908.
[13] La Correspondencia Militar, Año XXXII, Nº 9.300. Madrid, del sábado 20 de junio de 1908.
[14] La Correspondencia de España, Año LX, Nº 18.715, Madrid, domingo 9 de mayo de 1909.
[15] La Ilustración Española y Americana, Nº XVIII, de 15 de mayo de 1909.
[16] La Correspondencia Española, Año XXXIII, Nº 9.619. Madrid, viernes 2 de julio de 1909.
[17] La Correspondencia Militar, Año XXXIV, Nº 9.827. Madrid, viernes 25 de febrero de 1910.
[18] VIDAL MUNÁRRIZ, Vidal (1910). Últimas glorias de la Marina Española, Imprenta y Librería Militar de Viuda e Hijos de J. Peláez, Toledo. Vid PALAU CLAVERAS, Agustín (2010). Bibligrafía Marítima Española, Publicación patrocinada por la Diputación Provincial de Barcelona (1943). Por la presente edición: Editorial Maxtor, Valladolid, p. 186 y 453. ISBN: 84-9761-795-9
[19] La Correspondencia Militar, Año XXXIV, Nº 9.884. Madrid, miércoles 4 de mayo de 1910. La Correspondencia de España, Año LXL, Nº 19.076. El Globo, diario liberal independiente, Año XXXVI, Nº 12.049. Madrid, del viernes 6 de mayo de 1910.
[20] La Correspondencia Militar, Año XXXIV, Nº 9.884. Madrid, miércoles 4 de mayo de 1910
[21] La Correspondencia Militar, Año XXXIV, Nº 9.963. Madrid, sábado 6 de agosto de 1910.
[22] La Correspondencia Militar, Año XXXIV, Nº 9.978. Madrid, del miércoles 24 de agosto de 1910.
[22] MIGUEL FERNÁNDEZ-CARRANZA, Enrique de et alter. El regimiento Otumba nº 49 en la guerra de Cuba (1895-1898), en RACV Digital.
[24] La Correspondencia Militar, Año XXXIV, Nº 9.991. Madrid, del jueves 8 de septiembre de 1910.
[25] La Correspondencia Militar, Año XXXIV, Nº 10.000. Madrid, del sábado 24 de septiembre de 1910.
[26] VIDAL MUNÁRRIZ, Joaquín. De enseñanza militar, en La Correspondencia Militar, Año XXXIV, Nº 10.000, del lunes 26 de septiembre de 1910.
[27] La Correspondencia Militar, Año XXXIV, Nº 10.048. Madrid, del lunes 14 de noviembre de 1910.
[28] La Correspondencia Militar, Año XXXV, Nº 10.098. Madrid, del miércoles 11 de enero de 1911.
[29] La Correspondencia Militar, Año XXXV, Nº 10.113. Madrid, del sábado 28 de enero de 1911.
[30] La Correspondencia Militar, Año XXXV, Nº 10.161. Madrid, del sábado 25 de marzo de 1911.
[31] La Correspondencia Militar, Año XXXVI, Nº 10.537. Madrid, del lunes 10 de junio de 1912.
[32] La Correspondencia Militar, Año XXXIX, Nº 11.489. Madrid, del martes 6 de julio de 1915.
[33] La Correspondencia de España, Año LXVIII, Nº 21.508. Segunda Edición. Madrid, del lunes 1 de enero de 1917, p. 5.
[34] La Correspondencia militar, Año XLI, Nº 12.006. Madrid, del sábado 3 de marzo de 1917.
[35] DEMA Y SOLER, Alejandro (1914). Descripción del fusil máuser español mod. 1893 y del material de reposición de municiones en el combate e instrucción teórico-práctica del tiro y estudio de las pólvoras reglamentarias para las armas portátiles y reglas para su reconocimiento, imprenta, librería y encuadernación de Rafael G. Menor, Toledo.
[36] La Correspondencia militar, Año XLI, Nº 12.184. Madrid, del lunes 1 de octubre de 1917. El Imparcial, Año LI, Nº 18.191. Madrid, del miércoles 3 de octubre de 1917. [El Imparcial fue un diario de ideología liberal fundado por Eduardo Gasset y Artime (en 1867), desaparecido en 1933. Fue uno de los primeros diarios de empresa, en contraposición a los diarios de partido].
[37] El general Saro, presidente del Centro del Ejército, en El Sol, del 16 de diciembre de 1923, p. 4.
[El Sol fue un periódico editado en Madrid (entre 1917 y 1936), de ideología liberal, fundado por Nicolás María de Urgoiti] Nueva Junta directiva del Casino Militar, en La Correspondencia de España, Año LXXVI, Nº 23.785. Madrid, del lunes 17 de diciembre de 1923. El Globo, Año XLIX, Nº 16.277. Madrid, del miércoles 19 de diciembre de 1923. [El Globo fue un diario de Madrid fundado por Emilio Castelar en 1875]
[38] Lo que está por hacer, en La Correspondencia de España, Año LXXVI, Nº 23.758. Madrid, del lunes 17 de diciembre de 1923.


1 comentario:

Ismael Roger dijo...

Enhorabuena por tu más que interesante artículo sobre Don Joaquín Vidal Munárriz. Estoy de acuerdo contigo en el sentido de considerar la Guerra Civil como una lucha entre hermanos, no entre buenos y malos. Entiendo que para entender la magnitud de todo lo sucedido, hay que ser siempre lo más objetivo posible.