lunes, 17 de octubre de 2011

A ÁNGEL ANTÓN ANDRÉS, IN MEMORIAM.

  NECROLÓGICA
A propósito del fallecimiento de un enamorado de la Historia y las gentes del Rincón de Ademuz.


El pasado agosto falleció inesperadamente en Ademuz don Ángel Antón Andrés (Ademuz, 1926-2011), un enamorado del Rincón de Ademuz, al que siempre recordaremos vinculado al Instituto Cultural y de Estudios del Rincón de Ademuz (ICERA) y a la revista “Ababol”, su órgano de expresión.
Mi conocimiento de su persona data de los tiempos de la fundación del mencionado instituto y revista, a principios de los noventa. Puntualmente me enviaba las actas de las reuniones, para que estuviera informado de su gestación: por entonces tenía yo responsabilidades en el Ayuntamiento de Torrebaja (1991-95), y me cabe el honor de haber sido uno de los primeros municipios suscritos a la revista, suscripción que creo todavía se mantiene.




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Don Ángel Antón Andrés (1922-2011), en el I Simposio "La Cruz de los Tres Reinos" en Ademuz (Valencia).


Don Ángel poseía una enorme personalidad y un carácter fuerte, lo que en ocasiones hacía su trato difícil. Sin embargo, destacaba por su gran capacidad de trabajo, un enorme entusiasmo y el amor desbordado por su tierra, Ademuz y su comarca, y las gentes que lo habitan: prueba de ello está en sus escritos, en la firmeza y tesón con que dirigió la revista y el instituto desde su creación. Su fuerte carácter, como decía, le hizo tener desencuentros con varias personas, entre las que me hallo: nuestras diferencias llegaron más allá de lo debido, pero supimos perdonarnos, recuperar a tiempo nuestra amistad y profundizarla, porque el objetivo final de ambos superaba las diferencias personales. De hecho, muchas veces me llamaba desde Barcelona o Ademuz, para solicitarme artículos, fotos u opiniones respecto a asuntos de interés común, lo que sirvió también para unirnos en lo personal. En suma, era una gran persona, a la que simplemente había que saber tratar...

Poseía un extenso currículo, reflejo y expresión de su formación académica:
-Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Barcelona (1951);
-Catedrático de Institutos de Enseñanza Media: Teruel (1954);
-Becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores (1955);
-Profesor de Español en el Instituto de Intérpretes (Múnich, Alemania);
-Lector de Español en la Universidad de la misma ciudad (1956-63).


            De esta época, primera mitad de los sesenta, data un libro compuesto por Ángel Antón Andrés en colaboración con su hermano José Mª -La troje de la mies (Barcelona, 1964)-, que tuvo una segunda edición para el Ministerio de Educación y Ciencia (1966). En un segundo prólogo de aquel libro, datado en Melilla y Munich, en junio de 1963, se exponen unas cuantas consideraciones, entre las que destaca una que a mi entender expresa el sentir y la cualidad intelectual de los autores, reflejo de su vocación humanista y experiencia pedagógica:

  • “La lectura es una actividad que interviene de modo decisivo en la conformación del espíritu humano. No creemos posible que le experiencia de un solo maestro, por amplia y convincente que sea, posea más eficacia que la de tantos –diversos en el tiempo y en doctrina- que viven y enseñan en las páginas de los libros”.




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Portada del libro "La troje de la mies" (Barcelona, 1964), obra de los hermanos Antón Andrés, Ángel y José Mª.

 
Tras su reingreso a la cátedra:
-Director del Instituto “Lorenzo Hervás y Panduro” de Cuenca (1963-65);
-Lector de Español en la Universidad de Göttingen-Alemania (1965-70);
-Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona (1968);
-Profesor y Catedrático en la Universidad de Gerona -Studium Generale- (1970-77);
-Director del Instituto Español de Cultura (hoy, Cervantes) en Múnich (1983-91).


Ya jubilado como funcionario del Estado (1991), fue fundador del Grupo de Trabajo, posteriormente Instituto Cultura y de Estudios del Rincón de Ademuz (ICERA), del que fue elegido presidente (1995) y director de la señalada revista “Ababol” hasta 2009, siendo hasta su fallecimiento Director Honorario de la misma.


En relación con sus responsabilidades en ICERA y “Ababol”, fundación y revista de los que fue alma y soporte, viajaba continuamente de Barcelona a Ademuz, pasando temporadas en uno y otro lugar, pero siempre cavilando en la publicación y difusión de la revista, buscando textos y fotos, corrigiéndolos, organizando actos, entrevistándose con los alcaldes comarcanos, en la Diputación Provincial de Valencia, Consejería de Cultura de la Generalidad Valenciana, interesándose por la edición de una página web del instituto y la revista en internet (aunque todo esto de la informática le era ajeno, por su edad, según sus propias palabras), buscando ponentes para las charlas, etcétera, reflejo de su pasión por todo lo que se refería al Rincón de Ademuz.





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Portada del número 0 de la revista "Ababol", correspondiente al invierno de 1995.

Tuvo una jubilación larga, apasionada y provechosa, como muchos la desearíamos para nosotros mismos. Pero en los últimos tiempos comenzaron a fallarles las fuerzas, y él se daba cuenta de ello. No obstante, se sentía enormemente orgulloso de que el Archivo Histórico Provincial (Valencia) adquiriera la revista para sus fondos, como ya lo hacía la Gran Biblioteca Valenciana de “San Miguel de los Reyes”. Pero su gran preocupación era dar continuidad a su obra, instituto y revista, hasta que finalmente lo consiguió y pudo aliviar su compromiso.

Hoy, en este obituario, hora triste de las alabanzas, te deseo amigo Antón que puedas ver como tus esfuerzos han dado su fruto, pues fuiste el germen y la levadura que ha hecho fermentar en muchos rinconademucenses el amor al conocimiento de las cosas de esta tierra, comenzando por la recopilación de su historia (en tanto instrumento para comprender el pasado y proyectar el futuro), de sus leyendas, tradiciones y costumbres. Aunque en mínimo grado, personalmente me siento partícipe de tu ingente labor, y aunque sea a título póstumo te hago saber mi aprecio y admiración por tu generosa dedicación, pues el verdadero amor empieza por estimular la enseñanza y el deseo de comprender lo que amamos. Descansa en paz, estimado Ángel, y como diría el clásico, sit tibi terra levis, que la tierra te sea leve... Amén.


ADENDA
El 3 de octubre de 2015, con motivo del cuarto aniversario del fallecimiento de don Ángel Antón Andrés, el Instituto Cultura y de Estudios del Rincón de Ademuz (ICERA), colocó en la fachada de su casa natal –calle Muro de Ademuz (Valencia)- un plafón cerámico en recuerdo y homenaje a su labor.

 
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Detalle de la placa colocada por el Instituto Cultural y de Estudios del Rincón de Ademuz (ICERA) en la fachada de la casa natal de don Ángel Antón Andrés (1926-2011) en Ademuz (Valencia), 2016.


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Vista parcial de la casa natal de don Ángel Antón Andrés (1926-2011) en Ademuz (Valencia), 2016.
 

1 comentario:

Óscar Pardo de la Salud. dijo...

Amigo Alfredo este año el Rincón se está quedando huérfano de grandes personajes que lo han amado intensamente, y que han trabajado de forma ardua por la difusión y el estudio de nuestra Comarca.
Ángel Antón y Ricardo Fombuena no han pasado inadvertidos por nuestras tierras.
Un saludo y muy buen post.