martes, 19 de febrero de 2013

ACERCA DEL ASESINATO DE ÁNGEL TORTAJADA GEA, COMERCIANTE DE TORREBAJA EN “LAS MINAS” DE LIBROS (y II).

 Aportación al conocimiento de la Guerra Civil (1936-39)
en el Rincón de Ademuz y Teruel.


 

 
Viene de:


 
            Siguen diciendo:
  • <Al día siguiente del tiroteo, por la mañana temprano, como decían que iban a bombardear, nos vinimos a Torrebaja. Todavía recuerdo cómo mi madre vestía a mi hermana pequeña y la ponía los zapatitos, pues ella tendría sobre cuatro añitos. Cogimos alguna cosa y nos pusimos rápidamente en marcha, caminando monte a través, pues mi padre tenía miedo de ir por la carretera, era peligroso por los milicianos y la gente que pasaba. Mucha gente se marchó entonces (de Las Minas), aunque por caminos distintos. De aquel viaje recuerdo que nosotras teníamos mucha sed y mi padre tuvo que coger agua de un charco para que bebiéramos, porque no podíamos más... No sé si mi papá nos dejó en algún punto del camino o nos acompañó hasta Torrebaja. El caso es que él volvió a nuestra casa de Las Minas; porque nos habíamos marchado sin nada, todo se había quedado allí>.[1]

            Y continúan:

  • <Al parecer, cuando él llegó aquello ya estaba muy revolucionado, por los mineros y la gente que había; así que tuvo que entrar en la casa por una ventana. Cogió un bolsito, un libro, pan, algo de chocolate y cuatro cosas más de comida y se marchó. Se volvió de nuevo para Torrebaja, donde estábamos nosotras, allí vivían nuestros tíos, la tía María y el tío Paco. Porque nuestra casa de la calle Zaragoza la habían requisado y se había metido una maestra que era muy roja... Claro, mi mamá quiso entrar en su casa, pero aquella señora le dijo: Esta es la casa de la maestra de Torrebaja..., ¡si usted entra aquí le tiro los muebles por el balcón...! -porque nuestra casa tenía un balcón que daba sobre la calle-. De esto me acuerdo yo perfectamente, no me lo ha contado nadie. Yo tenía entonces seis años..., pero me acuerdo bien. Entonces nosotros nos fuimos a casa de mi tía María, casada con el tío Evaristo, que tenía cuatro hijos. Sí, a mi tío le llamaban el Fino. Fíjese, ellos ya eran seis y nos metimos otros tantos...>[2]

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Las hermanas Tortajada Marqués -Concha (Libros, 1932) y Maruja (Libros, 1930)-, durante la entrevista en Quart de Poblet-Valencia (2009).

        El párrafo recoge la mención a la señora María y el señor Paco, tíos de las hermanas Tortajada Marqués, refiriéndose a los hermanos gemelos María (1905-61) y Francisco Tortajada Gea (1905-1991), hermanos de su padre. Asimismo, se menciona al marido de María, Evaristo Muñoz Pastor (1905-1995), alias el Fino.
          
            Siguen relatando:
  • <Claro, entonces hacían requisas de todo: casas, objetos, muebles..., y también alimentos: sacos de trigo, jamones y cosas del frito: Venían y se llevaban lo que querían, porque llevaban armas... A nosotros en Las Minas se nos llevaron todo lo que había en el economato, dejándolo destrozado. Tenía mi papá un depósito con 120 arrobas de aceite y se lo llevaron todo, a pozales... El economato era de la compañía minera y mi papá entró primero como dependiente, para despachar. Pero luego, como vieron que valía para el negocio, se lo vendieron o lo traspasaron; cuando la guerra ya era de la familia. También vendían cosa de vestir, ropa y piezas de tela. Todo se lo llevaron... Una chica que había estado sirviendo en casa se llevó la cama de mis padres, también se llevaron una máquina de coser, que apareció después. Sí, teníamos dos chicas empleadas, una en la tienda y otra que hacía las faenas de la casa y se ocupaba de nosotras, cuando mi mamá se iba a la escuela. Recuerdo a mi madre, cuando decía a mi padre: ¡Ángel, bájame tal pieza de tela...! -y durante la noche cortaba los patrones y nos cosía algún vestidito a la máquina, porque ella cosía muy bien-. Sí, allí teníamos luz eléctrica... Y por la mañana se iba a la escuela, mañana y tarde, pues era la maestra del poblado. También me acuerdo de la iglesia que había, estaba excavada bajo tierra, en la base de una montaña muy alta que hay. Y nuestra casa, que estaba rodeada de una verja, con maceteros de flores, muchas flores. La casa era muy cómoda, tenía agua corriente, algo poco común entonces... Sí, la mayoría de los mineros eran de Murcia y por ahí, pero también había gente de Libros y de los pueblos y aldeas de aquella zona; había mucha gente del Rincón de Ademuz trabajando allí. Al médico le llamaban don Tomás, y el cura era don Ricardo, que hacía de maestro a los niños..., mi mamá era la maestra de las niñas>.[3]

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Detalle de la fuente y pilón existente en la plaza principal del barrio del antiguo barrio de Las Minas-Libros (Teruel), 2008.
            Respecto a su estancia en Torrebaja, comentan:
  • <En casa de los tíos de Torrebaja estuvimos unos días, hasta que mi mamá alquiló una casa en la plaza. Pero tampoco allí estuvimos mucho tiempo, porque por entonces los rojos, los de Las Minas ya empezaron a buscar a mi papá... Así que, para que no lo encontraran, mis padres decidieron marcharse de Torrebaja. Mis tíos les prestaron alguna caballería de carga y con lo poco que habían traído de Las Minas nos marchamos a Aldehuela, el pueblo de mi mamá. Recuerdo que a mi hermana y a mí, como no nos teníamos derechas encima del macho, nos metieron en los cujones del serón, una a cada lado. Fuimos por los caminos del monte, por donde había menos peligro de encontrarnos con milicianos y gente de la guerra>.[4]
            Según vemos, la familia al completo se trasladó de Torrebaja a Aldehuela, el pueblo de la esposa:
  • <En Aldehuela –ya tocando Teruel- estuvimos en casa de la tía Concepción, hermana de mi mamá... Allí estuvimos otros pocos días, hasta que encontraron otra casa que alquilar: de allí es de donde se llevaron a mi papá... ¿Qué cómo fue aquello?, pues resulta que cuatro hombres llamaron a nuestra puerta, preguntando por mi papá; y mi hermana Isabel, que tendría unos ocho añicos y medio, les abrió. Ella, ingenuamente, les dijo que sí estaba: ¡Pues llámalo...! -le dijeron-. Entonces fue a avisarle... Muchas veces hemos hablado entre nosotras de aquel día, y mi hermana Isabel lloraba y se desesperaba, culpándose, la pobre, por haberles abierto la puerta... Pero ella no tuvo ninguna culpa, claro; era una niña y no sabía nada de nada. Yo no sé en qué momento del día sería. Pero sí recuerdo que (mi padre) vino a despedirse de nosotras, porque antes de llevárselo les dijo a los que habían venido a buscarle: ¡Dejadme que les dé un beso a mis hijas...! Nosotras le decíamos: ¡Papá, papá, no te vayas..., no te vayas...! -pero se lo llevaron y allí nos quedamos nosotras, llorando, el corazón destrozado-. ¡Nunca más le volvimos a ver...!>[5]
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El señor Ángel Tortajada Gea (Torrebaja, 1901-Libros, 1936), con sus hijas -Carmen (izda.) e Isabel (decha.)- [Foto procedente del archivo familiar de las hermanas Tortajada Marqués].

            Respecto al momento del día en que detuvieron al señor Ángel, el testimonio de su yerno, el señor Manuel (a) Varela dice que pudo ser una madrugada... En realidad, carece de importancia que la detención se produjera en una u otra hora del día; con todo, debió ser en una hora en que la familia estaba levantada, toda vez que fue una de las hijas la que abrió la puerta a los milicianos que le prendieron.
          
Tras detenerle, lo llevaron preso en dirección a Las Minas:
  • <Se lo llevaron a Las Minas y allí lo tuvieron encerrado, parece ser que en las escuelas, donde había dado clase mi mamá, durante unos quince días. Y al final lo sacaron y lo asesinaron..., mi mamá decía: ¡Fue en el barranco del Esparto donde lo mataron...! -eso sucedió el día 20 de octubre de 1936, quince días después de llevárselo de casa-. ¿Quiénes fueron a buscarle..., si los mandó alguien? Pues los propios mineros del barrio y quizá algún otro; pero no sabemos quién o quiénes les mandaron o si fueron por propia iniciativa... ¿Por qué? Pues por envidias, porque mi papá tenía el economato y sin ser rico vivía mejor que los que trabajaban en las minas..., y también porque era muy religioso; sí, él era de misa diaria. Mi mamá contaba que algunas mujeres de mineros iban a la tienda de mi padre a comprar, y le decían a mi papá: ¡A ver si me puede usted fiar, porque no tengo dinero; mi marido cobró ayer y se lo ha gastado todo en la taberna...! Sí, venían a comprar de fiado y hablaban con acento típico de su tierra, porque allí había mucha gente del sur. Lo que sí sabemos es que los que fueron a buscarle a Aldehuela, todos le debían no sé cuánto a mi papá...>[6]

Observamos que la hipótesis esbozada por las hijas del señor Ángel respecto al asesinato de su padre apunta a asuntos económicos, para no tener que devolver el dinero que le adeudaba, pues los que lo mataron, “todos le debían no sé cuánto a mi papá...”; asimismo, aluden a la religiosidad del tendero, un hombre de misa diaria: la piedad del padre pudo actuar como justificante político e ideológico de su muerte, pero el motivo principal parece ser puramente pecuniario. Llegado a este punto no me pareció oportuno insistir en los detalles de la muerte de su progenitor; mis interlocutoras dijeron, simplemente, que lo mataron:
  • <Después que se llevaron a mi papá, nosotras nos quedamos en Aldehuela, y poco después nos enteramos de que lo habían matado. Sí, lo mataron en el barranco del Esparto... No sé si fue un pastor o algún otro que vio de lejos lo que pasó y una vez muerto lo enterró, porque los que lo mataron lo dejaron allí tirado, como un animal. Y ése mismo señor es el que luego avisó a mi familia, indicándoles a mis tíos donde estaba enterrado. Claro, mis tíos –Paco y Evaristo-, ya después de la guerra, fueron allí, desenterraron los restos y los trajeron a Torrebaja, para enterrarlo en el cementerio, como Dios manda. En Aldehuela estuvimos algún tiempo después de la muerte de mi papá..., pero mi mamá “pidió escuela” y le dieron Casasaltas. Sí, eso fue en plena guerra... Después le dieron Casasbajas, donde también estuvimos varios años. Y ya después de la guerra hizo oposiciones y le dieron Los Santos, en Castiel, ya como titular; y desde allí vino a Torrebaja, donde se jubiló años después. Claro, en Torrebaja teníamos la casa y las tierras, por eso tenía interés en venir aquí...>[7]

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Retrato de juventud de doña Isabel Marqués Ibáñez (1891-1977) [Foto procedente del archivo familiar de las hermanas Tortajada Marqués].
            ¿Qué pasó después de la guerra con la familia del señor Ángel?, podríamos preguntarnos: Las entrevistadas, responden:
  • <Después de la guerra, las mujeres de algunos de los que se habían llevado a mi papá venían a nuestra casa, solicitando un aval, para que sus maridos salieran de la cárcel, y ella les decía: Por mí están perdonados..., pero la justicia exige que paguen por lo que han hecho; además, la ley tiene que seguir su curso... Aquellas mujeres le traían regalos a mi madre, para comprarle la voluntad, pero ella no les aceptó nunca ninguno. Sí, creo recordar que una de aquellas era la mujer de uno que llamaban el Tuerto... No, después de la guerra mi mamá ya no quiso volver por Las Minas, tenía malos recuerdos de aquello y como lo habíamos perdido todo, pues nunca más volvió...>[8]          
            Pregunto a mis interlocutoras por otros recuerdos de la guerra que tengan:
  • <¿Otros recuerdos de la época? Pues recuerdo también que durante la guerra mataron a un tío nuestro sacerdote -don Evaristo le llamaban-, hermano mayor de mi mamá, que estaba de párroco y arcipreste en Mora de Rubielos, un pueblo de Teruel. Fueron los de la Columna de Hierro, que en cuanto entraron en el pueblo fueron a la iglesia y sacaron todos los santos, y los quemaron en medio de la plaza. Según contaban, él intentó esconderse en una casa a las afueras de la población; pero alguien lo vio y lo denuncio a los milicianos, y éstos fueron a buscarle... Sí, era el único hermano de mi mamá, y los dos que habían estudiado de los cinco que eran: Evaristo, Isabel, Concepción, Delfina y Asunción. En poco tiempo perdió a su hermano y a su marido: ¡Dos de las personas que más he querido en este mundo...! -decía mi mamá-. También mataron a un sobrino suyo, hijo de Concepción, que estaba en la guerra con los rojos... Al parecer, el chico estaba en una trinchera o refugio con otros soldados y durante un ataque enemigo, por las bombas y el tiroteo que había se asustó tanto que se puso a rezar... Al oírlo, los propios compañeros que había con él se salieron de donde estaban y le mataron, lanzándole dentro una granada. Según se dijo, los compañeros los tenían vigilado y sospechaban de él, porque parece que había intentado pasarse con los nacionales. Este sobrino era el único hijo de su hermana Concepción. Cuando lo mataron ya tenía un hijo pequeñito, de dos o tres años, y la mujer estaba embarazada de una niña que le nació poco después. Su otra hermana, Delfina, tuvo ocho hijos, todos estuvieron en la guerra, pero volvieron vivos... Sí, la guerra fue algo terrible... ¡Dios quiera que nada parecido vuelva a suceder!>[9]

En este párrafo, las señoras Concha y Maruja hacen referencia al asesinato de don Evaristo –se refieren a don Evaristo Marqués Ibáñez (1885-1936), sacerdote-, un tío suyo, hermano de su madre, “que estaba de párroco y arcipreste en Mora de Rubielos...” -entendemos que las informantes quieren decir Rubielos de Mora (Teruel), pues así consta en la documentación de la Causa General-: Acerca de este asunto, remitimos al lector a un anexo al final del artículo. Respecto al saqueo de los edificios religiosos, están en lo cierto, pues en agosto de 1936: “Las imágenes sagradas de la Iglesia, del Convento de las Religiosas Agustinas y ermitas de San Antonio, San Roque, Santos Mártires y Santa Bárbara” de esta localidad fueros destruidas. En cuanto a las personas sospechosas de participar en el delito, fueron los “Milicianos y personas del pueblo obligadas por aquellos”.[10]

Seguidamente, refiero a las entrevistadas mis recuerdos de su madre, a la que evoco como una señora ya mayor –doña Isabel, le decían-, vestida de oscuro, que daba la clase en el piso alto del café de Las Lucías, donde se encontraba la escuela de niñas. Vivía en la calle Zaragoza, entre la calle de san Roque y la del Rosario. Al respecto, comentan:
  • <Sí, allí estaba nuestra casa... Después, mi hermana Isabel se casó con Manolo -se refieren a al señor Manuel González Tregón-, que trabajaba de aprendiz en la serrería Los Cesáreos de Torrebaja y se hizo carpintero. Pero antes, siendo ellos novios, mi madre les daba clase, a mi hermana Isabel y a Manolo. Él era muy estudioso y aplicado, hacía cursos por correspondencia, siempre con ganas de aprender y saber más. Por eso les decía mi mamá: ¡Venga, en vez de perder el tiempo en la puerta, subir al comedor que vamos estudiar algo...! -ellos subían y hacían dictados, problemas y eso-. Porque mi cuñado Manolo era muy inteligente, cuando estuvo en la mili le dijeron que se quedara, que valía para estudiar y podría llegar a más. Pero él no quiso, fue muy buen hijo. Pues sabía las necesidades de su casa, de su madre y hermana… Su madre se quedó viuda poco antes de nacer su último hijo, Justo, que se crió en Villastar con otra familia; porque su madre no podía criarles a todos. Por eso Manolo empezó a trabajar en la serrería... Su hermano mayor, Daniel [González Tregón], fue político y estuvo de concejal en el ayuntamiento de Valencia. Si, había también otra hermana, Carmen, luego venía Manolo y Justo, pues eran cuatro hermanos>.[11]

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Las señora Justa Tregón Pérez (izda.) y doña Isabel Marqués Ibáñez (decha.), consuegras, con una nieta de ambas [Foto procedente del archivo familiar de las hermanas Tortajada Marqués].

            Se nombra aquí a los hermanos González Tregón –Daniel, Manuel, Justo y Carmen-: según vemos, Manuel (a) Varela casó con Isabel, hija mayor de Ángel Tortajada Gea e Isabel Marqués Ibáñez. Daniel fue concejal del Ayuntamiento de Valencia, siendo firme partidario de que el viejo cauce del Turia fuera declarado zona verde;[12] en las elecciones municipales –de 1977, en las que salió elegido Miguel Ramón Izquierdo- figura como candidato a la alcaldía de Valencia, junto con Serafín Ríos Mingarro;[13] en las elecciones autonómicas –de 1983, en la que salió elegido Joan Lerma- figura como candidato a la presidencia de la Generalidad por la Organización Independiente Valenciana (OIV).[14] Justo González Tregón fue alcalde de Torrebaja (1999-2000) por el Partido Popular (PP);[15] ante las presiones de su grupo, dimitió de la alcaldía.

            Sigue diciendo:
  • <Más tarde Manolo y mi hermana, ya casados se vinieron a Valencia: primero estuvieron en Cuarte y luego en Mislata, donde compraron un piso, pues a Manolo le dieron trabajo en los astilleros de El Cano en Manises; allí estuvo hasta que se jubiló... Mi mamá vivió con ellos, hasta que falleció, ya mayor. Manolo y mi hermana tuvieron dos hijos, una chica y un chico... Sí, mi sobrina mayor, de pequeña pasaba temporadas largas en Azuébar, con nuestra hermana Carmen, porque era mala comedora y se criaba muy delgadita, siempre desganada. Porque resulta que allí tienen un agua muy buena... Claro, mi hermana Carmen era la hija de mi papá y de su primera mujer, y ya mayorcita se marchó a Azuébar con su abuelo y su tío Quico. Porque el abuelo se hizo mayor y quería estar con la nieta, y el tío estaba soltero... Así que se fue, y allí se hizo mayor, se casó e hizo su vida. Sí, todavía vive..., ahora tiene 83 años –en 2009-. Manolo ya tiene 80 años, pero no los aparenta, se conserva muy bien. Se portó muy bien con nuestra hermana Isabel, cuando enfermó de diabetes. Durante los cuatro años que estuvo enferma él la cuidaba como una mamá atiende a un hijo pequeño; hacía las cosas de la casa, iba a comprar, hacía la comida y todo eso, porque su hija mayor ya se había independizado y el chico todavía estaba estudiando>.[16]

         Inquiero a mis interlocutoras acerca de su vida y la de su familia, inmediatamente después de la guerra:
  • <Nosotras, mi hermana Isabel y yo, los primeros tres años después de la guerra estuvimos en un colegio de la Almunia de doña Godina, un pueblo de Zaragoza. Era un internado de monjas, las Mercedarias de la Caridad, allí empezamos a estudiar. Yo tenía nueve años cuando nos fuimos. Y mi hermana pequeña, Concha, se quedó en Torrebaja con mi mamá, porque además de ser la menor era la más teclosa, mala comedora no era cuestión de sacarla de casa. Más tarde, cuando yo tenía sobre catorce años, mi hermana Concha y yo estuvimos en un convento. Isabel ya se quedó en Torrebaja con mi mamá. Estando allí estudiamos Magisterio en un colegio que tenían las Carmelitas de la Caridad en Valencia, donde la calle que llaman “de los Caramelos”, que va de la Virgen al río, allí estaba; y nos hicimos maestras. Después nos salimos del convento y ya secularizadas estuvimos (de maestras) en varios pueblos... En Cocentaina, cerca de Alcoy, estuve yo unos diez años. Mientras Concha estaba en una guardería en Mislata, y los fines de semana nos reuníamos. Hasta que conseguí venirme aquí en un concurso general de traslados, gracias a que tenía el curso de valenciano. Mucho después, ya jubiladas, vivimos ambas en Mislata, donde teníamos un piso. Pero mi hermana se puso enferma, y al empeorar de su enfermedad yo ya no podía con ella, entonces fue cuando nos enteramos de esta residencia de Quart de Poblet, y decidimos venirnos aquí>.[17]

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Las hermanas Tortajada Marqués -Concha y Maruja- en su época de religiosas [Foto procedente del archivo familiar de las hermanas Tortajada Marqués]
.
         
Para terminar, dicen:
  • <Esta ha sido a grandes rasgos nuestra vida. Ahora vivimos aquí, donde tenemos una habitación. Pero salimos y entramos cuando queremos –es una residencia abierta-, y cuando nos parece vamos al piso de Mislata; pero la mayoría del tiempo estamos aquí. Cuando nos vamos sólo tenemos que decir se vendremos o no a comer..., ayer mismo pasamos la mañana en Nuevo Centro y a la hora de comer volvimos>.[18]

            Ambas hermanas, las señoras Maruja y Concha, están muy unidas, siempre lo han estado, y más ahora, en la senectud de su vida. Maruja cuida de Concha en su enfermedad con franca solicitud. Nuestra visita les ha sorprendido gratamente, pues nunca esperaban semejante audiencia, que alguien se interesara por la peripecia vital de su familia. A lo largo de la entrevista han resurgido con fuerza muchos recuerdos... Recuerdos y vivencias aparentemente olvidados. Algunos de ellos son dolorosos, otros tristes o melancólicos, especialmente los referidos a su infancia y muerte de su padre en tan trágicas circunstancias. Sin embargo, han rememorado con entusiasmo aquellos lejanos días, pensando que su esfuerzo sirva al propósito de que su tragedia no se pierda en el olvido: Especialmente en estos momentos en que algunos están con esto de la Memoria Histórica, porque todos tenemos memoria... -añade, finalmente, la señora Maruja-.


Genealogía del señor Ángel Tortajada Gea, asesinado en Las Minas de Libros (Teruel), el día 20 de octubre de 1936.-
Nombre y apellidos
padres
Abuelos
Paternos
Maternos
Ángel Tortajada Gea
(Torrebaja, 1901-Libros, 1936)
Tomás Tortajada Blasco
(barbero)
Joaquina Gea Sánchez
Agapito Tortajada (de Santa Cruz de Moya-Cuenca)
Dionisia Blasco (de Casasaltas-Valencia)
Joaquín Gea (de Riodeva-Teruel)
María Sánchez (de Torrebaja-Valencia)
                Tomado de SÁNCHEZ GARZÓN (2009), p. 462.

Palabras finales.
            El señor Ángel Tortajada Gea, natural de Torrebaja, donde nació el día 3 de mayo de 1901, era hijo de Tomás y Joaquina, y hermano de Abel, Francisco y María, los dos últimos gemelos.[19] En primeras nupcias casó con la señora Mª de las Nieves Piquer Gómez de Azuébar (Castellón) el día 20 de diciembre de 1924, con quien tuvo una niña, Carmen Tortajada Piquer.[20] En segundas nupcias casó con doña Isabel Marqués Ibáñez de Aldehuela (Teruel), con quien tuvo tres hijas: Isabel, Maruja y Concha Tortajada Marqués. Falleció el día 20 de octubre de 1936, a la edad de 36 años “asesinado por los marxistas, siendo enterrado en despoblado en el término municipal de Libros (Teruel), desde donde fue trasladado hasta el cementerio” de Torrebaja (Valencia), para recibir cristiana sepultura el día 8 de octubre de 1939. En sufragio de su alma se celebró un funeral ordinario, que ofició don Valentín Alegre Martín (1884-1956), cura encargado de la iglesia parroquial de Santa Marina Virgen.[21] Su segunda esposa, doña Isabel Marqués Ibáñez, falleció en Mislata (Valencia), el día 23 de enero de 1977, a la edad de 86 años.
            La recopilación de los datos de esta historia, esencialmente referida a la peripecia de la familia Tortajada Marqués y al asesinato del señor Ángel Tortajada Gea, ha sido posible gracias a sus familiares, hijas, yerno y sobrinas, a las que agradezco infinitamente su colaboración; sin ellos, este relato nunca hubiera sido posible. De hecho, deseo ofrecérselo a sus hijas, las señoras Carmen, Isabel (fallecida), Maruja y Concha, como recuerdo y en homenaje de su padre y de todos los que fallecieron durante la Guerra Civil española (1936-39) en similares circunstancias, de uno y otro bando.
Una vez más, la historia se nos muestra como la mensajera del pasado, historia nuntia vetustatis, para que estemos atentos y no caigamos en los mismos errores que nuestros padres y abuelos. Más bien debemos fijarnos en lo mejor de ellos, en la sana tradición que nos legaron, para mejorar. Ya lo dice Ortega y Gasset en el "Prólogo para franceses" de La rebelión de las masas: Nada tiene sentido para el hombre sino en función del porvenir... Vale.



          
Addenda.
           En uno de los párrafos testimoniales se alude a don Evaristo –refiriéndose al sacerdote don Evaristo Marqués Ibáñez (ca.1878-1936), hijo de Juan y de María, natural de Aldehuela (Teruel), hermano de doña Isabel y por ende tío materno de las hermanas Tortajada Marqués. Al comienzo de la guerra, don Evaristo era cura arcipreste en Rubielos de Mora (Teruel), y fue asesinado en la vecina localidad de Fuentes de Rubielos –esto sucedió el 13 de agosto de 1936-.[22]
       Según investigación personal, el cadáver de don Evaristo lo hallaron en la partida denominada “Toranes” del término de Fuentes de Rubielos, presentaba 14 tiros y su cuerpo fue quemado, por haberlo encontrado en avanzado estado de descomposición.[23] Asimismo, el clérigo figura entre los asesinados residentes en Rubielos de Mora, y su muerte se produjo a manos de un grupo de “milicianos instigados tal vez por personas del pueblo y muy especialmente por el Comité revolucionario” de la localidad.[24] Según testimonio de su convecino –el señor Serafín Górriz Edo (Rubielos de Mora, 1893), de profesión labrador-, el cuerpo del sacerdote fue hallado en el denominado “monte de los Toranes”.[25] La misma documentación recoge el informe mecanografiado del Comandante del Puesto de la Guardia Civil de Rubielos de Mora (Teruel), donde se lee:
  • <En cumplimiento a su respetable/ escrito fecha 6 del actual [...]/ en el que se solicita infor-/ mes sobre la muerte del cura pá-/ rroco de esta Villa D. Evaristo/ Marqués Ibáñez, tengo el honor/ de participar a V.S., que dicho/ individuo fue detenido en la Masía “Los Toranes” de este tér-/ mino municipal, y fusilado en el/ acto por las tropas rojas, no dán-/ dole sepultura al cadáver y tuvo/ que ser quemado, por el mal olor/ que despedía, se dice que fueron/ los de esta Villa los que/ avlaron a las tropas rojas don-/ de se encontraba escondido el/ Sr. Cura, Miguel Torán Bertolín/ y José Torán Yserte, ambos dete-/ nidos.// Dios guarde a V.S., muchos años./ Rubielos de Mora, 14 de abril/ de 1943./ El Comandante del Puesto. Miguel Villarejo>.[26]
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Don Evaristo Marqués Ibáñez (1885-1936), natural de Aldehuela (Teruel) y cura párroco de Rubielos de Mora (Teruel), asesinado en Fuentes de Rubielos (Teruel) durante la revolución y Guerra Civil (1936-39) [Foto procedente del archivo familiar, cedida por doña  Fina Andreu, esposa de don Nicolás Mengod Marqués].

            Respecto a la edad del sacerdote asesinado, el Estado Número 1 del ramo de Rubielos de Mora le cita como de 55 años, y en otro documento del mismo ramo le nombra como de 51 años; mientras que en el ramo separado de Fuentes de Rubielos se le menciona como de 58 años: luego pudo nacer entre 1878 y 1885.
           Aunque sin conexión aparente con la muerte de don Evaristo, no resultará ocioso citar el caso de otro sacerdote asesinado por entonces, don Salvador Garcés López, de 33 años, natural de Sarrión y cura párroco de Fuentes de Rubielos, cuyo cadáver apareció en el término de Rubielos de Mora:[27] “Lo fusilaron en Rubielos de Mora los milicianos rojos, por haberle encontrado una carta a él donde demostraba que era sacerdote”.[28] Según testimonio de Miguel Villanueva Torán (Fuentes de Rubielos, 1902), labrador de profesión, el sacerdote “fue detenido por los milicianos rojos que ocuparon estos pueblos en la masía del Mas del Río del término el 14 de agosto de 1936, siendo conducido a Rubielos de Mora”.[29] Según el testimonio de Francisco Villanueva Villanueva (Fuentes de Rubielos, 1889), el propio declarante y el sacerdote fueron detenidos “por los milicianos rojos que ocuparon estos pueblos en la masía del Mas del Río del término el 14 de agosto de 1936 siendo conducido en unión del declarante llevándolos a los dos al comité de dicho pueblo y después al declarante lo mandaron a Fuentes de Rubielos, y al sacerdote se lo quedaron en Rubielos de Mora”.[30] Según el informe del comandante del puesto de la Guardia Civil de Rubielos de Mora –fechado el 14 de abril de 1943-: el sacerdote, a la sazón vecino de Fuentes de Rubielos, “fue detenido por unos milicianos/ en la Masía Mas del Río término/ municipal de Fuentes de Rubielos/ y traído a Rubielos de Mora sien-/ do asesinado en este último pueblo/ al día siguiente, se ignora si/ hubo ensañamiento con la víctima/ ni con el cadáver”.[31]
Respecto a la edad del sacerdote asesinado, el Estado Número 1 del ramo separado de Fuentes de Rubielos se le menciona como de 27 años, otros documentos del mismo ramo le nombran como de 33 años; mientras que el Estado Número 2 del ramo de Rubielos de Mora le cita como de 31 años: luego pudo nacer entre 1903 y 1909.


Hubo otros dos eclesiásticos más asesinados en el término de Mora de Rubielos por entonces:
- don Manuel Edo Sebastián, de 60 años, muerto el 18 de septiembre de 1936 en la Masía de la Copa, cuyo nombre aparece reseñado en el Estado Número 1 de la Causa General de Teruel: ello significa que dicho clérigo se hallaba empadronado o residía en la villa.[32]
- don Emilio Sánchez Abril, de 62 años, muerto por heridas de bala en octubre de 1936 en El Recuenco, cuyo nombre se recoge en el Estado Número 2 de la misma Causa General: ello significa que se trataba de una persona no reconocida como residente en dicho municipio.[33

 Respecto a don Manuel Edo Sebastián, por el informe manuscrito del Comandante del Puesto de la Guardia Civil de Mora –de 18 de abril de 1943- sabemos que:
  • <[Éste]/ se encontraba oculto en el monte/ entre las masías “La Copa” y “El/ Cubillo” de este término munici-/ pal, el día 17 de septiembre de/ 1936, fue sorprendido y fusilado/ en el acto por los vecinos de esta/ localidad, Miguel Martín,/ Julián Escriche Escriche (a) Paja-/ res, Manuel Edo (a) Clarelos, y/ Tomás (a) Cuchares, estos tres úl-/ timos, Juzgados en Consejo de/ Guerra y ejecutados. Se ensaña-/ ron con la víctima, dada su con-/ dición de Capellán castrense, y lue-/ go con su cadáver, que fue descuartizado, y quemado>.[34]

Respecto a don Emilio Sánchez Abril, el ramo de Mora de Rubielos nos remite a la rama separada de Valdelinares, en cuyo Estado Número 1 figura su nombre, edad (57 años) y profesión (sacerdote). En el apartado “Fecha de su muerte o desaparación” se anota: 21 de septiembre de 1936. Referente al lugar donde fue hallado su cadáver y heridas que presentaba, dice: "En la carretera de Valbo-/ na, a un km., de Mora de/ Rubielos, presentaba varios, valazos de fusil o pistola en/ su cráneo y demás partes/ del cuerpo”. En el apartado “Personas sospechosas de participación en el crimen”, anota: “fue detenido por los individuos/ del Comité de este pueblo, pero los/ participantes del fusilamiento/ se desconocen”.[35]
En la misma serie documental encontramos la Declaración mecanografiada del testigo Florentino Villarroya Zaera, cuñado del sacerdote:
"En Valdelinares a primero de Julio de mil novecientos cuarenta y uno. Ante el Sr. Fiscal, delegado para la instrucción de la Causa General de Teruel compareció el testigo anotado al margen, de sesenta y cinco años de edad, de estado casado, natural de Ababuj (Teruel), de profesión practicante, que no ha sido procesado, con domicilio en Valdelinares y después de prestar juramento de decir verdad y enterado de las penas por falso testimonio, fue interrogado y DICE":
  • <1.- Que su hermano político, D. EMILIO SÁNCHEZ ABRIL, de 57 años de profesión Sacerdote, fue detenido por CRESCENCIO IZQUIERDO, MARTÍN ZAERA ROQUETA, MANUEL MONTÓN LÓPEZ, JUAN JOSÉ ALEGRE RUBIO, DOMINGO BENAJES GARCÍA y varios más que no recuerda por la obscuridad de la noche; fue conducido en unión del que suscribe al calabozo de esta localidad. Por Crescencio Izquierdo le fueron atadas las manos al Sacerdote: Después de permanecer tres días con cuatro noches en el citado calabozo fue conducido Al Comité de Alcalá de la Selva por BERNABÉ TENA, ELÍAS NOVELLA, HILARIO ROQUETA, MANUEL NONTÓN, haciéndose cargo de él el citado Comité y este lo entregó a unos milicianos desconocidos y estos lo llevaron hasta Alcalá –digo- hasta Mora de Rubielos y a la salida de dicho pueblo fue bárbaramente asesinado a unos dos kilómetros en la carretera que conduce al pueblo de Valbona, e ignora el declarante quiénes fueron los asesinos.// 2.- Que considera responsables de la muerte de su hermano político, aunque no directamente por cuanto ellos no la llevaron a cabo, a los individuos que le detuvieron, pues si ellos no lo hubieran detenido, los que la ejecutaron tampoco lo hubieran hecho. Ahora bien responsables directamente de su muerte son los milicianos que la ejecutaron pero que ignora quiénes fueron, los que le detuvieron eran el Presidente del Comité Manuel Montón, y los demás miembros del mismo, a excepción de Domingo Benajes que no desempeñaba ningún cargo, e ignora el declarante de quién recibían órdenes./ El paradero de éstos es el siguiente: Crescencio Izquierdo en la Cárcel de Zaragoza. Martín Zaera, Manuel Montón, Juan José Alegre, y Domingo Benajes en la Cárcel de Teruel. Los que lo condujeron Bernabé Tena, en la Cárcel de Dos Hermanas (Sevilla), Elías Novella e Hilario Roqueta en la Cárcel de Teruel.// 3.- Que se ignora quiénes pueden dar detalles de la forma y quiénes lo asesinaron./ Interrogado para que manifieste si tiene alguna cosa más que exponer, manifiesta que nada más tienen que decir./ En prueba de decir verdad, en ella se afirma y ratifica y firma de que doy fe. EL DECLARANTE,/ Florentino Villarroya>.[36]

En la misma serie documental hallamos el informe mecanografiado del Comandante del Puesto de la Guardia Civil de Alcalá de la Selva –del 16 de abril de 1943-, que dice:
  • <[...]; por lo que respecta a Don EMILIO/ SÁNCHEZ ABRIL; [...], fue detenido en Valdelinares el día 16 de septiembre de 1936 y en esta detención intervinieron los vecinos CRESCENCIO IZQUIERDO BUJ, MARTÍN ZAERA ROQUETA, MANUEL MONTÓN VIVAS, JUAN JOSÉ ALEGRE RUBIO, DOMINGO BENAJES GARCÍA y otros más que no se recuerdan. El día 21 del mismo mes fue conducido a Alcalá de la Selva por varios individuos armados vecino de Valdelinares entre los cuales se recuerdan a BERNABÉ TENA GARCÍA, ELÍAS NOVELLA LUCÍA, HILARIO ROQUETA IZQUIERDO, MANUEL MONTÓN VIVAS. Dicho señor fue entregado en el Comité y el mismo día y a las pocas horas fue sacado nuevamente y en un camión escoltado por milicianos armados y desconocidos, se le trasladó al vecino pueblo de Mora de Rubielos, donde a un kilómetro de la carretera de dicho punto a Albentosa fue encontrado asesinado sin que se sepa quiénes fueron los autores del crimen./ Se desconoce el que fuera víctima de malos tratos o ensañamiento en los cadáveres (sic), y sábese únicamente que cuando lo detuvieron en Valdelinares el vecino del mismo CRESCENCIO IZQUIERDO BUJ, lo maniató para conducirlo./ La presente información es debida al testigo presencial y también detenido en aquellos días EZEQUIEL VILLARROYA, vecino de aquella localidad>.[37] 

Relación provisional de sacerdotes asesinados en Fuentes de Rubielos, Rubielos de Mora y Mora de Rubielos (Teruel), durante la revolución y Guerra Civil (1936-39).
Nombre y apellidos
Naturaleza y
fecha de nacimiento
Cargo
Lugar y
fecha de muerte
Edad
Evaristo Marqués Ibáñez
(1885-1936)
Aldehuela (Teruel)
14, octubre 1885
Párroco de
Rubielos de Mora
Fuentes de Rubielos
13, agosto de 1936
51 años
Salvador Garcés López
(1908-1936)
Sarrión (Teruel)
12, agosto 1908
Párroco de Fuentes
Rubielos de Mora
14, agosto 1936
28 años
J. Manuel Edo Sebastián
(1877-1936)
Mora de Rubielos
23, junio 1877
Capellán castrense
Mora de Rubielos
18, septiembre 1936
59 años
Emilio Sánchez Abril
(1879-1936)
Pancrudo (Teruel)
15, febrero 1879
Párroco de Valdelinares
Mora de Rubielos
21, septiembre 1936
57 años
Elaboración propia (2013). Nota: La edad de los sacerdotes en el momento de su óbito ha podido establecerse merced a la fecha de nacimiento, información obtenida de MARTYRS OF THE RELIGIOUS PERSECUTION DURING THE SPANISH CIVIL WAR († 1934, 1936-39). Vid http://newsaints.faithweb.com/martyrs/MSPC57.htm

 

 

[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Acerca del asesinato de Ángel Tortajada Gea (1901-36), en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2009, vol. III, p. 460.
[2] Ibídem.
[3] Ibídem.
[4] Ibídem.
[5] Ibídem.
[6] Ibídem, p. 461.
[7] Ibídem.
[8] Ibídem.
[9] Ibídem.
[10] Archivo Histórico Nacional [AHN], FC-Causa General, 1419, Exp. 72, p. 7 [Estado Numero 3 de la Causa General de Teruel, ramo de Rubielos de Mora, partido judicial de Mora de Rubielos>.
[11] SÁNCHEZ GARZÓN (2009), pp. 461-462.
[12] Valencia. Postal reivindicativa por un nuevo cauce del río Turia: Vid http://www.todocoleccion.net/valencia-postal-reivindicativa-por-un-nuevo-cauce-rio-turia-ver-dorso~x22156197.
[14] Eleccions a les Corts Valencianes (1983-2011). Vid http://www.historiaelectoral.com/avalencia.html.
[15] Torrebaja. (2012, 13 de diciembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 17:42, febrero 18, 2013 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Torrebaja&oldid=62176911.
[16] SÁNCHEZ GARZÓN (2009), p. 462.
[17] Ibídem.
[18] Ibídem.
[19] Ibídem, p. 506: [Partida de bautismo correspondiente al señor Ángel Tortajada Gea (1901-36), hijo de Tomás y Joaquina].
[20] Ibídem, p. 509 [Partida de matrimonio correspondiente al señor Ángel Tortajada Gea (1901-36) de Torrebaja y a la señora Mª Nieves Piquer Gómez de Azuébar (Castellón)].
[21] Ibídem, p. 514 [Acta de inhumación correspondiente al señor Ángel Tortajada Gea (1901-36), natural de Torrebaja (Valencia), hijo Tomás y Joaquina].
[22] MONTERO MORENO, A., Historia de la persecución religiosa en España (1936-39), Biblioteca Cristiana, Madrid, 1961, p. 832.
[23] Archivo Histórico Nacional [AHN], FC-Causa General, 1419, Exp. 64, p. 5 [Estado Número 2 de la Causa General de Teruel, ramo separado de Fuentes de Rubielos, partido Judicial de Mora de Rubielos].
[24] Archivo Histórico Nacional [AHN], FC-Causa General, 1419, Exp. 72, p. 3 [Estado Numero 1 de la Causa General de Teruel, ramo de Rubielos de Mora, partido judicial de Mora de Rubielos].
[25] [AHN], Ibídem, p. 30.
[26] [AHN], Ibídem, p. 51.
[27] [AHN], FC-Causa General, 1419, Exp. 64, p. 3 [Estado Número 1 de la Causa General de Teruel, ramo separado de Fuentes de Rubielos, partido Judicial de Mora de Rubielos].
[28] [AHN], Ibídem, p. 9.
[29] [AHN], Ibídem, p. 10.
[30] [AHN], Ibídem, p. 11.
[31] [AHN], Ibídem, p. 12.
[32] Archivo Histórico Nacional [AHN], FC-Causa General, 1419, Exp.54, p. 3 [Estado Número 1 de la Causa General de Teruel, ramo separado de Mora de Rubielos].
[33] Ibídem, p. 5 [Estado Número 2 de la Causa General de Teruel, ramo separado de Mora de Rubielos].
[34] Ibídem, pp. 37-38.
[35] [AHN], FC-Causa General, 1419, Exp. 77, p. 6 [Estado Número 1 de la Causa General de Teruel, ramo separado de Valdelinares].
[36]  Ibídem, p. 14.
[37]  Ibídem, pp. 19-20.


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