martes, 1 de mayo de 2012

LA ERMITA DE MARÍA INMACULADA EN CUESTA DEL RATO (CASTIELFABIB)

A propósito de una visita a la aldea castielfabiense, 
que está bajo el patronato de san Diego de Alcalá



            A modo de introducción.
          Cuesta del Rato es aldea de Castielfabib (Valencia), y pasa por ser una de las más desconocidas del Rincón de Ademuz; en todo caso es de las menos visitadas, y no porque esté apartada, sino porque el viajero piensa que no hay nada que ver en ella... Pero se equivoca quien piense así, pues allí se halla la ermita de María Inmaculada, también conocida como de la Inmaculada Concepción, un sencillo ermitorio que, visto por fuera más bien parece un pajar, pero cuyo interior sorprenderá al visitante por su sencillez y diáfana hermosura.

La ermita de María Inmaculada en Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia).

            Para ir a Cuesta del Rato –cuyo topónimo alude a la pendiente en que se halla el Lugar, camino de la partida de “El Rato”, nombre con el que también se la conoce entre los comarcanos- hay que subir hasta Castielfabib y continuar luego por la misma carretera en dirección a El Cuervo (Teruel). A medio camino de esta localidad turolense hallaremos un desvío que sale a la derecha, justo tras rebasar una cerrada curva... Ya dentro de esta vía hallaremos un área de recreo, correspondiente a un campamento de verano, y poco más adelante un sólido puente sobre el Ebrón, heredero del viejo pontón de tablas que le precedió. Arribado al lugar del viaducto –desde donde ya se divisan las primeras casas de la aldea, con sus fachadas encaladas o en colores térreos, dispuestas sobre el borde del cerrillo arcilloso sobre el que se asienta -, no puedo evitar acordarme de cierta anécdota que me contó el señor Emilio –me refiero a Emilio Jarque Fornas (Castielfabib, 1914-Barcelona, 2010), sobrino de don Enrique Fornas Lázaro (1879-1973), que fue párroco de Castielfabib durante el primer tercio del siglo XX-. Al hilo de sus recuerdos, el señor Emilio esboza una semblanza del sacerdote, mientras dice del viejo pontón por el que se accedía a Cuesta del Rato:
  • Mi tío Enrique era una persona muy recta. Yo era su monaguillo y mi tío Manuel Jarque Casino, un hermano de mi padre, le hacía de sacristán. Recuerdo que a veces íbamos con el sacerdote a Mas de Jacinto y a Cuesta del Rato –aldeas de Castiel-, para ayudarle en los oficios, por las fiestas o en algún entierro. Llevábamos una borriquilla que tenía... Nosotros, el sacristán y yo, andando y el sacerdote montado. Cuando íbamos a Cuesta del Rato había que atravesar el río Ebrón. Entonces no había puente, sino pontón. Me acuerdo que él iba delante, montado, y nosotros detrás. Y conforme pasaba, nosotros nos quedábamos mirándole, a ver si se caía..., porque el pontón era muy precario; pero nunca se cayó... Mi tío Enrique era una persona pacífica y muy tratable. Conmigo era cariñoso, pero también recto y serio, muy estricto; alto, muy buen mozo. En la iglesia llevaba bonete, pero por la calle usaba gorro. No llevaba gafas, no; tampoco bastón. Claro, llevaba una sotana larga, como era habitual entonces>.[1]

Vista parcial de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), desde el puente del Ebrón.
Cerezo en flor en Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), junto al puente del Ebrón.


            Decía que desde el puente sobre el Ebrón ya se divisan las primeras casas de la aldea, dispuestas sobre el saliente del cerro, entre el barranco de La Rambla y el de La Parada...[2] Desde este punto me llama la atención un enorme cerezo en flor cuyo albo blancor destaca entre el verde tierno de las hojas de los árboles circundantes, que se halla en una finca a la derecha del camino: al acercarme escucho el suave zumbido de las abejas que, lujuriosas, abordan las flores en tropel... El espectáculo es magnífico y la quietud absoluta. Hasta bien entrados los años sesenta del pasado siglo, el camino, polvoriento y estrecho, subía por la derecha para adentrarse en el caserío por la parte baja, circundándole por la zona meridional y continuando por la calle de la Iglesia hasta el centro del poblado. Ahora, sin embargo, la carreterita se halla asfaltada y sigue ascendiendo por el borde izquierdo de la ladera, para internarse en la aldea por el borde occidental de la vertiente: en este punto el camino prosigue en dirección a Las Eras y el cementerio local, mientras que continuando el del frente nos introducimos directamente en la aldehuela.
            El centro del lugarcillo en una plaza cementada, cerrada al levante por un frontón de pelota, tras el que se halla oculta la ermita de María Inmaculada. En el extremo opuesto del frontón hay un edificio notable -recientemente rehabilitado, en estilo arquitectónico tradicional-, donde actualmente se halla el centro social y el bar, en cuya primera planta se ubicaba la antigua Escuela, mientras que en la parte alta estaba la vivienda del maestro; la planta inferior -a la que se accede por detrás, rodeando el inmueble-, fue el local del viejo horno comunal, hoy en desudo, cuyo recinto se ha habilitado para dos funciones: una para consultorio médico y otra como almacén de la cantina. Estos son, pues, los espacios públicos más notables de la aldea: la plaza, la ermita, la casa del Lugar y el cementerio.[3]

La ermita de María Inmaculada en Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia) [Foto tomada de Luis B. Lluch Garín, 1966/1980].
La ermita de María Inmaculada en Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), en la actualidad.


            La ermita de la Inmaculada, centro espiritual del lugar.
            Para visitar la ermita vamos a pedir la llave al bar, donde nos indican que la tiene una vecina que vive al otro lado de la plaza, frente al ermitorio. Tras identificarnos, la señora no tiene inconveniente en dejarnos la llave del templo, indicándonos que cuando terminemos la visita se la eche al buzón de su casa. En nuestra visita nos acompaña el señor Olegario, un mozo viejo como el mismo se denomina –me refiero a Olegario Monleón Mañas (Cuesta del Rato, 1934)- vecino con el que he trabado conocimiento durante mi recorrido por el lugar, quien me dice:
  • Este frontón era antaño muy conocido y apreciado, pues era el único que existía en la contornada, siendo yo muchacho aquí venían mozos de otros pueblos, como Castiel y El Cuervo a jugar a la pelota... Antes era poco más de la mitad que ahora, pero lo ensancharon. Hasta ese momento tenía en el centro un hueco de ventana a modo de espadaña con reja para la campana de la iglesia, pero cuando hicieron la torre actual la quitaron...

            Lluch Garín, abogado, escritor y periodista valenciano, en su periplo por las ermitas del Rincón de Ademuz (1966), dice de la de Cuesta del Rato:
  • Lo cierto es que el frontón, de enlucido muy afollado, tiene como remate una albardilla de tejas y una tela metálica para las pelotas altas, y luego en su centro hay un ventanita con reja y una espadaña, o más bien, un hueco en la pared con su cimbalito...[4]

            Respecto de la ermita, anota:
  • La puerta de entrada es lateral y tiene un pequeño atrio que es más bien un saledizo con tejado moruno a dos vertientes. Este atrio tiene dos arcos, y en las paredes laterales dos hornacinas encima de los apeaderos. Todo está pintado de color azul pálido, y la puerta de madera de dos hojas, muy desvencijada, aparece adornada con clavos forjados de tosca cabeza[5]

            Vista desde un altillo terroso que hay frente al ermitorio, la iglesita impresiona de ser un pajar o almacén rural, a no ser por la espadaña que hay a la izquierda, pegada al borde derecho del frontón, en cuya fachada luce una somera hornacina para la campana. Se trata de un edificio muy simple -rayando la humildad- de planta alargada y paredes de piedra con sencilla mampostería, cuya fábrica sigue el estilo tradicional del lugar: orientado de este a oeste, con cobertura a dos aguas y alero corvo fundado en argamasa de yeso, en cuyas paredes destacan sólidos contrafuertes de piedra: uno en la meridional y dos en la del norte, del mismo género que la construcción. Por el estilo de su fábrica podría datarse como obra del Setecientos y por su proximidad al convento de san Guillermo en Castielfabib se le pretende vincular con los franciscanos, sus últimos moradores; lo cierto, sin embargo, es que aunque la simplicidad del edificio resulte acorde con la sencillez franciscana, el vínculo no se halla documentado. Dicha hipótesis se fundamenta, probablemente, en que la ermita acoge una hermosa imagen de san Diego (de Alcalá o de San Nicolás) bajo cuya advocación se halla Cuesta del Rato: este santo fue un fraile franciscano lego, muy popular entre los humildes, a la vez que patrono de los hermanos legos de esta orden, cuya onomástica se celebra el 13 de noviembre.[6]
Detalle de la campana -"La Inmaculada Concepción" (1990)- en la torre de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia).


En los años sesenta, cuando escribe el periodista, no se había construido todavía la anexa torrecita para la campana, pero el atrio exterior que describe, ubicado a los pies del templo, resulta tal cual lo pinta, sólo que ahora esta blanqueado, como la espadaña, y el detalle de que entonces la cobertura del atrio vertía a dos aguas, mientras que hoy lo hace a una, resultado de ser continuación de la cobertura del templo. En todo caso, el jalbegado no le favorece, pues no entona con el color del resto del edificio. La puerta también es distinta, pues el viejo portón desvencijado de dos hojas ha sido sustituido por otra puerta, de la que sólo llama la atención el grueso llavín de hierro.

            Sigue diciendo el periodista:
  • Entramos en la capilla pisando el umbral desgastado de piedra blanca y nos encontramos a la (izquierda) la escalerita que sube al coro, cuyos escalones tienen una moldura de madera pintada de azul. El coro termina en una barandilla larga de balaustres pintados de gris. La pila del agua bendita está bajo el revolcón de la escalera, y es una pila exenta formada por un lebrillo vidriado sostenido por una gruesa columna de yeso./ Otras dos columnas de obra, redondas y finas con la base alargada y adornadas con anillos a modo de sencillo capitel, sostienen la viga del coro y forman un atrio interior.[7]

            Nuestro autor se sentó en el poyo corrido que hay bajo el coro elevado, para tomar nota de lo que veía:
  • A mi alrededor hay una imposta pintada de color amarillo fuerte que tapa la unión de la pared con el piso del coro, y un poyo de obra enjalbegado./ El piso es un tendido de yeso con muchos bultos y desniveles, y el techo tiene dos vertientes que arrancan de la viga de carga. A los lados de ésta y a mitad de la techumbre hay otras dos vigas paralelas como refuerzo.[8]

            Desde este punto, descrito el piso y la cobertura, se entretiene en observar los arcos y pilares que la sostienen, escribiendo:
  • Hay cuatro pilares libres y otros cuatro embebidos (en los muros laterales) que forman juego con aquéllos. De pilar a pilar se abren unos arcos de medio punto. Las bases de estos pilares son cuadradas y los capiteles están formados por simples molduras. Entre los dos pilares de la derecha está el púlpito que es un semicírculo con ménsula cónica, todo de obra, y un tornavoz que tiene la forma de una corona principesca./ Los pilares están pintados de rojo y ocre, y en la cimbra de los arcos destacan círculos blancos y negros formando una alegre cadena de color.[9]

            Respecto a las capillas, escribe:
  • Hay una capilla de la Milagrosa entre muchos exvotos que casi todos ellos son vestiditos de niña con lazos de varios colores. Un cuadro pequeño del Ecce-Homo está rodeado de varias vasijas caseras con aceite y su torcida./ En el altar mayor destaca el doble templete: uno grande, y otro más pequeño colocados sin simetría. En el (hueco) central está la Inmaculada, y a sus pies muchos jarritos y botellas con flores artificiales. [...]/ En la capillita de la derecha veo una imagen desconocida. Le pregunto a Samuel, y Samuel no sabe responderme, pero cuando salimos se lo pregunto a un viejo y me dice que es San Diego.[10]

            Resulta curioso encontrar aquí al señor Samuel, su acompañante en aquel periplo de las ermitas comarcanas –se refiere a don Samuel Rubio Herrero (Fonsagrada-Lugo, 1924), secretario del Ayuntamiento de Castielfabib entonces-, al que homenajeamos desde aquí por su labor de investigación y literaria.[11]

Vista interior de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle del presbiterio.
Interior de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle de una columna y su arcada lateral.
Interior de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle de la peculiar armadura tipo parhilera que soporta la techumbre.
Interior de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle del púlpito de obra adosado al muro de la epístola, en el que destaca el tornavoz con forma de corona.


Nuestra descripción de la ermita de la Inmaculada Concepción de Cuesta del Rato responde a una visita efectuada casi medio siglo después de la realizada por el periodista y el secretario, de donde que haya algunas cosas cambiadas, aunque no lo esencial. Lo primeo es la construcción de la espadaña anexa, entre el frontón y el atrio exterior: la torrecita no existía pero sí el pórtico, aunque ahora vierte a un agua y se halla encalado, en vez de pintado de azul. Permanecen los huecos a ambos lados de la entrada, sobre los poyos laterales del atrio exterior. La puerta es también nueva y de doble hoja, de la que decíamos destaca su grueso llavín. El piso del templo es de baldosas en tonos ocres, con una hilera de bancos a cada lado, dejando un pasillo central que conduce hacia el presbiterio, el cual aparece un peldaño elevado sobre el piso, asimismo enladrillado.
Nada más entrar, lo que más llama la atención es la amplitud del espacio interior, a lo que colaboran los tonos claros de la pintura y el juego de columnas y arcos que soportan la techumbre: a la mano izquierda hallamos las escaleritas de acceso al coro, elevado sobre dos pilares a los pies del templo. En el arranque de la escalera observamos la misma pila del agua bendita, que el periodista describe como un “lebrillo” o recipiente vidriado a modo de pila bautismal soportado sobre una sólida columna de obra. Por debajo del coro hay un poyo corrido, donde el periodista se sentó para tomar nota de lo que iba observando. Para ofrecer una descripción subimos al coro, desde cuyo piso se observa una perspectiva nueva, quizá más completa que desde abajo. La balaustrada es de listón sencillamente labrada, pintada en color madera. 

Interior de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle del retablo del altar mayor, con una imagen de "La Inmaculada", la hornacina de san Diego (epístola) y entrada a la sacristía (evangelio).
Interior de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle de la hornacina del Sagrario en el presbiterio, lado de la epístola, que luce una lámina de Juan de Juanes.
Interior de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle del altar, retablo de "La Inmaculada", entrada a la Sacristía y hornacina del "Sagrado Corazón de Jesús", sito en el presbiterio, lado del evangelio.

Dispuestos en nuestra atalaya observamos la nave central y única del templo, que avanza en forma de tres segmentos de obra de los pies a la cabecera, separados éstos por dos juegos de tres arcos de medio punto –uno central (mayor) y dos laterales (menores)- dispuestos perpendicularmente al eje de la construcción y soportados sobre cuatro espléndidas columnas cuadrangulares con molduras e impostas voladas en todo su perímetro a modo de capitel. De la misma forma, los arcos poseen como adorno un resalte en su borde del mismo color que los capiteles, destacando sobre el más claro del fondo que luce el resto del templo. Desde el presbiterio se accede a la estancia de la sacristía por una puertita que aparece al fondo del testero de fábrica, lado del evangelio.
La cobertura del pequeño templo es a dos aguas, con armadura de tipo parhilera, esto es, basada en parejas de vigas desbastadas (denominadas alfardas o pares), dispuestas en cada vertiente del tejado, que confluyen en una gruesa viga cuadrada superior (llamada hilera) –sistema que corresponde a la más sencilla de las típicas techumbres mudéjares a dos aguas-. El espacio entre las vigas se halla enlucido de yeso, con la característica de que cada trama lateral aparece sujeta en su parte media por una traviesa longitudinal redondeada que se apoya en las mencionadas columnas cuadrangulares, las cuales forman los referidos arcos de medio punto: dos centrales (mayores) y otros laterales (menores) apoyados éstos en las pilastras embebidas de los muros. Como es de pensar, este tipo de armadura produce un empuje importante sobre los muros laterales, de ahí la necesidad de los contrafuertes -aunque en este caso el empuje se halle atenuado por los pilares que soportan la viguería de ambas vertientes. Los cuerpos posterior y central se hallan ornados por dos grandes lámparas de forja pendientes del techo, que, junto con otras luces dispuestas en diversa localización, colaboran a iluminar el interior, pues el templo carece de ventanas.

Interior de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle de la hornacina donde reside la imagen de "María Inmaculada".
Interior de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle de la hornacina de la "Virgen del Rosario", sita en el cuerpo central, lado del evangelio.
Interior de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle del alto coro, visto desde el presbiterio.
Acetre con hisopo correspondiente a la ermita de María Inmaculada en Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia).

Antes de dejar nuestra atalaya nos asomamos a la espadaña para ver la campana, a cuyo recinto se accede desde el mismo piso del coro por una puertita con cerrojos. El vano se abre hacia el sur y luce una campana de tamaño medio con yugo metálico –La Inmaculada Concepción-, vaciada en la fundición de Salvador Manclús de Valencia en 1990.

Datos de la campana de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia).
UBICACIÓN
CAMPANA
FUNDIDOR
AÑO
DIÁMETRO
(cm)
PESO
(kg)
Espadaña
Purísima Concepción
Manclús,
Salvador (Valencia)
1990
50
72
Modificado de Campaners de la Catedral de València (2012).

Campana -"La Purísima Concepción" (1990)-, sita en la espadaña de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia).
Marca de fábrica de la campana de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia).


            El presbiterio, elevado un escalón sobre el piso del templo, luce un altar de madera exento y otro de obra detrás, sobre el que hay un retablo de obra basado en una hornacina con arco interior y elevaciones laterales simulando una corona. En el centro del altar luce un cuadro encristalado con una imagen del Ecce-Homo y a un lado una cunita con el Niño Jesús; en la hornacina central hay una imagen de la Inmaculada Concepción, en escayola de buena factura. Sobre ésta, bajo la cúpula de la hornacina, un crucifijo. A la derecha del Altar Mayor vemos otro altarcito de obra, con una sencilla hornacina en la parte superior formando un arco de medio punto soportado en pilastras con impostas y adornos geométricos en su cara anterior: aquí se halla la imagen de un varón con hábito franciscano y delantal, en cuya halda lleva una garba de rosas: representa al patrón del Lugar, san Diego,  cuyo nombre es una variante de Santiago –me refiero san Diego de Alcalá (por el lugar madrileño donde falleció, en 1463), también conocido como san Diego de San Nicolás (por el lugar sevillano donde nació, en 1400)-. Dicha imagen -asimismo en escayola de buena factura, como la de la Inmaculada- muestra a un joven franciscano imberbe esbozando una suave sonrisa, mientras su cabeza luce halo dorado de santidad. La iconografía tradicional suele mostrar a san Diego con sus atributos, esto es, portando unas llaves, por haber sido portero de varios conventos de su orden, además de Guardián y cocinero. Y también con un delantal, como es el caso, en cuyo regazo porta una brazada de rosas, aludiendo a un curioso y milagrero episodio de su hagiografía:
  • Se refiere a una leyenda, según la cual, Diego era tan generoso con quienes pedían a la puerta del convento, que sus superiores lo encontraban fastidioso y excesivo. En cierta ocasión en que vieron cómo Diego llevaba algo en el hábito, y suspicaces porque ya había dado la limosna diaria, se disponían a reprenderlo cuando milagrosamente los panecillos o mendrugos de pan que el santo llevaba a los pobres se convirtieron en aromáticas rosas.[12]
Interior de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle de la hornacina donde reside san Diego de Alcalá, patrón de la aldea.
Detalle de la imagen de san Diego de Alcalá -patrón de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), sita en la ermita de María Inmaculada.

En el testero, lado del evangelio, se halla la puerta por donde se accede a la sacristía. A ambos lados del presbiterio se abren dos hornacinas directamente labradas en el muro: en la de la epístola (derecha) hay un sagrario de madera imitando una casita con una lámina de Juan de Juanes en el frontis; mientras que en la del evangelio (izquierda) hay una pequeña figura del Sagrado Corazón de Jesús.
            En el segundo cuerpo o central, adosado a la derecha hay un púlpito semicircular con su tornavoz formando media corona, todo en obra, al que se accede mediante unas someras escaleritas; mientras que en el muro frontero (del evangelio) se abre otra hornacina, similar a las del presbiterio, donde luce una imagen de la Virgen del Rosario, junto a otras imágenes de menor tamaño.

Servicio de altar en la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), con detalle de una "Caja de la Virgen" de las de ir por las casas, costumbre de inequívoca tradición franciscana.

            La sacristía, a la que decíamos se accede por una puertita abierta en el testero, lado del evangelio, es un pequeño recinto donde se guardan las ropas litúrgicas, el servio del altar y otros objetos; posee techo bajo con vigas de madera y teja árabe que vierte a una sola agua, y una ventanita. Vista desde el exterior, la pared de la sacristía se halla en línea con la fachada norte del templo, sobresaliendo en la cabecera e impresionando de ser obra posterior. Es más, el propio templo -visto al exterior desde el lugar de la sacristía-, da la impresión de ser una remodelación, pues la techumbre parece haber sido elevada a partir de una obra previa, como lo prueba el machón o pilar central que soporta la hilera y el recrecimiento del hastial.


Vista posterior de la ermita de María Inmaculada en Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia),  donde se aprecia el cuerpo saliente de la sacristía, en la cabecera del templo, con detalle de la elevación  del hastial, en fecha posterior a la fábrica primitiva.

            A modo de epílogo.
            La ermita de María Inmaculada, vs. Inmaculada Concepción de María en Cuesta del Rato (Castielfabib) es una pequeña y sencilla joya de la arquitectura religiosa comarcal, propiamente declarada Bien de Relevancia Local por su valor patrimonial.[13]
            Su construcción se halla documentada a partir del siglo XVIII, aunque probablemente está basada en otra ermita anterior, según se evidencia desde el exterior por el mencionado recrecimiento del hastial, visto desde la cabecera.
            Lo más notable del edificio -cuya erección pudo estar mediada por los franciscanos Observantes del vecino convento de San Guillermo de Castielfabib, seguidores de la regla estrecha-, es la viguería de la cobertura (tipo parhilera) y el juego de arcos de medio punto transversales al eje longitudinal del templo, junto a las columnas que los soportan: todo lo cual produce un efecto de elevación y amplitud insospechada. Y el alto coro a los pies, con pasamanos de madera torneada, desde cuya posición se disfruta de la mejor panorámica de la nave del templo, con sus espléndidas columnas y delicadas arcadas.
            De las imágenes que contiene, sobresale la de la titular del templo –María Inmaculada-, que hay en la hornacina central del retablo y la del patrón -san Diego de Alcalá-, que reside en otra hornacina, ubicada también en el presbiterio, lado de la epístola.
            Asimismo, son dignas de mención las lámparas de forja que lucen en el cuerpo de los pies y en del centro. Por lo demás, el servicio de altar –cáliz, copón y vinajeras- es sencillo, como el acetre y el hisopo de latón, la cruz procesional y una banderola o estandarte que tiene.
         En suma: merece la pena subir hasta Cuesta del Rato, aldea de Castielfabib (Valencia), para conocer la preciosa ermita de María Inmaculada, tan linda como el nombre de su advocación, donde también mora la imagen de san Diego de Alcalá, humilde franciscano lego, predecesor y legatario de los Observantes de San Guillermo, y benéfico tutor del lugar -el único santo canonizado por la Iglesia Católica en el siglo XVI: lo fue por el Papa Sixto V (1588) a instancias de Felipe II de España, por su intercesión en la milagrosa curación de su hijo, el príncipe Carlos-, del que cabría destacar los rasgos que le caracterizaron: su sencillez de vida, la bondad y el amor que siempre demostró a los pobres. Vale.


© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.
De la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).



[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Emilio Jarque Fornas, la persistencia de la memoria, en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2009, vol. III, p. 104.
[2] RODRIGO ALFONSO, Carles. El Rincón de Ademuz. Análisis geográfico comarcal, Valencia, 1998, p. 86.
[3] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Iconografía funeraria en el cementerio de Cuesta del Rato (Castielfabib), en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com.es/2012/05/iconografia-funeraria-en-el-cementerio.html, del lunes 21 de mayo de 2012.
[4] LLUCH GARÍN, Luis B. Ermitas y paisaje de Valencia, Edita Caja de Ahorros de Valencia, Valencia, 1980, vol. I, p. 521 [Artículo previamente publicado en "Las Provincias", el 22 de septiembre de 1966]..
[5] Ibídem.
[6] Diego de Alcalá. (2012, 30 de marzo). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 12:53, abril 30, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Diego_de_Alcal%C3%A1&oldid=54976338.
[7] LLUCH GARÍN (1980), p. 522.
[8] Ibídem.
[9] Ibídem.
[10] Ibídem, p. 523.
[11] RUBIO HERRERO, Samuel. Biografía del sabio naturalista y orientalista valenciano D. Simón de Rojas Clemente y Rubio (1777-1827), Madrid, 1991. ID. Historia verdadera de la Cruz que Chilla y fundación del Hospital de San Joaquín, Edita Ayuntamiento de Ademuz, Valencia, 2001. ID. Montes y gancheros de la comarca del Rincón de Ademuz, Edita Asociación VIIIº Centenario de Castielfabib, Valencia, 2006.
[12] Diego de Alcalá. (2012, 30 de marzo). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 12:53, abril 30, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Diego_de_Alcal%C3%A1&oldid=54976338.
[13] <El templo tiene la condición de Bien de Relevancia Local según la Disposición Adicional Quinta de la Ley 5/2007, de 9 de febrero, de la Generalidad, de modificación de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural Valenciano (DOCV Núm. 5.449 / 13.02.2007). En consecuencia las intervenciones en las campanas deben comunicarse a la Dirección General del Patrimonio Cultural Valenciano adjuntando el proyecto previamente al inicio de los trabajos>. Tomado de:
http://www.campaners.com/php/campanar.php?numer=1349

Vista anterior de la ermita de María Inmaculada en Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia), correspondiente a la fachada meridional del templo.
Detalle de la imagen de "La Inmaculada Concepción", sita en el Altar Mayor de la ermita de María Inmaculada de Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia).
Detalle de "Ecce-Homo" correspondiente a un cuadro encristalado sito en el Altar Mayor de la ermita de María Inmaculada en Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia).
Detalle de "Niño Jesús" en una cuna, sito en el Altar Mayor de la ermita de María Inmaculada en Cuesta del Rato-Castielfabib (Valencia).
 

1 comentario:

Óscar Pardo de la Salud. dijo...

Hola Alfredo en multitud de ocasiones he pasado por la Cuesta del Rato, camino de la Sierra de Albarracín, del paraje del Rodeno, en dirección a Tormón, etc… pero viendo tu artículo me he dado cuenta que nunca he parado en la villa para visitar su callejero bajo el pretexto que parecía verse en tu totalidad con el simple tránsito en coche por su travesía.
Pero después de leer este post, pararé a visitar la ermita. Me ha gustado mucho la descripción que has hecho de toda ella, y de igual manera el episodio del patrón del pueblo San Nicolás de Alcalá. Nunca había oído referencia de este santo; pero su talla y el episodio hagiográfico que cuentas merecen la pena conocerlo por lo curioso del tema.
En definitiva que gracias por darnos a conocer estos pequeños-grandes detalles de nuestro Rincón de Ademuz, gracias por el trabajo que haces, y por hacernos partícipes a todos nosotros.
Un abrazo y hasta pronto.