jueves, 1 de marzo de 2012

DON MIGUEL PRIMO DE RIVERA, DE PASO POR EL RINCÓN DE ADEMUZ (1927).

Acerca del paso del dictador por Torrebaja (Valencia), 
vía Teruel, principios de agosto de 1927



Si el presente trata de juzgar el pasado, perderá el futuro”.
Winston Churchill (1874-1965),
político y hombre de estado británico.





Palabras previas, a modo de introducción.
Hace años escribí un suelto para el Diario de Teruel (1999),1 comentando la anécdota del paso del general don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (1870-1930) por el Rincón de Ademuz, durante la dictadura de su nombre.2 Posteriormente, dicho artículo, modificado y con anotaciones al pie, fue incluido como artículo en mi primer libro –Desde el Rincón de Ademuz (2000)-, con el propósito de dejar constancia del suceso.3

Sobre el acontecimiento había venido oyendo relatos desde mi infancia, sin darle más importancia que la que damos a una historieta local, porque lo cierto es que no tiene más trascendencia que la de ser una mera curiosidad . Sin embargo, aunque insignificante en sí misma, para los paisanos tiene su valor, por la excelente razón de que es nuestra; de ahí que me pareciera de interés recogerla para el acervo historiográfico local... De la misma forma que cabe recoger la estancia en Casasbajas de Indalecio Prieto (1883-1962),4 a la sazón Ministro de Defensa en el gobierno de Negrín, o de la propagandista y diputada comunista Dolores Ibárruri (a) Pasionaria en Torrebaja5 -ambos estuvieron en la zona durante el episodio de la llamada batalla de Teruel en la Guerra Civil (1936-39)-.6

El general don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (1870-1930)  
[Foto tomada de Wikipedia, la enciclopedia libre].


Lo cierto, sin embargo, es que carecemos de referencias documentales, fotográficas o escritas del paso del dictador por Torrebaja, pero así lo han venido contando los lugareños durante décadas. Y no hay motivo para pensar que fuera un hecho imaginario, pues quedan los relatos de los que vivieron el acontecimiento, pruebas testimoniales imbricadas en nuestra intrahistoria que no podemos menospreciar.


Respecto al momento histórico, escribí:
  • <La Historia dice que el capitán general de Barcelona –don Miguel Primo de Rivera, marqués de Estella- puso en marcha un golpe de Estado en septiembre de 1923, secundándole las guarniciones de Barcelona, Madrid y Zaragoza. Era un golpe anunciado –al decir de los diarios de la época, comentándolo como algo que se respiraba en el ambiente-, con la pretensión, se decía, de imponer un cambio de rumbo a la política militar mantenida con Marruecos, cuya actuación suponía ciertamente una continua sangría en vidas y caudales para España. Se hablaba si el rey –don Alfonso XIII (1886-1931)- se hallaba implicado en la trama del golpe; lo estuviera o no, calló durante algunos días (disfrutando vacaciones en San Sebastián); y el Gobierno tampoco protestó al principio, quedando a la espera del monarca. Y cuando el rey habló fue para pedir al capitán general Primo de Rivera que formara Gobierno: don Miguel fue nombrado oficialmente Presidente del Directorio militar, dictador encargado de la gobernación del Estado español el 15 de septiembre de 1923>7


Acerca de la Dictadura primorriverista,8 el hispanista inglés -Gerald Brenan (1894-1987)-,9 dice: “llegó envuelta en una oleada de optimismo y buenas intenciones –como sucedió de facto con la II República (1931-36)-. Alcanzó su punto culminante en 1926, a los tres años de su existencia, y enseguida empezó a declinar. En 1928 era ya impopular incluso entre el ejército, y en enero de 1930 le llegó su fin”.10

El rey de España, Alfonso XIII (1886-1931) con el dictador, Primo de Rivera (1870-1930) 
[Foto tomada de Wikipedia, la enciclopedia libre]



En aquel artículo de referencia, seguí escribiendo:
  • <Como buen dictador, (don Miguel) rompió inmediatamente la legalidad constitucional vigente: abolió las Cortes, instauró la censura, suprimió los gobiernos civiles (sustituyéndolos por delegados del Gobierno en todos los partidos judiciales), reemplazó los Ayuntamientos por alcaldes nombrados a dedo y declaró el estado de guerra en el país. De esta forma comenzó su gobierno: apoyado en el rey y en el ejército, terminando así la extrema agitación política que hubo en España durante aquel funesto año (1923). Al siguiente, ante el constante ataque que padecían las tropas españolas en Marruecos por parte de las diversas tribus rifeñas, el general Primo de Rivera se trasladó a aquel territorio norteafricano para conocer de cerca la realidad política, material y militar de las tropas>11


Respecto al momento histórico, cabe decir que mientras el escritor y político valenciano -Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928)-12 clamaba contra la monarquía, atribuyéndola los males que padecía España, y de su anuencia en la dictadura, otro insigne escritor –José Martínez Ruiz (1874-1967)-13 alias Azorín, ingresaba en la Real Academia Española; a la vez, la política económica de Gobierno creaba el monopolio telefónico, fundando la Compañía Telefónica Nacional de España, y el de fósforos (1925). Al año siguiente, el dictador sustituyó el Directorio militar por un Gobierno civil; y, tras la conferencia franco-española de Madrid y el desembarco español el Marruecos, se logró la pacificación de las kábilas: el fin de la guerra se produjo cuando el jefe de la sublevación rifeña -Abd el-Krim (1883-1963)-14, se rindió a los franceses al año siguiente (1926).


Don Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928), político, escritor y periodista valenciano 
 [Foto tomada de Wikipedia, la enciclopedia libre]. 


Don José Augusto Trinidad Martínez Ruiz (a) Azorín (1873-1967), 
escritor, poeta y crítico literario alicantino.
El dirigente marroquí Abd el-Krim (1883-1963) 
[Foto tomada de Wikipedia, la enciclopedia libre].


El paso del Dictador por el Rincón de Ademuz, vía Teruel, tuvo lugar a principios de agosto de 1927. Con toda probabilidad, los alcaldes comarcanos fueron avisados del paso del general por la zona, quizá fue el propio Gobernador Civil de Valencia quien les apercibió, pues todos o casi todos ellos, con sus concejales, se concentraron en el puente de Los Santos (Castielfabib), con el propósito de rendir pleitesía al mandatario. El puente de Los Santos, sobre el Ebrón o río de Castiel, acababa de construirse pocos años antes, y la comitiva del dictador, camino de Teruel, debía pasar ineludiblemente por dicho lugar. Cabe preguntarse, sin embargo, por qué se concentraron en Los Santos y no en Torrebaja, como parece más lógico; acaso el alcalde de Torrebaja no les invitó. Desconocemos la razón; pero conjeturando sobre el asunto podemos pensar que fue por las suspicacias que de antiguo han afectado a estos pueblos.

Es de imaginar que los concurrentes –alcaldes, concejales y vecinos curiosos de los distintos pueblos- esperaron en el puente el paso de la comitiva: con sus trajes de pana negros y sus camisas los más acomodados, y los demás como pudieran, pero todos arreglados y compuestos, como exigía la ocasión. Y por fin arribó la comitiva: unos, dos, tres vehículos, con las escoltas y demás acompañamiento, imaginamos que en una nube de polvo, pues la carretera estaba sin asfaltar... [De facto, la carretera de Cuenca se había quedado a las puertas del Rincón de Ademuz a principios de siglo, y no se continuó hasta tiempo después]; pero al arribar al puente, la comitiva del dictador no se detuvo, pasó de largo, y todos los que allí esperaban se quedaron mirando, boquiabiertos, cómo pasaban los vehículos sin demorarse en un saludo... Sin duda, la desilusión debió ser mayúscula por el feo que les había hecho el dictador.

Detalle del puente de Los Santos-Castielfabib (Valencia), sobre el río Ebrón, por donde discurre la carretera de Cuenca-Teruel.
Desconocemos la razón por la que la comitiva no paró en Los Santos, quizá no estaba prevista la parada o sencillamente tenía prisa... El caso es que los vehículos atravesaron el puente y continuaron carretera abajo, en dirección a Torrebaja, cuya población se halla al pie de un cerrillo arcilloso, en la confluencia del Ebrón con el Turia. Cronológicamente, nos hallamos al comienzo de la segunda mitad de los años veinte del Novecientos (1927), cuando el Rincón de Ademuz lo poblaban 11.194 habitantes, de los que 1.057 se hallaban en Torrebaja.15

El artículo de referencia, continúa diciendo:
  • <Torrebaja, la ciudad del Rincón de Ademuz por excelencia, ha sido siempre una localidad privilegiada y cosmopolita, por su ubicación y por el carácter abierto de sus moradores, inmigrantes todos que procedían de los demás pueblos de la comarca; además de ser gente muy festiva, alegre y vividora. De hecho, los torrebajenses tiene –o han tenido siempre- fama de señoritos, amigos del guiñote después de comer, a los que, pese a haber ido justos muchas veces para vivir, nunca les ha faltado unos chavos para tomar café, aunque fuera de prestado>16


No es extraño, pues que cuando Primo de Rivera y su acompañamiento llegara a Torrebaja se encontrara con un inusitado recibimiento, arco de triunfo incluido, hecho con postes de chopo, dos hincados a ambos lados de la carretera y un tercero horizontal, a la altura del antiguo café "Los Cesáreos" -regentado entonces por un tal Julio de la Salud Gómez (a) el Borde, segundo marido de la tía Anica-: dichos postes se forraban con ramas verdes, ya fuera de chopo o ciprés, según la estación, como cuando venía el Gobernador Civil de Valencia o el señor obispo de Segorbe. Según parece, también hubo una pancarta de bienvenida, saludando al general (aunque desconocemos el contenido), y niños y niñas de las escuelas locales agitando banderitas de papel, y vecinos del lugar y aldeanos del entorno, con sus pantalones remendados con pedazos de otro color y en alpargatas, aplaudiendo o simplemente mirando... Sea como fuere, lo cierto es que el dictador mandó parar la comitiva a escasos metros de la bajada de San Roque y descendió de su automóvil para saludar a las autoridades locales y al pueblo allí congregado.


Detalle de la carretera de Cuenca-Teruel a su paso por Torrebaja (Valencia).

Quizá pueda parecer exagerado, pero así es como me lo refirieron; y conociendo a la gente del lugar fácilmente pudo ser tal cual se describe... Era entonces Alcalde de Torrebaja don Rafael Sánchez Muñoz (1924-27), a la sazón hermano de mi bisabuelo paterno, don Manuel Sánchez Muñoz, que también había sido Regidor de Torrebaja en dos ocasiones: 1891-94 y 1903-04.17

Al respecto, el señor Roque Esparza Gómez (1915-2006), me decía:
  • <Esto de Primo de Rivera sucedió siendo yo niño, de unos 10 ó 12 años... Lo recuerdo porque formaba parte de una orquestina infantil de violines que dirigía Antonio (a) el Randolo –se refiere al señor Antonio Gómez-: tocamos el Himno Nacional... Además de las autoridades locales, el alcalde y los concejales, estaba también don Antonio el médico –se refiere a don Antonio Hernández Montesinos (1882-1945)- padre de doña Isabel la de la farmacia... Don Antonio era el cabo del somatén, y allí estaban todos formados, con las escopetas al hombro, haciendo los honores al dictador... Durante aquel acto la tía Águeda –se refiere a la señora Águeda Luis Gómez (1910-1992)-, hija del tío Plácido –se refiere al señor Plácido Luis Giménez (1878-1965)- leyó unos versos de bienvenida al general... Sí, los versos los había compuesto su padre, que era guardia de seguridad retirado, y poeta aficionado, y fueron muy aplaudidos: los versos se hicieron célebres y la gente los recordó muchos años...>
Lápida en el cementerio de Torrebaja (Valencia), correspondiente al señor Roque Esparza Gómez (1915-2006), informante de nuestro relato.
Lápida en el cementerio de Torrebaja (Valencia), correspondientes a personajes de nuestro relato.
Lápida en el cementerio de Torrebaja (Valencia), correspondientes a personajes de nuestro relato.

Mi informante recuerda el hecho y los nombres de las personas que participaron en el acontecimiento, todos los cuales coinciden con personas reales, vecinos del pueblo, resultando de gran interés la mención de aquella guardia armada de civiles denominada “somatén”, la cual no teníamos documentada en nuestra localidad. Respecto del Somatén sabemos que fue creado mediante Decreto, recién instaurada la Dictadura de Primo de Rivera –el 19 de septiembre de 1923-, siguiendo el modelo existente en Cataluña, bien conocido del Dictador. Los requisitos para formar parte del Somatén eran escasos: ser varón mayor de 23 años y haber demostrado “solvencia moral”. Los samatenistas podían usar armas largas de su propiedad (escopetas de caza, generalmente) y podían considerarse “agentes de la autoridad”. Actuaban a requerimiento de la autoridad competente, con una excepción, en la persecución y captura de malhechores, entonces podían obrar por sí mismos, punto conflictivo ya que podía conducir al linchamiento del presunto facineroso.18



Entre los asistentes se hallaba también un niño de pocos años –me refiero al señor Francisco Verbena Arnalte (a) Paquito (1919-2001)-, que fue también mi informante:
  • <Sí, recuerdo el hecho porque yo era entonces un niño pequeño, de 7 u 8 años y para ver lo que pasaba me metí entre las piernas de los mayores hasta colocarme delante... Primo de Rivera era un hombre alto y fornido, con bigote... No recuerdo bien si iba vestido de militar o de paisano, porque han pasado muchos años, pero la imagen que tengo de él es de uniforme, seguramente por haberlo visto en las fotos después... El caso es que el hombre pidió agua para beber, pues era verano y hacía mucho calor, y rápidamente el tío Julio –se refiere al señor Julio de la Salud Gómez, que regentaba entonces el café de Los Cesáreos-, le trajo del bar una bandeja con una jarra y un vaso. El general tomó el vaso y tras probar un sorbo, dijo: Es buena el agua y muy fresca...; pero es de pozo... –añadió al terminar-. Y acertó, pues el agua que le sirvieron era del pozo de la señora Paca –se refiere a la señora Francisca Vicente Casino- que vivía donde está hoy la farmacia...>19
Lápida en el cementerio de Torrebaja (Valencia), correspondiente al señor Francisco Verbena Arnalte (1919-2001), informante de nuestro relato.

El relato resulta verosímil, así como los detalles que cuenta... La señora Francisca (a) Paca fue una vecina notable, cuya calidad se evidencia en la casa que poseía, donde no faltaba un pozo, cuando en aquella época, en que no había agua corriente en el pueblo, tener un pozo propio era un privilegio sólo al alcance de unos pocos. La misma casa, durante la Guerra Civil (1936-39) fue ocupada por el Coronel don Joaquín Vidal Munárriz, a la sazón comandante del XIX Cuerpo del Ejército republicano de Levante y su esposa, doña Carmen.20 Actualmente y desde mediados los años cuarenta, en dicha casa se ubica la vivienda y farmacia local, que regenta el Ldo. Villanueva Hernández, nieto del mencionado cabo del somatén de Torrebaja y médico de la localidad, don Antonio Hernández Montesinos (1882-1945).

Imaginamos que tras el general beberían los demás miembros de su séquito, como resulta razonable pensar, aunque esto no lo dice el informante... Finalmente, el dictador y los que le acompañaban se despidieron del Alcalde, concejales y notables del lugar, incluyendo el vecindario que había acudido a recibirles; y subiendo a sus vehículos continuaron viaje hacia Teruel. No obstante, antes de partir las autoridades locales le solicitaron al general que hiciera lo posible por acelerar las obras del puente de Mas de Jacinto (Castielfabib), pues por entonces todavía no se había construido y había que vadear la rambla. Al respecto, en cierta ocasión, comentando la anécdota con un vecino de Mas de Jacinto –me refiero al señor César Gómez Mínguez (Mas de Jacinto-Castielfabib, 1943), me refirió:
  • <Es fácil que fuera así, porque aquí había un hombre al que llamaban Francisco (a) el Jeromico, que contaba también del paso del general por la aldea... Resulta que entonces todavía no estaba construido el puente sobre la rambla, y la comitiva de coches que llevaba tuvo que esperar a que desatascaran un carro que se había quedado en medio del barrizal, pues poco antes había caído una tormenta... Eso contaba, que el general y los que le acompañaban tuvieron que esperar a que sacaran el carro para poder continuar hacia Teruel... Al ver el problema Primo de Rivera mandó tomar nota a su secretario, diciendo: Esto hay que solucionarlo de inmediato... Y así fue, pues al poco tiempo empezaron las obras del puente...>21
Puente sobre la rambla de Mas de Jacinto-Castielfabib (Valencia), a su paso por la localidad.
Detalle del puente sobre la rambla de Mas de Jacinto-Castielfabib (Valencia), a su paso por la localidad.
Detalle del puente sobre la rambla de Mas de Jacinto-Castielfabib (Valencia), a su paso por la localidad.
Detalle del puente sobre la rambla de Mas de Jacinto-Castielfabib (Valencia), a su paso por la localidad.
Vista del puente sobre la rambla de Mas de Jacinto-Castielfabib (Valencia), a su paso por la localidad.

Resulta fácil imaginar el estado de las carreteras en la España de los años veinte, y en particular las del Rincón de Ademuz... Según parece, los de Mas de Jacinto le pidieron también al general que influyera para que se terminase la carretera del Mas a Villastar (Teruel), que en aquellos momentos todavía era de tierra apisonada. Por las mismas fuentes sabemos que, cuando  llegó a Teruel, el militar hizo mención ante las autoridades de la capital del recibimiento que le habían dispensado en Torrebaja, y del esfuerzo de los de Mas de Jacinto por desatascar el carro para poder pasar su comitiva... Asimismo, pasado algún tiempo, se dice que llegó al Ayuntamiento de Torrebaja un diploma o carta del dictador, agradeciendo aquel gesto de bienvenida que le habían ofrecido a su paso por el lugar: nada se sabe de aquel documento, que de existir debió perderse entre los legajos del Archivo Municipal, pero así consta en la memoria colectiva... Sí se conservó una foto de Primo de Rivera, dedicada de su puño y letra y firmada, que recibió el médico, don Antonio Hernández Montesinos, cabo del somatén; al menos ese era el recuerdo de su hija, la señora Isabel Hernández Navarro (+2002): Sí, cuando la guerra hubo que destruirla, por si hacían algún registro... -lo cual resulta comprensible, dada la connotación derechista del personaje-.
Cabe decir, finalmente, que el puente sobre la rambla de Mas de Jacinto se construyó poco tiempo después, continuando la carretera hasta Villastar. De este mismo tiempo data también la construcción de los túneles de Castielfabib...22

Túnel de "La Solana" en Castielfabib (Valencia), construido en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-30).

Detalle de una alcantarilla en la carretera de Cuenca-Teruel, construida en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-30).


El viaje del Dictador y su comitiva continuaron hacia Teruel, de cuya estancia existen nuevos datos  -aportados por el historiador Aldecoa Calvo (2010)-:
  •  <El general Primo de Rivera (marqués de Estella) junto al ministro aragonés del Directorio, Galo Ponte, realizaron un viaje a Teruel capital y a varias localidades de la provincia los días 7 y 8 agosto de 1927. La comitiva había pasado por los pueblos de Libros, Villastar y Villel, cuyas autoridades habían salido a la carretera a tributar homenaje al Dictador y para ello habían construido arcos triunfales a base de enramadas en los que se habían rotulado textos como: “Villastar, al libertador de España” o “La villa de Villel al Excmo. Sr. D. Miguel Primo de Rivera”. Con su aire populista y de apoyo a los obreros, se desplazó a las minas de azufre de Libros, donde el ingeniero de la Industrial Química, José Royo, le expuso la crisis por la que atravesaba la empresa debido a los aranceles. El marqués de Estella departió y se fotografió con los mineros>.23

Si la comitiva "había pasado por Libros, Villastar y Villel", necesariamente había pasado antes por Mas de Jacinto, Torrebaja y Los Santos -localidades por donde discurría la CN-420, y único paso transitable con vehículos a motor entonces-, lo que confirma la veracidad histórica de nuestro relato. Continúa la crónica:
  • <En Teruel se hospedó en el palacio episcopal y después de un te-deum se le ofreció un banquete en el hotel Aragón, con actuaciones joteras, que eran muy del agrado del Dictador. El jotero el jotero de Monreal del Campo Joaquín Peribáñez le dedicó una jota que rezaba así: “Al Gran Primo de Rivera / le dé las gracias Teruel / porque el Teruel-Alcañiz / se lo debemos a él.” Y tenía razón el de Monreal, ya que ese año, en el mes de febrero, a través de la Gaceta de Madrid del día 26, el ministerio de Fomento primorriverista había adjudicado las obras del Teruel-Alcañiz a una empresa que presidía Rafael Delgado Benítez. Además de las visitas capitalinas de rigor (Ayuntamiento, Viaducto, Escalinata, etc.), Primo partió hacia el Jiloca con paradas en Villarquemado y Santa Eulalia. Concluía así un viaje cuya utilidad única fue la de mostrar la adhesión inquebrantable de las autoridades y del pueblo turolense>.24


El Viaducto viejo, obra del arquitecto Fernando Hué (1871-1935) no se abrió hasta el otoño de 1929, luego cuando lo visitó el Dictador debía hallarse en obras; no así la Escalinata de la Estación, obra del ingeniero de caminos José Torán de la Rad (1888-1932), inaugurado el verano de 1921.


Acerca del personaje y su tiempo.
Para ofrecer unas pinceladas sobre el general, don Miguel Primo de Rivera, he elegido un texto del mencionado Gerald Brenan, incluido en su célebre libro -El laberinto español (1943)-: aquí el escritor hace su personal interpretación sobre los antecedentes sociales y políticos de la Guerra Civil española (1936-39), obra prohibida entonces en España, y que finalmente editó Ruedo Ibérico en París. El motivo de traerlo a estas líneas se justifica por su naturalidad y frescura, aunque para comprender en toda su dimensión al personaje y su tiempo haya que consultar obligadamente otros textos. Dice el hispanista inglés del general:
  • <En cuanto a su inteligencia, puede decirse que era la de un hombre de dotes naturales, pero de escasa instrucción. No poseía preparación alguna para el arte de gobernar. Despreciaba a los intelectuales y a los técnicos, odiaba a los políticos, y disponía de un arsenal de ideas superficiales sobre todas las materias. […] Primo de Rivera resulta realmente un anacronismo en la España de su tiempo. Su sencillez, su campechanía, sus costumbres desordenadas pertenecían al periodo anterior -se refiere al último cuarto del siglo XIX-, cuando el pobre y el rico aún no habían comenzado a sentirse separados. No tenía aire alguno de “señorito”, como tantos de los terratenientes de hoy. Usaba ropa de la más barata, vestía con preferencia de paisano, y cuando comenzó a engordar, en lugar de encargarse trajes nuevos, hizo que le arreglasen los viejos...>25


Respecto a la escasa instrucción del dictador y a su falta de preparación para gobernar, se cuenta una anécdota. En cierta ocasión le preguntaron dónde había aprendido política internacional, a lo que don Miguel respondió: ¡Yo, en el casino de Jeréz...! El hecho más afortunado de la Dictadura fue la pacificación de Marruecos, pero no cabe duda que tuvo otros aciertos, como la regulación de las relaciones laborales, ampliando y consolidando la legislación anterior –creación de tribunales industriales (1918), jornada de ocho horas (1919) y fundación del Ministerio de Trabajo (1920)-: estableciendo comités paritarios entre empresarios y trabajadores para establecer los jornales, la alianza con los socialistas, llamando al sindicalista don Francisco Largo Caballero (1869-1946),26 a la sazón secretario general de la UGT, que colaboró ampliamente con el régimen (hasta el punto de ser el único partido tolerado en el periodo histórico además de Unión Patriótica, fundado por el dictador). Pero muchas de sus buenas intenciones no pudo llevarla a cabo, básicamente por su “dependencia del ejército y de la clase terrateniente...”.

Don Francisco Largo Caballero (1869-1949), dirigente histórico del PSOE y de la UGT, colaboró activamente con la Dictadura de Primo de Rivera.


A la vez que una acertada política social:
  • <[...] llevóse a cabo un plan de obras públicas que casi terminó con el paro. Las carreteras construidas por los gobiernos anteriores fueron alquitranadas y dejadas en condiciones de servir para la circulación de automóviles. Se trazaron otras nuevas, y al mismo tiempo se emprendieron planes de centrales eléctricas y de riegos. Una red admirable de paradores, construida por el Estado, incitaba al turismo en varias provincias. Se restauraron monumentos antiguos. Se inauguraron las exposiciones de Barcelona y Sevilla, de un lujo desproporcionado con los recursos del país. Gastos que crearon una falsa sensación de prosperidad...>27


En cuanto a la valoración generar de la Dictadura de Primo de Rivera, dice (la negrita es mía):
  • <[...] se puede deducir, según mi parecer, tres conclusiones. La primera, que en España ningún gobierno que haya de depender de la Iglesia, el Ejército y los terratenientes puede contar más que con un apoyo temporal. La segunda, que ningún régimen que propugne un mero bienestar material a costa de la libertad logrará dar satisfacción a los españoles. Y la tercera, que en un país donde la mitad de la población se sienta en los cafés a criticar al gobierno ningún dictador puede sostenerse mucho tiempo>28


Sin duda que resulta sugestiva la visión que el escritor inglés tenía de la dictadura primorriverista; a priori, comparto las dos primeras conclusiones, pero resulta evidente que en la tercera se equivocó: prueba de ello fue la dictadura franquista, que vino tras la Guerra Civil y duró tres décadas (1939-1975). Aunque cabe una pregunta, ¿fue tan criticada la dictadura de Franco en los cenáculos, cafetines o en otros ámbitos como se nos pretende hacer creer hoy? Quizá no lo fue tanto, y por eso duró...

En suma: decía Brenan que “Primo de Rivera subió al poder en las circunstancias más favorables y la suerte le fue propicia, y, sin embargo, al cabo de tres años de gestión afortunada, el planteamiento de su caída era ya tan sólo cuestión de tiempo” –como ciertamente sucedió-: la Dictadura primorriverista cayó en 1930 y el dictador –don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, segundo marqués de Estella, séptimo de Sobremonte y Grande de España, se exilió en París y allí murió el 16 de abril de 1930: “Sus últimos días de postración física y de amargura los pasó entre el cabaret y la iglesia...” – hasta el final, genio y figura-. Vale.



Las referencias a Wikipedia, La enciclopedia libre son a título meramente informativo;
 nunca como cita bibliográfica o justificación de lo que se dice.
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[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Agua de pozo para el dictador, en: Diario de Teruel, jueves 18 y 25 de marzo de 1999.
[2] Miguel Primo de Rivera. (2012, 9 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 10:41, febrero 29, 2012.
[3] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Agua de pozo para el dictador, en: Desde el Rincón de Ademuz, Valencia, 2000, pp. 38-42.
[4] Indalecio Prieto. (2012, 25 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 11:09, febrero 29, 2012.
[5] Dolores Ibárruri. (2012, 21 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 11:12, febrero 29, 2012.
[6] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2009, vol. III, p. 190.
[7] SÁNCHEZ GARZÓN (2000), p. 39.
[8] Dictadura de Primo de Rivera. (2012, 28 de enero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 12:04, febrero 29, 2012.
[9] Gerald Brenan. (2012, 9 de enero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 11:10, marzo 1, 2012.
[10] BRENAN, Gerald. El laberinto español, antecedentes sociales y políticos de la guerra civil, Plaza y Janés editores, S.A., 1ª Edición, Barcelona, 1984, p. 99.
[11] SÁNCHEZ GARZÓN (2000), p. 40.
[12] Vicente Blasco Ibáñez. (2012, 26 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 16:49, febrero 29, 2012.
[13] Azorín. (2012, 22 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 16:51, febrero 29, 2012.
[14] Abd el-Krim. (2012, 9 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 16:54, febrero 29, 2012.
[15] RODRIGO ALFONSO, Carles. El Rincón de Ademuz, análisis geográfico comarcal, Valencia, 1998, p. 54
[16] SÁNCHEZ GARZÓN (2000), p. 41.
[17] Archivo Histórico Municipal de Torrebaja [AHMTb], Libros de Sesiones del periodo histórico, s/c.
[18] ALDECOA CALVO, J. Serafín (2010). Hacia la dictadura de Primo de Rivera, en Comunidad de Teruel, [Colección: Territorio 33, Director de la Colección: Isidro Aguilera Aragón, Coordinador: Antonio Lozanitos Salvador], Edita Diputación General de Aragón, Departamento de Política Territorial, Justicia e Interior, p. 158.
[19] SÁNCHEZ GARZÓN (2000), p. 41.
[20] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Don Joaquín Vidal Munárriz, un coronel republicano en Torrebaja (Valencia), del miércoles 14 de diciembre de 2011.
[21] SÁNCHEZ GARZÓN (2000), p. 41.
[22] ID. Don Emilio Jarque Fornas (Castielfabib, 1914), la persistencia de la memoria, en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2009, vol. III, pp. 101-115.
[23] ALDECOA CALVO (2010), pp. 159-160.
[24] Ibídem, p. 160.
[25] BRENAN (1984), pp. 101-102.
[26] Francisco Largo Caballero. (2012, 25 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 15:42, marzo 1, 2012.
[27] BRENAN (1984), p.103.
[28] Ibídem, p.106.

Don Miguel Primo de Rivera (1870-1930), militar, político y dictador español.

El rey Alfonso XIII y don Miguel Primo de Rivera con el  Directorio Militar (1923-25).
Monumento con estatua ecuestre del General Primo de Rivera en Jeréz de la Frontera (Cádiz), obra de Mariano Benlliure (1929).

2 comentarios:

Enrique Gil Bazán dijo...

Muy interesante este artículo, Alfredo. Además, me interesa personalmente pues hace tiempo que voy buscando información sobre D. José García Santos, que fue Gobernador Militar de Teruel durante los años de Primo de Rivera, del que era íntimo amigo. Este señor era padre de un tío mío (esposo de una tía carnal mía materna). Es muy posible que esas autoridades que citas a las que saludó en Teruel y les comunicó la buena impresión y trato que le dieron los de Torrebaja fuera el que te nombro. No he conseguido saber la lista de gobernadores militares de Teruel de antes de la guerra, por lo que paralicé mi "investigación". Si sabes algo del asunto, por favor, me indicas qué o dónde poder localizar datos al respecto. Gracias, enhorabuena y un abrazo.
Enrique.

Alfredo Sánchez Garzón dijo...

Hola, Enrique: gracias por tus palabras... Yo concluí mi investigación con la salida de Primo de Rivera de Mas de Jacinto, pero de continuarla, para averiguar acerca de don José García Santos, iría al Archivo Histórico Provincial: puedes encontrar el correo en la página web de la entidad y ponerte en contacto con su director, persona amable que te podrá orientar en la investigación... Un cordial saludo.