lunes, 6 de febrero de 2012

ICONOGRAFIA FUNERARIA EN EL CEMENTERIO DE SESGA (ADEMUZ) [I].

 A propósito de las imágenes y símbolos en las tumbas del camposanto sesguero,"in memoriam" de los allí inhumados.



Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, 
así una vida bien usada causa una dulce muerte”.
Leonardo da Vinci (1452-1519), 
pintor, escultor e inventor italiano.


            I.- A modo de introducción.
Sesga es una aldea de Ademuz, se halla al sureste del término, en las estribaciones de la sierra de Tortajada (a 1.180 m de altitud). Orientado al poniente, su caserío se sitúa a los pies de un cerrillo arcilloso, adoptando una forma alargada –calles estrechas y largas conformadas al terreno, antaño empedradas y hoy con cemento- disponiéndose entre la fuente y el núcleo de la iglesia, lo que equivale a decir que está al comienzo de una hondonada, cuyo ramblar aboca finalmente al Turia, frente a Casasbajas (Valencia). Es probable que el origen de su nombre esté en relación con su ubicación transversal, sesgada respecto al cerro y al silencio y la paz que en su entorno se respira.[1]


Respecto a los orígenes de Sesga, hace tiempo escribí (2007):
  • <La primera referencia a Sesga en las Relaciones ad limina de los obispos de Segorbe se halla en la enviada por don Francisco Gavaldá Guasch (1656), quien al decir de Ademuz la incluye entre sus aldeas [Sesga, Ulmo, Casasaltas, Casasbajas, Soto, Veguilla y Sabina], especificando que un solo rector servía y tenía la presidencia de todas ellas, hasta que en su última visita (1653), respetando, no obstante, el derecho parroquial, constituyó un Rector vicario para Sesga (y Mas del Olmo), con dote suficiente y obligación de residencia>.[2]
Cartel que anuncia en nombre de la antigua aldea de Sesga-Ademuz (Valencia), con indicación de la altitud de la población sobre el nivel del mar (1.180 m).

            La despoblación de Sesga es su rasgo más característico, hasta el punto de constituir el paradigma de una población regresiva, pues desde mediados del pasado siglo la aldea ha perdido la casi totalidad de su censo: a partir de los años cuarenta “la despoblación ha sido acelerada”, aunque en los años treinta llegó a censar 388 habitantes.[3]
Para realizar el trabajo de campo que requiere el estudio subí a Sesga en compañía de un amigo; fue un día de finales de enero del año en curso. La mañana era fresca y el cielo estaba parcialmente cubierto. Fuimos a pedir la llave del camposanto al señor Fermín -me refiero a Fermín Luz Yuste (Sesga, 1927), entrañable amigo- pues desde hace unos años, la antigua puerta de tablas, que se cerraba atando una cuerda a un clavo, ha sido sustituida por una sólida cancela de hierro. Encontramos al señor Fermín en el camino que conduce a la fuente de la aldea, estaba con su hijo Ramón y otro vecino. Tras los saludos, le expongo el motivo de nuestra visita y mientras su hijo trae la llave le pregunto por el cementerio, a lo que responde:
  • <Yo ya tengo ochenta y cinco años y sólo he conocido el cementerio que tenemos, pero según contaba mi padre -se refiere al señor Francisco Luz Yuste (1894-1986)- los viejos de la aldea decían que el antiguo cementerio estaba al lado de la ermita -se refiere a la iglesia de la Inmaculada Concepción-, contiguo a la fachada noreste... Cuando hicieron el cementerio nuevo, vamos, el que hay ahora, llevaron toda la tierra y los huesos al nuevo y los enterraron allí; claro, los huesos y la tierra los llevaron en sacos con los machos y burros, eso es lo que decía mi padre que había oído contar a los viejos, pues él tampoco lo conoció...>
El señor Fermín Luz Yuste (Sesga, 1927).
    El señor Fermín es un anciano amable, que raramente pierde la sonrisa... Toda su vida ha sido pastor, pero posee una inteligencia natural y muchas habilidades prácticas. Siempre ha vivido en la aldea, de la que ha salido en pocas ocasiones, para el servicio militar, que lo hizo en Mallorca e Ibiza, y algunos viajes a Teruel, por asuntos de salud. Ramón regresa con la llave y su padre le dice que nos acompañe; a él también le gustaría venir con nosotros, pero no anda bien de una pierna...

    II.- Del acceso y la descripción general del recinto.
    El camino tradicional para ir al cementerio parroquial comienza a la salida de la aldea, pasa junto al pilón de Santa Bárbara y sube por las eras y pajares hasta la cota media de la ladera. Nosotros, sin embargo, utilizamos el camino nuevo, que sigue la carreterita de Ademuz; al llegar al sabinar dejamos la pista y tomamos un camino de tierra a la izquierda, que conduce hasta el depósito del agua potable, el cual continúa pendiente abajo hasta el camposanto; lo bordea por el norte y levante, y vuelve a subir hasta la entrada, que se abre en la tapia meridional, junto al Depósito de cadáveres.
    Frente a la entrada del cementerio puede verse un horno de cal o yeso recientemente restaurado, similar a los existentes en La Dehesa de Los Terreros frente a Torrebaja, aunque de menor tamaño;[4] dicho horno pudo servir para producir el yeso con que se enlucieron algunas partes de la tapia del cementerio y el edificio anexo.
    La necrópolis de Sesga se halla en la pendiente de un terreno pedregoso, por encima mismo de las eras y pajares del lugar, entre estas y la Hoya el Gorio. Se trata un recinto cuadrangular rodeado de una valla de piedra en seco, con un mogote en cada esquina y lajas cimeras. Como decía, la entrada se abre en la tapia austral, enmarcando una cancela de hierro con dos hojas bajo tejadillo. En la parte alta, mano izquierda de la entrada, se halla el Depósito, un edificio del mismo estilo que las tapias, con cobertura a dos aguas, que sobresale del recinto cementerial -seguramente para aprovechar el espacio de los enterramientos-.
    El espacio interior es relativamente llano y observando la pendiente en que se halla se deduce que hacía la parte inferior está relleno de tierra hasta conseguir la horizontalidad del suelo. Centrando el lugar hay un pilón de obra, quizá sirvió para soportar una cruz central (cementerial) de madera, pero debió perderse con el tiempo y no ha sido repuesta. Como en el cementerio de Puebla de San Miguel,[5] el recinto interior carece de nichos -tampoco tiene cipreses-, todos las sepulturas están en tierra; sin embargo, los muros interiores de la tapia norte y este poseen variedad de señalizaciones mortuorias, ya en forma de lápidas, cruces u hornacinas encristaladas. Algunas de las sepulturas lucen una simple cruz de hierro, piedra o mármol como señalización, mientras que otras, las menos, poseen la típica lápida horizontal, aunque sin cruz en la cabecera. El muro occidental carece de “señalizaciones”; sus desconches demuestran que debió estar enlucido, aunque en la base posee un macetero corrido en toda su extensión donde crecen los lirios en primavera.
    Decía que del muro meridional, mano izquierda de la entrada, sobresale el edificio del Depósito... Se trata de un pequeño cuarto con paredes de piedra y cobertura a dos aguas: en su centro hay una mesa de obra para las autopsias que emerge del piso de tierra. A ambos lados de la mesa yacen dos artefactos de madera, correspondientes a las antiguas “cajas de muertos”, utilizadas para transportar los difuntos del domicilio a la iglesia y luego a su última morada. El de la derecha demuestra ser más antiguo: se trata de un armazón de tablas, posee patas y asas para el transporte, incluyendo dos de hierro a cada lado y está descubierto. El de la izquierda, sin embargo, posee la forma típica de un ataúd, con asas y patas y un tapa que lo cubre, con la particularidad que los laterales pueden abatirse para facilitar la extracción del cadáver, al igual que sucede con el más antiguo. El recinto carece de puerta pero en el muro del fondo hay una ventana rejada iluminando el lúgubre lugar...
    Respecto a los cajones de transportar los muertos, el señor Fermín me comentó en otra ocasión:
    • <Sí, esos cajones que hay en el cementerio eran para llevar los muertos a enterrar, a los (pobres) que no tenían dinero para pagarse un cajón propio... Hay dos, uno viejo y otra más nuevo, con tapa. El nuevo lo utilizaron por última vez con un hombre llamado Constantino... [Este hombre] tuvo un hijo que murió en la guerra y él se quedó sólo, con su mujer. Y cuando murió lo llevaron a enterrar con ese cajón... Mi padre y otros tres ayudaron a llevarlo, porque la caja pesa lo suyo. A la mujer creo que se la llevaron unas hijas que tenía por ahí...>[6] 
    El señor Fermín Luz Yuste (Sesga, 1927).

    III.- Clasificación de símbolos e imágenes en lápidas y cruces.
    Para la sistematización propuesta, las imágenes y símbolos de las lápidas y cruces los clasificamos según su significado en:
    -Religioso: referido a símbolos que aluden a la religión (cristiana): cruces, rostros de Cristo, vírgenes, ángeles de la muerte y santos.
    -Espiritual: referido a símbolos no estrictamente religiosos: manos que sueltan palomas, árboles de la vida, motivos vegetales, etc.
    -Profano: ausencia de símbolos religiosos o espirituales: objetos, textos de contenido poético, político e ideológico, etc.
    -Mixto: contienen representaciones mixtas, religiosas y profanas (cruces con espigas u otros motivos ornamentales).

    Enterramientos –tumbas y lápidas- con símbolos religiosos:
    Todas las sepulturas del cementerio de Sesga se hallan en tierra (propiamente enterramientos), predominando las lápidas verticales de piedra en forma de cruz, y alguna cruz de hierro, aunque también las hay en forma de lápida horizontal (sin cruz en la parte anterior).
    En el frontal superior de dos de las cruces de mármol hay una imagen (cabeza) que representa un rostro –de frente o perfil, masculino o femenino-: el masculino porta cabello largo ceñido por una corona de espinas, lo que permite identificarlo con Cristo; el femenino se representa con el cabello cubierto con un velo o pañuelo, lo que autoriza identificarlo con la Virgen María. Como sucede en otros cementerios de la zona, la imagen de género detalla la inhumación de un difunto masculino o femenino.[7]
    El distintivo religioso más frecuente es la cruz "latina" (con el palo vertical mayor que el horizontal), aunque también hay algunas "griegas" (con los palos del mismo tamaño y extensión), “ensanchadas”  (más anchas en los extremos) y tipo "trinidad" (con tres lóbulos redondeados en los extremos). En cuanto al material, predominan las de piedra o mármol, pero también las hay de hierro y madera. Respecto a la iconografía, además de los mencionados, también puede verse una figura con alas portando una ristra de rosas, bellísima representación del “Angel de la muerte” labrada en una lápida en mármol blanco (1964). Con todo, carece de otras figuras religiosas (vírgenes, santos o bienaventurados), con la excepción de la Inmaculada Concepción –bajo cuya advocación se halla la iglesia local-.

    Iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción de Sesga-Ademuz (Valencia), vista de la fachada norte junto a la que se hallaba en antiguo cementerio local.




    [1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Sesga, aldea de Ademuz. Lugar perdido y reencontrado de Ademuz, en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2007, vol. I, pp. 229-235.
    [2] CÁRCEL ORTÍ, Mª M., Relaciones..., Valencia, 1989, tomo III [Segorbe], p. 1.522. SÁNCHEZ GARZÓN (2007), p. 230.
    [3] RODRIGO ALFONSO, Carles. El Rincón de Ademuz, análisis geográfico comarcal, Edita ADIRA, Valencia, 1998, p. 92.
    [4] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Visita guiada a los hornos de yeso de La Dehesa de Los Terreros (Ademuz), del miércoles 19 de octubre de 2011.
    [6] ID. Fermín Luz Yuste, la persistencia de la memoria, recuerdos –evocaciones y remembranzas- de un sesguero octogenario, en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2009, vol. III, pp. 124-125.
    [7] ID. Iconografía funeraria en el cementerio de Torrebaja (I y II), del miércoles 16 de noviembre de 2011.

    Vista general de la entrada del cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia)
    Detalle de la entrada del cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia)
    Vista superior del cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia).
    Detalle de la tapia e interior del cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia)
    Detalle de las "señalizaciones" o "memorias" del cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia)
    Vista parcial del la aldea de Sesga-Ademuz (Valencia), desde el cementerio parroquial.
    Entrada al "Depósito" con detalle de la antigua puerta de entrada al cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia).
    Interior del "Depósito" del cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia), con detalle de la mesa de autopsias (centro) y los antiguos "cajones de muertos" (a ambos lados).
    Detalle de los antiguos "cajones de muertos" en el cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia).
    Detalle de uno de los antiguos "cajones de muertos" en el cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia).
    Detalle de uno de los antiguos "cajones de muertos" en el cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia).
    Detalle de otro de los antiguos "cajones de muertos" en el cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia).
    Detalle de otro de los antiguos "cajones de muertos" en el cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia).
    Vista geneal del interior del cementerio parroquial de Sesga-Ademuz (Valencia), con detalle de las "memorias" o "señalizaciones" mortuorias en el suelo y las tapias.

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