miércoles, 25 de enero de 2012

POR ENCIMA DE LAS POSIBILIDADES, ¿DE QUIÉN?

A propósito de un artículo 
recientemente publicado en el diario El País.


"El regalo más grande que podemos hacer a los demás
es el ejemplo de nuestra propia vida
."
Bertold Brecht (1898-1956)


            Ante todo quiero decir que esta entrada constituye una anomalía para los principios que rigen este blog, íntegramente dedicado a “artículos de crónica y opinión, textos de divulgación histórica e investigación referidos al Rincón de Ademuz o vinculados a él”. Valga lo dicho como excusa para hacer una excepción, pues, aunque dedicado principalmente a nuestra comarca –cuando digo “nuestra” me refiero a todos los que la sientan suya, por nacimiento, afición, querencia o vecindad- el autor no puede sustraerse a otras cuestiones de ámbito provincial, comunitario o nacional que le afectan. Porque la comarca no es una entidad aislada, ni siquiera es un enclave, tan sólo un territorio ubicado entre Cuenca y Teruel que administrativa y políticamente pertenece a Valencia desde la Baja Edad Media. Valga lo dicho como introducción y vayamos al asunto... 

            Un correo con mensaje.
            Hace unos días recibí en mi mail –me refiero al correo electrónico- uno de estos mensajes que solemos enviar a los amigos o conocidos que sabemos sintonizan con el contenido del mismo o por el contrario son adversos, sólo por provocarles. Según el remitente el artículo de marras había sido publicado en el diario El País, con fecha 17 de enero de 2012, por un tal Francisco Pastor Guzmán de Castellón (Valencia), y venía encabezado por el siguiente epígrafe: “Os envío un artículo que no dice nada extraordinario, por eso me parece fantástico...”. Su título es el del epígrafe: “Por encima de las posibilidades, ¿de quién? Ad pedem litterae, el texto dice lo que sigue:

  • <Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, nos pide a los españoles "un esfuerzo más". Alberto Fabra Part, presidente de la Generalitat Valenciana, dice que los valencianos "vivíamos por encima de nuestras posibilidades". [Yo] Trabajo desde hace 14 años en I+D y desde hace 10 años lo compatibilizo con unas horas semanales de profesor en la universidad. Me esforcé de niño y adolescente en intentar aprender, sacar buenas notas y pasarlo bien. Me esforcé en la universidad para sacar la carrera y pasarlo bien. Me esforcé luego dando clases particulares y continúo ahora esforzándome en mis dos trabajos. Hace 10 años, junto a mi pareja, compramos un piso que entraba dentro de nuestras posibilidades. Ahora, tras 10 años de esfuerzo, hemos ahorrado el dinero suficiente para pagar lo que nos queda de hipoteca. Llevo años esforzándome y nunca he vivido por encima de mis posibilidades. Podía permitirme coches más caros pero no los he comprado, nunca he pedido un crédito para irme de vacaciones, reformé mi piso cuando tuve dinero para hacerlo. Me esfuerzo en educar a mis hijos lo mejor posible, los llevo a la escuela pública y me esfuerzo en la asociación de padres para ayudar a mejorarla. Cuando mis hijos enferman los llevo a la sanidad pública y si me queda jarabe en casa le digo al médico que no me haga una receta que no necesito. Ahora estoy a punto de quedarme sin trabajo gracias a los que han vivido "por encima de nuestras posibilidades". Ahora me piden "un esfuerzo más". Yo siempre he pagado puntualmente la hipoteca y lo sigo haciendo así que no he hundido a la banca. Yo no he hecho bajar la Bolsa, no he hundido los mercados, no he inflado la economía, no he especulado con la vivienda, no he organizado carreras de coches en mi ciudad, no necesito un aeropuerto sin aviones, no tengo yate para ver la salida de la Copa América, no he ido nunca a ver la ópera en el Palau de les Arts. Yo no he deteriorado la escuela ni la sanidad públicas, no he tenido becas ni subvenciones, no he cobrado nunca el paro ni he provocado déficit al Estado, la autonomía ni la Seguridad Social. Yo no conozco a Moody's, Fitch ni Standard & Poor's pero sí conozco a los que vivieron por encima de mis posibilidades. Yo no les voté, a mí no me representan. Soraya, el esfuerzo se lo pides a ellos...>

            Tengo que decir que no he verificado la fuente, mea culpa... pero incluso aunque fuera ficticia, el artículo me resultó del mayor interés. De hecho, conforme lo leía me sentía más y más identificado con el contenido, hasta el punto que si no fuera por el estilo y su evidente alineación ideológica podría haberlo escrito yo mismo; con la excepción de algunas afirmaciones y de su conclusión, claro... Y si tuviera que contestarle al remitente le diría que todos tenemos nuestra historia: vengo trabajando desde hace 39 años, en que entré como enfermero –entonces Ayudante Técnico Sanitario (ATS)- en la séptima izquierda del pabellón central de la Ciudad Sanitaria “La Fe” de Valencia. Tenía yo entonces 21 años recién cumplidos. Al año de estar en aquella planta donde se atendían pacientes de urología, me pasaron a la sexta izquierda, donde se trataba a los de neumología. Allí estuve durante seis años, trabajando por las tardes y por las noches, para poder ir por las mañanas a la facultad, donde estudiaba Medicina. En el colegio y el instituto fui siempre un estudiante mediocre que no sacó nunca más de un notable; y aunque siempre me esforcé por aprobar lamentablemente no me lo pasé bien... En la universidad me ocurrió otro tanto; que me esforcé no cabe duda, pero no me lo pasé bien tampoco, pues mientras la mayoría de mis compañeros vivían como felices universitarios yo ya pertenecía al mundo laboral: no pude asistir a las juergas que hicieron los de mi curso con motivo del paso del ecuador, tampoco fui al viaje fin de carrera. Una lástima, porque a me gustaba mucho viajar...

            No obstante, en la primavera del año 1971 estuve de peón en Torrebaja con el tío Constantino –me refiero al señor Constantino Aparicio Aparicio (1907-92)- trabajando en el camino de las escuelas al río, actual paseo de la Diputación; y con lo que gané más algo que me dieron mis padres estuve viajando por Europa en tren y autostop durante un mes: visité París, Bruselas, Ámsterdam... Tenía yo entonces 19 años y el mundo se me quedaba pequeño. De aquel viaje guardo un montón de postales, pues casi cada día les enviaba una a mis padres, para que estuvieran tranquilos. Asimismo, durante el siguiente estuve trabajando como ayudante de sumiller en el hotel “Rigat Park” de Lloret de Mar en Gerona: estando yo allí falleció en la playa del hotel el ilustre filólogo, cervantista e historiador Américo Castro Quesada (1885-1972),[1] al que serví en más de una ocasión en las comidas (algún día escribiré sobre ello, pues la historia tiene su interés).
            El servicio militar me pilló ya mayorcito, por las prórrogas que tuve que ir pidiendo: lo hice en la enfermería de Capitanía General en Cartagena (Murcia), donde estuve 18 meses sirviendo a la patria: el 23-F me pilló en Capitanía y la noche fue antológica... Cuando terminé Medicina preparé el examen MIR y me presenté un par de veces en Salamanca, pero no tuve suerte, porque en aquellos años se presentaban en España veinticinco mil médicos para mil quinientas plazas. Aún así, conseguí el número doce mil y pico: no pude ser especialista, aunque me hubiera gustado ser psiquiatra o cirujano, así que me quedé en generalista, ¡y gracias! Trabajé como médico de refuerzo y como sustituto en diversos lugares –El Tiemblo y Arenas de San Pedro (Ávila)-, y después cobré el subsidio de paro durante dos o tres meses; pero ante la perspectiva de estar parado volví a solicitar mi plaza como enfermero, y así estuve durante dos años, hasta que solicité una promoción de empleo y conseguí una interinidad como médico de urgencias en atención primaria, plaza que años después consolidé como titular en una OPE especial.
            Nací en Torrebaja, hijo de agricultores y he vivido en muchos lugares... Estudié parte del Bachillerato en Barcelona –Patronato de la Sagrada Familia y san Ignacio de Loyola- en casa de unos familiares, y los estudios de Enfermería y Medicina en la Universidad de Valencia. Como mi pareja estaba en Ávila, donde había conseguido su plaza, me marché con ella y allí nos casamos por lo civil, y en aquella bella ciudad de Castilla nació nuestro primer hijo. Estando en la capital castellana tuve la oportunidad de conocer en sus últimos momentos a Claudio Sánchez-Albornoz y Menduiña (1893-1984),[2] eminente historiador y político español, que fue Diputado en Cortes, Ministro de Estado y Presidente del Consejo de Ministros de la República en el exilio (1962-71); don Claudio estaba ingresado en la planta de Medicina Interna del hospital "Nuestra Señora de Sonsoles", donde mi mujer trabajaba como enfermera y conociendo mi afición por la Historia me lo presentó: el hombre estaba ya muy viejito y me emocionó estrecharle la mano, aunque apenas puede charlar con él. De Ávila nos trasladamos a Elche (Alicante), allí trabajamos ambos en el Hospital General. De la ciudad ilicitana nos vinimos a Torrebaja, con la idea le llevar una vida tranquila en un ambiente rural, aunque trabajando como sanitarios en Teruel, donde yo continuo desde entonces. Residiendo en Torrebaja nació nuestro segundo hijo, y estando aquí decidimos casarnos por la Iglesia, diez años después de haberlo hecho por lo civil. En el mismo acto de nuestra boda bautizamos a nuestros hijos, ya creciditos...
            Mi mujer y yo hemos trabajado desde los veintipocos años, y damos gracias a Dios por haber tenido salud y trabajo, y haber disfrutado con ello. ¡Todo lo que no gocé estudiando lo gocé trabajando y formándome en el postgrado! Hemos tenido hipoteca, pero ya la pagamos. Siempre nos hemos esforzado en todo lo que hemos hecho, en el Centro Cultural, en el Ayuntamiento, en la Parroquia, en el Coro interparroquial, en Caritas... Somos creyentes, católicos practicantes, ponemos la crucecita en la casilla de la Iglesia Católica, convencidos de que esta institución es la más eficiente ONG que haya existido y nunca hemos vivido por encima de nuestras posibilidades... Gracias a Dios, nosotros también podríamos habernos comprado coches mejores de los que hemos tenido, pero no lo hemos hecho; tampoco hemos pedido créditos para irnos de vacaciones, y cuando hemos viajado por España o el extranjero lo hemos hecho con nuestros ahorros, adaptándonos siempre a nuestras posibilidades.
            También nos hemos esforzado en educar a nuestros hijos según nuestros principios y creencias, aunque luego ellos han salido por donde Dios les ha dado a entender: confiamos en la Providencia, pensando que donde ha habido siempre queda y que lo mejor que hemos podido darles es unos estudios y el ejemplo de nuestra moralidad, comportamiento y estilo de vida... Durante su infancia y adolescencia fueron a la escuela pública y al instituto, donde nosotros participamos en mejorar lo que había -especialmente mi mujer, que era la que siempre acudía a las reuniones-; el mayor fue también a un colegio concertado y ambos han estudiado en la Universidad Católica “San Vicente Mártir” de Valencia; de lo contrario no hubieran podido estudiar lo que querían... Cuando mis hijos han enfermado los he tratado yo mismo o los he llevado a la Sanidad Pública, y como médico, cuando tengo que recetar siempre les pregunto a mis pacientes si tienen en casa tal o cual medicamento, para aprovechar el producto...
            Como decía arriba, tanto mi mujer como yo tenemos trabajo fijo en la Sanidad Pública, pero nadie nos ha regalado la plaza, la hemos conseguido con mucho esfuerzo, y esto nada tiene que ver con los que han vivido “por encima de sus posibilidades”. Sencillamente son cosas distintas... Cuando tuvimos hipoteca la pagamos puntualmente, aunque en alguna ocasión pasamos algún apuro; no por haber vivido por encima de nuestras posibilidades, sino por causas ajenas a nuestra voluntad, gastos imprevistos y demás... Tampoco hemos hecho nada para hundir la banca, ni hemos jugado a bolsa, no hemos participado en arruinar los mercados ni en inflar la economía; tampoco hemos especulado con nuestra vivienda, ni hemos “organizado carreras de coches en mi ciudad, (ni necesitamos) un aeropuerto sin aviones, (ni tenemos) yate para ver la salida de la Copa América”. Tampoco hemos asistido a ninguna ópera en el Palau de les Arts, aunque espero poder asistir algún día. Sí hemos asistido a conciertos en el Palau de la Música, y a los conciertos de bandas que se organizaban hace años en el cauce del Turia... Como el ponente, nosotros no hemos deteriorado la escuela pública, ni la sanidad, ni hemos tenido becas, aunque sí una subvención para la rehabilitación del tejado de nuestra casa que por ciento todavía no nos ha llegado después de dos años de concedida... Percibí un par de meses el paro, pero después de haber trabajado muchos años. Y en toda mi vida laboral sólo he estado un mes de baja, por intervención quirúrgica. Yo tampoco he participado en el déficit del Estado, de la Autonomía ni de la Seguridad Social, más bien todo lo contrario. Tampoco conozco a “Moody's, Fitch ni Standard & Poor's” –no sé quiénes son ni me importa-. Pero como dice el ponente “sí conozco a los que vivieron (y gastaron) por encima de mis posibilidades”. Imagino alude a los que gobernaron el país -me refiero a España- durante los últimos ocho años, al señor José Luis Rodríguez Zapatero y sus ministros y ministras, a su partido y a todos los que les votaron... Yo no les voté, pero al contrario que el relator entiendo que sí me representaban, porque tenemos una democracia representativa; y, con independencia de la opción de voto, así lo establece la Constitución... No pretendo adelantarme al juicio de la Historia, que suele poner a cada uno en su lugar, pero si al estilo de los antiguos monarcas españoles hubiera que ponerle un alias al anterior Presidente de Gobierno yo propondría el de Zapatero (a) el Nefasto -calificando así al personaje y su gestión-.

Razono que los actuales gobernantes del Estado y autonómicos tengan que pedirnos un esfuerzo y algo más; pero sé muy bien quiénes son los principales responsables (no los únicos) del desastre en que nos encontramos, singular y primordialmente los que negaron la crisis y no tomaron en su momento las medidas adecuadas para frenarla, los que gastaron más de la cuenta y arruinaron España... ¿O es que después de ocho años de gobierno no tienen nada que ver con lo ocurrido? ¿Acaso es responsable la oposición, por no haberles secundado en sus desafueros? Se comprende que hayan perdido el poder, pero lo que no deja de maravillarme, sin embargo, es que después de lo sucedido el partido del Gobierno saliente todavía obtuviera siete millones de votos... Sin duda, algo anda mal en España. Como decía yo no les voté, pero entiendo que sí me representaban. Con todo le diría a la vicepresidenta del Gobierno, señora Soraya Sáenz de Santamaría, que el esfuerzo debiera pedírselo en especial a ellos...

      El artículo de referencia lo reenvié a varios amigos y conocidos, a los que sé gozan con la cosa sociopolítica, por ser de esta u otra cuerda, y para provocar a los demás... Uno de estos últimos, en el mismo correo me contestó airado:

  • <[...] he leído el articulo que me envías y la verdad me parece la típica palabrería de un demagogo progre. Seguramente socialista, al cual están a punto de quitar algún “chollete”, prebenda o sinecura, quizás de la misma universidad... Y se equivoca de medio a medio si cree que (los políticos elegidos) no le representan, pues vive en una democracia representativa. Si te das cuenta, la marea anti-Partido Popular está creciendo por momentos, camuflada de diferentes formas: artículos en prensa, manifestaciones diversas, asambleas, declaraciones, concentraciones... La izquierda (española) es así, no puede evitarlo, es su vocación y su sino... Mientras ha estado en el poder (aquí) no pasaba nada. [Pero] lo ha perdido, dejando al país en cueros, y ya empiezan los problemas, la agitación, la propaganda... Los hemos sufrido cuando mandaban..., viendo como la situación se deterioraba. Los mismos que ahora protestan estaban antes calladitos, sin hacer nada. Quizá por aquello de que quien se mueve no sale en la foto. Ganaron las elecciones en 2004 y les sufrimos durante cuatro años; luego volvieron a ganar en 2007 y seguimos sufriéndolos, mientras continuaban arruinándonos. Como ves, acaban de perder el poder y ya están agitando el patio: unos dicen que sería mejor si hubieran subido el IVA, otros que el IRPF; incluso hay quienes dicen que no había que subir los impuestos para remontar el estado de quiebra en el que nos han dejado... Los mismos que durante casi ochos años han estado silentes comienzan ahora a inquietarse. Que si (ellos) no los han votado, que (a ellos) no les representan, lo de siempre...>

            A modo de conclusión.
         En cuanto a la somera reseña de mi persona, debe entender el lector que en ningún momento me presento como ejemplo de nada –pues entiendo que mi vida no tiene más interés que cualquier otra-; si lo he hecho es sólo para contrastar mi semblanza con la del ponente de la carta. Resulta curioso comprobar cómo de experiencias similares pueden extraerse conclusiones opuestas. Por lo demás, no se trata ahora de buscar culpables a la situación que padecemos, aunque todos debiéramos saber quién o quiénes son los responsables, al menos de la crisis económica, social y política: que cada cual los busque y halle donde quiera, ya que la verdad es única, aunque puede presentar varias caras y haya muchos caminos para alcanzarla.
            Pese a todas las afirmaciones que contiene y que en su mayoría comparto, lo que me subleva de la carta, sin embargo, es su velado juego demagógico, las verdades a medias, la inquina que destila, su desafección y partidismo... Y en última instancia, su perfil antidemocrático. Somos muchos en este país los que venimos esforzándonos y trabajando desde hace años -por nosotros y nuestras familias, por la comunidad y el país-; pero también es cierto que hay muchos inútiles y vagos instalados en la mediocridad que han vivido del cuento, de la subvención y el chollo -incluidos dirigentes políticos torpes y de escaso currículo, que a falta de otras habilidades han hecho profesión de la cosa pública, a los que sólo les ha interesado medrar a costa de lo que fuere-.

            En suma: intuyo que por donde transita la carta de El País no se irá a ninguna parte, pues es el camino de siempre, el de la agitación, el enfrentamiento y la discordia. Para los extremadamente abanderizados y pancistas -aquellos que ponen sus intereses y los de su partido frente a los de otros, a sabiendas de que andan errados- les diría lo que el gran Baltasar Gracián y Morales (1601-58)[3] en su Oráculo manual y arte de prudencia (1647): La mitad del mundo se está riendo de la otra mitad, y ambas son necias. Porque según las opiniones, o todo es bueno o todo es malo, y lo que uno sigue el otro lo persigue. Pues no hay afecto sin defecto. Vale.
 
© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.
De la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).



[1]    Américo Castro. (2011, 17 de diciembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 19:07, enero 24, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Am%C3%A9rico_Castro&oldid=52284747.
[2]    Claudio Sánchez-Albornoz. (2011, 20 de diciembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 15:48, enero 25, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Claudio_S%C3%A1nchez-Albornoz&oldid=52360055. [Precisamente, fue muy divulgada su polémica con el ilustre filólogo e historiador Américo Castro dentro del llamado debate sobre el Ser de España.]
[3] Baltasar Gracián. (2012, 18 de enero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 23:01, enero 24, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Baltasar_Graci%C3%A1n&oldid=53109185

Escultura al aire libre en Torrealta-Torrebaja (Valencia).

6 comentarios:

  1. La crisis financiera en España tiene dos componentes, la pública y la privada; en ambos casos consecuencia de "un vivir por encima de las posibilidades reales" de unos y otros; han corrido rios de tinta sobre el tema.
    Es cierto que somos legión los que hemos gestionado con cautela nuestras posibilidades y patrimonio, pero una legión no menos numerosa con el Gobierno de España (del PSOE) y el Banco de España (de la misma filiación) a la cabeza, nos han llevado (también a los cautos) a la ruina en la que nos encontramos.
    FAES, en su Campus, ya advirtió en 2006 de lo que podía ocurrir (no se porqué esta información ya no está disponible en internet aunque yo la tengo bien guardada en mi disco duro).
    Para el gran público la crisis se destapa en 2008 y los españoles volvieron a elegir a ZP en marzo de ese año tras negarla el PSOE en el famoso cara a cara entre Solbes y Pizarro. También son responsables "los españoles" del error de tropezar por segunda vez en la piedra del presidente del 11-M.
    El círculo lo cierra la crisis política y la crisis de valores (también patrocinadas por el PSOE) de las que apenas ya nadie habla pero que es imprescindible atajar.
    No sé si con estos mimbres se harán buenos cestos...

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  2. Gracias, Martín por el aporte y puntualización: comparto tu comentario en su totalidad; también recuerdo el célebre cara a cara Pizarro-Solves, impagable. Por lo menos, tengamos algunas cosas claras... Un saludo.

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  3. Hola Alfredo. En primer lugar gracias por “compartir” tu entrada en contestación a esa carta, que yo también había recibido y que leí con interés. Aunque yo no deduje esa vertiente tan de “movilizar” al personal y generar discordia como parece que se puede interpretar. De todas formas si me lo permites, puedo hacerte los honores comentando alguna cosa al respecto. Creo que en el fondo de la carta está la gran desilusión que la gente tiene (o tenemos) con la cosa pública, en general, y que siempre se tenga que aplicar la normativa a los mismos (que somos todos) cuando casi nadie tenemos culpa de lo sucedido. Pero seremos los paganos, seguro. Por supuesto comparto contigo la extrañeza de cómo es posible que se reciban siete millones de votos después de hacer lo que han hecho los “pesoes”. Y me imagino que la compartiré también en el caso autonómico valenciano, donde cuatro (o cuarenta) personajillos propios de un vodevil de tercera hayan estado hasta ahora “mandando” en esa comunidad con el apoyo aplastante y repetido de los cientos de miles de votos de los habitantes de Valencia, sin inmutarse, sin protestar, sin decir ni “mu”. No sé si “ese” descalabro lo predijo también la FAES, como dice que hizo en otros casos tu anterior comentarista de blog, pero si algo olía a podrido en la administración, y con votos abundantes, era el mandato del PP valenciano. Desde luego no caeré en la fácil trampa de pensar que los trapitos, formas amaneradas en exceso, conversaciones de puticlub de ambiente, y ademanes y entradas triunfales en el parlamento valenciano, cual vedette de teatro chino, han sido la causa de que no se haya contado con nadie de allí, aun siendo un vivero de votos, para las tareas del gobierno central actual, pero supongo que algo tan… “así” no encaja en las encorsetadas y ortodoxas filas de los gobernantes actuales. Y me alegro, y mucho, pues igual que nos hemos avergonzado de Pajines, Pepiños y Bibianas/os, hay que repeler con contundencia estos excesos en las formas y actuaciones que han dejado a las gentes valencianas sin habla, y sin conciencia política, por lo que se ve, desde hace tiempo. Y si nos ponemos a hablar de Torrebaja, sabes que nos podemos quedar solos… Y todos ellos, los políticos, con el refrendo legal, faltaría más, de los sagrados votos del sumiso “ciudadano”.
    Con todo esto quiero dejar patente el derecho a decir que podemos y debemos poder seguir quejándonos de lo que veamos mal, cuando queramos, lo haga quien lo haga, por derecho al pataleo (no creo que nos sirva para otra cosa) y para que no se confunda al votante con el miembro de un rebaño que no sabe ni quién lo está dejando en cueros. Decir lo que nos parece mal, de cualquier partido, no es confrontar, agitar y crear discordia. Lo malo sería callar, y los que hemos corrido muchas veces delante de los “grises” cuando se reivindicaba el poder hablar y expresar nuestras ideas no podemos quedar callados y hablar solo una vez cada cuatro años. Hay que llenar de contenido la democracia. Y, desde luego, como muy bien dices, los que nos hemos ganado a pulso lo que tenemos, y no nos han regalado nada, o casi nada, en la vida, no podemos enmudecer ni compararnos en absoluto, como si fuéramos iguales, con entidades que sí han recibido abundantes ayudas estatales para, por ejemplo, sanear bancos, pagar a equipos de fútbol, o restaurar y/o mantener abiertos conventos de clausura con media docena de religiosos dentro, que de todo hay, como muy bien sabes. Y cito estos ejemplos por no repetir lo que en esa carta se dice de esas “necesarias infraestructuras” para carreras urbanas y puertos deportivos de élite, que tenemos todos claro que sí es verdad que se hicieron, ¿no?, por lo que, en mi humilde opinión, no se exagera nada respecto a decir que eso es vivir por encima de nuestras posibilidades. Lo de las ONGs lo dejaré para otro momento, que me alargo demasiado. Un saludo y hasta la próxima.

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  4. Estimado Enrique, agradezco infinito tu aportación, pues siempre es inteligente y mesurada, escribes con conocimiento de causa y veo que no estamos solos, que hay mucha gente por ahí que observa, piensa y siente acerca de la realidad de nuestro tiempo... También a mi me apena y averguenza lo sucedido en Valencia, en Andalucía, en Mallarca, en Cataluña... No sé si seremos capaces de quitarnos de encima toda esta cochambre que trata de ahogar todos aquellos sueños de libertad, de cambio y de un futuro más justo que tuvimos durante los años de la transición... En realidad lo dices casi todo y ame alegra ver que cada día somos más, aunque nuestras opiniones sólo sirvan a modo de pataleo; pero creo que irán más allá, eso espero. Un cordial saludo y gracias.-

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  5. Buenas noches Alfredo y gracias por incluir la carta en tu blog y por tus comentarios. Efectivamente, soy de izquierdas pero la intención de la carta no es ser una carta de izquierdas. Es una expresión de un malestar que creo bastante generalizado respecto a la "clase política" que tenemos en España. Una de las cosas que más me ha sorprendido y me place de la insospechada repercusión que ha tenido la carta es que mucha gente de distintas ideologías se ha podido sentir identificada con parte o toda la carta.
    Si me lo permites, me gustaría contestar a un comentario que citas de un conocido tuyo:
    "he leído el articulo que me envías y la verdad me parece la típica palabrería de un demagogo progre. Seguramente socialista, al cual están a punto de quitar algún “chollete”, prebenda o sinecura, quizás de la misma universidad..."
    No quise ser demagogo al hacer la carta, no soy socialista (aunque no entiendo que eso pueda ser malo como tampoco lo es ser liberal, socialdemócrata, comunista o de derechas) y no tengo ningún chollete, prebenda ni privilegio. En el centro de investigación donde trabajo entré tras acreditar que cumplía los requisitos de formación que se exigían y una entrevista personal. En la universidad superé un concurso de méritos, quedando segundo y accediendo a la plaza por renuncia del primero en la lista.
    Se puede estar de acuerdo o no con el contenido de la carta, como tu estás en parte, pero no entiendo que se pueda descalificar a quien no se conoce tan a la ligera.
    Por otra parte la carta tiene una extensión máxima de 30 líneas y en ella hablo de mi experiencia personal, intento no generalizar. Lo sucedido en Valencia supera la imaginación de cualquiera, también estoy decepcionado con la actuación de Zapatero (aunque no le voté) y ya he manifestado mi descontento o intentado cambiar/mejorar aquello que creía que debía, al menos lo he intentado.
    Sí, legalmente son mis representantes, en los foros internacionales el presidente me representa. La expresión final intenta describir el desapego por nuestros actuales dirigentes, de uno u otro color, de los que tengo la sensación que no representan/defienden los intereses de sus votantes sino otros intereses.
    Y sí, Alfredo, debo mejorar mucho mi estilo, nunca había escrito y por mucho que viva y lea siempre tendré mucho que aprender.
    Gracias de nuevo por tus comentarios y por reproducir la carta en tu blog.
    Paco Pastor

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  6. Buenos días, Paco Pastor: en primer lugar, agradecerte la deferencia que has tenido, y también la valentía, que todo hay que decirlo, por asomarte a mi humilde blog..., yo sólo pretendo hablar de mi comarca, en la medida de mis posibilidades, estimulando el conocimiento y la investigación sobre ella... Pero de vez en cuando me sale un artículo como el provocado por tu carta, que sigue maravillándome en muchos aspecto por haberme descubierto variedad de sentimientos y reflexiones que tenía ocultos. A mucha gente le ha pasado lo mismo..., y seguro que les habrá provocado reacciones muy diversas, como puedes ver por los comentarios... En segundo lugar, decirte que me admira el tono mesurado y amable de tu comentario, lo cual siempre es de agradecer, pues nos permite un diálogo y un intercambio respetuoso de opiniones sin conocernos. En tercer lugar, quiero disculparte si has interpretado alguna crítica hacia tu estilo de escribir u otras cuestiones, pues como puedes comprender no hay nada personal en ello; tan sólo pretendí decir que diciendo lo mismo yo lo hubiera escrito de otra manera, aun partiendo de experiencias similares; al fin cada uno se expresa como puede y como sabe, aunque todos tenemos mucho que aprender...
    Respecto al comentario de tu carta que yo recibí en mi correo particular, es real, tiene nombre y apellidos; pero eso es lo de menos, pues sólo refleja el mismo malestar que todos tenemos respecto de tantas cosas; aunque cuando opinamos sobre una persona, sólo por un escrito, es lógico equivocarse... Con todo, no creo que suponga ninguna ofensa personal; por otra parte, con este comentario tuyo queda perfectamente aclarada tu postura, y que cada cuál interprete lo que quiera; ya sabes, cuando lanzamos un escrito con nuestras ideas, opiniones o sentimientos a la red somos responsables de él, pero no de los efectos que pueda producir en los demás... En fin, créeme cuando te digo que me ha alegrado mucho recibir tu comentario, singularmente por la sinceridad y el tono mesurado de tus palabras... Recibe un cordial saludo y gracias.

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