miércoles, 16 de noviembre de 2011

ICONOGRAFIA FUNERARIA EN EL CEMENTERIO DE TORREBAJA (VALENCIA) [y II].

A propósito de las imágenes y símbolos en las tumbas del camposanto de Los Llanos,
 "in memoriam" de los allí inhumados.

Enterramientos –tumbas y lápidas- con símbolos espirituales:
La mayoría de las inhumaciones en tierra poseen una lápida en forma de cruz, lo que por sí mismo ya constituye un símbolo religioso. Es pues en las lápidas de los nichos donde se hallan los símbolos espirituales o alegóricos no estrictamente religiosos: árboles (de la vida), ramas de olivo, palomas, manos entrelazadas, sol radiante, etc.[1]
En la simbología judeocristiana, la paloma con una rama de olivo en el pico aparece tras el diluvio universal (Génesis 8, 12), simbolizando el perdón y la paz de Dios con los hombres, además del entendimiento entre las personas. Asimismo las manos que sueltan una paloma, simbolizando el vuelo del alma hacia el más allá, muestran la liberación del espíritu del mundo material y carnal. Igualmente, las espigas de trigo encarnan el germen de la vida, que para fructificar –madurar y dar fruto- tiene primero que morir en la tierra.

Enterramientos –tumbas y lápidas- con símbolos profanos:
En el Cementerio Municipal de Torrebaja las lápidas con símbolos exclusivamente profanos no existen: con todo, el más singular de éstos es la representación (dibujo) de un camión de transportes, aludiendo a la actividad profesional del difunto. También hay lápidas sin ningún símbolo, con sólo las iniciales o los datos (ficha técnica) del muerto: nombre, apellidos y fecha de nacimiento y óbito. Algunas lápidas contienen un reloj, marcando la “hora fatal” de la muerte –señalada por un ángel-.

Enterramientos –tumbas y lápidas- con símbolos mixtos:
Las lápidas con símbolos mixtos son más frecuentes que las que contienen sólo profanos; singularmente, podrían clasificarse bajo este epígrafe las que lucen cruces latinas con espigas u otros elementos vegetales o rayos solares; y la arriba mencionada, que tiene un san Cristóbal con el dibujo de un camión de transportes debajo, y también las que poseen un reloj con un ángel. 


IV.- Exposición y análisis textual de los textos incluidos en lápidas y cruces. 
Casi todos los enterramientos contienen alguna inscripción con los datos del difunto: nombre, apellidos y otras referencias como la fecha del nacimiento y óbito, pues esa es primordialmente la razón de la lápida, evocar la memoria individual del muerto. Con alguna excepción, todas contienen las populares siglas R.I.P., que corresponden al epitafio latino Requiescat In Pace (Descanse en paz) -incluyendo el primer enterramiento (1920)-: dicho epitafio procede del responso que la Iglesia Católica reza por los difuntos.[2] Como es sabido, el término cementerio viene del latín coemeterium y éste del griego koimetérion, que significa dormitorio o lugar de descanso porque en el cementerio -según la creencia cristiana- los cuerpos duermen hasta el Día de la resurrección; de ahí la vinculación de la muerte con el descanso y el cementerio o camposanto.[3]

Asimismo, casi todas las lápidas suelen incluir alguna dedicatoria de los familiares, como: 

"Sus hijos no les olvidarán" (1920); 
Su esposa e hijos no le olvidan” (1921); 
Recuerdo de tus padres y hermanos” (1923). 
Sus agradecidos sobrinos le amaron en vida,/ y no le olvidarán en muerte” (1927); 
Sus padres y hermanos le dedican este recuerdo” (1928); 
"Se suplica una oración por su alma" (1952); 
Siempre estarán con nosotros” (1969); 
Nunca moriréis en el corazón de vuestros seres queridos” (1981); 
“ [...] siempre estarás con nosotros, tus padres y hermano no te olvidan” (1993);
Deja en infinito dolor a su esposo, hijos, padres y demás familia” (1997); 
Cuando Dios creó en mundo, no pensó en el amor,/ porque le hubiera hecho pequeño para nosotros dos” (1999);
Deja sus hijos, familia y amigos” (2000); 
 Nunca se muere del todo si hay alguien que te recuerda” (2000);
Nunca se muere del todo,/ si hay alguien que te recuerda” (2003); 
El amor es la única cosa que crece cuando se reparte” (2003); 
Los que te quieren te recordarán siempre” (2004); 
Tu corazón grande madre/ no morirá para tus hijos/ que nunca te olvidarán” (2004); “Siempre en nuestro corazón” (2004); 
Los que en vida te quisimos en tu ausencia no te olvidamos” (2005);
Debemos continuar sin tu presencia,/ pero tu recuerdo nos acompañará siempre” (2005); 
No muere, quien vive/ en el recuerdo, de los que le han querido” (2006);
Formas parte de nuestra vida” (2007);
Os quisimos y no os olvidamos” (2008); 
 Quien te ha conocido/ te recordará siempre” (2008); 
Creo y confío en ti” (2008); 
Sólo se muere cuando se olvida” (2008); 
Quererte fue fácil/ olvidarte, imposible” (2009); 
Estarás siempre en nuestro corazón” (2010); 
La muerte no es el final de la vida” (2010); 
Perfeccionaste nuestro mundo con tu alegría y bondad” (2010); 
Tu generosa sonrisa,/ siempre con nosotros./ Te queremos, te querremos siempre” (2011);
Mira, piensa y olvida/ a este todo de la muerte/ y a esa nada de la vida” (2011).

Algunos nichos contienen referencias evangélicas, como: “El que cree en mí no morirá para siempre” (1945, 1959, 1984, 2002), aludiendo al texto de Juan: «Todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás» (Jn-11, 26). Una lápida, con el nombre del difunto -José Olmo Corbalán (1886-1962)-, dice lacónicamente: Padrenuestro... -como si el difunto solicitara una oración al visitante que pasa frente a su tumba-.

Cierta lápida conmemora un enterramiento de la Guerra Civil (1936-39), su epígrafe dice: “A la memoria de Enrique Fores Adam, que murió en defensa de la libertad en Torrebaja, el 5 de julio de 1938, a los 26 años, tu esposa, hijos y nieta”. La misma lápida contiene un poema: “Poca semilla/ dejaste/ porque joven/ distes la vida/ el que camino tuyo/ seguimos/ los que no te olvidan”./ J. Oroval./ Dicha lápida carece de símbolos.
Significativamente, los textos de las lápidas aluden a las creencias e ideología de los familiares o del difunto cuyo recuerdo se conmemora, y contienen mensajes consoladores para los que se quedan.

A propósito de la Guerra Civil (1936-39), en el muro interior del atrio hay una lápida que dice:

IN MEMORIAM/
«El pueblo de Torrebaja y en/ su nombre el Aytº pleno, levantan/ esta estela funeraria en recuerdo de/ todos aquellos, soldados y civiles/ anónimos, que murieron por nuestro/ país y fueron inhumados en este/ camposanto, durante la Guerra Civil/ de 1936-1939.// Su muerte no habrá sido en vano/ si tenemos siempre presente, en/ nuestro corazón, que jamás debería/ repetirse aquella tragedia que/ asoló España./ Descansen en paz. Junio de 1994».

Asimismo, en un cenotafio o monumento funerario que hay fuera del cementerio -junto a la tapia norte, donde la fosa común de la guerra- un texto dice: 

«En memoria de los que yacen aquí/ y de todas las víctimas de la Guerra Civil Española./ Paz, Piedad y Perdón».

Las tres últimas palabras corresponden a un discurso de Manuel Azaña (1880-1940), a la sazón presidente de la II República española (mayo, 1936-febrero, 1939), pronunciado en junio de 1938.

V.- Palabras finales, a modo de conclusión.
El Cementerio Municipal de Torrebaja es relativamente moderno, apenas tiene un siglo de existencia; sin embargo, a lo largo del tiempo ha ido adquiriendo su propia personalidad, reflejando el devenir histórico, social y económico, y la sensibilidad de cada generación. Los elementos más antiguos corresponden a la tapia norte y a varias lápidas situadas en la mitad izquierda de la hilera frontal de nichos. Asimismo, se conserva la mesa de autopsias, una losa en mármol con patas de hierro, cuyo elemento más característico es un “reposa cabezas” de hierro, similar a un morrillo invertido.
Respecto a la iconografía, la mayoría de lápidas contienen símbolos religiosos, con predominio sobre los espirituales o profanos –no en vano se trata de un Cementerio Municipal en una zona de mayoría católica-. En cuanto a las imágenes, destaca la representación de Jesús, el Cristo, o Jesucristo en distintos momentos de su vida: como Niño en un Nacimiento y en la Sagrada Familia, en brazos de María, de san José, de san Cristóbal o de san Antonio de Padua. También se le representa portando la cruz (con o sin ayuda del Cireneo) y crucificado, o tras el descendimiento, muerto en brazos de su madre; y como Sagrado Corazón. La cabeza de Jesús se observa con frecuencia, exhibiendo distintas fisonomías: barbado, con cabello largo y con o sin corona de espinas.
Entre las imágenes femeninas destacan las de la Virgen María en sus distintas advocaciones –Inmaculada Concepción, virgen de Tejeda, virgen del Pilar, Virgen del Carmen, Virgen Milagrosa..., incluso como icono bizantino-; y un rostro de mujer con el cabello cubierto por un velo o pañuelo, que podría identificarse con la Virgen -algunos de gran belleza formal, pese a ser modelos comerciales labrados en serie-. El resto de figuras masculinas corresponde a los bienaventurados: san Antonio de Padua, San Antonio Abad, san José, san Cristóbal..., revelando los santos más venerados en la localidad.
Los epitafios son muy comunes, con alguna excepción, utilizando para su composición palabras relativas al recuerdo y evocación del muerto, al amor eterno y a la memoria imperecedera del ser querido; a la futilidad de la vida, etcétera.
En su conjunto, las cruces y lápidas de los enterramientos en fosas son de colores claros, mientras que las lápidas de los nichos (pizarra, mármol o piedra) poseen tonalidades oscuras, con alguna excepción. Se observa cierto mimetismo en las lápidas, que contienen rasgos similares según la época. En general, las imágenes masculinas de las lápidas y cruces aparecen en los enterramientos de hombres, mientras que las femeninas se utilizan para las mujeres. Asimismo, para los enterramientos de jóvenes se emplean lápidas de piedra o mármol en tonos claros o blancos, simbolizando la pureza y castidad de los sepultados. Vale.




[1] El árbol constituye un símbolo trascendente en muchas culturas: las raíces aluden a la tierra (mundo subterráneo), el tronco a la vida (propiamente) y las ramas al cielo (mundo espiritual). Las palomas sugieren el alma (espíritu) y cuando portan un ramo de olivo o laurel en el pico, se refieren a la paz: el laurel y el olivo se hallaban consagrados en la mitología clásica a Minerva (diosa de la sabiduría, de las artes y técnicas de la guerra), protectora de Roma –que se corresponde con la Atenea griega, patrona de Atenas-.
[2] Réquiem aeternam dona ei (eis) Domine./Et lux perpetua luceat ei (eis)./ Requiescat (requiescant) in pace./ Amen.// "Dale(s), Señor, el descanso eterno./ Y brille para él (ellos) la luz perpetua./ Descanse(n) en paz./ Amén./"
[3] <A los cementerios católico se les llama también camposantos, dado que en la ciudad de Pisa (Italia), cuando ateniéndose a medidas de higiene y salubridad pública la autoridad ordenó cerrar el cementerio, que había sido construido en el siglo XIII dentro de la ciudad, el terreno fue cubierto con una gran capa de tierra, que las galeras pisanas habían traído de los lugares santos de Jerusalén> -Tomado de «http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Cementerio&oldid=50973586»

Lápida del primer enterramiento en el Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).

Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle de imagen en panteón familiar del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).

Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).

Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).

Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).

Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).

Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).

Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Detalle en lápida del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Atrio porticado del Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).

3 comentarios:

  1. Muy interesante artículo Alfredo. Como siempre un placer pasear por tu blog. Un saludo

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  2. Alfredo eres genial, desde que te sigo he descubierto cosas y hechos de mis raíces por parte de mi padre, nacido en Torrebaja. Me viene a mi memoria conversaciones que no prestaba atención por mi edad y que ahora con tus escritos me refrescas. Gracias por tu labor

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  3. Alfredo eres genial, desde que te sigo he descubierto cosas y hechos de mis raíces por parte de mi padre, nacido en Torrebaja. Me viene a mi memoria conversaciones que no prestaba atención por mi edad y que ahora con tus escritos me refrescas. Gracias por tu labor

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