lunes, 17 de octubre de 2011

JOSÉ CARRASQUER ZAMORA Y LOS COMIENZOS DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA EN TERUEL Y CASTIELFABIB.

 Reseña literaria: 
Acerca de la paleoindustria eléctrica en el Rincón de Ademuz.




José Carrasquer Zamora (Zaragoza, 1955) estudió Biología en León, pero desde mediados los años ochenta reside en Teruel, donde es profesor del Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad de Zaragoza, siendo docente en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.
  • Estudioso e investigador infatigable, desde hace años viene divulgado trabajos en relación con su actividad, la Didáctica de las Ciencias y la Salud Ambiental. Entre sus obras se cuentan “Cuadernos de Aragón, Teruel” (1986), “Nuestros amigos los árboles y arbustos” (1987), “Senderos de gran recorrido. GR 10, Sierras de Albarracín y Javalambre, flora y fauna” (1993), “Miscelánea conmemorativa de 150 Aniversario del I.E.S. J. Ibáñez Martín de Teruel” (1993), “Teruel, Villa Medieval” (2003), “Los turolenses Medievales y su Ciencia” (2004), “Cocina con patatas para inútiles” (2004), “Ecoterritorio” (2004-2006), “Testimonios, Fragmentos para ver y oír Teruel” (2008), “El maestro naturalista, D. Bernardo Zapater y Marconell” (2009), “Camino Natural, de San Blas al Pantano” (2010). Y también coordina una colección de libros de bolsillo, “Itinerarios de la Naturaleza”, que ya cuenta con siete números (2001-2009).
  • Su última publicación “Los comienzos de la electricidad en Teruel (1889-1936)” (Teruel, 2011), constituye una muestra de su buen hacer, descubriéndonos un asunto tan escasamente conocido como es el origen de la electrificación en la provincia turolense y el Rincón de Ademuz (Valencia).
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Portada del libro de José Carrasquer Zamora -Los comienzos de la electricidad en Teruel (1889-1936)- (Teruel, 2011).

Una excursión a la “fábrica de luz” de Castielfabib.
  • Conocí a José Carrasquer por intermedio de un amigo común, que me señaló como la persona idónea para acompañarle en la visita que pretendía realizar a las instalaciones de la antigua central hidroeléctrica de Castielfabib (Valencia). Nuestro primer contacto fue por teléfono y posteriormente por correo electrónico, hasta que acordamos día y hora para realizar una excursión por la zona objeto de su interés. De esta forma, una espléndida tarde de finales de otoño del año 2010 iniciamos nuestro recorrido. Fuimos en coche hasta el lugar de la antigua fábrica de luz de Castielfabib, subiendo por el camino que discurre por la margen izquierda del Ebrón, y seguimos el camino inverso que debió hacer el botánico Cavanilles durante su trayecto de Castielfabib a Ademuz, vía Los Santos y Torrebaja en su periplo rinconademucense (1792).
  • Dejamos el coche junto al camino, frente al solar de la antigua fábrica de papel de estraza y molino harinero, para subir luego hasta el edificio de la fábrica de luz, que se alza en una explanada de la margen izquierda del río. La tarde era luminosa y apacible, y en las choperas ya pintaban los primeros colores dorados. El silencio lo envolvía todo, habiendo desaparecido el sordo zumbido que antaño producían los motores de la fábrica. Mientras deambulamos por el lugar Carrasquer me explicó acerca de los orígenes de aquella industria y sus fundadores, vimos el muro de contención de los edificios en la alta ribera del Ebrón, los desaguaderos y otras infraestructuras de la primitiva industria. Le mostré las ruinas de la fábrica de carburo, aprovechando él para ilustrarme acerca de la técnica de su producción. Siguiendo el camino del convento de San Guillermo, atravesamos el grueso tubo por donde baja el agua que mueve las turbinas de la central, junto a las viejas conducciones oxidadas, que todavía conservan en los bordes los gruesos remaches de sus juntas.
  • El camino discurre a los pies de “Peña Rubia”, una inmensa mole de piedra que con los rayos del atardecer exhibe sus colores ocres y amarillos. Tras un repecho que serpentea entre abancalamientos arribamos a la planicie, frente a la peña de “La Raja”. El camino se estrecha en la parta alta, corriendo al borde mismo del Ebrón, cuyo cauce se hunde en unas profundas hoces, desde donde nos llega el retumbo lejano del agua. En este punto ya se divisa la villa de Castielfabib, cuyo caserío desciende escalonadamente desde “El Torrejón” hasta la carretera, por donde ésta emboca el túnel de “La Solana”. Comentando los accidentes orográficos y la peculiaridad del lugar, arribamos hasta las ruinas de la iglesia conventual de San Guillermo: las piedras de cantería de los edificios religiosos y los de la misma iglesia, ya abandonada por entonces, fueron empleadas para la construcción de los canales y bóvedas de la acequia que conduce el agua desde la presa del Ebrón hasta el “caidero” de la vieja central hidroeléctrica, allá en los comienzos del siglo XX. Consta que durante la demolición del edificio, al hundirse al techumbre, fallecieron dos peones de Los Santos (1914).[1] Circundamos el lugar, viendo también las piedras labradas de la cisterna y lavadero del antiguo convento. Siguiendo el camino del Hituelo nos dirigimos hacia el magnífico acueducto que salva el Ebrón frente al molino de la Villa, una obra en piedra en estilo modernista: desde este punto, allí yacen restos de la primitiva conducción, ya se divisa la parte del caserío de Castiel conocida como “La Umbría” y el túnel de este nombre, cuya carretera lleva a la vecina localidad de El Cuervo (Teruel), vía Cuesta del Rato, aldea de Castielfabib. Siguiendo esta dirección arribaríamos aguas arriba del Ebrón, donde se halla la represa que alimenta la hidroeléctrica.
  • El puente que cruza el Ebrón frente al molino de la Villa y que conduce hacia “La Plana” estaba intransitable por un derrumbe, así que después de admirar el ariscado lugar sobre el que asienta la iglesia-fortaleza de Nuestra Señora de los Ángeles, y tras hacer algunas fotos del acueducto, volvimos sobre nuestros pasos, para bajar hasta el puente de “La Ruidera”. Ascendiendo por la encosterada trocha arribamos a la carretera, frente al mencionado túnel de “La Umbría”. Atravesando la Vega Zaragoza, nos dirigimos hacia el camino de los Callejones. Pasamos frente al pilón de San Guillermo y la depuradora, punto donde el camino inicia una continuada pendiente por la ribera derecha del río. El piso se halla asfaltado, pero antaño era de tierra y bordeado de almezos (Celtis australis), cuyas raíces todavía emergen poderosas de los altos taludes que encajonan el sendero. Durante el trayecto admiramos la naturaleza, comentando la variedad y riqueza de la flora. La pendiente aumenta por momentos; a nuestra izquierda se abren las profundas hoyas del río, desde donde asciende el sonido del agua en su rápido discurrir, a nuestra derecha quedan los huertos escalonados; la mayoría están hoy yermos pero antaño fueron poblados vergeles, donde se cultivaban ricas hortalizas y variedad de frutales.

Entretenidos por la conversación y distraídos en la contemplación del paisaje, arribamos de nuevo a la fábrica de luz: en lo alto puede verse el salto que alimenta las turbinas con el agua del Ebrón, una ingente obra hidráulica que todavía nos admira por su singularidad.

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Vista de la fábrica de luz de Castielfabib (Valencia), más conocida como "La Central".

Una reseña del libro.
  • El libro de Carrasquer -196 páginas, 17x24 cm, con múltiples fotos en B/N- editado por la Fundación Teruel Siglo XX, cuenta con el patrocinio de diversas entidades turolenses (Fundación siglo XXI, Cámara de Teruel, Caja Rural y Gobierno de Aragón), además de la Unión Europea, y está ilustrado con fotografías de diversa procedencia, tablas, mapas y gráficos, constituyendo una importante aportación al conocimiento paleoindustrial de la electrificación en Teruel y su provincia.
  • Cuenta con la Presentación del profesor José Manuel Latorre Ciria y una Introducción del propio autor. El libro principia con los “Los comienzos de la electricidad” y los “Primeros proyectos en la provincia”, para continuar con “La electricidad en Teruel”. Sigue con el desarrollo de varias iniciativas familiares: “La empresa de D. Jaime Fernández y D. Vicente Eced”, “D. Florencio Pascual y Cía: Eléctrica Turolense, S.A.” y “La Familia Torán: Teledinámica Turolense, S.A.” Es en este capítulo donde aborda los comienzos de la industria de electricidad de Castielfabib. La familia Torán era propietaria de la banca de su nombre y merced a sus contactos con el primer conde de Romanones [don Álvaro de Figueroa y Torres] adquirió tierras en Castielfabib con el propósito de “construir una fábrica para la producción de energía eléctrica, aprovechando un salto de agua del río Ebrón”. Éste fue el comienzo de la “Teledinámica Turolense, S.A.”, más conocida como “La Central”, que tuvo su sede social en Madrid: las obras se iniciaron en julio de 1913, merced a la iniciativa de don José Torán de la Rad, entonces un joven ingeniero de Caminos.
  • La central hidroeléctrica de Castielfabib fue una de las más importantes de España en su género (1916). Además de iluminar Teruel y otros pueblos de la zona, entre ellos la propia villa de Castielfabib, la Teledinámica servía energía eléctrica a la Azufrera de Libros, siendo ésta empresa minera una de sus principales clientes. Tras la Guerra Civil sufrió un ataque del maquis (1946). Posteriormente, la misma empresa adquirió la central eléctrica de Vallanca (1954), hasta ser absorbida por “Eléctricas Reunidas de Zaragoza” (1955), siendo declarada “empresa eléctrica de Interés Nacional” (1959). La vieja central estuvo vigente hasta los años ochenta, en que fue demolida (1986). Sobre su solar se construyó una nueva, ubicándola a escasos metros de la antigua.
  • De esta forma sigue ilustrándonos acerca de “Otras instalaciones de producción eléctrica con usos particulares”: la Electro-Química Turolense, antecesora de Carburos Teruel, la Harinera de Garzarán y las empresas de la familia Asensio. Y finaliza con “Eléctricas Turolenses, S.A.”. El autor remata con unas “Conclusiones”, a las que añade unas “Notas” y la “Bibliografía”. Seguidamente, se ofrecen unas tablas con las “Centrales y tendidos eléctricos de la provincia por cuencas hidrográficas”: Matarraña, Guadalope, Pitarque (Guadalope), Martín, Aguasvivas, Jiloca, Tajo, Guadalaviar y Alfambra (Turia), Turia y Mijares. Asimismo, resulta de interés el conocimiento de las “Empresas eléctricas existentes en la provincia (de Teruel) en los años treinta” y el “Mapa provincial del inicio de la electricidad” (en Teruel). Continua con un interesante “Apéndice documental”, que incluye dos documentos relativos a “La Central” de Castielfabib. El libro finaliza con la serie de “Genealogías familiares y vinculaciones industriales o comerciales”: Asensio; Fernández, Atrián; Ferrán, Sociats; Garzarán; Pascual, Bayo, Giménez; Torán y Torán Esteban.


En suma: se trata de un libro de gran interés para conocer cómo fueron los orígenes de la industria eléctrica en la provincia de Teruel, demostrando una vez más la vinculación que los turolenses han tenido con los pueblos del valenciano Rincón de Ademuz, en este caso a través de la fábrica de luz de Castielfabib, popularmente conocida como “La Central”. Amigo Carrasquer, recibe nuestra más sincera felicitación por tan espléndido trabajo. Vale.


 
 NOTAS:
[1] SÁNCHEZ GARZÓN, A., Aproximación a la historia del convento de San Guillermo de Castielfabib..., Valencia, 2001, pp. 106-106. ID., Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2009, vol. III, pp. 341-351.


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