domingo, 3 de abril de 2016

ISABEL LÓPEZ VALERO, GEÓLOGA Y CRECEDORA DE CRISTALES.


Entrevista con una cristalógrafa asentada en Torrebaja (Valencia),
doctora en ciencias geológicas por la Universidad Complutense de Madrid.



“Te diré algo,
lo mejor que he hecho en mi vida ha sido cuidar de mi madre.
He estudiado mucho, pero donde más he aprendido ha sido con ella”
-del contenido de la entrevista-.




 Palabras previas, a modo de introducción.
Me resulta difícil precisar de cuándo data mi amistad con Isamari –me refiero a Isabel María López Valero (Valencia, 1954)-, porque la conozco desde niño. No tengo, sin embargo, imágenes de nuestra relación durante la infancia. Mis recuerdos más lejanos de su persona proceden de los primeros sesenta, apenas superada la adolescencia. Ella era una chica de corte clásico, procedente de la “gente bien” de Teruel, que venía por Torrebaja los veranos con sus padres y hermanos: su madre, oriunda de este pueblo, de la familia de “las Jacintas”, poseía aquí casa solar.

Pasaron años hasta que la volví a ver de nuevo, esto sería ya a principios de los setenta, yo era entonces un enfermero que trabajaba en La Fe de Valencia y estudiaba medicina. Ella había empezado geología en Teruel y se marchaba a terminar los estudios a Madrid. Había cambiado mucho en los últimos años. La chica clásica que yo recordaba se había convertido en moderna y sofisticada, aunque con la misma sonrisa. Llevaba el cabello a lo garçon y las uñas pintadas de verde, su presencia me recordaba a Liza Minnelli en “Cabaret”, la película de Bob Foss (1972). Me encantaba hablar con ella, era muy agradable, simpática, extrovertida, daba la sensación de que lo que uno decía tenía alguna importancia, por la forma en que te escuchaba.

Aunque nos hemos visto esporádicamente, durante décadas perdí su rastro, hasta hace unos años en que nos encontramos de nuevo en el pueblo. Yo ya estaba viviendo aquí con mi familia desde hacía tiempo. Me llamó mucho la atención, sin embargo, que una doctora en geología abandonara el ámbito científico y los laboratorios en la ciudad, los lugares donde se había formado y trabajado, para regresar al pueblo a cuidar de su madre enferma.

La entrada pretende dar a conocer a grandes rasgos la peripecia vital de mi entrevistada, mujer de rica personalidad y gran carácter, que decidió regresar a la tierra de sus ancestros, entre otras cosas, a "cultivar" sus cristales; pues, ante todo, ella se reconoce investigadora, geóloga de profesión y “crecedora de cristales” por devoción.

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Isabel López Valero (Valencia, 1954), durante la entrevista (2016).

Contenido de la entrevista.

Mi entrevistada de hoy es una mujer madura, en la sesentena de su vida. Porta el cabello corto, color oscuro, viste de forma sencilla, con un estilo muy propio. Es persona muy conocida en el pueblo, vive en una casa de la carretera con patio cementado en el que luce un hermoso caqui, su compañero, Henk, es holandés, con el que habla en español o inglés, indistintamente. Ambos pasean frecuentemente por el campo, en compañía de su perra, Yula, que anda algo coja por causa de un accidente. Hacía tiempo que tenía previsto entrevistar a Isamari, días atrás nos encontramos en uno de estos paseos y se lo propuse, le pedí que no me contestara de inmediato, que lo pensara. Pero antes de despedirnos aceptó, y quedamos en que yo la llamaría. La llamé hace un par de días y acordamos vernos una tarde: esto fue a finales de marzo, sobre las cinco. La conversación tuvo lugar en mi casa, mientras tomábamos un te blanco de roca con limón –ella lo toma sin azúcar, yo con miel local-, y fue del tenor siguiente:


-- Isabel, aunque nos conocemos desde niños, ¿qué puedes contarme de tu persona, de tu infancia, de tu familia...?
  • Mi nombre es Isabel López Valero y nací en Valencia el 10 de marzo del 54, soy hija de Lamberto y de Isabel, y tengo dos hermanos, uno mayor, Lamberto, y otro menor, Juan. Mi padre era militar y mi madre se dedicaba al cuidado de los hijos y de la casa. Como te digo, nací en Valencia, pero a los tres años la familia se trasladó a Teruel, donde vivían mis abuelos y mis tíos; de Valencia tengo muy pocos recuerdos. Aunque una vez en Teruel íbamos muchas veces a Valencia, porque allí vivían mi abuela paterna, un hermano de mi padre y un hermano de mi abuela, mi tío Pepe, José Gimeno, con el que habíamos vivido en Valencia. Aquí en Torrebaja vivía nuestra tía abuela por parte de mi madre, Isabel Gimeno. Respecto del nombre, desde mi adolescencia, a la gente nueva que conocía les decía que mi nombre era Isabel, pero mis hermanos siempre me han llamado “Isa” y mis padres, “Isa” o “Isamari”. Casi nadie me llama Isa Mari, afortunadamente -dice. Mi padre era nacido en Valencia, pero se quedó huérfano a los pocos meses y su madre volvió a la casa pairal en Balaguer (Lérida), de donde provenía y allí vivió casi hasta la guerra....

-- ¿Qué recuerdos tienes de tu infancia y primera juventud en Teruel, de tu formación académica?
  • De mi infancia en Teruel tengo todos los recuerdos, uno de los primeros es que a los cuatro años padecí una peritonitis y casi me muero, todavía me acuerdo de los dolores que padecí. Mi tío Pedro, que asistió a la operación, decía: Hay que operarla aunque se muera... Muerta por muerta, decidieron operarme y sobreviví... Mi primer colegio fue el de las Terciarias, luego pasé al instituto Ibáñez Martín, y a La Salle, donde estudié el Curso de Orientación Universitaria (COU): yo fui la primera mujer inscrita que estudió en La Salle, el primer mes fuimos sólo dos chicas, después ya vinieron tres más... De ahí pasé al Colegio Universitario, donde se podía estudiar primer curso de ciencias, hasta tercero de geológicas y primero de historias y de ingeniería. Elegí ciencias, pero lo que a mí me gustaba era medicina, rama en la que siempre me había interesado, incluso había asistido a alguna operación de ojos con mi tío Pedro, que era oftalmólogo... Pero sucedió que al no ser aceptada en medicina en Zaragoza, decidí empezar ciencias en Teruel, en el Colegio Universitario. Yo era una entusiasta de la física, de la matemática, de la biología, y de la geología... Me decidí por la geología por razones familiares, porque mis hermanos ya estaban estudiando fuera, para no sobrecargar económicamente a mis padres, esa fue la razón principal. Claro, también porque me gustaba, desde siempre yo había sido una enamorada de la naturaleza. Pero ya te digo que la física, la biología y las matemáticas también me gustaban, porque mi padre nos había hecho entenderlas desde niños, y se me daban bien

Cuando dice de su tío Pedro se refiere a don Pedro-José Serrano Maestro, un conocido médico-oftalmólogo de Teruel, casado con Jacinta, una hermana de su madre. Sigue diciendo:
  • En Teruel estuve desde los tres años que te decía hasta los veintidós, en que me marché a Madrid a terminar la carrera, pero toda la infancia, la adolescencia y primera juventud la pasé en Teruel: Tengo muchos recuerdos del colegio de la Terciarias y me encanta ir a Teruel y encontrar a antiguas compañeras de entonces, nos queríamos mucho. Profesores mejores y peores, monjas estupendas y otras puñetericas... Unos años muy buenos, era una cría feliz, aunque con problemas similares a todos los niños y preadolescentes. Me daban pena las compañeras que estaban internas en el colegio, sin ver todos los días a sus padres, fuera de su entorno y a veces tratadas con frialdad, vestidas con un uniforme distinto… Cuando voy a Teruel y reencuentro a las compañeras del cole, mi corazón se pone a bailar. El instituto era otra cosa, aquello fue una revolución para mí, acabé de delegada de curso en quinto y sexto, yo era entonces muy juguetona y revoltosa, divertida... y eso se paga. El cambio del colegio al instituto fue tremendo, seguramente no presté tanta atención a los estudios como mis padres hubieran querido. Yo era una alumna del montón, unas cosas me iban bien y otras peor. Del instituto pasé a La Salle, allí hice el COU. Ese año fui voluntaria en el Asilo de ancianos de Teruel, iba todas las tardes al salir del colegio. Y los domingos iba con la asociación de alumnos a llevarles tabaco, caramelos y charlar un rato con ellos. Una experiencia maravillosa para alguien de 17 años. De allí pasé al Colegio Universitario de Teruel: Aquí hice los tres primeros cursos de ciencias geológicas... El Colegio Universitario me encantó, éramos pocos alumnos con profesores muy jóvenes, algunos recién terminados sus estudios... Tenían organizadas las clases de forma que pudiéramos ir un día a la semana a hacer prácticas de campo, eso desde primero: Porque lo que pretendían era enamorarnos de la geología, para que continuáramos segundo y tercero, que era la especialidad de ciencias en Teruel. Aquí hicimos muchas prácticas, eso me sirvió para que en Madrid me sintiera más segura, con mucha formación práctica en el campo. Claro, de Teruel me marché a Madrid, a la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense (UCM), esto fue en el curso 1976-77, tenía yo 22 años.

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Foto de grupo durante las Fiestas Patronales de Santa Marina en Torrebaja (Valencia), con Isabel López Valero: fila de detrás, segunda por la izquierda (Septiembre, 1972).

-- ¿Cómo fue marcharte a Madrid, y no a Zaragoza o Valencia, ciudades más próximas a tu familia?

  • En la Universidad de Valencia, donde estaban mis hermanos, no había Geológicas. Me marché a Madrid porque quería hacer la especialidad de cristalografía, aunque todos mis compañeros de Teruel, menos uno que se fue a la Universidad de Granada, se fueron a Zaragoza... Resulta que había un personaje, el autor del libro en el que yo había estudiado cristalografía en Teruel, que me impacto mucho, que acababa de volver a España después de estar once años como profesor de Ciencia de Materiales en una universidad de Estados Unidos, donde había llevado una investigación sobre estado sólido... Esta persona estaba en Madrid, esa fue la razón principal de marcharme a Madrid, para asistir a las clases de este señor y aprender más cristalografía. Tengo que decirte que lo que me más influyó en mi decisión de ser geóloga, aparte de los motivos familiares, fue que cuando me asomé por primera vez a un microscopio de polarización para ver rocas, me llamó muchísimo la atención su belleza, la estética de sus formas y colores... Es tan bonito ese mundo microscópico, tan fascinante y lleno de color, que ese fue el motivo de mi enamoramiento de la mineralogía y la cristalografía, aparte de que me parecía muy interesante... Mira, mi padre, cuando trataba de orientarme en los estudios, me decía: Tú deberías ser trabajadora social, o sicóloga, o algo así, algo en lo que ayudar a la gente, porque es tu instinto, lo que te nace, o estudiar Bellas Artes, porque eres una persona creativa, que siempre está imaginando y haciendo cosas con las manos, que has tenido inclinación hacia el estudio de la cerámicas, esmaltes... Mi padre me orientaba así, claro, yo tenía muy buena relación con él, aunque murió joven y yo no estaba tan madura; pero sí, siempre tuvimos una enorme afinidad, nos entendíamos muy bien en nuestras aficiones, conectábamos mucho. Mi madre era mi instructora, no me podía separar de ella en la cocina, en las labores: No soportaba verme ver la televisión sin hacer nada: Siempre hay que tener una labor empezada, decía... A los cinco años me inventé una forma novedosa de hacer punto, distinta de la tradicional pero con el mismo resultado, seguramente porque envidiaba su habilidad haciendo todo tipo de labores y probando, probando...

-- ¿Qué te pareció el salto de Teruel a la gran ciudad, cómo fue tu vida académica en Madrid?

  • Aquello fue fantástico, el salto de Teruel a Madrid fue increíble, porque Teruel no dejaba de ser un pueblo grande donde todos nos conocíamos, íbamos a los mismos sitios, a los mismos bailes, a las mismas bibliotecas, al mismo cineclub..., nos veíamos en todas partes. En Madrid había miles y miles de personas, no conocía a nadie, podía ir por la calle curioseando entre la gente, viendo sus miradas, sus expresiones..., me sentía invisible, transparente; en Teruel eso no se podía hacer, porque ya te digo que nos conocíamos todos. Claro, en Madrid tuve que construirme una nueva vida social, personal y de relación distinta. Estuve viviendo en una residencia universitaria, aunque gestionada por monjas; pero el contraste con Teruel fue muy grande. Yo llegué para estudiar cuarto de carrera, y en la residencia me pusieron con las de primero...Era una novata rara, mayor que las demás y era muy conocida en la residencia, todas las semanas venían los de la Tuna de ciencias a rondar, claro ellos iban a su rollo, pero siempre preguntaban por mí porque había sido madrina de dos tunos compañeros míos de carrera... Ya te digo, aquello fue para mí un mundo nuevo, fantástico, Madrid estaba en unos años muy buenos y tuve la suerte de vivir la movida madrileña, en el Ayuntamiento entró Tierno Galván como alcalde, que le dio un empujón a la vida cultural de la ciudad. Conocí a Joaquín Sabina, estuve en ensayos y grabaciones suyas, en su local de ensayo..., y de otros artistas casi tan conocidos como él. Y en la facultad, qué te voy a decir, allí tenía muchos más medios que en el Colegio Universitario de Teruel, además hice muchas amistades entre los compañeros de facultad, allí me conocían como “la Teruelita”, ese era y es mi apodo allí... Claro, les hacía gracia mi acento turolense y mi forma de ser, y tanto los compañeros como los alumnos que tuve después me conocían con ese apodo, que es el de un mineral descrito en Teruel. El año que llegué a Madrid fui la única nueva, todos los alumnos de mi curso y profesores ya se conocían desde hacía tres años... La gente de la facultad hacía mucha vida social, en el bar de la facultad, en los lugares adonde se iba para charlar, como la biblioteca de entonces, y como estabas todo el día en la facultad, pues se tenía muchas horas libres que se aprovechaba para relacionarse... Estando allí empecé con mis experimentos, y llegado el momento me ofrecieron hacer una tesina... Había varios temas en los que el Departamento estaba interesado. Yo opté por la cristalización mineral en el cuerpo humano, concretamente la formación de los cálculos renales: “Cristalizaciones de oxalato de calcio en concentraciones fisiológicas”, mi tesina de fin de carrera.


Se hace mención aquí de Tierno Galván, refiriéndose a Enrique Tierno Galván (1918-1986), profesor, ensayista y político español, catedrático de Derecho Político en Murcia y Salamanca, Diputado en Cortes por Madrid (1977-82) y alcalde de Madrid (1979-86). Se alude también a Joaquín Sabina, nombre artístico del cantautor, poeta y pintor español Joaquín Ramón Martínez Sabina (Úbeda, 1949), considerado por algunos “una de las figuras más destacadas de la música contemporánea”, cuestión ciertamente opinable.

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Isabel López Valero (Valencia, 1954), durante la entrevista (2016).

-- ¿Qué otras cosas hacías o estudiabas entonces?

  • Por entonces estaba estudiando las cristalizaciones en el cuerpo humano que te digo por la técnica de cristalización en gel de sílice, donde el transporte de iones es por difusión. Así fue como contacté con uno de los más célebres nefrólogos de España, el Dr. Cifuentes, Jefe de Servicio en el Clínico... Se trataba de entender cómo se formaban los cristales en cada rango de concentraciones, todo ello de cara a una aplicación práctica en medicina, cómo evitar que se formaran estos cálculos, cuáles son más fáciles de disolver, etc. En el riñón, el sesenta por ciento de los cálculos que se forman son de oxalato cálcico, mono y dihidrato, estos son los que yo estudiaba entonces. Termino la carrera y entrego la tesina, y me ofrecieron quedarme en la facultad como docente, y continuar en investigación. Claro, la investigación es imprescindible... Yo continué con los geles y la cristalización, pero de distintas sustancias. Sin embargo, tenía la sensación de no poseer suficientes conocimientos como para enseñar... De ser una simple estudiante, con responsabilidad sobre mí, me vi con responsabilidad sobre trescientos alumnos que iba a tener en prácticas, sobre todo de microscopía, un campo que por lo demás me encantaba. Allí me di cuenta que para poder dar unas clases decentes tenía que estudiar mucho... Estuve dando clases en la facultad de geología durante diez años, hasta que decidí marcharme; pero como docente me fue muy bien... Hacía trabajar a los alumnos, pero también aprendían mucho y bien. Tuve unas relaciones estupendas con ellos, me demostré que se puede entusiasmar a los alumnos en cristalografía y  mineralogía, campos en los que cuesta entrar... Lo primero es hacerles comprender que la cristalografía es una materia básica para un geólogo, la base imprescindible para aprender mineralogía y después petrología, el estudio de las rocas. Además les hacía ser conscientes del mundo bellísimo al que accedían a través del microscopio. Y dupliqué mi horario de clases, para quien quisiera venir, si estaba interesado. Y como yo no quería hacer de sargento, ponía todo mi entusiasmo en que ellos se divirtieran aprendiendo. El catedrático era el Profesor Amorós Portolés, un gran científico español, fallecido hace ya unos años. Yo tuve relación con él hasta el mismo mes en que ingresó en el hospital donde murió... Una vez jubilado él continuó investigando y escribiendo, pero en el campo de la historia, a mi me mandaba los libros que iba publicando y varias veces fui a visitarle a Mahón, en Menorca: Él vivía en el puerto, en un edificio singular muy bonito que compró con su mujer, María Lluisa Canut, investigadora también eminente.

Se hace mención aquí del Profesor José Luis Amorós Portolés (Barcelona, 1920-Palma de Mallorca, 2001), científico español que dirigió la cátedra de Geología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), investigador y experto en su campo, amante de la filosofía y de la historia, materias en las que también se interesó y publicó. Como dato curioso de su vida, merece la pena destacar que su padrino fue el director cinematográfico aragonés, Luis Buñuel (1900-1983), primo hermano de su madre.[1]

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Isabel López Valero (Valencia, 1954), con algunos de sus cristales (s/f).

-- Si estabas tan a gusto como docente en Madrid, ¿por qué te fuiste, que te impulsó a marcharte, cuáles eran tus aspiraciones de entonces?

  • A los cinco años de estar como docente en la facultad de geología en Madrid, empecé a darme cuenta de que además de la docencia hay otros caminos en los que yo puedo desarrollar mi experiencia. Observé que me gustaba más la investigación, porque la docencia es algo bastante repetitivo: El primer año muy bien, te preparas a fondo y aprendes muchísimo, el segundo es estupendo, mejoras el curso anterior, pero a partir del tercero vives de rentas, ya puedes añadir muchas menos cosas y es todo lo mismo... Así fue como decidí hacer el doctorado, de hacerme doctora. Busqué y encontré un laboratorio en Europa donde yo pudiera pasar unos meses al año, centrada sólo en investigación haciendo mi tesis doctoral. Así fue como me marché a Marsella, en Francia, donde habían abierto un centro fantástico, uno de los mejores centros de cristalización de Europa. Claro, mis compañeros de la facultad que ya estaban allí cuando yo llegué, y mis profesores, fueron muy buenos asesores para mí y me señalaron este centro. Entre ellos estaban Juan Manuel García Ruiz, que fue el codirector de mi tesina junto con el director Jefe del Departamento, José Luis Amorós, el catedrático que te decía arriba, Victoria López-Acevedo, Juan Luís Martín-Vivaldi, Manuel Prieto, Pedro Tavira, Cristóbal Viedma, Alberto Santos…, todos ellos buenos profesores e investigadores y muy queridos por mí.

Sigue diciendo:
  • Para poder dedicarme a la investigación y hacer el doctorado fuera de la facultad de Madrid, lo que hice fue conseguir permiso para agrupar mis clases de todo el curso en un cuatrimestre. Ello me suponía estar cuatro meses trabajando en Madrid, pero mis vacaciones y el otro cuatrimestre me quedaban libres para ir a Marsella, en Francia, donde te decía que estaba el centro de investigación que había elegido. Mi estancia en Marsella fue muy productiva, genial, estupenda…, allí volví a mi vida de estudiante. No, yo no sabía más francés que el que había estudiado en el bachiller, pero a los dos meses me di cuenta de que había soñado en francés, sí, me solté rápido. Residía en la Ciudad universitaria de Luminy, dentro del Parque Nacional de las Calanques próxima a Marsella, donde había unos dos mil estudiantes de múltiples nacionalidades, la playa estaba a media hora de allí, andando. Claro, era una ciudad universitaria completa, con muchos niveles de formación y distintas edades. Yo llegué a mitad de curso, y como era recién llegada hice amistades con facilidad. Además, allí coincidías con la gente en todas partes, en la cafetería, en el café-teatro, en los comedores, áreas deportivas… Yo ya tenía entonces unos veintiocho años, mayor que la mayoría de mis compañeros. Me dijeron que probara durante quince días, a ver si me integraba en el laboratorio, en el equipo de cristalización en solución, y si podía presentar resultados en la investigación que pretendía. Pasado este tiempo volví a hablar con mi jefe, Roland Boistelle, un gran investigador y me dijo que me podía quedar a hacer la tesis, que la codirigiría con mi profesor de Madrid, así que me quedé. No, ya te digo que el idioma no fue un problema, además de integrarme comencé a hablar francés rápidamente, porque el tercer idioma latino se aprende pronto, y además del español hablaba portugués, porque había compartido casa en Madrid con brasileños. Claro, también conocí a mucha gente, porque soy muy sociable… También, como tocaba la guitarra, cantaba y, si me lo pedían bailaba flamenco o la jota, sin saber. Sí, yo hablaba y hablo con todo el mundo, no me ha importado nunca el color de la piel, las creencias religiosas de la gente, ni su lugar de procedencia, si la persona es analfabeta o muy ilustrada. Me importa más la calidad de la persona…, por eso tengo amigos de todo tipo y condición. En Marsella residí ocho meses al año durante cuatro años seguidos, hasta que terminé mi tesis doctoral, que leí en la Complutense, porque yo era docente en Madrid. Si, obtuve sobresaliente “cum laude”. Tengo gran satisfacción en haber obtenido el doctorado, porque me costó mucho esfuerzo, aunque tengo que decirte también que me lo pasé genial, porque en el laboratorio respetaban mi trabajo, lo apreciaban, aprendí otro idioma y otras costumbres y conocí a muchas personas con gran calidad humana que me trataron muy bien. En Marsella tenía fama de trabajadora, además de que procedía de un buen equipo de cristalógrafos en Madrid, y me sentí muy bien tratada, como si fuera francesa. Al terminar el doctorado me ofrecieron un puesto como investigadora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Barcelona, en el Instituto de Ciencia de Materiales. Me ofrecieron este puesto porque en el Departamento pretendían investigar sobre los materiales en los que yo me había especializado, los fosfatos de calcio constituyentes del cuerpo humano: huesos, dientes, cálculos renales.  Así que dejo la Universidad en Madrid y me marcho a Barcelona.

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Isabel López Valero (Valencia, 1954), cultivando cristales (s/f).

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Isabel López Valero (Valencia, 1954), cultivando cristales (s/f).

-- ¿Cómo te fue en Barcelona, qué hiciste en la ciudad condal?

  • Estando en Barcelona todavía continué yendo unos meses al año a Marsella. En Barcelona comencé a investigar sobre los mismos materiales constituyentes del cuerpo humano, pero para su aplicación en cirugía traumatológica ortopédica, maxilofacial, toda la relacionada con la recuperación de los huesos y sus funciones Mi especialidad es la investigación y producción de hidroxiapatita cerámica, que es el fosfato de calcio que se utiliza para el recubrimiento de prótesis, relleno de cavidades óseas, etc. Este producto, elaborado de distintas maneras puede entrar en el cuerpo humano, se utiliza porque es el más biocompatible que hay, no produce ningún rechazo. Es también bioactivo, promueve la cristalización de hueso, la fijación de las prótesis al hueso, etc. Mira, cada vez que nos extraen un diente, deberían ponernos hidroxiapatita en el hueco. Porque al faltar un trozo de diente, la mandíbula acaba reajustándose, el hueso se reparte y cada vez tenemos menos nivel alveolar. Mi trabajo era la investigación de los fosfatos tipo hidroxiapatita para la utilización práctica, en la clínica… Bueno, estando en Barcelona decido parar la investigación y dedicarme a estudiar cómo formar una empresa para hacer una aplicación real, y que salgan al mercado unos productos: Que lo que he aprendido sirva para hacer algo útil…, que sirva para curar alguien que se halla en el quirófano y que mi conocimiento no se quede en los libros, eso es lo que yo pretendía.

-- ¿Cómo se desarrolló esta nueva faceta de tu vida, dedicada a la producción y la comercialización?

  • Como te decía, opté por una aplicación práctica del conocimiento… Para ello me dirigí a la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE) de Barcelona, donde me quedé fascinada ante la capacidad de enseñar que tenían con respecto a los centros públicos. Allí hice el curso “Creación de empresas innovadoras”… A los meses de empezar el curso, estando en el aeropuerto para coger un avión, pues me iba de fin de semana, veo un anuncio conforme estaba a punto de terminar el plazo para la inscripción en los premios de Tecnología del área metropolitana de Barcelona. Llamé por teléfono desde una cabina, entonces todavía no se habían popularizado los móviles, me cogen el teléfono, cuento mi caso, que estaba montando un laboratorio para la producción de biocerámicas quirúrgicas, pero tenía dos problemas: No entraba en el plazo del concurso y además, mi laboratorio no estaba en el área metropolitana de la ciudad. Pero debió parecerles interesante el tema, porque me pidieron que lo presentara. Me fui de fin de semana, pero el lunes por la mañana les presento el proyecto. Y me dieron uno de los siete premios que había… Bueno, de hecho tenían convocados sólo seis premios, pero crearon un séptimo, el que me dieron a mí… A todo esto yo termino de montar el laboratorio, y como premio me mandan a estudiar a la Escuela Superior de Tecnología de Barcelona, y me envían a un experto en la formación de empresas, un senior que viene a examinarme todas las semanas, a ver cómo iban mis cuentas, mi previsión de materiales, mis productos, cómo desarrollaba la presentación, etc. Esto señor había sido empresario toda su vida, era un experto que trabajaba para el Ayuntamiento de Barcelona: “Barcelona Activa”, que impulsaba empresas dentro de su área metropolitana, sí, un sitio oficial.

-- ¿Puede decirse, entonces, que todo te iba bien?

  • Sí, pero cometí un error que me creó graves problemas, pues le di la exclusividad de mis productos a una empresa norteamericana que teóricamente iba a vender toda mi producción. Pero cuando presento mis productos, tal como ellos me habían indicado, me dicen que había cambiado el director y que la empresa ya no estaba interesada en productos innovadores..., porque mis productos entonces eran innovadores. De hecho, ahora, al cabo de treinta años, siguen presentándolos como innovadores, ¡fíjate! El caso es que mi empresa se queda colgada, porque mi contrato decía que sólo podía venderles a ellos. Esto me hace comprender que debo pasar a una estructura comercial distinta, más amplia, donde la parte de ventas la lleven otros. Además, a mí el tema de las ventas no me gusta… Claro, lo mío era la investigación y la producción, no la comercialización. Bueno, yo sabía del tema un poco, porque para eso había estado estudiado la formación y dirección de empresas en ESADE y en la Escuela Superior de Tecnología, pero no lo suficiente. Entonces cierro mi laboratorio y me voy a una empresa para montarles un laboratorio como el mío, porque ellos ya tenían su mercado… Con esta empresa estuve tres años, yo llevaba mis productos desarrollados, y aporté mis relaciones internacionales, porque colaboraba con el Consejo de Europa, y todo lo que yo llevaba pasó a esta empresa. Pronto me di cuenta de que estaba trabajando para gente tremendamente corrupta… Sí, corrupta en el sentido más amplio y sucio de la corrupción. Cuando se dan cuenta de que yo no paso por el aro, me pinchan el teléfono, me ponen micrófonos en el despacho, en el laboratorio, a mi ayudante, una secretaria en la puerta que apunta todo lo que hago, cuándo entro y cuando salgo al servicio…, todo. No sé lo que pretendían, cuando lo único que yo hacía era trabajar como un animal… Allí todos me tenían que llamar Dra. López, nadie me podía llamar Isabel delante de ningún jefe. Porque yo era la técnica con mayor formación en la empresa. Aquella empresa era superclasista, el jefe era un horror de hombre, pero un horror, a mí me llegó a pegar en un ataque de rabia…, supongo que porque me tenía envidia. Yo estoy segura que la gente que te quiere mal es porque te tiene envidia por algo…, hay alguna cualidad tuya que les molesta, porque no la pueden tener. La cualidad que sea, que estás bien formada académicamente, que tienes la simpatía suficiente para caer bien a la mayoría de la gente, la de saberte adaptar enseguida a distintos entornos, no sé. Hay gente que me ha machacado, no porque yo haya hecho algo indebido, sino por desobediencia cuando me han propuesto cosas deshonestas…

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"Acunados por mareas", obra cristalográfica de Isabel López Valero (Valencia, 1954), 2014.

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"Alba de Samos", obra cristalográfica de Isabel López Valero (Valencia, 1954), 2014.

-- ¿Podrías nombrar esta empresa para la que trabajaste, y a su titular?

  • Claro, todo esto tuvo lugar en una empresa de Reus, Tarragona, la empresa se llama Traiber S.A.... Para trabajar allí me trasladé de Barcelona a Cambrils, en la comarca del Bajo Campo. El señor que era dueño de aquella empresa, el que me pegó y todo aquello, llamó a la policía acusándome de espionaje industrial, no me dejó sacar nada del despacho, cuando yo tenía allí el producto de mi trabajo de veinte años de investigación. Entonces vinieron unos policías a desalojarme… pero yo le denuncié, y en veinticuatro horas conseguí que muchos investigadores de Europa certificaran que era especialista, que tenía un doctorado en tal tema, que trabajaba con ellos en proyectos europeos, y que evidentemente debía tener mucho material de investigación..., porque llevaba en ello muchos años. Al día siguiente la policía me acompañó al despacho de la empresa, para que yo pudiera sacar mis documentos, el material que yo tenía allí. Este señor, el dueño de la empresa Traiber en la que yo trabajé está imputado en un caso de sanidad que hay abierto en Reus, y se llama Luis Márquez… Él me echa, yo lo demando y gano el juicio, porque tenía razón. Ello supuso que me indemnizara por despido improcedente: Gané el juicio y también una buena depresión por mobbing, sí, por acoso laboral… Todo esto que te cuento sucedió en 1998.

Respecto del personaje Luis Márquez, director de la empresa Traiber y el "Caso Innova", ver información en distintos medios de comunicación.[2]

-- Parece que todo esto te afectó bastante, ¿cómo afrontaste los acontecimientos, qué hiciste?

  • Por supuesto, todo aquello me afectó mucho, y la depresión la fui superando como pude... A todo esto, mi madre, que estaba viviendo entre Teruel y Valencia, comenzó a dar muestras de deterioro mental, sí, de una demencia. Esta fue la razón de que yo dejara Cataluña y me trasladara a Valencia, con la idea de dejar todo aquello atrás; a todo esto varias empresas me ofrecieron ir con ellos a montar otro laboratorio de producción de biocerámicas, pero date cuenta de que estaba también quemada y asqueada del mundo de las prótesis y todo aquello, que para mí era vomitivo. También me fui a Valencia porque mi madre y mis hermanos, cuñadas y sobrinos vivían allí. Mi madre, después de morir mi padre, pasaba temporadas conmigo, primero en Madrid, después en Marsella, Barcelona y Cambrils. Yo tenía muy buena relación con ella, si no estaba conmigo, todos los días hablábamos por teléfono. El caso fue que decido marcharme a Valencia... En Valencia estuve trabajando varios años en la empresa “Laboratorios López Valero, S.L.”, que era mayoritariamente de mis hermanos. La empresa se dedicaba y dedica a la fabricación de productos químicos y sus sistemas de aplicación, para la limpieza y desinfección, en el sector de la manipulación y elaboración en industria alimentaria y otros sectores, tanto para tratamiento de superficies como para la higiene del personal manipulador. También da servicios y cursos de formación teórica y práctica para el personal laboral en el ámbito de la manipulación alimentaria. En la empresa de mis hermanos trabajé en el departamento técnico comercial. Sí, los tres años que estuve en la empresa de mis hermanos estuve contratada. Durante este tiempo me recorrí toda España unas cuantas veces, yo era muy activa, muy trabajadora, y además me divertía con el trabajo. Yo lo entiendo así, si te contratan para un trabajo por un sueldo, tu obligación es cumplir con lo pactado, dando lo mejor de ti. Yo llevaba las estadísticas de consumo, y la relación con los jefes de los departamentos que se ocupaban de ese aspecto en las grandes superficies: Eroski, Alcampo, El Corte Inglés..., de los espacios de esas empresas donde se realizaban los trabajos de despiece de carnes, pescado, quesos y demás productos frescos, no de los espacios de venta al público. También se trabajaba con empresas dedicadas a la producción de cerámicas, túneles de lavado, empresas mineras, industrias hospitalarias, etc. Yo les hacía las pruebas de microbiología que luego se desarrollaban en los laboratorios en Valencia. Les daba cursos sobre cómo utilizar mejor los productos le limpieza que fabricaba la empresa. Si se encontraba un área donde los análisis no eran buenos, había que averiguar por qué, ver cuál era el problema. Se estudiaban también los productos que empleaban, si había alguno que no utilizaban, etc., todo ello de cara a poderles asesorar. Mi jefe directo era mi hermano Juan, que era el director técnico de la empresa: Juan es farmacéutico, y el que ha desarrollado los productos y demás.

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"Conversando con Andrómeda", obra cristalográfica de Isabel López Valero (Valencia, 1954), 2014.

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"De otros mares", obra cristalográfica de Isabel López Valero (Valencia, 1954), 2014.

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"Tesoro de Bogomil", obra cristalográfica de Isabel López Valero (Valencia, 1954), 2014.

-- A todo esto, ¿qué es de tu madre, cómo evoluciona la situación?

  • Bueno, a todo esto empiezo a orientar la vida de mi madre, que cada día necesitaba más apoyo, por lo que te decía que había comenzado a dar signos de deterioro mental y ya le habían diagnosticado Alzheimer... Además, estando en Canarias tuve un accidente, sí, me resbalé y me caí al pisar un suelo mojado en un laboratorio y me dañé un brazo y la espalda. Ello me supuso pasar varios meses de baja... Aprovechando la baja laboral comencé a ocuparme de nuevo de mi taller de cristalización, pero ahora no hablo de los de aplicaciones médicas y quirúrgicas, sino artísticas, mi afición. Te cuento: Esta afición procede del tiempo en que pasé de trabajar en las biocristalizaciones interesantes y preciosas (Madrid y Marsella), a las biocerámicas, muy interesantes pero estéticamente monótonas e insulsas (Barcelona), hasta entonces siempre hacía solo cristales microscópicos. Era el año 1987. Con nostalgia de la pérdida de esa belleza mineral en mi entorno, a la que estaba acostumbrada, decidí hacer en mis ratos de ocio un pequeño taller de cristalización para aprender a hacer cristales grandes, que para verlos no hiciera falta microscopio. No hacerlos por su interés científico o comercial, sino exclusivamente por su belleza. Desde entonces he tenido varios talleres y he seguido haciendo cristales: esculturas cristalizadas y pinturas cristalizadas. ¿Qué hacía con los cristales que hacia crecer?, pues regalarlos, disolverlos para volverlos a crecer, casi siempre, o ponerlos en las macetas de casa, como abono... Trabajo siempre con sales solubles, generalmente de calidad alimentaria, y con fertilizantes... Respecto de lo de mi madre, sucede que vivíamos enfrente una de la otra, pero ella cada día necesitaba más ayuda: Durante cinco días a la semana, yo paso con ella todas las tardes..., aunque tenía una cuidadora. Muchas noches termino durmiendo en su habitación. Llegó un momento en que me sentí sin saber qué hacer, y ella cada vez más desorientada, sin reconocer la casa, ni dónde estaba, aunque ella siempre creía que estaba en Torrebaja, donde sólo vivió durante la guerra y en vacaciones... Así fue como decidí venirme al pueblo con ella, porque la casa era grande y podíamos estar todos, mi madre y su cuidadora, y mis tíos de Teruel, con la suya, porque mi tía Jacinta está comenzando también con un proceso de demencia. Claro, esta fue una decisión mía, con la que mis hermanos y mis primos estuvieron de acuerdo... Todo esto sucedió el año 2005. Pese a que es una enfermedad muy dura y triste, en casa no había un ambiente triste ni lágrimas, todos los días cantábamos, sobre todo jota y copla, inventaba cuentos para ellas. Así, acompañar a mi madre y darle la calidad de vida que merecía fue más fácil y pude disfrutar de su dulzura hasta el final. La recompensa fue inmensa.

-- Entonces, ¿cómo fue tu asentamiento en Torrebaja después de tantos años viviendo en la ciudad?

  • Aquí me encontraba bien, porque podía controlar mejor el cuidado de mi madre y de mis tíos cuando estaban, pero necesitaba un trabajo, una fuente de ingresos. Cogí un currículo y me fui a Casasaltas, a la Mancomunidad de Municipios del Rincón de Ademuz. Allí me encuentro con Luisa Monterde, que había sido AEDL de Torrebaja, y me sugirió que me presentara a la plaza que ella había dejado libre, porque su contrato había expirado, pues sólo podía estar cuatro años. El caso fue que el plazo para presentar la solicitud terminaba ese mismo día, así que me fui corriendo al Ayuntamiento de Torrebaja y presenté mi solicitud. Cuando hicieron la valoración de las solicitudes, me dieron la plaza, había un baremo y gané por puntos: bastante formación universitaria, experiencia laboral, idiomas... –era entonces alcalde de Torrebaja Javier Varela-. Aquello fue estupendo para mí, porque podía trabajar y estar con mi madre y mis tíos. En cuanto al trabajo, me gustaba y podía hacerlo bien, tocaba muchos aspectos en los que tenía alguna experiencia. En municipios pequeños como Torrebaja, las funciones de un técnico del ayuntamiento que ocupe el puesto de AEDL son muy variadas o pueden serlo. Como AEDL, además de las tareas habituales de la Agencia de Empleo y Desarrollo Local de gestión de proyectos y políticas activas de empleo, orientación a empresas y emprendedores,  tramitación de subvenciones y expedientes, organización de actividades socioculturales, cursos de formación etc., llevaba a cabo otras tareas. Algunas de ellas eran la atención de los visitantes del Punto de información turística, la apertura y dinamización del Telecentro y el Aula Disemina, una parte de la gestión cultural municipal y la ayuda a los que la solicitaban para hacer trámites con la administración, sobre todo autonómica y estatal, sobre todo a través de Internet. En estos pequeños municipios, un local del ayuntamiento abierto 9 horas diarias tiene que dar mucho de sí, cualquier duda o problema se acostumbraron a tratar de resolver allí.


Se nombra aquí a don Francisco-Javier Varela Tortajada, que fue alcalde de Torrebaja (Valencia), por el Partido Popular (PP), durante dos legislaturas municipales, de 2003 a 2011. Sigue comentado:

  • Cuando yo llegué no había ninguna asociación, y cuando me marché había varias: la de mayores, la de Comisión de Fiestas, la Asociación de Mujeres y un par más. Hoy perviven la de Jubilados y la de Mujeres. Con el telecentro me acumulé otra tarea, ello significaba hasta quince horas de voluntariado a la semana, siempre que no tuviera a nadie conmigo, que era lo normal. Pero más de quinientas personas de toda esta zona geográfica hicieron su alfabetización digital en el Telecentro de Torrebaja, y hasta conseguimos un premio nacional de dinamización de la Administración General del Estado a través de Internet. En zonas tan deshabitadas como la nuestra, extensivas a Cuenca y Teruel, es necesario que la gente entienda el concepto de zona geográfica, más allá del de comarca. En los telecentros hace falta que haya alguien allí, atender y orientar a la gente, vigilar que los ordenadores estén siempre a punto, buscar recursos de formación o utilidades, avisar a los técnicos cuando se estropean, etc. En el telecentro se han hecho muchos cursos que han servido para toda la comarca, y zonas limítrofes, porque los pueblos son pobrecicos, con pocos recursos. Aparte de los cursos a través de Internet, organicé desde la AEDL, para toda la comarca, con la Fundación Laboral de la Construcción de Valencia los cursos de Prevención de Riesgos Laborales que necesitaban hacer los del sector para legalizar la situación de los empresarios y sus trabajadores. Y los de Prevención de Riesgos Laborales del sector de carnicería. También los de manipuladores de alimentos en repetidas ocasiones. O los cursos de español para inmigrantes y el de “Escuelas de acogida” para que estos pudieran legalizar su estancia en nuestro país.
Termina diciendo:
  • Me gustó mucho trabajar en “la Cruz Roja”, como llaman a aquel pequeño y querido centro. Fue un honor y un placer darle servicio al Ayuntamiento, a los habitantes y a los visitantes de Torrebaja y tengo la satisfacción de haberlo hecho tan bien como supe y pude. Lo único triste fue el final…, pero prefiero no comentarlo, aunque no tengo nada que ocultar.
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El señor Juan Herrero Hernández (Ademuz, 1922) en la puerta de su casa en Torrebaja (Valencia), posando con unos vecinos  en su nonagésimo cumpleaños: entre ellos Isabel López Valero, segunda por la derecha (2012).


-- Pasado aquel lamentable episodio del despido del Ayuntamiento de tu puesto de trabajo como agente de empleo y desarrollo local, ¿qué haces ahora, en qué ocupas tu tiempo?
  • He tratado de recuperar la normalidad en mi vida, volviendo a mi actividad cristalográfica de “crecedora de cristales”. Desde que estoy en paro, además de buscar trabajo en la zona de Torrebaja, he mejorado mi taller, he hecho mi web de cristalizaciones, he seguido investigando, he preparado una colección de esculturas y de cuadros y los he expuesto en tres exposiciones, una en Madrid, en la Biblioteca General de la Universidad Complutense, otra en una sala destinada únicamente a la venta y relación con profesionales del área. Y otra en Marsella, en el Centro social y cultural Espace Culture de La Canebiere, del Ayuntamiento, en el punto más transitado de la ciudad. He participado también en actividades de difusión de la Cristalografía en la Universidad de Madrid y en la de Marsella, todo ello puede verse en la pestaña Blog de mi web. Con la cristalización que hago recreo la formación de cristales minerales en un laboratorio, fuera del medio natural. Como te decía antes, como crecedora de cristales en el campo artístico, hago esculturas cristalizadas y pinturas cristalizadas. Cada escultura la hago planeando lo que quiero conseguir, qué color o colores quiero que tenga, opacidad o transparencia, tamaño y forma de la escultura, tamaño y forma de los cristales que la constituyen, etc. De ahí deduzco la composición química del mar artificial o mares artificiales en los que voy a hacerla, los soportes físicos, el recipiente en que voy a cristalizar, las temperaturas, etc., todo lo que afecta a la cristalización. Ese mar artificial tiene una o varias sales disueltas y aditivos de color y de morfología.

Isabel López Valero (Valencia, 1954), en el Centro social y cultural Espace Culture de La Canebiere en Marsella (Francia), donde expuso sus cristalizaciones (2015).

Continúa diciendo:
  • Es muy interesante y divertido hacerlos, es como cultivar vegetales en el huerto, en la tierra se siembran las semillas de las plantas para recoger fruto, yo selecciono semillas de cristales y las siembro en esos mares artificiales que preparo. Entonces los cristales crecen, los recolecto y los sigo trabajando hasta que considero que están acabados y los pongo dentro de una urna de metacrilato, donde estarán protegidos de golpes o podrán viajar. Sí, claro, todas estas variables se pueden planificar…, si sabes. Para poder planificar una cristalización hay que conocer cómo cristaliza la sustancia que queremos cristalizar, y lo que le afecta en su crecimiento, el frío, el calor, mayor o menor concentración en el agua, influencia de impurezas en su morfología…. Sí, ese “mar artificial” en el que “sembrar” puede conseguirse en un vaso, en un cubo, en cualquier recipiente con agua en el que puedan diluirse los productos químicos… La fragilidad de las esculturas es relativa, depende con qué las compares, tampoco se hacen para darles golpes. Una vez las sacas del mar artificial dejan de crecer, pero si las pones en agua, se diluyen de nuevo. El proceso es sencillo y engorroso a la vez. Su utilidad es puramente artística, estética, nada más…, como una escultura. Lo de hacer cristales es bastante común en la industria, pero la cristalización artística es inmensamente menos frecuente. Hay en el mundo varios artistas que utilizan la cristalización en algunas obras, pero que toda su obra esté cristalizada, como la mía, no conozco a nadie. No, no se venden bien estas obras, esto pasa también con cualquier obra artística, con cualquier pintura o escultura… Personalmente, me divierte más cristalizar que vender la cristalización. Mis esculturas valen el precio que me cuesta hacerlas: Pueden valer cien euros o mil euros, depende del trabajo que me cueste hacer cada una y de los materiales que haya utilizado para hacerla, también de las ganas que yo tenga de venderla… Como premio, me he regalado algunas que me estimo mucho, ésas no las vendo por nada.

Respecto de los cuadros de cristales, dice:
  • Los cuadros los hago también mediante cristalización. Están cubiertos de cristales muy pequeños, de diversas formas y tamaños, que dan lugar a sus colores reales y texturas. Cuando los miras de cerca y enfocas el fondo, los brillos de las caras de los cristales empiezan a subir, a verse a distancia del cuadro y aparece la sensación de tridimensionalidad. El brillo sutil les da un efecto dinámico imposible de trasladar mediante fotografías.  No se lo he copiado a nadie, ni lo he aprendido en ninguna escuela, este método de pintura cristalizada me lo inventé yo, aunque el mundo es enorme y es posible que alguien más se lo haya inventado también.

Respecto a la página web de la entrevistada, ver: Isabel López Valero: CRISTALIZACIONES-CRYSTALISATIONS [3]
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Vista parcial de Torrebaja (Valencia), en otoño, desde la partida de El Rento (2015).

-- Después de haber trotado tanto por ahí, ¿no se te queda pequeña Torrebaja, estás a gusto aquí?

  • He vivido en siete lugares distintos, más de tres años seguidos y en todos he vivido bien. Me gusta vivir en Torrebaja, el pueblo de mi abuela, tengo mucho cariño a la gente, he venido aquí desde niña y tengo aquí amigos de toda la vida: Aunque a algunos apenas los trato, sigo sintiendo alegría cuando los veo. Además vivo en medio de una naturaleza a la que amo, me gustan sus huertas y los montes que las rodean, el Rincón de Ademuz y territorios adyacentes. Somos pocos en el pueblo pero es raro no hablar con tanta gente o más que viviendo en una gran ciudad. Nos encantan las visitas de los que vienen los fines de semana y las vacaciones, pero en realidad, en nuestro día a día sentimos que estamos todos, menos los que van falleciendo. Si vine con mi madre a Torrebaja, a vivir los últimos años de su enfermedad, fue porque necesitábamos volver a nuestro entorno, confiaba en recibir el cariño y el apoyo al que estábamos habituadas, a la empatía de los vecinos. Y encontré aún más que eso. Otro motivo es que vivo en las proximidades de Teruel, que es mi sitio. Claro, yo soy muy vaquillera, hasta la médula. Aunque hay varias vaquillas: la mía es la vaquilla de las charangas y la gente, porque soy muy social y extrovertida. Me encanta hablar y reír con amigos o con gente que no conozco de nada, con la que te ves, hablas como si te conocieras de siempre y la amistad fuera para el resto de la vida, y te vas. Los vaquilleros de verdad, con nuestra gorrinera, faja y pañuelico no somos personas individuales, formamos un organismo..., no sé si me explico.


-- Isabel, para terminar ¿qué te gustaría decir que no te haya preguntado?

  • Mira, la entrevista podría haber sido más corta, bastaría haberte dicho que estoy muy agradecida con la vida que he tenido, con haber nacido en la familia que he nacido y con los padres maravillosos que he tenido, con la calidad humana que tenían y que nos dieron a mí y a mis hermanos. Porque tengo unos hermanos que son los mejores hermanos, conmigo son estupendos. Cada vez que he tenido una dificultad, pequeña o grande, los he tenido ahí ayudándome y si es una alegría, igual. Por mis primos, a los que quiero como hermanos. Porque hemos formado una familia de dos padres y dos madres, hasta el punto de que mis hermanos y mis primos son prácticamente lo mismo. Y porque en cada sitio que he estado, la gente me ha dado lo que he necesitado, cariño. Además, soy una persona que jamás se ha aburrido. Me encantan las tonterías, me gusta leer, leo todas las noches, leo de todo, ahora estoy leyendo un libro de Groucho Marx; también me gustan los libros de historia, me encanta Ángeles Irisarri, una escritora navarra de novelas históricas, no sé si la conoces… También me encanta la música y el cine. Me he comprado una casita aquí en Torrebaja, en la que vivo con mi pareja, Henk, que es holandés, una perra, Yula, y seis gatos y soy feliz. Henk habla español, pero entre nosotros hablamos normalmente en inglés… No, cuando vine a Torrebaja con mi madre y con mi tía todavía no le conocía, nos conocimos después. Cuando vine aquí no tenía ganas de conocer a nadie que me enamorara; además, cuidar de una persona con Alzheimer es como estar criando, te absorbe todo el tiempo… Te diré algo, lo mejor que he hecho en mi vida ha sido cuidar de mi madre. He estudiado mucho, pero donde más he aprendido ha sido con ella. Ayudar a alguien a mantener su dignidad, ayudarla a permanecer limpia, guapa y en paz, pese a la enfermedad, conocer las limitaciones humanas es algo impagable. Intentar que tuviera una calidad de vida razonable, organizarle la vida, porque con esta enfermedad se vuelven como niños, de ahí que te diga que cuidar de estos enfermos es como estar criando… Dentro de poco haré alguna exposición o exposiciones de mis esculturas en el Rincón de Ademuz, espero que la primera sea en Torrebaja.

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Isabel López Valero (Valencia, 1954), después de la entrevista (2016).
Isabel López Valero (Valencia, 1954), posando con una cristalización (2016).

Palabras finales, a modo de epílogo.
Mi entrevistada de hoy, Isabel María López Valero, alias Isamari -aunque a ella le agrada más ser nombrada como Isabel-, resulta una persona sorprendente, en el sentido de extraordinaria y maravillosa, además de generosa y admirable... La conversación que mantuvimos duró dos horas largas, pero hubiera podido estar otras dos horas escuchándola. Su discurso es fluido, ordenado, lleno de matices, y destila un agudo sentido del humor. Sólo en dos momentos se humedecieron los ojos, al referirme su situación laboral, tras ser despedida de su puesto de trabajo, y al nombrar a su madre.

No obstante el paso de los años, Isamari -quero decir Isabel- sigue siendo en el fondo la muchacha alegre y divertida que yo recuerdo de mi primera juventud, algo ingenua y fantástica también, cumpliéndose aquí aquella hipótesis de Alfred Adler (1870-1937), el fundador de la sicología individual, conforme lo esencial de la personalidad de un individuo permanece a lo largo del tiempo, sufriendo apenas una suave curvatura, cual la del arco.

La conversación mantenida con mi entrevistada nos permite conocer a grandes rasgos su peripecia vital, desde su lugar de nacimiento en Valencia, hasta su destino actual en Torrebaja, pasando por Teruel, Madrid, Barcelona, Tarragona, con largas estancias en Marsella... Se trata pues de una ciudadana del mundo, de las que han vivido en muchos lugares y han conocido a mucha gente, circunstancias que enriquecen y ayudan a madurar y a crecer por dentro a las personas: Las cosas importantes son invisibles –dice Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) en Le Petit Prince, y puede que tenga razón-. Pero las esculturas de Isabel hay que verlas..., pues son reflejo de su persona.

No obstante su formación cultural y académica, doctora en Ciencias Geológicas por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), y su alta calificación profesional, experta en cristalografía y biocerámicas para uso quirúrgico en traumatología, es una persona sencilla, de las que no alardean de sus conocimientos. Aunque la calidad y riqueza de su persona se hace evidente desde los primeros momentos en que uno conversa con ella.

Pese a su brillantez intelectual, sus experiencias negativas en el mundo empresarial la llevaron a retirarse del ámbito científico, de la investigación, la producción y comercialización de productos innovadores, quizá por no haber encontrado las personas o empresas adecuadas con las que desarrollar su experiencia y capacidad. La mezquindad, la mediocridad y la ambición de ciertos individuos con los que se topó en su vida laboral influyeron en su decisión de abandonar un medio en el que sin embargo se desenvolvía con soltura.

Su calidez y cualidad humana resulta innegable para cualquiera que la conozca, así como su sociabilidad y querencia por la relación con la gente común. Entrañablemente familiar, ha optado por una vida sencilla, viviendo con su pareja en el entorno natural de un pequeño pueblo del Rincón de Ademuz, Torrebaja, dedicándose al cultivo de sus cristales, a la espera de que le surja algún trabajo, siquiera como forma de subvenir a los gastos de su increíble, espectacular y maravillosa pasión como “crecedora de cristales”. Vale.





[1] López-Acevedo Cornejo, Victoria y López Andrés, Sol (2001) José Luis Amorós Portolés (1920 - 2001). Tierra y tecnología: revista de actualidad e información geológica (23) 86-87.  (Consultado el 31 de marzo de 2016).
[2] Luis Márquez paga els 20.000 euros de fiança i evita la presó” en Reus Digital: <L'administrador de l'empresa de protèsis de Reus, Traiber SL, Luis Márquez, ha pagat els 20.000 euros de fiança que el jutge del cas Innova, Diego Álvarez de Juan, li va imposar la setmana passada per tal d'evitar la presó. El magistrat imputava els delictes societaris i contra la salut pública, falsedat documental, blanqueig de capitals i contra l'Administració Pública, per presumptament haver venut protèsis en mal estat a l'Hospital de Sant Joan, durant aquest mandat, i fins i tot, haver produït un desfalc de diners de 2,5 milions d'euros, quan hi havia l'anterior govern municipal. Diego Álvarez de Juan va ordenar la detenció de Márquez i nou persones més, entre elles, la de la primera tinent d'alcalde de Reus, Teresa Gomis, en una macrooperació realitzada per més de 150 agents de la Guàrdia Civil. Les detencions s'inclouen dins de la peça 4, que està sota secret de sumari i que investigaria els presumptes contractes irregulars de Sagessa, dins del Grup Salut>. Reusdigital.cat, del jueves 7 de mayo de 2015. Se elevan a nueve los detenidos por el 'caso Innova' de corrupciónsanitaria"; Imputados 50 médicos por cobrar sobornos por usar prótesis de Traiber” . 
[3] Isabel López Valero: CRISTALIZACIONES-CRYSTALISATIONS (consultada el 03 de abril de 2016).

3 comentarios:

koldoburdin dijo...

Excelente entrevista a esa entrañable persona, la querida Isabel.
Mi más ferviente enhorabuena.
Un saludo.

Pilar Serrano dijo...

Me encantará leer, dentro de unos años, la siguiente entrega de esta fantástica entrevista. Gracias a la entrevistada, por dejarse conocer, y al entrevistador, por hacérnosla conocer.

Juan Carlos Ecija dijo...

Isabel, soy Juan Carlos el profesor de Murcia. No se si te conozco desde hace una semana o toda una vida. Felicidades todos los días, por tus creaciones, por tus sentimientos, por tus logros, por tus cuadros, por... todo aquello que has hecho por los demás. ¿Seguro que eres de este mundo?...