viernes, 14 de marzo de 2014

GEOLOGÍA, OROGRAFÍA Y PAISAJE DEL RINCÓN DE ADEMUZ.


Una lección de geología,
a propósito del “Punto de Interpretación Geológica”
del Montecillo en Torrebaja (Valencia).



“El espectáculo de lo bello,
en cualquier forma en que se presente,
levanta la mente a nobles aspiraciones”
-Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870),
poeta español-.



            Palabras previas.
           Uno los lugares más admirables del Rincón de Ademuz –al menos para mi gusto, aunque hay otros similares- es el Mirador del Montecillo en Torrebaja (Valencia). A veces subo hasta allí, tomo asiento en uno de los bancos bajo los pinos y me abstraigo contemplando el magnífico y sencillo espectáculo que puede observarse -magnífico por lo majestuoso, sencillo por lo natural- pues en condiciones normales contemplar la Naturaleza me serena. Don Miguel de Unamuno lo decía así: No sé apreciar la naturaleza más que por la impresión que en mí produce... –mostrando la interacción que suele producirse entre el paisaje y el espectador sensible-.
            El Montecillo es un montículo al noroeste de Torrebaja, a un tiro de fusil de la población. Puede llegarse hasta el lugar caminando, ancestral y económico medio de locomoción, además de muy saludable, aunque cada cual puede elegir el medio que guste. Desde el pueblo puede tomarse el paseo de la Presa, cruzar el río Ebrón y salvar el repecho que la carreterita –más bien camino rural (asfaltado)- hace en este punto para unirse a la carretera nacional 330 que viene de Ademuz: se trata de la vieja calzada de Alicante y Murcia a Francia por Zaragoza, que procedente de Santa Cruz de Moya (Cuenca), vía Casasbajas, Casasaltas y Ademuz (Valencia),[1] que se hace una con la Nacional 420 en Los Santos (Castielfabib). El nuevo trazado de aquella carretera se origina actualmente en Manzaneruela (Landete), discurre por el Pinar Llano y llega hasta Torrebaja por la margen izquierda del Turia, donde se une con la mencionada 420, que va de Córdoba a Tarragona, vía Tarancón, Cuenca y Teruel por el Rincón de Ademuz.[2]
            Al final del repecho veremos un cartel a la derecha indicando el mirador, denominado Punto de Interpretación Geológica. El acceso se halla empedrado de lajas e invita a entrar... Pero recuerden, ¡el mejor visitante es el que no deja huellas!

Acceso al "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), visto desde el exterior (2014).
Acceso al "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), visto desde el interior (2014).
Detalle del muro de contención en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo de Torrebaja (Valencia), 2014.

            El Mirador del Montecillo: Punto de interpretación geológica.
            Decía que la entrada se halla empedrada en su tramo inicial, dispuesta entre una baranda de madera a la derecha y una pared de piedra cara vista en la otra mano. El mirador lo forma una explanada, a los efectos denominada “mesa geológica”, con variedad de árboles: pinos, algunas oliveras y otras especies de bosque, encinas, quijigos... Distribuidos por la planicie veremos distintos tipos de piedras de la zona en un redondel basado en vigas o traviesas troceadas, cada una de las cuales muestra un cartel de tabla indicando el tipo de piedra y la era geológica de pertenencia. En la parte que mira al valle del Ebrón hay largos bancos de hierro y madera, con y sin respaldo, ofreciendo asiento al visitante: algunos de éstos se hallan a la sombra de los pinos más frondosos, lo que siempre es de agradecer en los días soleados y calurosos.
            Por delante de los bancos de asiento hay un par de grandes paneles, a los que se accede por un piso de tablas, ilustrando acerca de la geología de la zona, así como de las características de los elementos minerales a los que hemos aludido arriba. Gran parte de la zona posterior del recinto se halla rodeada por la pared de piedra nombrada: ésta sujeta el terraplén que lo separa de la carreterita por la que hemos ascendido. Si tomamos asiento en cualquiera de los bancos, a la par que descansamos podremos disfrutar de una estupenda vista sobre el valle del Ebrón y parte del Turia. La panorámica es ciertamente amplia, pues discurre entre Castielfabib, que queda al noroeste (izquierda) y Torrebaja, que se halla al sureste (derecha), siguiendo el curso del Ebrón, que procede de la parte de Tormón, pasa por El Cuervo, circunda la villa de Castiel, bordea la aldea de Los Santos y desagua al Turia en Torrebaja. Más allá de las lomas del Carril la vista se extiende hasta los montes de Libros (noreste), mientras que hacia el sureste el horizonte nos lo cierran las estribaciones de Javalambre y la sierra de Tortajada.

Vista parcial de Torrebaja (Valencia), desde el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo (2014).
          Desde nuestra atalaya se aprecia bien una parte del caserío de Torrebaja, en la zona que corresponde a la entrada de la carretera de Cuenca y las nuevas construcciones que la enmarcan, entre la ermita de san Roque, que se halla en la parte alta y la torre-campanario de la parroquial –Santa Marina-, que destaca en la parte baja, hacia el fondo. A nuestros pies quedan las zonas de cultivo dispuestas en ambas márgenes del Ebrón, el puente de la Presa que lo salva y el acceso por la carreterita que asciende al Montecillo. Estamos a principios de marzo; aunque el día está despejado, el paisaje es todavía invernal. El curso de los ríos viene delineado por los chopos grises y pardos de ramas desnudas que circundan sus riberas. Pero la primavera ya pinta sus primeros colores en los almendros resecos de la zona, que en las horas centrales del día destilan un aroma cálido y dulzón. El silencio lo envuelve todo, apenas roto por el ruido de algún vehículo a motor, ladridos de perros en la lejanía, el graznido ronco de los cuervos sobrevolando el valle...

Vista parcial de Torrebaja (Valencia), desde el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo (2014).
Detalle de los bancos existentes en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo de Torrebaja (Valencia), 2014.

Vista parcial de la explanada o "Mesa Geológica" del "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo de Torrebaja (Valencia), 2014.
            Si nos acercamos hasta los paneles distribuidos por la planicie veremos que éstos ilustran acerca de la geología del Rincón de Ademuz en general, y del paisaje que desde allí se contempla, en particular. El primero de ellos contiene un mapa geológico de la comarca, en el que basándose en textos, diagramas y colores informa de las características de la zona. Es posible que a algunos visitantes no les diga nada, ya que utiliza una terminología propia no descifrable por todos, pero es lo que hay y no resulta fácil explicarlo de otra manera.

Vista de Torrebaja (Valencia), con detalle de un panel donde se explica la Geología del Rincón de Ademuz en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo (2014).

Detalle de un panel donde se explica la Geología del Rincón de Ademuz en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), 2014.

            Respecto de la Geología –texto 1-, dice:
  • <Desde un punto de vista geológico el Rincón de Ademuz se encuentra en la Cordillera Ibérica, que aparece separada en dos ramas por la fosa de origen tectónico denominada Teruel-Ademuz, la cual encuentra su terminación al sur de esta zona./ Tanto la Sierra de Albarracín, al O y SE, se componen fundamentalmente por materiales sedimentarios de la cobertera mesozoica, como calizas, margas, areniscas y yesos, cuya antigüedad oscila entre los 230 y los 65 millones de años (m.a.). Es de destacar el afloramiento en estas sierras, y en relación con el Triásico (primer gran periodo de la Era Secundaria o Mesozoico, que llega hasta los 195 m.a.) de rocas de naturaleza ígnea, como las sienitas. Asimismo, la importante extensión aflorante de caolines del Cretácico (tercer periodo Mesozoico, 145-65 m.a.) en las proximidades de la Puebla de San Miguel, que junto a la parte geográfica correspondiente al Rincón del afloramiento de caolín de Riodeva (Teruel), supone unas reservas (de este mineral) cercanas a los 80 millones de toneladas>.[3]

            Continua:
  • <Los materiales antes citados corresponden a ecosistemas fósiles muy diversos y de ambientes paleoecológicos diferentes. Así, las calizas mesozoicas del Rincón proceden del depósito marino de carbonatos en plataformas continentales a distinta profundidad, que presentan abundante registro fósil de invertebrados, como se señala más adelante. Los yesos, arcillas y areniscas de edad mesozoica y cenozoica corresponden sobre todo a depósitos de origen continental, y en relación más o menos directa con cursos fluviales. Pues bien, durante el desarrollo de la Orogenia Alpina, ese gran proceso de deformación tectónica que se produjo en Europa desde finales del Cretácico hasta mediados de la Era Terciaria (Oligoceno, 23 m.a.), en el que se formaron cordilleras tan importantes como los Alpes o los Pirineos, todo esos materiales se deformaron, plegándose y fallándose, configurando, en esencia, la quebrada topografía que en esta zona presenta la Cordillera Ibérica>.[4]

            Sigue indicando:
  • <Durante las fases de distensión de la Orogenia Alpina se produjo la fosa terciaria “Calatayud-Teruel”, que recorre en dirección N-S el Rincón de Ademuz. Ésta se rellenó por depósito de naturaleza continental, representados, sobre todo, por conglomerados, areniscas, arcillas y tobas travertínicas (estas últimas muy apreciadas por su uso industrial de decoración), con predominio de colores blancos y anaranjados, que llenan visualmente los recorridos actuales por el Rincón>.[5]


            Y termina diciendo:
  • <Los últimos reajustes tectónicos producidos ya casi en el Cuaternario, hace más de 2 m.a., producen en la zona ligeros basculamientos y deslizamientos por falla de grandes bloques de materiales terciarios, que ayudan a configurar el relieve actual. Éste queda definitivamente modelado por la importante incisión lineal ejercida sobre ellos por la acción erosiva de los cauces fluviales que recorren la zona, como el Ebrón, el Bohilgues y especialmente el Turia, poniendo al descubierto, en corte o sección, las distintas sucesiones e estratos terciarios, en especial del Mioceno y Plioceno (22-2 m.a.), dando como resultado un relieve de plataformas estructurales, las llamadas “muelas”, como la de Ademuz, y valles en artesa, es decir, de fondo plano. Estos relieves han permitido encontrar, además, interesantes yacimientos de vertebrados fósiles, como los de Vallanca, Val de la Sabina (Ademuz) y Torrebaja>.[6]

            Esto es lo que el primer panel dice a propósito de la Geología, sin duda una explicación sucinta pero expresiva de las características geodinámicas del territorio, esto es, de su composición y las fuerzas que lo conformaron.
          En el centro del panel observamos un MAPA GEOLÓGICO en el que se representan mediante colores las distintas Eras Geológicas y su distribución en la comarca: destaca el color azul claro, más oscuro, marino y negro por la zona norte, este y oeste, que representan zonas de distribución del Jurásico y Cretácico. Por la zona noroeste se observan manchas rosadas de distinta intensidad correspondientes al Triásico, mientras que por la zona central y más baja, esto es, de norte a sur, por donde discurre el cauce del Turia, se distribuye el Cenozoico.

Fragmento de panel con detalle del "Mapa y Corte Geológico" en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo de Torrebaja (Valencia), 2014.

      En la parte inferior del panel, por debajo del mapa se representa un CORTE GEOLÓGICO del territorio -marcado por la Fosa Teruel-Mira-: la zona central y superior, por donde discurre el río Turia, corresponde la Mioceno medio y superior (con partes de Mioceno superior y Plioceno), mientras que por el este y oeste afloran secciones del Cretácico. Por debajo de éste, en toda la sección se distribuye el Jurásico, que aflora en la zona noroeste. En un plano inferior se halla el Triásico, que con el anterior (Jurásico) emergen por el noroeste. Las zonas más profundas de la sección corresponden al Precámbrico y Paleozoico, que son las Eras más antiguas.
 
            En el mismo cuadro se dice de los Fósiles –texto 2-, a los que se define como restos de seres vivos y de su actividad biológica. Los fósiles son estudiados por una rama de la paleontología denominada paleobiología:


  • <El Rincón de Ademuz posee un rico y variado registro fósil, que comprende desde el Mesozoico hasta el Cuaternario; de este conjunto destacan los yacimientos de mamíferos del Terciario. De todos modos este registro paleontológico no ha sido estudiado (con) profundidad, habiéndose realizado muy pocos trabajos paleontológicos en esta región. Este hecho contrasta con lo ocurrido en las comarcas que bordean el Rincón de Ademuz, donde se han realizado numerosos (estudios de este tipo)./ La primera cita que conocemos de fósiles es este territorio se debe a Cavanilles (1797, p. 74): “Vense en las inmediaciones de la villa [Vallanca] cerros y varias cuevas de [piedra] tosca, y en ella infinitos tubos angostos, por donde filtraron las aguas, y estampas vegetales que reconocí ser de la adelfa. Prueba esto que las piedras se formaban en poco tiempo sin dexar el necesario para que se pudriesen las hojas que iban quedando cubiertas de las partes que el agua dexaba al evaporarse: lo mismo sucedió á varios caracolitos, y otros cuerpos que allí se descubren”>[7]
 

Cuando dice de Cavanilles se refiere al botánico y naturalista don Antonio Josef de Cavanilles Palop (Valencia, 1745-Madrid, 1804), que estuvo en el Rincón de Ademuz a comienzos de la última década del Setecientos: vino por orden del rey -entonces lo era Carlos IV (1788-1808)-, respondiendo su visita al encargo real de “recorrer la España”, con el propósito de “examinar los vegetales que en ella crecen”. Pero Cavanilles, como buen ilustrado –quizá el último de la Ilustración valenciana- no se limitó a su estricta función botánica, que debió ser la primera y principal de sus ocupaciones, sino que atendió también a los aspectos humanos, agronómicos, económicos, físicos y geográficos de los lugares por donde pasaba. Fruto de su curiosidad como naturalista fueron dos extraordinarios volúmenes, donde recoge todo el conocimiento que acopió, producto de sus indagaciones y reflexiones: Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia (Madrid, 1795-1797), libro sin precedentes en la bibliografía hispana, que todavía se sigue consultando y citando para hacer referencia a la realidad de su tiempo, pues contiene “una masa de información meticulosa, exacta, relativa al marco geográfico, a la flora y la fauna, al fondo social, que no ha perdido vigencia” en doscientos años, hasta el punto de haberse constituido en una pieza clásica, por su veracidad, utilidad y belleza.[8] Lo sorprendente, sin embargo, es que en nuestra zona apenas estuvo dos días -del 3 al 5 de septiembre de 1792-, lo que contrasta con la cantidad y calidad de los datos expuestos en su obra...

Fragmento de panel sito en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo de Torrebaja (Valencia), con detalle del "Mapa de Fósiles" y recreación del paisaje -fauna y flora- al final de la Era Terciaria en el Rincón de Ademuz (2014).

            Sigue diciendo:
  • <Posteriormente durante el siglo XIX sólo hay alguna referencia a fósiles en los trabajos de reconocimiento general, que se hicieron en toda la provincia de Valencia; estas citas son siempre dentro de un contexto estratigráfico y regional, sin que, normalmente, se especifique el lugar de los hallazgos. El primer trabajo donde se citan de manera inequívoca fósiles del Rincón de Ademuz, se deba a Dupuy de Lôme y Fernández Caleya (1918), quienes describieron los mamíferos fósiles encontrados en las minas de lignito San José en las cercanías de Mas del Olmo>.[9]

            El lignito de las minas de Mas del Olmo –San José- se utilizó como combustible para las alimentar los hornos de sublimación de azufre que hubo en Libros (Teruel). Aquí se hallaron restos fósiles de mamíferos del Vindeboniense –los estudiados por Dupy y Fernández Caleya a principios del siglo XX (1918). Otro hallazgo se refiere a unos restos de Hipparion sp., en el yacimiento de Ademuz-Vallanca, descubierto por Tomás Rubio Fraile y estudiado pro H. Rafael Adrover y otros. El yacimiento –kilómetro 4 de la denominación antigua- está constituido por una capa de poca potencia, con abundante fauna malacológica (moluscos), hallándose en su seno diversas piezas molares, pertenecientes a un Hiparión. Su estado de fosilización era deficiente, con escasa calcificación, lo que hacía que se desmenuzaran fácilmente. En cualquier caso estaban peor conservados que los hallados en Concud, Mansuetos y otros lugares de la zona de Teruel. En el yacimiento de Ademuz-Vallanca se recogieron también muestras de tierras, a fin de estudiar la microfauna mastológica (mamíferos). Tras los lavados, tamizados y trías practicados, se hallaron fragmentos de molar de un Lagomorfo del tipo Prolagus y fragmentos de múrido (mamífero del orden de los roedores, con el hocico largo y puntiagudo y la cola larga y escamosa). La abundante fauna malacológica dio como resultado la datación en el Mioceno, habiéndose hallado también Planorbis del Plioceno.[10]

            Finalmente, anota:
  • <Hasta el momento solamente se ha descrito una nueva especie en el Rincón de Ademuz, se trata de un mamífero carnívoro del Mioceno encontrado en el yacimiento de Ademuz-Vallanca (M3), denominado Mionictis ginsburgi, Alcalá, Montoya y Morales 1994, y que a su vez constituye la especie tipo de un nuevo género que también ha sido descrito en esta Comarca, se trata del género Adroverictis Ginsburg y Morales 1996>.[11]

Ubicación geográfica de los principales tipos de fósiles en el Rincón de Ademuz.
ERA GEOLÓGICA
TIPOS DE FÓSILES
ZONA UBICACIÓN

TRIÁSICO

Bivalvos, foraminíferos
Norte.
JURÁSICO
Ammonites, braquiópodos, bivalvos, gasterópodos, esponjas, equinodermos, foraminíferos, ostrácodos.
Noroeste, centro y sureste.
CRETÁCICO
Restos de dinosaurios, bivalvos, gasterópodos, braquiópodos, equinodermos, caráceas, ostrácodos, foraminíferos.
Noroeste, centro y sureste.
MIOCENO
Restos de mamíferos y gasterópodos.
Centro.
PLEISTOCENO
Restos vegetales y gasterópodos.
Norte y suroeste.
Elaboración propia. Tomado del panel-1.


        En otro cuadro se dice de la Geología y Paisaje –panel 2-, comentando estos aspectos de la comarca (la negrita y numeración es mía):
  • <El variado paisaje que se puede observar en el Rincón de Ademuz viene determinado, en gran parte, por la diversidad de materiales geológicos que constituyen el suelo de la comarca. Así, atendiendo a su origen y composición, se pueden diferenciar tres zonas dentro del Rincón>

            En los siguientes párrafos dice de las distintas zonas:
  • <La primera zona [1ª] es la correspondiente a las poblaciones centrales, acompañadas por el río Turia [Mas de Jacinto, Torrealta, Torrebaja, Ademuz, Casasaltas y Casasbajas]. Aquí se encuentran generalmente calizas y areniscas no muy resistentes, aunque según la población se pueden observar pequeñas variaciones. [No obstante], Torrebaja, Torrealta, Mas de Jacinto o Mas del Olmo también presentan conglomerados. Igual ocurre en Ademuz, si bien el rasgo más característico de esta (última) localidad es la caliza oquerosa que conforma la colina sobre la que se asienta [cerro de los Azafranares o Zafranares]. Casas Bajas y Casas Altas constituyen una excepción en esta primera zona, pues presentan calizas más resistentes, de origen jurásico y cretácico superior. Al oeste de esta zona se sitúa Castielfabib, erguido sobre calizas y dolomías y con cercanos yacimientos de yeso; Cuesta del Rato, con su característico paisaje de arcilla roja, y Los Santos, a medio camino entre los depósitos aluvionales y los terciarios>

         Cuando dice de “dolomías” se refiere a la roca sedimentaria de origen químico, basada en la dolomita (carbonato cálcico y magnesio). Continua:
  • <Una segunda zona [2ª] la forman las poblaciones situadas al oeste; Vallanca, Negrón y Arroyo Cerezo. En las primeras encontramos materiales secundarios y terciarios, como calizas, dolomías y margas. Por su parte, Arroyo está asentado sobre materiales del periodo cretácico, como margas o calizas, y dolomías del jurásico, de mayor resistencia>

            Y termina diciendo:
  • <La última zona –tercera [3ª] es la más oriental, y está constituida de forma general con materiales de origen secundario. En Val de la Sabina (Ademuz) y Puebla de San Miguel predominan los depósitos jurásicos y cretácicos, con calizas y areniscas compactas y dolomías más resistentes. Mas del Olmo (Ademuz) constituye la excepción de esta zona al presentar sedimentos terciarios como conglomerados y calizas oquerosas>.
Fragmento de panel en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo de Torrebaja (Valencia), con varias fotografías muy deterioradas (2014).

            Para ilustrar el texto anterior, el panel ofrece en la parte central una serie de seis fotografías, correspondientes a distintas zonas de la comarca. De izquierda a derecha y de arriba abajo:
1)      Vista de Castiefalbib, asentado sobre calizas y dolomías.
2)      Barranco de Arroyo Cerezo (Castielfabib), con predominio de calizas.
3)      Yacimiento de aljez (piedra de yeso) con presencia de impurezas.
4)      Paisaje de roca arenisca con alto contenido en hierro.
5)      Mar de piedras en Arroyo Cerezo. Modelado kárstico de calizas.
6)      Vista de la llamada “muela” de Ademuz –se refiere al Pico Castro (894 m)-, de origen calizo.

En la parte derecha, el panel ofrece la serie de Muestras Geológicas, atendiendo al Plano de la “mesa geológica” con el orden cronológico de las rocas: se refiere a la planicie del Mirador, donde se exponen las distintas muestras:
  • <Las muestras de la mesa geológica se disponen en orden según la edad, de modo que conforman un recorrido cronológico por las distintas eras geológicas, comenzando por la Era Secundaria (con los periodos Triásico, Jurásico y Cretácico), continuando con la Era Terciaria (periodo Mioceno) y terminando con la Era Cuaternaria, con diferentes muestras de cada periodo según se muestra en el plano>

ERA SECUNDARIA

1. Arenisca
Triásico 240-208 m.a.
2. Caliza
Triásico 240-208 m.a.
3. Yeso
Triásico 240-208 m.a.

ERA SECUNDARIA

4. Calizas
Jurásico 208-144 m.a.

ERA SECUNDARIA

5. Caliza
Cretácico 144-65 m.a.
ERA TERCIARIA
6. Arcilla
Mioceno 24-4 m.a.
7. Arenisca
Mioceno 24-4 m.a.
8. Conglomerado
Mioceno 24-4 m.a.
ERA CUATERNARIA
9. Toba travertínica
Actual 4 m.a.
Lectura: m.a.: millones de años.

            En cuanto a las características de cada muestra:
         1.- La Arenisca del Triásico <es una roca detrítica compuesta por partículas cuyo tamaño está comprendido entre 2 mm y 1/16 mm. Estas partículas son mayoritariamente minerales resistentes a la meteorización (principalmente cuarzos, micas, feldespatos y óxidos) y fragmentos de rocas. Procede de la cementación de la arena y su color y dureza depende de la naturaleza de los granos y del material cementante, así como del ambiente en que se formaron. Es la roca sedimentaria más abundante siendo buena conductora del agua subterránea y roca almacén de petróleo>


Detalle de roca ARENISCA, Facies Quntsannteim, Triásico (240-208 m.a.), Era Secundaria, en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), 2014 [Popularmente conocida en la zona como "piedra rodena", "piedra de afilar"].

2.- La Caliza del Triásico <es una roca sedimentaria porosa de origen químico, formada mineralógicamente por carbonatos, principalmente carbonato de calcio (llamada dolomita cuando la proporción de carbonatos de magnesio es alta). Tanto por su origen como por su estructura pueden diferenciarse varios tipos: la de origen orgánico formada por acumulaciones de restos calizos de seres vivos (conchas de moluscos, esqueletos de corales, etc); de origen detrítico, resultado de la acumulación y compactación de barros calizos, y de origen químico, formada por la precipitación de carbonato cálcico>

Detalle de roca CALIZA, Facies Muschelkalk, Triásico (240-208 m.a.), Era Secundaria, en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), 2014.
3.- El Yeso del Triásico <es una roca sedimentaria compuesta esencialmente por yeso y que puede contener pequeñas cantidades de minerales de arcilla, anhidrita, carbonatos, sílice, óxidos y cloruros. Se reconocen fácilmente porque se raya con la uña. Su color es variable, en función de las impurezas, presentando tonos rojos, amarillos, negros o blancos, entre otros. Esta roca sedimentaria se ha formado por evaporación marina durante millones de años. Posteriormente, estas capas quedaron enterradas por hundimiento natural para (aflorar) a la superficie más tarde por los efectos erosivos de los glaciares>.

Detalle de roca de YESO, Facies Keuper, Triásico (240-208 m.a.), Era Secundaria, en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), 2014 [Popularmente conocida en la zona como "piedra de espejillo"].
4.- La Caliza del Jurásico <es una roca que tiene una gran resistencia a la meteorización, pero la acción del agua de lluvia y los cursos fluviales provocan su disolución, creando un tipo de meteorización característica llamada kárstica. La textura es granular, debido a los minerales entrelazados que se desarrollan durante la cristalización. El tacto es algo rasposo y en el color puede presentar una gran variedad. Así, dependiendo de las impurezas que contenga, ésta se puede encontrar desde amarillenta hasta grisácea. En algunos ejemplares la caliza es negra, signo de gran cantidad de restos orgánicos>.

Detalle de piedra CALIZA, Jurásico (208-144 m.a.), Era Secundaria, en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), 2014.
5.- La Caliza del Cretácico, <Las grandes acumulaciones de esta roca tienen su origen en el fondo marino, en plataformas continentales, donde las aguas cálidas y alejadas de zonas emergidas que puedan aportar sedimentos favorecen su formación. Constituye una buena reserva de petróleo debido a su porosidad y a su uso por parte del hombre ha sido siempre muy amplio. Al calcinarse da origen a la cal viva, muy utilizada como material de construcción, siendo además la caliza materia prima para la industria del cemento en forma de grava o arena>.

Detalle de piedras CALIZAS, Cretácico (144-65 m.a.), Era Secundaria, en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), 2014.

6.- La Arcilla del Mioceno <es una roca sedimentaria clástica poco consolidada que está constituida por agregados de silicatos de aluminio hidratados, procedente de la descomposición de minerales de aluminio. Presenta diversas coloraciones según las impurezas que contiene, siendo blanca cuando su composición es pura. Esta arcilla sin impurezas es el llamado caolín (o arcilla china), que resulta blanda y con plasticidad variable. La arcilla tiene propiedades (dúctiles), de modo que se pueden moldear al humedecerla mientras que se endurecen cuando se someten a altas temperaturas>.

Detalle de rocas de ARCILLAMioceno (24-4 m.a.), Era Terciaria, en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), 2014.
7.- La Arenisca del Mioceno es <de tacto áspero y aspecto fácilmente reconocible, pues es el de una arena de playa cuyos granos están unidos. Pese a su abundancia, no suele dar lugar a grandes formaciones rocosas, ya que suele estar intercalada por otras rocas detríticas de mayor o menor tamaño de cantos, conglomerados, margas y arcillas respectivamente. Las arenas que, tras su cementación, dan lugar a las areniscas, pueden proceder y acumularse en numerosos ambientes sedimentarios: abanicos aluviales, ramblas, ríos, lagos, zonas litorales, fondos marinos, desiertos, etc>.

Detalle de roca ARENISCA, Mioceno (24-4 m.a.), Era Terciaria, en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), 2014.
8.- El Conglomerado del Mioceno <es una roca sedimentaria clástica, formada generalmente en ambiente fluvial, que se compone de fragmentos de distintas rocas (llamadas clastos) unidos mediante un material cementante. Los conglomerados se caracterizan por el tamaño de los fragmentos que los forman, que suelen ser mayores de 2 mm y con cantos redondeados, y cuyo origen puede variar mucho según la zona de erosión de la que vienen las rocas. Esta forma redondeada de sus fragmentos los diferencia de las brechas, cuyas partículas conformantes son angulares o con aristas marcadas>.

Detalle de roca CONGLOMERADO, Mioceno (24-4 m.a.), Era Terciaria, en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), 2014.
9.- La Toba Travertínica es <una roca formada en zonas kársticas por depósitos de carbonato de calcio que va disuelto en el agua. A mediada que las aguas pluviales ricas en dióxido se filtran en el suelo y la piedra, disuelven lentamente grandes cantidades de piedra caliza a través de fisuras subterráneas. El 99% de esta roca lo representan la calcita y el yeso, siendo las trazas de azufre amarillo, que (constituyen) el 1%, las que le dan el tono final. La textura intrincada es, en parte, resultado de las burbujas de gas que frecuentemente quedan atrapadas entre las capas de piedra creando huecos esféricos>.

Detalle de TOBA TRAVERTÍNICA, Actual (2 m.a.), Era Cuaternaria, en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo en Torrebaja (Valencia), 2014 [Popularmente conocida en la zona como "piedra tosca"].

Palabras finales.
La geología, la orografía y el paisaje son conceptos íntimamente unidos, cuyo estudio nos ayuda a comprender el medio en el que nos hallamos, nuestra vida individual, social y comunitaria, hasta el punto de que no hay historia sin personas, como tampoco la hay sin tiempo cronológico ni espacio físico (geográfico) para el espíritu y la belleza.
Resulta de gran interés la contemplación del amplio panorama que se extiende entre Castielfabib y el cerro de los Molares, que discurre de izquierda a derecha, esto es, de noroeste a sureste, teniendo como eje horizontal el valle del Ebrón y las planicies aluviales de sus márgenes. La misma coloración del terreno nos permite una lectura general y su clasificación en la Era de pertenencia: así las tierras grises y pardas de la zona frente a Castiel corresponden al Mesozoico, mientras que los conglomerados rojizos nos dicen del Mioceno. Asimismo, el color blanquecino y ceniciento de los montes de Libros y Puntales del Mediero -insertas en las estribaciones de Javalambre y sierra de Tortajada- nos indican calizas del Jurásico, en tanto las cotas más bajas, correspondientes a la parte superior de la áreas de reforestación son glacis pliocuaternarios, y las arcillas de Los Terreros zonas miocénicas... De la misma forma ocurre con los fósiles, pues el hallazgo de cada variedad se halla en un tipo de terreno y no en otro: sucede lo que con los minerales, pues la paragénesis permite predecir la presencia de algunos o descartar su existencia.

Vista parcial de Torrebaja (Valencia), con detalle de Los Puntales del Mediero (Molares), que corresponden a afloramientos jurásicos: las cotas bajas reforestadas constituyen glacis pliocuaternarios y arcillas miocénicas (Los Terreros), desde el "Punto de Interpretación Geológico" (2014).
Fragmento de fotografía panorámica en la que se detallan distintas zonas del paisaje y su correspondencia con las Eras Geológicas, en el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo de Torrebaja (Valencia), 2014.

Vista de la cabecera del Ebrón, dirección Castielfabib (Valencia), con detalle de las zonas miocénicas (arcillas, areniscas y conglomerados) en la margen izquierda del río, desde el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo de Torrebaja (Valencia), 2014.

Vista de la zona final del valle Ebrón, con detalle de las zonas miocénicas (arcillas, areniscas y conglomerados) en la margen izquierda del río, frente al "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo de Torrebaja (Valencia), 2014.

Vista de la parte final del valle Ebrón, dirección sureste, con detalle de las zonas miocénicas (arcillas, areniscas y conglomerados), desde el "Punto de Interpretación Geológica" de El Montecillo de Torrebaja (Valencia), 2014.

            Según la concepción cristiana de la creación –que es la mía, no puedo ni deseo evitarlo-, el mundo es obra de un Hacedor supremo. Según la metáfora bíblica al hombre lo creó en último lugar, utilizando barro (materia) y modelándolo a su imagen y semejanza (Gen 1: 26-27; 2:7-23). Pero para dar vida a la materia hubo de insuflarle el hálito vital o alma (el neuma griego o ruaj hebrero), que es donde radica la semejanza que el hombre y la mujer puedan tener con Dios: "Esto es todo lo que soy: un poco de carne, un breve hálito vital y el guía interior" –decía Marco Aurelio (121-180), el emperador Sabio-. Entre las cualidades que el Hacedor puso en el hombre está la inteligencia, para que éste pueda descifrar los fenómenos naturales y las leyes que los gobiernan, y le encomendó el cuidado y la protección de su obra, para continuar su labor creadora (creatio continua). Dicho más sucintamente, Dios creó el mundo, el cosmos visible y no visible, incluida toda manifestación vital, y son los científicos y sabios quienes deben explicarnos cómo lo hizo, pues la ciencia debe responder al "cómo" y la filosofía al "por qué". Porque "La ciencia moderna de la naturaleza no es enemiga de la fe cristiana, sino su pareja en la búsqueda del sentido y de la verdad del mundo y de la vida" (Raymond Jahae, 2008).[12] A propósito, Umberto Casale dice:
  • <El objeto formal de la filosofía supone la posibilidad de observar lo real a partir del punto de vista de la razón especulativa, es decir, a partir de la aceptación de lo real inteligible porque se trata de una realidad estable. Su investigación está orientada por la fenomenología: a partir de las realidades percibidas por la razón asciende hasta las condiciones de las posibilidades metafísicas (hasta la pregunta fundamental -de Martin Heidegger (1889-1976)-: ¿por qué existe algo y no más bien la nada?); su explicación de conjunto forma el sistema filosófico y su momento práctico se encuentra en la ética filosófica>.[13]


Decía que, en tanto creyente, entiendo que el cosmos es una creación del Hacedor; pero también comprendo al que cree lo contrario, que podría ser un fenómeno físico, químico y biológico incontenible que sigue sus propias leyes... Quiero pensar sin embargo que Dios creo el mundo, y que lo creó para nuestro uso y disfrute, ¡pero con el compromiso de cuidarlo, respetarlo y mantenerlo! Hemos de admitir, no obstante, que la Creación -el mundo y el cosmos- constituyen una obra cuya edad, magnitud y finalidad se hallan por encima de la comprensión humana. A los recelosos del origen divino de la Creación les citaría la frase de otro escéptico, el astrónomo y divulgador científico estadounidense Carl Sagan (1934-96): "La ausencia de pruebas no es prueba de ausencia..." -aplicable a éste y otros asuntos similares-.

Auto fotografía del autor en el "Punto de Interpretación Geológica", durante el trabajo de campo previo a la composición del artículo, con Torrebaja (Valencia) al fondo (2014).

En suma: me ha resultado muy instructivo el discurso teórico de los paneles y la experiencia práctica -texo y contexto-, viendo las rocas que se muestran en la “mesa geológica” y contemplando el amado panorama de esta tierra campesina, en la que se refleja el alma rural y aldeana de sus pobladores. Esencialmente, me importa el paisaje en tanto hábitat del paisanaje, ya que “sin ser aldeano, paisano, no cabe llegar a ciudadano” -Unamuno dixit-. Vale.


© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.
De la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).


[1] N-330. (2014, 22 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 11:12, marzo 12, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=N-330&oldid=72760708.
[2] N-420. (2013, 13 de septiembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 11:10, marzo 12, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=N-420&oldid=69598747.
[3] Textos y Diseño: José Miguel Calvo, Enrique Gil y Rodolfo Gozalo. Delineación: Luis Gonzalvo. Edita Prames, S.A.
[4] Ibídem.
[5] Ibídem.
[6] Ibídem.
[7] Ibídem.
[8] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. El Rincón de Ademuz visto por el botánico Cavanilles (I y II), en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com.es/2012/03/el-rincon-de-ademuz-visto-por.html, del jueves 15 de marzo de 2012.
[9] Textos y Diseño: José Miguel Calvo, Enrique Gil y Rodolfo Gozalo. Delineación: Luis Gonzalvo. Edita Prames, S.A.
[10] R[11]AFAEL ADROVER, H et al: Hallazgo de unos restos de Hipparión sp., en el Rincón de Ademuz (Valencia), Separata de la revista TERUEL, números 49-50, Teruel, 1973, pp. 245-249. Vid SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Reseña de yacimientos paleontológicos y arqueológicos en el Rincón de Ademuz, en: Desde el Rincón de Ademuz, Valencia, 2000, pp. 80-82.
[11] Textos y Diseño: José Miguel Calvo, Enrique Gil y Rodolfo Gozalo. Delineación: Luis Gonzalvo. Edita Prames, S.A.
[12]  JAHAE, Raymond. "Perspectives philosphiques et théologiques sur le rapport entre foi chrétienne et sciences modernes de la nature": Gregorianum 89 (2008/3), p. 575. Citado por Joseph RATZINGER. Fe y ciencia. Un diálogo necesario, Ed. Sal Terrae, Colección Presencia Teológica, Santander, 2011, p. 37.
[13] RATZINGER (2011), pp. 29-30.

3 comentarios:

  1. Hola Alfredo. Como parece que hay problemas con los correos, te escribo por aquí. Estoy estudiando las salinas del Sistema Ibérico y he encontrado algunas noticias que hablan de la existencia de salinas tanto en Ademuz como en Castielfabib. Me preguntaba si conoces su emplazamiento y si es así, en qué estado están. Gracias de antemano y un saludo.

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    1. Hola amigo, ciertamente, en Ademuz y Castielfabib existieron salinas de las que hay muchas referencias bajo medievales en el Archivo Corona de Aragón y en el del Reino de Valencia. Las salinas eran regalías que el rey cedía para su explotación, y por las que había que pagar un impuesto. Un documento de 1310 [ACA, Reg. 206 fol. 129v-130r] dice de una Real Orden sobre registros de casas a vecinos de Castielfabib por razón de la sal. Otro de 1328 alude a la revocación del nombramiento de guarda de la sal a instancias de la universidad de Castielfabib [ACA, Reg 478 fol. 205r-v]. Existe otro de 1337 por el que se concede permiso para invertir el producto de las salinas para construir una torre y muralla en Castielfabib [ACA, Reg 863, fol. 142v-143r]. Otro de 1342 trata de la custodia de la sal en los términos de Ademuz y Castielfabib [ACA, Reg. 953, fol. 88r-v], etc. Las salinas de Castiel se hallaban, probablemente, en el camino de Castiel a El Cuervo, al menos hay un barranco que alude a las salinas en esa partida... Las salinas fueron destruidas como tales, creo recordar que por orden real, aunque no recuerdo ahora la cita documental. Saludos.

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    2. Gracias por la información Alfredo. Está claro que tengo que organizar una excursión al Rincón. Si no te importa, te contactaré con anterioridad por si te apetece acompañarme. Un saludo y te animo a seguir con el blog.

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