martes, 28 de mayo de 2013

A HOYA DE LA CARRASCA, POR SANTA QUITERIA (y II).

 A propósito de la celebración anual de la romería de 
Puebla de San Miguel,
que tiene lugar el domingo más próximo al 22 de mayo.


            La ermita de santa Quiteria y la celebración anual.
            La ermita de santa Quiteria es un pequeño edificio encalado, ubicado al levante del caserío de Hoya de la Carrasca, al borde de un elevado cantil. Según quiere la tradición, dicho ermitorio pertenece a los rinconademucenses, pues “si los del Rincón dejaran de hacer la romería, el recinto pasaría a ser propiedad de sus vecinos turolenses”.[1] Tan implícita posesión traduce un derecho establecido por la costumbre romera (andariega y penitente), aunque es muy probable que los vecinos del Rincón de Ademuz, particularmente los de Puebla de San Miguel y aldeas del entorno, participaran en la erección y mantenimiento del singular edificio, junto a los de Hoya de la Carrasca, Arcos de las Salinas, Las Dueñas y otras localidades turolenses. Algo similar a lo que ocurre con la ermita de la Virgen de Santerón en Algarra (Cuenca), en cuya construcción dicen que participaron conjuntamente los de Algarra y Garcimolina, Vallanca y Negrón, constituyendo un claro ejemplo de colaboración ancestral entre las gentes de ambos reinos limítrofes (Aragón, Castilla y Valencia).[2] Lo cierto, sin embargo, es que nada sabemos documentalmente de la erección del edificio -al menos yo lo desconozco-, cifrándolo todo es la tradición y la leyenda...

Detalle de la entrada a Hoya de la Carrasca, lugar de Arcos de las Salinas (Teruel), donde se halla la ermita de santa Quiteria (2013)
            Se trata de una sencilla construcción de planta alargada –orientada de levante a poniente, donde se abre la fachada-, con cubierta de teja árabe dispuesta en canal y cobija y vertiendo a tres aguas, que presenta un sencillo pórtico, soportado por cuatro columnas de madera. Dichas columnas se apoyan a su vez en un pretil de obra, abierto por delante y al norte. Resulta curioso el tramado de madera de la cubierta del porche, del mismo material que los barrotes labrados que protegen las ventanas de la ermita, francas a ambos lados de la puerta principal. Precisamente, el aspecto externo del porche es similar a otros de la zona, siendo los más próximos el que luce la ermita de San Roque (Arcos de las Salina)[3] el de la Inmaculada Concepción y el de San Roque (Puebla de San Miguel).[4]

Camino de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca (Teruel), recientemente cementado, con detalle del edificio de las antiguas escuelas -hoy local social-, construidas en tiempo de la II República (2013).

Camino de la ermita de santa Quiteria, con detalle del cementado y muros laterales en Hoya de la Carrasca, lugar de Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.
            La sencilla construcción posee dos cuerpos: uno anterior a los pies, constituido por el pórtico cubierto o atrio exterior y un primer cuerpo de ermita o atrio interior, en cuya parte media superior luce una espadaña de obra, con cruz y campanil; y otro posterior a la cabecera, éste más bajo de cubierta, evidenciando una construcción en dos tramos y distintos momentos, probablemente. El interior de la ermita es también muy sencillo y agradable, con un poyo a la izquierda del primer tramo, y tres peldaños para ascender al cuerpo de cabecera, ambos separados por un grueso arco toral. Como al exterior, por dentro luce una pulcra encaladura, contrastando con el oscuro suelo de baldosas, reflejo de una reciente restauración, pues, originariamente, el piso era de tierra apisonada y lajas de piedra. La estructura de la cubierta de ambos cuerpos es de madera vista, basada en el sistema mudéjar aragonés tipo "par-hilera" con tabicas, de forma que las alfardas apoyan por una parte en el estribo de las paredes laterales, mientras que por la superior lo hacen en la hiera, gruesa viga lomera en dos tramos, soportada por el arco central. La cubierta del pórtico o atrio exterior se basa en el mismo sistema, con la particularidad de verter a tres aguas, para lo que recurre a la disposición en "lima-bordón" en las confluencias del faldón frontal con los laterales. El alero luce unos sencillos canecillos y las columnas apoyan en gruesas zapatas labradas, todo lo cual armoniza el conjunto de la armadura.

Vista de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salina (Teruel), con detalle del pórtico cubierto y la espadaña con campanil (2013).
Detalle de la armadura de la techumbre del pórtico o atrio exterior de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), basado en el sistema "lima-bordón", típico de las cubiertas mudéjares aragonesas a tres aguas (2013).


Vista de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salina (Teruel), con detalle del pórtico cubierto y la espadaña con campanil, correspondiente el primer cuerpo de la edificación (2013).

Vista de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salina (Teruel), con detalle del pórtico cubierto y la espadaña con campanil, correspondiente el primer cuerpo de la edificación (2013).

Vista posterior de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salina (Teruel), con detalle del segundo cuerpo de la edificación, correspondiente a la cabecera (2013).
            En el interior, de las paredes laterales del cuerpo de cabecera lucen multitud de exvotos, velas ornadas de cintas, procedentes de los bautismos, sonajeros y “patucos” de lana, junto a diversos órganos y miembros humanos vaciados en cera, así como pequeños muñequitos del mismo material con notas de ofrecimiento.[5] En medio del presbiterio hay un altar exento, y otro de obra adosado al fondo, sobre el que destaca una pequeña imagen en escayola coloreada, representando a la titular -santa Quiteria-: grandes ojos negros, ataviada con vestiduras de corte romano, cinturón y túnica roja, tocada con un pañuelo y corona de santidad. En la mano derecha porta la palma del martirio, mientras que con la izquierda sujeta una fina cadenita, con la que ata un perro que hay sentado a los pies.
            Detrás de la imagen, sobre el altar, hay un gran cuadro con marco dorado, en cuya tela se representan al óleo escenas de la fiesta, según la clásica estructuración del conjunto de figuras: terrenal (abajo) y espiritual (arriba). En la parte inferior izquierda del lienzo puede observarse a los peregrinos de Puebla de San Miguel en la pinada: hombres ataviados con capas y prendas oscuras y mujeres con pañuelo, portando velones y estandartes. El monaguillo de sotana roja y albo roquete de encajes, junto al sacerdote, revestido de capa pluvial, oro y plata, y la dorada cruz procesional presidiendo la peregrinación. En un plano superior (espiritual), envuelto en una nube, se representa la imagen alada del arcángel san Miguel, espada en ristre, destripando al maligno, también con alas de plumón, junto a una sonriente figura de santa Quiteria con el perro. En el plano intermedio se representan dos figuras coronadas, a modo de donantes, y en la parte superior y central, la Santísima Trinidad -Padre, Hijo y Espíritu Santo, en forma de paloma-, rodeada de cabezas de angelotes (querubines).

Detalle de la armadura de la cubierta, basada en el sistema "par-hilera" con tabicas, típica de las construcciones mudéjares que vierten a dos aguas, en el atrio interior la ermita de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca (Teruel), 2013.

Vista interior del cuerpo de cabecera de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle del grueso arco toral que separa ambos cuerpos de la edificación (2013).

Vista interior de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle de la imagen de la titular sobre sus andas, altar exento, exvotos y altar adosado al fondo, con un cuadro al óleo a modo de retablo (2013)

Vista interior de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle de la imagen sobre sus andas, dispuesta para la procesión (2013).

                Con motivo de la fiesta, era costumbre que los postes del soportal se forraran con ramas frescas de sabina albar y rastrera (Juniperus sabina L), adorno natural muy abundante en la zona. Al llegar los romeros se acercan de inmediato a la ermita, que se halla limpia y reluciente, para venerar a la santa y saludar a los amigos y vecinos que encuentran. Y después de la misa, se saca la pequeña imagen de la virgen, colocándola bajo el pórtico, para veneración de los fieles peregrinos y curiosos. Allí se cantan los Gozos de santa Qutieria[6] en honor de la patrona, cuyo estribillo reza:

Pues con Dios sois valedora/ y abogada universal.
Defiéndenos de la rabia/ y del pecado mortal.

Desde la barbacana del ermitorio pueden verse las hoyas del vallejo que dieron nombre al caserío. Antaño frondosas y productivas; ahora perdidas y abandonadas. En la margen izquierda del barranco yacen los restos de una secular carrasca (Quercus ilex L), fabuloso espécimen de porte monumental que sin duda colaboró a apellidar la localidad. Frente al árbol se hallan los restos de una pequeña construcción, correspondiente al lavadero comunal. Y más abajo, sobre un somero altozano arcilloso, el pequeño cementerio local, con sus tapias encaladas. Antes de la construcción del camposanto, cuando moría algún vecino en la Hoya había que llevar el cadáver al de Arcos o Losilla, a lomos de caballería...

Vista interior de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle del cuadro al óleo que, a modo de retablo, hay sobre el altar (2013).

Vista interior de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle de los exvotos, prueba de la ferviente devoción de los fieles (2013).

Vista interior de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle del cuadro al óleo que, a modo de retablo, hay sobre el altar, imagen de la titular y exvotos (2013).

Vista interior de la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle de la armadura de la techumbre del cuerpo de cabecera, basado en el sistema mudéjar tipo "par-hilera" con tabicas y viga cumbrera, típico de los tejados mudéjares que vierten a dos aguas (2013).

            Notas a la romería del año actual (2013).
            Decía que Hoya de la Carrasca se halla en la parte baja de una ladera, entre tierras de labranza, por donde desciende la carretera que viene de Puebla de San Miguel. Dada la pendiente, la vía tiene dar una amplia revuelta por el norte para descender hasta el caserío, donde se suaviza el desnivel. Desde la parte alta de la vertiente observamos que los edificios de la Hoya se hallan en torno a una calle principal y única, constituyendo un buen ejemplo de pueblo-calle, pues, como se dice arriba, la población se desarrolló en torno del Camino Real, que en este punto tenía una aduana, tabla o “cadena” donde pagar por las mercancías al cruzar la frontera entre reinos.
Entre el caserío de Hoya de la Carrasca y la ermita de santa Quiteria discurre la carreterita que comunica Mas del Olmo y Losilla, vía Puebla de San Miguel -CV-363-. Cruzando la vía nace un camino que lleva a la ermita, la cual se halla al borde de unos cantiles, en cuyo fondo se hallan las antiguas hoyas de cultivo y el lavadero comunal. El camino pasa junto a la ermita, lado del evangelio, y se dirige hacia la fuente y el cementerio, rodeando por su base un cerrito arcilloso. Es de suponer que antes de la construcción de la carretera el antiguo Camino Real pasaba por este lugar, junto al ermitorio... Por encima de la ermita, esto es, a la mano izquierda del camino hay una amplia explanada, con algunas eras y pajares hacia levante.
En la presente romería hemos encontrado algunos cambios, respecto de las anteriores... Lo más llamativo es que el camino desde la carretera hasta la ermita está cementado, cuando antes era de tierra. A la mano derecha, para protegerlo del desnivel del barranco que baja a las hoyas, han levantado un pretil de piedra y plantado árboles de sombra. En un punto de este camino cementado hay una bajada que conduce al edificio de las antiguas escuelas, hoy local social del Lugar. Desde este punto del camino, el pretil puede observarse a ambas manos de la calzada.

 Vista parcial de Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle de la primera casa del Lugar, en cuya fachada puede leerse el nombre de la aldea (2013).

Vista parcial de Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle de la primera casa del Lugar, en cuya fachada puede leerse el nombre de la aldea (2013).

Vista parcial de Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle del acceso al Lugar y tenderete con turrones y chucherías (2013).
Detalle de asistentes a la romería de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.
 
Detalle de la calle principal y única de Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), por donde discurría el antiguo Camino Real (2013).

Cuando arribamos al Lugar ya hay gente en la ermita, unos entran y otros salen... Las columnas que aguantan el soportal aparecen perfectamente encaladas, como el resto del ermitorio, sin los adornos vegetales que hemos visto en otras ocasiones. Al entrar observamos que la imagen de santa Quiteria se halla en el centro de la parte alta de la ermita, dispuesta sobre sus andas y engalanada de flores: de los muros laterales cuelgan multitud de exvotos de cera, y detrás, en el muro de cabecera, un gran cuadro al óleo a modo de retablo. Los devotos encienden velas en homenaje a la santa...
Desde el atrio exterior, bajo el soportal, puede observarse una estupenda vista del caserío de Hoya de la Carrasca, que se halla al pie de la ladera por la que discurre la carretera que viene de Puebla de San Miguel. En un momento determinado, los porteadores cogen las andas con la imagen de santa Quiteria, la sacan del ermitorio y se dirigen en procesión al encuentro de los pueblanos, que ya bajan por la carretera con la cruz y los estandartes. La procesión la preside un crucífero y las andas la llevan cuatro mujeres... A unos cientos de metros del caserío la procesión se detiene, es el emotivo momento del encuentro entre ambas comunidades: previas las reverencias y cortesías de acatamiento, la procesión se unifica y baja de nuevo en comitiva hasta Hoya de la Carrasca, entra en el caserío y sube hasta las últimas casas del Lugar. Antiguamente, el encuentro tenía lugar en la parte alta del Camino Real, pues la carretera no existía: allí el cura de la Puebla besaba el crucifijo que le ofrecían los de la Hoya... Al llegar a las últimas casas, la procesión invierte la marcha y baja de nuevo hasta la carretera, la cruza y se dirige hasta el ermitorio por el nuevo camino cementado.

Detalle de la procesión con la imagen de santa Quiteria sobre sus andas, que acude a recibir a los pueblanos en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.

Detalle de la procesión con la imagen de santa Quiteria sobre sus andas, que acude a recibir a los pueblanos en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.
 
Llegados a la ermita, la imagen de santa Quiteria, siempre sobre sus andas, se coloca bajo el soportal del atrio, lado de la epístola, mirando hacia la aldea: queda así dispuesta para la celebración eucarística. Se trata de una misa de campaña al aire libre, pues el sacerdote celebra sobre un altar improvisado en el centro del porche, mientras los fieles y romeros se colocan a ambos lados de la ermita, junto a los pretiles del camino. El cura viste de rojo, el color de la sangre: así lo manda la liturgia, pues se conmemora a una santa, virgen y mártir... Tras la misa, los lugareños ofrecen un aperitivo a los asistentes, basado en pastas, bebidas y refrescos... La gente se saluda, habla, comenta las incidencias del día. Podemos imaginar cómo sería antaño, cuando las comunicaciones eran mucho más difíciles e infrecuentes, y los romeros se veían de año en año.

Detalle de la procesión con la imagen de santa Quiteria sobre sus andas, tras recibir a los pueblanos en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.

Detalle de la procesión con la imagen de santa Quiteria sobre sus andas, tras recibir a los pueblanos en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.

Detalle de la procesión con la imagen de santa Quiteria sobre sus andas, tras recibir a los pueblanos en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.

Terminado el ágape, los asistentes se dirigen en sus vehículos a recoger los panes de la caridad, que se reparten en el collado Calderón. Para ello hay que desandar el camino hacia la Puebla de San Miguel y tomar una pista de tierra que nace a la mano derecha de la carretera, frente al mojón que separa los términos de la Puebla por Valencia y Arcos de las Salinas por Teruel: desde el mojón hasta el collado Calderón hay unos minutos de coche. Se trata de una amplia explanada rodeada de pinares: algunos de los pinos son verdaderamente monumentales, y las vistas magníficas... Enseguida se forma una gran hilera de asistentes, dispuestos a recoger el “mollete” de pan que reparten los "caridaderos" de Puebla de San Miguel.

Detalle de la procesión con la imagen de santa Quiteria sobre sus andas, tras recibir a los pueblanos en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.
 
Detalle de la procesión con la imagen de santa Quiteria sobre sus andas, tras recibir a los pueblanos en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.
Detalle de la procesión con la imagen de santa Quiteria sobre sus andas, de regreso a la ermita para la celebración eucarística en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.
Detalle de la celebración eucarística en la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.
Detalle de los asistentes a la romería, durante la celebración eucarística en la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.

Detalle de los asistentes a la romería, durante la celebración eucarística en la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.

Detalle de los asistentes a la romería, durante el refresco al que invitan los lugareños, tras la celebración eucarística en la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.

El día es francamente desapacible, sopla un viento helado, las nubes grisáceas y amenazadoras corren por el cielo que se anubla y despeja por momentos, empiezan a caer algunas gotas de lluvia, mezcladas con copos de nieve... La fila de asistentes alcanza una buena longitud, con varios cientos de romeros que esperan con paciencia la llegada de los "molletes" de la caridad: antaño acudían de casi todos los pueblos del entorno, para recoger el pan: familias enteras con varios hijos, caminando varias horas o con un burro... ¡Cuantos más hijos traían más panes se llevaban, pues en épocas de miseria un pan no era cosa de despreciar!
Por fin llegan los panes, los trae uno de los panaderos de Ademuz: en otra época los amasaban y horneaban los propios "caridaderos" pueblanos, que son todos los vecinos de la Puebla que sufragan el pan que se reparte; pero ahora se encargan al horno: Este año se han encargado ochocientos panes..., pero siempre sobran. Los panes sobrantes se reparten entre los que los han pagado. Este año había 56 "caridaderos", el número de miembros ronda seimpre en torno a esa cifra, pues sólo suelen causar baja por fallecimiento. Para ser "caridadero" no hay más que apuntarse en una lista, lo tradicional es que cuando alguien se casa se apunte como nuevo "caridadero"... -me comentaba la alcaldesa, doña Eva María Azcutia Marqués-.[7] Los “molletes” vienen dispuestos en grandes cestos o cajas, que el cura bendice delante de todos, rociando el agua bendita con unas ramas de romero a modo de hisopo. Tras el reparto, los asistentes se dispersan, pues el día no acompaña para comer y bailar en el collado como en otras ocasiones... Regresamos a Puebla de San Miguel, pero antes nos detenemos en la fuente de Don Guillén para comer... Entre los pueblanos, sin embargo, es costumbre en ese día invitar a familiares y amigos de otros pueblos a su casa, para celebrar a santa Quiteria y solicitar su protección:

Pues de la Puebla abogada/ sois sin duda universal.
Defiéndenos de la rabia/ y del pecado mortal.

Carretera de Puebla de San Miguel a Losilla de Aras -CV-363-, con detalle de la pista que lleva al collado Calderón, donde tiene lugar la entrega de los "molletes" de santa Quiteria (2013).

            Palabras finales, a modo de epílogo.
La romería de santa Quiteria es una celebración anual, que tiene lugar el domingo más próximo al 22 de mayo, onomástica de la bienaventurada. Se trata de una romería penitencial, pues hay un desplazamiento de peregrinos, desde Puebla de San Miguel hasta Hoya de la Carrasca, Lugar de Arcos de las Salinas donde se halla la ermita.
El origen de la romería es desconocido –los gozos dicen de cuatrocientos años, una cifra probablemente simbólica, aludiendo a su multisecularidad-, pero contiene todos los elementos de una conmemoración mixta (penitencial y de acción de gracias), como suelen ser las celebradas en primavera y otoño. El comienzo de esta tradición puede hallarse en un momento de crisis social, como pudo ser una epidemia, para cuya desaparición se solicitó la intercesión divina. Aquella peste se detuvo y los beneficiarios decidieron agradecerlo mediante una peregrinación, en cuyo transcurso se llevaría a cabo el cumplimiento de una promesa, cual sería la donación de una caridad.

Los panes o “molletes” de la caridad pueden verse también en la celebración de santa Bárbara en Mas del Olmo (Ademuz) -ésta tiene lugar el 4 de diciembre-: allí hay también una celebración religiosa, una procesión a modo de romería por las calles de la aldea, y el reparto de una caridad, basada en unos panes, que también se bendicen. Aliviar la necesidad de los pobres, tan abundantes en otra época, era una buena forma de dar gracias a Dios y alcanzar indulgencia... Por lo demás, el fenómeno socio-religioso contiene otros elementos mundanos, como la confraternización entres las gentes de dos localidades distintas –en este caso Puebla de San Miguel por Valencia y Hoya de la Carrasca por Arcos de las Salinas, en Teruel-: ello se produce también en la vertiente occidental del Rincón de Ademuz -entre los vecinos de Vallanca por Valencia y Algarra por Cuenca-, que confluyen en la ermita de Santerón.[8]

Detalle de la cola que se forma en el collado Calderón, término de Puebla de San Miguel (Valencia), para recoger los "molletes" de la caridad de santa Quiteria (2013).
 
Detalle de la bendición de los "molletes" de la caridad de santa Quiteria en el collado Calderón, término de Puebla de San Miguel (Valencia), 2013.


Detalle de la bendición de los "molletes" de la caridad de santa Quiteria en el collado Calderón, término de Puebla de San Miguel (Valencia), 2013.

Uno de los momentos más sugestivos de la romería está en la recogida del pan, en que varios cientos de personas, con independencia de la climatología, de sus ideas y creencias se reúnen en la elevada planicie de un altozano, formando una larga cola para esperar su caridad: la limosna no es más que un “mollete” de pan bendecido cuyo valor material es de unos pocos céntimos de euro, pero que contiene un elevado valor simbólico para los asistentes. Justamente, la legión de pobres de todos los lugares del entorno que en otro tiempo se reunía en el collado Calderón para recoger su dádiva, evoca la continuidad de una manifestación “popularista” en su sentido más llano, que entronca con la idiosincrasia y forma de ser de las gentes de estos pueblos. 

Detalle del reparto de los "molletes" de la caridad de santa Quiteria en el collado Calderón, término de Puebla de San Miguel (Valencia), 2013.

Detalle del reparto de los "molletes" de la caridad de santa Quiteria en el collado Calderón, término de Puebla de San Miguel (Valencia), 2013.

En suma: la romería de santa Quiteria constituye uno de los fenómenos socio-religiosos y por ende antropológicos más sorprendentes de la comarca, basada en una marcha, una celebración religiosa y el reparto de una caridad: fundada ésta en unos dorados “molletes” de pan de estrella. La romería supone también una fiesta mundana en plena naturaleza, en la que los pobladores de estos términos se relacionaban con naturalidad, franca alegría y hermanamiento en honor y loa de santa Quiteria, protectora contra la rabia y el pecado mortal. Vale.

 
 

[1] De autor anónimo: Los vecinos de Puebla de San Miguel celebran la fiesta de santa Quiteria, en: Crónica, Ababol 23 (2000) 37-38.
[2] SÁNCHEZ GARZÓN, A., Los santerones de Vallanca, en: Desde el Rincón de Ademuz, Valencia, 2000, pp. 232-236.
[3] GISPERT MACIÁN (1984), pp. 39-46.
[4] LLUCH GARÍN, Luis B., Ermitas y paisajes de Valencia, Valencia, 1980, tomo I, pp. 514-520.
[5] Exvoto (Del latín, ex voto, por voto). Los exvotos son dones y ofrendas (objetos militares y de vestuario, mortajas, figuras de cera, cabellos, trenzas, cartas, cuadros…) realizadas por los fieles a un santo, virgen o mártir, como recuerdo de un beneficio recibido o buscando su intercesión ante la Divinidad para conseguirlo, y que fueron muy comunes en muchas iglesias y ermitas de la zona. Dicha tradición tiene su origen en el mundo pagano –celta, ibero y romano-, cuyo influjo traspasó las fronteras culturales, temporales y religiosas, llegando hasta nuestros tiempos. Los hubo en la ermita de San Roque (Torrebaja) y todavía pueden verse en la parroquial de San Antonio en Negrón (Vallanca); asimismo, en el monasterio de Tejeda (Garaballa) y en la iglesia de Santa Elena de Pedro Izquierdo, aldea de Moya (Cuenca).
[6] Como todas las composiciones de este tipo, los “Gozos de santa Quiteria” están formados por un conjunto de versos, donde se cantan las virtudes, milagros y excelencias de la santa. En nuestro caso se trata de octosílabos, reuniendo ocho estrofas de seis versos cada una, donde rima el primero con el cuarto y quinto, y el segundo con el tercero (abbaac); los versos sextos de las ocho estrofas riman entre sí,  siendo los que introducen el estribillo que cantan los romeros y que consta sólo de dos versos: defiéndenos de la rabia/y del pecado mortal. Resulta significativa la comparación que se establece entre la rabia y el pecado mortal, así como entre el perro que la santa porta encadenado y el maligno (Luzbel), “y con esto no puede él/ tentar a ningún cristiano”. Asimismo, destacan la vinculación entre Puebla de San Miguel y Hoya de la Carrasca con santa Quiteria, y la protección cuatricentenaria que el territorio pretende haber obtenido de la santa, “Pues de la Puebla abogada/ sois sin duda universal”.
[7] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Doña Eva María Azcutia Marqués,alcaldesa de Puebla de San Miguel (Valencia), del domingo 20 de enero de 2013.
[8] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. La travesía del Santerón: en el XLII Septenario (2012), del jueves 11 de octubre de 2012.

A HOYA DE LA CARRASCA, POR SANTA QUITERIA (I).

 A propósito de la celebración anual de la romería de
Puebla de San Miguel,
que tiene lugar el domingo más próximo al 22 de mayo.


“La Puebla por tal razón/ a vuestra imagen preciosa/
dirige muy obsequiosa/ su devota procesión...”.
De los Gozos de Santa Quiteria.



            Palabras previas, a modo de introducción.
            Hoya de la Carrasca es un pequeño lugar o aldea de Arcos de las Salinas,[1] donde se halla la ermita de santa Quiteria: llegado el domingo más próximo al 22 de mayo, allí acuden en romería los vecinos de distintos pueblos de la comarca de Gúdar-Javalambre (Teruel) y del Rincón de Ademuz (Valencia), pero los que de ninguna manera pueden faltar son los de Puebla de San Miguel… No pueden ni quieren faltar, ya que, según la tradición, si lo hicieran perderían sus derechos sobre la ermita: y este edificio es el único bien inmueble que los pueblanos poseen fuera de su municipio. Así viene siendo de generaciones, y mientras quede un pueblano la costumbre romera no se perderá, en tanto constituye parte de su peculiaridad. A los de la Puebla de San Miguel les ocurre con santa Quiteria lo que a los vallanqueros con la Virgen de Santerón: cada cual puede ser como quiera, y creer lo que Dios le de a entender; pero no será buen pueblano si no estima ni respeta la devoción a santa Quiteria, "valedora contra la rabia y abogada universal" -al decir de los Gozos que se le cantan-.
            La celebración de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca posee una doble manifestación: de una parte la romería y celebración eucarística en la ermita, a la que sigue la invitación a un refresco por parte de los lugareños; y de otra, la entrega de la caridad, ésta bajo la forma de un “mollete” de pan que los "caridaderos" de Puebla de San Miguel entregan a los asistentes en el collado Calderón. Una tradición "caridadera" similar puede verse en la vecina localidad de Mas del Olmo (Ademuz), por santa Bárbara.[2] En cuanto al momento estacional, la festividad tiene lugar en primavera (mayo), ello nos permite enmarcar la celebración entre las romerías penitenciales (rogativas), por el contrario de las de acción de gracias, que suelen tener lugar en otoño e invierno; sin embargo, la celebración quiteriana posee una significación mixta.
            La presente entrada es una crónica y un testimonio, además de la revisión y ampliación de un artículo previo, siendo su objetivo dar a conocer la romería de santa Quiteria, virgen y santa cristiana del siglo II, bajo cuyo título se halla la ermita de Hoya de la Carrasca.[3] La cartografía y toponimia quiteriana es relativamente abundante en el conjunto del territorio español: en nuestro entorno más próximo se la celebra también en Cascante del Río (Teruel), Fuentelespino de Moya (Cuenca) y en Calles (Valencia).

puebla-san-miguel-valencia
Puebla de San Miguel (Valencia), vista desde la carretera de Losilla de Aras (Valencia), 2013.

            Santa Quiteria, entre la tradición y la leyenda.
            Santa Quiteria es una santa cristiana del siglo II, que murió virgen y mártir, cuya vida permanece entre la tradición y la leyenda, como tantas otras bienaventuradas de esa época. Su nombre aparece en los santorales antiguos, como el martirologio de san Jerónimo -Martirologio Hieronymianum-, sin más fundamento que estimular la devoción cristiana. Su nombre –Quiteria- procede del griego Kythere o Kuteria, y significa “la roja”, en atención, quizá, a la sangre de su martirio, pues murió degollada:
  • <La leyenda habla de Quiteria como una de las nueve hijas que de un solo parto tuvo Calsia, la esposa del entonces gobernador romano en Gallaecia (extremo noroccidental de la península Ibérica, que incluía la actual Galicia), Lucio Castelio Severo. Repudiadas por su familia nada más nacer, Quiteria y sus hermanas (Librada, Marina, Victoria, Germana, Eufemia, Marciana, Genibera y Basilia), fueron adoptadas en secreto por cristianos del lugar y educadas según su fe. Perseguidas y amenazadas, las jóvenes se vieron obligadas a huir a diferentes lugares, siendo finalmente todas ellas martirizadas.// Quiteria viviría primero retirada en los montes gallegos, para luego recorrer gran parte de Hispania y llegar incluso al sur de la Galia, volviendo a Hispania, hasta la ciudad de Marjaliza (en la actual provincia de Toledo), donde encontraría la muerte siendo apenas una niña>.[4]
            La misma hagiografía, dice:
  • <Tradicionalmente se le han atribuido milagros de sanación relacionados con el mal de la rabia, creencia que la leyenda atribuye al hecho de que los perros siempre se calmaran en presencia de Quiteria. Parte de sus reliquias se veneran en Marjaliza (Toledo), Burlada y Tudela (Navarra) y Lanuza (Huesca)>.[5]


            Pero existen otras versiones acerca de la vida y muerte de esta santa.
Según la leyenda, Quiteria fue la octava hija de unos malvados reyes occitanos. Estando su madre embarazada, golpeó a una mendiga -también gestante- que le solicitaba ayuda. Para evitar la maldición que la indigente le lanzó, se dice que mandó arrojar a sus propias hijas al río. Al tiempo, el padre encontró a Quiteria, pretendiendo casarla contra su voluntad. Para evitar el matrimonio –se había bautizado en secreto y hecho voto de castidad-, huyó al bosque. Su padre la buscó durante años, hasta que la encontró gracias a sus perros de presa, pues era gran amante de la caza. Era tanta la furia del padre que azuzó a las bestias contra su propia hija, matándola, y devorando también al padre.[6]

Santa Quiteria ha sido invocada durante siglos como protectora contra la rabia, enfermedad de gran arraigo en las comunidades agrícolas y ganaderas, donde es frecuente el contacto con animales susceptibles de padecerla. La rabia (del latín, rabies), es una enfermedad vírica específica, propia de ciertos mamíferos –perros, lobos, zorros, gatos…-, transmisible al hombre y a otros animales por mordedura. Tras un período de incubación variable (1-6 meses), aparece la enfermedad, que se manifiesta por un trastorno de la sensibilidad y el movimiento.[7]


Imagen de santa Quiteria en la ermita de su nombre en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), 2013.
 
Iconográficamente, se la representa de forma variada, como una doncella romana, ataviada con túnica, manto rojo y aureola de santidad. En una mano suele llevar una palma, símbolo del martirio, y en la otra un libro de salmos, o una cadena con un perro atado. Sin embargo, en otras representaciones pictóricas puede vérsela portando un cuchillo, distinta forma de signo martirial, ya que otras nuevas hagiográficas refieren que fue decapitada y arrojado su cuerpo a un río, de donde emergió con la cabeza en una mano, que es otra forma de figurarla. Sin embargo, todas las manifestaciones gráficas y escultóricas, la asocian con los perros, en razón de su patronazgo sobre la rabia y los animales rabiosos: para curarles, se les administraba pan untado con aceite de la lámpara que ardía ante la imagen de la santa. Obviamente, semejante tratamiento implica una concepción mágico-religiosa de la enfermedad, lo que conduce a una interpretación pretérita (atávica) de la medicina –que no deja de tener su sentido en ese contexto-: si la enfermedad era una manifestación divina, con medios espirituales había que curarla. De la misma forma, para la mentalidad medieval, la rabia poseía suficientes elementos reveladores como para pensar en la necesidad de una intercesión celestial: agitación, delirios y alucinaciones, espuma por la boca, parálisis de los miembros

Hoya de la Carrasca, lugar de Arcos de las Salinas.
Hoya de la Carrasca, lugar de Arcos de las Salinas, se halla íntimamente unida a Puebla de San Miguel, y por ende al Rincón de Ademuz. El nexo de unión actual se halla en la devoción conjunta a santa Quiteria... Sin embargo, su vinculación viene de lejos. A la hora de estudiar la delimitación foral del “País Valencià” –entre 1240 y 1261-, el historiador Enric Guinot Rodríguez dice que el común de los especialistas en historia foral valenciana está conforme en que la versión catalana de los Fueros es de comienzos de abril 1261: en esta fecha hubo una modificación de los textos, se tradujeron y fue cuando Jaime I los juró por vez primera. Según el historiador:
  • <[...] la nova redacció en catalá dels límits del regne va incloure una modificació dels seus límits per la banda de Terol, generant un conflicte legal que calgué solventar en el tribunals reials al llarg de tota la década de 1260; el rey Jaume I, en fer o aprobar la traducció del Furs valencians en la primavera del 1261, hi inclogué una modificació del territori del regne amb l`annexió del termes d`Ademús i Castellfabib, i a més, ratifià la inclusió en ell de tots o part del termes de Mosquerola, Linares, Puertomingalvo, Ruviols, Nogueruelas, Loba, Alventosa, Mançanera, Torrijas, Abejuela i Arcos de les Salines, que són els termes municipals turolencs actuals compresos en la delimitasió de les fites descrita en la traducció del Furs de 1261>.[8]


Mapa del Reino de Valencia, según los Fueros del texto catalán (1261-1270), en el que puede observarse la continuidad territorial de Ademuz y Castielfabib con el resto del Reino, a través de Arcos de las Salinas [Tomado de GUINOT RODRÍGUEZ (1995), p. 44].

Al decir del investigador, la frontera entre Valencia y Aragón en la zona limítrofe con la Comunidad de Aldeas de Teruel quedaba poco clara, en relación con los límites históricos de la Comunidad de Aldeas turolenses dados por Alfonso II el Casto –en 1177-:
  • <Cal tenir en compte, però, que aquesta franja de terra pertanyent a Terol segons els seus furs i privilegis antics, veïna en el seu moment de la València islámica, havia romàs prácticamente despoblada durant les darreries del segle XII i bona part del segle XIII; inicialment va ser emprada com a zona de guerra i saqueig per per l`esmentat consell, però és clar que va restar closa i perdudes aqueixes possibilitats a partir de la creaciò del regne cristià de València; tanmateix, subratllem el fet que des del 1240 [...] la frontera entre Aragó i València havia restat fixada sense dubtes per aquestes contrades en el llit del riu Alventosa>[9]

Y continúa diciendo:
  • <Simultàniament, la delimitació del regne en el text en cátala dels Furs [...], dóna una clara continuïtat al seu territori i no evidencia un tall entre el territori situat vora del riu d`Alventosa i el Racó d`Ademús sinó que pot parlar-se clarament d`un espai continu entre els termes d`Arcos i el d`Ademús; el que no havia estat aclarir fins ara és que aqueixa delimitació va durar pocs anys, no arriba a les acaballes del regnat de Jaume I, ja que entre la seu ratificació del 1261 i finals d`aqueixa década el consell de Terol va pledejar repetidament amb diversos membres de la noblesa i el mateix rey pequè li fossen reconoguts els termes assignats en 1177 [otorgats por Alfons el Casto] així com la seua sobirania sobre ells, la qual cosa va aconseguir totalment,...>[10]

En esa misma década –años sesenta del siglo XIII- se produjo un hecho que habría de condicionar la situación del Rincón de Ademuz en el contexto geopolítico del Reino de Valencia, cual fue la cesión por Jaime I de la villa de Arcos de las Salinas al concejo de Teruel, para que formara parte de su Comunidad de Aldeas -hecho que tuvo el 17 de junio de 1269-:
  • <[...] damus et concedimus vobis probis hominibus et universitati concilii Turolii in perpetuum villa de Archos cum terminis suis pro aldea Turolii, cum omnibus suis iuribus que nos ibidem habemus exceptis salinis nostris eiusdem ville et sale ipsarum et partem quam percipimus in decima eiusdem ville…>[11]

La consecuencia es clara, a partir de esa fecha el futuro Rincón de Ademuz quedó geográficamente separado del Reino valenciano, ya que al pasar Arcos de las Salinas a la Comunidad de Aldeas de Teruel truncó la continuidad del territorio de Ademuz y Castielfabib con Valencia, pues hasta entonces era un totum continuum hasta la capital.


Mapa del Reino de Valencia, después de los pleitos con el Consejo de Teruel (1270-1281), en el que puede observarse como al pasar Arcos de las Salinas a la Comunidad de Aldeas de Teruel se rompe la continuidad territorial de Ademuz y Castielfabib con el resto del Reino [Tomado de GUINOT RODRÍGUEZ (1995), p. 92].
La primera vez que estuve en Hoya de la Carrasca (2007), un vecino del lugar me dijo que por el centro del caserío pasaba un antiguo camino de tránsito entre reinos –se refería al Camino Real que comunicaba Aragón con Valencia-, y que según tradición allí hubo una “cadena” o aduana donde se pagaban impuestos por el paso de mercancías. Tiempo después encontré la justificación historiográfica de aquella tradición, pues consta documentalmente que en cierto momento histórico las villas de Ademuz y Castielfabib, recurrieron a las Cortes de Monzón, para que se suprimieran aquellas tablas de Hoya de la Carrasca, que perjudicaban su comercio, aunque sin éxito. Justificadamente, resultaría comprensible que existiera una estrecha vinculación entre la fundación del caserío, el paso real y la aduana, asimismo que con la erección de la ermita de santa Quiteria en el lugar. Aunque el caserío se explicaría por la simple razón de las zonas de cultivo, hoyas y manantiales: de esta forma Hoya de la Carrasca tuvo su momento de esplendor poblacional en tiempos de la II República (1931-36), cuando se construyó la escuela y el cementerio.
Respecto a la construcción de la ermita de santa Quiteria existe otra leyenda, conforme dicho santuario se hallaba antiguamente en Puebla de San Miguel –en las inmediaciones del nuevo cementerio pueblano, donde existen restos de una cimentación- y que los vecinos la trasladaron piedra a piedra hasta su actual emplazamiento... Con todos los respetos, semejante idea no parece muy razonable, pues carece de sentido desmontar un edificio para llevar sus piedras a otro lugar, donde dicho elemento existe en abundancia: y menos todavía a lomos de caballería, por malos caminos de herradura. El fundamento de esta fábula puede estar en que es probable que los pueblanos participaran de alguna forma en la erección de la ermita, lo que les conferiría el derecho sobre la misma, y a celebrar en ella su romería... Pero esto no es más que una conjetura.


Mapa del Rincón de Ademuz, con detalle de la carretera de Puebla de San Miguel a Losilla de Aras -CV-363-, vía Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel).


En busca de la ermita de santa Quiteria, en Hoya de la Carrasca.
Para ir a Hoya de la Carrasca desde el Rincón de Ademuz, lo mejor es partir de Ademuz... En todo caso, a la salida de Ademuz en dirección norte hay que cruzar el Turia por el puente del Sotillo y continuar por el camino rural que conduce a Mas del Olmo,[12] vía Val de la Sabina.[13] Arribados a Mas del Olmo, atravesaremos el puente que cruza la rambla y continuaremos por la carreterita -CV-363- que conduce a Losilla (Valencia), vía Puebla de San Miguel. Las distancias entre las poblaciones de la zona son relativamente cortas, aunque mentalmente ampliadas por el sinuoso trazado, que discurre por un firme en muchos tramos defectuoso y en pendiente. De Ademuz a Val de la Sabina hay 3,5 km. A Mas del Olmo y Sesga 12 km -para ir a Sesga hay que desviarse en Val de la Sabina-. Y hasta Puebla de San Miguel 17 km. El día de la romería –domingo, 19 de mayo de 2013- la plaza de San Miguel se hallaba muy concurrida, llena de gente y de vehículos que se preparaban para realizar la peregrinación de santa Quiteria: aunque el tiempo era desapacible y estaba parcialmente cubierto, encontramos muchos romeros por el camino, singularmente gente joven...
Dejamos Puebla de San Miguel y continuamos por la carretera de Losilla de Aras (Valencia), vía Hoya de la Carrasca, lugar de Arcos de las Salinas (Teruel). A nuestra derecha queda la hermosa ermita de la Inmaculada Concepción, que se halla al levante de la villa, por encima del viejo cementerio parroquial. Poco más adelante nace a nuestra izquierda el camino que conduce al Conjunto Monumental de Las Blancas, donde se hallan las centenarias sabinas, y a nuestra derecha el antiguo camino que viene de Puebla de San Miguel, que también lleva al nuevo Cementerio Municipal. Conviene detenerse un momento en este punto, pues desde aquí se observa una de las vistas más agraciadas de la Puebla, con el caserío en la hondonada, arracimado en torno de la parroquial...


Puebla de San Miguel (Valencia), desde la carretera de Losilla de Aras (2013).

Hasta bien sobrepasado el ecuador del siglo XX, Puebla de San Miguel se hallaba comunicada con Teruel y Valencia por rústicos caminos de herradura en buen estado (1849).[14] Sin embargo, la comunicación con el resto de las aldeas ademuceñas de la parte oriental de la comarca y con la propia villa de Ademuz, desde donde recibía el correo, era muy penosa, basada en trochas y caminos deficientes. Con razón, el escritor casasaltense afincado en Cataluña –Francisco Candel Tortajada (1925-2007)- durante su excursión por esta parte del Rincón de Ademuz (1964), dice de Puebla de San Miguel:
  • <Este es el pueblo más aislado de los que hemos visto hasta ahora. Procedente de Valencia les llega una especie de pista muy poco transitable -se refiere a la carretera de Losilla-, y los pueblos, por ese lado, les quedan distanciados. Para salir del pueblo hacia Ademuz tienen que andar cinco horas. Por la parte de Riodeva (Teruel), el trayecto es igual de largo y sólo encuentran pueblos incomunicados>.[15]

            A mediados de los años cincuenta del pasado siglo se inauguró la carretera de Losilla de Aras a Puebla de San Miguel, tramo de unos dieciocho kilómetros abierto entre densas pinadas. Dicha vía se labró merced al esfuerzo de la Diputación Provincial de Valencia, asistida por los servicios técnicos estatales, tiempo antes de que la localidad dispusiera de alumbrado eléctrico (1955).[16] Desde la construcción de aquella carretera, la calle del Sol de Puebla de San Miguel, más conocida como calle Larga, dejó de constituir el acceso principal del pueblo, en su comunicación con Losilla, Aras de Alpuente (ahora de los Olmos) y demás localidades de la zona aragonesa, privilegio que ahora ocupa la nueva vía asfaltada, capaz de permitir el paso de automóviles. El vecino Fermín Luz Yuste (Sesga, 1927), que trabajó de jornalero en esta carretera, recuerda:
  • <La carretera de Losilla, que pasa por Hoya de la Carrasca y llega hasta Puebla de San Miguel, la empezaron después de la guerra. En las curvas que hay antes de llegar a Losilla, estuve yo un mes trabajando. ¿Por qué época? Pues unos veinte años tendría (1947), antes de ir a la mili... Estuve trabajando con Juanito, otro muchacho de aquí, preparando el cemento para un muro de piedra que hacían unos canteros gallegos... Trabajábamos unas diez horas diarias, pero entonces nos hospedábamos en Losilla, en un caseto que había; allí dormíamos, nos guisábamos y eso... Entonces movieron la de la Hoya de la Carrasca para acá, hacia la Puebla, y me vine a ésta a trabajar; porque aunque tenías que andar cuatro horas todos los días –ida y vuelta- dormía en mi casa por las noches. No, no iba yo sólo; íbamos treinta o cuarenta mozos de la aldea. Entonces había población aquí y el trabajo requería mucho personal, porque no había máquinas como ahora. Los agujeros los hacíamos a mano, con las barrenas, hasta que se taladraba la piedra. Los cartuchos se ponían por la mañana y los explotaban al medio día. Los contaban hasta que estallaban todos: uno, dos, tres… Si alguno no detonaba había que tener cuidado...>.[17]

Por esta razón y hasta el momento en que se abrió la nueva carretera, la romería desde Puebla hasta Hoya de la Carrasca se realizaba exclusivamente caminando y a caballo de los animales de labor –burros, machos, mulas, yeguas y caballos…-, bien enjaezados para la ocasión, basándose en mantas de cuadros y galanas monturas.


Vista de la carretera CV-363 -de Puebla de San Miguel (Valencia) a Losilla de Aras (Valencia)-, en punto donde se halla el mojón entre comunidades: Rincón de Ademuz por Valencia y Gúdar-Javalambre por Aragón (2013)
            La marcha comenzaba temprano, lo cual no era problema para los lugareños, acostumbrados a levantarse al alba, pues, antaño, la misa en el ermitorio de santa Quiteria se celebraba puntualmente a primeras horas de la mañana. En grupos, según afinidades amistosas y familiares, casi todos los vecinos partían en alegre procesión, así lo recogen los tradicionales gozos:

Desde el niño hasta el mayor,/todos esperan el día
de acudir en romería,/ bien haga frío o calor,
a vuestra casa de amor/ guiados de cierta señal.

            Los gozos explican parcialmente la necesidad que tienen los pueblanos de realizar su peregrinación, pues la tradición quiere que la primera marcha se realizara para pedir a la santa protección contra cierta epidemia que afectó la zona, de la que cuentan no se contagió ninguno de los que fue, “mientras que muchos de los que se quedaron (en Puebla), fallecieron”.[18] Justificadamente, se trata de una romería penitencial anual (primavera), cuyo origen fue una rogativa, realizada en cierto momento de crisis social (epidemia); reflejo y expresión a su vez de la necesidad intrínseca del hombre (existente en todas las culturas y religiones) de relacionarse con el mundo sobrenatural.[19] Sin embargo, también tiene un componente de acción de gracias (propio de las romerías de otoño), bien manifiesto en la donación de una caridad bajo la forma de un “mollete” de pan, lo que constituye la ofrenda.


Carretera de Puebla de San Miguel (Valencia) a Losilla de Aras (Valencia) -CV-363-, con detalle del mojón de términos y entrada de la vía en la comarca aragonesa de Gúdar-Javalambre (Teruel), camino de Hoya de la Carrasca (2013).
                La carretera asciende por la ladera sinuosa y escarpada del monte, plagado de altos pinos, romeros, sabinas y aliagares, que a estas alturas de mayo lucen su punzante colorido en el agreste paisaje serrano. En dirección sureste, atravesamos la partida de Los Pucheros, zona de labradas entre pinares, a los pies del Cabezo Moro (1.245 m), que se yergue majestuoso a nuestra derecha. Lo que ha sido ascensión y luego bajada hasta el pedregoso barranco de Jorge, donde se halla la fuente de Don Guillén con su abrevadero y zona de acampada, se convierte ahora en una interminable subida por la ladera bordeada de pinos albares (Pinus sylvestris L). A la derecha de la pista quedan la Loma del Calvo (derecha) y Villuenga (izquierda). La ascensión culmina en el límite de provincias, lugar eminente del camino, bien señalizado por una hita de buen tamaño levantada en obra, que yace en alto, junto a un formidable árbol. A dicho punto habremos de volver los romeros después de la misa, pues frente al mojón nace la pista que conduce al collado Calderón, donde se hace la celebración mundana y el reparto del pan de santa Quiteria.

            Desde este punto el camino es de bajada, internándose la romería en el término de Arcos de las Salinas, localidad perteneciente a la recién nominada comarca turolense de Gúdar-Javalambre. Hemos recorrido ya más de la mitad del camino que separa Puebla de la Hoya –unos nueve kilómetros- y los romeros empiezan a acusar el cansancio de la marcha. Para los automóviles no hay distancias, pero el trayecto se alarga cuando se realiza caminando, como lo realizaban antaño: entonces entretenían la marcha conversando, con canciones y risas, rezos y silencios, según edad y circunstancia de los parroquianos. Para el peregrino actual, sin embargo, el camino es, además, un prolongado espectáculo, regalo para todos los sentidos, donde la naturaleza se muestra en toda su magnificencia.
De pronto, tras una amplia revuelta de la carretera, para nuestro asombro y deleite, se abre un panorama aún más espectacular: mar espeso de pinos y oleaje de sierras encrespadas perdiéndose en la lejanía… Desde lo alto del monte se distingue el minúsculo caserío de Hoya de la Carrasca, ubicado en la parte inferior de la ladera, perfectamente integrado en el entorno: rodeado de paradas abancaladas, donde el verde tierno de las cebadas de otros años ha dado paso al ocre de las tierras en barbecho. En contraste, se muestra el albo refulgente de la ermita de santa Quiteria, “enfundada en sutiles auras de serranía” –como la viera el incansable viajero y buen conocedor de estas sierras, Luis Gispert Macián (1984)-.[20] Al frente adivinamos la localidad de Losilla –donde comienza la carretera CV-363 que venimos siguiendo desde Mas del Olmo-. A nuestra izquierda (noreste) queda la villa de Arcos de las Salinas, cuya carretera continúa en dirección a Torrijas (Teruel), mientras que a nuestra derecha (suroeste) queda Aras de los Olmos (Valencia).


Vista general del caserío de Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle de la ermita de santa Quiteria al fondo (2013).

           Siguiendo las sinuosidades de la carretera descendemos por la ladera, hasta llegar al caserío. Durante todo el año Hoya de la Carrasca permanece solitaria y silenciosa, pero en día de santa Quiteria se muestra exultante en su sencillez. Según cuenta la tradición lugareña, el protocolo mandaba que los vecinos de Puebla se detuvieran en cierto punto del camino, poco más arriba de los primeros pajares, esperando la llegada de los de la Hoya, que acudían a recibirles con su cruz procesional. Allí se producía el encuentro entre las dos comunidades montañesas. El permiso para la entrada en la aldea se personificaba en el reverencial beso del cura de Puebla al crucifijo. Tras el ósculo, parabienes y cortesías, se fundían todos en fraternal comitiva hasta la ermita, donde se realizaba el oficio religioso: era habitual que los de Puebla pusieran el cura, toda vez que iban a su ermita.


Vista general del caserío de Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle de la ermita de santa Quiteria a la izquierda (2013).


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Vista parcial del caserío de Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle de las primeras casas al fondo (2013).
 
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Vista parcial del caserío de Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle de la entrada al caserio (2013).

 
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Detalle de la primaera casa de Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle del nombre escrito sobre la fachada jalbegada (2013).



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Camino cementado que conduce a la ermita de santa Quiteria en Hoya de la Carrasca-Arcos de las Salinas (Teruel), con detalle del edificio de la Escuela a la derecha (2013).

Procedemos hasta la aldea -apenas una decena de casas-, por cuyo centro discurre el antiguo camino Real del que decíamos arriba. Algunas fachadas han sido remozadas y muestran sus fachadas jalbegadas, pero la mayoría han sido pasto de la desidia y el abandono de sus dueños, razón por la que aparecen escombradas, dejando amplios espacios entre las que todavía se mantienen. La arquitectura de las viviendas muestra un estilo arquitectónico tradicional de sabor antiguo. El núcleo de la población se halla a la derecha de la carretera, donde unos chopos sombrean la fachada de una casa, en cuya delantera está escrito el nombre del lugar –HOYA DE LA CARRASCA- con grandes letras negras sobre fondo de cal. Mientras que la ermita queda a la izquierda, junto a otras moradas y pajares con sus eras abandonadas y llenas de hierbajos. La tradición vecinal dice de la existencia de una aduana en la localidad, señalizada por una cadena que interrumpía en este punto el paso por el histórico camino: especie de tabla donde se registraban todas las mercancías y se pagaban derechos, al pasar de un reino a otro (Tomás Laguia, 1965).


 
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[1] Arcos de lasSalinas. (2013, 9 de marzo). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 15:30, mayo 21, 2013.
[2] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. A Mas del Olmo (Ademuz), por Santa Bárbara, en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com.es/2011/12/mas-del-olmo-por-santa-barbara.html, del miércoles 7 de diciembre de 2011.
[3] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. La romería de santa Quiteria, en: Ababol 42 (2005) 4-12. ID. La romería de santa Quiteria, una marcha penitencial con dimensión mundana..., en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2007, vol. I, pp. 333-337.
[4] Quiteria. (2013, 21 de mayo). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 20:53, mayo 21, 2013.
[5] Ibídem.
[6] GÓMEZ, S., Santa Quiteria, en: Calendario de fiestas de la comunidad valenciana: Primavera, Valencia, 1999, p. 267.
[7] Diccionario Terminológico de Ciencias Médicas, Salvat Editores, S.A., undécima edición, Barcelona, 1974.
[8] GUINOT RODRÍGUEZ, Enric. Els límits del Regne. El procés de formació territorial del País Valencià medieval (1238-1500), Edicions Alfons el Magnánim, Institució Valenciana D`Estudis i Investigació, Generalidad Valenciana, Diputación Provincial de Valencia, Valencia, 1995, p. 43.
[9] Ibídem, p. 45.
[10] Ibídem.
[11] Archivo Histórico Provincial de Teruel, pergaminos del Archivo Municipal, Teruel, nº 27. Vid GARGALLO MOYA, A. El concejo de Teruel en la Edad Media, tesis doctoral inédita, Universidad de Zaragoza, 1988. GUINOT RODRÍGUEZ (1995), p. 89.
[12] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Iconografía funeraria en elcementerio de Mas del Olmo (Ademuz) [I y II], del miércoles 22 de febrero de 2012. ID. Las barracas de piedra de Masdel Olmo (Ademuz), paradigma de riqueza patrimonial local, del sábado 22 de febrero de 2012.
[14] MADOZ, P., Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico..., Madrid, 1849, tomo XIII, p. 239.
[15] CANDEL TORTAJADA, F., Viaje al Rincón de Ademuz, Barcelona, 1977, p. 106.
[16] BADÍA MARÍN, V., De Valencia al Rincón de Ademuz por Chelva, en: De los pueblos y para los pueblos, Las Provincias, viernes, 22 de abril de 1955, p. 5.
[17] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Fermín Luz Yuste, la persistencia de la memoria, en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2009, vol. III, p. 126.
[18] Nota de la Redacción: Trescientos vecinos de La Puebla de San Miguel honran a santa Quiteria, Las Provincias, 2003, mayo 16; Vid Sección Crónica, en: Ababol 34 (2003), 40.
[19] MONFERRER MONFORT, A., Romerías, peregrinaciones y rogativas, en: Calendario de fiestas de la comunidad valenciana: Primavera, Edita Fundación Bancaja, Valencia, 1999, pp. 155-171.
[20] GISPERT MACIÁN, Luis. Viaje a la Sierra de Javalambre, Ediciones Marí Montañana, Valencia, 1984, pp. 34-35.