martes, 28 de febrero de 2012

DON OCTAVIO GÓMEZ LUIS, ALCALDE DE TORREBAJA (VALENCIA).

Conversación con un regidor del valenciano Rincón de Ademuz.


 "Como cada cual, tengo mi propia forma de pensar y de sentir: 
soy católico, y en política me inclino muchísimo más
 por la ideología del partido socialista...",
Octavio Gómez Luis,
Alcalde de Torrebaja (Valencia).
 

Cuando le propuse al señor Alcalde –don Octavio Gómez Luis (Torrebaja, 1946)- una entrevista no me puso objeción, ofreciéndose para llevarla a cabo en cualquier momento: quedamos en su despacho del Ayuntamiento un sábado por la mañana, a eso del mediodía. Llegué puntual y él ya me estaba esperando, sentado a la mesa frente al ordenador...[1]

Don Octavio Gómez Luis, Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Torrebaja (Valencia), 2011.

Nos conocemos desde niños, pero apenas nos hemos tratado, pues, además de que pertenecemos a quintas distintas, ambos marchamos del pueblo siendo muy jóvenes, él para trabajar (a Inglaterra) y yo para estudiar (a Barcelona). Lo cierto, sin embargo, es que no sabemos casi nada uno del otro, aunque quizá él me conozca algo más, “ya que tengo todos tus libros” –me dice-. Los primeros momentos los empleamos en “romper el hielo”, hablando de cosas triviales...  


Vías de acceso y localidades principales del Rincón de Ademuz (Valencia) [Tomado de la "Guía de Recursos Comarcales" (1999)].



Torrebaja en el contexto comarcal del Rincón de Ademuz (2011).
MUNICIPIO
SUPERFICIE
POBLACIÓN
DENSIDAD
Ademuz
100,4
1.292
12,86
Casasaltas
15,9
168
10,56
Casasbajas
22,6
243
10,75
Castielfabib
106,3
342
2,21
Puebla de San Miguel
63,6
86
1,35
Torrebaja
4,7
457
97,23
Vallanca
56,6
156
2,75
TOTAL
370,1 km2
2.744 habitantes
19,67 hb/km2
Tomado del Instituto Nacional de Estadística (INE). Elaboración propia (2013).



Contenido de la entrevista.
Seguidamente paso a explicarle el motivo de la entrevista: saber de su vida, acercarme a su forma de ser y de pensar (creencias e ideología), conocer la actividad laboral que ha tenido y lo que le ha llevado a presentarse a las elecciones, cómo ha encontrado el Ayuntamiento y los proyectos que tiene. De esta forma, en vez de realizar una entrevista al uso, basada en preguntas y respuestas, le dejé hablar, reconduciendo la conversación en ocasiones o formulando preguntas concretas, resultando del tenor siguiente:
  • Nací en Torrebaja en el año cuarenta y seis, hace ya unos cuantos años, me crié aquí en el pueblo, y de mi infancia guardo el mejor recuerdo... [...] te podría contar infinidad de anécdotas de entonces. Fui a la escuela con don Luis Perpiñán, con don Eladio y algo también con don Lisinio... Dejé la escuela a los 14 años y estuve trabajando un tiempo como peón de albañil con el tío Constantino, hasta que me marché a Gran Bretaña (Inglaterra), donde ya estaba mi hermano Avelino... Sí, me llamó y me marché, aquello fue a comienzo de los años sesenta, tenía yo 17 años...
Vista parcial de Torrebaja (Valencia), desde La Loma (2011).


Nombrar a los maestros de nuestra infancia siempre resulta evocador, pues los docentes de primeras letras creo influyen decisivamente en el devenir de los niños...[2] Su caso fue el de tantos otros jóvenes de la época en España, que de las zonas rurales marcharon a las ciudades, o al extranjero, como emigrantes en busca de un trabajo con el que mantener su vida y labrarse un futuro. Su estancia en Inglaterra tuvo unos comienzos relativamente difíciles, como el de casi todos los emigrantes:
  • Llegué a Inglaterra siendo muy joven, sin conocer el idioma, las costumbres ni las leyes de aquel país...; y a las dos semanas de estar allí mi hermano se marchó a Canadá, así que me quedé completamente solo..., pero poco a poco mi fui adaptando. Mi primer trabajo fue en la casa de una familia riquísima, un multimillonario..., sólo el jardín era tan grande o más que todo el Rento de Torrebaja, puedes imaginarte... Por las mañanas hacía de asistente del mayordomo y por las tardes en el jardín, como ayudante de los jardineros. Aquella mansión estaba en Ascot, al oeste de Londres, donde las famosas carreras de caballos a las que asiste la reina de Inglaterra y la alta burguesía luciendo sus pamelas, compitiendo a ver quién la lleva más exótica... Aquello es una zona preciosa y todas las grandes familias inglesas suelen tener por allí una casa, palacio o mansión... Allí estuve muy a gusto, el dueño era buena persona y muy sencillo, Peter Cadbury, propietario de los famosos chocolates de este nombre, del “London Palace”, el mejor teatro de Londres, y de la BBC, una cadena de TV muy importante... [...] Luego marché a Windsor, donde el castillo de la reina; allí estuve trabajando en un hospital, el Old Windsor Hospital, donde sólo había mutilados de guerra...
Su marcha a Canadá fue casual o providencial, pues en principio no tenía intención de moverse de Windsor, donde se encontraba muy bien; allí hizo amistades y se desenvolvía perfectamente en ingles, estudiando la lengua por las noches; pero parece que su destino no era quedarse en Inglaterra:
  • Sucedió que un compañero español, de Vigo, que no se manejaba muy bien en ingles, me pidió le acompañara a la embajada de Canadá, recuerdo que estaba en la Plaza Grosvenor (Grosvenor Square) para cumplimentar unos impresos, pues pensaba emigrar a aquel país... Y todo fue que para indicarle cómo debía hacerlo yo rellené uno también, y los entregamos... Al poco tiempo recibí una llamada de la embajada, citándome para una entrevista, fui y la hice, pero sin ninguna intención de marcharme... Pero al final me convencieron, quizá por las grandes expectativas de aquel país, y también porque allí estaba mi hermano, no sé; el caso es que a los tres meses yo me encontraba volando hacia Toronto... Allí estuve trabajando también en un Hospital, el Scarborough General Hospital, como celador, ayudando en el quirófano, en la anestesia y con el instrumental. La verdad es que me encontraba muy bien, me sentía apreciado y era feliz...
En aquel hospital de Toronto estuvo poco más de un año, pues por una cuestión pecuniaria acabó marchándose, y comenzó a trabajar como repartidor de leche a domicilio, donde ganaba más:
  • Al marcharme del hospital cometí un error, porque ya que conocía el oficio podía haber estudiado enfermería y me hubieran pagado como tal, pero no caí ni me lo sugirieron... Pero no tuve problema, pues entonces había mucho trabajo. Y me puse a trabajar como lechero, repartiendo las botellas por los domicilios, para lo que me levantaba a la cinco de la mañana, pues tenía 360 clientas... Y en esa época conocí a la que hoy es mi mujer, Mari Paz, que acababa de llegar a Canadá... Entre semana terminaba la jornada a las doce del mediodía, pero los viernes y sábados podía acabar a las ocho la tarde, porque esos días es cuando estaban las clientes en casa y podía cobrarles y venderles los tiques de la semana... El caso es que me di cuenta que tenía que cambiar de trabajo, porque el sábado, cuando tenía que salir con la novia era cuando más faena tenía, y acababa agotado... Un día, paseando por el centro de la ciudad vi una oficina de empleo del gobierno, y allí me metí... Era la Estación de ferrocarriles, y el empleado que me atendió me preguntó por qué quería yo trabajar allí, y le respondí lo primero que se me ocurrió: “Porque estoy enamorado de esta empresa...”. El hombre se quedó parado, y me dijo: “Entre tanta gente como ha pasado por aquí, nadie me había dicho algo parecido” -y debí caerle en gracia, porque me dio la oportunidad de hacer una entrevista y una prueba psicotécnica-. Al cabo de tres días volví y el hombre me dijo que había sido aceptado, imagínate... Me preguntó cuándo podía empezar, y le dije que en quince días, porque era lo que cabía dar para que encontraran un suplente de repartidor... Así fue como empecé a trabajar el la Compañía de ferrocarriles y aerolíneas canadienses, donde estuve nueve años. Comencé por abajo y poco a poco fui subiendo; cuando lo dejé ya era jefe de área de la zona de Toronto, con ciento y pico de personas a mi cargo...
Le pregunto cómo fue de volver a España, cuando en Canadá tenía tan buenas perspectivas laborales:
  • Bueno, por entonces ya estaba casado y habíamos acordado mi mujer y yo que cuando tuviéramos el primer hijo regresaríamos a España, porque no queríamos que nuestros hijos se enraizaran allí... Porque allí la familia comienza a desunirse cuando los hijos tienen 16 ó 18 años, y nosotros apreciábamos mucho la unidad familiar... De hecho todavía la tenemos, pese a que mis dos hijos ya están casados y tengo dos nietas, una de cada uno. Cuando regresamos a España también lo hicimos con la condición de que nos adaptáramos, pues yo me había marchado muy joven y no sabía si me acomodaría, pero todo fue muy bien... Pero estando todavía en Canadá, el último día que fui a trabajar el jefe de personal me dijo que me lo tomara libre y aprovechara para despedirme de los compañeros, y eso hice, pasando despacho por despecho... Después me dijo que a las doce volviera, que me invitaba a tomar una cerveza; fuimos en su coche y me llevó a un buen hotel que había por allí, a mí me sorprendió un poco, porque era un restaurante muy bueno. Total, que al entrar al salón veo que todos mis compañeros estaban allí..., fue muy agradable y todavía me emociono al recordarlo... Después el Director me dio una carta que aún conservo, donde decía de mi buen comportamiento y aunque me marchaba a mi país para emprender una nueva vida, si algún día, por lo que fuera, decidía volver, que mi puesto de trabajo me estaría esperando... Aquello fue muy halagador para mí, vaya...
Su regreso a España fue a mediados de los setenta (1975), cuando aquí comenzaba la transición política a la democracia; en su desarrollo profesional reconoce que le ayudó mucho el conocimiento de la lengua inglesa, pues siempre ha tenido cargos ejecutivos. Antes de continuar quiero decir que la entrevista que pretendía hacerle al señor Alcalde se limitaba a reseñar escuetamente su vida familiar, profesional y laboral en el extranjero y en España, para pasar directamente a comentar sus impresiones sobre el estado del Ayuntamiento, tras hacerse cargo de la alcaldía. Sin embargo, me ha impresionado su honestidad, la modestia y sencillez de su persona, y la evolución (personal y laboral) que ha tenido desde que se marchara de Torrebaja en plena adolescencia; de ahí que me haya parecido interesante dar a conocer otros aspectos de su vida, porque pueden ser provechosos para la juventud. Pese a su limitada formación académica, el señor Octavio es el típico autodidacto hecho a sí mismo, muy intuitivo y poseedor de una gran inteligencia natural, como bien lo demuestra su singular currículo.

Vista parcial de Torrebaja (Valencia), desde El Rento (2010).

El señor Alcalde de Torrebaja se reconoce un amante del pueblo. Desde su regreso de Canadá (1975) ha venido con frecuencia y ha conseguido “arrastrar” consigo a toda su familia: incluso sus suegros -que eran de Navarra y tenían seis hijos- venían muchas veces, “pero siempre porque ellos se han encontrado a gusto aquí” -hasta el punto que hoy día están ambos inhumados en el Cementerio Municipal de Torrebaja-. Asimismo se considera una persona independiente, de los que van a su marcha, sin alternar mucho con la gente:
  • Sí, cuando venía cogía la bicicleta y me iba a ver mis campos, los manzanos..., porque me gusta mucho la naturaleza... Pero eso no quiere decir que no hablara con los vecinos, al contrario: de hecho me contaban lo que sucedía y había muchas cosas que no me gustaban, porque creo no eran buenas para el pueblo... Hasta que llegó el momento de mi jubilación, y pensé que ahora que estaba más libre podía dedicarle algo de mi tiempo al pueblo. Sí, claro, yo estaba enterado de lo que sucedía, pero no con el detalle y la profundidad de ahora, pues nunca me imaginé que el Ayuntamiento estuviera como me lo he encontrado, nunca... Pero sí sabía que las cosas no se estaban llevando como creo debían llevarse, ello desde mi punto de vista, claro... Y con esto no quiero criticar a nadie. Por eso pensé presentarme a las elecciones, para ver si como concejal podía colaborar en la solución de los problemas del pueblo. Pero nunca pensé que saldría como Alcalde...
Ya conocemos el resultado de las elecciones municipales del 22-M (2011), en que se produjo un vuelco electoral en Torrebaja y el grupo socialista (PSOE) ganó las elecciones por amplia mayoría, pasando a gobernar por vez primera el municipio desde la transición a la democracia:[3]
  • Recordaré siempre el sábado 11 de junio, fecha en que se produjo mi elección como Alcalde de Torrebaja... Sin embargo, no fue hasta el 15 de ese mes cuando me senté propiamente en el despacho de la alcaldía... Lo primero que hice fue llamar al secretario para que me informara del estado de la contabilidad y demás... Cual no sería mi sorpresa cuando me dice que no podía ser, porque lo que yo pedía lo llevaban en Valencia. Lo máximo que podían darme era la contabilidad del año 2007: pero, ¿cómo es posible si estamos en el 2011? La única respuesta que obtuve fue que había mucho retraso (en la contabilidad) y que era orden del anterior Alcalde: las facturas se ponían en un cajón y se enviaban a Valencia... 
Aquí le manifiesto mi extrañeza ante lo que acaba de decir, pues resulta insólito que con tres personas en la secretaría –secretario, auxiliar y otra administrativa- no pueda llevarse desde aquí la contabilidad de un Ayuntamiento de menos de 500 habitantes:
  • Lo cierto es que me encontré con una situación difícil, muy difícil... Porque, si no sabes lo que tienes, por dónde vas a empezar... Y quedamos para la tarde, para organizarnos. Mientras, me quedé en el despacho de la alcaldía y empecé a ordenarlo a mi gusto... A eso de media mañana sube el secretario y me dice que tiene que darme una mala noticia: “Acaba de llegar un mandamiento judicial […] conforme el Ayuntamiento tiene que abonar dos facturas: una de 158.800 euros y otra de 128.000 euros”. Se trataba del asunto de la Posada del Arte, el constructor ha denunciado al Ayuntamiento por impago..., y en el arqueo de cuentas hay poco más de diez mil euros. Ese fue mi primer día como Alcalde...
Ante esta situación, pensó en realizar una auditoría del Ayuntamiento, pero el precio que le dieron no podía asumirlo el municipio. Según las propias palabras, “no había ningún documento del que echar mano, los expedientes estaban incompletos y tuve que empezar a reunir papeles, uno de aquí otro de allá e ir juntándolos...”, hasta completar más de setenta expedientes: “unos pendientes de pago, otros de recibir las subvenciones, etc., lo que ha supuesto un gran trabajo”. En este punto hace un inciso, "para agradecer al equipo humano de la secretaría su esfuerzo, pues sin su colaboración hubiera sido imposible clarificar todos los asuntos" -dice el Alcalde-. Además, ha habido otras cuestiones -lo que él llama “puntos negros”-:
  • Sí, habido otros muchos puntos negros que hemos tenido que ir solventando... El más negro de todos es, sin embargo, la Posada del Arte, que está sin terminar de hacer ni de pagar... Para intentar solucionar este problema se propuso inicialmente al constructor (y demandante) que hiciera su peritación de las obras realizadas hasta ahora y el Ayuntamiento haría la suya, para intentar llegar a un acuerdo según la diferencia de ambas peritaciones, y pagar en unos meses... Pero la iniciativa no ha dado el resultado apetecido. Por esta razón, el Ayuntamiento ha decido demandar judicialmente a los implicados en la obra: la dirección facultativa, el constructor y el que ordenaba las obras y los pagos.

Edificios correspondientes a la "Posada del Arte" en Torrebaja (Valencia), 2011.

Parece que no hay otra alternativa para esclarecer el tema, porque lo pagado hasta ahora por la Posada del Arte asciende a 882.000 euros, cifra a la que hay que añadir lo reclamado vía judicial por el constructor: ello supone un millón ciento y pico mil euros. Sin embargo, según lo valorado, la obra efectiva realizada asciende a poco más de cuatrocientos veintinueve mil euros (sin contar IVA ni el beneficio industrial aplicable). Le manifiesto al señor Alcalde mi sorpresa, ya que resulta difícil comprender cómo puede haber semejante diferencia entre lo pagado y lo peritado; pero él prefiere no entrar en detalles, o hacerlo a micrófono cerrado, “para no perjudicar el desarrollo futuro de los acontecimientos” -razón por la que dejamos el asunto en este punto-. Seguidamente, planteo al señor Alcalde el tema del Campo de Golf, qué opina, cuál es su estado de desarrollo actual y la implicación del Ayuntamiento en el mismo:[4]
  • Antes de entrar en el Ayuntamiento, mi opinión sobre el “Campo de Golf” era la misma que ahora, no estoy en contra del proyecto, en absoluto, ni del progreso del pueblo; pero debe hacerse bien y en beneficio del municipio, porque de hacerse mal las consecuencias podrían ser nefastas... A principios de julio tuve una reunión con la empresa promotora (Baltray Properties), aquí en el Ayuntamiento; ellos venían a la expectativa, conscientes de que se había producido un cambio político en el municipio... Yo me manifesté en el sentido expuesto: no estoy en contra del proyecto, pero quiero que todo se haga bien, legalmente y con las cartas encima de la mesa; esto es, con claridad y seriamente. Ellos vieron mi buena disposición y me lo agradecieron. Les expuse también el hecho de que había gente que ya había vendido las tierras, que cuándo iban a pagar ese doce por ciento acordado, porque algunos ya hacía tiempo que habían vendido... Me dijeron que bien, que lo estudiarían y que procurarían pagar antes de terminar el mes. Pasó el mes de julio y llegó mediados de agosto, sin que dieran señales..., así que les escribí un correo electrónico, preguntándoles qué pasaba con eso... 
Plaza del Ayuntamiento de Torrebaja (Valencia), con la Casa Grande (izquierda) y la Casa Consistorial (derecha), 2011.


El señor Alcalde me hace saber que aunque la empresa promotora del Campo de Golf tiene sus representantes en España, la casa principal está ubicada en Dublín (Irlanda) y que él se comunica directamente con ellos en ingles, pues tiene la facilidad del idioma. Dicha empresa (Baltray Properties) se halla desarrollando en China un proyecto inmobiliario gigantesco de cifras astronómicas (un billón trescientos mil millones de euros); paralelamente llevan otro proyecto en Londres (de un billón de euros), y otro similar en Rusia (ya en fase de conclusión). Comparativamente, el proyecto de Torrebaja supone doscientos millones de euros, algo así como “la cáscara del cacahuete para ellos, pero una cifra impresionante para el Rincón de Ademuz” –según expresa el señor Alcalde-. El proyecto de Rusia y el de Torrebaja lo lleva el mismo ejecutivo:
  • Como te decía, les escribí un correo y me contestaron enseguida, diciendo que como era agosto este mes no se podía hacer nada, pues todo el mundo está de vacaciones, pero que intentarían pagar durante la primera semana de septiembre. El día 5 de septiembre les envío otro correo, para recordarles el tema y ver cómo lo tenían. Me contestaron que antes del día veinte pagarían... Pero llegó este día y seguimos sin ver nada: entonces tomé una decisión muy firme, para que vieran que soy una persona responsable y seria: les escribí diciendo que el día 21 de septiembre el proyecto de Campo de Golf de Torrebaja quedaba momentáneamente suspendido por esta alcaldía, y que de ninguna manera proseguiría hasta que se hubiera pagado a los propietarios. A los diez minutos me contestaron alarmados, que qué pasaba, cómo era eso... Les respondí que mi decisión estaba tomada e iba en serio, que de ninguna manera iba a continuar con el tema, si primero no pagaban a los propietarios lo acordado...
En este punto el señor Alcalde me muestra la serie de correos que se han cruzado desde julio pasado, documentando la veracidad de lo que me dice:
  • Es más, les advertí que si desean que el proyecto continúe, antes de volver a sentarme con ellos para tratar del asunto deberán haber pagado a todos los propietarios vendedores. Además, deberían indicarme personalmente los proyectos individuales que la empresa tiene previsto realizar en el término municipal de Torrebaja, incluyendo la fecha de inicio y conclusión de las obras. Y que cuando nos sentemos a hablar del asunto, de esta conversación deberán salir acuerdos firmados entre la empresa promotora y el Ayuntamiento. Porque de todo eso no hay nada, sólo un proyecto con unos dibujos de colores y nada más, todo papel mojado..., y mientras no tenga pruebas de que van en serio, no voy a dar más pasos... Ya que todas estas cuestiones ya fueron planteadas en la reunión de julio. Seguidamente me propusieron una reunión en Torrebaja para el día 18 de octubre, yo acepté la propuesta con la condición de que a esa fecha los pagos a los propietarios vendedores se hubieran realizado. Respondieron que ya habían enviado el dinero a sus abogados españoles, para efectuar los pagos, y que la reunión propuesta era factible...: y en esas estamos...
El señor Alcalde de Torrebaja (Valencia) -don Octavio Gómez Luis-, durante la procesión de San Antón (último derecha), 2012.


El señor Alcalde se muestra claro y firme, planteando a la empresa promotora la condición sine qua non del pago previo a los propietarios vendedores antes de volver a sentarse para seguir hablando del proyecto. Otra cuestión es la propiamente municipalista, relativa a los proyectos individuales que contempla el proyecto (campo de golf, viviendas, hoteles, hípica, observatorio, etc.), y la necesidad de establecer acuerdos concretos: porque las nuevas leyes dictadas por la Generalidad Valenciana respecto de este tipo de macroproyectos pueden hacer que el Ayuntamiento pierda la parte de control que le compete, lo cual, aunque las nuevas disposiciones agilizaran las gestiones, ello podría ser perjudicial para el pueblo. Volviendo al inicio de la entrevista, el señor Alcalde manifiesta que el motivo primordial que le llevó a participar en las elecciones bajo las siglas socialistas (PSOE) fue “mi amor por el pueblo, y darme cuenta que lo que yo veía y me contaban que se estaba haciendo desde el Ayuntamiento no me gustaba” -creyendo que su colaboración podía mejorar los resultados-. Sin embargo, no se considera una persona al servicio de la política de partido:
  • Como cada cual, tengo mi propia forma de pensar y de sentir: soy católico, y en política me inclino muchísimo más por la ideología del partido socialista..., pues llevo militando en este partido desde hace unos veinticinco años, pero siempre he estado a la sombra... No, nunca he participado en ninguna actividad ni tenido ningún cargo; he sido más bien un crítico dentro de mi partido, porque creo que dentro de los partidos debe haber también personas que digan cuando se están cometiendo errores..., porque no todo debe ser lo que diga el jefe: es bueno discrepar y no por eso uno es malo... Al contrario, la crítica constructiva sirve para rectificar y mejorar; porque si todos nos callamos por miedo a lo que diga el de arriba nunca se harán las cosas bien. Yo no soy partidario de criticar a las personas, pero sí las formas de actuación..., lo que se hace.

Respecto a su posición personal en el Ayuntamiento:
  • Me siento a gusto en el Ayuntamiento e ilusionado con en el cargo, porque sé que puedo hacer mucho bien, aunque esto no se verá de inmediato, porque lo que estamos haciendo ahora es trabajo de trastienda que se verá en el futuro. Además, me siento apoyado por mi familia, por mi grupo político y por el pueblo, que me ha demostrado su confianza votándome, y no voy a defraudarle. Respecto a lo que me preguntas, te diré que este Ayuntamiento está arruinado, en quiebra técnica..., y lo que más me gustaría cuando deje la alcaldía es haber colaborado a levantar esa losa de más de seiscientos cincuenta mil euros que actualmente pesa sobre el municipio... Aunque reconozco que va a ser muy difícil, porque los ingresos mensuales que recibimos son de catorce mil euros, el equivalente a los sueldos de los funcionarios... La situación no es funcional y el reto que afrontamos es establecer un equilibro entre los ingresos y los gastos fijos para, una vez equilibrada la balanza, ver cómo incrementamos los ingresos para ir pagando la deuda. Porque lo que ha pasado aquí en los últimos años es que se iban pagando los proyectos futuros con las subvenciones del anterior, y eso es insostenible, llega un momento en que la deuda es tan grande que no se puede soportar, y en estas estamos... En los cuatro meses que llevo en la alcaldía he trabajado intensamente y puedo decir con orgullo que si todo sigue al ritmo actual, a finales de año la contabilidad estará al día, y la llevaremos desde el Ayuntamiento, no desde Valencia. Y esto se ha hecho con el mismo equipo que había anteriormente... Además, hemos actualizado todos los expedientes, lo que ha supuesto un trabajo ingente. Hemos modificado las ordenanzas urbanísticas, reconvirtiéndolas a la situación actual, para no ir en contra de lo que el pueblo quiere. Respecto a las tasas municipales, ha habido que actualizarlas, para adaptarnos a los precios reales, porque no se puede mantener un servicio por debajo de su coste real. Así se explica la cantidad de facturas impagadas..., porque no voy a decirte que ha habido una mala gestión, cuando ha sido nefasta...; en realidad no ha habido gestión.
Vista parcial de Torrebaja (Valencia), desde La Palanca (2010).


En suma: el señor Alcalde manifiesta que de ninguna manera va a repetir en el Consistorio -ése fue su compromiso familiar, con su partido y en la campaña electoral-; y que su mayor ilusión al terminar la legislatura será haber colaborado en sanear las cuentas municipales, encaminando de nuevo al Ayuntamiento por donde cree debe ir, organizando su funcionamiento y evitando gastar más de lo que ingresa; esto es, no comprometiéndose en obras o servicios que luego no pueda sufragar. Asimismo, es consciente de su responsabilidad y de las dificultades con las que se va a enfrentar, pues hay cuestiones vitales -tales como el proyecto del Campo de Golf y lo que éste conlleva-, que pueden condicionar decisivamente el futuro del pueblo para las próximas generaciones: todo depende de las decisiones que se tomen en los próximos años. Agradecemos su tiempo al señor Octavio, deseándole pueda ver cumplidas sus expectativas en beneficio de Torrebaja y del Rincón de Ademuz. ¡Gracias señor Alcalde y buena suerte! Vale.



[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Don Octavio Gómez Luis, alcalde de Torrebaja (I, II y III), del lunes 17 de octubre de 2011.

Don Octavio Gómez Luis (Torrebaja, 1946), Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Torrebaja (Valencia), 2011.

Balcón de la Casa Consistorial de Torrebaja (Valencia), durante las Fiestas Patronales (2000).

domingo, 26 de febrero de 2012

LAS BARRACAS DE PIEDRA DE MAS DEL OLMO, PARADIGMA DE RIQUEZA PATRIMONIAL LOCAL

 Aproximación al conocimiento de las construcciones protohistóricas de tradición celta en el Rincón de Ademuz.
 

Quitad de los corazones el amor por lo bello, 
y habréis quitado todo el encanto a la vida”.
Jean Jacques Rousseau (1712-1778),
filósofo francés.


            I.- A modo de introducción.
       Quizá pueda parecer grandilocuente el epígrafe del título, al permitirme definir como “riqueza patrimonial local” al conjunto de construcciones de piedra esparcidas por el secano; y todavía más al atreverme a calificarlo de “histórico-artístico”... Sin embargo, si nos atenemos al concepto, por “Patrimonio histórico-artístico” se entiende “el conjunto de monumentos y objetos cuyo valor les hace merecedores del interés y cuidado de sus poseedores, por lo general un pueblo, comarca", ciudad o país. Además, en sentido antropológico –y también sociológico- por “Patrimonio” cabe entender “el conjunto de bienes espirituales, culturales y materiales vinculados a un grupo social o clase de personas en un momento dado”. Bajo esta perspectiva, las barracas de piedra en seco y otras construcciones similares –paredones de los bancales, cijas y parideras- constituyen una singular heredad comarcana, digna de ser reconocida, valorada y divulgada como propia, perteneciente a nuestra más directa tradición agropecuaria -agronómica, campesina y rural-.
            Ciertamente, no es la primera vez –y espero tampoco sea la última- que escribo acerca de este tema tan desconocido como apasionante, como son las construcciones de piedra en seco de la comarca... La primera vez que dije sobre el asunto fue en una sección fija que escribía los jueves en el Diario de TeruelDesde el Rincón de Ademuz (1995-99), que acabó siendo el título de mi primer libro (2000)-; lo más impactante de aquellos sencillos artículos fueron las imágenes de las barracas que allí se reproducían, junto con el texto, hasta el punto que muchos lectores se sorprendieron al ver que aquellas humildes construcciones daban para tanto comentario.[1] Pero todo hay que decirlo, el primer sorprendido fui yo mismo, al descubrir que nadie hasta ese momento se hubiera fijado en la riqueza arquitectónica y plástica de esta muestra singular de nuestro patrimonio, a la vez que herencia y usufructo.
            Prueba de mi interés por las barracas es que aquellos primeros artículos en el diario turolenses fueron incluidos en el mencionado libro, allí se cifraban las referencias bibliográficas, a la vez que hacía un recorrido por distintos lugares de la comarca, desde el barranco del Charcal y Las Clochas, hasta la Loma del Romance, en el entorno de Mas del Olmo, término de Ademuz (Valencia).[2] Aquellos escritos fueron ampliándose con el tiempo, dando lugar a nuevas publicaciones, haciendo extensiva la investigación a otros términos de la comarca.[3]-[4] Valgan las reseñas bibliográficas citadas como precedente de la actual exposición.

Barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), fachada meridional.

Vista de Javalambre (izquierda), con las cumbres nevadas y los cerros Gavilán y Calderón (derecha).

            II.- Las barracas de piedra de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            Como es sabido, Mas del Olmo es una de las tres aldeas de Ademuz, junto con Sesga y Val de la Sabina... También fueron aldeas de Ademuz: Torrealta, Casasaltas, Casasbajas, Puebla de San Miguel y Vallanca, pero el proceso de división que sufrió el Rincón de Ademuz desde finales del siglo XVII propició la separación de estos núcleos urbanos, que se segregaron de su término matricial con un territorio municipal propio.[5]
            Durante el trabajo de campo previo al estudio de la iconografía mortuoria en el cementerio de Mas del Olmo,[6] hablamos con el señor Marcos –me refiero a Marcos Novella Aparicio (Mas del Olmo, 1938), pedáneo del lugar-; en aquella entrevista acordamos subir de nuevo a la aldea, para ver algunas barracas de piedra existentes en el entorno. Con esta confianza le llamamos un día de finales de febrero del año en curso, para concretar nuestra visita. De esta forma, una preciosa y despejada mañana subimos a la aldea, atravesando el puente del Sotillo, vía Val de la Sabina... El señor Marcos nos esperaba en las naves de ganado que posee, en uno de cuyos recintos estaban restaurando el tejado. Nuestro guía es un hombre mayor, septuagenario, enjuto de carne, afable y complaciente; suele ir tocado con una gorra de visera, y lleva más de dos décadas atendiendo y sirviendo a la aldea y a sus vecinos como pedáneo, independientemente del color que gobierna en la Villa: Sí, comencé como Martirián y aquí continuo, hasta que Dios quiera... –dice sonriente-.[7]
            Tras de visitar las naves, durante cuyo recorrido el señor Marcos nos explica la problemática del negocio ganadero, montamos en su “todoterreno” para ir a visitar algunas de las barracas del término, para lo cual pone rumbo a poniente... El camino es de tierra en mal estado, con muchas piedras y arroyadas. El paisaje, sin embargo, es espléndido; bajo un cielo azul intenso rodamos un buen trecho entre pinos carrascos (Pinus halepensis) y negrales (Pinus nigra), producto de las reforestaciones de los años cincuenta. El terreno por el que circulamos es muy calizo, blanquecino, escasamente nutritivo para el crecimiento del pinar, que se muestra raquítico y amarillento. La sequía también le afecta, pese a ser árboles resistentes a las heladas y a la falta de agua. Los negrales, con su forma de abeto, aparecen infestados por la procesionaria, bien patente en las sedosas bolsas blancas donde se guarecen las orugas. El año, además, viene seco, ha llovido poco este otoño pasado, y la nevada de enero apenas cuajó... Atravesamos varias zonas de barbecho y otras de sembrado, donde crecen escuálidas matas de cebada y centeno: Si no llueve esta primavera puede darse por perdida la cosecha, menos mal que tenemos los seguros... –comenta el señor Marco-. Con todo, y pese a la mecanización, la vida del agricultor sigue siendo precaria en estos pagos, siempre pendiente de la climatología...

Sembrados en la zona de La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).


            Una barraca en la zona de La Batalla:
            Entretenidos por la conversación y el generoso paisaje arribamos a una partida de monte llamado La Batalla, al sur oeste de Mas del Olmo, término de Ademuz. Descendemos del vehículo y nos encaminamos un trecho por entre pinos y labradas, a la izquierda del camino, hasta una construcción de piedra en seco que hay al fondo. Se trata de una típica barraca de piedra con dos entradas; aunque vista con detenimiento se trata más bien de dos casetas adosadas -una a la derecha (menor) y otra a la izquierda (de mayor tamaño)- que comparten la medianera, aunque con cúpula independiente. Bueno, en realidad se trata de una falsa cúpula, como veremos... Al respecto de la barraca, comenta nuestro acompañante:
  • <Esta barraca tiene una historia parecida a aquella que te conté del propietario que no quiso participar en su construcción... Sí, cuando los demás le invitaron a colaborar él, por alguna razón, no quiso. El caso es que en cierta ocasión estaban segando y se preparó una buena tormenta de verano, con granizo... Todos los que había por allí corrieron a refugiarse en la barraca –incluyendo la mujer y los hijos de aquél que no quiso participar-; pero al hombre no le dejaron entrar y tuvo que pasar la tormenta bajo la albarda... Sí, no le estuvo mal la lección... En esta barraca sucedió algo parecido, sólo que al no querer colaborar en la construcción de la grande le dejaron hacer otra al lado, adosada; de ahí las dos entradas...>

            La partida donde asientan las barracas responde a la geología terciaria -como de hecho es toda la zona- con el suelo reseco y blanquecino, del que emergen generosas las lajas de piedra con las que se levantaron las chozas: circunstancia que afecta a la totalidad de construcciones de este tipo, erigidas de facto con los materiales más inmediatos. Rodeadas de pinos, sabinas y matojos de romero, la edificación se orienta al levante y posee planta cuadrangular... Las entradas –pues ya vimos se trata de dos barracas adosadas- comparten la medianera, pero no la cúpula. La de la derecha pose menor altura y su bovedilla resulta aplanada respecto a la mayor, que queda a la izquierda, aunque ambas poseen una buena losa plana como dintel. Las piedras que las conforman son grandes y rústicas, equilibradas por otras planas de menor tamaño. Las entradas son abarquilladas, más anchas en la base que en la parte alta, y como dijimos dinteladas. Por su parte exterior, lo que son las fachadas laterales, aparecen con una ligera inclinación convergente, mientras que por la parte posterior (poniente) se adosan al terreno.

Barracas de piedra en La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), fachada oriental.

            Según comenta nuestro guía:
  • <Estas barracas fueron construidas por los mismos propietarios de las fincas, para tener un lugar donde guarecerse cuando venían a labrar, en las siembras (otoño), o durante la siega (verano): aquí guardaban también el hato, guisaban, comían y descansaban, pues aquí se está muy fresco cuando aprieta el sol; incluso metían animales... Claro, porque no podían ir y venir de continuo a la aldea, a veces pasaban aquí varios días, una semana o más... Sí, ya te digo que las construían los propios vecinos, que siempre han sido muy mañosos con la piedra, pero yo nunca he visto construir ninguna, y ya tengo setenta y cuatro años cumplidos...>
Barraca de piedra en La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), vista suroriental.

            Ciertamente, los lugareños han sido habilidosos canteros -al menos lo eran en otro tiempo-, prueba de ello son estas chozas y también las viviendas, casas y pajares de Mas del Olmo, donde abunda la piedra careada en esquinas y portadas. Desde el punto de vista tectónico, la mayor curiosidad se halla, sin embargo, en el interior... Las paredes se elevan directamente sobre el piso, sin cimentación alguna, primero rectas, para empezar a curvarse hacia el interior a partir del metro de altura, de forma que las lajas van aproximándose hasta el techo, cual las escamas de un gran pez antediluviano fosilizado, para formar la falsa cúpula; al exterior, la bovedilla aparece cubierta con grandes losas planas en su parte cimera. Decíamos que la planta de la construcción es cuadrangular, pero la cúpula resulta redondeada, lo cual se consigue colocando grandes losas planas en los ángulos, a modo de rústicas “pechinas”, como soporte del anillo que forma la seudo cúpula.
            Para comprender bien el sistema constructivo hay que entrar y salir de la barraca, comparando la pared recta o semirrecta del exterior con la enteramente curvada del interior... Veremos así que en realidad hay dos paredes, recta (al exterior) y curvada (al interior), con un relleno de piedras entre ambas, que sirven como contrapeso y sujeción a las lajas voladas. De hecho, los muros son muy gruesos; así sucede también en las construcciones románicas...
            Como se dice arriba, las barracas que estamos viendo se apoyan una contra otra, compartiendo medianera, mientras que por la parte posterior se afirman contra el talud. Vistas desde atrás, las falsas cúpulas se hacen más aparentes, en tanto su parte más alta se cubre con una losa plana a modo de remate, llamada “copete”. En cualquier caso, la construcción se muestra perfectamente armonizada en el ambiente rural de alta montaña, tanto por su hechura como por el tono grisáceo de sus piedras: rodeada de pinos, sabinas y romeros... Al fondo, el horizonte lo recorta la imponente mole del cerro Calderón o Alto de las Barracas (1.839 m), el punto más elevado de la Comunidad Valenciana, que, en nuestra perspectiva, sin embargo, parece más alto que el propio Javalambre (2.018 m), que se halla detrás, cuya cumbre centellea con las nieves que le cubren. 

Barraca de piedra en La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), vista desde atrás.
Detalle de la falsa cúpula en una barraca de piedra en La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Detalle del interior de una barraca de piedra en La Batalla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            Dejamos el lugar de la barraca y volvemos al sendero, camino de otra barraca...

            Una barraca en la Hoya de los Herreros:
            Continuamos el camino en dirección suroeste, y arribamos a la “Hoya de los Herreros”, donde visitaremos otra de estas construcciones. La nueva barraca se avista en la distancia, pues se halla en una zona despejada, junto al camino. Se trata de una enorme masa pétrea de planta rectangular, con la fachada de entrada orientada australmente.
            Aunque de base rectangular, la construcción aparece redondeada en las esquinas superiores; hecho que se completa en la parte más alta, donde alcanza su cima la falsa cúpula. La entrada posee forma abarquillada, como suele ser común en la mayoría de construcciones de este tipo, con la parte superior más estrecha y cubierta por una gran piedra triangular como dintel. En la fachada meridional –donde decíamos se abre la entrada- hay una pequeña oquedad, resultado de haberse desprendido algunas piedras. Dicha “herida” -si no se le pone pronto remedio- podría ser la causa de la destrucción del edificio... Por lo demás, posee las mismas características constructivas que la anterior, aparte de su monumental forma y dimensión.
            Su altura media, sin contar la falsa cúpula, sobrepasa los 3 metros. El largo, medido en su fachada principal, alcanza los 6 metros, por 3,5 de ancho en las laterales, lo que supone un volumen superior a los 60 m3.

Vista frontal de una monumental barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Detalle del interior de una barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            Al interior, llama la atención la disposición de los “replomos”, pequeñas piedras equilibrando las lajas, y los voluminosos bloques de las equinas (“pechinas”), sobre las que se apoya la falsa cúpula; pues desde estos ángulos las lajas internas van aproximándose, para formar la techumbre, cuya parte central aparece cubierta por planchas todavía mayores.
Detalle de la parte posterior de una monumental barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            Dejamos el lugar de la barraca y volvemos al sendero, camino de otra barraca...

            Otra barraca en la Hoya de los Herreros:
            Siguiendo un trecho por el mismo sendero arribamos a otro punto de la misma partida, igualmente de labrantío, donde destacan los paredones que sujetan las terrazas. Se trata de verdaderas murallas de piedra, basadas en lajas de todos los tamaños, que fueron colocadas una a una, pacientemente, en largas jornadas, cuando el tiempo tenía otro valor...
            Desde la cima del monte, en su mayor parte festoneada de pinos, el vallejo desciende en suave pendiente hacia levante. Mayormente, los terraplenes se hallan dispuestos horizontalmente respecto al eje del valle; algunas de las piezas están sembradas de cereal -cebada y centeno, pues el terreno, pese a los abonos, no da para más-; otras aparecen pobladas de almendros, y las menos se hallan en barbecho. Son tierras pobres, seguramente las últimas que se roturaron en los postreros momentos de expansión agrícola en la zona, hecho que tuvo lugar en el ínter siglo XIX-XX (1920).[8]
Barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            

La barraca que venimos buscando se ubica en la parte media de una finca cultivada, recostada por su parte posterior contra el terraplén del fondo. Posee forma alargada, con la delantera orientada hacia levante y la entrada descentrada hacia la derecha. Mientras el frontis y la fachada izquierda (meridional) lucen un suave tono dorado, la septentrional y la cobertura muestran aspecto pardo... Las fincas del entorno, y la propia barraca, son propiedad de nuestro guía:
  • <Sí, estas fincas pertenecieron a los abuelos de mi mujer, que eran herreros... Todas esas paredes que se ven -de alto en bajo- las levantó él, poco a poco, piedra a piedra, eso tengo entendido: al hombre le llamaban Miguel Aparicio Tortajada y era el padre de la madre de mi mujer; aunque yo siempre le he oído nombrar como “el abuelo herrero”. Ya ves, los portillos se están desmontando, pero ya no resulta rentable repararlos... Los almendros de la parte media, también son míos... En la barraca se quedaban a dormir los jornaleros, peones o braceros que subían de Ademuz a segar: aquí guardaban el hato y se hacían las comidas, porque el tiempo de siega pasaban varios días en la zona, había mucho que segar y entonces todo se hacía a base de corbella...>

            Al aproximarnos a la barraca vemos se trata de una construcción similar a las descritas, basada en piedra seca, la entrada en un lado de la fachada y con una gran laja plana por dintel. La entrada posee una portezuela de tablas desvencijada, pero ha sido colocada después, ya que este tipo refugios carecen de puerta... Vista desde el abajo, observamos que el fondo de la barraca se adosa ciertamente al terraplén posterior, que continua en un sólido muro hacia la izquierda, formando ángulo recto con la caseta. Desde la finca de arriba puede observarse mejor la falsa cúpula, cuya parte más alta se corona con una gran laja plana, el mencionado “copete”. Advertimos que desde esta posición, la barraca mira en dirección sureste, apuntando hacia las estribaciones de la sierra de Tortajada y la aldea de Sesga (Ademuz); en tanto que a nuestras espaldas, esto es, hacia el noroeste, quedan los enormes paredones de que decíamos, sujetando los abancalamientos; éstos progresan hacia la cabecera del valle, en cuya elevada cornisa predominan los pinos negrales.
            El interior de la barraca posee idénticas características constructivas que las anteriormente descritas, con la particularidad de poseer una pequeña hornacina cuadrangular en la pared del fondo, basada en cuatro losas planas perpendicularmente dispuestas. Por lo demás, las paredes internas poseen un zócalo recto de un metro o metro y pico de altura, a partir de cuya cota las lajas comienzan a aproximarse, volando unas sobre otras para formar la falsa cúpula.

Barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), fachada sur y oriental.

Detalle de la falsa cúpula de una barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Detalle del interior de una barraca de piedra en Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
            Dejamos el lugar de la barraca y volvemos al sendero, camino de otra barraca...

Detalle de los paredones de piedra que sujetan los abancalamientos en una finca de la partida de  Hoya de los Herreros en Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).

            La barraca de la Majadilla:
            Desde nuestra actual posición, en la “Hoya de los Herreros”, cruzamos perpendicularmente en dirección norte, para entrar en el camino que conduce de la Loma del Romance a Mas del Olmo... Los pajares de la aldea aparecen al fondo del valle, que queda al oriente, cuyo horizonte cierra el cerro Gavilán y las cotas altas de la sierra de Javalambre. Durante el trayecto, el señor Marcos nos ilustra acerca de los problemas del cultivo en secano y su ancestral dependencia de la climatología:
  • <Si no llueve pronto, podemos dar la cosecha por perdida... Estas son tierras pobres, hay que dejarlas descansar un año, para barbecharlas al siguiente; barbechar es darle la vuelta a la tierra con la vertedera, poner abajo lo que está arriba, enterrar el rastrojo... Luego, para san Juan, binamos, y la hierba que ha crecido en mayo se mata al meter el cultivador; a eso le llamamos binar... Lo de arriba abajo, matar la hierba, remover la tierra, oxigenarla y esponjarla para que coja el agua. Y más adelante, para septiembre u octubre se echa el abono y se da otra reja, así queda la tierra lista para la siembra; después pasamos el rulo y echamos la simiente con la sembradora... Sí, tres, cuatro operaciones, lo que significa considerable trabajo y mucho gasto en simiente, maquinaria y gasoil; pues la tierra, si no la mueves está muerta que decimos...>

A la mano izquierda del camino por el que descendemos aparecen grandes fincas sembradas o en barbecho, donde el colorido de la tierra blanquecina, gris y parda se contrasta o cambia de tono con las ondulaciones del terreno y el momento del día. Así llegamos a una zona despejada de matojos, a la derecha de la pista, donde hay otra notable barraca:
  • <Aquí, en esta parte, es donde ponemos el estiércol cuando sacamos los corrales... Sí, tenemos bastantes ovejas, unas cuatrocientas cincuenta, de los que salen mil doscientos corderos al año, cada quince o dieciséis meses para ser más exacto: cada oveja pare uno o dos corderos, eso depende de la comida que tienen... Yo no he estudiado ni sé nada, sólo cuento con la experiencia... Pero mira, el que nazca macho o hembra no depende de la comida, sino de la luna: si las ovejas se cubren en creciente salen corderas, mientras que si es en menguante, salen corderos... No me preguntes por qué, pero es así...>
Barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia), vista posterior.

            Fuera del área donde depositan el estiércol, el altozano aparece cubierto de matas de jedrea, romero y monte bajo, así como de pinos negrales, que resisten a duras penas la falta de agua y la peste de las procesionarias. Yendo hacia la ladera meridional, a los pocos pasos se divisa la cúpula de una hermosa barraca, la de más bella estampa que hayamos visto, y una de las mas conseguidas. Sin duda, el alarife que la construyó se esmeró en su labor, poniendo en ella todo su arte y experiencia y algo más, pues resulta difícil creer que cosa tan hermosa pueda ser concebida sin amor.
  • <A esta partida se la conoce como La Majadilla. La barraca era de uno al que llamaban “Oliva”, hijo de la “tía Piriquina”. Os he traído aquí porque ésta es una de las mejores barracas: no la más grande, pero sí la mejor; al menos así me lo parece...>
Barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).

            No se equivoca el señor Marcos, pues nos hallamos ante una joya... La barraca posee planta cuadrangular y una elevada y perfecta falsa cúpula... Lo más llamativo, sin embargo, es su frontis o fachada principal, que mira hacia el sur: la entrada carece del típico dintel recto visto en las barracas anteriores; en su lugar muestra un arco de medio punto, adovelado con nueve piedras rústicamente labradas en forma de cuña, para conformar la curva. Por delante de la entrada aparece una liviana pared, sujetando una placeta frente a la barraca...
            El interior del refugio es espectacular, con una alta cúpula conformada por el sucesivo aparejamiento de las lajas, que van progresando hacia arriba y adentro desde el zócalo recto que posee. El punto central de la seudo cúpula lo cierra una gran piedra plana, como es común en las demás construcciones, correspondiente al “copete” o piedra cimera. Propiamente, carece de cimientos, asentándose directamente sobre el suelo, con las basas adaptadas al terreno. En ésta, sin embargo, para igualar el piso se ha excavado cosa de un palmo en la base del muro izquierdo, pues en dicha parte se hallaba más elevado. Asimismo, llaman la atención las piedras de las esquinas, que sirven de rústicas “pechinas”, desde donde la pared interior comienza a curvarse, formando así el arranque del cerramiento. Las piedras varían en forma y tamaño, con predominio de las lajas planas y “replomos”, los pequeños cantos que contribuyen a la sujeción y el equilibrio de la estructura arquitectónica. El efecto visual de esta magnífica construcción es sorprendente, pues consigue armonizar lo útil con lo bello. 

Detalle del interior de una barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).

            III.- A modo de epílogo.
            Durante nuestro recorrido por las partidas de “La Batalla”, “Hoya de los Herreros” y “La Majadilla” de Mas del Olmo (Ademuz) hemos podido ver cuatro hermosas barracas -pero hay muchas más, grandes y hermosas-, cuyo común denominador es ubicarse en zonas áridas y estar levantadas con piedra  seca, esto es, sin ningún tipo de aglomerante. Su presencia, además de embellecer el entorno, humaniza el paisaje...
Dichas construcciones podemos encontrarlas también en otras partidas del término de Ademuz –Los Planos, Las Clochas, en el camino del Val de la Sabina a Sesga, en el Pinar Llano...-, así como en Casasbajas, Castielfabib y Vallanca. En todo caso, todas mantienen cierta unidad constructiva, tanto arquitectónica como estética, evocándonos los cucos, mollons o catxerulets valencianos, las barracas de viña en Cataluña –donde se las denomina barraquetes o cocons-; los bombos de Castilla-La Mancha, incluso los talayots y navetas de Baleares y las tagoras de Canarias, las narugas de Cerdeña, los antiguos templos en Malta, los boris o capitelles del sudeste de Francia... Alejándonos en el espacio y el tiempo, incluso puede verse ciertas similitudes en su fábrica con el misterioso oratorio paleocristiano de Gallarus en Irlanda (s. VI-XII).[9]
            Aunque el origen de este tipo de construcciones se remonta a la antigüedad –ver los enterramientos o tolos de Los Millares (Almería) o el tesoro de Atreo en Micenas (Grecia)-, las nuestras las datamos en el siglo XIX y principios del XX –aunque podría haber alguna más antigua-.
            La función básica de estas barracas era servir de refugio cuando se realizaban trabajos en el campo, propiamente durante la labranza y la siembra, y en la siega, épocas en que los agricultores debían pasar varios días o semanas lejos de la aldea. Asimismo, como refugio de pastores durante las tormentas... De ahí que las hallemos a cierta distancia de los núcleos urbanos, levantadas directamente sobre el suelo y adaptadas al terreno, con ausencia de cimientos. Las hay de planta redondeada, cuadrangular e irregular, variando también su forma y tamaño. La técnica constructiva es siempre la misma, una doble pared -recta la exterior y curvada o volada la interior, basada ésta en lajas planas, que se aproximan hasta conformar la falsa cúpula-; entres ambas paredes, que suelen tener gran grosor, para soportar la seudo cúpula, encontramos piedras de relleno. Propiamente, carecen de contrafuertes externos. Los “replomos” son los ripios o cantos pequeños que sirven para equilibrar las lajas y el resto del aparejo; asimismo, cabe mencionar la piedra cimera o “copete”, que no es más que el canto plano que cierra la cúpula.

Detalle de cultivos en la partida de La Hoya de los Herreros en Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).

            En suma: las barracas de piedra en seco visitadas, como el resto de construcciones del estilo en la zona, forman parte inexcusable del patrimonio arquitectónico, artístico y cultural del Rincón de Ademuz. Su censo y mantenimiento debería ser objetivo prioritario de los Ayuntamientos o de la Mancomunidad de Municipios, declarándolos con todo derecho bienes de interés local y protegiéndolos –su antigüedad, armonía y belleza así lo reclama-. Invitamos al lector a conocer las barracas de piedra en seco de esta parte del poniente valenciano, donde podrá comprobar la veracidad de nuestras afirmaciones y disfrutar del paisaje. Recordándole, no obstante, que el mejor visitante es el que no deja huella... Vale.




[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Acerca de las construcciones protohistóricas y de tradición celta del Rincón de Ademuz, en: Diario de Teruel, 27 de agosto a 3 de septiembre de 1997.
[2] ID. Acerca de las construcciones protohistóricas y de tradición celta del Rincón de Ademuz, en: Desde el Rincón de Ademuz, Valencia, 2007, pp. 109-117.
[3] ID. La barraca grande del Pinar en Casasbajas, en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2007, vol. I, pp. 267-271. Dicho artículo se divulgó primeramente en forma de conferencia, patrocinada por el Instituto Cultural y de Estudios del Rincón de Ademuz (ICERA), que tuvo lugar en el salón de actos del Ayuntamiento de Casasbajas, el martes día 28 de septiembre de 2004, a las 19:30 horas. Vid BLASCO JARQUE, F., Conferencia de ICERA: La barraca grande del Pinar, en: sección Noticias comarcales del periódico bimestral de información comarcal Rincón de Ademuz número 13, octubre-noviembre 2004, p. 5. Posteriormente, un resumen de aquella charla fue publicado en la sección Scripta Manent, de la revista trimestral de información histórica y cultural Ababol 45 (2006) 16-24.
[4] ID. La barraca del tío Josezón en Vallanca (Valencia), en: Del paisaje,..., Valencia, 2008, vol. II, pp. 343-345.
[5] ID. Frente al localismo celtibérico, proyecto de vida en común, en: Del paisaje,..., Valencia, 2007, vol. I, pp. 135-136.
[6] ID. Iconografía funeraria en el cementerio de Mas del Olmo (I y II), del miércoles 22 de febrero de 2012.
[7] Se refiere a don Martirián Sánchez Monterde, natural de Mas del Olmo (Ademuz),  Alcalde–Presidente del Ayuntamiento de Ademuz: en primera instancia por Unión de Centro Democrático (UCD) durante la legislatura municipal, de 1979 a 1983, y en segunda por Organización Independiente Valenciana (OIV), de 1983 a 1987.
[8] RODRIGO ALFONSO, Carles. El Rincón de Ademuz, análisis geográfico comarcal, Valencia, 1998, p. 53.
[9] Gallarus Oratory. (2011, 18 de diciembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 10:21, febrero 25, 2012 .

Barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Detalle del interior de una barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Monumental barraca de piedra en La Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Monumental barraca de piedra en La Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Barraca de piedra en La Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Monumental barraca de piedra en La Hoya de los Herreros, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).
Detalle del interior de una barraca de piedra en La Majadilla, partida de Mas del Olmo-Ademuz (Valencia).