lunes, 30 de enero de 2012

LA "LEY DE MEMORIA HISTÓRICA" EN EL RINCÓN DE ADEMUZ

Acerca de la desaparición de símbolos relacionados con el franquismo y del cambio de denominación de calles y plaza.




Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.
Jorge Santayana (1863-1952)
filósofo, poeta y novelista español en lengua inglesa.

Consideraciones previas.
En fecha reciente, con motivo de tomar unas fotografías para un trabajo que estaba realizando en relación con la iconografía funeraria en el Rincón de Ademuz subí a Puebla de San Miguel (Valencia).[1] Aparqué mi vehículo en la plaza de San Miguel, frente a la iglesia parroquial y de inmediato me di cuenta que el nombre de José Antonio Primo de Rivera que figuraba en letras mayúsculas bajo una cruz negra sobre enlucido de yeso -existente en la fachada del templo, a la izquierda de la cancela de acceso- había sido borrado. Otro tanto me sucedió en Ademuz, al ver que la plaza de don Blas Mañez había cambiado a plaza de la Iglesia, y también en Vallanca, pues al bajar por la antigua calle Calvo Sotelo me apercibí que ahora la denominaban cuesta la Plaza...
       Naturalmente pensé en la Ley de la Memoria Histórica [Ley 52/2007 de 26 de Diciembre], extrañándome, sin embargo, que hubieran tardado tanto en retirar el mencionado símbolo y en cambiar los nombres de la plaza y las calles. Dicha Ley, en la Exposición de motivos dice:
  • <En definitiva, la presente Ley quiere contribuir a cerrar heridas todavía abiertas en los españoles y a dar satisfacción a los ciudadanos que sufrieron, directamente o en la persona de sus familiares, las consecuencias de la tragedia de la Guerra Civil o de la represión de la Dictadura. Quiere contribuir a ello desde el pleno convencimiento de que, profundizando de este modo en el espíritu del reencuentro y de la concordia de la Transición, no son sólo esos ciudadanos los que resultan reconocidos y honrados sino también la Democracia española en su conjunto. No es tarea del legislador implantar una determinada memoria colectiva. Pero sí es deber del legislador, y cometido de la ley, reparar a las víctimas, consagrar y proteger, con el máximo vigor normativo, el derecho a la memoria personal y familiar como expresión de plena ciudadanía democrática, fomentar los valores constitucionales y promover el conocimiento y la reflexión sobre nuestro pasado, para evitar que se repitan situaciones de intolerancia y violación de derechos humanos como las entonces vividas./ Este es el compromiso al que el texto legal y sus consecuencias jurídicas responden>.[2]

En su Artículo 15 Símbolos y monumentos públicos, se indica:
1.- Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.
2.- Lo previsto en el apartado anterior no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley.
3.- El Gobierno colaborará con las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales en la elaboración de un catálogo de vestigios relativos a la Guerra Civil y la Dictadura a los efectos previstos en el apartado anterior.
4.- Las Administraciones públicas podrán retirar subvenciones o ayudas a los propietarios privados que no actúen del modo previsto en el apartado 1 de este artículo.

            En relación con el punto tercero, que dice de la colaboración entre las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales, léase Ayuntamientos, el de Torrebaja colaboró en su momento recuperando y señalizando ciertos vestigios de la Guerra Civil en la zona de La Loma.[3]

         Lícitamente, uno se pregunta si hacía falta dicha Ley, pues ha sido muy contestada desde distintos sectores, tanto políticos como del mundo académico y social. La normativa partió de una propuesta de Esquerra Republicana de Cataluña y su ley de Recuperación de la Memoria Republicana y Antifascista, lo cual ya resulta de por sí sospechoso, pues en la proposición sólo se refiere a la represión franquista, cuando fue dicho partido el que por “mandato del presidente Companys organizó las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas” –las célebres MAOC de triste recuerdo- pues al concluir la guerra se le contabilizaron 8.352 asesinatos (ALCALÁ, C., 2005).[4]
            No obstante, la citada proposición de Ley fue admitida por las Cortes Españolas con fecha 2 de diciembre de 2005, e inserta en el Boletín Oficial de las Cortes Generales, Congreso de los Diputados. VIII legislatura.
            Como acertadamente se dice en la Exposición de motivos, “No es tarea del legislador implantar una determinada memoria colectiva” -sin embargo, ésa y no otra parece ser la intención de la mencionada Ley-. Preguntado al respecto, el actor y dramaturgo catalán Albert Boadella (Barcelona, 1943)[5] dice:
  • <[...] otro de los problemas gordos de la izquierda española, (es) que quiere ahora ganar la Guerra Civil. Y comprendo que es un sueño muy bonito, pero, oiga, es que eso es imposible. La Guerra Civil se perdió y si ocurrió así fue, entre otras muchas cosas, por una República que fracasó. Podemos hablar de muchas cosas [...] pero, se quiera o no, la República fracasó tanto que acabó enfrentando a los españoles en una guerra civil. En fin, que me parece muy lógico que se recupere la memoria histórica, pero todo lo demás es sencillamente absurdo>.[6]

            Vestigios de la guerra y simbología franquista en la zona.
            Los recuerdos materiales de la Guerra Civil (1936-39) en el Rincón de Ademuz son escasos, dado que los existentes se fueron desvaneciendo con el tiempo, con la excepción de algunas lápidas en los cementerios locales: las losas todavía conservan sus inscripciones, aunque sólo algunos vecinos sabrían dónde encontrarlas:

            ADEMUZ:
1) Lápida: 1936, agosto 14.

Don Blas Mañez Palomar
Cura párroco de Ademuz
Asesinado el 14 de agosto de 1936
Sus sobrinos.

            2) Lápida: 1938, abril 10.

Salvador Garrido González
de 18 años
Que dio su vida por Dios y por España.

            CASASALTAS:
1) Cruz: 1936, agosto 25.

Aquí yace
Conrado Andrés Sánchez
Asesinado por confesar su fe religiosa y amor a España
el 25 de agosto de 1936
A los 22 años de edad
R.I.P.

2) Lápida: 1938, febrero 17.

El joven
Manuel Llopis Luz
murió en el frente de Villalba Baja (Teruel)
el día 17 de febrero de 1938
A los 20 años.

[Trasladado el 2 de julio de 1939]
Tus padres y hermanos

PUEBLA DE SAN MIGUEL:
            1) Lápida con doble inscripción: 1938, julio 22.

José Rodríguez Sánchez.
Caído por Dios y por España
el 22 de julio de 1938
A los 18 años
R.I.P.
Tus padres.

Higinio Simón Roque.
Caído por Dios y por España
el 22 de julio de 1938.
A los 18 años.
R.I.P.
Tus padres.

TORREBAJA:
1) Lápida: 1938, julio 5.

A la memoria de
Enrique Fores Adam
que murió en defensa de la libertad
en Torrebaja
el día 5 de julio de 1938
a los 26 años
tu esposa, hijos y nieta.

Poca semilla dejaste
porque joven distes la vida
el camino tuyo seguimos
los que no te olvidan
[J. Oroval].

            2) Estela: 1994, junio.
IN MEMORIAM
El pueblo de Torrebaja, y en
 su nombre el Aytº Pleno, levantan
esta estela funeraria en recuerdo de
 todos aquellos, soldados y civiles
anónimos, que murieron por nuestro
 país y fueron inhumados en este
Camposanto, durante la Guerra Civil
 de 1936-39.
Su muerte no habrá sido en vano,
 si tenemos siempre presente en
 nuestro corazón, que jamás debería
 repetirse aquella tragedia que
 asoló España.
Descansen en Paz. Junio de 1994.

            El texto y el comentario del contenido de las lápidas pueden verse en la referencia cifrada.[7]

            En Torrebaja, seguramente por haber sido sede del Estado Mayor del XIX Cuerpo del Ejército republicano de levante –que estuvo bajo el mando del coronel don Joaquín Vidal Munárriz-,[8] la localidad fuera bombardeada en varias ocasiones, y los vestigios de los refugios antiaéreos permanecieron durante muchos años.[9]-[10] Una huella evidente de aquella época aún puede verse en el barrio de Los Pajares: se trata de la carcasa metálica de una de aquellas bombas, que todavía permanece incrustada en la esquina de una casa, propiamente denominada “casa de la bomba”.[11]
Respecto a los símbolos políticos del franquismo[12] vinculados a la Guerra Civil, éstos siempre fueron escasos en la zona, limitándose a:
1)                  Yugo y flechas: armazones de madera con esta forma que señalizaban la entrada y salida de los pueblos, y que fueron comunes a todos los municipios de España. También las hubo dispuestas en alguna fachada a la entrada de las localidades, como fue el caso de Vallanca; el mismo motivo labrado aparece en el pilón de piedra que centra la fuente de la plaza de España, frente a la parroquial Nuestra Señora de los Ángeles de esta villa.
2)               Cruz de los caídos: el monumento más conocido de este tipo fue el existente en Torrebaja, se ubicaba fuera de la población, en un somero montículo arcilloso existente en la margen derecha de la carretera nacional 420, dirección Cuenca. Constaba de unas amplias escalinatas y una zona plana ajardinada en la parte alta, donde se levantaba una altar de obra presidido por una gran cruz de cemento figurando madera –obra de un artífice catalán que pasó por la zona a principios de los cuarenta-.[13]
3)                 Memorias: entre las que cabe destacar la existente en la fechada oriental de la iglesia arciprestal San Pedro y San Pablo de Ademuz, sobre la puerta denominada de Las Gradas; una lápida en la fachada de la iglesia de El Salvador de Casasbajas y una gran cruz latina en negro sobre revoco de yeso en la iglesia de San Miguel, en Puebla de San Miguel, sobre el zócalo de la torre, lado izquierdo de la cancela.
4)                  Una plaza en Ademuz –Don Blas Mañes - y varias calles en Vallanca –Caudillo, Calvo Sotelo y General Mola- cuyos nombres evocan claramente el periodo histórico.
5)                  Víctores: armazones de hierro formando el anagrama “VICTOR”, en referencia a la victoria de las fuerzas nacionales sobre las republicanas o frente populares colocadas en las fachadas de los antiguos Centros Rurales de Higiene o "Casa del Médico" de cada localidad.

Las estructuras de madera conocidas como el Yugo y las fechas fueron desapareciendo, víctimas del paso del tiempo, probablemente sin que nadie se molestara en retirarlas. La Cruz de los caídos de Torrebaja sufrió también el mismo destino, primero cayó la cruz y posteriormente fue desmantelado el resto del monumento: altar, maceteros de la zona ajardinada y escalinatas. La zona donde se hallaba el emblemático mausoleo todavía es conocida como La Cruz y fue lugar de juegos y esparcimiento para niños, chicos y jóvenes, cuando esta parte de la carretera (y hasta Los Santos) era el lugar de paseo predilecto para mozos, novios y matrimonios.
La Memoria colocada en una hornacina de la fachada de la iglesia de Ademuz, sobre la puerta de Las Gradas, está formada por una cruz latina con una corona de laurel en la parte alta, donde se atraviesan los palos: en el brazo horizontal puede leerse:

Caídos por Dios y por la Patria

El epígrafe "Caídos por Dios y por la Patria" alude a la vinculación de los vencedores con la religión en general y con la Iglesia Católica en particular -de donde vendría el "Nacionalcatolicismo" de posguerra, consecuencia del genocidio religioso y el holocausto patrimonial previo-, frente al ateismo/anticlericalismo de los vencidos; asimismo en lo que hace a la "Patria", concepto mucho mejor definido en los llamados "nacionales" que en los "republicanos" o frente populares, entre los que existió el nacionalismo y un separatismo evidente. La cruz se apoya en una base ornada con motivos vegetales, cuyo espacio anterior incluye una serie de nombres:

José Antonio Primo de Rivera
D. Blas Mañes
Ángel Garrido
Salvador Garrido
Vicente Adalid
Germán Torres
Pilar Blasco

¡PRESENTES!

Los nombres reseñados corresponden a las víctimas “derechistas” durante la Guerra Civil (1936-39). De algunos de los señalados conocemos las circunstancias de su muerte: don Blas Mañes Palomar (1869-1936), cura párroco de Ademuz, de 67 años, asesinado en La Huérguina (Cuenca) el 14 de agosto de 1936;[14] Ángel Garrido Camañas, natural de Ademuz, de 25 años, estudiante de ideología falangista muerto en Teruel y Pilar Blasco Férriz, natural de Ademuz, de 14 años, sin filiación política y muerta en Libros.[15]


La placa colocada en la fachada de levante de la parroquial de Casasbajas estaba formada por una pieza rectangular de piedra que contenía grabados varios nombres:

José Antonio Primo de Rivera
D. José Calvo Sotelo
D. Ramón Fos Adelantado (sacerdote)
Antonio Hernández Sánchez
CAÍDOS POR DIOS Y POR ESPAÑA
¡PRESENTES!

            La estela hace mucho tiempo que se retiró de la fachada de la iglesia, conservándose, no obstante, en un trastero de la Casa Abadía de Casasbajas, junto a varias esculturas de madera -una representado a la Inmaculada Concepción de María y otra a un franciscano-: existen diversas versiones respecto al origen de estas imágenes, mientras que unos dicen que proceden del convento de San Guillermo en Castielfabib,[16] otros –según me comentaba don Eduardo Rengel Albert, cura párroco de Ademuz- afirman que las “pescaron” en el río, pues bajaban flotando por el Turia en algún momento de la guerra, “víctimas” de la persecución religiosa durante la revolución (1936-39). Ambas explicaciones pueden ser ciertas, pues las imágenes pueden tener distinta procedencia. En la placa de referencia se menciona a Antonio Hernández Sánchez y también a don Ramón Fos Adelantado (1891-1936), natural de Segorbe y cura párroco de Corcolilla de Alpuente (Valencia), de 45 años, que fue asesinado en Los Aljezares de Casasbajas el 16 de agosto de 1936.[17]
            La Memoria en forma de cruz latina en negro sobre revoco de yeso colocada en la fachada de la iglesia de Puebla de San Miguel todavía se conserva, aunque el nombre del fundador de la Falange -José Antonio Primo de Rivera-[18] que figuraba escrito con grandes letras negras en la parte inferior del cuadro ha sido recientemente borrado.
            El Yugo y flechas labrado en el obelisco central de la fuente de la plaza de España de Vallanca, todavía subsiste, aunque hace mucho tiempo que desapareció uno de madera que había en la fachada de una casa, camino de la aldea de Negrón. Sin embargo, los nombres de las calles de esta villa que aludían al periodo histórico –Caudillo, Calvo Sotelo y General Mola- han sido sustituidos por otros –Caudillo por Vallejo, Calvo Sotelo por Cuesta la Plaza y General Mola por El Castillo-. Asimismo en Ademuz, donde la plaza de D. Blas Mañez ha pasado a denominarse plaza de la Iglesia. Lo de reemplazar el nombre a una calle o plaza no es cosa nueva, suele suceder con los cambios de régimen o gobierno; en Torrebaja, durante la revolución (1936-39) la calle del Rosario pasó a denominarse calle de Pablo Iglesias –así lo evidencian los certificados de defunción de los fallecidos avecindados en esta calle durante el periodo-. De la misma forma, la actual plaza del Ayuntamiento de Valencia -anteriormente del Caudillo y antes de las Flores y Emilio Castelar- hace años que cambió su nombre por el actual y nadie se rasgó las vestiduras cuando retiraron la estatua ecuestre del general Franco; ni tampoco hizo falta una ley para ello, sencillamente se cambió: a moro muerto, gran lanzada...
            Respecto a los Víctor que existieron en las fachadas de la "Casa del Médico" en cada localidad, todos han desaparecido, con la excepción del de Casasbajas, que todavía puede verse.

Es probable que existiera algún otro símbolo franquista en la comarca, además de los retratos del general Franco y de José Antonio Primo de Rivera en los centros oficiales –Ayuntamientos y Escuelas Nacionales-; pero estimo que los reseñados son los principales.

A modo de conclusión.
            El autor vuelve a preguntarse si hacía falta la Ley de Memoria Histórica y sin ambages se responde que no; porque destila un evidente tufo político y, presuntamente, lo que busca es rescribir la historia. Además, como bien dice el profesor de la Universidad de Alcalá, Javier Paredes: “más que recuperar la memoria (función adscrita a historiadores y cronistas antes que a políticos) lo que pretende es recuperar los odios”. El mismo profesor Paredes manifiesta que “ahora mismo en las enseñanzas medias hay una versión sesgada a favor del bando republicano” alegando que los perdieron la Guerra (en el frente) quieren ganarla (sobre el papel).[19]

            Asimismo, el escritor Díaz Villanueva (Libertad Digital, 2011), dice:
  • <... 80 años después de su proclamación, la República sigue estando en boca de todos, especialmente de los políticos y la intelectualidad de izquierda, que la reclaman como patrimonio propio: la tienen por un proyecto abortado antes de que pudiese fructificar por culpa de un malvado espadón –Francisco Franco– que cortó de cuajo las esperanzas de la nación entera./ Así de simple es la versión oficial y la que, dicho sea de paso, se inocula por vía intravenosa a los estudiantes de secundaria desde hace, por lo menos, tres décadas. La realidad, sin embargo, es algo más compleja y no tan heroica para las quejumbrosas huestes de la izquierda eterna. La República fracasó por otras causas bien distintas y Franco, en todo caso, lo único que hizo fue echar la firma sobre el certificado de defunción>.[20]


Sería interesante preguntarse por las causas del fracaso de la república, pero responder ahora la pregunta nos desviaría del objetivo del presente trabajo; en todo caso, Franco tiene poco que ver, mientras que la responsabilidad de la izquierda resulta evidente, en particular del partido socialista, por la deriva revolucionaria de algunos de sus dirigentes, y de los nacionalismos... Pero quizá no le falte razón al profesor ni al periodista, siendo sus afirmaciones producto de la observación, el estudio y la reflexión o simple opinión que yo comparto, aunque pienso que tampoco se puede generalizar. En cualquier caso, como considera la profesora Ana Zabalza, doctora en Historia por la Universidad de Navarra, estimo que:   
  • <[...], los educadores que explican nuestra historia reciente tienen en sus manos un instrumento extraordinario para formar a los niños y adolescentes en los valores de la verdadera convivencia, mostrando las trágicas consecuencias de la intolerancia y de la guerra”. Por lo que propone que “el modo más eficaz de hacerlo sería invirtiendo en la formación de formadores y fomentando en la convivencia nacional el respeto a las diferentes formas de pensar>.[21]
            En cualquier caso, la politización de la Historia tiene siempre efectos nefastos, pues impide conocer los hechos pretéritos y su correcta interpretación. Tampoco se puede aplicar a lo sucedido la condena oficial al olvido selectivo -lo que se conoce como damnatio memoriae- toda vez que el pasado se halla sutilmente vivo en cada momento de la Historia y su olvido o tergiversación condiciona el presente.[22]

           


En suma: pienso que los vestigios del pasado régimen en el Rincón de Ademuz no le preocupaban a nadie, y menos a las nuevas generaciones, muchos de cuyos miembros desconocen incluso los hechos vinculados a los personajes aludidos y el significado real de los emblemas reseñados. Lo conveniente y adecuado sería enseñárselo, para que aprendan de los errores cometidos por sus padres y abuelos...
Particularmente creo que no es acertado retirar los símbolos políticos del pasado, pues –nos guste o no- forman parte de nuestra Historia, incluso de nuestra peor Historia, hasta el punto que todos ellos, los de uno y otro bando podrían convivir en las calles y plazas de nuestros pueblos y ciudades como expresión de nuestra madurez democrática y espíritu de tolerancia. Pues la ley de Memoria Histórica me sugiere una vuelta a "las dos Españas" que alguien, algunos, tratan de perpetuar en el tiempo. Por ello me pregunto con el clásico: ¿Cui prodest, cui bono...?, ¿a quién beneficia mantener esta división, quién saca provecho de este enfrentamiento permanente...? Glosando al historiador Luis Eugenio Togores, carecería de sentido levantar hoy una estatua a Franco –ni a Largo Caballero, Azaña o la Pasionaria-; pero tampoco lo tiene retirar las que se pusieron hace tantos años... Yo no la he visto, pero dicen que en la zona de Nuevos Ministerios en Madrid hay una estatua del "Lenin Español" -me refiero a Largo Caballero-: Soy de la opinión que no debe quitarse esa estatua, aunque represente a un personaje tan nefasto como lo fue don Francisco, ¡sólo hay que conocer la historia y ver su actuación a partir de octubre de 1934...! Como observara el escritor y periodista catalán, Josep Pla, la cuestión es que "en los países latinos, la rotulación de las calles ha ido siempre unida a la política del momento; de ahí que haya sido tan variada y abundante", y también de que haya habido necesidad de cambiarla con relativa frecuencia. Al político comunista Santiago Carrillo le nombraron "Hijo Predilecto" en Gijón y cuando muera le harán un gran homenaje o buscarán una calle o avenida a la que poner su nombre: ¡Vade retro...! -pensarán algunos-. Por eso me encantan los nombres dados a las nuevas calles de Vallanca -Vallejo, Cuesta la Plaza y El Castillo– ciertamente más vinculados al paisaje rural y que nunca molestarán a nadie, aunque cabie el régimen. Aprovecho el momento para felicitar a los vallanqueros por tener una plaza con el bello nombre de nuestro país, me refiero a España. Vale.

© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.
De la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).



Addenda: El 20 de noviembre de 1975, cuando murió el general Franco, yo tenía 23 años... Hoy no puedo hacer otra cosa que avergonzarme, pues fui uno de los miles de españoles que aquella madrugada brindó con champaña ante la noticia. En el círculo "progre" en el que me desenvolvía no podía hacer otra cosa, pues esto era lo propio, lo que se esperaba de cualquiera de nosotros; de la misma forma que lo era alegrarse cuando los terroristas etarras asesinaban o secuestraban a alguien -me refiero a empresarios, políticos o simples guardias civiles-: ¡Algo habrá hecho, uno menos...! –se decía entonces con brutal insensibilidad-. Pero, ¡por favor!, no se escandalicen, porque ello era lo normal entre la progresía y modernos de entonces. Merecidamente, de aquellos polvos provienen estos lodos. Hoy, sino más sabio, al menos creo ser más crítico y reflexivo, y sobre todo más sensible. Por eso digo que me avergüenzo en mi interior y públicamente de mi sentir y proceder de entonces; y si le sirve a alguien, pido perdón... En última instancia, a tenor de lo escrito y de los comentarios de los lectores, el autor piensa que, puestos a recordar, hay que recordar a todos los muertos: a los de la República (1931-36), a los de la Guerra Civil (1936-39) y a los del franquismo (1939-75), a todos y cada uno de ellos, individual y colectivamente –pues todos fueron víctimas del mismo proceso histórico-. Pero esto debe ser labor de los investigadores -historiadores, cronistas y estudiosos- no de los políticos. Intuyo  lo que pensarán algunos, que los muertos de un bando ya tuvieron su justicia y otros, que no conviene remover el pasado... Lícitamente habrá también quien piense lo que dice el adagio: Al que recuerde lo viejo, que le saquen un ojo... A estos últimos les pediría que evoquen el proverbio completo, que acaba así: Y al que lo olvide (el pasado, lo viejo) que le saquen los dos, los dos ojos...Aleksandr Solzhenitsyn (1918-2008) dixit en Archipiélago gulag (1973)-. Porque todos tenemos memoria y muertos que rememorar...





[1] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Iconografía funeraria en el cementerio de Puebla de San Miguel (I y II), en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com/2012/01/iconografia-funeraria-en-el-cementerio.html y http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com/2012/01/iconografia-funeraria-en-el-cementerio_21.html, del sábado 21 de enero de 2012.
[3] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Visita guiada a las trincheras de La Loma en Torrebaja (Valencia), en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com/2011/11/visita-guiada-las-trincheras-de-la-loma.html, del sábado 5 de noviembre de 2011.
[4] ALCALÁ, César. Checas de Barcelona. El terror y la represión estalinista durante la Guerra Civil al descubierto, Ed. Belaqua, Barcelona, 2005.
[5] Albert Boadella. (2011, 26 de diciembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 12:30, enero 29, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Albert_Boadella&oldid=52482430.
[6] Declaraciones de Albert Boadella a El Mundo, 24 de abril de 2006. Citado por SALAS, Nicolás. La otra memoria histórica, Editorial Almuzara, Córdoba, 2006, 3ª edición, p. 206.
[7] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Referencias iconográficas a la Guerra Civil (1936-39) en el Rincón de Ademuz, en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2007, vol. I, pp. 183-190.
[8] ID., Don Joaquín Vidal Munárriz, un coronel republicano en Torrebaja (Valencia), en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com/2011/12/don-joaquin-vidal-munarriz-coronel.html, del miércoles 14 de diciembre de 2011.
[9] ID., Refugios antiaéreos en Torrebaja y otras noticias de la Guerra Civil (1936-39), en: Del paisaje, alma del Rincón de Ademuz, Valencia, 2008, vol. II, pp. 329-338.
[10] ID., Acerca del bombardeo de Torrebaja del 26 de noviembre de 1938, en: Del paisaje,..., Valencia, 2009, vol. III, pp. 17-33.
[11] ID., Referencias iconográficas a la Guerra Civil (1936-39) en el Rincón de Ademuz, en: Del paisaje,..., Valencia, 2007, vol. I, pp. 183-190.
[12] Franquismo. (2012, 28 de enero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 13:52, enero 30, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Franquismo&oldid=53367199. Cito la presente referencia para ilustración del lector, aunque existen multitud de desacuerdos en la definición de los conceptos que allí se citan. A los efectos, entiendo por franquismo el régimen social y político instaurado por el general Franco tras la Guerra Civil, entre 1939 y 1975; un régimen con evidentes luces y sombras que tuvo varias etapas en su desarrollo, siendo su característica principal el haber sido una dictadura de tipo autoritario -aunque nacida con vocación totalitaria sui generis, por influencia falangista-, pero en ningún caso comparable con el nazismo y absolutamente más benigna que la establecida por el estalinismo y otros regímenes comunistas esencialmente totalitarios y destructivos que ocasionaron millones de víctimas. Vid Estalinismo. (2012, 27 de enero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 13:58, enero 30, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Estalinismo&oldid=53320398.
[13] BADÍA MARÍN, Vicente y PÉRES TARÍN, José Alejandro. Torrebaja, mi pueblo, Edita Ayuntamiento de Torrebaja, Valencia, 1953, p. 18.
[14] SÁNCHEZ GARZÓN (2011), pp. 83-90. ID., Don Blas Mañes Palomar en el I Simposio "La Cruz de los Tres Reinos" (Ademuz), en:
http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com/2011/10/don-blas-manes-palomar-en-el-i-simposio.html, del lunes 17 de octubre de 2011.
[15] Ibídem, pp. 43-49.
[16] ESLAVA BLASCO, Raúl. El patrimonio mueble religioso del Rincón de Ademuz en la década de 1930, según documentación de la Causa General (y II), en: Esos que fueron esplendor y gloria, Ababol 65 (2011) 24.
[17] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Don Ramón Fos Adelantado, cura párroco de Corcolilla de Alpuente, en la Causa General, en: Del paisaje,..., Valencia, 2011, vol. IV, pp. 105-124.
[18] José Antonio Primo de Rivera. (2012, 5 de enero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 19:36, enero 29, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Antonio_Primo_de_Rivera&oldid=52743785.
[19] Fuente: http://www.analisisdigital.com/ 2 de diciembre de 2005. Citado por ALCALÁ, César (2005), pp. 341-342. 
[20] DÍAZ VILLANUEVA, Fernando. Una república sin republicanos, en: http://historia.libertaddigital.com/republica-sin-republicanos-1276238892.html, de l3 de abril de 2011.
[21] Fuente: http://www.analisisdigital.com/ 25 de febrero de 2006. Citado por ALCALÁ, César (2005), pp. 345-346.
[22] RODRÍGUEZ ADRADOS, Francisco. Damnatio Memoriae, en: La Tercera de ABC, lunes, 29 de enero de 2007.
[23] Aleksandr Solzhenitsyn. (2012, 20 de enero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 18:22, febrero 23, 2012 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Aleksandr_Solzhenitsyn&oldid=53159981.

Detalle de la "Cruz de los Caídos", memoria en la fachada de levante, puerta de Las Gradas de la arciprestal San Pedro y San Pablo de Ademuz (Valencia).
Puerta de Las Gradas de la arciprestal San Pedro y San Pablo de Ademuz (Valencia).


Placa de policía correspondiente la antigua "Plaza de D. Blas Mañez", actualmente "Plaza de la Iglesia" en Ademuz (Valencia). 
Estela funeraria correspondiente a Conrado Andrés Sánchez (1914-36) en el Cementerio de Casasaltas (Valencia).
Lápida en memoria de Pedro Sánchez Sánchez (1907-36) y Conrado Andrés Sánchez (1941-36) en el Cementerio de Casasaltas (Valencia).
Cruz en el paraje de Los Aljezares (Casasbajas), donde fue asesinado el sacerdote don Ramón Fos Adelantado (1891-1936), cura párroco de Corcolilla de Alpuente (Valencia).
Placa que hubo en la fachada de la parroquial de Casasbajas (Valencia) en memoria de los reseñados, víctimas "derechistas" durante la Guerra Civil (1936-39.
"Cruz de los Caídos" en la fachada de la parroquial de Puebla de San Miguel (Valencia).
"Cruz de los Caídos" en la fachada de la parroquial de Puebla de San Miguel (Valencia), estado actual.
Lápida en el Cementerio de Puebla de San Miguel (Valencia), en memoria de José Rodríguez Sánchez (1918-38) e Higinio Simón Roque (1918-38), presuntamente asesinados durante la Guerra Civil (1936-39).
Detalle del "Víctor", anagrama de hierro en la fachada de la antigua "Casa del Médico" en Torrebaja (Valencia).


Carretera de Cuenca a Teruel, con detalle del "Victor", anagrama de hierro en la fachada de la antigua "Casa del Médico" en Torrebaja (Valencia).
Estela funeraria en el Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
Lápida en el Cementerio Municipal de Torrebaja (Valencia).
"Memoria" en homenaje a las víctimas de la Guerra Civil (1936-39) en el Cementerio de Torrebaja (Valencia).
"Cruz de los Caídos", monumento que hubo junto a la carretera de Cuenca-Teruel en Torrebaja (Valencia).
"Cruz de los Caídos", monumento que hubo junto a la carretera de Cuenca-Teruel en Torrebaja (Valencia).
"Yugo y flechas", monumento que hubo a la entrada de Torrebaja (Valencia), procedente de Cuenca.
"Yugo y flechas", monumento que hubo a la salida de Torrebaja (Valencia), dirección Teruel.
Antigua placa de policía en la calle Caudillo de Vallanca (Valencia).
Antiguas placas de policía en la confluencia de la calle Caudillo con Calvo Sotelo de Vallanca (Valencia).
Nuevas placas de policía en la confluencia de la antigua calle Caudillo con Calvo Sotelo, ahora Vallejo y Cuesta la Plaza de Vallanca (Valencia).
Plaza de España en Vallanca (Valencia), con detalle del obelisco que centra la fuente frente a la parroquial Nuestra Señora de los Ángeles.
Obelisco que centra la fuente en la plaza de España en Vallanca (Valencia), con detalle del "Yugo y flechas".
Detalle del "Yugo y flechas" que hubo en la fachada de una casa de Vallanca (Valencia).
Escuela Nacional de Sesga (Ademuz), con detalle de símbolos políticos y religiosos.
Detalle del "Víctor" en la tribuna del general Franco, durante el primer aniversario del fin de la Guerra Civil (1936-39) en Madrid.


 Letrero indicando el pueblo de Libros (Teruel), con el símbolo del "Yugo y flechas" a la entrada de la población, procedente del Rincón de Ademuz, año 2012.