lunes, 14 de mayo de 2012

LA TORRE-CAMPANARIO DE TORREBAJA (VALENCIA) [y II]


Aportación al conocimiento documental de la construcción
del nuevo templo de Santa Marina de Jerusalén
 
Viene de:



Don Luis Gay Ramos, el arquitecto que proyectó la iglesia parroquial de Torrebaja.
Don Luis Gay Ramos (Valencia, 1921-1996) fue un proyectista muy conocido en el ámbito de la arquitectura valenciana. Tras licenciarse en Ciencias Exactas, continuó estudios de Arquitectura en la Universidad de Madrid (1940). En los años de la posguerra española trabajó para la Dirección General de Regiones Devastadas, rehabilitando poblaciones rurales y reconstruyendo edificios religiosos –Catedral de Segorbe, Seminario Conciliar, Palacio Episcopal- y civiles –Palacio de los duques de Segorbe, el cual se adaptó como Casa Consistorial-: fue durante estos años y en este contexto cuando diseño la iglesia parroquial de Torrebaja, de nueva planta, cuya memoria data de mayo de 1949. En los años siguientes realizó también intervenciones en otros edificios religiosos de la capital, como la iglesia de Santa Catalina (1951-63)[1] y la de las Carmelitas Descalzas de San José en Valencia (1970)[2]
Su obra arquitectónica continuó en diversos edificios civiles de finales de los años cincuenta en adelante, en los que se manifiesta la influencia del llamado Movimiento Moderno: el Ayuntamiento de La Eliana, el Mercado Municipal de Onteniente, y varios hoteles en las tres provincias valencianas -Recatí y Excelsior de Valencia, Bayren de Gandía, Carlton de Alicante y Mindoro de Castellón de la Plana-.

La asimilación de los principios del Movimiento Moderno[3] y “la idea de que el espacio es la esencia de la Arquitectura resultó un descubrimiento que le permitió interpretar en términos espaciales la arquitectura de todas las épocas”, lo cual se manifiesta en la elegancia de sus obras posteriores:
  • En la última parte de su vida profesional con el descubrimiento del movimiento moderno y una vez asimilados por completo las enseñanzas de la Bauhaus y del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM), la elección del camino se hizo cuanto más va más refinada, hasta el punto de resolver los problemas arquitectónicos con una actitud más ecléctica, mezcla de racionalismo y de expresividad orgánica, sin olvidar las raíces culturales y sus propias vivencias humanas .[4]

De esta última época data su trabajo en la denominada “Casa Arrufat” de Villarreal, el restaurante de “Viveros” y el hotel “Astoria” en Valencia; la Delegación de Obras Públicas en Castellón; el cine “Mónaco” y la Caja Rural de Onda; y de la Caja de Ahorros de la calle Pintor Sorolla, la restauración del Palacio de Peñalba como sede del Banco de Urquijo en Valencia y otros edificios, entre los que destaca la torre de oficinas y viviendas de la Caja Rural en la plaza Mayor de Villareal.
Toda una vida profesional dedicada a la arquitectura, lo que le valió para ser elegido miembro de número de la Academia de Bellas Artes de San Carlos (1961) de Valencia, donde falleció en 1996, cuando contaba 75 años.

            Si pensamos en los principios arquitectónicos que rigen el Movimiento Moderno:
1)      La primera exigencia de cada edificio es lograr la mejor utilidad posible.
2)      Los materiales y el sistema constructivo empleados han de estar completamente subordinados a esta exigencia primaria.
3)      La belleza consiste en la relación directa entre el edificio y la finalidad, en el uso racional de los materiales y en la elegancia del sistema constructivo.

Estaremos conformes en que en la iglesia parroquial de Torrebaja ya se hallan presentes muchos de estos principios, constituyendo pues un buen ejemplo de este tipo de arquitectura en la zona.

Detalle de la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia) -Santa Marina de Jerusalén-, vista desde la calle de la Iglesia (2012).


 La erección de la torre-campanario de la parroquial torrebajense.
El último documento relativo a la contabilidad de las obras en la parroquial de Torrebaja data del 6 de julio de 1957: mediante dicho registro sabemos que tras los ingresos efectuados por la parroquia, ésta quedó pendiente de pagar al Obispado 6.827 pesetas. Al año siguiente el párroco –don Antonio Martínez Gabalda (1915-76), espíritu inquebrantable en la construcción del templo- fue destinado a Loriguilla (1958), donde habría de vivir junto con sus feligreses, la dolorosa experiencia de abandonar el pueblo por causa del embalse que habría de construirse en su término.[5]
Tras la marcha de don Antonio vino a cubrir su plaza don Pedro Manuel Miguel Benedicto (1892-1975), sacerdote natural de Torrebaja que había sido arcipreste en Ademuz en los años de la posguerra. En relación con la continuación de las obras de la iglesia, encontramos su nombre como contratante en una póliza de seguros establecida con la agencia “Unión Levantina” de Zaragoza, una sociedad anónima de seguros para los accidentes laborales. Dicho contrato establece el pago de las indemnizaciones establecidas por la Ley, por los accidentes de trabajo que pudieran ocurrir a los asalariados, “ocupados en los trabajos propios de construcción de una Iglesia, sin llegar a hacer torres campanario”, riesgo situado en Torrebaja (Valencia). La prima anual se establecía en 540 pesetas: el seguro toma efecto el día 10 de febrero de 1959 por la mañana, al comenzar el trabajo, y termina el 9 de febrero de 1960 por la tarde, al cesar aquél:
  • Queda convenido que tanto los obreros comprendidos en las garantías como los salarios que perciban y que servirán de base para el cálculo de las indemnizaciones que, en caso de accidente hubieran de hacerse efectivas, sin sobrepasar en ningún caso el jornal de CIENTO ONCE PESETAS DIARIAS o de CUARENTA MIL PESETAS ANUALES, serán los que figuren en el Libro de Matrícula y recibos o relaciones de personal y haberes concernientes al patrono asegurado y a los que se refieran las Ordenes del Ministerio de Trabajo de 30 de Abril y 24 de Septiembre de 1954.[6]
Vista parcial de Torrebaja (Valencia), desde la ermita de San Roque, con detalle de la iglesia parroquial y la torre-campanario, todavía sin construir (ca.1958-59).

            El documento fue firmado por triplicado en Zaragoza, a 9 de febrero de 1959. No podemos dar una explicación definitiva al hecho de que el contrato de seguro de accidentes excluyera tácitamente la construcción de las torres campanario. Tal vez la compañía no aceptó el compromiso, o la parroquia no pudo pagar el suplemento del riesgo que suponía la actuación en la torre. Con todo, fue enviado al párroco para su conformidad y firma, adjuntándole también el Libro de Matrícula correspondiente a la Póliza, que ha llegado hasta nosotros sin cumplimentar. Por esta razón no podemos conocer documentalmente por esta vía el nombre de los trabajadores que intervinieron en esta fase de las obras, ni los salarios. Mas adelante se dice que “en la localidad, caso de accidente, los trabajadores serán atendidos por el médico titular, disponiendo éste lo que sea preciso en cada caso”. Asimismo, se especifican las clínicas de Zaragoza que atenderían a los lesionados y los nombre de los médicos de la compañía especialistas en oftalmología, huesos y cirugía.
            Inquiriendo entre mis convecinos acerca de los que trabajaron en la construcción del campanario, me remitieron a José Giménez Durbán, de Torrealta, que fue el maestro de obras, junto a Arturo Fandos Lagunas, de Ademuz, avecindado en la localidad, que hizo de primer oficial, y a los peones de albañil José Gracia Bertolín (a) el Molinero y Francisco Díaz Asensio (a) el Nene, ambos de Torrebaja. Puesto en contacto con José Giménez, me presenté un día en su casa, para que me hablara de la construcción de la torre, según lo que recordaba de entonces –esto fue durante la primavera-verano de 1999, antes de verse afectado por esa enfermedad de la memoria que llaman mal de Alzheimer-:
  • La torre-campanario de Torrebaja se levantó con muchas miserias y trabajos, sin apenas medios económicos ni materiales. La torre fue subiendo desde la raíz de las primeras ventanas hasta la veleta, sin planos ni regles... Don Pedro me decía que la hiciera a mi aire; pero yo, que siempre he sido persona sensata y reflexiva y con mucha imaginación para las obras, le presenté varios dibujos hechos por mí, pues planos no había, y el párroco eligió los que mejor le parecieron, y así comenzaron las obras. Esto fue a mediados finales de 1959. Yo cobraba por semanas, a razón de 75 pesetas diarias. Mi trabajo en la torre se distingue porque en esa parte de obra no hay agujeros para los andamios, como sucede en el resto de la fábrica del templo: esto es porque se hizo desde dentro, a base de plomadas, subiendo los materiales por medio de un ingenio mecánico que yo mismo ideé: Se trataba de un cilindro de madera sujeto con un trípode a cada lado y de cuyos extremos nacían unas manivelas, de forma que se iba enrollando o desenrollando una doble cuerda en el cuerpo del cilindro. El artilugio se hallaba al pie de la torre y la corriola de la garrucha arriba. De esta forma, entre dos hombres, se iba subiendo el material de la obra, con gran esfuerzo. Para subir las cestas con ladrillos o los cubos de cemento se maniobraba en un sentido y para bajar en el contrario, además se disponía de un sistema de frenada, de forma que lo que se estaba subiendo no pudiera caerse si los que les daban a las manivelas se distraían o paraban...[7]

            El señor Giménez Durbán recuerda también las arriesgadas maniobras de algunos operarios:
  • Sí, recuerdo que Arturo Fandos se encaramaba sin miedo a lo alto de los tablones, como si fuera un mono, y a Pepe (a) el Molinero, que se agarraba como un gato a las cuerdas que sujetaban la estructura interior sin soltarse, milagrosamente: sí, ambos eran mi mayor preocupación...[8]

            De la época de terminación de la torre existe un cartel escrito con lápiz en la pared, sobre un fondo de revoco de yeso, situado bajo las correas de las escaleras, donde puede leerse:

Torrebaja, 05-12-1959
Cura párroco: don Pedro Manuel Miguel. 
Director de la obra: José Giménez Durbán. 
Primer oficial: Arturo Fandos Lagunas/ y José Gracia Bertolín. 
Peones: Tomás Díaz Asensio/ y Manuel Villalba Gavalda.
Durante el poder del General Francisco [Franco]/ se realizaron los trabajos sin el menor/ percance. Gracias a las buenas prácticas/ de la construcción./ Siendo alcalde de Torrebaja Don Avelino Esparza [Gómez]/; secretario, Don Octavio Valentín [Lahuerta] y Jefe Local de la Hermandad/ 
Don Armando León [Valero].

Detalle de la inscripción existente bajo las correas de las escaleras de la torre-campanario de Torrebaja (Valencia), que alude al momento de la terminación de las obras (5 de diciembre de 1959).

            En memoria del momento histórico -y de los que intervinieron en la construcción de la torre-campanario-, el texto merecería un mejor soporte, como una placa de metal o lápida de mármol.
            Terminada la obra, se subieron las campanas en una noche, con el sistema de cuerdas y poleas mencionado. El señor Giménez Durbán recuerda que con este motivo se produjo un pequeño incidente entre la Guardia Civil y los señores del Ayuntamiento:
  • El comandante del puesto de la Guardia Civil [...] me había expresado la voluntad que tenían los guardias civiles de ayudar a subir las campanas; además, ya habían trabajado también en concejadas en las obras... Por otra parte, los del Ayuntamiento también querían participar de tal honor. El caso es que la subida de las campanas estaba prevista para tal tía, pero la tarde-noche anterior se presentaron los guardias en traje de faena y entre todos los números, con excepción del que quedó de guardia, las subimos de la forma que te decía: Y una vez puestas, sin poder ni querer evitarlo, se pusieron a bandear con gran algarabía, de forma que todo el pueblo se enteró que las campanas estaban colocadas, corriéndose también la voz de quiénes las habían ayudado a subir. El enfado de los Señores del Ayuntamiento fue morrocotudo y hubo sus más y sus menos entre la autoridad civil y militar...[9]

            El informante menciona al cabo Esteban como comandante del puesto de la Guardia Civil de Torrebaja entonces. Pero el mencionado cabo Esteban –me refiero a don Esteban Martínez Cuesta, que cuando me habló del asunto ya era capitán- me comentó que este suceso ocurrió inmediatamente después de marcharse él de Torrebaja, esto es, con el comandante del Puesto que le sucedió...

            Censo de campanas en Santa Marina de Torrebaja (Valencia).
Localización
Campana
Fundidor
Año
Diámetro
Peso
campanario
Santiago Apóstol Manclús, Salvador (Valencia)
1954
54
91
campanario
Santa Marina
Colina, hermanos
(Sigüenza)
1914
69
190
            Tomado de Campaners de la Catedral de València (2012).

            La campana dedicada a Santiago Apóstol, con yugo metálico, posee una imagen en relieve de la Inmaculada y la marca de fábrica, cuya inscripción al tercio dice:

FUNDICION/DE/SALVADOR MANCLÚS/
C INDUSTRIA, 27 / VALENCIA,
SANTIAGO APOSTOL / 1954

            La campana dedicada a Santa Marina, con yugo metálico, posee una inscripción al tercio, que dice:

SE FUNDIO EN SIGUENZA/ POR LOS COLINAS/
SIENDO PARROCO D. LUIS / TORTAJADA ALCALDE D / EMILIO GOMEZ Y SECRE/ TARIO FRANCISCO VALERO / AÑO 1914.

Campanas existentes en la torre-campanario de Torrebaja (Valencia), con detalle de la matraca en el centro.

Campana de Santa Marina (1914), en la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia).
           
Detalle de la inscripción en la campana de Santa Marina (1914), existente en la parroquial de Torrebaja (Valencia).
Campana de Santiago Apóstol (1954), sita en la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia).
Detalle de la marca de fábrica de la campana de Santiago Apóstol (1954), sita en la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia).
Detalle del yugo metálico de la campana de Santiago Apóstol (1954), sita en la torre-campanario de la parroquial de Torebaja (Valencia).

            Descripción de la torre-campanario de Torrebaja.
            La torre-campanario de Torrebaja se halla a los pies del templo, lado del evangelio, siendo simétrica de otra inconclusa situada a la epístola. Se trata de una esbelta torre de planta cuadrangular basada en cinco cuerpos de obra: zócalo, primero, segundo, tercero y terraza.
1)      Zócalo: se halla revestido de piedra caliza blanca, formando cubos, procedente del barrio de Las Minas de Libros (Teruel).
2)   Primer cuerpo: se eleva sobre el anterior hasta la cobertura del templo, tiene cuatro ventanucos en las fachadas visibles, una al este, que recae sobre La Replaceta o plaza Rey don Jaime y otra al norte, que recae sobre la calle de la Iglesia. Posee esquineras de ladrillo con partes de mampostería en los muros, basada ésta en piedras vivas y de caliza tomadas con cemento, separadas por series de cinco hiladas de ladrillo.
3)      Segundo cuerpo: se eleva sobre el anterior con un tramo de mampostería basado en grandes bloques de piedra caliza, sobre el que se abren tres vanos apuntados de doble arcada con repisa a cada lado, situándose ya por encima de la cobertura del templo. Sobre las ventanas se alza otro tramo de mampuesto similar al anterior pero más alto, en cuyo muro de levante se abre un hueco cuadrangular para la esfera del reloj, cuya maquinaria se halla en dicho nivel de torre.
4)      Tercer cuerpo: se eleva sobre el anterior y constituye el piso de campanas, donde habitan los bronces: éstos se hallan en los huecos de la fachada septentrional, estando vacíos los demás. Se trata de dos ventanas de doble arco y apuntadas, en todo similares a las inferiores pero mayores, que se abren en las cuatro fachadas de la torre y posee una repisa sencilla en su base.
5)      Terraza: dicho quinto nivel se eleva sobre el anterior, todo él en ladrillo macizo, como el anterior: posee un adorno de doble dibujo sobre una sencilla cornisilla y antepechos almenados en las esquinas y centro, en cuyos frontis central se aprecia una cruz latina ahuecada. Luce una cruz de forja simulando una custodia, con veleta, que se eleva sobre una estructura cónica de obra.

Detalle de la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia).
Detalle del zócalo de la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia), basado en piedra caliza procedente del barrio de Las Minas de Libros (Teruel).
Detalle del zócalo de la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia), en sus dos fachadas: septentrional (derecha) y oriental (izquierda).

El interior de la torre posee una escalera tipo castellano, que asciende adosada a las paredes interiores merced a las correas abovedadas de rasillas colocadas a la catalana. Acerca del sistema constructivo, contamos con el testimonio del maestro de obra –señor Ramón Blasco Morales (Torrebaja, 1945)- que conoce bien la torre:
  • Sí, la torre la construyó José Giménez Durbán de Torrealta, hijo de la tía Cafetera, de la familia de “los Herejes” de Castielfabib... José era muy buen profesional, se notaba que había trabajado en Barcelona, porque allí se construía de otra forma. Recuerdo cuando se puso la primera piedra de la iglesia, tenía yo sobre 9 años, había mucha gente y vino el señor Obispo de Segorbe: a los muchachos nos pusieron sobre los muros de la iglesia, que entonces levantaban cosa de un metro o poco menos, por sesenta de ancho, en todo el perímetro y allí estuvimos durante el acto: yo estuve en el muro donde está ahora el altar, por detrás habían hundido una casa que era de los Verbenas. Al obispo le dieron una paleta nueva y puso un pegote de cemento sobre la piedra donde colocaron una botella con cuello gordo con un documento y monedas de entonces: eso fue en la esquina de la torre de arriba, y al día siguiente mi padre terminó de colocar bien aquello.
  • Cuando se empezó a construir la torre tenía yo unos 14 años... Al terminar la iglesia las torres se quedaron al nivel que ahora tiene la de la parte de arriba: entonces dispusieron unas vigas de hierro o madera sobre las paredes y colocaron allí las campanas, lo recuerdo porque siendo yo monaguillo iba a tocar a misa con unas cuerdas que caían, claro, la torre estaba toda vacía: los dos torres estaban igual, pero las campanas estaban en la de arriba... La comunicación entre el coro y las galerías laterales tampoco existía. También me acuerdo de don Pedro Manuel, el cura, siempre predicando y pidiendo para la iglesia: cuando reunió algún dinero comenzaron las obras de la torre actual. Las paredes de la torre las fueron subiendo desde dentro, basándose en ladrillos macizos del número cinco, sin utilizar reglas, sólo plomadas; es otro estilo de construcción, más limpio... A la vez que se subía, las juntas se quedaban hechas; ya te digo, todo más aseado. ¿Cómo subían las piedras y el material? Pues con un artilugio que idearon: era un cilindro de madera apoyado en unos caballetes a la altura de una mesa y con unas manivelas en los lados... Llevaba incorporado un sistema de engranaje con dientes, que hacía clac, clac, clac, por si paraban, para que lo que estaban subiendo no se cayera. Creo que llevaba una sirga fina de acero, de 8-10 milímetros..., la cuerda se utilizaba sólo con la mano. Arriba estaba la garrucha y así subían y bajaban el material, con ese procedimiento. Sí, la piedra caliza blanca que hay en la torre procede de las casas de Las Minas de Libros que demolieron, y también esa otra gris, más viva, que la traían de un monte cercano... Las piedras las traían en un camión de Pepe (a) el Campero –se refiere al señor José Cortés Valero (El Campo-Villel, 1918)-. Para las Escuelas también se emplearon este tipo de piedras: para cargar y descargar iban cuatro o cinco hombres, porque todo se hacía a mano; no, entonces no había paro... Respecto a la torre, primero hicieron las bóvedas de las escaleras, para poder subir y bajar, pero sin hacer los peldaños: en su lugar se pusieron un par de ladrillos en el centro cogidos con yeso... Claro, cuando se hace la formación del peldaño esos pegotes se quitan. Hasta la altura del tejado las bóvedas de las escaleras se construyeron con tres hiladas de rasillas, puestas a la catalana; ahora se gasta el encofrado, pero entonces se hacían así... Desde esta altura hasta arriba las bóvedas se hicieron con sólo dos hiladas de rasillas, y sin formación de peldaños. Sería por falta de presupuesto, claro...
Detalle de las correas de las escaleras de la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia), basadas en rasillas colocadas a la catalana (1959).
Vista del hueco de la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia), con detalle de las correas de las escaleras, basadas en rasillas colocadas a la catalana.

            Respecto a su participación en las obras de la torre, comenta:
  • Cuando ya se terminó la torre, don Pedro Manuel me llamó para que pusiera otra capa de rasillas en este último tramo de las bóvedas de la escalera, porque pensaba que con dos había peligro, pero no, no se rompía... El caso es que yo estaba entonces empezando en la albañilería y me puse a la obra: quitamos los pegotes que hacían de peldaño y pusimos otra capa de rasillas, y formamos los peldaños hasta el piso de campanas. El piso de campanas era entonces curvo, no recto como ahora, pues utilizaron el sistema de bóveda que te decía... También nos mandó hacer unos tabiques en las ventanas, hasta media altura, pera evitar se cayera alguien, porque entonces había gran afición a bandear y subía mucha gente a la torre: en cuanto había fiesta los muchachos subíamos en tropel a bandear, y nuestra obsesión era encanar la campana: le dábamos tan fuerte que no sonaba... No sé si lo sabrás, pero en cierta ocasión se rompió el cuero que sujetaba el badajo y se cayó: subió no sé cuantos metros en vertical y luego cayó a plomo al centro de la calle; si llega a pasar alguien y lo pilla, justo le viene...

            En relación con el reloj, dice:
  • Por entonces había aquí un médico Palestino, al que llamaban don Ibrahim... Este señor y su esposa estaba agradecidos con Torrebaja y por eso regalaron el reloj de la torre, que también lo puse yo: vino un relojero catalán de Tarragona, de un pueblo que llaman Roquetas. Era ya mayor, pero sabía mucho de mecánica relojera, no te puedes imaginar... Para colocar la esfera me tuve que colgar atado con una cuerda, sí, desde arriba: entonces estaba yo más ligero... Hubo que hacer un piso a ese nivel de torre, para la maquinaria, y el agujero en el piso para el peso: el reloj era eléctrico y tenía un peso con una cuerda que baja hasta abajo, cuando llegaba abajo él mismo se volvía a enrollar y por su peso volvía a caer, así funcionaba el reloj. Si alguna vez se iba la luz, pues había que subir el peso con una manivela, y la cuerda duraba 24 horas...

Parece que ha habido alguna actuación reciente en la torre:
  • Sí, hace poco quitamos los antepechos de las ventanas del piso alto donde no hay campana y colocamos unas barandillas de hierro, para evitar se caiga alguien; porque lo que había no hacía buen efecto: esto fue a cargo de un donante anónimo, me pidió que no mencionara su nombre...
Detalle de los vanos de las ventanas existentes en la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia).
Detalle de la bóveda que soporta la terraza de la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia), desde el piso de campanas.
Detalle de las nuevas verjas colocadas en los vanos de las ventanas del piso de campanas en la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia), en sustitución de los antepechos de obra que había.


            Actualmente hay un sistema de toque electrónico de campanas, que se maneja desde la sacristía. El antiguo reloj fue un donativo de un médico que hubo en la localidad, mediados los años setenta. En una placa adosada a la máquina del reloj hay una inscripción que dice:

DR. D. IBRAHIM AHMAD ABDALLA/ Y SEÑORA./
TORRE-BAJA, 15 DE FEBRERO 1975.

Detalle de la maquinaria del primer reloj de la torre-campanario de la parroquial de Torrebaja (Valencia), regalo de don Ibrahim Ahmad abdallah y su esposa (1975).

            A modo de epílogo.
            El trabajo propuesto se ha basado en la reseña de la documentación relativa a la construcción de la iglesia parroquial de Torrebaja, y a la erección y comentario de los detalles arquitectónicos de la torre-campanario. La descripción detallada del conjunto del templo queda para otra ocasión, aunque como avance ya pueden consultarse trabajos previos relativos a las pinturas del presbiterio y otros aspectos del ornato interior.[10]
            Respecto a la torre-campanario, existe escasa documentación, basándose lo que sabemos en el testimonio las personas que participaron en su erección y en encargos posteriores, siendo los relatos mostrados de gran valor informativo para comprender la historiografía constructiva.
            La documentación que se cita proviene del Archivo Histórico Parroquial de Torrebaja, que está sin catalogar. Muchos documentos parroquiales se han perdido, en parte por falta de interés en los sucesivos responsables –me refiero a los curas que han pasado por esta parroquia, muchos y con variados carismas en las últimas décadas- y por la inexistencia de un sistema de archivo adecuado para su catalogación. Sin embargo, los documentos existentes –singularmente los relativos a la fábrica del templo-, son enormemente valiosos, ya que además de las distintas fases constructivas revelan las penurias económicas y materiales por las que históricamente ha pasado la parroquia, reflejo y consecuencia a su vez de la propia situación del pueblo.
            El templo fue construido con un importante auxilio del Estado, subvenciones y ayudas en las que mediaron los párrocos y alcaldes, además de las autoridades eclesiásticas y civiles diocesanas, provinciales y nacionales. La feligresía y el pueblo en general colaboró de distintas maneras, unas veces mediante donativos individuales, rifas, teatrillos... y otras con trabajo personal, tales las concejadas establecidas por el Ayuntamiento para los descombros o el acopio de arena, gravas, piedra y otros materiales.


Vista parcial de la población de Torrebaja (Valencia), desde la torre-campanario de la parroquial, dirección sureste.
Vista parcial de Torrebaja (Valencia), desde El Rento, junto a la ribera del Turia a su paso por la localidad, con detalle de la iglesia parroquial en el centro.

            En suma: baste para concluir una frase del gran obispo de Segorbe que fue don Francisco de Asís Aguilar y Serrar (1880-89), contenida en una carta que dirigió al venerable clero y demás fieles de su diócesis (1885): “Nuestros padres nos dejaron en los monumentos eclesiásticos y caritativos que todavía se conservan, magníficos ejemplos de celo por el decoro de la Casa de Dios, al mismo tiempo que una prueba de lo que puede la verdadera devoción; puesto que siendo muchas veces más pobres de bienes materiales que nosotros, llevaron a cabo esas obras admirables, cuya sola conservación se nos hace difícil, porque tenemos menos virtudes y confianza en Dios”. Vale.


© Alfredo SÁNCHEZ GARZÓN.
De la Real Academia de Cultura de Valencia (RACV).




[3] La Arquitectura Moderna es un término muy amplio que designa el conjunto de corrientes o estilos de la arquitectura que se han desarrollado a lo largo del siglo XX en todo el mundo. La Arquitectura Moderna se ha caracterizado por la simplificación de las formas, la ausencia de ornamento, y la renuncia consciente a la composición académica clásica, la cual fue sustituida por una estética con referencia a las diversas tendencias del arte moderno –cubismo, expresionismo, neoplasticismo, futurismo...-; pero es sobre todo, el uso de los nuevos materiales -como el hierro y el cemento armado y la aplicación de las tecnologías asociadas-, el hecho determinante que cambió para siempre la manera de proyectar y construir los edificios o los espacios para la vida y actividad humana... Tomado de: Arquitectura Moderna. (2012, 30 de gener). Viquipèdia, l'Enciclopèdia Lliure. Data de consulta: 13:02, gener 30, 2012 de //ca.wikipedia.org/w/index.php?title=Arquitectura_Moderna&oldid=8848458.
[4] Casa Arrufat. (2012, 25 de març). Viquipèdia, l'Enciclopèdia Lliure. Data de consulta: 15:19, març 25, 2012 de //ca.wikipedia.org/w/index.php?title=Casa_Arrufat&oldid=9189254.
[5] SÁNCHEZ GARZÓN, Alfredo. Don Antonio Martínez Gabalda, en: Desde el Rincón de Ademuz, Valencia, 2000, pp. 215-221.
[6] Archivo Histórico Parroquial de Torrebaja [AHPTb], (s/c).
[7] SÁNCHE GARZÓN (2000), pp. 222-223.
[8] Ibídem.
[9] Ibídem, pp. 223-224.
[10] SÁCHEZ GARZÓN, Alfredo. Nuevas pinturas en el presbiterio de la parroquial de Torrebaja (Valencia), en: http://alfredosanchezgarzon.blogspot.com.es/2011/10/la-iglesia-parroquial-de-torrebaja-las.html, del jueves 20 de octubre de 2011.

Don Luis Tortajada Gómez, cura párroco de Torrebaja (Valencia), cuyo nombre aparece en la epigrafia de la campana de Santa Marina (1914).

El señor Ramón Blasco Morales (Torrebaja, 1945), que figura como informante en este artículo.
Vista parcial del caserío de Torrebaja (Valencia), desde la torre-campanario de la parroquial, dirección noroccidental.
Vista parcial del caserío de Torrebaja (Valencia), desde la torre-campanario de la parroquial, dirección suroccidental.
Vista parcial del término de Torrebaja (Valencia) -El Rento y La Dehesa, con Los Molares al fondo-, desde la torre-campanario de la parroquial, dirección oriental.

1 comentario:

Óscar Pardo de la Salud. dijo...

Alfredo me ha encantado este artículo; siempre me ha gustado mucho la torre del campanario, y no hay vez que valla al pueblo que no suba a la torre para ver los campos de la vega del Turia, el Puntal, etc...
Felicidades por este gran trabajo.
Un abrazo grande.